DANZA DESDE ESCOCIA.

SCOTTISH DANCE THEATRE EN EL CA660.

CorpArtes trajo hasta su Temporada 2019 a Scottish Dance Theatre, la principal compañía escocesa de ballet contemporáneo, grupo que se ha ganado reconocida fama por sus innovadoras propuestas en el ámbito de la danza, la que recién este año está dirigida por el catalán Joan Clevillé.

Momento de Ritualia. foto Brian Hartley

El grupo también se distingue por invitar continuamente a diversos coreógrafos, por ello es que su repertorio incluye diversas propuestas que no le asignan un estilo determinado, se puede decir que están en permanente búsqueda, llevándoles a mostrar siempre resultados diferentes e inesperados.

Ritualia (en Santiago la malla cubría completamente los brazos) foto Brian Hartley

En esta ocasión presentaron dos coreografías muy diferentes, las que fueron interpretadas en orden inverso al anunciado en el programa de mano, no sabemos la razón del cambio, pero eso ocasionó un natural desconcierto en casi todo el público que desconocía la obra de Stravinsky, que es la música para una de ellas.

Este aspecto de importancia, más no vital, no opaca en nada la excelencia del espectáculo, en razón de la perfección de cada uno de los bailarines que integran la compañía, y que son en su mayoría varones.

Tu TuMucky. foto Brian Hartley

Si bien son muy diferentes ambos trabajos, existe un elemento que establece punto de unión, es una aproximación a la estética andrógina, que tiende a disolver lo femenino y masculino, pues lo que interesa es el fenómeno del movimiento y el cómo este se inserta en las coreografías.

Tu TuMucky y Ritualia decía el programa de mano, pero se comenzó con Ritualia de Colette Sadler que utiliza la música de Las Bodas, Cantata coreográfica de Igor Stravinsky de poderoso y a veces obsesivo sentido rítmico, que se aviene perfectamente con la danza.

Ritualia. foto Brian Hartley

En el, la compañía de rigurosa malla negra, que les cubre hasta la cabeza, baila con el sustento de una iluminación que muchas se convierte en poética, la que al mismo tiempo acentúa lo andrógino, los cuerpos a ratos constituyen casi una esfera, de sutiles movimientos, que tanto se abren como si fuese una flor, o para desplegarse hacia distintos lados con una perfección sutil de gran belleza, este corpus se contrasta con un túmulo compuesto por un grupo de bailarinas que de a poco van interactuando con el primer grupo, es este grupo donde la música de Stravinsky se usa aprovechando el concepto rítmico, para los diversos pasos, antes del final se introduce un momento de percusión que une ambos grupos antes de finalizar volviendo a la música original.

Una coreografía donde cada parte del cuerpo sirve para su desarrollo, en una búsqueda incansable de lo bello, aunque es importante destacar que en esta Ritualia se buscó objetivamente alejarse absolutamente del argumento original de Las Bodas.

Tu Tu Mucky. foto Brian Hartley

Tu TuMucky de Botis Seva es el absoluto opuesto, acá nos encontramos frente a un primitivo acto ritual, donde cada bailarín está con tutú largo, solo los hombres con el dorso desnudo, esto, más la cambiante y sugerente iluminación, acentúa lo andrógino y ritual de la propuesta, pero como en ella existe violencia y pulsión sexual, nos encontramos ante seres simplemente, los que al son de múltiples ritmos, nos muestran sus reacciones.

Tutu Mucky. foto Brian Hartley

Pudiera pensarse que en esta explosión de movimientos, actitudes y expresiones, nos encontraríamos ante algo de carácter aleatorio, pero no, una vez más nos encontramos ante la absoluta perfección de movimientos, aunque bien pudiera pensarse que estos son improvisados; sin duda que debe destacarse la iluminación que es parte integral de la coreografía.

Al final la función queda la sensación que esta Scottish Theatre Dance, es una perfecta experiencia sensorial y estética.

Gilberto Ponce. (CCA)

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FASCINANTE ORO DEL RIN DEL PEQUEÑO MUNICIPAL.

EL ORO DEL RIN DE WAGNER PARA NIÑOS.

Cualquiera que lea el título, seguramente fruncirá el ceño preguntándose, Wagner para niños?, El Oro del Rin, reducido a una hora y con un conjunto instrumental de solo 15 instrumentistas? Sin duda una locura, sería su obvia respuesta, pues como llevar su argumento a una estructura que parezca y se entienda como cuento infantil -aunque algunos dirán que la Tetralogía es como un gran cuento fantástico por la mezcla de dioses, seres humanos, gigantes, enanos, y monstruos mitológicos, incluidas todas las pulsiones humanas-. En efecto sus creadores se plantearon un desafío soberbio.

Loge irrumpe desde el foso en medio de los músicos, a la derecha el director Pedro Pablo Prudencio. foto Marcela González

Lo cierto es que, no solo salieron airosos, triunfaron ampliamente, entre las muchas razones encontramos; la seriedad de su propuesta, que por lo visto, encantó a los niños presentes en la función a que asistimos, incluso se escuchó a más de alguno decir, “papá, quiero venir de nuevo”.

Una de las Ninfas del Rin. foto Marcela González

Hemos visto en otras ocasiones, que a los niños se los trata casi como minusválidos mentales, y lo peor, con producciones donde prima el mal gusto y la fealdad, como si ellos no se dieran cuenta de lo malo o feo, y es en esto precisamente donde este Oro del Rin se aleja de burdos estereotipos infantiles, para ofrecer un espectáculo de categoría, realizado con imaginación, buen gusto y de gran nivel musical, creemos que es así como se forma a las futuras generaciones de espectadores, razón por la felicitamos fervorosamente al Pequeño Municipal por este mágico espectáculo.

Las Tres Ninfas le señalan a Alberich el Oro, mientras a la izquierda observa Loge. foto Marcela González

El equipo creador estuvo compuesto por Sebastián Escalona, a cargo del diseño integral, imaginamos escenografía, vestuario e iluminación, Patricio Bravo en los aspectos audiovisuales y Fabiola Matte quien escribió la adaptación del guión y realizó la dirección de escena, la que se complementó con los increíbles arreglos de Zilvinas Smalys, que redujo la partitura original de Wagner a un conjunto instrumental que incluyó un cuarteto de cuerdas más un contrabajo, flauta, oboe, clarinete y fagot en maderas y corno, trompeta, trombón y tuba en bronces, percusión y piano, que aunque cueste creerlo, fue capaz de reproducir sonoridades wagnerianas, con razón al final Pedro Pablo Prudencio el director musical, hizo salir a saludar a Smalys, para felicitarlo públicamente por la reducción de la partitura.

