REAPERTURA DEL MUNICIPAL.

EL REGRESO DEL BALLET DE SANTIAGO.

En una emocionante jornada, el Teatro Municipal de Santiago reabrió sus puertas a un público presencial, dos de sus conjuntos, el Ballet de Santiago y la Orquesta Filarmónica de Santiago, fueron los encargados de hacerlo el 15 de septiembre, ante una cantidad restringida de espectadores, para seguir los protocolos que obliga la pandemia.

Emocionante fue volver a encontrarse con el personal de portería y sala, los que sin duda tenían los mismos sentimientos, observar a Carmen Gloria Larenas, directora general del teatro, al borde de la euforia por el hecho de dar la bienvenida a un público que no ocultaba la expectación por el histórico momento.

Luego de sus palabras, en las que agradeció a cada uno de los funcionarios de teatro, así como a todos los integrantes de los Conjuntos Estables, a la Municipalidad de Santiago, tanto como a las de Providencia, Las Condes y Vitacura y a los auspiciadores permanentes, invitó a los presentes a presenciar la función. El público respondió con una efusiva y larga ovación, simbolizando en ella todo el enorme afecto que se siente por el Municipal de Santiago, considerado uno de los grandes teatros a nivel internacional.

Como el teatro es monumento nacional, se debió solicitar permiso al Consejo de Monumentos, para modificar el llamado Sillón de Orquesta, para sacar las butacas, y poner las tarimas para la orquesta, de esa forma de guardar las distancias exigidas por el Covid19, afortunadamente la estupenda acústica del Municipal no se resintió, y la orquesta pudo ofrecer una gran presentación, bajo la dirección de Pedro Pablo Prudencio, su Director Residente.

El programa se llamó Trilogía + 1, que permitió a la compañía transitar por diversos estilos de danza, desde la clásica hasta la contemporánea, dando cuenta de su ductilidad y rigurosa preparación, siendo además la oportunidad para la despedida de los escenarios de su Primera Bailarina Estrella, Andreza Randisek, quien se retira luego de una brillantísima carrera en el Ballet de Santiago.

Réquiem para una Rosa de la coreógrafa belga-colombiana Annabelle López- Ochoa, dio inicio a la velada, su trabajo transita desde lo contemporáneo a lo clásico, y creemos que bien le cabe como definición, “Belleza y Poesía”, puesto que lo sensible y sutil se mezcla con la fuerza del inicio y final.

Requiém para una Rosa (Romina Contreras y Compañía) Foto Patricio Melo

Romina Contreras, asumió como la Rosa, que es un símbolo muy amplio que alcanza tanto a la diosa del amor, como a la belleza y el deseo, mostrando un vez más los notables avances que sigue alcanzando.

Doce bailarines, mujeres y hombres simbolizan un ramo de rosas, vestidos todos igual, en notable trabajo de Tatyana Van Walsum, la música pertenece al hermoso Adagio del Quinteto para cuerdas en Do mayor de Franz Schubert.

El trabajo perfecto de los bailarines coreografiando a Schubert, dejaron suspendido al público, que ovacionó sin pausa, uno de los trabajos más interesantes y hermosos que hayamos visto en el último tiempo, el que contó con la bella iluminación de Ricardo Castro.

Del afamado Ben Stevenson se ofreció luego “Tres Preludios” con música de Sergei Rachmaninoff, con Natalia Aquiles acompañando en piano y sobre el escenario, con un desempeño brillante en la nada fácil partitura.

Lo bailaron Noelia Sánchez y Cristopher Montenegro, mostrando con sólida y expresiva técnica, como dos bailarines se enamoran durante el trabajo técnico de ensayos. Esta obra fue remontada por la inolvidable Sara Nieto, que fuera llamada por Luis Ortigoza director del ballet, en un aporte de gran interés, por la experiencia que ella puede aportar. Una larga y merecida ovación premió a todos los intérpretes y a la repositora Sara Nieto.

Noelia Sánchez y Cristopher Montenegro en Tres Preludios. Foto Patricio Melo

Con una espontánea y cálida ovación, fue recibida después, la Orquesta Filarmónica de Santiago, al ingresar a la sala, para acompañar ahora el Pas de deux, conque finaliza el primer acto de Carmen, la estupenda coreografía que Marcia Haydée, creara para el Ballet de Santiago, coreografía que utiliza parte de la música de la ópera, agregando fragmentos de “Los pescadores de perlas” y de la Sinfonía en Do, del mismo Georges Bizet, usados en esta parte.

Andreza Randisek, Primera Bailarina Estrella, fue acompañada por Rodrigo Guzmán otro de los Bailarines Estrella de la compañía.

Andreza Randisek y Rodrigo Guzmán en el Pas de deux de Carmen. Foto Patricio Melo

Haydée crea una obra de sutil erotismo, que exige en lo técnico un dominio perfecto del cuerpo, para no caer en lo vulgar, la pasión de Don José que es conquistado sin reservas por Carmen, encontró en ambos intérpretes verdaderos referentes para estos roles, el acompañamiento de la Filarmónica fue ajustado y musical. Emocionante despedida de una de las bailarinas inolvidables del Ballet de Santiago.

El programa finalizó con el estreno de “La 5ª” inspirada en la celebérrima Quinta Sinfonía de Ludwig van Beethoven, en una coreografía de Esdras Hernández, que habla del desmoronamiento de la sociedad, debido a sus múltiples lacras, para ello usa un vestuario igual para mujeres y hombres, todo en negro, además con maquillaje facial en líneas negras (no se consigna al creador del vestuario) y la iluminación, también de Ricardo Castro, tiende a lo oscuro, acentuando lo pesimista. La única excepción la constituye, un personaje mitológico griego, vestido en túnica blanca, al parecer para interrumpir la decadencia, pero eso es solo un supuesto, ya que su rol no queda suficientemente claro.

La coreografía enfatiza el vigor y la fuerza, y en esto la compañía mostró notable solvencia, no obstante a pesar de su entrega, esta no fue suficiente como para anular algunos cabos sueltos, que le hacen perder fluidez al trabajo que consideramos irregular, tiene momentos brillantes, y otros más obvios.

La Compañía durante un momento de «La 5ª». Foto Patricio Melo

Creemos que a pesar de los valores que tiene La 5ª, esta intentó abarcar demasiado en mensajes, y se aparta del concepto fundamental de Beethoven, la tenaz lucha por vencer su terrible destino, que al final es aceptado, pero como canto de optimismo y esperanza, algo que no se refleja en el trabajo.

A pesar de estas personales observaciones, el público reconoció el tremendo trabajo de la Compañía, y el de la Filarmónica, que dirigida por Pedro Pablo Prudencio consiguió una gran respuesta de sus músicos, y por supuesto premió la honestidad del trabajo de Esdras Hernández.

El público, no cesaba de aplaudir, hubo múltiples cortinas, en una tarde cargada de emociones, por la felicidad de los asistentes ante la reapertura del Municipal.

Gilberto Ponce. (CCA)

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