LOS NUEVOS CAMINOS DE ALFREDO PERL.

LOS NUEVOS LÍMITES DE ALFREDO PERL.

El primer concierto del Ciclo Grandes Pianistas del Municipal de Santiago fue inaugurado por Alfredo Perl con un programa que planteó desafíos de gran interés, los que nos hablan de nuevos límites que en el ámbito de la interpretación el solista se ha planteado.

Alfredo Perl. foto masmunicipios

Estos le han llevado a abordar repertorio de uno de los grandes de la música contemporánea Arnold Schoenberg, compositor que el pianista ubica como continuador de la obra de Brahms, pero bien sabemos que una cosa es plantear algo y otra muy diferente demostrarlo, y es esto precisamente lo que Perl ha logrado, la primera parte de su recital fue un Diálogo entre las Ocho piezas para, Op. 76 de Johannes Brahms y las Cinco piezas para piano Op. 23 de Arnold Schoenberg, las que se fueron alternando constituyendo un todo.

Arnold Schoenberg. foto visionescriticas

Esta proposición que a más de alguien puede resultar absurda por el abismo en cuanto a estilo que las separa, pero para sorpresa casi general, ambos lenguajes están mucho más conectados de lo que parecen, y este fue sin duda un de los grandes triunfos que cosechó Perl esa noche.

Johannes Brahms. foto guiadeviena

El solista consiguió darles unidad en sus diferencias y relacionó orgánicamente la expresividad de cada autor, algo que bien se puede pensar como imposible, pero Perl demostró que sí era posible, con su manejo sutil de la polifonía de Brahms para extraer la expresividad muchas veces poética que poseen estas piezas, contrastando la serenidad con la pasión, que encontró su contrapeso en las piezas de Schoenberg cuya dificultades técnicas y de ritmo son considerables, no obstante Perl las plasmó con absoluta seguridad, diferenciando su carácter con pasmosa digitación.

Alfredo Perl agradeciendo al público. foto Luis Hidalgo

Los largos aplausos reconocieron el sobresaliente trabajo de Perl que mostró tal vez por primera vez en nuestro país, este diálogo alternado entre estos compositores.

Franz Schubert. foto contrainfo

Los Impromptu Op. 90 y 142 de Franz Schubert se inscriben entre las obras más hermosas que se hayan escrito para piano, los del 142 fueron escritos al final de la vida de Schubert y muestran sin duda algunos de sus pensamientos más profundos en cuanto a sentimientos, de esta serie Alfredo Perl ofreció el en Fa menor Op. Póstumo, la versión fue de una serena expresividad manejando con sutileza las progresiones dejando casi en suspenso la sección que podríamos llamar de las preguntas, cuyo tema es llevado por la mano izquierda, la obra mostró al solista en un soberbio grado de inspiración.

Solo pianistas que se sienten muy seguros de sí mismos se atreven a finalizar un recital con una obra que termina en pianissimo, pues bien Alfredo Perl lo hizo al interpretar como obra final la Sonata Nº 15 en Fa mayor K. 533/ 494 de Wolfgang Amadeus Mozart obra de grandes dificultades técnicas y de interpretación la que fue ofrecida con transparencia, espléndida digitación y ajustadísima en estilo realzando la belleza abrumadora de la obra.

Wolfgang Amadeus Mozart. foto visionescriticas

Las diáfanas articulaciones destacaron las diversas secciones en el primer movimiento, señalemos la expresividad clásica del Andante en su elegante delicadeza, el Rondó final de gran finura en el manejo de sus contrastes, su carácter al modular a menor, todo envuelto en un virtuosismo de la mejor escuela, llevaron a los espectadores a responder con una enorme ovación, que obligó a Alfredo Perl a ofrecer como encore un delicioso vals de Kreisler en arreglo de Rachmaninov, que el público agradeció ruidosamente.

Gilberto Ponce. (CCA)

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