PRIMER CONCIERTO FILARMÓNICO.

INICIA SU TEMPORADA LA FILARMÓNICA DE SANTIAGO.

La Orquesta Filarmónica de Santiago dio inicio el viernes pasado a su Temporada 2020, el programa que consultó obras de Beethoven y Prokofiev, las que fueron dirigidas por su director emérito Juan Pablo Izquierdo.

Antes de analizar la parte musical del concierto, queremos manifestar nuestra satisfacción por el hecho que la dirección del Teatro, haya decidido realizar sus espectáculos en las fechas y horas programadas originalmente, independiente de los hechos externos que pudieran ocurrir, esta señal de normalidad muy necesaria en los tiempos que corren, se complementó con la limpieza de la fachada del edificio la que mostraba innumerables graffitis que le restaban dignidad al edificio, por ello va nuestro mayor reconocimiento.

Richard Biaggini durante el concierto para violín de Beethoven. foto Marcela González

El programa de gran atractivo por sus contrastes, comenzó con el Concierto para violín y orquesta en Re mayor de Ludwig van Beethoven obra que recibió una versión de tintes muy perfectos de parte de sus intérpretes, el solista Richard Biaggini y la Filarmónica con la batuta de Izquierdo.

Qué podríamos decir del desempeño del solista, hablar de hermoso sonido, fraseos impecables, además de abrumar con su técnica que desarrolló particularmente en las cadenzas del concierto, donde con sus articulaciones, fraseos y dobles cuerdas asombró al público.

Juan Pablo Izquierdo, la Filarmónica de Santiago y Richard Biaggini, interpretando el concierto de Beethoven. foto Marcela González

Algo similar ocurrió con la Filarmónica, que sumó a su reconocido bello sonido, fraseos e intencionalidades que realzaron los diálogos con el violín, no obstante lo anterior, creemos que el tempo tomado por el maestro Izquierdo, fue demasiado plácido y en varios fragmentos con falta de tensión, particularmente en toda la primera sección del extenso primer movimiento, hacia el final del mismo, Izquierdo impuso mayor tensión que redundó en una mayor expresividad, tan necesaria en esta obra, algo similar ocurrió en el bellísimo movimiento lento, de exquisitos diálogos y fraseos, que a nuestro juicio pudieron gozar de mayor tensión.

Un vuelco se produjo en el movimiento final, donde sobresalieron los contrastes tan típicos en las obras de Beethoven, con Biaggini más cómodo con los tempo, hizo que todo su potencial expresivo y técnico saliera a luz sin contrapeso alguno; la atenta batuta de Izquierdo logró al mismo tiempo de sus músicos un rendimiento que aparejado con el del solista, consiguieran una merecida larga ovación de los asistentes.

Afiche del film de Eisenstein de 1938. foto archivo de cine.

Sorprendente resulta el hecho que la partitura de la Cantata Alexsandr Nevsky, de Sergei Prokofiev fuese originalmente escrita como música incidental para uno de los films más famosos del icónico director ruso Sergei Eisenstein, en la que un gran compositor se une a un gran director, para juntos crear una obra maestra; posteriormente Prokofiev, le dio forma de cantata, la que triunfó universalmente independientemente de la película.

Evelyn Ramírez cantando la parte: «Campo de muerte» de la cantata. foto Marcela González.

Se trata de una obra muy descriptiva, donde la energía está presente en gran parte de ella, sus textos reflejan el fervor patriótico ruso, frente a los invasores suecos, la obra se inspira en las hazañas del héroe nacional y santo de la Iglesia Ortodoxa rusa, en ella mezcla los cantos de origen popular, para mostrar el patriotismo del pueblo ruso, opuesto a sonoridades duras y cantadas en latín, para los opresores, creando interesantes y bellos contrastes, la sección dedicada a la doncella rusa que recorre el campo de batalla después de la batalla, es de gran belleza y emocionalidad, allí se metaforizan sentimientos fraternos con los amorosos.

Escena del film, comienzo de la batalla sobre el hielo. foto +QCine

La versión la consideramos simplemente magnífica en cuanto a expresividad y perfección musical, en la que brillaron la solista Evelyn Ramírez, el Coro del Municipal de Santiago de Jorge Klastornick, junto al Coro Crecer Cantando, de Andrés Bahamondes como apoyo en algunos números, y la Filarmónica de Santiago de asombrosa perfección, para una obra de grandes complejidades.

Juan Pablo Izquierdo la enfocó destacando todos los elementos descriptivos, que son muchos y contrastantes, realzando tanto lo expresivo como los timbres y colores de la partitura.

Coro y la Filarmónica durante la Cantata. foto Marcela González.

Poderoso y oscuro fue el inicio: “Rusia bajo el yugo mongol”, para la orquesta sola, luego en el “Canto sobre Alexandr Nevsky”, el coro lo hizo bella y expresivamente; sensible y descriptivo fue “Los cruzados en Pskov” cantado en latín, sigue: “Levántate pueblo ruso” que se interpretó enérgico y arrollador. «La Batalla sobre el hielo» permitió en su primera parte el lucimiento de la orquesta, agregándose luego poderosamente el coro. Evelyn Ramírez cantó con bella voz y expresivamente el “Campo de la muerte”, para finalizar apoteósicamente con el número final “La entrada de Alexandr en Pskov”, una parte llena de contrastes de todo tipo, en la que cada uno de los intérpretes dio lo mejor de sí mismo, para un logro que llevó al público a ovacionar una versión que inauguró magníficamente la Temporada 2020.

Gilberto Ponce (CCA)

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *