CONCIERTO CORO UNIVERSIDAD ADOLFO IBÁÑEZ.

    
                            “Desde el Gregoriano al Jazz”.

Por Sylvia Wilkens. Crítico del Diario chileno-alemán Cóndor.

   Quienes autorizaron esta publicación en “visionescriticas.cl”

Este coro, que nos  ha brindado un magnífico  y original  recital, está  formado por alumnos de diferentes carreras y años universitarios y lo integran estudiantes de las sedes de  Santiago y Viña del  Mar. Hace pocos años, la Universidad tomó esta iniciativa de que los alumnos tuvieran la experiencia de cantar, y de esta forma ampliar sus conocimientos en cultura general, más allá de los ramos  que exigen  sus diferentes carreras. Asombroso ha sido  el éxito que ha tenido este proyecto, ya que hoy entre los dos coros suman cerca de 40 integrantes. Al principio se temía que serían contados los alumnos que se interesarían, ya por no tener estudios musicales, no saber leer partituras, ni  tener interés por un ámbito tan desconocido para ellos.

El Coro de la Universidad Adolfo Ibáñez y su Director Gilberto Ponce. foto culturaprovidencia

Sin embargo, gracias a las instrucciones y la intensa labor integral  que realiza con ellos su director Gilberto Ponce, hoy este coro irradia un inmenso  entusiasmo y una gran  concentración en su canto. El repertorio es variadísimo, como composiciones coloniales americanas, música de diversos continentes y estilos, llegando inclusive al  Jazz contemporáneo

Cantan obras en diferentes idiomas y dialectos: latín, alemán, ruso, gálico portugués, japonés, francés, diversos dialectos africanos y americanos etc.-

Su trabajo es  presentado en licenciaturas y dos conciertos examen en cada uno de los semestres, el primero en Viña del Mar y el segundo en Santiago.

Los escuchamos en Santiago en la  Parroquia San Ramón, un bello lugar con muy buena acústica.

El Coro UAI y el pianista Juan Pablo Navarro en plena presentación. foto culturaprovidencia

El concierto comenzó con la llamada  Suite Arcana compuesta por el bellísimo himno  gregoriano “Regina Coeli”  propio de Pascua de Resurrección y 2 Cantigas de Alfonso X el Sabio, cantadas en su tiempo por juglares, basadas en tradiciones religiosas, y anécdotas inventadas para enaltecer a la Virgen.  Fue una interpretación muy adecuada al estilo gregoriano la del Regina Coeli  con su lirismo encantador, las Cantigas de corte más popular, se cantaron en el más preciso estilo.

Siguió el programa con el “Rondó  de la ópera Las Indias Galantes”de    Rameau (1683- 1764) para soprano, tenor y Coro, se contó con el bello timbre de Camila García y Alejandro Vernal, que lucieron sus buenas  y expresivas voces, con una muy buena replica del Coro para la hermosa obra.

El compositor José Joaquim Emerico Lobo de Mesquita. foto canta del-Rei

Siguió la “Missa en fa”  de José Joaquim Emérico Lobo de Mesquita, el primer compositor mulato del Brasil, genuino representante del Barroco Minero de Minas Gerais. Es una bellísima composición, enormemente melódica e indudablemente  inspirada en las clases recibidas por su profesor europeo. El coro supo transmitir con gran recogimiento el “Sanctus”, “Benedictus” y el “Agnus Dei”, demostrando un gran manejo dinámico, a la vez vez que facilidad y disposición de adaptarse a los diferentes estilos de las composiciones. 

Lo mismo nos llamó la atención la fuerza expresiva y los contrastes con que cantaron el “Gloria” de la “Heiligmesse de Haydn (1832-1809). 

El Coro UAI y las soprano Camila García. foto culturaprovidencia

Luego nos sorprendió un cambio total en el carácter del programa. Escuchamos la “Canción de los boteros del Volga “ que relata la sacrificante  labor de los remeros de las embarcaciones que surcan el río, y  describe  además la labor de los campesinos que desde la orilla ayudan a los remeros con cuerdas  en su avance hasta “alcanzar el Sol”, excelente y emocionante fue observar como los coristas  captan tan bien la peculiaridad de este estilo.

Sigue lo ruso con la “Leyenda de Stenka Razin” que describe como Razin sacrifica a su novia arrojándola al Río Volga, esperando que esto le traiga éxito en sus malévolos  cometidos. Muy emocionante y expresiva encontramos la entrega de parte del coro.   

Escuchamos posteriormente “Bullerengue” de exultante alegría, obra festiva colombiana, plena de contrastes  rítmicos, que cantaron con gracia y movimiento corporal.

El Coro UAI duerante el Concierto. foto culturaprovidencia

Siguieron “Tres cantos nativos de los indios Kraó de la Amazonía” cantada en su dialecto. Increíble como el coro se adapta a este extraño tipo de música y recrea los sonidos de la jungla para luego integrar los cantos, tan alejados de lo occidental, obra muy interesante que casi enloqueció al público.

Llegamos al párrafo final de esta magnífica presentación tan “sui generis” escuchando  selecciones de la ópera “Porgy  and Bess” de George Gershwin. La primera fue el famoso “Summertime” que cantó Camila García con bella voz y de manera muy expresiva, luego otra para coro  y  tenor. Alejandro Vernal  y el coro supieron captar  perfectamente el carácter y estilo de la canción, algo no fácil para nuestra formación europea.  

Luego, se escucharon dos partes de la misma ópera para coro y finalmente con tenor “It ain´t necessarily so “ –en espléndida interpretación de Alejandro Vernal– con su contagiosa melodía  y en perfecto  ritmo  de jazz que fue  acompañado con las palmas y gran entusiasmo por  los coristas  al que se añadió  el público.

El acompañamiento del concierto fue del pianista Juan Pablo Navarro, de quien solo podemos alabar su cometido, además de impecable digitación tiene muy claro el estilo de las diferentes obras tanto en introducciones como interludios, siguiendo estrictamente las indicaciones del director.

El Director Gilberto Ponce. foto culturaprovidencia

Debemos felicitar al director Gilberto Ponce por su magnífica labor al lograr esta perfección en tan poco tiempo  y con novicios en el canto coral.

Fue en total una perfecta fiesta que entregó el espléndido coro y un goce muy original para todos los presentes que ovacionaron todo el programa.

Parte del público aplaudiendo al conjunto. foto culturaprovidencia

 Sylvia Wilckens

(Circulo de Críticos de Arte de Chile)

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LA VERSIÓN DE LA UAH DE CARMINA BURANA.

VERSIÓN DE CÁMARA DE CARMINA BURANA POR LA UAH.

El Instituto de Música de la Universidad Alberto Hurtado, culminó en el GAM su Temporada 2018 con una muy interesante versión de cámara de Carmina Burana de Carl Orff, sin duda una de las obras más populares de todos los tiempos, de la que se han realizado múltiples grabaciones, al tiempo que sigue atrayendo multitudes a cada una de sus presentaciones, tal como ocurrió en esta oportunidad.

Comienzo de la versión de Carmina Burana, parte del Coro y Bailarines en primer plano. foto uah

Wilhelm Killmayer escribió esta versión para dos pianos y percusión, que fue autorizada por el propio Orff para así poder difundirla en instituciones que no cuentan con una orquesta tan numerosa como la requerida por el original.

Felipe Hidalgo director musical de la versión. foto biobio

La versión rescata en general bastante bien el carácter del original, lo que más se pierde son los timbres y colores de la versión orquestal primitiva, pero el propósito se logra ampliamente, la dirección musical de Felipe Hidalgo fue bastante clara, logrando los objetivos de la propuesta, que sin duda gozó de los ensayos correspondientes, ya que parte del coro en toda la parte inicial cantó de memoria y al igual que los solistas lo hicieron a sus espaldas.

Una virtud del director es que mantuvo constantemente el arco expresivo, sin relajar nunca la tensión, por ello fue reconocido al final por el público que le aplaudió con enorme entusiasmo.

La soprano Tabita Martínez cantando, atrás la pianista Yudalys Perdomo. foto uah

Los pianistas Pedro Urrutia y Yudalys Perdomo fueron un solvente soporte, al igual que los percusionistas pertenecientes al Grupo de Percusión UC cuyo director es César Vilca; algún ocasional y pequeño desfase no enturbió en nada esta virtuosa colaboración universitaria.

Algo similar ocurrió con el Coro del Instituto de Música UAH que dirige Jessica Quezada, que tuvo un sobresaliente desempeño, con excelente dicción, fraseos claros, estupendos contrastes y musicalidad.

El tenor David Rojas, cantando el texto del cisne. foto uah

David Rojas tenor perteneciente al Coro, cantó el complejo rol del Cisne que es quemado en la Taberna, mostrando su hermoso material vocal, descollando con su sólida interpretación

La soprano Tabita Martínez cantó con hermosa voz y gran musicalidad sus partes, notable su “Stetit Puella” y el “In trutina”, solo los descomunales agudos de “Dulcissime” le significaron más de algún problema, pero en el todo se muestra como una solista de fuste.

El barítono Eleomar Cuello, atrás el pianista Pedro Urrutia y el percusionista Gerardo Salazar. foto uah

Eleomar Cuello que tiene una buena experiencia, pero al menos en esta función creemos que no mostró sus reales capacidades, bastante rígido y poco expresivo en la primera parte, con problemas en el registro bajo, del centro hacia arriba sin objeciones, en la Taberna, tal vez la velocidad impresa por Hidalgo conspiró en contra de su expresividad, en el “Ego sum abbas” desplegó mejor sus condiciones y la tercera parte fue muy musical, no obstante lo anterior, llamó la atención una afinación no siempre precisa, algo extraño en él.

El Cuarteto de Bailarines en una de las escenas. foto uah

La versión contó con la participación de un Cuarteto de Bailarines, Melisa Maturana, Paulina Vielma, Andrés Millalonco y Rodrigo Sepúlveda, que tuvieron una interesante participación, en una coreografía de Magnus Rasmussen, que utilizó muy bien el escaso espacio que tuvieron, solo al comienzo cuando los bailarines se mezclaron con el Coro, creemos que fue confuso y de poco aporte al desarrollo, pero posteriormente logró la pertinencia necesaria; algo que sin duda no les favoreció fue el vestuario cuyos colores, cerca del azul pizarra, en un diseño atemporal no provocó el contraste necesario.

Magnus Rasmussen, responsable de la Coreografía y la Puesta en Escena. foto espaciovitrina

La Dirección general de escena estuvo a cargo del mismo Rasmussen, y sin duda creemos que en esto acertó plenamente, tanto en la ubicación de los instrumentos, los movimientos del Coro y solistas, asimismo suponemos también fue responsable de la precisa iluminación que destacó todo aquello que debía ser destacado.

El público no dudó en ovacionar una versión muy arriesgada en su novedad, pero cuyos sus intérpretes la convirtieron en un gran éxito.

Gilberto Ponce. (CCA)

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BALLET DE SANTIAGO BRILLANTE FIERECILLA DOMADA

LA FIERECILLA DOMADA POR EL BALLET DE SANTIAGO.

Al finalizar la primera función del ballet la Fierecilla Domada, el público que aplaudía con fervoroso entusiasmo la función y el desempeño del Ballet de Santiago, se rindió en ovaciones ante la aparición de Marcia Haydée su directora, para quien el coreógrafo John Cranko creó en 1969 el rol protagónico de este exitoso ballet, ovación a la que se agregó en pleno toda la compañía.

Cuerpo de Baile. foto Edison Araya

La Fierecilla Domada es una coreografía chispeante, que cuenta muy bien la síntesis que Cranko realizara para comedia de Shakespeare, que no solo requiere de muy buenos bailarines, ya que además deben ser muy buenos actores y comediantes, algo que la compañía sin duda tiene, su amplio repertorio da cuenta de ello.

Los pretendientes de Bianca, Hortensio (Gustavo Echevarría), Lucencio (Cristopher Montenegro) y Gremio (Simón Hidalgo) cantando una serenata a Bianca. foto Edison Araya

El marco donde se desarrolla la historia, lo ofrecen la funcional y hermosa escenografía creada junto al vestuario por Elizabeth Dalton, que cuentan con el apoyo de la perfecta iluminación de Ricardo Castro. La música corresponde a arreglos sobre obras de Domenico Scarlatti, realizado por Kurt-Heinz Stolze, arreglos que en un pensamiento irreverente, creemos que no siempre están a la altura de la coreografía, por su falta de claras progresiones y tensiones.

El gran Baile durante el matrimonio de Katharina y Petrucchio. foto Edison Araya

No obstante lo anterior, creemos que el acompañamiento de la Orquesta Filarmónica de Santiago, que dirigió Pedro Pablo Prudencio fue de notable calidad, destacando sin duda alguna las mejores partes de los arreglos de Stolze, y cubriendo algunos de sus ripios.

La coreografía de Cranko observa rigurosamente los contrastes en cuanto a solos, pas de deux, pequeños y grandes conjuntos, este factor le otorga a la Fierecilla un notable equilibrio en cuanto a la forma. Incluso hasta se permite un guiño a la “Danza de los caballeros de Romeo y Julieta” ballet que había estrenado en 1962.

Petrucchio (Rodrigo Guzmán) y Katharina (Andreza Randisek) en sus primeros       desencuentros, luego de conocerse. foto Edison Araya

Una vez más el cuerpo de baile mostró su solidez, de notable presencia escénica y en una clara demostración de su rigurosa preparación.

Solo pudimos apreciar el desempeño del primer elenco, algo que nos parece injusto, pues no podemos apreciar el trabajo de las otras figuras principales o elementos emergentes de la Compañía, hecha esta apreciación analizaremos el gran desempeño de los principales bailarines.

Andreza Randisek, Primera Bailarina Estrella, fue una estupenda Katharina, asumiendo con todo el rigor de su técnica, haciéndolo primero más cercana al teatro danzado con algo de pantomima, en una clara representación de la iracundia que la aquejaba, para luego ir transformándose en la mujer sensible, que llevaba muy escondida dentro de sí, los tres pas de deux con Petrucchio, mostraron muy bien la evolución del personaje, que culmina en la más perfecta sensible femineidad.

Katharina (Andreza Randisek) y Petrucchio (Rodrigo Guzmán) cuando ella ya comienza ceder. foto Edison Araya

Rodrigo Guzmán otro de Bailarines Estrella de la Compañía fue Petrucchio, respondiendo ampliamente a sus pergaminos, bien se sabe lo buen comediante que es, en esta ocasión desplegó toda su mejor técnica, en los gimnásticos movimientos que le corresponde realizar cuando conoce y decide conquistar a Katharina, transformándose luego en romántico personaje cuando la conquista finalmente, el último pas de deux entre ambos, fue una exquisitez de danza.

Petrucchio (Rodrigo Guzmán) en la fiesta. foto Edison Araya

Bianca la hermana menor de Katharina, lo bailó espléndidamente Romina Contreras, con toda la “inocencia” al responder al cortejo de sus tres pretendientes, pero con la astucia para quedarse con quien ella prefiere, toda su gracilidad y presencia escénica la debe desarrollar con sus tres enamorados, a veces en dúo y otras con los tres, sorprendiendo una vez más con su trabajo.

Bianca (Romina Contreras) foto Edison Araya

Los tres enamorados, Cristopher Montenegro como Lucencio; Simón Hidalgo como Gremio y Gustavo Echevarría como Hortensio, no solo desplegaron técnica, también perfilaron estupendamente sus personajes, Montenegro como el estudiante caprichoso que conquistará a Bianca, Hidalgo creó un gracioso viejo libertino, mientras que Echevarría perfiló al presumido Hortensio.

Hortensio (Gustavo Echevarría) y Bianca (Romina Contreras), atras Lucencio Cristopher Montenegro) foto Edison Araya

Las Taberneras damas de “vida alegre”, fueron muy bien diseñadas y bailadas por Elizabeth Espinoza y Deborah Oribe, primero como simples y a la vez interesadas Taberneras, para luego disfrazarse para parecerse a Bianca y así conquistar y casarse con Gremio y Hortencio. Bautista el padre de Katharina y Bianca fue bailado por Miroslav Pejic con su reconocida solvencia.

Gremio (Simón Hidalgo) perseguido por una de las Taberneras. foto Edison Araya

El público acogió la propuesta con enorme interés, sonriendo muchas veces y en otras riendo francamente, con la serie de enredos y sorpresas que aparecen en el desarrollo de esta Fierecilla Domada, que demostró una vez más el alto nivel profesional del Ballet de Santiago que dirige Marcia Haydée.

Por fin Katharina (Andreza Randisek) se deja conquistar y seducir por Petrucchio (Rodrigo Guzmán). foto Edison Araya

Gilberto Ponce. (CCA)

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EXITOSO CIERRE DE TEMPORADA EN LA BEETHOVEN.

BROCHE DE ORO DE LA TEMPORADA DE LA FUNDACIÓN BEETHOVEN.

La Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas 2018 de la Fundación Beethoven tuvo un real broche de oro con sus últimos tres conciertos, provocando las más ruidosas muestras de satisfacción de parte de los asistentes, algunos de los cuales gritaban gracias a los artistas.

Santiago se ha convertido desde hace unos años en una ciudad que tiene una numerosa oferta musical, con grandes figuras internacionales que complementan a los numerosos conjuntos y solistas nacionales.

En esta oferta, mucha de indudable calidad, la Temporada de la Fundación Beethoven volvió a ofrecer un potente ciclo de diez conciertos, que como decíamos culminó con la presencia estelar del Trío Guarnieri de Praga, el pianista Ishay Shaer, y los Interpreti Veneziani.

TRÍO GUARNIERI DE PRAGA.

Trío Guarnieri de Praga. foto lanacion

 

El Trío Guarnieri de Praga; ha visitado nuestro país en numerosas oportunidades causando invariablemente la más honda impresión, en esta ocasión reemplazaron al conjunto previsto, y en buena hora pudieron llegar para maravillar como lo ha sido siempre, el entusiasmo llegó a tal extremo que varias personas del público, además de aplaudir gritaban gracias a Iván Klansky el pianista, al violinista Cenék Pavlík y al chelista Marek Jerie, los que iniciaron su presentación con el Trío en Do menor de su compatriota Josef Suk quien no puede ocultar la influencia de su maestro Antonin Dvorak.Josef Suk. foto wikipedia

La obra escrita a los quince años, sufrió algunas revisiones posteriores antes de su versión definitiva, y muestra un claro lenguaje romántico que recibió de los invitados un certero acercamiento al estilo; con musical gracia y énfasis en los contrastes de carácter enfrentaron el Andante que recuerda un vals de carácter popular, el Vivace final de intrincados ritmos deslumbró, la sección central fue bellamente lírica.

Con mayor peso sonoro y expresivo abordaron el hermoso Trío Nº 1 en Si mayor, Op. 8 de Johannes Brahms, donde desplegaron toda la fuerza expresiva en las grandes líneas melódicas de la entramada polifonía del primer movimiento, con formidable resultado. El Scherzo siguiente derrochó virtuosismo en precisión rítmica, que se contrastó con el lirismo de la sección central; el Adagio en sus sutiles contrastes dinámicos acentuó su carácter solemnemente expresivo. El Allegro final fue una fiesta de carácter popular, que en su desarrollo acrecienta su complejidad, logrando encender de entusiasmo al público.

Felix Mendelssohn. foto wikipedia

Finalizaron con una estupenda versión del Trío Nº 2 en Do menor. Op. 66 de Felix Mendelssohn, donde luego de la jubilosa introducción manejaron su desarrollo con cuidadoso balance y enorme transparencia, qué decir del Andante expresivo, que recuerda a sus famosas “Canciones sin palabras”, de exquisito manejo en progresiones dinámicas, la levedad del Scherzo y su extremo y asombroso virtuosismo, con el Finale con sus articulaciones y fraseos consiguieron enormes ovaciones y agradecimientos, que ellos respondieron con una variación del Trío Dumky de Dvorak.

ISHAY SHAER.

Ishay Shaer. foto ishayshaer

El gran pianista israelí Ishay Shaer ocupo el escenario en el concierto siguiente, demostrando una vez más su gran musicalidad, que le hace abordar cada obra en el más estricto estilo, a ello debemos agregar su limpia y asombrosa digitación.

El programa de gran interés y belleza abrió y concluyó con obras de Ludwig van Beethoven, primero se escucharon sus 6 Bagatelas Op, 126, que muestran muy bien la madurez del compositor, Shaer abordó cada uno de los pequeños mundos enfatizando su diferente carácter, respondiendo muy bien al virtuosismo requerido por algunas, es así que fueron cantábile, extrovertidas o contenidas, otras profundas, transparentes o complejas, pero siempre en el más certero estilo del Beethoven maduro.

Johannes Brahms. foto timeout

Su versión de las 6 Piezas de Johannes Brahms del Op. 118 fueron la expresión más palpable de la sensibilidad y musicalidad de Shaer, descubriendo tanto la polifonía implícita como los sutiles cambios de carácter y expresividad de cada una de ellas. El solista las abordó con virtuosismo o sensibilidad con dulzura o fuerza, dejando suspendido al publico que solo atinó a ovacionar sin pausa la versión.

Una demostración palpable de su virtuosismo vino con la interpretación de Tres estudios de Claude Debussy, dejando en claro su extraordinaria digitación, que no descuida nunca la expresividad, el atónito público lo ovacionó.

Ishay Shaer foto, UdelaR

Pero aún restaba ese monumento que es la Sonata Nº 32 en Do menor, Op, 111 de Beethoven con que cerró el programa, que en sus dos movimientos da cuenta del acongojado momento de su autor.

Shaer captó todo lo expresivo presente en la partitura, muchas veces cerca del desgarro. Después de la impresionante introducción nos mostró el tema fugado con gran claridad, a una velocidad que a momentos nos pareció un tanto rápida, no obstante muy expresiva, pero perfecto fue su arco expresivo.

Su segundo movimiento lo inició serenamente expresivo a la manera de preguntas y respuestas, para luego enfocar sus variaciones con diverso carácter y dinámica pero siempre con la mayor sensibilidad y expresividad.

Sin duda fue una de las figuras estelares de la temporada.

INTERPRETI VENEZIANI

Los Interpreti Veneziani. foto fundacionbeethoven

Culminó esta notable temporada con la siempre bienvenida presencia de los Interpreti Veneziani, que una vez más triunfaron totalmente.

Una de las características del conjunto es que en el, no existen las estrellas, pues todos lo son, y el programa permitió demostrarlo, pues todos se alternan en los solos de las obras.

Como virtuosos del barroco y especialistas en los maestros italianos no extrañó que Antonio Vivaldi ocupara una parte importante del programa, es así que con perfectos ataques y articulaciones además de impecables fraseos se abordara el Concierto para dos violines y cuerdas en el que destacó los diálogos de los solistas con el chelo, o los diálogos entre ambos violines en el Larghetto -una joya expresiva-, o bien la fuerza del final.

En el Concierto para violín que siguió sobresalió el virtuosismo del solista y el manejo general de contrastes, o bien la melancolía expresiva del Adagio, así como la progresión dinámica del Allegro final.

El chelista del conjunto Davide Amadio, que se distingue tanto por su extremo virtuosismo como por su histrionismo, abordó el Concierto para chelo y cuerdas, con espléndidas articulaciones y otras exquisiteces técnicas, sin descuidar jamás su expresividad.

Un salto en estilo fue “I Palpiti” de Nicolò Paganini para violín y cuerdas en un despliegue de virtuosismo del solista, que asombró a los presentes por su derroche técnico.

Arcangelo Corelli. foto palomavaleva

El Concerto Grosso Nº 4 del Op. 6 de Arcangelo Corelli les mostró acentuando los diálogos de grupos, como en la expresividad en el Adagio, con el sutil acompañamiento del clavecín.

De Felix Mendelssohn interpretaron luego su Sinfonía Nº 10 escrita a los 14 años en una versión que dio cuenta del gran compositor que sería de adulto.

Antonio Bazzini. foto loff

Finalizando con “La ronde des Lutins” de Antonio Bazzini obra de gran exigencia para el violín solista como para el resto, tocada como si fuera solo un juego por el solista como por el conjunto.

Ovaciones enormes que les llevaron a ofrecer dos encore brillantes, un movimiento para violín, chelo y cuerdas y el final del Otoño de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi.

Fin de una temporada que dejó una vara muy alta.

Gilberto Ponce. (CCA)

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NORMA CIERRA TEMPORADA LÍRICA 2018.

VERSIÓN INTERNACIONAL DE NORMA DE BELLNI.

El cierre de la Temporada de Ópera 2018 del Municipal de Santiago, presentó una nueva producción de la ópera Norma de Vincenzo Bellini, obra de grandes dificultades tanto para los solistas, como para el resto de los participantes.

Pollione (Sung Kyu Park) y Flavio (Pedro Espinoza) foto Marcela González

Además de bel canto, esto es poseer voces poderosas y de gran extensión, exige un fuerte énfasis en lo dramático, por ello sus intérpretes necesariamente deben ser además buenos actores, creemos que este elenco posee en general grandes voces, pero en lo actoral es bastante irregular.

La producción encabezada por Francesca Zambello en régie, traslada la acción desde la Galia 50 años antes de Cristo, hasta el siglo XIX, algo que provocó un cierto escozor en alguna parte del público, no obstante al final la gran mayoría terminó por aceptarla seguramente debido a la gran belleza estética de la misma.

Norma (Irina Churilova) en su primera entrada. foto Marcela González

Probablemente el término que mejor define esta Norma, es eclecticismo, debido al cruce de estilos, no obstante a pesar de ello se logra unidad, algo no menor; la escenografía (Peter J. Davison) está sustentada en una semi bóveda que rememora el Panteón de Roma, al costado derecho un muro desgastado y primitivo, al izquierdo una gran reja vidriada que permite ver columnas neoclásicas y en ocasiones la luna, de vital connotación en la ópera, el panel abovedado móvil permitirá tanto el ingreso de Norma y sus doncellas al comienzo y al final le llevará junto a Pollione hasta la hoguera.

Oroveso (Ievgen Orlov) y un grupo de galos. foto Marcela González

Omnipresente y colgando sobre el centro del escenario, el árbol sagrado que subirá o descenderá según la acción, un quiebre es el sobrio dormitorio de Norma de carácter neoclásico, que tendrá siempre iluminación pareja, al revés de las otras escenas donde la iluminación cambia sutil y permanentemente, creando escenas simplemente mágicas, este juego de iluminación de Marck McCullough es sin duda uno de los factores decisivos en el éxito de la propuesta, en contraste a otras donde a veces se opta por el feísmo como recurso “conceptual”. Mencionaremos la belleza poética del aria Casta Diva, un lujo en refinamiento visual.

Norma (Irina Churilova) junto a Oroveso (Ievgen Orlov) encabezan la invocación a la guerra contra los romanos. foto Marcela González

El vestuario de Jennifer Möller resume el eclecticismo de la puesta, los Galos visten a la usanza de campesinos del S. XIX, mientras que los Druidas llevan túnicas y capas, los romanos, tal vez los más desconcertantes, como soldados de elegantes uniformes verdes del período de Regencia, mientras que Norma, Adalgisa y Clotilde en vestidos algo atemporales, no obstante, a pesar de las  diferencias se mantiene un equilibrio en los contrastes que completa el arco visual. Las bailarinas del cortejo de Norma, en un diseño coreográfico de Edymar Acevedo, estilizan bellamente las danzas druidas y sirven de eficaz apoyo en la gran escena de Casta Diva.

Adalgisa (Oksana Sekerina) foto Marcela González

Konstantin Chudovsky dirigió a la Filarmónica de Santiago -que mantiene su belleza sonora-, con reciedumbre y lleno de contrastes en la obertura, para luego observar un muy cuidadoso trato a los cantantes, respetando sus inflexiones y rubato, su manejo del carácter de los coros lo encontramos muy acertado, probablemente en el todo puso más énfasis en la fuerza dramática, pero en las partes más íntimas fue acertado como su enfoque en el aria con coro Casta Diva que fue bello y contenidamente poético.

El Coro del Municipal de Santiago que dirige Jorge Klastornick como siempre vital en canto y actuación, recordemos el coro inicial, el mencionado Casta Diva por la sutileza del pianissimo, la potencia del “Guerra, guerra”, los coros invocantes y el coro final.

Clotilde (Evelyn Ramírez) y Norma (Irina Churilova) foto Marcela González

Alguien dijo: al parecer volvieron las grandes voces al Municipal, sin duda cierto, pero creo que tenemos que hacer algunas precisiones; Irina Churilova que cantó Norma, posee una hermosa y muy poderosa voz, sus pianissimo son hermosos, pero sus agudos resultan en muchas ocasiones algo estridentes y con afinación imperfecta, su actuación debe mejorar bastante, no obstante sus momentos conmovedores la llevaron a triunfar plenamente. Su dúo con Adalgisa tanto como su trío con Pollione y Adalgisa emocionaron al público.

Pollione (Sung Kyu Park) es apresado por los romanos. foto Marcela González

Pollione fue cantado por Sung Kyu Park, tenor de timbre agradable, gran caudal de voz, pero con inflexiones algo crudas, poco sutiles, eso sí, encontramos débil su actuación que es muy poco natural, tal vez la última escena sea su punto más destacable.

Adalgisa que cantó Oksana Sekerina fue sin duda la más pareja del trío protagónico, hermoso timbre, gran volumen, y con estupendo manejo dinámico, bellos pianissimo, poderosos forte, y una actuación de gran naturalidad.

Norma (Irina Churilova), Pollione (Sung Kyu Park) y Oroveso (Ievgen Orlov) hacia el final de la ópera. foto Marcela González

El sacerdote Oroveso, padre de Norma, encontró en Ievgen Orlov un bajo de voz irregular, con momentos de afinación confusa, pero sobre todo esquemático en actuación, no le otorgó la prestancia necesaria a su papel.

Clotilde le permitió a Evelyn Ramírez, mostrar ampliamente sus magníficas condiciones vocales y de actuación, Flavio el asistente de Pollione fue abordado por Pedro Espinoza, quien en su empeño de equiparar el volumen de Pollione, le llevó a forzar la voz siendo muy duro en muchos momentos.

Simplemente encantadores los niños Violeta Araya y Felipe Camus que actuaron como los hijos de Norma.

Pollione y Norma suben juntos para morir en la hoguera. foto Marcela González

La gran ovación del público al final, incluyó también algunos abucheos al equipo de la puesta en escena, los que fueron ampliamente superados por los aplausos, en una función que sobresalió por sus grandes voces y su belleza visual.

Gilberto Ponce (CCA)

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LA NOVICIA REBELDE TRIUNFA EN LAS CONDES.

EL SUCESO DE LA NOVICIA REBELDE EN LAS CONDES.

El Teatro Municipal de Las Condes ha venido sorprendiendo desde hace un tiempo con una serie de producciones propias, con las que ha logrado señalado éxito, ahora luego de su exitosa puesta de la ópera La Traviata, estrena La Novicia Rebelde, Musical estrenado en 1959 producto del prolífico dúo conformado por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II, que después fuera llevado al cine con éxito mundial en 1965.

María la Novicia (Milagros Andaluz. foto TMLC

Las razones de tal éxito, se encuentran además de sus valores musicales, el poseer una historia basada en hechos reales en torno a la familia von Trapp, donde el Barón von Trapp, queda con 7 hijos al morir su primera esposa, para luego casarse con María una novicia de monja e institutriz de sus hijos, viéndose obligados a huir de su país al producirse la unificación de Austria con Alemania en tiempos del Tercer Reich.

El musical que se apresta a cumplir sesenta años desde su estreno, ha obtenido gran cantidad de premios en muchos países del mundo, pero sin duda, fue el film The Sound of Music, conocido en nuestro país como La Novicia Rebelde, el que le dio fama mundial.

La Madre Superiora (Cecilia Barrientos) y un grupo de Hermanas en el Convento. foto TMLC

Hemos visto dos funciones, y en ellas la respuesta del público fue invariablemente emocionada y con una larga ovación, las razones, creemos son  numerosas y de variada índole; en primer lugar una cuidada y hermosa producción, que se debe sin duda al serio trabajo del equipo de Luis Fierro Producciones, (quienes han producido otros grandes éxitos) que en el aspecto visual se traduce en una escenografía que combina lo concreto con elementos audiovisuales factor que le da continuidad y fluidez al argumento, todo marcado siempre con buen gusto, a esto se debe sumar un apropiado vestuario; el haber escogido un elenco que reuniera tanto características actorales como en canto, pues este musical obliga por las exigencias de la partitura, que se deba cantar bien, y en este caso encontramos ejemplos notables; un certero conjunto instrumental que con sus catorce músicos fue un soporte singularmente sólido.

Los hijos del Barón von Trapp, presentándose a María a punta de silbatos. foto TMLC

Y por último, la notable factura de una música que ha logrado que algunas de sus canciones estén en el inconciente colectivo, sumemos un libreto muy bien escrito que equilibra lo serio con el humor, sin dejar de lado lo dramático, pero todos los factores anteriores no habrían funcionado si no se hubiese contado con la dirección inteligente y asertiva de Eduardo Yedro, que logró manejar tensiones y progresiones dramáticas en forma natural en el afiatado elenco.

María enseñando a cantar a los hijos del Barón ya que ellos “solo marchan”. foto TMLC

Un trabajo de gran nivel fue el realizado por el conjunto instrumental bajo la dirección Juan Edwards quien con musicalidad y gesto preciso los condujo tanto como acompañantes de las canciones como en los momentos a la manera de música incidental.

El elenco estuvo encabezado por Milagros Andaluz como María, la Novicia que llegará a ser la esposa del Barón, ella posee gran presencia escénica y una actuación de enorme naturalidad, su manejo vocal establece un puente entre en canto clásico para las partes agudas y aquel propio del musical, su simpatía y calidad vocal conquistan con facilidad a los espectadores.

El Barón von Trapp (Santiago Meneghello) con sus hijos cantando. foto TMLC

Santiago Meneghello fue el Barón von Trapp, delineando muy bien al austero y a veces acartonado personaje, el que se humaniza durante el desarrollo, con el trabajo que María realiza con sus hijos, y por supuesto con su encanto personal; a pesar de no ser cantante, posee un timbre agradable, es afinado y las secciones agudas de su canto las realizó con prestancia y seguridad.

Las Madre Superiora de Cecilia Barrientos impone su formación musical con un canto que arranca ovaciones, siendo a la vez muy buena actriz, algo similar ocurre con las Hermanas que conforman un grupo afiatado y musical, entregando las características propias de cada una de ellas.

Rolf Gruber (Agustín Molina) baila con Liesl (Francisca Amstrong) la hija mayor. foto TMLC

Los niños (Francisca Amstrong, Martín Leiva, Renata Leiva, Joaquín González, Mila Bouti, Francisca González y Valentina Alvear con Colomba Montenegro que se alternan como Greti) son estupendos actores y cantantes, su dicción es excelente, incluidas las más pequeñas que delinean su personaje con su propia personalidad, las ovaciones para ellos fueron justificadísimas.

Max Detweiler (felipe Contreras) y la Baronesa Elsa (Catherine Mazoyer) durante una fiesta. foto TMLC

Felipe Contreras hizo un muy simpático y algo estereotipado Max Detweiler el interesado empresario, también destacó la personalidad arrogante y antipática de la Baronesa Elsa, asumida por Catherine Mazoyer.

Agustín Molina y Pablo Medina se alternan como el Cartero nazi y el Barón Elberfeld, lo hicieron con prestancia vocal, muy buena actuación, mostrándose además como excelente bailarín Molina. Andrés Zara lleno de guiños fue un eficaz Mayordomo, y encantadora como el Ama de Llaves estuvo Angélica León que también es la Hermana Hildegard.

María (Milagros Andaluz) y un grupo de Hermanas en el día de la boda. foto TMLC

Felipe de la Cerda y José Miguel Callejas completan un elenco que no presenta baches, convirtiendo esta Novicia Rebelde en un verdadero suceso, que plantea serios desafíos a otras futuras producciones.

La Familia Trapp cantando en el certamen de canto, antes de huir a Suiza. foto TMLC

Sin duda el Teatro Municipal de Las Condes se ha convertido en uno de lo polos culturales de la capital.

Gilberto Ponce. (CCA)

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NUEVOS LENGUAJES EN LA FILARMÓNICA.

LA FILARMÓNICA ENFRENTA DEBUSSY, SAINT-SAËNS Y BARTOK.

Ante el enorme interés generado por el programa ofrecido en el octavo concierto de la Filarmónica de Santiago, dirigida por Konstantin Chudovsky, asistimos a sus dos funciones pues se interpretaron obras que escasamente se escuchan en nuestro país.

Es así, que en esta doble audición se nos ratifica el notable momento por el que pasa la orquesta, así como el profesionalismo con que enfrentan todas las obras, pero debemos consignar que en el segundo concierto se subsanaron algunos pequeños desajustes o ripios escuchados en el estreno.

Claude Debussy. foto classicalmusic

El Preludio a la siesta de un Fauno de Claude Debussy que abrió la jornada, recibió a nuestro juicio una versión que se ajusta perfectamente a los propósitos del autor, enfatizando lo melancólico descriptivo, jugando en muchos momentos con tempos melifluos acentuando su carácter, algo ya presente desde la libertad en el ingreso de la flauta y otras maderas al inicio de la obra tanto como en otras secciones, de manera tal que los fragmentos melódicos preponderantes fluyeron naturalmente en cada familia o instrumento a solo.

La leve y a ratos atmosférica versión mantuvo expectante a la audiencia, que agradeció entusiastamente la entrega de Konstantin Chudovsky y sus músicos.

Una de las leyendas vivientes del piano, Jean-Philippe Collard llenó el escenario con su poderosa y a la vez discreta personalidad, que con una sencillez impactante abordó el complejo y hermoso Concierto Nº 5 en Fa mayor, para piano y orquesta, Op. 103, llamado “El egipcio” de Camille Saint-Saëns.

Jean-Philippe Collard. foto USM

La obra que ratos pareciera emular rapsodias presenta desafíos importantes no solo para el solista, también lo hace con la orquesta, haciéndolos dialogar en medio de grandes complejidades rítmicas, algunas de las cuales, en el estreno no tuvieron la resolución perfecta, que sí se lograron en la segunda presentación.

Collard con fuerza y musicalidad, impuso su sonido incluso en aquellas secciones a toda orquesta en forte, mostrando un virtuosismo arrollador, mientras hacía gala de un excelente uso del rubato, encontrando su correspondencia perfecta en la orquesta. Esta característica se replicó en el manejo de las progresiones dinámicas y expresivas.

El segundo movimiento que en su aire oriental, recuerda a ratos la música de Manuel de Falla transitó entre fragmentos melancólicos y otros de carácter misterioso, que insinúan los ambientes exóticos que Saint-Saëns quiso recrear.

Camille Saint-Saëns. foto beethovenfm

De inusitada perfección (en el segundo concierto) fue el tercer movimiento, que requiere de enorme virtuosismo tanto del solista como de la orquesta, pues en el aparecen continuas trampas rítmicas y de contraste, aquí el trabajo del solista y de la batuta logró una expresividad y musicalidad tal que el público casi enloqueció de entusiasmo.

Finalizaron con una obra icónica para cualquier orquesta, pues así es considerado por los instrumentistas el Concierto para Orquesta de Béla Bartók, debido a que no se conoce otra obra que plantee un protagonismo tan grande para una orquesta, sus familias como para los instrumentos a solo.

Béla Bartók. foto palomavaleva

El encargo hecho a Bartók por la Fundación Koussevitzsky en USA, cuando el compositor huyendo de las consecuencias de la II Guerra Mundial llevaba solo tres años de haber emigrado, le entusiasmó de tal forma, que producto de ello surgió esta obra, sin duda una de las más originales escrita para una orquesta, que desde su estreno ha sido un desafío no menor para cualquier conjunto.

No solo se deben resolver problemas rítmicos de toda naturaleza, asimismo se debe acertar en el carácter de cada una de sus cinco partes.

Es en este punto donde creemos que Chudovsky logra un triunfo mayor en la segunda de las presentaciones, donde los señalados ripios de concertación o sonido, en las partes más rápidas, ocurridas en el estreno, se resolvieron completamente.

Konstantin Chudovsky. foto IMCartits

Nos quedamos con la progresión dinámica del primer movimiento y las diferencias de carácter de cada una de sus partes, destacando el comportamiento brillante de los bronces. La gracia del diálogo de las maderas con su irónico juego dinámico del segundo movimiento y la musicalidad del “coral” de los bronces de esta misma parte.

En el tercero el carácter sugerente dado por maderas y cuerdas tanto como el dramatismo de los contra temas, que configuraron un arco expresivo del mejor nivel; en el cuarto el famoso Intermezzo interrotto, captó todos los contrastes que llevan al auditor desde la danza, la ironía y la sutileza; para finalizar con el casi solemne inicio del quinto, que da paso al presto que exige preciso virtuosismo de cada uno de los músicos, el arrollador final simplemente enardeció a los asistentes, que aplaudieron sin cansarse la versión.

Gilberto Ponce. (CCA)

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MARCIA HAYDÉE REGALA SU CENICIENTA.

MÁGICA CENICIENTA DE MARCIA HAYDÉE Y EL BALLET DE SANTIAGO.

El notable trabajo de Marcia Haydée como directora del Ballet de Santiago, será recordado no solo por el hecho de haber llevado a la Compañía, a ser considerada tal vez como la mejor de América Latina, también lo será por las coreografías que ha creado para ella.

Esta Cenicienta se convirtió en otro de sus éxitos mayúsculos, en un trabajo sólido que apunta directamente a la historia, sintetizándolo en duración suprimiendo algunos divertissement, que según la maestra, alargan en exceso la obra.

Grupo de Elfos. foto Edison Araya

Introduce asimismo otros elementos, como convertir a la Madrastra en hermosa a la vez que malvada, y por supuesto bailada por una mujer, al igual a las Hermanastras las convierte en cómicamente malas, esquivando la costumbre que sean varones quienes las representen; el Hada Madrina se convierte ahora en Hada del Destino, adquiriendo un gran protagonismo al conducir el amor entre el Príncipe y Cenicienta, incorpora además un grupo de Elfos habitantes de un mundo paralelo y mágico.

La idea de Haydée fue magníficamente realizada en escenografía y vestuario, por uno de los mejores profesionales de nuestro país, nos referimos a Pablo Núñez, quien una vez más dio cuenta de toda su creatividad y buen gusto, al desarrollar los mundos paralelos en que se mueve la historia, primero el de la casa de Cenicienta, y el del mundo de los Elfos, además de esa mezcla que plantea en el palacio del Príncipe, una escenografía que en varios momentos causó exclamaciones de admiración del público.

El Príncipe (Rodrigo Guzmán) y Cenicienta (Natalia Berríos) en el baile junto a invitados. foto Edison Araya

Algo similar ocurre con el vestuario, de solistas y conjunto, con una genial vestimenta para la Madrastra, o en la sutileza del asignado al Hada del Destino y sus asistentes, el elegante vestuario del Príncipe y el de sus amigos, así como en los invitados al baile, smoking en varones y gradaciones en gris para los hermosos vestidos de las mujeres. Consideramos perfecta la iluminación de Ricardo Castro al crear los diversos ambientes tanto en escenas brillantes como en aquellas más íntimas.

