LOGRADO CONCIERTO EN EL CAUPOLICÁN.

CARMINA BURANA POR EL CEAC EN EL CAUPOLICÁN.

El Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile, ha resultado lamentablemente como una de las instituciones más afectados por la contingencia actual, y sobran las razones, la sede de sus conjuntos se encuentra ubicada en la zona 0, en los edificios Turri de la Plaza Baquedano, es así que debido a los destrozos que le afectan, el teatro se encuentra sellado en el frontis, aunque ya se encontraba sin actividad debido a la construcción del nuevo teatro para la Sinfónica, esto debido a que la construcción colinda con el escenario del Baquedano, y como si fuera poco, esta nueva construcción también fue afectada por un incendio, debido al entusiasmo de quienes incendiaron el Hotel Principado, y en el colmo después se inundó por la rotura de una matriz de agua, por ello es difícil predecir cuándo se podrá inaugurar el nuevo teatro.

Carl Orff compositor de Carmina Burana. foto laquintademahler

Hago esta descripción para intentar dar cuenta del ánimo que debe existir entre los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, el Ballet Nacional y los Coros Sinfónico y Camerata Vocal, que vieron truncados todos sus proyectos, viéndose en la obligación de realizar presentaciones en gimnasios o al aire libre, y como los músicos necesitan mostrar su trabajo en ambientes más formales, fue de gran importancia el anuncio de la presentación del Oratorio profano Carmina Burana de Carl Orff, en el Teatro Caupolicán, lugar que sin duda no reúne las condiciones acústicas requeridas, pero que permitió realizar el concierto con mucho éxito, satisfaciendo no solo al público, que acude siempre en masa, pues lo más importante fue que la orquesta y los coros, volvieron a una cierta normalidad.

Centrémonos en lo musical, obviando bebestibles y cabritas, tanto como las luces de colores sobre el público tratando inútilmente seguir el ritmo de Orff, en una dudosa ocurrencia, suponemos de los técnicos del teatro.

Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, Coros Sinfónico y Camerata Vocal, Solistas, dirigidos por Pablo Carrasco. foto Patricio Melo CEAC

Gran escenario para la orquesta completa y los coros Sinfónico y Camerata Vocal, muy bien preparados por Juan Pablo Villarroel, todos dirigidos por Pablo Carrasco, quien debutaba en el podio, director que mostró buena preparación, con algunos muy buenos aciertos en conceptos dinámicos, desarrollando un continuo unitario en carácter, la orquesta y los coros le siguieron muy bien estos aportes, no obstante creemos que las malas condiciones acústicas conspiraron para algunos pequeños desajustes entre orquesta y coro, tanto como en otros ocurridos en la orquesta, así como unos curiosos momentos de afinación no perfecta en el coro; pero no se crea que esto bajó el nivel de la presentación, nada de eso, pues la batuta de Carrasco mantuvo la tensión musical en todo momento. Pablo Carrasco obtuvo gran éxito en una obra nada de sencilla, llena de cambios de ritmo y pulso, que además exige de un cuidadoso enfoque del carácter.

La soprano Tabita Martínez, cantando en la tercera parte. foto Patricio Melo CEAC

Para los coros de la Universidad de Chile esta es una obra emblemática, la ha cantado en innumerables veces, también junto al Ballet Nacional en esa obra maestra que es la coreografía de Ernst Uthoff, y que penosamente ha sido dejada de lado por la compañía, su rendimiento fue del mejor nivel en expresión y carácter, hermoso el inicio de sopranos en la tercera parte, donde deben cantar como si fueran niños, poderosa la escena de la Taberna de los varones.

El director Pablo Carrasco. foto Patricio Melo CEAC

Los solistas fueron la soprano Tabita Martínez, quien posee un muy hermosa voz con un canto muy expresivo, aún le quedan por resolver los inhumanos agudos del final, donde debido a no alcanzar la afinación justa, parte del coro entró inseguro, pero ella es muy joven y con lo que apreciamos en esta oportunidad, tiene por delante una exitosa y brillante carrera.

El tenor Brayan Ávila cantando el lamento del cisne. foto Patricio Melo CEAC

Brayan Ávila tenor, estuvo a cargo de la temible parte del cisne que se lamenta de su suerte, pues se vé mientras lo cocinan para satisfacer la gula de los borrachos de la Taberna, esta parte generalmente se canta en falsetto, pero él la canta con voz natural, ya que posee un excepcional registro, además de ser muy expresivo en su canto.

La parte del barítono la cantó Ramiro Maturana, quien es dueño de una hermosa voz, no tiene problema alguno en los descomunales agudos, solo algunas notas muy graves son algo débiles, pero las suple con su expresividad, canta las estrofas de cada parte con sentido diferente, y además cosechó gran éxito con su ebrio abate de la Taberna, genial en su histrionismo.

El barítono Ramiro Maturana. foto Patricio Melo CEAC

Pero la gran noticia fue el haber visto a los conjuntos del CEAC en lo que les es propio, poniendo todo de su parte para que todo saliera muy bien, y con un público que se rindió una vez más, ante una de las obras de mayor difusión de toda la historia de la música.

En medio de la oscuridad, una luz de esperanza entregada por la Música y el Arte.

Gilberto Ponce. (CCA)

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