Wotan y Fricka. foto Marcela González

Prudencio que dirigió la parte musical, lo hizo expresivamente sin perder nunca el contacto con los solistas y el grupo instrumental, logrando recrear estupendamente las atmósferas de Wagner.

Wotan y Mime que sostiene el Oro. foto Marcela González

Desde el punto de vista visual, existió siempre magia, escenografía móvil y vestuario muy hermoso, que se complementó con una estupenda iluminación, y como uno de los personajes Loge hizo además de un muy buen narrador (Enrique Quiroz), se creó el enlace preciso con los niños, ya que las partes habladas son en español, solo lo cantado en alemán, Loge irrumpe al inicio desde el foso con gran impacto, los gigantes van sobre zancos y llevan unas luces a manera de ojos, en un momento Freia huye de los gigantes, haciéndolo por la platea mientras uno de ellos la persigue, provocando enorme expectación entre el público y gritos de admiración de los niños.

Escena de conjunto, Erda arriba, más abajo Wotan y Fricka, Loge entre Wotan y uno de los gigantes, al otro extremo Freia custodiada por el otro gigante. foto M. G.

En el elenco de muy buen desempeño se encuentran Madelene Vásquez de gran desempeño haciendo de Freia y Woglinde, Paola Rodríguez como una imponente Fricka la esposa de Wotan además como Wellgunde, Francisca Muñoz sólida como Erda y Flosshilde, Gonzalo Araya un vocalmente sólido Mime, Cristián Lorca como un histriónico Alberich, Francisco Salgado y David Gáez como los impresionantes gigantes Fassolt y Fafner y el notable Wotan que cantó Jaime Mondaca.

Freia escapa de uno de los gigantes. foto Marcela González

Una función largamente aplaudida, con los niños perfectamente abanderizados por los buenos, por ello abuchearon a Mime y a Alberich tanto como a los gigantes, pero a la salida se fotografiaban entusiastamente con todos, algunos extranjeros comentaban que había sido un espectáculo fascinante, sin duda lo fue.

Gilberto Ponce. (CCA)

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ESTELAR CABALLERO DE LA ROSA.

EL CABALLERO DE LA ROSA ESTELAR.

El título de esta crítica refleja muy bien lo acontecido en la última función de El Caballero de la Rosa en la versión del elenco Estelar. El Municipal de Santiago se ha anotado un logro de envergadura con las dos versiones de la ópera de Richard Strauss, en ambas versiones se contó con elencos de la mayor jerarquía, y ambos directores musicales pusieron su impronta personal, logrando el mayor brillo en una partitura repleta de sutilezas por descubrir.

Los amantes Octavian (Evelyn Ramírez) y La Mariscala (Paulina González) foto Marcela González Guillén

El tener la posibilidad de ver al menos dos veces la producción, permite apreciar mejor las virtudes de la escenografía, vestuario e iluminación, asimismo descubrir los múltiples detalles de la admirable régie de Alejandro Chacón quien realizó una exhaustiva recreación de usos y costumbres de la época en que ocurre la ópera.

Coqueteos antes del desayuno de La Mariscala (Paulina González) y Octavian (Evelyn Ramírez). foto Marcela González

Su trabajo es meticuloso, logrando el mayor realismo en cada uno de los personajes que pisa el escenario, llegando a cuestiones tan mínimas como el movimiento de brazos o la forma de servir desayuno o comida, llegando a las posturas de los miembros de la corte que llegan a divertir o vender animales u objetos a La Mariscala, no abundaremos más para no cansar a nuestros lectores.

El Barón Ochs (Johannes Stermann) tironeando a Mariandel, Octavian disfrazado de doncella (Evelyn Ramírez) y La Mariscala (Paulina González) trata de retenerla. foto Marcela González

Pero creemos importante reiterar la sutileza para equilibrar la comedia con las profundas meditaciones de algunos de los personajes.

Octavian (Evelyn Ramírez) en la entrega de la Rosa y dos sirvientes. foto Marcela González

Pedro Pablo Prudencio condujo a una espléndida Orquesta Filarmónica de Santiago, enfatizando más lo emocional, haciendo dialogar más a instrumentos y cantantes, fue brillante en la obertura a la que dotó tanto de ampulosidad como de finura, más adelante fue el sustento preciso en el sensual juego de Octavian y La Mariscala, llenando de colores el saludo matutino de los cortesanos, para concluir ese acto con el sensible monólogo sobre la pérdida del amor y la juventud, que anticipa el destino aceptado por la ya madura Mariscala.

Octavian (Evelyn Ramírez), el Barón Ochs (Johannes Stermann), Sophie (Catalina Bertucci) y criados posterior a la entrega de la Rosa. foto Marcela González

Notable fue la transparencia instrumental de la entrega de la Rosa, así como el cambio de carácter en las escenas colectivas, o el tratamiento festivo de la farsa que le preparan al Conde Ochs, obteniendo un triunfo en el trío y dúo finales, merecida la gran ovación que Prudencio y sus músicos recibieron al final.

El Barón Ochs (Joahannes Stermann) tratando de callar al Tenor italiano (David Junghoon Kim) en el saludo matinal a La Mariscala. foto Marcela González

Reiteramos todos los conceptos sobre el desempeño del Coro del Municipal de Santiago que dirige Jorge Klastornick, que derrocha calidad vocal y actoral.

Creemos firmemente aquello escuchado de alguien del público; el nivel de los cantantes en Chile no tiene nada que envidiar a muchos grandes teatros líricos, sin duda se consiguió el objetivo que tuvieron aquellos visionarios cuando crearon el proyecto “Encuentro con la Ópera” (Miguel Patrón Marchand, Andrés Rodríguez, entre otros) que en base a cantantes chilenos formaba un segundo elenco, para los títulos de cada temporada, ahí se foguearon y crecieron, llegando al nivel en que hoy se encuentran, con muchos de ellos dando firmes pasos en el extranjero.

El Barón Ochs (Johannes Stermann) es atendido por el doctor y sus criados luego de ser herido por Octavian. foto Marcela González

El sólido elenco que mezcló cantantes chilenos y extranjeros, fue encabezado por Paulina González en el rol de La Mariscala, vocalmente impecable, muy expresiva, sólidos forte y sensibles piano, logró recrear a la madura mujer que a pesar de gozar plenamente a su amante joven (Octavian), sabe que llegará el momento en que este la dejará por una mujer más joven, su monólogo del primer acto y el trío y dúo del final fueron extraordinarios.

