ALFREDO PERL CONDUCE A LA FILARMÓNICA.

ALFREDO PERL Y LA FILARMÓNICA DE SANTIAGO.

El concierto de clausura de la Temporada 2018 de la Orquesta Filarmónica de Santiago, fue una de esas ocasiones que serán recordadas por mucho tiempo, pues sin duda fue uno de esos momentos estelares, de entre muchos otros de la orquesta.

En esta ocasión actuó como pianista y director, el internacionalmente reconocido Alfredo Perl, quien desde hace un tiempo divide su actividad musical entre el teclado y la batuta, con singular éxito.

Alfredo Perl y la Filarmónica al comienzo del Concierto para piano. foto Sergio López

El programa fue íntegramente dedicado a obras de Ludwig van Beethoven, uno de sus conciertos para piano y una sinfonía, obras en las que Perl mostró ampliamente su peso y madurez musical.

Para ambas obras Perl redujo la cantidad de cuerdas de la orquesta, para recrear en cierta medida la sonoridad usual que se cree existió en los tiempos de Beethoven, pero sí mantuvo el número dispuesto por el autor en maderas y bronces.

Este aspecto obliga a un cuidadoso manejo del balance sonoro, de manera tal que las cuerdas no se vean obligadas a sobre tocar, para compensar su sonoridad con el resto. Por ello es que, solo podemos alabar entusiastamente el resultado, pues los equilibrios se mantuvieron permanentemente en ambas obras, y conservando el más hermoso y musical sonido, debemos señalar y sin la menor duda, que esto fue el resultado del trabajo previo realizado en los ensayos, ya que en el concierto para piano, el solista y director no puede estar permanentemente evaluando el balance instrumental.

La primera obra escuchada fue el Concierto para piano Nº 1 en Do mayor, Op. 15, una de las obras donde Beethoven ya estaba dejando en claro cual sería el rumbo que seguiría como compositor.

Luego de la bella y transparente introducción, en un verdadero lujo de sonido de parte de la orquesta, Perl dio cuenta de su impecable digitación, y un fraseo coherente con el marcado para la parte anterior, la Cadenza cuya autoría desconocemos, es mucho más larga que las habituales, pero al mismo tiempo extraordinariamente compleja, lo que permitió a Perl desarrollar todas sus condiciones de virtuoso del teclado.

Alfredo Perl y la Filarmónica durante la ejecución del Concierto para piano. foto Sergio López

El segundo movimiento se enfrentó con gran expresividad y hasta con cierta intimidad, como si se anticipara el romanticismo, existiendo diálogos coherentes en fraseos y articulaciones entre el solista y la orquesta, en los que aparecieron sutiles rubato.

El tercero fue un verdadero resumen de las bondades anteriores, enfatizando además los contrastes dinámicos en sus recurrentes diálogos. El público no escatimó las muestras de admiración ante el notable desempeño de Alfredo Perl y la Filarmónica.

Finalizaron con una estupenda versión de la Séptima Sinfonía en La mayor. Op. 92, en la que el director utilizó la misma combinación instrumental, volviendo a mostrar exquisito sonido, que fue de lo poderoso a lo sutil.

Su introducción fue llena de contrastes y vuelo expresivo con una progresión dramática que condujo a la aparición del tema principal de jubiloso carácter, en su desarrollo consideramos brillantes los diálogos entre las maderas.

El bellísimo segundo movimiento fue creciendo lentamente en intensidad hasta la aparición del tema cantábile que se mezcló en un diálogo que nos atrevemos a calificar de poéticamente musical, la sección a la manera de una pequeña fuga fue de un preciosismo notable.

Alfredo Perl dirigiendo la Séptima Sinfonía de Beethoven. foto Sergio López

Juegos de contrastes dominaron el tercero, mientras que el tema más lírico fue intensamente expresivo, el cuarto fue exultante, como justificando el calificativo de Wagner para esta sinfonía; “apoteosis de la danza”, con una orquesta inspirada que siguió atentamente cada indicación de la batuta, hasta concluir con el brillante final que levantó al público en una enorme y larga ovación, mezclada con gritos de admiración, hacia la estupenda labor de Alfredo Perl y la Filarmónica de Santiago, que desde hace bastante tiempo se ha convertido en una orquesta de excepción.

Gilberto Ponce. (CCA)

Esta entrada fue publicada en Criticas. Guarda el enlace permanente.

Una Respuesta a ALFREDO PERL CONDUCE A LA FILARMÓNICA.

  1. Elisa Álvarez dijo:

    Como siempre ,absolutamente de acuerdo con la crítica,yo solo puedo,agregar mi opinión de aficionada,fue un magnífico concierto de cierre del año 2018 de la Filarmónica,cuyo desempeño fue durante todo el año de gran nivel.Alfredo Pero es un gran pianista y no sólo eso también un muy buen director ,por lo tanto el resultado fue óptimo en ambas facetas y nosotros,el público lo aplaudió con gran entusiasmo ,la Orquesta también dio lo mejor de sí misma y en resumen ,un gran fin de año.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *