PRIMER CONCIERTO DE LA FILARMÓNICA DE SANTIAGO.

APERTURA DE LA TEMPORDA FILARMÓNICA EN EL MUNICIPAL.

Con un programa de obras rusas, se inauguró la Temporada 2019 de la Orquesta Filarmónica de Santiago en el Municipal de Santiago, ocasión en que la dirigió su director titular Konstantin Chudovsky.

Konstantin Chudovsky dirigiendo, foto Marcela González

Nosotros concurrimos a la segunda función del concierto que se inició con la Marcha eslava de Piotr Ilich Tchaikovsky en una versión que consideramos solo correcta, pues en ella se deslizaron algunos pequeños desajustes y más de algún sonido crudo.

Un vuelco absoluto se dio desde la segunda obra, donde no solo Chudovsky demostró toda su capacidad expresiva, al haber captado en su totalidad el carácter de la segunda Suite del Ballet Romeo y Julieta de Sergei Prokofiev.

Sergei Prokofiev niño. foto musicweb

A lo largo de sus siete partes, la Filarmónica de Santiago hizo gala de su espléndido sonido en una interpretación superior, en la que el uso de contrastes dinámicos y expresivos, y la musicalidad de fraseos y articulaciones fue una constante, sin duda que en los logros debemos señalar el estupendo desempeño de los solos instrumentales.

Mencionaremos sin desvalorizar nada, algunos números; a manera de ejemplo la fuerza arrolladora de Montescos y Capuletos, realzada por sus contrastes dinámicos; los planos sonoros de Julieta, la joven. La Danza de los Saltimbanquis por su exquisita gracia y transparencia; el carácter angustioso y opresivo de Julieta antes de partir y toda la dramática sección final donde se combinan crescendo y diminuendo, con sutiles progresiones expresivas que acentuaron la emotividad. Es así que a pesar que el final culmina en un pianissimo, el público reconoció la excelencia de la versión y la ovacionó larga y entusiastamente.

El hecho de poder escuchar esta obra sin la coreografía, permite abstraerse para gozar plenamente de una partitura, que sin duda es una obra maestra.

Alfred Schnittke. foto masterandmargarita

La segunda parte nos hizo escuchar un estreno, se trató de la Suite De la almas muertas de Alfred Schnittke, escrita como música incidental para la obra teatral del mismo nombre de Nikolai Gogol, la que nunca llegó a representarse, debido a que su trama resultó demasiada satírica en su crítica social para la mentalidad soviética de la época, años después se pudo estrenar, pero solo la suite orquestal.

La música recoge todo el espíritu satírico del texto, resultando una especie de collage que recuerda a ratos la música para el cine, incluso con algunos esbozos circenses, todo mezclado con atmósferas tanto lúgubres como atmosféricas.

Chudovsky, a quien al parecer le gustan bastante las obras con algo de teatralidad, condujo con desparpajo y gracia esta suerte de lucha entre un pianista rebelde -al que incluso expulsa en un momento por no seguir la partitura-, mientras el director trata de dar forma a las diversas partes de la obra, una de las cuales incluye la participación de dos metrónomos marcando diferentes pulsos, la concertación de la partitura presenta algunas complejidades tanto rítmicas, como de fraseos y articulaciones, en medio de constantes contrastes de toda naturaleza.

Jorge Hevia en al piano y Konstatin Chudovsky in terpretando junto a la Filarmónica la obra de Schnittke. foto Marcela González

Algo similar ocurrió hace algunas temporadas con estreno de la semi ópera Mozart y Salieri de Nikolai Rimsky-Korsakov, donde Chudovsky consiguió un rotundo éxito, permitiéndole mostrar su faceta lúdica, algo que pareciera, le gusta y acomoda.

La respuesta de la orquesta fue notable y a muchos de ellos se les vio muy divertidos con la performance, Jorge Hevia plasmó muy bien su rol del rebelde pianista en su interacción con el director y a ratos con la orquesta.

Miembros de la Filarmónica de Santiago durante el concierto. foto Marcela González

El público luego de la sorpresa inicial entró en el juego rápidamente, escuchándose continuas risas, que finalizaron con una larga y agradecida ovación.

Sin duda un aporte, pues se logró conocer en vivo otra obra de Schnittke, que amplió el repertorio auditivo de muchos de los presentes.

Gilberto Ponce. (CCA)

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CARMEN DE BIZET DESDE EL MET DE NEW YORK.

BUENAS NOTICIAS DESDE NEW YORK.

El fin de semana asistimos a la transmisión en directo desde el MET de New York de la famosísima ópera Carmen de Georges Bizet, cuya fama y popularidad hacen que siempre logre llenar los teatros donde se presenta.

Escena en la Taberna de Lilas Pastia. foto metoperea

Precisamente y a pesar de la fecha, en plenas vacaciones, el Nescafé de las Artes estuvo desbordante de un público ansioso de ver una vez más, una de sus óperas favoritas.

La producción vista antes con Elina Garança en el rol titular, tiene una escenografía de carácter conceptual que pertenece a Rob Howell, usa un panel circular para recrear las diferente locaciones, pero sus resultados son disparejos, debido a que a veces interfiere movimientos tanto como restringe sus espacios, en el último acto fue más que evidente, en el desfile de las autoridades y el elenco de toreros, banderilleros y otros que tuvo resultados bastante pobres.

Escena de los Contrabandistas. foto metopera

Creemos en contrario que fue muy eficaz en la escena de los Contrabandistas, pues logra recrear muy bien los desfiladeros de las montañas donde transitan los contrabandistas. El vestuario también de Rob Howell, bastante acertado.

Pensamos que la dirección escénica de Richard Eyre, que acentúa los movimientos de comparsas y figurantes -todos de gran desempeño-, no logró en la mayoría de los cantantes principales la consecución de sus objetivos, debido a la debilidad actoral de algunos de ellos.

Louis Langrée a cargo de la dirección musical lo hizo con buenos resultados en todos los preludios e interludios, pero su pulso en largos trazos fue más bien laxo, y con demasiados desajustes en los concertados con solistas y coro.

Carmen (Clémentine Margaine) cuando conoce a Escamillo foto óperalatino

La joven mezzosoprano Clémentine Margaine fue una Carmen con una bella voz, pero con una actuación bastante fría, y lo que es más, mirando permanentemente al director restándole credibilidad en su actuación, algo demasiado apreciable en estas transmisiones, que acercan la cámara al rostro de los protagonistas, sus arias no fueron un soporte para el éxito que obtienen en otras presentaciones, tal vez esta función específicamente no fue plenamente lograda, a su favor pensamos que su juventud, le da oportunidad de trabajar mejor lo dramático y su interacción con los otros personajes, para aprovechar mejor su excelente material vocal.