Ochs intentando conquistar a Mariandel, creyendo que es mujer. foto Marcela González

Debutante en el complejo papel de Octavian fue Evelyn Ramírez, la mezzosoprano viene demostrando hace ya mucho tiempo que para ella no existen roles imposibles, pues todo lo que ha enfrentado, lo ha resuelto en forma óptima. Esta vez no fue la excepción, en un papel que exige además de cantar muy bien, desdoblarse, primero, ella como mujer debe asumir como un hombre al final de la adolescencia, Octavian, luego hacer de hombre disfrazado de mujer, cuando por esconderse del Conde Ochs, se viste de doncella, Mariandel, a quien logra conquistar, para luego burlarlo en el último acto.

El Barón Ochs es acosado por una falsa esposa y sus hijos que le gritan papá (Coro de Niños del Municipal dir. Cecilia Barrientos) en la posada donde todos se burlan de él. foto M. G.

Evelyn Ramírez no solo cantó estupendamente, con pasión al inicio, luego encandilada con Sophie a quien conoce cuando entrega la Rosa, juguetona en la burla a Ochs, y sensiblemente en el trío y dúo finales.

Johannes Stermann el bajo- barítono alemán fue el Barón Ochs de Lerchenau, con una muy hermosa voz, enfatiza el canto en sus múltiples recitativos, haciéndolo con prestancia y mucha gracia para representar al arribista y libidinoso personaje, su enorme presencia le sirvió además para acentuar las características de Ochs convenciendo plenamente.

El rol de Sophie, la hija de Faninal que está destinada a casarse con Ochs, que luego de conocerlo se desiluciona, terminando flechada por Octavian cuando le entrega de la Rosa, que simboliza el compromiso con el Barón, rol encarnado por la soprano Catalina Bertucci chilena radicada en Alemania, quien demostró ampliamente sus grandes avances vocales y actorales, transformándose con gracia en la jovencita que desea a Octavian, desdeñando al Barón Ochs, haciéndolo con hermosa voz y con un estupendo manejo dinámico, mostró bellos pianissimo y sólidos forte, su trío y dúo final fueron de enorme calidad.

Sophie (Catalina Bertucci), Octavian (Evelyn Ramírez), y La Mariscala )Paulina González) en el trío final donde la Mariscala deja que los jóvenes Sophie y Octavian se amen finalmente. foto M. G.

David Junghoon Kim reeditó el éxito obtenido con su Cantante italiano de la versión Internacional.

Javier Weibel derrochó histrionismo en el papel del Señor de Faninal, mientras que con gracioso desenfado Francisco Huerta y Gloria Rojas dieron vida a los Intrigantes italianos.

Sophie (Catalina Bertucci) y Octavian (Evelyn Ramírez) en el bellísimo dúo final. foto Marcela González

El resto de los comprimarios Paola Rodríguez, Cristián Lorca, Rony Ancavil, Brayan Ávila, Francisco Salgado, Pablo Ortiz entre varios otros, representaron sus roles con enorme calidad.

Una función que recibió merecidamente largas y entusiastas ovaciones

Gilberto Ponce (CCA)

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NOTABLE CABALLERO DE LA ROSA.

EL CABALLERO DE LA ROSA VERSIÓN INTERNACIONAL.

No solo fue un acierto el que se haya programado luego de tantos años de ausencia, también lo fue en su puesta en escena y en el elenco escogido para la ocasión.

El Caballero de la Rosa de Richard Strauss, es una ópera de infinitas complejidades en sus situaciones, pues el libreto de Hugo von Hofmannsthal alude de acuerdo a las instrucciones de Strauss, no solo a una reflexión sobre el paso del tiempo y la pérdida de la juventud, también lo hace mirando los tiempos del amor, al consider la relación sin futuro entre la ya madura Mariscala y el muy joven Octavian; tanto es así que ella le dice en algún momento: que más tarde o temprano la abandonará por alguien más joven. Lo anterior inserto en un libreto que debe además representar una comedia, repleta de detalles sutiles y otros más desfachatados.

Escena de la entrega de la Rosa de plata en casa del Señor de Faninal, Sophie (Elbenita Kajtazi) se apresta a recibir la Rosa de plata de manos de Octavian (Sophie Koch) rodeados de sirvientes. foto Patricio Melo

Como si eso no fuera suficiente, requiere de una treintena de cantantes para los numerosos roles de la acción, para representar el mundo en decadencia de los nobles, mostrar a los arribistas, nunca ausentes en la sociedad, y a los personajes del pueblo raso, todo lo anterior envuelto en una música maravillosa que describe minuciosamente situaciones ora cómicas, ora de lírica y melancólica profundidad. Revelador de lo anterior es la alusión de Strauss a la música de su poema sinfónicoLas travesuras de Till”, con fragmentos que recuerdan a Mahler y la introducción del vals, que si bien aparecerá posteriormente al período en que ocurre la acción, al compositor le sirve de recurso descriptivo, del mismo modo no creemos que sea arbitrario pensar que Strauss alude al Falstaff de Verdi en la burla final a Ochs.

La Mariscala (Celine Byrne) preparando la Rosa que Octavian entregará a Sophie. foto Patricio Mr

No obstante esta comedia, tiene momentos musicales claves; la mágica escena de la “entrega de la rosa”, el sublime trío final que sin duda son de las páginas más hermosas que se hayan escrito, que junto al monólogo del final del primer acto de la Mariscala, entregan el equilibrio necesario requerido en una obra de arte.

La puesta en escena se atiene rigurosamente a la época donde ocurre la acción, recordando el tiempo en que lo exótico estuvo de moda, por ello la habitación de la Mariscala tiene la ornamentación en base a plantas exóticas, y en el palacio de Faninal, que es un nuevo rico arribista, las palmeras en los muros nos llevan a un país lejano.

Alejandro Chacón a cargo de la régie, es minucioso en detalles, sin descuidar a nadie que pise el escenario, otorgándole credibilidad a la historia, maneja muy bien las tensiones y caracteriza estupendamente a cada personaje, simpático resulta el que dos sirvientes cierren las cortinas al final de cada acto, o bien usar el facsímil de un diario vienés, entre otros muchos detalles.

El Barón Ochas de Lerchenau (Jürgen Linn) es consolado por el Señor de Faninal (Patricio Sabaté) luego de haber sido herido superficialmente por Octavian,, mientras observan criados. Foto Patricio Melo

Las escenas más intimas son resueltas con naturalidad, mientras que las colectivas están repletas de deliciosos detalles, aportando el requerido tono de comedia. La escenografía de Sergio Loro es hermosa en la habitación de la Mariscala, ampulosa en el palacio de Faninal con variadas escalas que no se ven para permitir entrada y salida de personajes, mientras que la posada del final es simplemente un lugar de mala muerte, donde los nobles gozan de placeres extra familiares.

El vestuario de Adán Martínez, es pertinente y lleno de contrastes pero siempre en equilibrio, genial el usado para el Tenor italiano, de un barroquismo casi rococó, Ricardo Castro entregó una iluminación de finos contrastes.

Maximiano Valdés a cargo de la dirección musical, consiguió hermoso sonido de la orquesta, enfatizando los aspectos reflexivos, siendo certero en el complejo acompañamiento de los cantantes, logrando en el monólogo de la Mariscala en el primer acto, cimas expresivas, tanto como en el trío y dúo final.

El Coro del Municipal de Jorge Klastornick, dando una vez más muestras de su excelencia.

Celine Byrne que dio vida a la Mariscala, a pesar de no poseer una gran voz, esta es bellísima y tremendamente expresiva, su final del primer acto fue simplemente superior, tanto como el trío final, y como es muy buena actriz, convence en sus juegos amorosos con Octavian tanto como en sus profundas meditaciones.

Octavian (Sophie Koch) y La Mariscala (Celine Byrne) en sus juegos amorosos al inicio de la ópera. foto Patricio Melo

El complejo papel de Octavian (Mariandel) fue asumido por una estupenda Sophie Koch, a su bella y pastosa voz, une una actuación que la convierte en el joven muchacho de 17 años, amante de la Mariscala, y no es menor que a su vez deba disfrazarse de mujer (Mariandel) actuando como hombre vestido de mujer, fingiendo ser doncella de la Mariscala, ella fue otra de las triunfadoras.

El cantar hablando o el hablar cantando que Strauss pone para el Barón Ochs de Lerchenau fue genialmente asumido por por Jürgen Linn, se trata de un comediante nato que despliega un personaje, narcisista, pagado de sí mismo y trepador socialmente, y por sobre todo conquistador de todas aquellas que lleven faldas, tanto así que trata de conquistar a Mariandel, un hombre vestido de mujer.

El Barón Ochs (Jürgen Linn) intenta conquistar a Mariandel que es otra que Octavian (Sophie Koch) vestido de doncella. foto Patricio Melo

Una muy grata sorpresa fue Sophie que cantó Elbenita Kajtazi, muy bella voz, canto muy expresivo y convincente actuación, el trío y dúo finales fueron un tremendo éxito, así como en la entrega de la osa.

El Señor de Faninal cantado por Patricio Sabaté, le permitió no solo lucir su voz, también perfilar al muevo rico que quiere llegar a noble casando a su hija con el Barón Ochs. Valzacchi el intrigante italiano y Annina su acompañante fueron muy bien actuados y cantados por Paul Kaufmann y María Luisa Merino.

El Cantante italiano (David Junghoon Kim) cantando a la Mariscala frente a otros sirvientes. foto Patricio Melo

El Cantante italiano, que llega a entretener a la Mariscala, fue cantado y actuado genialmente por David Junghoon Kim.

Dúo de amor entre Sophie (Elbenita Kajtazi) Octavian (Sophie Koch) foto Patricio Melo

El resto del numeroso elenco mostró prestancia escénica y buen canto. Sin duda uno de los grandes éxitos del Municipal de Santiago.

Valzacchi (Paul Kaufmann) y Annina (María Luisa Merino) su ayudante, en casa de la Mariscala comentan noticias a invitados. foto Patricio Melo

Gilberto Ponce. (CCA)

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MUJERES PIANISTAS.

VELADA DE PIANO CON PAULINA ZAMORA Y KARINA GLASINOVIC.

En el cálido y acogedor espacio de la Liga Chileno – Alemana, donde habitualmente se ofrecen recitales, el viernes 7 de junio se presentaron las pianistas Paulina Zamora y Karina Glasinovic, ambas de reconocido prestigio y con una sólida y muy bien cimentada carrera artística, desarrollada no solo en nuestro país, pues son frecuentes sus presentaciones en el extranjero.

Dúo Mistral Karina Glasinovic y Paulina Zamora. foto obertura.cl

Hace algunos años conformaron el Dúo Mistral, destinado a dar a conocer el repertorio a cuatro manos o para dos pianos, que alternan con obras a solo, su repertorio es amplio y la convocatoria que provocan da cuenta de su excelencia musical y buen gusto en la elección de las obras que interpretan.

Wolfgang Amadeus Mozart niño. foto wikipedia

Ante un auditorio que llenó el recinto presentaron primeramente a cuatro manos, una de las obras tempranas de Wolfgang Amadeus Mozart, su Sonata en Re mayor, K 381, la que fuera escrita para ser interpretada con su hermana, en las presentaciones que su padre organizaba para presentarlos como niños prodigios.

Destacaremos del primer movimiento su certero estilo, tanto como fraseos e impecables articulaciones, la expresividad cantábile del segundo, con sus expresivos diálogos, así como el lúdico y virtuoso tercero, que alude a una de las melodías que Mozart pondrá más tarde en su ópera Las Bodas de Fígaro; este fue el primero de los éxitos de la tarde.

Un gran salto en estilo las llevó a ofrecer una exquisita y llena de colores versión de Mi madre la Oca de Maurice Ravel, en la que con certera precisión, desentrañaron todas las imágenes que la obra propone.

Melancolía ensoñada para “La bella durmiente”, o bien la progresión expresiva de Pulgarcito, que decir de la levedad evocadora de La Emperatriz de las Pagodas, o el virtuoso diálogo de La Bella y la Bestia y la expresiva y poderosa progresión de El jardín encantado, obra que arrancó gritos de aprobación de los presentes.

La pianista y compositora Karina Glasinovic. foto radiouchile

La segunda parte nos trajo una muy grata sorpresa, Karina Glasinovic, no solo es pianista también es compositora, con obras estrenadas en nuestro país y en USA y Europa, una de ellas es una suite dedicada a Violeta Parra, con la obtuvo un premio en Londres, se trata de un conjunto de piezas breves que rescatan con sutileza y elegancia el lenguaje de Violeta Parra, donde lo docto y lo popular se funden en todo de enorme armonía, a la vez que muy atractivo.

Paulina Zamora interpretó seis de las doce partes, creemos que no solo lo hizo con perfección técnica, pues tuvo la virtud de ingresar en los pequeños mundos descritos en cada una de ellas, donde encontramos algunas a la manera de canción, otras de gran lirismo, alguna alusión impresionista o la gracia rítmica envuelta en gran virtuosismo. Largas ovaciones tanto para la compositora como para la pianista, para una obra que merecería mucha difusión.

