SEGUNDO ELENCO DE GISELLE.

SEGUNDO ELENCO DE GISELLE EN EL MUNICIPAL.

Al presenciar una segunda función, ahora con el segundo elenco del ballet Giselle, por el Ballet de Santiago que dirige Luis Ortigoza, nos permite apreciar aún más los valores detectados en la primera función.

En el comentario anterior, hicimos mención al cuerpo de baile, alabando sus fortalezas, en esta oportunidad, reafirmamos absolutamente lo dicho, y a ello agregamos el enorme placer que produce observar a una compañía con tal nivel de afiatamiento, con un tremendo y seguro desempeño técnico, sin fallas, a lo que agrega gracia y compenetración en la historia. El público irrumpió en espontáneos aplausos en numerosas ocasiones, no solo ante los solistas, también con los grupos.

Giselle (Romina Contreras), es sostenida por Albrecht (Rodrigo Guzmán), junto al cuerpo de baile, en un momento del primer acto. foto Patricio Melo

El cuerpo femenino derrocha alegría y perfección en el primer acto tanto en los conjuntos generales, como en aquellas secciones en las que participan grupos más pequeños; en el segundo acto esa perfección se acrecienta, creando magia en sus movimientos, los que son de una levedad que asombra, qué decir de la sección donde los grupos se cruzan, mientras avanzan en un solo pie, o la fuerza atemporal conque expulsan a Hilarión. Como Pablo Núñez creó escenografía y vestuario, el equilibrio y contraste entre ambos fue perfecto, y repetimos, concreto y hermoso en el primer acto, tanto como bello y mágico en el segundo.

Giselle (Romina Contreras) y Albrecht (Rodrigo Guzmán) en otro momento del primer acto. foto Patricio Melo

Sin duda esta compañía es uno de los orgullos que nuestro país, puede exhibir en cualquier escenario, por ello alabamos el trabajo de Luis Ortigoza al mantener y acrecentar el nivel, al que Marcia Haydée llevó al Ballet de Santiago.

Roberto Rizzi-Brignoli, está dirigiendo todas las funciones a una sobresaliente Orquesta Filarmónica de Santiago, destacando su alto nivel de afinación, belleza sonora y musicalidad. Gieselle es un ballet en el que en su desarrollo, se reiteran temas acentuando esquemas emocionales, a la vez que contrasta alegrías y pasiones humanas en su primer acto, en este sentido Rizzi-Brignoli desarrolló un fino trabajo, destacando estos contrastes; en el segundo se conectó con la magia visual, completando el arco de belleza, conseguido a través de la perfección sonora de sus instrumentistas; cómo no mencionar los diversos solos instrumentales, a manera de ejemplo, el exquisito solo de viola en el segundo acto entre otros, los que en verdad conmovieron. La progresión dinámico expresiva conseguida por la batuta, fue de primer orden.

Albrecht (Rodrigo Guzmán) y el espectro de Giselle (Romina Contreras), junto al cuerpo de baile en el segundo acto. foto Patricio Melo

En el rol de Giselle estuvo Romina Contreras, quien dejó muy en claro su nivel de perfección, tanto en su exquisita técnica, como en expresividad, su absoluta seguridad le hace enfrentar saltos y giros con los que asombra, su desdoblamiento entre la inocente muchacha y aquella desbordada por la locura, en la primera parte, conmovieron intensamente, mientras que en el cuadro blanco, fue etérea y sensible en su relación con Albrecht, y decidida ante Mirtha, al interceder por él.

La perfección técnica y expresiva lograda en el segundo acto con Rodrigo Guzmán, quien asumió como Albrecht, en el dúo acompañado por la viola, fue sin la menor duda sobresaliente, y será recordado.

Giselle (Romina Contreras) ante Mirtha (Mariselba Silva) y el cuerpo de baile durante el segu

Rodrigo Guzmán, desarrolló su rol con toda su potencialidad dramática -que sin duda es fuerte-, como el príncipe que trata de parecer campesino para conquistar a Giselle, para luego explotar al ser desenmascarado por Hilarión, que ha descubierto que es un noble; el desgarro al comprobar la muerte de su amada fue de gran fuerza emocional.

Su segundo acto, fue sin duda alguna del mejor nivel, su interacción con Romina Contreras, fue completa en sensibilidad y en la escena final cuando avanza hacia el público desolado, fue de gran impacto.

En este elenco bailó como Mirtha, Mariselba Silva, de quien hicimos el comentario para el estreno, confirmando todos los valores que explicitamos en el comentario anterior.

Giselle (Romina Contreras) y Albrecht (Rodrigo Guzmán) y cuerpo de baile, en otra escena del segundo acto. foto Patricio Melo

Miroslav Pejic, fue Hilarión, muy bien en lo técnico dancístico, aunque creemos que por personalidad, su papel no lo concibió tan popular, pues su apostura natural, corresponde más bien a un noble, pero no se entienda como crítica, hablamos de una característica personal.

María Lovero y Esdras Hernánde, configuraron una sólida pareja como Pas de Paysan, bastante compenetrados ambos, transmitieron toda la alegría juvenil de los amigos de Giselle, un pequeñísimo traspiés de Esdras, no empañó en absoluto su presentación.

El público eufórico, recibió esta poderosa presentación de uno de los clásicos, con largas ovaciones, para todos los participantes.

Hilarión (Miroslav Pejic) implora ante Mirtha (Mariselba Silva), mientras la Willis y le señalan que será expulsado. foto Patricio Melo

Hemos sabido que, Romina Contreras ha sido contratada desde el 15 de agosto, como primera bailarina del Ballet Nacional Checo (Czech National Ballet) de Praga, si bien es una gran pérdida para la compañía, es una enorme oportunidad para esta joven y talentosa bailarina chilena, que sin duda dejara muy en alto el nombre del Ballet de Santiago, por ello es que deseamos muy sinceramente el mayor de los éxitos, en esta incursión profesional en un medio tan exigente como el europeo.

Gilberto Ponce. (CCA)

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