Don José (Roberto Alagna) en el último acto. foto metopera

Roberto Alagna fue un Don José bastante distante, solo en el último acto tuvo la expresividad requerida, tal vez la razón que ese día no se encontraba en su mejor forma vocal, pues su canto fue en extremo cuidadoso y desafortunadamente tuvo en más de alguna oportunidad problemas de afinación.

Micaela (Aleksandra Kursak) y Don José (Roberto Alagna). foto youtube

Alexsandra Kursak fue, quien sin duda en esta función alcanzó la mejor performance entre los titulares, su bellísima voz y su excelente actuación la convirtieron en uno de los cantantes más ovacionados, no dudamos que con su juventud y calidad actual, tendrá un prometedor y un gran porvenir.

Escamillo lo cantó el barítono ruso Alexander Vinogradov, quien posee el físico preciso para el rol del torero, su timbre de voz es hermoso en una tesitura amplia, solo nos hubiera gustado que fuese más expresivo.

Llegada de Escamillo (Alexander Vinogradov) a la Taberna. foto interlochen

En los comprimarios es donde se dieron las otras buenas noticias, debido a que el papel de Dancairo uno de los contrabandistas, que fue cantado sobresalientemente por el barítono chileno Javier Arrey, quien viene desarrollando una muy interesante carrera internacional, en esta oportunidad lo hizo con su espléndida voz, y como posee naturalmente gran prestancia escénica, que complementa con una muy convincente actuación y naturalidad en el escenario, factores que sumados a su calidad vocal, no nos cabe la menor duda que tendrá un gran futuro en el mundo de la lírica.

Elenco de Carmen, en primer plano iz. a der. Frasquita (Sydney Mancasola) Escamillo (Alexander Vinogradov), Mercedes (Samantha Hankey), Micaela (Aleksandra Kursak), Carmen (Clémentine Margaine), Don José (Roberto Alagna) y Dancairo (Javier Arrey) foto robertoalagna

Del mismo modo, el papel de Frasquita cantado por la soprano Sydney Mancasola, fue otra de las revelaciones, de sólida y hermosa voz conquistó plenamente con un gran trabajo en el aspecto de actuación.

El resto de los comprimarios cantó y actuó en forma muy convincente.

Gilberto Ponce. (CCA)

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EXITOSA GALA DE ÓPERA EN EL MUNICIPAL.

ÓPERA MÍA LA GALA DEL MUNICIPAL.

“Ópera mía” se tituló la gala lírica que el Municipal de Santiago ofreció en este caluroso verano a los amantes del género, sin duda, estos son muy numerosos ya que el recinto se vio atestado de un público con muchos extranjeros, ansioso de escuchar muchas de sus obras favoritas.

La Orquesta Filarmónica de Santiago junto al Coro del Municipal de Santiago dirigidos por Pedro Pablo Prudencio en plena función. foto Marcela González G.

A la Orquesta Filarmónica de Santiago se unió el Coro del Municipal de Santiago que dirige Jorge Klastornick y un selecto grupo de cantantes todos bajo la dirección de Pedro Pablo Prudencio, quien el lunes recién pasado recibió el Premio de la Crítica 2018 por su labor en el ámbito de la ópera.

Pedro Pablo Prudencio. foto Marcela González G.

Lo primero que queremos resaltar es la seriedad con que se planteó el evento, nos ha tocado escuchar otras iniciativas similares en esta época, las que no obstante el éxito que consiguen, no siempre muestran la cuidadosa preparación de esta, precisamente porque son de verano, pero ahora los espectadores se encontraron con un espectáculo de primer nivel, con un interesante programa, que no hizo concesiones gratuitas, de cuidadosos detalles, partiendo desde la impecable vestimenta de la orquesta y el coro, siguiendo la hermosa iluminación cambiante según el carácter de las obras, una pulcra semi actuación de los cantantes, y por sobre todo una estupenda preparación musical.

Evelyn Ramírez cantando la Chanson Bohémienne, a la derecha Paulina González. foto Marcela González G.

Para que una propuesta de esta naturaleza funcione, es preciso contar con un programa que busque equilibrio y contraste entre las obras, algo muy logrado en esta oportunidad, además hacerlo con buen gusto, es así que en esta ocasión se escucharon arias y coros diversos además de una selección de partes de Carmen y El Trovador.

La Orquesta Filarmónica de Santiago, confirmó el estupendo nivel que ha venido mostrando desde hace mucho tiempo, bello sonido y musicalidad, la dirección de Pedro Pablo Prudencio mostró un empoderamiento total con el programa, produciendo poderosos y sólidos forte y bellísimos pianissimo, adentrándose además en el carácter de cada una de las obras todas de variada raigambre, manejando con sutileza a solistas y al coro, obteniendo junto a sus músicos resultados de enorme calidad.

Patricio Saxton y Paulina González cantando una parte de La Bohéme. foto Marcela González G.

El Coro del Municipal de Santiago dirigido por Jorge Klastornick, brilló con sus voces y exquisita musicalidad, tanto en sus intervenciones a solo como en las interacciones con los solistas en la selección de Carmen, en Cavallería Rusticana cambió el carácter y peso de su canto; la versatilidad la dejó en claro en sus jubilosas partes del Elixir de amor, tanto como en el Coro de los gitanos, y en el sobrecogedor Miserere de los hombres ambas de El Trovador, mostrando toda su potencia y musicalidad en la Escena triunfal de Aída de Verdi que fue uno de los grandes éxitos, incluyendo en la orquesta trompetas largas ubicadas en dos lugares diferentes del escenario en la Marcha triunfal.

Sergio Gallardo cantando como Dulcamara. foto Marcela González

En una Gala de ópera si los solistas no son solventes, todo queda solo en buenas intenciones, pero en esta, se dieron todas las condiciones para conseguir el ruidoso éxito que lograron.

La bella y cálida voz de Evelyn Ramírez conquistó desde su entrada en Carmen de Bizet, desarrollando luego una deliciosa y sensual Habanera, así como el desatado júbilo de la “Chanson Bohémienne” su parte final.

Evelyn Ramírez cantando La Habanera de Carmen. foto Marcela González G.

Patricio Sabaté con apostura casi arrogante y espléndida voz asumió la famosa Canción del Toreador, luego provocó las más entusiastas ovaciones con el aria de Fígaro, del Barbero de Sevilla de Rossini.

Patricio Sabaté cantando como el Toreador de Carmen. foto Marcela González G.