Francis Poulenc. foto lefigaro

Finalizaron con una brillante versión de la Sonata a cuatro manos de Francis Poulenc en la que desentrañaron todas las complejidades rítmico melódicas, que a ratos recuerdan el lenguaje de Stravinsky en su complejidades. Obra repleta de contrastes dinámicos y de carácter que las estupendas interpretes resolvieron brillantemente.

Las ovaciones lograron que Paulina Zamora nos entregara un perfecto a la vez que expresivo Preludio de Bach, que finalizó esta brillante y exitosa presentación del Dúo Mistral.

Gilberto Ponce. (CCA)

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VISITA UKRANIANA EN LA BEETHOVEN.

KIEV VIRTUOSI EN EL MUNICIPAL DE LAS CONDES.

La Fundación Beethoven trajo en la segunda fecha de la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas 2019 a la orquesta de cámara Kiev Virtuosi, formada por un entusiasta grupo de jóvenes guiado por el experimentado violonchelista Dmitri Yablonsky, el conjunto formado el año 2016 muestra bastante entusiasmo, pero creemos que aún tienen camino que recorrer para llegar el nivel que sin duda pretenden, pues aún manejan fraseos muy convencionales y las articulaciones todavía distan de ser homogéneas.

La Orquesta de Cámara Kiev Virtuosi. foto teatrosolis

En este aspecto, nos parece que no basta la la experiencia de Yablonsky quien tiene muy claro lo que desea, pero no lo concreta debido a que su gesto en general es blando y no siempre preciso, y al cuidar algunas voces pierden perfil otras, este punto es vital, para que el talentoso grupo logre la excelencia a que aspiran. Bien sabemos que la excelencia de otros conjuntos de cámara es producto de años de tocar juntos.

Johann Christian Bach y Henri Casadesus. foto minnesotasinfonia

El programa mostró un abanico de cinco obras de los más variados estilos, iniciándose con una obra del compositor y director de orquesta francés Henri Casadesus (1879- 1947), en cuya producción se encuentran varias operetas y música para el cine. La obra en cuestión fue su Concierto para violonchelo y orquesta en Do menor, escrito al estilo de Johann Christian Bach, razón por la que durante años se atribuyera la obra al hijo de Bach, el concierto fue escrito originalmente para viola, pero se interpreta también en violonchelo.

El solista en violonchelo Dmitri Yablonsky. foto belenalonso

El solista fue Dmitri Yablonsky que mostró además de su innegable musicalidad, bello sonido e impecable afinación, en una obra demostrativa de todas las características del clasicismo. Destacaremos la belleza del Adagio tocado sensiblemente a la manera de melodía con acompañamiento, aquí el solista mostró toda su capacidad expresiva, y Allegro final de gran virtuosismo.

De Wolfgang Amadeus Mozart vino una de sus obras más hermosas, el famoso Adagio y Fuga en Do menor, donde el Adagio la primera parte fue un tanto desperfilada, mejorando importantemente en la Fuga, de sonido pastoso.

Dmitri Yablonsky dirigiendo a Kiev Virtuosi. foto martinwullich

Siguieron con una de las obras juveniles de Félix Mendelssohn, su Sinfonía para cuerdas N.º 10 en la que aparecieron algunas rudezas, como sonido y articulaciones poco homogéneas que le restaron éxito a la versión, no obstante debemos reconocer algunas secciones de gran calidad.

El violinista Haik Kazazyan. foto fundacionproarte

En la segunda parte se produjo un vuelco con la intervención del violinista Haik Kazazyan, en la obra del compositor ucraniano israelí Alexey Shor (1970 – ), cuyo lenguaje es absolutamente clásico tradicional, el violinista impregnó de energía al conjunto con su aplomo e interesantes fraseos e intencionalidad expresiva.

“Seascapes” o Paisajes marinos en cuatro partes, es una obra de carácter popular con un cierto aire gitano en”Faro abandonado” la primera de ellas, luego muy descriptiva y emocional es “Vela solitaria”, que permitió al solista mostrar toda su capacidad expresiva, “Amenaza de tormenta” la tercera, con su aire levemente español la acerca a la música ligera, siendo muy exigente para el solista y “Granizo de verano” la última, es un un hermoso juego rítmico melódico tan desafiante para solista y la orquesta, que logró una enorme ovación del público, por ello Kazazyan ofreció un lírico y hermoso encore.

Kiev Virtuosi y el director Dmitri Yablonsky. foto bamanagement

Finalizaron con la Suite Holberg de Edvard Grieg en una versión, a nuestro parecer, muy irregular, con momentos logrados en expresión pero no homogéneos en sonido, fraseos y articulaciones, no obstante la prestancia del grupo, les llevó a ofrecer dos encore de gran factura, un Anderson y el celebérrimo Vuelo del moscardón, que encendieron a los presentes.

Gilberto Ponce. (CCA)

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PRIMERA NOCHE DE WALPURGIS DE MENDELSSOHN.

VILA, MOZART y MENDELSSOHN SINFÓNICOS.

En el último concierto de la Temporada 2019 de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, contó el el podio con la batuta del director nacional José Luis Domínguez, quien en la actualidad reside en USA, el programa de bastante interés por los estilos muy diferentes de las tres obras presentadas, pero sus resultados fueron dispares, debido al enfoque que la batuta dio a las obras.

José Luis Domínguez durante el concierto. foto Patricio Melo

Germinal obra del recordado compositor chileno Cirilo Vila, que inicio el concierto, recibió una versión correcta, donde sus atmósferas y timbres se destacaron eficazmente, no obstante la progresión la encontramos bastante plana, haciéndose larga, a pesar de su brevedad, por ello solo con el cambio de ritmo al final de la obra, se reactivó el interés, pero esta sección bastante breve, no alcanzó a motivar y la reacción del publico fue solo discreta para lo que consideramos solo una lectura de Germinal.

Continuaron con la interpretación de la Sinfonía N.º 25 de Wolfgang Amadeus Mozart, versión que a pesar de haber disminuido la cantidad de cuerdas, haciendo pensar en una interpretación transparente y liviana, se contradijo al tocarse en forma gruesa y más bien pesada en carácter, debemos reconocer el trabajo en las articulaciones de las cuerdas, pero el carácter impreso diluyó ese atributo, el otro punto de conflicto fue el manejo inadecuado del balance instrumental, maderas y bronces con gran volumen hicieron desaparecer el sonido de las cuerdas en amplias secciones.

