NORMA CIERRA TEMPORADA LÍRICA 2018.

VERSIÓN INTERNACIONAL DE NORMA DE BELLNI.

El cierre de la Temporada de Ópera 2018 del Municipal de Santiago, presentó una nueva producción de la ópera Norma de Vincenzo Bellini, obra de grandes dificultades tanto para los solistas, como para el resto de los participantes.

Pollione (Sung Kyu Park) y Flavio (Pedro Espinoza) foto Marcela González

Además de bel canto, esto es poseer voces poderosas y de gran extensión, exige un fuerte énfasis en lo dramático, por ello sus intérpretes necesariamente deben ser además buenos actores, creemos que este elenco posee en general grandes voces, pero en lo actoral es bastante irregular.

La producción encabezada por Francesca Zambello en régie, traslada la acción desde la Galia 50 años antes de Cristo, hasta el siglo XIX, algo que provocó un cierto escozor en alguna parte del público, no obstante al final la gran mayoría terminó por aceptarla seguramente debido a la gran belleza estética de la misma.

Norma (Irina Churilova) en su primera entrada. foto Marcela González

Probablemente el término que mejor define esta Norma, es eclecticismo, debido al cruce de estilos, no obstante a pesar de ello se logra unidad, algo no menor; la escenografía (Peter J. Davison) está sustentada en una semi bóveda que rememora el Panteón de Roma, al costado derecho un muro desgastado y primitivo, al izquierdo una gran reja vidriada que permite ver columnas neoclásicas y en ocasiones la luna, de vital connotación en la ópera, el panel abovedado móvil permitirá tanto el ingreso de Norma y sus doncellas al comienzo y al final le llevará junto a Pollione hasta la hoguera.

Oroveso (Ievgen Orlov) y un grupo de galos. foto Marcela González

Omnipresente y colgando sobre el centro del escenario, el árbol sagrado que subirá o descenderá según la acción, un quiebre es el sobrio dormitorio de Norma de carácter neoclásico, que tendrá siempre iluminación pareja, al revés de las otras escenas donde la iluminación cambia sutil y permanentemente, creando escenas simplemente mágicas, este juego de iluminación de Marck McCullough es sin duda uno de los factores decisivos en el éxito de la propuesta, en contraste a otras donde a veces se opta por el feísmo como recurso “conceptual”. Mencionaremos la belleza poética del aria Casta Diva, un lujo en refinamiento visual.

Norma (Irina Churilova) junto a Oroveso (Ievgen Orlov) encabezan la invocación a la guerra contra los romanos. foto Marcela González

El vestuario de Jennifer Möller resume el eclecticismo de la puesta, los Galos visten a la usanza de campesinos del S. XIX, mientras que los Druidas llevan túnicas y capas, los romanos, tal vez los más desconcertantes, como soldados de elegantes uniformes verdes del período de Regencia, mientras que Norma, Adalgisa y Clotilde en vestidos algo atemporales, no obstante, a pesar de las  diferencias se mantiene un equilibrio en los contrastes que completa el arco visual. Las bailarinas del cortejo de Norma, en un diseño coreográfico de Edymar Acevedo, estilizan bellamente las danzas druidas y sirven de eficaz apoyo en la gran escena de Casta Diva.

Adalgisa (Oksana Sekerina) foto Marcela González

Konstantin Chudovsky dirigió a la Filarmónica de Santiago -que mantiene su belleza sonora-, con reciedumbre y lleno de contrastes en la obertura, para luego observar un muy cuidadoso trato a los cantantes, respetando sus inflexiones y rubato, su manejo del carácter de los coros lo encontramos muy acertado, probablemente en el todo puso más énfasis en la fuerza dramática, pero en las partes más íntimas fue acertado como su enfoque en el aria con coro Casta Diva que fue bello y contenidamente poético.

El Coro del Municipal de Santiago que dirige Jorge Klastornick como siempre vital en canto y actuación, recordemos el coro inicial, el mencionado Casta Diva por la sutileza del pianissimo, la potencia del “Guerra, guerra”, los coros invocantes y el coro final.

Clotilde (Evelyn Ramírez) y Norma (Irina Churilova) foto Marcela González

Alguien dijo: al parecer volvieron las grandes voces al Municipal, sin duda cierto, pero creo que tenemos que hacer algunas precisiones; Irina Churilova que cantó Norma, posee una hermosa y muy poderosa voz, sus pianissimo son hermosos, pero sus agudos resultan en muchas ocasiones algo estridentes y con afinación imperfecta, su actuación debe mejorar bastante, no obstante sus momentos conmovedores la llevaron a triunfar plenamente. Su dúo con Adalgisa tanto como su trío con Pollione y Adalgisa emocionaron al público.

Pollione (Sung Kyu Park) es apresado por los romanos. foto Marcela González

Pollione fue cantado por Sung Kyu Park, tenor de timbre agradable, gran caudal de voz, pero con inflexiones algo crudas, poco sutiles, eso sí, encontramos débil su actuación que es muy poco natural, tal vez la última escena sea su punto más destacable.

Adalgisa que cantó Oksana Sekerina fue sin duda la más pareja del trío protagónico, hermoso timbre, gran volumen, y con estupendo manejo dinámico, bellos pianissimo, poderosos forte, y una actuación de gran naturalidad.

Norma (Irina Churilova), Pollione (Sung Kyu Park) y Oroveso (Ievgen Orlov) hacia el final de la ópera. foto Marcela González

El sacerdote Oroveso, padre de Norma, encontró en Ievgen Orlov un bajo de voz irregular, con momentos de afinación confusa, pero sobre todo esquemático en actuación, no le otorgó la prestancia necesaria a su papel.

Clotilde le permitió a Evelyn Ramírez, mostrar ampliamente sus magníficas condiciones vocales y de actuación, Flavio el asistente de Pollione fue abordado por Pedro Espinoza, quien en su empeño de equiparar el volumen de Pollione, le llevó a forzar la voz siendo muy duro en muchos momentos.

Simplemente encantadores los niños Violeta Araya y Felipe Camus que actuaron como los hijos de Norma.

Pollione y Norma suben juntos para morir en la hoguera. foto Marcela González

La gran ovación del público al final, incluyó también algunos abucheos al equipo de la puesta en escena, los que fueron ampliamente superados por los aplausos, en una función que sobresalió por sus grandes voces y su belleza visual.

Gilberto Ponce (CCA)

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LA NOVICIA REBELDE TRIUNFA EN LAS CONDES.

EL SUCESO DE LA NOVICIA REBELDE EN LAS CONDES.

El Teatro Municipal de Las Condes ha venido sorprendiendo desde hace un tiempo con una serie de producciones propias, con las que ha logrado señalado éxito, ahora luego de su exitosa puesta de la ópera La Traviata, estrena La Novicia Rebelde, Musical estrenado en 1959 producto del prolífico dúo conformado por Richard Rodgers y Oscar Hammerstein II, que después fuera llevado al cine con éxito mundial en 1965.

María la Novicia (Milagros Andaluz. foto TMLC

Las razones de tal éxito, se encuentran además de sus valores musicales, el poseer una historia basada en hechos reales en torno a la familia von Trapp, donde el Barón von Trapp, queda con 7 hijos al morir su primera esposa, para luego casarse con María una novicia de monja e institutriz de sus hijos, viéndose obligados a huir de su país al producirse la unificación de Austria con Alemania en tiempos del Tercer Reich.

El musical que se apresta a cumplir sesenta años desde su estreno, ha obtenido gran cantidad de premios en muchos países del mundo, pero sin duda, fue el film The Sound of Music, conocido en nuestro país como La Novicia Rebelde, el que le dio fama mundial.

La Madre Superiora (Cecilia Barrientos) y un grupo de Hermanas en el Convento. foto TMLC

Hemos visto dos funciones, y en ellas la respuesta del público fue invariablemente emocionada y con una larga ovación, las razones, creemos son  numerosas y de variada índole; en primer lugar una cuidada y hermosa producción, que se debe sin duda al serio trabajo del equipo de Luis Fierro Producciones, (quienes han producido otros grandes éxitos) que en el aspecto visual se traduce en una escenografía que combina lo concreto con elementos audiovisuales factor que le da continuidad y fluidez al argumento, todo marcado siempre con buen gusto, a esto se debe sumar un apropiado vestuario; el haber escogido un elenco que reuniera tanto características actorales como en canto, pues este musical obliga por las exigencias de la partitura, que se deba cantar bien, y en este caso encontramos ejemplos notables; un certero conjunto instrumental que con sus catorce músicos fue un soporte singularmente sólido.