 Todo el histrionismo necesario, acompañado de su hermosa voz y una gran expresividad, fue lo que se apreció en Patricia Cifuentes, desde su ingreso -carcajada mediante-, como Musseta de la Bohéme de Puccini, para posteriormente conmover con el complejo “Qui la voce sua suave” de Los Puritanos de Bellini.

Patricia Cifuentes como Musseta. foto Marcela González G.

También de la Bohéme se escucharon en las voces de la magnífica Paulina González y Patricio Saxton, ella cantando una expresiva “Quando m´en vo” y luego, “Que gelida manina” de Saxton y “Mi chiamano Mimi”, para finalizar con el final del primer acto que ovacionó el público.

Paulina González, abordó en la segunda parte de El Trovator de Verdi primero “D´amor sull´ali rosee”, cantado con enorme expresividad, y luego con Patricio Saxton y el coro masculino un conmovedor Miserere, que casi hizo delirar al público.

Patricia Cifuentes cantando el aria de Los Puritanos. foto Marcela González G.

Sergio Gallardo hizo las delicias del público como Dulcamara del Elixir de amor de Donizetti, en el aria donde ofrece el falso elixir, exhibiendo todas sus cualidades de cantante bufo, luego junto a Francisco Huerta de gran desempeño el simpatiquísimo dúo “Voglio dire”.

Francisco Huerta y Sergio Gallardo cantando el dúo de El Elixir de amor. foto Marcela González G.

Era imposible que una gala operática no finalice con el celebérrimo Brindis de la Traviata de Verdi cantado por todos los solistas y el coro, al que se incorporó parte del público o tarareando o tocando palmas; el público eufórico se negaba a retirase, mientras todos los intérpretes saludaban una y otra vez, por ello se encendieron las luces del teatro y los artistas se retiraron.

Solistas, Coro, Orquesta y Director de la Orquesta saludan al eufórico público. foto Marcela González G.

Una Gala que superó ampliamente todas las expectativas, dejando a los presentes con la sensación de haber presenciado algo del más alto nivel.

Gilberto Ponce. (CCA)

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LA CANCIÓN DE LA TIERRA EN SANTIAGO A MIL.

LA CANCIÓN DE LA TIERRA CON BORTOLAMEOLLI Y LA SINFÓNICA.   

En el marco de las múltiples presentaciones del festival Santiago a Mil, se ofreció una versión de La Canción de la Tierra (Das Lied von der Erde) de Gustav Mahler, a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, dos solistas y la dirección de Paolo Bortolameolli, todo inserto en la imaginería de la Compañía Teatro Cinema.

Gustav Mahler. foto allmusic

Llamada por Mahler sinfonía, La Canción de la Tierra es una verdadera síntesis de los recursos del compositor, en particular en lo que algunos han llamado su soberbio manejo del lied apreciado en sus múltiples canciones, aquí Mahler da curso a sus deseos, aprensiones, temores y a veces esperanza, pero en esta obra ahonda más, universaliza sentimientos al utilizar poemas chinos de diversos autores (el famoso Li Tai Po entre otros) transfigurando sus textos en expresiones occidentales, donde las metáforas son a veces tan sutiles como ambiguas.

Paolo Bortolameolli dirigiendo. foto Patricio Melo

Utiliza para ello una gran orquesta, que al igual que otras obras, toca como tal solo en determinados momentos, en el resto a manera de contraste, usa solo lo pertinente a la descripción de los textos sin perder nunca la unidad.

Lo anterior nos hace comprender el porqué esta obra debe ser interpretada por directores con la suficiente madurez, para así no quedarse en la superficie de la simple lectura, son demasiadas las claves a descubrir, porque cada uno de sus seis movimientos, incluyen tanto poesía, descripción y filosofía.

Creemos que Paolo Bortolameolli ha alcanzado la madurez necesaria para enfrentarla con el éxito de esta oportunidad, y nos gustaría mucho poder oírla sin la interferencia de la puesta en escena, su trabajo con la Sinfónica revela un conocimiento mayor, tal vez por ello consiguió un notable resultado, mejoró importantemente el sonido instrumental, los violines recuperaron el pastoso y bello sonido, el resto de las cuerdas les acompañaron a la par, en el resto de las familias no obstante los reconocibles logros, aún persisten cosas por resolver.

Javier Weibel en la primera canción. foto Patricio Melo

Los cornos deben homogeneizarse, no basta solo la solvencia del solista, el resto de los bronces tienen una tarea similar para nivelar sus grandes momentos, en las maderas los solistas cumplieron un destacado y musical desempeño, salvo el dubitativo trabajo del flautín, tan importante en la obra.

Resultó muy interesante escuchar a la orquesta sin la cámara acústica, que funciona como una bocina que amplifica todo en exceso, particularmente los errores, el balance sonoro fue importantemente mejor.

Evelyn Ramírez y Javier Weibel asumieron los roles solistas, por supuesto de memoria ya que deben actuar insertos en las imágenes de la puesta, cantaron detrás de la orquesta y del telón donde se proyectan las imágenes, por lo tanto elevados sobre la orquesta.

Evelyn Ramírez en la sexta canción. foto Patricio Melo

El barítono Javier Weibel, respondió con la solvencia que le reconocemos, para un rol que canta habitualmente un tenor, no obstante salvo en las partes de orquestación más gruesa de la primera canción tuvo alguna dificultad de proyección, pero esto también ocurre con los tenores en las versiones en vivo, no obstante en cuanto al carácter de cada una de sus partes las abordó muy certeramente. El desgarro de la primera canción (Brindis por la miserias de la Tierra) que concluye con ese texto repetido varias veces; “Sombría es la vida, Oscura es la muerte”. En la tercera (De la juventud) captó muy bien la ambigüedad de sentimientos, tanto como el carácter de la quinta, (El borracho en Primavera), donde el ebrio bebe para olvidar todo aquello que le duele.

Evelyn Ramírez posee una prestancia admirable, por ello sorprende su capacidad como intérprete, así fue en la segunda canción (El solitario en Otoño) que añora el amor que le ha sido tan esquivo, mostrando la más profunda melancolía. En la cuarta canción (De la Belleza), o cuarto movimiento como le llama Mahler, Evelyn debe salir, según la propuesta de Teatro Cinema, vestida como una muñeca de teatro de títeres, cambiando el sentido de la canción, incluso al final se va con un jinete en caballo de madera, Evelyn se adentró en los textos y sus cambios de carácter, propios de quien piensa y observa imágenes (el poeta).

Evelyn Ramírez al inicio de la cuarta canción. foto Patricio Melo

En la canción final (La Despedida), el más extenso de todos los números y asimismo el más hermético y ambiguo, la solista tuvo momentos sobrecogedores, que se diluyeron con las imágenes poco pertinentes, las que además obligan a llevar un pulso bastante lento y parejo, su palabra final “eternamente” repetida quedamente, cerró el ciclo con una sensación de melancólica pregunta.