Parte del Coro Sinfónico y Camerata Vocal y miembros de la Sinfónica Nacional. foto Patricio Melo

En el primer movimiento, sin duda el más conocido de todos, se escuchó casi sin contrastes y sus diálogos entre familias no siempre resultaron lo suficientemente claros. El Andante que sigue, se inició muy confuso en pulso, luego la falta de balance entre cuerdas y vientos desdibujó completamente fraseos y sentido temático, por ello una vez más se diluyeron los diálogos entre familias, escuchándose varios finales de frases sucios, con instrumentos que no cortaron junto al resto.

La Orquesta Sinfónica Nacional, los Coros Sinfónico y Camerata Vocal, solistas durante la obertura de la obra de Mendelsson. foto Patricio Melo

El Minuetto que sigue adoleció de gracia en medio de una dinámica plana, en el trío enfocado en las maderas, se produjeron varias severas confusiones. El Allegro final de compleja resolución mostró poca claridad en la exposición temática y poca gracia en contrastes. Creemos que el director quedó muy al debe con esta versión fuera de estilo de una sinfonía que es bastante icónica en la producción del genio de Salzburgo.

El tenor Alexis Sánchez al inicio de la obra de Mendelssohn. foto Patricio Melo

Un cambio importante se produjo con la obra que finalizó el concierto. Nos referimos a la Cantata de Félix Mendelssohn La primera noche de Walpurgis que pertenece al Op. 60, obra inspirada en la balada del mismo nombre de Johann Wolfgang von Goethe, obra brillante de gran exigencia instrumental y vocal, que describe el rito del inicio de la primavera, que tiene como personajes a Druidas, Cristianos y Sacerdotes entre otros, allí solistas y coro asumen diferentes roles, esta razón nos hace preguntarnos, porqué no se incluyeron los textos en las pantallas del teatro como en otras obras, creemos que gran parte del público tuvo que conformarse con la bellísima música y la buena interpretación, y tal vez formarse su propia versión, algo injusto para esta verdadera joya sinfónico coral.

Francisca Muñoz como la aterrada cristiana que contempla el rito pagano. foto Patricio Melo

Sin duda que el carácter descriptivo de la partitura, le es más afín a Domínguez, a quien se le vio muy a gusto con ella, la orquesta respondió de buena forma con desajustes menores, sin empañar el éxito de la versión. Debemos destacar el hermoso sonido conseguido por los instrumentos, y señalar el gran cometido de los cornos hacia el final de la obertura que describe el final del Invierno y la llegada de la Primavera anunciando la nueva estación.

El bajo Francisco Salgado cantando la obra de Mendelssohn. foto Patricio Melo

El Coro Sinfónico y la Camerata Vocal de la Universidad de Chile, lo hicieron en forma estupenda, lo que habla muy bien de la preparación de su Director Juan Pablo Villarroel, voces timbradas y seguras en una obra de enormes exigencias de tesitura, además con muy buena dicción incluso en las escenas del aquelarre, que exigen cantar a gran velocidad. Sus forte fueron poderosos y tan musicales como sus piano.

El barítono Arturo Jiménez durante su actuación. foto Patricio Melo

Alexis Sánchez el tenor experto en barroco, ahora abordando otro estilo, mostró claramente el porqué ha alcanzado el lugar que tiene en la música de nuestro país, cada uno de los roles que cantó fue un gran éxito.

Francisca Muñoz la mezzosoprano, es muy musical y tiene una hermosa voz, sus graves son poderosamente sólidos, sus intervenciones le significaron el mayor de los reconocimientos.

Arturo Jiménez no pudo lucir su timbre de barítono, pues se encontraba enfermo, por ello comenzó con muy poca voz y solo al final se escuchó mejor.

Francisco Salgado posee una hermosa voz de bajo, propia del rol de quien invita a atacar a los cristianos, pero sin duda debe mejorar su afinación que es muy irregular. En síntesis una versión con muchas luces de esta Primera noche de Walpurgis, que encantó, como lo hace cada vez que se interpreta, logrando grandes y merecidas ovaciones, para todos los interpretes.

Los interpretes reciben los aplausos del público al final de La Primera noche de Walpurgis de Mendelssohn. foto Patricio Melo

Gilberto Ponce. (CCA)

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DÚO ELSCHENBROICH GRYNYUK

DÚO DE EXCELENCIA INAUGURA TEMPORADA BEETHOVEN.

La Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas 2019, que organiza la Fundación Beethoven, tuvo un excelente comienzo con la presentación del estupendo dúo que integran Leonard Elschenbroich en violonchelo y el pianista Alexei Grynyuk, quienes demostraron enorme musicalidad, técnica pasmosa y un afiatamiento propio de aquellos que llevan largo tiempo tocando juntos.

Alexei Grynyuk piano y Leonard Elschenbroich chelo. foto elcomercio

Llegaron hasta el Teatro Municipal de Las Condes con un programa de gran belleza y dificultad, dejando muy en claro su musicalidad y enfoque estilísistico, todo más allá de su perfecta técnica.

En la primera parte interpretaron dos sonatas de Ludwig van Beethoven, primero la Sonata N.º 1 en Fa mayor, Op. 5 que se encuentra entre las llamadas tempranas, donde que queda en evidencia la condición de pianista del compositor, por la importancia que le otorga al teclado, a ratos pareciera una gran sonata para piano con chelo agregado, pero no olvidemos que estas obras son el comienzo del trabajo del autor en esta combinación.

Ludwig van Beethoven a los 33 años. foto wikipedia

Los artistas abordaron sensiblemente la introducción, siendo evidente su manejo del balance instrumental, luego al abordar el Allegro mostraron sólidos fraseos y precisas articulaciones en diálogos perfectos.

El segundo movimiento Rondó, lo enfrentaron con gracia y refinado virtuosismo, mientras que la sección central que muestra un carácter más popular, se destacó por el manejo de los contrastes dinámicos, es necesario destacar la perfecta y virtuosista digitación de Grynyuk.

Alexei Grynyuk. foto youtube

El peso interpretativo cambió notablemente en su versión de la Sonata N.º 3 en La mayor, Op. 69 en ella Beethoven ya le otorga al chelo una mayor gravitación, por ello es que los diálogos entre ambos instrumentos poseen gran contundencia, llegando a notable grados de expresividad demostrativos del estilo beethoveniano.

Beethoven introduce un cambio en el segundo movimiento al colocar un Scherzo en su lugar, el que recuerda temas húngaros, que permitieron a los visitantes a mostrar todo su espléndido virtuosismo, en poderosos forte o sutiles piano, maravillando por el suspendido final.

