CLAUSURA DE TEMPORADA SINFÓNICA 2010.

CLAUSURA DE LA TEMPORADA 2010 DE LA SINFÓNICA.

La Orquesta Sinfónica de Chile finalizó su Temporada de Conciertos 2010, con un  concierto con luces y sombras, nos habría gustado que hubiera sido representativo de lo mejor de sus muchos logros, pero solo reflejó la enorme cantidad de dificultades, que debió enfrentar la principal orquesta de nuestro país.

Entre ellas, cambios de fechas, solistas y directores, sin contar la cancelación de varios programas, poniendo a prueba la paciencia de abonados y público.

En otras oportunidades, como clausura se interpretó alguna obra, que involucrara coro, solistas y orquesta, mostrando a todos los conjuntos en ese concierto final, pero tal vez problemas de agenda no lo hicieron posible.

Michael Morgan. foto sfbayview

No dudamos de los atributos del director estadounidense Michael Morgan, pero el programa no logró mostrarlos suficientemente, pues en el concierto del día viernes, solo en la obra de Bernstein se le vio con comodidad.

Leonard Bernstein. foto redmayor

La genialidad de Leonard Bernstein como compositor, se vio reflejada en la suite de la música que escribiera para el film “On the Waterfront” (Nido de Ratas) del famoso director Elia Kazan, en ella plantea no solo motivos musicales, también ambientes sicológicos y urbanos, en un magnífico juego de contrastes tensión-relajación, en una muestra de virtuosismo orquestal.

Afiche del film. foto vagos

En una sugerente iluminación, acorde con un set cinematográfico, Morgan condujo con sabiduría a la sinfónica, logrando de los músicos una estupenda respuesta, desde bello solo del corno que inicia, su progresión y desarrollo posterior logrando, que el público casi visualizara las diversas escenas plasmadas en música.

El sonido de la orquesta, salvo algún pequeño desajuste, estuvo a la altura de sus mejores noches, es interesante notar que uno de sus fragmentos, muestra desde donde John Williams tomó ideas, para su música de su serie la “Guerra de la Galaxias”.

Luego asistimos al estreno mundial de “Tirana, para Tuba y orquesta” del compositor nacional René Silva, que contó como solista a Carlos Herrera.

La obra es un “Concertante” para tuba y orquesta, que se inspira en melodías y ritmos de la fiesta de “La Tirana”, el evento de la Pampa del Tamarugal.

Probablemente su mayor interés sea, el que son escasas las obras donde la Tuba ocupe el rol de solista, por ello suponíamos que el autor buscaría las mayores posibilidades de desarrollo, no obstante, poco frecuentes son las secciones donde el instrumento tiene oportunidad de “lucirse” o más bien mostrar sus recursos, solo en la “cadenza” del primer movimiento, existe una alusión al virtuosísimo explotando bien las posibilidades de la tuba.

Silva, pide que algunas secciones de la orquesta, toquen desde fuera del escenario o desde la platea, no obstante este recurso no se constituye en un real aporte  musical, y la espacialidad pretendida, más bien distrae.

Pensamos que el segundo movimiento “Intermezzo” sea el más logrado, por las sugerencias implícitas a través del diálogo tuba-orquesta.

Carlos Herrera. foto latercera

Herrera tuvo un desempeño muy a la altura de sus pergaminos, asumiendo con seriedad y responsabilidad un desafío que pudo ser, más «desafiante».

En la obra se descubren aspectos musicales interesantes, los que con seguridad René Silva, trabajará mejor en sus próximos trabajos.

Robert Schumann. foto wikipedia

La “Sinfonía N° 2 en Do, Op. 61” de Robert Schumann, cerró el concierto, la versión nos plantea muchas dudas – ¿faltaron ensayos?- lo cierto es que en ese día Morgan no consiguió aquello que podría haber pretendido.

Ya al inicio, el ataque fue inseguro y con sonido sucio, luego -algo que se repitió en toda la obra-, los balances no fueron cuidadosos, creando situaciones sonoras muy dudosas, tales como acentos poco musicales. Durante el desarrollo del primer movimiento, mejoró la musicalidad, pero se descuidó la afinación.

El “Scherzo” siguiente, se notó poco armado, y al director se le vio solo marcando pulsos, pero sin intencionar fraseos.

El tercero fue tal vez el mejor, destacando la musicalidad y hermoso sonido de las cuerdas, en el Morgan logró un  carácter de serena poesía.

En el “Allegro” final, se repitieron algunas características señaladas para los primeros movimientos.

Gilberto Ponce. (CCA)

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