La puesta en escena de Teatro Cinema, una de las compañías más exitosas en sus propuestas, nos parece solo interesante, pues al parecer no pretende acercarse plenamente al carácter de la obra –una tarea demasiado compleja-, y creemos que busca más bien un impacto visual, que ingresar en su espíritu, con esto no queremos descalificar la propuesta, que es de impecable factura visual, solo nos preocupa que aquellos que desconocen la obra, se convenzan que esto es lo que quería Mahler, y que el impacto visual distraiga del discurso musical.

Javier Weibel y Evelyn Ramírez en el iris del ojo en la última canción. foto Paricio Melo

No obstante pensamos que la solución para la primera canción, es muy certero, con la copa de vino que cambia de tamaño y hasta hace llover vino, disolviendo las imágenes y entregar una copa real al solista cuando concluye.

Notable el inicio de El solitario en Otoño, y bellas las imágenes del resto, pero no queda perfectamente clara la melancolía. Encontramos demasiado cercano a la comedia el Borracho en Primavera, pero visualmente acertada. Muy hermosa la mirada a sus obras emblemáticas que hace Teatro Cinema en la cuarta canción (De la Belleza), transformando la escena en teatro de títeres, aunque se aleje del texto.

Paolo Bortolameolli dirigiendo. foto Patricio Melo

Sin duda que la sexta canción (La Despedida) se descontextualizó en exceso, con la obsesión de la figura del teclado, interrumpida con el ojo en cuyo iris aparecen ambos cantantes, pero su desarrollo es errático haciendo perder la tensión tanto de la dirección orquestal como del público.

Sin embargo la originalidad de la propuesta, lo impecable de su resultado, hizo que el público, muchos desconocedores de la música de Mahler y los fanáticos de Teatro Cinema, ovacionara largamente a todos los intérpretes.

Javier Weibel, Evelyn Ramírez y Paolo Bortolameolli agradeciendo las ovaciones al final de la obra. foto Patricio Melo

Gilberto Ponce. (CCA)

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NOVENA SINFONÍA DE BEETHOVEN EN EL CEAC.

DOS CARAS DE LA NOVENA SINFONÍA DE BEETHOVEN EN LA SINFÓNICA.

Busto de Ludwig van Beethoven. foto visionescriticas

Con toda la expectación que provoca la interpretación de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, el Teatro de la Universidad de Chile acogió una nueva versión a cargo de la Sinfónica Nacional, el Coro Sinfónico y la Camerata Vocal de la Universidad de Chile, que dirige Juan Pablo Villarroel y un cuarteto vocal, que calificamos de excelencia, todos bajo la dirección de la directora brasilera Ligia Amadio.

La Directora Ligia Amadio. foto Patricio Melo

La obra considerada como uno de los monumentos de la humanidad, la misma que abrió nuevos rumbos en la forma al introducir la voz humana en una sinfonía, no solo posee innumerables valores musicales, pues también apunta a lo más profundo de la ética, el sueño de un mundo donde todos los hombres nos sintamos hermanados, idea para nada fácil de reflejar en música, razón que indujo a Beethoven a tomar textos de F. Schiller, de su Oda a la Alegría, para explicitar mejor su intención, temía que el formidable discurso instrumental, no fuera lo suficientemente claro.

La Orquesta Sinfónica Nacional, el Coro Sinfónico, la Camenrata Vocal y los cuatro solistas durante el concierto. foto Patricio Melo

Es así que incluso se atreve a introducir incluso un breve texto suyo, en las primeras palabras del barítono, el impacto producido en su estreno se ha multiplicado a través de los años, manteniendo todo su vigencia desde su estreno en 1824.

Esta es la razón, porque nos encontramos ante una verdadera aventura, reflejo en cierto modo de la aventura humana, por ello dirigirla implica adentrarse en el mensaje humanista que tiene como sello, el que se inicia ya en el trémolo en pianissimo de las cuerdas del comienzo, para desde allí crear el desarrollo de la visión beethoveniana del mundo y sus esperanzas. El gran arco expresivo se inicia en el primer movimiento y culmina con el celebérrimo cuarto, donde cantan coro y solistas.

El bajo-barítono Sergio Gallardo. foto Patrico Melo

Creemos que en esta versión existieron dos caras, los tres primeros movimientos de resultados variables y hasta dudosos, y el cuarto que consideramos un triunfo absoluto.

Ligia Amadio, de una de solvencia indiscutida, sorprendió con su desempeño en los tres primeros movimientos donde existió un evidente olvido del balance instrumental, ofreciendo una dinámica generalmente forte, incluso en partes que son solamente armónicas, no melódicas, como fue el caso de los cornos (de insuficiente desempeño), que muchas veces taparon las partes melódicas de la cuerdas, en los dos primeros movimientos el sonido del timbal fue descontrolado en sus forte y creemos que los enlaces de secciones fueron descuidados. En contraste hubo un muy buen rendimiento de los instrumentos en sus intervenciones solistas, tanto como la musicalidad y afinación de los contrabajos.

La soprano Andrea Aguilar y la mezzoaoprano Guadalupe Barrientos y parte de la Sinfónica. foto Patricio Melo

El segundo movimiento fue bastante rutinario, sin gracia y con demasiados desajustes entre sus secciones, las partes a solo del fagot de gran musicalidad y hermoso sonido.

En el Adagio, Amadio consiguió un bello sonido de las cuerdas, que mostraron la musicalidad a que pueden llegar, pero su desempeño no encontró correspondencia en el resto de las familias, incluso el forte antes de finalizar, que marca un gran contraste con el resto del movimiento, pasó sin pena ni gloria.

El tenor Brayan Ávila, a su derecha Sergio Gallardo. foto Patricio Melo

El tormentoso inicio del cuarto fue adecuando en carácter, pero la progresión dinámica y expresiva que va exponiendo el tema de la alegría, no fue muy lograda, hasta que se produjo la entrada del barítono Sergio Gallardo, quien con una prestancia increíble hizo el gran llamado a descubrir los sonidos de la alegría que hermanará a los hombres, con estupenda voz, dicción impecable, pero sobre todo con el carácter preciso dio un vuelco en la interpretación.

Bien se sabe que Beethoven no transa en tesitura, y es habitual que alguno de los solistas cante al límite de sus posibilidades, sin descollar mayormente, no fue este al caso, cada uno de ellos tuvo un desempeño que solo calificamos de formidable.