La Orquesta Filarmónica de Santiago fue dirigida por Pedro Pablo Prudencio, quien con gesto claro y musical condujo la nada fácil partitura de Sergei Prokofiev, manteniendo siempre su bello sonido -que ya se ha convertido en su marca registrada-, sus precisos contrastes, limpios fraseos y articulaciones, no en vano el público ovacionó tanto a Prudencio como a la orquesta al final de la función.

Cenicienta (Natalia Berríos), Marqué de La Grotte (Agustín Cañulef), La Madrastra (Andreza Randisek), el Padre (Miroslav Pejic) e invitados, el Príncipe (Rodrigo Guzmán) en primer plano. foto Edison Araya

El cuerpo de baile mostró una disciplina ejemplar, muchos de ellos desdoblándose como elfos y como invitados al baile, certeros en copar los espacios y sutileza en sus movimientos, debemos aclarar que ellos también son expresivos en actuación.

Natalia Berríos fue en todo aspecto una estupenda protagonista, su manejo corporal, su movimiento de brazos y la gracia que aporta en solos, o en el notable pas de deux y la interacción con todos los personajes, además de su gran técnica convirtieron a su Cenicienta en un referente.

Un momento del emblemático Vals del ballet. foto Edison Araya

El Príncipe fue asumido por Rodrigo Guzmán, quien con su poderosa técnica perfiló a un elegante noble que busca incansablemente a la misteriosa dama que perdió su antifaz, fue un partenaire expresivo y brillante en saltos y giros.

Romina Contreras continúa dando sólidos pasos en su vertiginosa y brillante carrera, ahora fue el Hada del Destino con toda la levedad que exige su personaje, utilizando toda su depurada técnica, siendo sólidamente acompañada por sus asistentes Hernán y Cristopher Montenegro.

Hada del Destino (Romina Contreras) y Elfos foto Edison Araya

Bella y malvada, además de espléndida bailarina fue Andreza Randisek como la Madrastra, quien hizo uso de todas sus dotes de actriz, su marido y padre de Cenicienta fue bailado por Miroslav Pejic mostrando muy bien la dualidad entre ser al mismo tiempo, marido de la Madrastra y padre de Cenicienta.

Muy divertidas e histriónicas estuvieron Monserrat López y María Lovero como las Hermanastras. Los amigos del Príncipe arrancaron ovaciones en sus intervenciones debido a su prestancia y derroche técnico, ellos fueron, Lucas Alarcón y Emmanuel Vásquez.

Elfos. foto Edison Araya

Genial fue el Elfo principal encarnado por Esdras Hernández, mientras que Agustín Cañulef fue un simpático e histriónico Marqués de La Grotte, el Rey asumido Cyril de Marval tuvo toda la prestancia requerida por el personaje.

Hada del Destino (Romina Contreras) uno de sus asistentes y Elfos. foto Edison Araya

Una función largamente ovacionada por un público que reconoció la enorme belleza de la producción, la solidez de solistas y cuerpo de baile, así como el desempeño de la Filarmónica de Santiago, y la contundentemente hermosa coreografía de Marcia Haydée, la estupenda Directora del Ballet de Santiago.

Gilberto Ponce. (CCA)

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AÍDA DESDE EL MET EN EL NESCAFÉ DE LAS ARTES.

HERMOSA Y CONTUNDENTE AÍDA EN INICIO DE TEMPORADA DEL MET.

Diez años de transmisiones en directo al Nescafé de las Artes desde el Metropolitan de New York, se están cumpliendo con esta la primera de las óperas de la Temporada 2018 – 2019 que pudimos ver el 6 de octubre en la sala de la calle Manuel Montt.

Aída escena triunfal. foto rutlandherald

Temporada que se aprecia potente en cuanto a los títulos que ofrecerá, siempre con la presencia de los más grandes cantantes del momento a nivel mundial, ahora con una variante interesante, si consideramos que en las sinopsis vistas, las producciones están abandonando las trasgresiones volviendo al objetivo de sus creadores.

En esta oportunidad apreciamos una hermosa nueva producción de Aída de Giuseppe Verdi, esta se debe a la régie de Sonja Frisell de fuerte contenido expresivo, manejando diestramente las progresiones dramáticas de las escenas, a manera de ejemplo el primer dúo de Aída con Amneris, la tensión en la escena triunfal de los protagonistas, los dúos del tercer acto entre Aída y su padre Amonasro, y luego el de Radamés con Aída, o bien la escena del juicio a Radamés.

Amonasro (Quinn Kelsey) y Aída (Anna Netrebko) en el tercer acto. foto nytimes

La escenografía se debe a Gianni Quaranta, el que logra una recreación del mejor nivel de las locaciones egipcias, la que además es móvil logrando un desarrollo de gran fluidez, asimismo el vestuario de Dada Saligeri es de gran belleza.

Las coreografías de Alexei Ratmansky en una singular variedad complementan el aspecto visual con su original calidad.

Nicola Luisotti dirigió la orquesta del Met con gran expresividad y sentido dramático en los últimos tres actos, en el primero encontramos su batuta algo floja en tensión

Amneris (Anita Raschvelihvili) y Aída (Anna Netrebko) cuando la primera trata de saber si Radamés y Aída se aman. foto metopera

Debutando en el rol de Aída, estuvo nada menos que Anna Netrebko, quien a su belleza física opone su hermosísima voz, bien se sabe la calidad de intérprete que es, por ello no fue extraño que conmoviera con su interpretación, sin duda alguna su “O patria mía”, es de lo más emocionante y perfecto que hemos escuchado, aria en la que además cantó todas las notas agudas, que muchas otras sopranos “adecuan”.

Su capacidad para cambiar la expresividad según sea el carácter de la escena, es tal, que no dudamos en asegurar que ella es una de las más grandes cantantes del momento.

En el Templo del dios Ftah, Radamés (Aleksandrs Antonenko) recibirá la espada sagrada de parte del Sumo sacerdote Ramfis (Dmitry Belosselskiy) fotometopera

Radamés fue el tenor Aleksadrs Antonenko, quien es dueño de una poderosa voz, cuyo timbre goza de aceptación variable, creemos que todavía tiene que desarrollar más su actuación y cuidar algunos momentos donde que su afinación no es precisa.

Anita Rachvelishvili fue una Amneris poderosa y muy expresiva en lo vocal, característica con la que supera ampliamente su estática expresión corporal, la belleza enorme de su voz, conmovió en la escena del juicio a Radamés.

Radamés es condenado a muerte por los sacerdotes, ante la desesperación de Amneris. foto marthy
foto: Marty Sohl/Metropolitan Opera

Hermosa voz y convincente actuación apreciamos en Quinn Kelsey que asumió como Amonasro el padre de Aída; Dmitry Belosselkiy fue un poderoso Ramfis, y muy correcto el Faraón cantado por Ryan Speedo Green.

Función que encantó a todos los espectadores, particularmente por la calidad del sonido de la transmisión que luego de un inicio opaco y sin matices, llegó a los niveles que se esperan de una transmisión de esta naturaleza.

