HACE POCOS DÍAS SE CONOCIÓ LA NOTICIA DEL NOMBRAMIENTO COMO DIRECTOR ASISTENTE DE LA ÓPERA DE LEIPZIG, UNO DE LOS TEATROS MÁS PRESTIGIADOS DE ALEMANIA Y DE EUROPA, DEL JOVEN DIRECTOR CHILENO SEBASTIÁN CAMAÑO, ALGO QUE NOS LLENÓ DE SATISFACCIÓN Y ORGULLO, POR ELLO LE CONTACTAMOS EN LA CIUDAD DE MANNHEIM DONDE RESIDE ACTUALMENTE, PARA ENTREVISTARLO EN EXCLUSIVA PARA VISIONESCRITICAS.CL, A LO QUE ACCEDIÓ GUSTOSO, LO QUE AGRADECEMOS MUY SINCERAMENTE.
El Maestro Sebastián Camañp, recién nombrado Director asistente de la Ópera de Leipzig.
.- Maestro primero que nada, nos gustaría saber sobre sus inicios desde pequeño y de cómo nació su interés por la música. ¿Existen antecedentes familiares o de otra índole que lo ndujieran al piano? ¿Quiénes o qué influyeron en ello?
En mi familia la música siempre estuvo presente; en fiestas familiares mi madre tocaba acordeón y mi padre la acompañaba con la guitarra, y todos cantaban. Sin embargo, ninguno de mis familiares es músico. Mi madre y mi hermana cantaban en coros, y yo las acompañaba desde pequeño a ensayos y conciertos. Mi mamá me llevaba a los ensayos y conciertos de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción, y me encantaba.
.– ¿Quiénes fueron sus primeros maestros y cuáles las principales enseñanzas que le entregaron y marcaron?
A los 7 años me inscribieron en violín en el Centro Artístico de Concepción, en donde estudié con Nolvia Aguirre y Jorge Inzunza, ¡pero yo quería estudiar piano! Lo bueno de eso es que se acababa de formar una orquesta infantil, en donde yo fui el integrante más pequeño. Me encantó la experiencia de ser parte de esta orquesta con otros niños y jóvenes de diferentes edades y colegios, y que todos éramos parte de algo colectivo y que, más encima, ¡nos aplaudían!
Dos años después se abrió una vacante y comencé las clases de piano con la profesora Rebeca Sepúlveda y, años más tarde, con la gran pianista Marcella Mazzini. Por años estudié ambos instrumentos, y con la orquesta tocábamos en los conciertos de Navidad y las jornadas musicales de invierno que se organizaban en Concepción, además de viajar a encuentros en otras ciudades, lo que fue una gran motivación al conocer a tantos otros que tenían los mismos intereses. Llegado el momento, me decidí por seguir sólo con piano.
Con los años conocí a personas que me enseñaron y me entregaron un apoyo invaluable,como Edgardo Campos, quien me enseñó y mostró todo el mundo de la música antigua (unade mis grandes pasiones): el clavecín, el órgano, el bajo continuo y, sobre todo, la música de Bach.
Sebastián Camaño acompañando a la soprano Neza Vasle en un recital en Eslovenia
Él es un gran músico y una persona muy generosa, de quien aprendí mucho y que me ayudó con contactos con importantes músicos especialistas en Francia, motivando mi primer viaje a Europa a tomar clases en fortepiano con expertos en Mozart y Haydn. Por otra parte, conocí a Verónica Torres, quien era pianista del Coro y de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Concepción, experta en ópera y quien, además de ser un referente en el arte de la correpetición (acompañante y guía de cantantes y coros), me ayudó a preparar mi examen de ingreso a la carrera de piano en la Universidad de Chile. Allí hice la licenciatura en mención piano con los profesores Fernando Cortés y Svetlana Kotova.
.- ¿Cómo surge su interés por la dirección? ¿Fue este el escalón lógico después del piano o venía desde antes.
El interés por la dirección estuvo siempre ahí. El tener la experiencia desde pequeño como músico de orquesta y ver cómo influía el trabajo del director (para bien o para mal) en lo que hacíamos fue una gran motivación. Y aquí es donde apareció alguien que vio esto en mí y cambiaría mi vida para siempre: la directora de orquesta Alejandra Rivas.
Ella era la directora, en ese entonces, de una orquesta infantojuvenil de Contulmo, con quienes venía a los encuentros de orquestas a Concepción, en donde cientos de músicos formábamos una gran orquesta y los diferentes directores se turnaban en el podio. El magnetismo que ella tenía era impresionante, y no volaba una mosca cuando se paraba en el podio, además de ser una de las pocas que lograba un buen resultado.
Cuando tenía 15 años nos conocimos y un día ella me dijo: «Tú vas a ser director de orquesta», y me invitó a un seminario de Dirección Orquestal que organizaba con el maestro Eduardo Browne Puga. Eduardo es un gran pedagogo y me entregó todas las herramientas básicas sobre la dirección orquestal. Ahí ratificó lo que Alejandra había visto en mí y habló con mis papás, diciéndoles que esto iba en serio y que no dudaran en apoyarme.