Una sección del Coro y de la Sinfónica. foto Patricio Melo

Es así que otra de las partes emblemáticas la Marcha para tenor y coro masculino, el solista fue Brayan Ávila, quien lo hizo con bello timbre, impecable dicción, con la musicalidad que se le reconoce, sobresaliendo naturalmente con bella voz sobre el coro en la sección final, que es como debe ser.

Guadalupe Barrientos la mezzosoprano hizo brillar su parte con sus intervenciones, su hermosa voz y timbre se distinguió siempre en los concertados, la soprano Andrea Aguilar que completó el cuarteto, musical, bella voz y sin problema alguno en los descomunales agudos.

Un detalle no menor en este virtuoso cuarteto, del que pensamos que tal vez sea el mejor que hemos escuchado en vivo en nuestro país, es que aquí ninguno intentó lograr un protagonismo inútil, todos se pusieron lealmente en comunión con la música, esta fue la razón de la ovación que recibieron al final.

Visión general en uno de los primeros movimientos. foto Patricio Melo

El Coro Sinfónico y la Camerata Vocal mostraron que no solo les gusta la obra, la cantan con un fervor emocionante, estupendamente preparados por Juan Pablo Villarroel, lo hicieron con timbradas voces, estupenda dicción, musicalmente y con el carácter requerido.

Ligia Amadio ensambló con musical precisión un resultado que como era de esperar arrancó con exultantes muestras de entusiasmo, de parte de un público que al parecer seguirá gozando plena e intensamente con una de las mayores creaciones del genio humano, la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven.

Gilberto Ponce (CCA)

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ALFREDO PERL CONDUCE A LA FILARMÓNICA.

ALFREDO PERL Y LA FILARMÓNICA DE SANTIAGO.

El concierto de clausura de la Temporada 2018 de la Orquesta Filarmónica de Santiago, fue una de esas ocasiones que serán recordadas por mucho tiempo, pues sin duda fue uno de esos momentos estelares, de entre muchos otros de la orquesta.

En esta ocasión actuó como pianista y director, el internacionalmente reconocido Alfredo Perl, quien desde hace un tiempo divide su actividad musical entre el teclado y la batuta, con singular éxito.

Alfredo Perl y la Filarmónica al comienzo del Concierto para piano. foto Sergio López

El programa fue íntegramente dedicado a obras de Ludwig van Beethoven, uno de sus conciertos para piano y una sinfonía, obras en las que Perl mostró ampliamente su peso y madurez musical.

Para ambas obras Perl redujo la cantidad de cuerdas de la orquesta, para recrear en cierta medida la sonoridad usual que se cree existió en los tiempos de Beethoven, pero sí mantuvo el número dispuesto por el autor en maderas y bronces.

Este aspecto obliga a un cuidadoso manejo del balance sonoro, de manera tal que las cuerdas no se vean obligadas a sobre tocar, para compensar su sonoridad con el resto. Por ello es que, solo podemos alabar entusiastamente el resultado, pues los equilibrios se mantuvieron permanentemente en ambas obras, y conservando el más hermoso y musical sonido, debemos señalar y sin la menor duda, que esto fue el resultado del trabajo previo realizado en los ensayos, ya que en el concierto para piano, el solista y director no puede estar permanentemente evaluando el balance instrumental.

La primera obra escuchada fue el Concierto para piano Nº 1 en Do mayor, Op. 15, una de las obras donde Beethoven ya estaba dejando en claro cual sería el rumbo que seguiría como compositor.

Luego de la bella y transparente introducción, en un verdadero lujo de sonido de parte de la orquesta, Perl dio cuenta de su impecable digitación, y un fraseo coherente con el marcado para la parte anterior, la Cadenza cuya autoría desconocemos, es mucho más larga que las habituales, pero al mismo tiempo extraordinariamente compleja, lo que permitió a Perl desarrollar todas sus condiciones de virtuoso del teclado.

Alfredo Perl y la Filarmónica durante la ejecución del Concierto para piano. foto Sergio López

El segundo movimiento se enfrentó con gran expresividad y hasta con cierta intimidad, como si se anticipara el romanticismo, existiendo diálogos coherentes en fraseos y articulaciones entre el solista y la orquesta, en los que aparecieron sutiles rubato.

El tercero fue un verdadero resumen de las bondades anteriores, enfatizando además los contrastes dinámicos en sus recurrentes diálogos. El público no escatimó las muestras de admiración ante el notable desempeño de Alfredo Perl y la Filarmónica.

Finalizaron con una estupenda versión de la Séptima Sinfonía en La mayor. Op. 92, en la que el director utilizó la misma combinación instrumental, volviendo a mostrar exquisito sonido, que fue de lo poderoso a lo sutil.

Su introducción fue llena de contrastes y vuelo expresivo con una progresión dramática que condujo a la aparición del tema principal de jubiloso carácter, en su desarrollo consideramos brillantes los diálogos entre las maderas.

El bellísimo segundo movimiento fue creciendo lentamente en intensidad hasta la aparición del tema cantábile que se mezcló en un diálogo que nos atrevemos a calificar de poéticamente musical, la sección a la manera de una pequeña fuga fue de un preciosismo notable.

Alfredo Perl dirigiendo la Séptima Sinfonía de Beethoven. foto Sergio López

Juegos de contrastes dominaron el tercero, mientras que el tema más lírico fue intensamente expresivo, el cuarto fue exultante, como justificando el calificativo de Wagner para esta sinfonía; “apoteosis de la danza”, con una orquesta inspirada que siguió atentamente cada indicación de la batuta, hasta concluir con el brillante final que levantó al público en una enorme y larga ovación, mezclada con gritos de admiración, hacia la estupenda labor de Alfredo Perl y la Filarmónica de Santiago, que desde hace bastante tiempo se ha convertido en una orquesta de excepción.

Gilberto Ponce. (CCA)

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CARMINA BURANA EN EL MUNICIPAL DE SANTIAGO.

EXITOSA VERSIÓN DE CARMINA BURANA.

Pedro Pablo Prudencio dirigió a la Orquesta Filarmónica de Santiago, al Coro del Municipal que dirige Jorge Klastornick, y a un trío de solistas, en Carmina Burana de Carl Orff ante un atestado Municipal, algo nada de extraño, pues debido a la enorme demanda se agregaron nuevas funciones.

El Director Pedro Pablo Prudencio. foto youtube

Este fenómeno musical, que desde su estreno se ha convertido en una de las obras más exitosas de todos los tiempos, tiene un público que se rinde ante cada presentación, volviendo a escucharla o verla sin cansarse, tanto es así que algunos no dudan de calificarla de “música adictiva”.