Leonard Elschenbroich. foto WQXR

El tercero Adagio cantábile- Allegro vivace, mostró al inicio el expresivo canto del chelo de Elschenbroich, complementado con la musicalidad del piano, un juego de contrastes llegó con el Allegro, que exige al máximo del pianista. algo para lo que Grynyuk respondió magistralmente, la expresividad de ambos conmovió completamente al público que les ovacionó con el mayor entusiasmo.

En la segunda parte ofrecieron una estupenda versión de la Sonata en Fa mayor Op. 6 de Richard Strauss, obra que escribiera antes de cumplir 20 años y única obra para esta combinación, aunque pudiera pensarse que se trata de una obra liviana, nada más alejado de ello, pues es sólida en su estructura, y aunque acusa algunas influencias como la de Mendelssohn, en ella aparecen muchos indicios del lenguaje que desarrollará posteriormente su autor.

Elschenbroich y Grynyuk la abordaron con el peso propio del romanticismo que anticipa el estilo que vendrá, sonido amplio y casi siempre poderoso, con expresividad más desbordante.

Encontramos con carácter bastante heroico el primer movimiento Allegro con brío, que exige de gran virtuosismo de sus intérpretes, la versión fue a ratos arrebatadora y expresiva.

Richard Strauss joven. foto visionescriticas

El Andante no troppo que sigue, tiene una estructura que recuerda el lied, una de las formas cultivadas por Strauss, los intérpretes rescataron su carácter íntimo en el diálogo entre ambos instrumentos, posteriormente el desarrollo se va haciendo más complejo y oscuro, desarrollando una tensión y expresividad que logró suspender de emoción al público.

El final Allegro vivo, ya muestra una estructura bastante libre y de fervorosa expresividad, permitiéndoles desarrollar progresiones dinámicas y expresivas de gran efectividad, realizadas como si se tratara de un juego.

El público estalló en ovaciones, llevándoles a ofrecer un movimiento de Rachmaninov que cerró este círculo de exquisita calidad que ofrecieron Leonard Elschenbroich y Alexei Grynyuk.

Gilberto Ponce. (CCA)

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PAGLIACCI DE LEONCAVALLO.

PAGLIACCI DE RUGGERO LEONCAVALLO EN RANCAGUA.

Rancagua, ciudad que había impactado al mundo lírico con sus producciones de ópera, todas realizadas en su hermoso Teatro Regional que posee condiciones acústicas y técnicas notables; afortunadamente y luego de un receso, volvió con una propuesta para una de las óperas favoritas del verismo; Pagliacci de Ruggero Leoncavallo, demostrando que las ganas y calidad pueden hacer un muy buena dupla si se tiene un equipo solvente a cargo.

Llegada de la compañía de Payasos a la ciudad. foto TRR

El tema de la infidelidad y los celos son atemporales, por lo que este drama de viscerales personajes bien puede ser ambientado en diversos lugares y épocas; en esta oportunidad se ambientó en la ciudad de Sewell, de gran importancia para Rancagua, contando con una muy buena escenografía de Marianela Camaño, que permitió desarrollar fluidamente la acción, incluyendo la Comedia que presenta la compañía de payasos, del mismo modo el vestuario (Loreto Monsalve) y maquillaje representó con propiedad los años 50 del siglo pasado, la iluminación de Ricardo Castro cerró el círculo virtuoso de la puesta en escena.

Matías Moncada como El Prólogo al inicio de la ópera. En el foso Eduardo Díaz dirigiendo la Orquesta Sinfónica Juvenil de Rancagua. foto TRR

Rodrigo Navarrete fue el responsable de la régie, en la que acentuó el carácter verista, tanto para las escenas colectivas como aquellas de interacción entre personajes, realzando las pasiones simples y directas de los protagonistas, derrochando cierta violencia y sensualidad, por ello es que nos pareció adecuada la escena entre Nedda y Silvio, que semi desnudos realizan un estilizado acto sexual, para nada chocante y con buen gusto.

Nedda (Marcela González) y su amante Silvio (Eleomar Cuello) foto. TRR

Un cambio importante fue el hecho que Canio al final no asesina por celos a Nedda su esposa, pues dispara, matando a otro personaje y luego se suicida, y como creemos que tampoco trasgrede la esencia, funciona y bien; en cambio a pesar de los muchos aciertos, creemos que faltó a la dirección de escena diferenciar mejor los movimientos de los personajes en la Comedia de Colombina y Arlequín, que resultaron similares al resto; ahora no sabemos si por la dirección de escena o por falla en actuación, algunos de los momentos de duda de Nedda, resultaron poco convincentes, pero estos aspectos no empañan para nada el éxito logrado.

Canio (José Azocar) observa a su esposa engañádolo, gracias a la denuncia de Tonio (Matías Moncada) foto TRR

El Coro Polifónico de Rancagua dirigido por Eduardo Díaz y Eleomar Cuello, tanto como el Coro Infantil de Rancagua de Geraldine Palma, muy sólidos en canto y actuación.

Canio (José Azocar) durante la Comedia jurando venganza. foto TRR

La Orquesta Sinfónica Juvenil de Rancagua que dirige Eduardo Díaz, quie también lo hizo en esta ocasión, fue sorprendente, se sabe que la obra es compleja, por ello alabamos su musicalidad y entusiasmo, algunos detalles en filigranas no desmerecen su estupendo desempeño, y creemos que se les avisora un gran futuro.

Canio (José Azocar) y Nedda como Colombina (Marcela González) foto TRR

En el rol de Canio el payaso enceguecido y con razón por los celos, recayó en el experimentado José Azocar, quien a través de su hermosa voz perfiló estupendamente su dramático papel, bien sabemos que él asume perfectamente sus personajes, por ello creemos que su escena final fue de enorme y convincente emocionalidad.

Canio enceguecido por los celos amenza a Colombina antes de suicidarse. foto TRR

Marcela González fue Nedda la infiel esposa de Canio, quien se sabe deseada por muchos y por supuesto goza la situación, ella lo hizo explotando se bella voz, con gran expresividad vocal, pero no siempre convincente en actuación, en particular en el papel de Colombina, algo que atribuimos a la régie, pues ha demostrado ser una gran actriz.

Tonio (Matías Moncada) intenta vanamente de seducir a Nedda (Marcela González) foto TRR

Las ovaciones que se llevó al final Matías Moncada, fueron más que merecidas, en primer lugar –en una acierto de la dirección de escena– como El Prólogo, que inicia la escena desde la platea, desplegando una sólida actuación y magnífica voz, después asumió como Tonio el libidinoso y deforme personaje, que desea a Nedda, denunciándola al no ver correspondido sus deseos.