Sebastián Camaño dirigiendo a la Sinfónica de la Universidad de Concepción.
Después, cuando entré a la Facultad de Artes de la Universidad de Chile a estudiar piano, tuve la oportunidad de estudiar dirección durante un año con David del Pino y más adelante participé en clases magistrales con diversos directores en Chile. Uno de ellos fue Rodolfo Fischer, con quien nos mantuvimos en contacto y lo visité en Basilea. En ese momento pensaba en irme a Europa a realizar estudios en fortepiano, pero Rodolfo me insistió en que me atreviera con la dirección orquestal (¡de una vez por todas!). Fue así que volví a Chile motivado. Terminé mis estudios de piano y comencé a prepararme para la pasantía que
organizó Rodolfo en Basilea.
.– A esas alturas, como ya había recorrido camino en la música, ¿recuerda sus primeros logros y cómo superó contratiempos, y qué enseñanza le dejaron?
Yo creo que cada paso y cada etapa cumplida es un logro, una meta superada. Luego de haber hecho un curso de dirección en la FOJI, el maestro Nicolas Rauss, que era parte del jurado y director titular de la Orquesta Clásica USACH, me invitó a dirigir la temporada de conciertos educacionales por dos años consecutivos, y luego gané el concurso para director de la Orquesta Sinfónica Regional Juvenil de Valparaíso con la mejor nota a nivel nacional. De ahí no paré más y seguí yendo a Basilea a tomar clases con Rodolfo Fischer y los profesores invitados a la pasantía, quienes estaban a cargo de las cátedras de dirección más renombradas
en Alemania y Suiza.
.- ¿Cómo se produce su llegada a Europa, un mundo nuevo y desafiante? Nos puede compartir cómo fue esta experiencia como joven lleno de expectativas e interrogantes, en un ambiente donde el rigor en el estudio y la competencia son la norma.
A comienzos del año 2020 viajé a Basilea a realizar la pasantía, pero esta vez con todas mis cosas en dos maletas. Venía decidido a quedarme en Alemania y preparar las pruebas de ingreso para dirección orquestal. Llegué a Leipzig, pues me había gustado la ciudad, su rica actividad musical y cultural, y porque tenía varios amigos ahí. Y en eso llegó la pandemia.
Durante todo ese periodo estudié arduamente y me preparé lo mejor que podía; sin embargo, el panorama era incierto. Ahí conocí, por medio de Álvaro Zambrano (quien era solista en la Ópera de Leipzig), a varios de sus colegas, y así surgió la idea de presentar la ópera Rita de Donizetti al aire libre, para tres solistas y con un grupo de cámara dirigido por mí.
Fue un gran éxito, pues fue el primer espectáculo lírico que se presentaba en la ciudad después del
confinamiento. Salimos en la prensa local con muy buena crítica.
Estaba inscrito en cuatro escuelas para dar las pruebas, y dos de ellas suspendieron el proceso debido al lockdown. Llegué a Mannheim a dar la prueba y me encontré con más de 20 personas vestidas de negro fuera de una escuela a las afueras de la ciudad, con 30 grados de calor. No hablaba alemán, pero me dejaron hacer las tres etapas en inglés. Pasé todas las etapas y, después de 12 largas horas y de haber quedado junto a otras dos personas en la
etapa final, que era dirigir un ensamble de cámara, me volví a Leipzig. Un mes después me
avisaron que había quedado seleccionado en la clase de dirección de Mannheim.
Sebastián Camaño dirigiendo la Orquesta Clásica y Coro USACH foto usach
Rápidamente comencé a aprender alemán y, pese a las restricciones por la pandemia, tuve la oportunidad de dirigir varias orquestas profesionales y ensambles de estudiantes en los primeros meses como estudiante. Mi experiencia previa en Chile me sirvió mucho y me permitió abrirme espacio en Alemania, tanto como pianista correpetidor de ópera y como director.
.-¿Con qué apoyos contó en esta aventura? Nos referimos a instituciones o personas.
El financiamiento de todo este proceso fue otorgado gracias al programa de becas de la Fundación Ibáñez-Atkinson, de la que estoy profundamente agradecido y que sin su apoyo nada de esto habría sido posible. Mención especial para Andrés Rodríguez Spoerer, Gerente de Música de la Fundación, quien siempre ha estado muy comprometido con todos quienes somos becados.
.- Cuéntenos sobre algunas de sus primeras experiencias musicales europeas y qué le enseñaron.
Recuerdo la primera vez que iba con toda la clase a un curso con una orquesta profesional.
Tenía miedo, pues mi alemán era muy básico y debía ensayar en alemán, mientras mis compañeros me contaban de sus experiencias traumáticas con esa orquesta, tanto por el trato que habían recibido como por el nivel conseguido.