Su estructura orquestal, el manejo armónico y rítmico, así como el manejo vocal del coro y solistas, es de tal fuerza y magnitud, que su introducción y algunas de sus partes han sido utilizadas innumerables veces como música de spots publicitarios y también como música incidental en algunos films.

La soprano Patricia Cifuentes a la izquierda, el barítono Javier Weibel a la derecha, junto a la Orquesta Filarmónica de Santiago y el Coro del Municipal de Santiago durante una de las funciones. foto beethovenfm

Luego de la celebérrima introducción (O Fortuna), Prudencio impuso su sello en cuanto a pulso y velocidad, la que incluso produjo un leve desajuste en la primera estrofa del ostinato que sigue a la introducción, algo superado ampliamente en las siguientes estrofas.

Otro detalle de la dirección, esta apunta a reflejar lo más posible los textos en la música, por ello se percibieron pequeñas diferencias de dinámica y velocidad entre las diversas estrofas, la Filarmónica fue un instrumento flexible y expresivo para conseguir los propósitos de la batuta, en cuanto a sonido, una vez más mostró la belleza que ha logrado, y cada familia dio lo mejor de sí en fraseos, acentos, expresividad y musicalidad, transitando entre musicales y sólidos forte y sutiles piano.

El compositor Carl Orff. foto wikipedia

El Coro del Municipal de Santiago, haciendo gala de su gran musicalidad, estupenda dicción, mostrando en todo momento sus excelentes voces, lo único que podríamos objetar, y que por supuesto no es responsabilidad de los coristas, es que en algunos números hizo falta un contingente de cantantes más numeroso, no por volumen sino por peso sonoro.

El Coro de Voces Blancas del Municipal que dirige Cecilia Barrientos, se mostró musical y con bellas voces en la tercera parte, donde les corresponde cantar.

La soprano Patricia Cifuentes. foto biobio

La soprano Patricia Cifuentes cantó con nobleza expresiva su “In trutina”, mostrando luego en la sección final su hermosa y poderosa voz, que le exige además de una enorme extensión en tesitura.

Patricio Saxton. foto youtube

Patricio Saxton el tenor, fue el encargado del rol del Cisne que se conduele de su suerte, pues luego de ostentar su belleza, está siendo asado para ser comido por los parroquianos de la Taberna, lo hizo con voz plena y con gran expresividad.

Javier Weibel. foto wix

Javier Weibel acometió la extraordinaria velocidad impresa al inicio de la Taberna, con prestancia, para luego transformarse en el ebrio abad, con una semi actuación expresivamente notable.

Difícil categorizar cada una de sus parte, pues cada una en su mérito, llegó con fuerza a cada uno de los espectadores, quienes no dudaron en ovacionar larga y entusiastamente, una estupenda versión que hizo descubrir nuevos caminos en una obra, que se encuentra anclada desde hace mucho en el inconciente colectivo.

Gilberto Ponce. (CCA)

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CONCIERTO CORO UNIVERSIDAD ADOLFO IBÁÑEZ.

    
                            “Desde el Gregoriano al Jazz”.

Por Sylvia Wilkens. Crítico del Diario chileno-alemán Cóndor.

   Quienes autorizaron esta publicación en “visionescriticas.cl”

Este coro, que nos  ha brindado un magnífico  y original  recital, está  formado por alumnos de diferentes carreras y años universitarios y lo integran estudiantes de las sedes de  Santiago y Viña del  Mar. Hace pocos años, la Universidad tomó esta iniciativa de que los alumnos tuvieran la experiencia de cantar, y de esta forma ampliar sus conocimientos en cultura general, más allá de los ramos  que exigen  sus diferentes carreras. Asombroso ha sido  el éxito que ha tenido este proyecto, ya que hoy entre los dos coros suman cerca de 40 integrantes. Al principio se temía que serían contados los alumnos que se interesarían, ya por no tener estudios musicales, no saber leer partituras, ni  tener interés por un ámbito tan desconocido para ellos.

El Coro de la Universidad Adolfo Ibáñez y su Director Gilberto Ponce. foto culturaprovidencia

Sin embargo, gracias a las instrucciones y la intensa labor integral  que realiza con ellos su director Gilberto Ponce, hoy este coro irradia un inmenso  entusiasmo y una gran  concentración en su canto. El repertorio es variadísimo, como composiciones coloniales americanas, música de diversos continentes y estilos, llegando inclusive al  Jazz contemporáneo

Cantan obras en diferentes idiomas y dialectos: latín, alemán, ruso, gálico portugués, japonés, francés, diversos dialectos africanos y americanos etc.-

Su trabajo es  presentado en licenciaturas y dos conciertos examen en cada uno de los semestres, el primero en Viña del Mar y el segundo en Santiago.

Los escuchamos en Santiago en la  Parroquia San Ramón, un bello lugar con muy buena acústica.

El Coro UAI y el pianista Juan Pablo Navarro en plena presentación. foto culturaprovidencia

El concierto comenzó con la llamada  Suite Arcana compuesta por el bellísimo himno  gregoriano “Regina Coeli”  propio de Pascua de Resurrección y 2 Cantigas de Alfonso X el Sabio, cantadas en su tiempo por juglares, basadas en tradiciones religiosas, y anécdotas inventadas para enaltecer a la Virgen.  Fue una interpretación muy adecuada al estilo gregoriano la del Regina Coeli  con su lirismo encantador, las Cantigas de corte más popular, se cantaron en el más preciso estilo.

Siguió el programa con el “Rondó  de la ópera Las Indias Galantes”de    Rameau (1683- 1764) para soprano, tenor y Coro, se contó con el bello timbre de Camila García y Alejandro Vernal, que lucieron sus buenas  y expresivas voces, con una muy buena replica del Coro para la hermosa obra.

El compositor José Joaquim Emerico Lobo de Mesquita. foto canta del-Rei

Siguió la “Missa en fa”  de José Joaquim Emérico Lobo de Mesquita, el primer compositor mulato del Brasil, genuino representante del Barroco Minero de Minas Gerais. Es una bellísima composición, enormemente melódica e indudablemente  inspirada en las clases recibidas por su profesor europeo. El coro supo transmitir con gran recogimiento el “Sanctus”, “Benedictus” y el “Agnus Dei”, demostrando un gran manejo dinámico, a la vez vez que facilidad y disposición de adaptarse a los diferentes estilos de las composiciones. 

Lo mismo nos llamó la atención la fuerza expresiva y los contrastes con que cantaron el “Gloria” de la “Heiligmesse de Haydn (1832-1809). 