Los hijos del Barón von Trapp, presentándose a María a punta de silbatos. foto TMLC

Y por último, la notable factura de una música que ha logrado que algunas de sus canciones estén en el inconciente colectivo, sumemos un libreto muy bien escrito que equilibra lo serio con el humor, sin dejar de lado lo dramático, pero todos los factores anteriores no habrían funcionado si no se hubiese contado con la dirección inteligente y asertiva de Eduardo Yedro, que logró manejar tensiones y progresiones dramáticas en forma natural en el afiatado elenco.

María enseñando a cantar a los hijos del Barón ya que ellos “solo marchan”. foto TMLC

Un trabajo de gran nivel fue el realizado por el conjunto instrumental bajo la dirección Juan Edwards quien con musicalidad y gesto preciso los condujo tanto como acompañantes de las canciones como en los momentos a la manera de música incidental.

El elenco estuvo encabezado por Milagros Andaluz como María, la Novicia que llegará a ser la esposa del Barón, ella posee gran presencia escénica y una actuación de enorme naturalidad, su manejo vocal establece un puente entre en canto clásico para las partes agudas y aquel propio del musical, su simpatía y calidad vocal conquistan con facilidad a los espectadores.

El Barón von Trapp (Santiago Meneghello) con sus hijos cantando. foto TMLC

Santiago Meneghello fue el Barón von Trapp, delineando muy bien al austero y a veces acartonado personaje, el que se humaniza durante el desarrollo, con el trabajo que María realiza con sus hijos, y por supuesto con su encanto personal; a pesar de no ser cantante, posee un timbre agradable, es afinado y las secciones agudas de su canto las realizó con prestancia y seguridad.

Las Madre Superiora de Cecilia Barrientos impone su formación musical con un canto que arranca ovaciones, siendo a la vez muy buena actriz, algo similar ocurre con las Hermanas que conforman un grupo afiatado y musical, entregando las características propias de cada una de ellas.

Rolf Gruber (Agustín Molina) baila con Liesl (Francisca Amstrong) la hija mayor. foto TMLC

Los niños (Francisca Amstrong, Martín Leiva, Renata Leiva, Joaquín González, Mila Bouti, Francisca González y Valentina Alvear con Colomba Montenegro que se alternan como Greti) son estupendos actores y cantantes, su dicción es excelente, incluidas las más pequeñas que delinean su personaje con su propia personalidad, las ovaciones para ellos fueron justificadísimas.

Max Detweiler (felipe Contreras) y la Baronesa Elsa (Catherine Mazoyer) durante una fiesta. foto TMLC

Felipe Contreras hizo un muy simpático y algo estereotipado Max Detweiler el interesado empresario, también destacó la personalidad arrogante y antipática de la Baronesa Elsa, asumida por Catherine Mazoyer.

Agustín Molina y Pablo Medina se alternan como el Cartero nazi y el Barón Elberfeld, lo hicieron con prestancia vocal, muy buena actuación, mostrándose además como excelente bailarín Molina. Andrés Zara lleno de guiños fue un eficaz Mayordomo, y encantadora como el Ama de Llaves estuvo Angélica León que también es la Hermana Hildegard.

María (Milagros Andaluz) y un grupo de Hermanas en el día de la boda. foto TMLC

Felipe de la Cerda y José Miguel Callejas completan un elenco que no presenta baches, convirtiendo esta Novicia Rebelde en un verdadero suceso, que plantea serios desafíos a otras futuras producciones.

La Familia Trapp cantando en el certamen de canto, antes de huir a Suiza. foto TMLC

Sin duda el Teatro Municipal de Las Condes se ha convertido en uno de lo polos culturales de la capital.

Gilberto Ponce. (CCA)

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NUEVOS LENGUAJES EN LA FILARMÓNICA.

LA FILARMÓNICA ENFRENTA DEBUSSY, SAINT-SAËNS Y BARTOK.

Ante el enorme interés generado por el programa ofrecido en el octavo concierto de la Filarmónica de Santiago, dirigida por Konstantin Chudovsky, asistimos a sus dos funciones pues se interpretaron obras que escasamente se escuchan en nuestro país.

Es así, que en esta doble audición se nos ratifica el notable momento por el que pasa la orquesta, así como el profesionalismo con que enfrentan todas las obras, pero debemos consignar que en el segundo concierto se subsanaron algunos pequeños desajustes o ripios escuchados en el estreno.

Claude Debussy. foto classicalmusic

El Preludio a la siesta de un Fauno de Claude Debussy que abrió la jornada, recibió a nuestro juicio una versión que se ajusta perfectamente a los propósitos del autor, enfatizando lo melancólico descriptivo, jugando en muchos momentos con tempos melifluos acentuando su carácter, algo ya presente desde la libertad en el ingreso de la flauta y otras maderas al inicio de la obra tanto como en otras secciones, de manera tal que los fragmentos melódicos preponderantes fluyeron naturalmente en cada familia o instrumento a solo.

La leve y a ratos atmosférica versión mantuvo expectante a la audiencia, que agradeció entusiastamente la entrega de Konstantin Chudovsky y sus músicos.

Una de las leyendas vivientes del piano, Jean-Philippe Collard llenó el escenario con su poderosa y a la vez discreta personalidad, que con una sencillez impactante abordó el complejo y hermoso Concierto Nº 5 en Fa mayor, para piano y orquesta, Op. 103, llamado “El egipcio” de Camille Saint-Saëns.

Jean-Philippe Collard. foto USM

La obra que ratos pareciera emular rapsodias presenta desafíos importantes no solo para el solista, también lo hace con la orquesta, haciéndolos dialogar en medio de grandes complejidades rítmicas, algunas de las cuales, en el estreno no tuvieron la resolución perfecta, que sí se lograron en la segunda presentación.

Collard con fuerza y musicalidad, impuso su sonido incluso en aquellas secciones a toda orquesta en forte, mostrando un virtuosismo arrollador, mientras hacía gala de un excelente uso del rubato, encontrando su correspondencia perfecta en la orquesta. Esta característica se replicó en el manejo de las progresiones dinámicas y expresivas.

El segundo movimiento que en su aire oriental, recuerda a ratos la música de Manuel de Falla transitó entre fragmentos melancólicos y otros de carácter misterioso, que insinúan los ambientes exóticos que Saint-Saëns quiso recrear.

Camille Saint-Saëns. foto beethovenfm

De inusitada perfección (en el segundo concierto) fue el tercer movimiento, que requiere de enorme virtuosismo tanto del solista como de la orquesta, pues en el aparecen continuas trampas rítmicas y de contraste, aquí el trabajo del solista y de la batuta logró una expresividad y musicalidad tal que el público casi enloqueció de entusiasmo.

Finalizaron con una obra icónica para cualquier orquesta, pues así es considerado por los instrumentistas el Concierto para Orquesta de Béla Bartók, debido a que no se conoce otra obra que plantee un protagonismo tan grande para una orquesta, sus familias como para los instrumentos a solo.

Béla Bartók. foto palomavaleva

El encargo hecho a Bartók por la Fundación Koussevitzsky en USA, cuando el compositor huyendo de las consecuencias de la II Guerra Mundial llevaba solo tres años de haber emigrado, le entusiasmó de tal forma, que producto de ello surgió esta obra, sin duda una de las más originales escrita para una orquesta, que desde su estreno ha sido un desafío no menor para cualquier conjunto.

No solo se deben resolver problemas rítmicos de toda naturaleza, asimismo se debe acertar en el carácter de cada una de sus cinco partes.

Es en este punto donde creemos que Chudovsky logra un triunfo mayor en la segunda de las presentaciones, donde los señalados ripios de concertación o sonido, en las partes más rápidas, ocurridas en el estreno, se resolvieron completamente.

Konstantin Chudovsky. foto IMCartits

Nos quedamos con la progresión dinámica del primer movimiento y las diferencias de carácter de cada una de sus partes, destacando el comportamiento brillante de los bronces. La gracia del diálogo de las maderas con su irónico juego dinámico del segundo movimiento y la musicalidad del “coral” de los bronces de esta misma parte.