Una vez me paré en el podio, lo único que pensé fue: «Yo sé cómo hacer la pega», y tuve una excelente conexión y comunicación con la orquesta. En la pausa, el profesor nos reunió y nos dio feedback individual frente a todos, y a mí me dio la mano y me dijo: «Aquí está el gran ganador de la jornada; así se trabaja con una orquesta».
Esto me ayudó mucho a confiar en mí mismo, en la intuición y en la experiencia que ya traíaconmigo.
.– ¿Cómo es que llega a Leipzig, a la orquesta y a la ópera?
En 2017 vi Siegfried (un viernes) y Götterdämmerung (al día siguiente) en la Ópera de Leipzig, junto a la Gewandhausorchester. Fue un tremendo impacto, pues era la primera vez que escuchaba Wagner en vivo y a tan altísimo nivel.
Después, cuando viví en Leipzig, conocí, me hice amigo y trabajé con gente de la Ópera de Leipzig, por lo que siempre hubo una conexión. Y en 2025 vi que estaba la postulación online para director asistente del Generalmusikdirektor y, bueno… ya sabemos lo que siguió.
Sebastián Camaño dirigiendo en enero del 2026 a la Orquesta Filarmónica Estatal de Reimland-Pfalz
.– ¿Qué significó para usted, como artista y como persona, el hecho de que la orquesta haya aprobado unánimemente su nombramiento y cuáles son las responsabilidades que involucra el cargo?
Para mí, la etapa final junto a la Gewandhausorchester fue como cumplir un sueño. Es como que te pasen las llaves de un Ferrari en una pista de carreras para ti solo. La conexión con la orquesta fue inmediata; la comunicación y la música fluyeron de forma muy natural. Había mucha gente en la sala. Además de la numerosa orquesta, había una mesa al fondo con el jurado, pero al lado de ellos había mucha gente tomando notas: las comisiones del ensamble de solistas y de la orquesta, los directivos del teatro, la 1ra Kapellmeisterin y el Generalmusikdirektor. Eran tantos que resultaba más fácil enfocarse sólo en la orquesta y en la música, además de que tenía que organizar el repertorio completo en los 30 minutos
asignados, todo a mi discreción.
En la orquesta, además, estaba tocando Camila Del Pozo, oboísta chilena que es parte de la Gewandhausorchester y una querida amiga, cuya sonrisa me transmitió mucha calma y apoyo fraterno. Después de la audición me encontré con varios músicos fuera del teatro y en el centro de la ciudad, quienes se me acercaron para felicitarme por mi audición, pese a que los resultados llegarían en un mes. Con eso yo ya me daba por pagado; el haber dirigido esa magnífica orquesta y haberlo hecho bien ya era una gran experiencia. Pero cinco días después vino el email con los resultados, diciendo que, luego de una exitosa audición, me habían elegido.
El contacto con la Ópera de Leipzig ha sido muy cordial y fluido, lo que a su vez da la seguridad de trabajar en una gran casa de ópera. Ahí deberé estar siempre presente durante todo el proceso de las producciones a cargo del maestro Ivan Repušik, lo que se traduce en dirigir los ensayos escénicos y asistirlo desde la sala en los ensayos con orquesta, en donde es fundamental escuchar y dar feedback en cuanto al balance sonoro entre la orquesta, el coro y los solistas.
También voy a tocar instrumentos de teclado en la orquesta (ópera y ballet) cuando sea requerido. Esto es algo que realizan los correpetidores del teatro, por lo que me sumo a ellos, pues la cantidad de funciones y de obras que se hacen por semana es alta y es necesario esta rotando.
Además, tendré la oportunidad de tener producciones a cargo mío, como el concierto deNavidad 2026 y una ópera para jóvenes en 2027, dirigir funciones del repertorio de la casa (¡sin ensayos!) y asistir a directores invitados.
.- ¿Hay algún aspecto que, en lo personal o artístico, le hubiera gustado responder?
Creo que la música y las artes deberían estar mucho más presentes y ligadas a la educación en Chile. Estas nos enseñan a trabajar en equipo, a escuchar al otro, a entregar lo mejor de uno mismo para un fin colectivo. Tenemos que entender que el rol que juegan las artes en la sociedad es alto y está más presente de lo que nos podemos dar cuenta. Está presente en la ropa que usamos, la música que escuchamos en casa o también colectivamente (en la TV, radio, festivales, ceremonias, fiestas, etc.).
El arte construye, tiende puentes, educa, nutre el espíritu y fortalece a la sociedad. En palabras
de Alejandra Rivas “la música es un arma de «construcción» masiva”.
Sebastián Camaño dirigiendo uno de sus conciertos.
– Tiene la libertad de manifestar lo que usted desee, en particular sobre sus aspiraciones.
Uno de mis sueños es volver algún día a Chile y poder enseñar todo lo que aprendí durante mi vida, transmitirlo a los demás y, tal como hubo gente que me ayudó en mi camino, poder ayudar a otros para que cumplan sus sueños.








