SEMANA SANTA CON «UN RÉQUIEM ALEMÁN» DE JOHANNES BRAHMS.

               UN RÉQUIEM ALEMÁN DE BRAHMS POR LOS CONJUNTOS DEL CEAC.

En la temporada de conciertos 2024 de la Orquesta Sinfónica Nacional, y con motivo de la conmemoración de Semana Santa, el CEAC de la Universidad de Chile, programó, una de las obras fundamentales del repertorio sinfónico coral, nos referimos a: “Un Réquiem Alemán” de Johannes Brahms, obra que el compositor escribiera, posteriormente al fallecimiento de su gran protector Robert Schumann, y de la muerte de su adorada madre.

La partitura se aparta, del rito latino de la misa de difuntos, y en el fondo se trata de una reflexión o meditación, sobre la vida y la muerte, con textos de la Biblia luterana, seleccionados por el propio Brahms, para cada una de sus siete partes.

Está escrita para soprano, barítono, coro y orquesta, y a lo largo de ella es posible apreciar, toda la potencialidad musical y expresiva del compositor, en la que cada intérprete es exigido, particularmente en expresividad, mientras que, la masa coral, no descansa a través de toda la obra, con grandes desafíos, como las dos importantes fugas de los números 2 y 6.

Todos los intérpretes en «Un Réquiem Alemán», Coros, solistas y la Sinfónica. foto Juan Pablo Garretón

 Víctor Hugo Toro, el director chileno, que tiene una importante trayectoria en el extranjero, estuvo al frente de la versión, donde intervinieron además, el Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, y miembros de la Camerata Vocal, junto a la soprano Pilar Garrido y el barítono Arturo Jiménez.

Consideramos que la versión de Toro, fue en general cuidadosa, pero, a nuestro juicio, demasiado cuadrada, sin esa, y muy importante, leve ambigüedad de pulso, que consideramos tan esencial en Brahms, marcando pulcramente en “cuartos” (4/4; ¾), lo que sin duda ordena, pero se aparta del estilo, es así que en partes claves, la expresividad se vio, restringida, a manera de ejemplo, los finales de los números 1 y 7, o en sensible 4.

No obstante, al menos en la función que asistimos, se produjeron leves desajustes, en particular al inicio de las fugas, asimismo, no se le dio la fuerza expresiva necesaria, a frases claves como: “Muerte, dónde está tu victoria; muerte dónde tu aguijón?.

La soprano Pilar Garrido.  foto Juan Pablo Garretón

Del mismo modo, creemos que, debió haber regulado el volumen del timbal, que algunas partes fue excesivo, como en el número 2, del que bien podría decirse, que lleva el pulso de una marcha fúnebre, no obstante la orquesta, respondió bastante bien con musicalidad y buen sonido, salvo algún leve pasaje descuidado.

Creemos que los mayores logros estuvieron, en el Nº 1, 3, 5 y 6. que captaron muy bien el espíritu de los textos, el número final perdió fuerza expresiva, diluyéndose su enorme emocionalidad, tal vez agotamiento de los intérpretes, después de varias funciones.

La soprano Pilar Garrido, con muy hermosa voz, buena dicción y musicalidad, enfrentó, su parte que incluye coro, acertó plenamente en el carácter, a pesar que la batuta le impidió mayor expresividad, con su tempo demasiado estricto, su mayor agudo, que es un clímax expresivo, se diluyó, por la misma razón.

El barítono Arturo Jiménez, que ha tenido estimables éxitos en anteriores presentaciones, no estuvo en un buen día, al menos en la función a que asistimos, mostrando voz irregular, dicción poco clara, y sin duda, lo más importante, fue inexpresivo, solo en algunos momentos de las partes 3 y 6, se acercó, a lo que habitualmente es.

El barítono Arturo Jiménez,  foto Juan Pablo Garretón

El Coro Sinfónico, con miembros de la Camerata Vocal, que dirige Juan Pablo Villarroel, mostró buen dominio de la obra, y los leves desajustes, pueden ocurrir, en alguno, de la serie de conciertos que tuvieron, no obstante cantó con el entusiasmo y musicalidad que se le reconoce, pero creemos que su rendimiento por cuerdas, fue disparejo; sin duda la cuerda de sopranos, es la más sólida, enfrentando musicalmente sus peligrosos agudos, y con presencia vocal constante. Las contraltos, mostraron seguridad, y hermoso timbre, particularmente en momentos claves, como en número 6, que cantaron con gran musicalidad. Tenores, así como tuvieron momentos muy hermosos vocalmente, en otros se vieron al límite, o su volumen fue insuficiente, incluso fue precario, su tema en el número final. La cuerda de bajos, que normalmente es muy sólida, en esta oportunidad, tuvo esporádica presencia, por su poco perfil vocal; sin duda, las cuerdas de varones, requieren de un trabajo técnico más intenso, para recuperar, la prestancia y calidad que los caracterizaba.

El director Víctor Hugo Toro.  foto Juan Pablo Garretón

Las observaciones planteadas, deben entenderse, como lo observado, en una función, de una serie de varias presentaciones, y como bien se sabe, toda actividad humana, puede tener altibajos, como creemos ocurrió en esta oportunidad, sin duda, otras funciones, debieron ser mucho mejores. En todo caso, el público aplaudió generosamente la hermosa obra, agradeciendo la versión de todos los intérpretes; un detalle, que sorprendió bastante, fue el hecho, que el director instara al público, a redoblar los aplausos, no lo habíamos visto antes.

Juan Pablo Villarroel, director de los Coros, Arturo Jiménez, Pilar Garrido y el director Víctor Hugo Toro, agradecen los aplausos del público al final del concierto,  foto Juan Pablo Garretón

Gilberto Ponce (CCA)

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Elisa
Elisa
1 Mes Hace

No puedo estar más de acuerdo con la crítica,en lo que yo pude apreciar como aficionada que alguna vez tuve el placer de catar está obra hace muchos años con este coro que naturalmente ya no lo componen las mismas personas,el tiempo,cruel hace su obra.El coro canto con dedicación y si se notó un desbalance de capacidad sonora entre ,coro masculino y femenino,siendo este último mucho más potente y solvente.La dirección del Maestro Toro,no fue de mi agrado,no logró emocionarme,fue correcta nada más,la expresividad de los solistas en especial el señor Jimenez,dejó mucho que desear,en fin de todas maneras de agradece escuchar en vivo una obra tan bella e importante como ésta.

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