Beppe (David Rojas) caracterizado como Arlequín en la Comedia. foto TRR

David Rojas tiene una hermosa voz y actuación mejorable, asumiendo como Beppe, su buen desempeño fue estropeado por los agudos en su Serenata a Colombina cuando actúa como Arlequín.

El breve pero importante papel de Silvio fue cantado con solvencia por Eleomar Cuello.

Niños del Coro Infantil de Rancagua. foto TRR

En síntesis una muy buena producción, que fue ovacionada por los asistentes, confirmando al menos que en cuanto a ópera, existen lugares más allá de Santiago, donde campea la calidad.

Saludo final de los Solistas, Coros y Figurantes. foto TRR

Gilberto Ponce. (CCA)

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MAHLER POR BORTOLAMEOLLI.

LA MADUREZ DE PAOLO BORTOLAMEOLLI.

El último concierto de la Filarmónica de Santiago, que tuvo como eje la compleja Sinfonía Nº 7 de Gustav Mahler, fue ocasión para comprobar el grado de madurez alcanzado por Paolo Bortolameolli, algo que no debiera extrañar, si observamos la ascendente carrera internacional que el joven director chileno está desarrollando.

No obstante dirigir variadas orquestas, particularmente Los Ángeles donde es asistente de Gustavo Dudamel, así como un intenso repertorio de los más variados estilos, es insuficiente sino concurren el talento y el estudio en su máxima expresión, es así que podemos afirmar que estamos ante un director que conjuga ambos aspectos, por eso el éxito que ha cosechado.

Sin duda hay camino por recorrer (no se termina nunca), pero el empoderamiento que muestra Bortolameolli sobre las obras que conduce, nos hace concluir que sus pasos son cada vez seguros, y no dudamos que está ante una expectante carrera.

Paolo Bortolameolli en pleno concierto. foto Patricio Melo

Dirigir obras de Mahler es siempre un desafío, porque implica no solo desentrañar las complejidades musicales -que siempre abundan-, también hay que adentrarse en el mundo propuesto por un compositor, el que además, de exponer sus ideas sobre cuestiones trascendentales, en ocasiones da pistas de aspectos de su vida personal; como de su búsqueda en el ámbito espiritual, que podemos sintetizar en el hecho de haber crecido en el seno de una familia judía, en sus acercamientos a movimientos de carácter panteísta, tanto como en su controvertida conversión al catolicismo entre otros; y si sumamos a lo anterior las dificultades de carácter, que desembocaron en conflictos familiares, donde la infidelidad de Alma su mujer, tanto como la de él mismo fueron una constante que se suma a la tragedia de la muerte de una de sus hijas.

La sumatoria de lo expuesto nos ayuda a comprender a Mahler, considerando toda su obra, que es donde siempre queda expuesto algo vital, por ello su Séptima sinfonía es una muestra magnífica de esto.

Bortolameolli saluda al Concertino antes de la Sinfonía. foto Patricio Melo

Consideramos formidable el trabajo de Bortolameolli en esta obra, pues mostró profundo conocimiento de la partitura, manejando con maestría a una Filarmónica que concentradamente respondió a sus indicaciones e incluso a sus más mínimos gestos, la orquesta mostró una vez más y ampliamente la enorme jerarquía alcanzada, además de elogiar a todo el conjunto debemos en particular señalar a cada uno de los instrumentistas que tuvieron partes a solo.

Paolo Bortolameolli en plena conducción. foto Patricio Melo

Destacaremos algunos de los muchos logros de la versión; nos pareció clave en el éxito la perfección en los numerosos cambios de tempo y pulso, pero sobre todo el manejo de los rubato, todos de inusitada perfección y que son parte fundamental en la obra mahleriana, asimismo el manejo de fraseos y articulaciones con sentido, alejadas de cualquier enfoque superficial o efectista.

El director consiguió sonido poderoso y de una sensualidad casi lujuriosa en el primero y en el último de los movimientos, destacaremos del primero un aspecto donde no es para nada difícil, reconocer alusiones a la monumental Tercera Sinfonía del mismo Mahler.

En el segundo, que tiene como eje el tema enunciado por el corno, mostró reciedumbre en muchas de sus partes, contrastándose con aquellas a la manera de un lied, las que a su vez transitan hacia otro de los aspectos recurrentes en Mahler, las marchas militares de tanta presencia en la infancia del autor, este mundo contrastante entre tensión-relajación fue otro de los logros de la versión.

Parte de la Filarmónica de Santiago durante sinfonía. foto Patricio Melo

No podemos dejar de mencionar el genial inicio del tercer movimiento, por las sutilezas y el misterioso carácter logrado, donde ese vals algo grotesco juega a favor de una oscura expresividad, mientras que una vez más nos muestra enormes contrastes de todo tipo, como de tempo y carácter.

A nuestro parecer el cuarto movimiento es el más complejo de todos, por la enorme cantidad de elementos que lo constituyen, convirtiéndose en cierto modo en un verdadero rompecabezas, es por eso que al lograr Borlolameolli unificar en un todo coherente sus partes, nos señala claramente el concepto en cuanto a versión, que tiene el joven director.

En el quinto, aparece una recapitulación del material utilizado antes convirtiéndose en otro de los ejes de atracción, manifestado en múltiples contrastes, como aquellos poderosos forte y su respuesta en los livianos y casi sutiles piano.

La sección final, con esa respiración que lleva al poderoso final, simplemente desató la euforia de los presentes que sin cansarse ovacionaron a una Filarmónicaen estado de gracia-, y a Paolo Bortolameolli, que empapado en sudor mostraba su satisfacción por la brillante jornada, luego a las pataditas de admiración del público, se agregaron las de la orquesta, manifestando así su respeto y admiración por el trabajo de la batuta.

La Filarmónica de Santiago y Paolo Bortolameolli reciben las ovaciones del público que colmó el Municipal de Santiago. foto Patricioi Melo

En la primera parte, se realizó el estreno absoluto de Nocturno del compositor nacional Miguel Farías, obra inspirada en los nocturnos de la sinfonía de Mahler, obra que consideramos muy bien orquestada, que logra colores, atmósferas y timbres, que desembocan hacia el final en un bolero, que irrumpe en el lenguaje mahleriano, en una fusión impactante. La versión fue cuidadosa, siendo recibida con entusiasmo por el público.

Gilberto Ponce (CCA)

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