Los prisioneros etíopes son presentados al Faraón. foto codolario

El resto de la Temporada seguirá con Sansón y Dalila de Saint-Saëns (20 / 10), La Fanciulla del West de Puccini (27 / 10), estreno de Marnie de Muhly (10 / 11), La Traviata de Verdi (15 / 12), Adriana Lecouvreur de Cilea (12 / 01), Carmen de Bizet (02 / 02), La hija del Regimiento de Donizetti (02 / 03), La Walkyria de Wagner (30 / 03) y Diálogo de Carmelitas de Poulenc (11 / 05)

Como se aprecia una atractiva programación.

Gilberto Ponce. (CCA)

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SENSACIONAL BARBERO DE SEVILLA VERSIÓN ESTELAR

LA JUBILOSA FIESTA ESTELAR DEL BARBERO DE SEVILLA-

En los últimos tiempos en el Municipal de Santiago, hemos sido testigos de algunos sonoros abucheos del público reprobando puestas en escena o a ciertos cantantes, situación que se revirtió con el elenco Internacional del Barbero de Sevilla de Gioacchino Rossini, pero, ahora con el estreno de la versión Estelar, simplemente el público se volvió eufórico, ovacionando de pie por diez minutos a todos los participantes de esta virtuosa función, no recordamos que un director hiciera levantarse tres veces a la orquesta para agradecer, o que los asistentes ovacionaran de esta forma a los cantantes, fue tanto que finalmente simplemente cerraron las cortinas, cesando recién los aplausos.

José Miguel Pérez-Sierra. foto plateamagazine

Alguien podría creer que se trata de un público bipolar, nada más alejado, simplemente ahora los espectadores se sienten con el derecho a reprobar aquello que les disgusta, o bien como en esta ocasión, agradecer la que tal vez haya sido la mejor función de ópera de la presente temporada.

Un director José Miguel Pérez-Sierra iluminado, una Filarmónica en estado de gracia, como bien lo dice Pérez-Sierra y un equipo de cantantes que es un lujo donde lo pongan, demostrando que el trabajo conjunto y frecuente de al menos tres de ellos, es garantía de calidad, contagiando así al resto que se sumó al notable juego actoral que desplegaron; teniendo como punto de partida la inteligente, chispeante y a ratos desenfrenada régie de Fabio Sparvoli, sumando a este círculo virtuoso la hermosa y móvil escenografía de Giorgio Richelli y el vestuario de Simona Morresi.

En cuanto a la iluminación de José Luis Fiorruccio, que encontramos demasiado oscura en la función internacional, no sabemos si ahora a raíz de la transmisión en directo vía streaming, o por que así se diseñó originalmente, la encontramos mucho más adecuada.

Fiorello (Eleomar Cuello) y sus músicos acompañan Serenata del Conde. foto Edison Araya

El notable trabajo de Pérez-Sierra con la orquesta, llegó a niveles excepción cuando con cantantes y coro se dio el lujo de jugar con la dinámica, con graciosos acelerando o retardando en una complicidad de inusitada musicalidad, es así que la función no conoció momentos flojos, todo fue vigor y energía de asombrosa naturalidad.

Destaquemos la gracia sutil primero y desbordada luego en la Serenata del Conde a Rossina, el desenfado del aria Largo al factotum de Fígaro, el cómico juego de los comparsas en el dúo de Fígaro con el Conde, para saber la dirección de Fígaro, mientras él sueña con el oro que vendrá por ayudar al Conde.

El Conde de Almaviva (Santiago Ballerini ) canta a Rossina figiendo ser Lindoro. foto Edison Araya

Los pasos de cueca de Fígaro en su baile con Rossina, la relación de Don Bartolo con su loro mascota, al que incluso le hace respiración artificial, las expresiones de todos al final de primer acto, los disparatados juegos en la lección de canto de Don Alonso (Conde) a Rossina, mientras Fígaro afeita a Don Bartolo, una vez más la magia de la escena de la tormenta con el ballet de paraguas y comparsas, y así podríamos seguir.

La sección masculina del Coro del Municipal de Santiago, reeditando su actuación con el elenco internacional.

Fígaro (Patricio Sabaté) canta sobre su filosofía de vida. foto Edison Araya

Patricio Sabaté encabezó el elenco, demostrando que el rol de Fígaro está hacho a su medida, haciéndolo con su hermosa y poderosa voz, la que maneja diestramente en los contrastes dinámicos y su perfecta dicción le permite frasear, acentuar dando perfecto sentido a canto o los recitativos, y si agregamos que naturalmente es buen actor, están todos los elementos para que el público lo ovacione. Recordamos su Largo al Factotum, todos sus dúos y tríos que transformó en irresistibles por su comicidad.

Rossina (Evelyn Ramírez) cantando Una voce poco fa. foto Edison Araya

El tenor argentino Santiago Ballerini fue un Conde de Almaviva con toda la prestancia del noble, siendo luego un Soldado ebrio, y Don Alonso el falso profesor de música, asumiendo todas la características que exigen esos desdoblajes, Ballerini posee una voz no muy poderosa, pero sí un bello timbre, que corre sin problemas, escuchándose perfectamente en arias, dúos y concertatos, y como maneja muy bien las coloraturas, fue otro de los ovacionados, destacamos su comiquísima escena como Don Alonso.

Don Bartolo (Sergio Gallardo) “inmovil como una estatua” junto al resto al final del primer acto. foto Edison Araya

Evelyn Ramírez fue una estupenda Rossina, a su excelente actuación que la lleva por diferentes estados de ánimo, agrega su sólida y versátil voz, de impresionantes coloraturas en una tesitura amplísima.

Se apodera del escenario con la naturalidad de su actuación, esto significa que su interacción con el resto de los personajes es eficaz y divertida, su perfecta dicción hace más graciosos aún sus recitativos permitiendo entender mejor sus arias. Una voce poco fa, fue un triunfo absoluto.

Don Bartolo (Sergio Gallardo), Conde disfrazado de Don Alonso (Santiago Ballerini) y Rossina (Evelyn Ramírez) durante la Clase de Música. foto Edison Araya

Se ha ganado el prestigio de ser un gran bajo bufo, en esta oportunidad lo ratificó ampliamente, Sergio Gallardo hace querible a Don Bartolo quien al final cae en su propio enredo, su escena con su mascota, o su reacción al conocer por boca de Don Basilio el significado de la Calumnia, es genial, pero creemos que resulta asombroso en su aria: Un Dottor della mia sorte, con la que abruma tanto por su actuación como por su trabalenguas y perfecta dicción, asimismo su gesto corporal inmóvil al final del primer acto es enorme gracia, tanto como cuando reconoce haber sido engañado.

Final primer acto. Don Bartolo (Sergio Gallardo) al centro a su izq. Berta (Marcela González) foto Edison Araya-

El joven Álvaro Carrillo aunque no tiene gran volumen de voz, asume muy bien al perverso e interesado Don Basilio, fue sibilino en su gran aria La Calumnia, creemos que llegará lejos cuando naturalice mejor su actuación.

Marcela González conquistó al público por su cómica actuación como Berta, y posteriormente con su única aria, en la que sus deseos se materializan con los comparsas.

Fiorello fue Eleomar Cuello con prestancia y buena voz; no podemos dejar de mencionar el papel del criado Ambrogio por su notable y casi muda actuación, así como lo solvente del Oficial de la Guardia, cuyos nombres no consigna el programa de mano.

Qué estimulante resultó ver al público saliendo de la función, denotando la satisfacción de haber visto un espectáculo del más alto nivel.

Gilberto Ponce. (CCA)

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