JOSÉ LUIS DOMÍNGUEZ DIRIGE LA SINFÓNICA CON TRIUNFO DE GERARDO SALAZAR.
El director y también compositor chileno José Luis Domínguez, que desde hace varios años reside en USA dirigió a la Sinfónica Nacional, en otro de los conciertos de la Temporada 2026, con un programa bastante variado que consultó obras del propio Domínguez, de James Oliverio y Johannes Brahms co resultados dispares.
El director José Luis Domínguez dirigiendo la sinfonía de Brahms foto Jackeline Uribe
En la primera parte se escuchó “Temple” de José Luis Domínguez obra con un fuerte contenido programático que pareciera ser la banda sonora de un film, bastante bien orquestada y de predominio más bien apacible, muy alejada de otras de él mismo, en los que el exceso de clímax era agobiante.
Se inicia desde el pianissimo en una progresión dinámico expresiva bastante atractiva, pero la reiteración de este esquema hace decaer el interés, el que se renueva con secciones a gran orquesta que se alternan con otras serenas. Al parecer se busca recrear imágenes o situaciones evocadoras.
El público reaccionó con entusiasmo ante esta nueva obra de José Luis Domínguez, en un estreno para nuestro país.
Continuaron con la obra que se constituyó en el gran éxito del concierto se trató de “The messenger” de James Oliverio, su Concierto para percusión y orquesta, el que contó con Gerardo Salazar como solvente solista.
José Luis Domínguez dirigiendo durante el Concierto foto Jackeline Uribe
Oliverio compositor estadounidense, no se adscribe completamente a un estilo determinado, entonces resulta que el lenguaje de sus obras es bastante ecléctico, de hecho ha escrito varias bandas sonoras para el cine.
“The messenger” es bastante representativo de su personal estilo, ya que sus tres movimientos no siguen una línea determinada, privilegiando por supuesto a la percusión, usando nada menos que treinta y cinco instrumentos tanto tradicionales como étnicos, que deben ejecutarse por un solo intérprete, quien debe enfrentar en su segundo movimiento un extenso solo a la manera de una cadenza.
Aclaramos que para cada movimiento, el compositor utiliza un grupo diferente de instrumentos de percusión.
Gerardo Salazar durante su interpretación de la obra de Oliviero foto Jackeline Uribe
Gerardo Salazar mostró su enorme capacidad de intérprete haciendo malabares con algunos de ellos, exhibiendo sólidos contrastes dinámicos tanto como agotando los recursos de timbre y color, la orquestación permite al solista realizar sugerentes diálogos, algunos aludiendo al misterio.
Creemos que Domínguez realizó un cuidadoso acompañamiento, logrando una muy buena respuesta de sus músicos, pero sin duda el gran triunfador fue un asombroso Gerardo Salazar que maravilló con su virtuosismo.
El público, lamentablemente bastante escaso, ovacionó sin reservas a un verdadero maestro de la percusión.
Gerardo Salazar en otro grupo de instrumentos foto Jackeline Uribe
La jornada finalizó con la interpretación de la hermosa Sinfonía N.º 3 en Fa mayor de Johannes Brahms, obra que al menos en la función del viernes evidenció falta de ensayos, seguramente como la sinfonía es de repertorio, se le dedicó menos tiempo ante dos obras nuevas, una de ellas de gran complejidad, por eso es que, estamos convencidos que el día sábado debió mejorar sustancialmente.
El estridente y sucio acorde de los bronces del inicio, fue un presagio de lo que podría venir, el resto del primer movimiento fue en extremo confuso en pulso y melódicamente y con ausencia de expresividad, algo que se repitió en casi toda la sinfonía, solo en el tercero se recuperó algo la expresión requerida.
Creemos que existió abuso en los forte con tendencia a golpear acordes, logrando un rendimiento errático en general, sorprendiendo la estridencia de los violines, que habitualmente son muy musicales.
Mientras la batuta se limitaba a marcar pulsos sin inducir ni acercarse al lirismo del romanticismo de Brahms.
No nos cabe duda que el director no puede haber quedado conforme con la versión, incluso la reacción del público fue bastante discreta.
Un mal paso en Brahms, después del ruidoso éxito del concierto de percusión.
Domínguez y Salazar agradecen las ovaciones al finalizar la obra de Oliviero foto Jackeline Uribe
Gilberto Ponce (CCA)






