LA FUNDACIÓN BEETHOVEN CELEBRA MEDIO SIGLO DE VIDA.

                 CELEBRANDO JUBILOSAMENTE LOS 50 AÑOS DE LA FUNDACIÓN BEETHOVEN.

No podía ser de otra manera, la Fundación Beethoven una de las instituciones claves en el desarrollo de la cultura musical de nuestro país, está, merecida y jubilosamente celebrando cincuenta años de vida, durante los cuales ha traído hasta sus temporadas a los mejores conjuntos y solistas internacionales, en una lista que sería muy largo detallar, preocupándose también de incluir constantemente a músicos chilenos, en una virtuosa y enriquecedora colaboración.

Sin duda respondiendo así a los deseos de sus fundadores, los inolvidables Fernando Rosas y Adolfo Flores quienes siempre buscaron desarrollar permanentemente el talento de los jóvenes músicos nacionales.

es así que decidieron celebrarlo en grande, haciéndolo en la Gran Sala Sinfónica Nacional, y nada menos que con la afamada Camerata de Salzburgo y la extraordinaria violinista María Dueñas, con un programa que consultó obras de Mozart, Mendelssohn y Beethoven.

                               La Camerata de Salzburgo foto white_igor

La  orquesta está compuesta en su gran mayoría por músicos jóvenes, incluyendo a su director Gregory Ahss un solvente y energético conductor, que incluso no duda en bajarse del podio para acercarse más a sus músicos para acentuar expresión o fraseos, aunque esto puede sorprender al inicio, pero aquí lo importante son los resultados que produce.

Los que se traducen en impecables ataques y cortes, fraseos y articulaciones perfectas agregando unos juegos dinámicos que enriquecen aún más sus versiones.

Otro aspecto destacable, es el manejo que hacen de la expresividad que es siempre acorde con el estilo de las obras, lo que sumado a la afinación perfecta, belleza y elegancia del sonido y el entusiasmo que exhiben al tocar, convierten el hecho de escucharlos en una experiencia inolvidable.

Estas característica se apreciaron ya en la magnífica versión de la obertura de la ópera Las Bodas de Fígaro de Wolfgang Amadeus Mozart con la que iniciaron su presentación, que fue de una transparencia y elegancia exquisitas y que anticipó lo que vendría.

Luego la estupenda violinista española María Dueñas interpretó una entrañable versión del Concierto para violín y orquesta de Felix Mendelssohn, donde quedó en evidencia el porqué ella es un referente en la interpretación de su instrumento, a su lirismo y fuerza de la versión suma un cálido sonido que muta desde lo sensible hasta el arrojo de las partes de bravura, con afinación a toda prueba incluyendo los agudos más extremos, dobles cuerdas y pizzicato en medio de expresivos fraseos y articulaciones.

La cadenza del primer movimiento fue de una belleza conmovedora, sensiblemente expresivo el segundo movimiento y de gran virtuosismo el tercero.

                                      La violinista María Dueñas  foto Allan Cabral

Sin duda alguna creemos que María Dueñas, a pesar de su juventud, posee una versión madura del concierto, por ello logra concebir un arco expresivo perfecto desde el inicio hasta el final.

Una observación, tal vez la batuta debió bajar la intensidad sonora de las maderas en algunas secciones, sabemos que aún la Gran Sala Sinfónica, está aún  en proceso de completar su afinación.

La formidable versión y el fervor del público, llevó a Dueñas y a las cuerdas de la orquesta a ofrecer como encore una íntima y sensible versión del “Canto de los pájaros” de Pau Casals, que conmovió profundamente.

En la parte final y con cambio de trompetas ( ahora largas sin pistones) para mayor cercanía al estilo, interpretaron la Sinfonía N.º 2 en Re mayor de Ludvig van Beethoven bra que fue estrenada en 1803, partitura que si bien aún conserva mucho del estilo clásico de su primer período, ya se observan algunos rasgos de hacia donde derivará este a futuro.

El violinista y director de la Camerata de Salzburgo  Gregory Ahss foto Igor

Todas las características de las excelencias del conjunto quedaron una vez más en evidencia con la versión, para una sinfonía muy luminosa y hasta con toques de ironía y humor, que fue enfrentada con sonido robusto o sutil, desplegando musicalmente los constantes dinámicos tan propios del estilo del compositor.

Cada familia mostró bellísimo sonido y un perfecto balance sonoro con el resto, en un ensamblaje que permitió destacar todos los valores de la obra. Cada diálogo instrumental fue una muestra de musicalidad.

Sería inoficioso detallar más excelencias de cada uno de los cuatro movimientos, destacaremos la vibrante fuerza del primero, la sensibilidad del segundo, la perfección rítmica del tercero ( scherzo) y el humor al enfrentar las síncopas del cuarto.

Ante la inmensa ovación la Camerata de Salzburgo ofreció un chispeante Strauss cerrando así una jornada de lujo, para celebrar los 50 años de la Fundación Beethoven.

La violinista María Dueñas  foto María Dueñas

Gilberto Ponce (CCA)

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