El Coro UAI y las soprano Camila García. foto culturaprovidencia

Luego nos sorprendió un cambio total en el carácter del programa. Escuchamos la “Canción de los boteros del Volga “ que relata la sacrificante  labor de los remeros de las embarcaciones que surcan el río, y  describe  además la labor de los campesinos que desde la orilla ayudan a los remeros con cuerdas  en su avance hasta “alcanzar el Sol”, excelente y emocionante fue observar como los coristas  captan tan bien la peculiaridad de este estilo.

Sigue lo ruso con la “Leyenda de Stenka Razin” que describe como Razin sacrifica a su novia arrojándola al Río Volga, esperando que esto le traiga éxito en sus malévolos  cometidos. Muy emocionante y expresiva encontramos la entrega de parte del coro.   

Escuchamos posteriormente “Bullerengue” de exultante alegría, obra festiva colombiana, plena de contrastes  rítmicos, que cantaron con gracia y movimiento corporal.

El Coro UAI duerante el Concierto. foto culturaprovidencia

Siguieron “Tres cantos nativos de los indios Kraó de la Amazonía” cantada en su dialecto. Increíble como el coro se adapta a este extraño tipo de música y recrea los sonidos de la jungla para luego integrar los cantos, tan alejados de lo occidental, obra muy interesante que casi enloqueció al público.

Llegamos al párrafo final de esta magnífica presentación tan “sui generis” escuchando  selecciones de la ópera “Porgy  and Bess” de George Gershwin. La primera fue el famoso “Summertime” que cantó Camila García con bella voz y de manera muy expresiva, luego otra para coro  y  tenor. Alejandro Vernal  y el coro supieron captar  perfectamente el carácter y estilo de la canción, algo no fácil para nuestra formación europea.  

Luego, se escucharon dos partes de la misma ópera para coro y finalmente con tenor “It ain´t necessarily so “ –en espléndida interpretación de Alejandro Vernal– con su contagiosa melodía  y en perfecto  ritmo  de jazz que fue  acompañado con las palmas y gran entusiasmo por  los coristas  al que se añadió  el público.

El acompañamiento del concierto fue del pianista Juan Pablo Navarro, de quien solo podemos alabar su cometido, además de impecable digitación tiene muy claro el estilo de las diferentes obras tanto en introducciones como interludios, siguiendo estrictamente las indicaciones del director.

El Director Gilberto Ponce. foto culturaprovidencia

Debemos felicitar al director Gilberto Ponce por su magnífica labor al lograr esta perfección en tan poco tiempo  y con novicios en el canto coral.

Fue en total una perfecta fiesta que entregó el espléndido coro y un goce muy original para todos los presentes que ovacionaron todo el programa.

Parte del público aplaudiendo al conjunto. foto culturaprovidencia

 Sylvia Wilckens

(Circulo de Críticos de Arte de Chile)

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LA VERSIÓN DE LA UAH DE CARMINA BURANA.

VERSIÓN DE CÁMARA DE CARMINA BURANA POR LA UAH.

El Instituto de Música de la Universidad Alberto Hurtado, culminó en el GAM su Temporada 2018 con una muy interesante versión de cámara de Carmina Burana de Carl Orff, sin duda una de las obras más populares de todos los tiempos, de la que se han realizado múltiples grabaciones, al tiempo que sigue atrayendo multitudes a cada una de sus presentaciones, tal como ocurrió en esta oportunidad.

Comienzo de la versión de Carmina Burana, parte del Coro y Bailarines en primer plano. foto uah

Wilhelm Killmayer escribió esta versión para dos pianos y percusión, que fue autorizada por el propio Orff para así poder difundirla en instituciones que no cuentan con una orquesta tan numerosa como la requerida por el original.

Felipe Hidalgo director musical de la versión. foto biobio

La versión rescata en general bastante bien el carácter del original, lo que más se pierde son los timbres y colores de la versión orquestal primitiva, pero el propósito se logra ampliamente, la dirección musical de Felipe Hidalgo fue bastante clara, logrando los objetivos de la propuesta, que sin duda gozó de los ensayos correspondientes, ya que parte del coro en toda la parte inicial cantó de memoria y al igual que los solistas lo hicieron a sus espaldas.

Una virtud del director es que mantuvo constantemente el arco expresivo, sin relajar nunca la tensión, por ello fue reconocido al final por el público que le aplaudió con enorme entusiasmo.

La soprano Tabita Martínez cantando, atrás la pianista Yudalys Perdomo. foto uah

Los pianistas Pedro Urrutia y Yudalys Perdomo fueron un solvente soporte, al igual que los percusionistas pertenecientes al Grupo de Percusión UC cuyo director es César Vilca; algún ocasional y pequeño desfase no enturbió en nada esta virtuosa colaboración universitaria.

Algo similar ocurrió con el Coro del Instituto de Música UAH que dirige Jessica Quezada, que tuvo un sobresaliente desempeño, con excelente dicción, fraseos claros, estupendos contrastes y musicalidad.

El tenor David Rojas, cantando el texto del cisne. foto uah

David Rojas tenor perteneciente al Coro, cantó el complejo rol del Cisne que es quemado en la Taberna, mostrando su hermoso material vocal, descollando con su sólida interpretación

La soprano Tabita Martínez cantó con hermosa voz y gran musicalidad sus partes, notable su “Stetit Puella” y el “In trutina”, solo los descomunales agudos de “Dulcissime” le significaron más de algún problema, pero en el todo se muestra como una solista de fuste.

El barítono Eleomar Cuello, atrás el pianista Pedro Urrutia y el percusionista Gerardo Salazar. foto uah

Eleomar Cuello que tiene una buena experiencia, pero al menos en esta función creemos que no mostró sus reales capacidades, bastante rígido y poco expresivo en la primera parte, con problemas en el registro bajo, del centro hacia arriba sin objeciones, en la Taberna, tal vez la velocidad impresa por Hidalgo conspiró en contra de su expresividad, en el “Ego sum abbas” desplegó mejor sus condiciones y la tercera parte fue muy musical, no obstante lo anterior, llamó la atención una afinación no siempre precisa, algo extraño en él.

El Cuarteto de Bailarines en una de las escenas. foto uah

La versión contó con la participación de un Cuarteto de Bailarines, Melisa Maturana, Paulina Vielma, Andrés Millalonco y Rodrigo Sepúlveda, que tuvieron una interesante participación, en una coreografía de Magnus Rasmussen, que utilizó muy bien el escaso espacio que tuvieron, solo al comienzo cuando los bailarines se mezclaron con el Coro, creemos que fue confuso y de poco aporte al desarrollo, pero posteriormente logró la pertinencia necesaria; algo que sin duda no les favoreció fue el vestuario cuyos colores, cerca del azul pizarra, en un diseño atemporal no provocó el contraste necesario.

Magnus Rasmussen, responsable de la Coreografía y la Puesta en Escena. foto espaciovitrina

La Dirección general de escena estuvo a cargo del mismo Rasmussen, y sin duda creemos que en esto acertó plenamente, tanto en la ubicación de los instrumentos, los movimientos del Coro y solistas, asimismo suponemos también fue responsable de la precisa iluminación que destacó todo aquello que debía ser destacado.

El público no dudó en ovacionar una versión muy arriesgada en su novedad, pero cuyos sus intérpretes la convirtieron en un gran éxito.

Gilberto Ponce. (CCA)

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BALLET DE SANTIAGO BRILLANTE FIERECILLA DOMADA

LA FIERECILLA DOMADA POR EL BALLET DE SANTIAGO.

Al finalizar la primera función del ballet la Fierecilla Domada, el público que aplaudía con fervoroso entusiasmo la función y el desempeño del Ballet de Santiago, se rindió en ovaciones ante la aparición de Marcia Haydée su directora, para quien el coreógrafo John Cranko creó en 1969 el rol protagónico de este exitoso ballet, ovación a la que se agregó en pleno toda la compañía.

Cuerpo de Baile. foto Edison Araya

La Fierecilla Domada es una coreografía chispeante, que cuenta muy bien la síntesis que Cranko realizara para comedia de Shakespeare, que no solo requiere de muy buenos bailarines, ya que además deben ser muy buenos actores y comediantes, algo que la compañía sin duda tiene, su amplio repertorio da cuenta de ello.

Los pretendientes de Bianca, Hortensio (Gustavo Echevarría), Lucencio (Cristopher Montenegro) y Gremio (Simón Hidalgo) cantando una serenata a Bianca. foto Edison Araya

El marco donde se desarrolla la historia, lo ofrecen la funcional y hermosa escenografía creada junto al vestuario por Elizabeth Dalton, que cuentan con el apoyo de la perfecta iluminación de Ricardo Castro. La música corresponde a arreglos sobre obras de Domenico Scarlatti, realizado por Kurt-Heinz Stolze, arreglos que en un pensamiento irreverente, creemos que no siempre están a la altura de la coreografía, por su falta de claras progresiones y tensiones.

El gran Baile durante el matrimonio de Katharina y Petrucchio. foto Edison Araya

No obstante lo anterior, creemos que el acompañamiento de la Orquesta Filarmónica de Santiago, que dirigió Pedro Pablo Prudencio fue de notable calidad, destacando sin duda alguna las mejores partes de los arreglos de Stolze, y cubriendo algunos de sus ripios.

La coreografía de Cranko observa rigurosamente los contrastes en cuanto a solos, pas de deux, pequeños y grandes conjuntos, este factor le otorga a la Fierecilla un notable equilibrio en cuanto a la forma. Incluso hasta se permite un guiño a la “Danza de los caballeros de Romeo y Julieta” ballet que había estrenado en 1962.

Petrucchio (Rodrigo Guzmán) y Katharina (Andreza Randisek) en sus primeros       desencuentros, luego de conocerse. foto Edison Araya

Una vez más el cuerpo de baile mostró su solidez, de notable presencia escénica y en una clara demostración de su rigurosa preparación.

Solo pudimos apreciar el desempeño del primer elenco, algo que nos parece injusto, pues no podemos apreciar el trabajo de las otras figuras principales o elementos emergentes de la Compañía, hecha esta apreciación analizaremos el gran desempeño de los principales bailarines.

Andreza Randisek, Primera Bailarina Estrella, fue una estupenda Katharina, asumiendo con todo el rigor de su técnica, haciéndolo primero más cercana al teatro danzado con algo de pantomima, en una clara representación de la iracundia que la aquejaba, para luego ir transformándose en la mujer sensible, que llevaba muy escondida dentro de sí, los tres pas de deux con Petrucchio, mostraron muy bien la evolución del personaje, que culmina en la más perfecta sensible femineidad.

Katharina (Andreza Randisek) y Petrucchio (Rodrigo Guzmán) cuando ella ya comienza ceder. foto Edison Araya

Rodrigo Guzmán otro de Bailarines Estrella de la Compañía fue Petrucchio, respondiendo ampliamente a sus pergaminos, bien se sabe lo buen comediante que es, en esta ocasión desplegó toda su mejor técnica, en los gimnásticos movimientos que le corresponde realizar cuando conoce y decide conquistar a Katharina, transformándose luego en romántico personaje cuando la conquista finalmente, el último pas de deux entre ambos, fue una exquisitez de danza.

Petrucchio (Rodrigo Guzmán) en la fiesta. foto Edison Araya

Bianca la hermana menor de Katharina, lo bailó espléndidamente Romina Contreras, con toda la “inocencia” al responder al cortejo de sus tres pretendientes, pero con la astucia para quedarse con quien ella prefiere, toda su gracilidad y presencia escénica la debe desarrollar con sus tres enamorados, a veces en dúo y otras con los tres, sorprendiendo una vez más con su trabajo.

Bianca (Romina Contreras) foto Edison Araya

Los tres enamorados, Cristopher Montenegro como Lucencio; Simón Hidalgo como Gremio y Gustavo Echevarría como Hortensio, no solo desplegaron técnica, también perfilaron estupendamente sus personajes, Montenegro como el estudiante caprichoso que conquistará a Bianca, Hidalgo creó un gracioso viejo libertino, mientras que Echevarría perfiló al presumido Hortensio.

Hortensio (Gustavo Echevarría) y Bianca (Romina Contreras), atras Lucencio Cristopher Montenegro) foto Edison Araya

Las Taberneras damas de “vida alegre”, fueron muy bien diseñadas y bailadas por Elizabeth Espinoza y Deborah Oribe, primero como simples y a la vez interesadas Taberneras, para luego disfrazarse para parecerse a Bianca y así conquistar y casarse con Gremio y Hortencio. Bautista el padre de Katharina y Bianca fue bailado por Miroslav Pejic con su reconocida solvencia.

Gremio (Simón Hidalgo) perseguido por una de las Taberneras. foto Edison Araya

El público acogió la propuesta con enorme interés, sonriendo muchas veces y en otras riendo francamente, con la serie de enredos y sorpresas que aparecen en el desarrollo de esta Fierecilla Domada, que demostró una vez más el alto nivel profesional del Ballet de Santiago que dirige Marcia Haydée.

Por fin Katharina (Andreza Randisek) se deja conquistar y seducir por Petrucchio (Rodrigo Guzmán). foto Edison Araya

Gilberto Ponce. (CCA)

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