En el tercero el carácter sugerente dado por maderas y cuerdas tanto como el dramatismo de los contra temas, que configuraron un arco expresivo del mejor nivel; en el cuarto el famoso Intermezzo interrotto, captó todos los contrastes que llevan al auditor desde la danza, la ironía y la sutileza; para finalizar con el casi solemne inicio del quinto, que da paso al presto que exige preciso virtuosismo de cada uno de los músicos, el arrollador final simplemente enardeció a los asistentes, que aplaudieron sin cansarse la versión.

Gilberto Ponce. (CCA)

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MARCIA HAYDÉE REGALA SU CENICIENTA.

MÁGICA CENICIENTA DE MARCIA HAYDÉE Y EL BALLET DE SANTIAGO.

El notable trabajo de Marcia Haydée como directora del Ballet de Santiago, será recordado no solo por el hecho de haber llevado a la Compañía, a ser considerada tal vez como la mejor de América Latina, también lo será por las coreografías que ha creado para ella.

Esta Cenicienta se convirtió en otro de sus éxitos mayúsculos, en un trabajo sólido que apunta directamente a la historia, sintetizándolo en duración suprimiendo algunos divertissement, que según la maestra, alargan en exceso la obra.

Grupo de Elfos. foto Edison Araya

Introduce asimismo otros elementos, como convertir a la Madrastra en hermosa a la vez que malvada, y por supuesto bailada por una mujer, al igual a las Hermanastras las convierte en cómicamente malas, esquivando la costumbre que sean varones quienes las representen; el Hada Madrina se convierte ahora en Hada del Destino, adquiriendo un gran protagonismo al conducir el amor entre el Príncipe y Cenicienta, incorpora además un grupo de Elfos habitantes de un mundo paralelo y mágico.

La idea de Haydée fue magníficamente realizada en escenografía y vestuario, por uno de los mejores profesionales de nuestro país, nos referimos a Pablo Núñez, quien una vez más dio cuenta de toda su creatividad y buen gusto, al desarrollar los mundos paralelos en que se mueve la historia, primero el de la casa de Cenicienta, y el del mundo de los Elfos, además de esa mezcla que plantea en el palacio del Príncipe, una escenografía que en varios momentos causó exclamaciones de admiración del público.

El Príncipe (Rodrigo Guzmán) y Cenicienta (Natalia Berríos) en el baile junto a invitados. foto Edison Araya

Algo similar ocurre con el vestuario, de solistas y conjunto, con una genial vestimenta para la Madrastra, o en la sutileza del asignado al Hada del Destino y sus asistentes, el elegante vestuario del Príncipe y el de sus amigos, así como en los invitados al baile, smoking en varones y gradaciones en gris para los hermosos vestidos de las mujeres. Consideramos perfecta la iluminación de Ricardo Castro al crear los diversos ambientes tanto en escenas brillantes como en aquellas más íntimas.

La Orquesta Filarmónica de Santiago fue dirigida por Pedro Pablo Prudencio, quien con gesto claro y musical condujo la nada fácil partitura de Sergei Prokofiev, manteniendo siempre su bello sonido -que ya se ha convertido en su marca registrada-, sus precisos contrastes, limpios fraseos y articulaciones, no en vano el público ovacionó tanto a Prudencio como a la orquesta al final de la función.

Cenicienta (Natalia Berríos), Marqué de La Grotte (Agustín Cañulef), La Madrastra (Andreza Randisek), el Padre (Miroslav Pejic) e invitados, el Príncipe (Rodrigo Guzmán) en primer plano. foto Edison Araya

El cuerpo de baile mostró una disciplina ejemplar, muchos de ellos desdoblándose como elfos y como invitados al baile, certeros en copar los espacios y sutileza en sus movimientos, debemos aclarar que ellos también son expresivos en actuación.

Natalia Berríos fue en todo aspecto una estupenda protagonista, su manejo corporal, su movimiento de brazos y la gracia que aporta en solos, o en el notable pas de deux y la interacción con todos los personajes, además de su gran técnica convirtieron a su Cenicienta en un referente.

Un momento del emblemático Vals del ballet. foto Edison Araya

El Príncipe fue asumido por Rodrigo Guzmán, quien con su poderosa técnica perfiló a un elegante noble que busca incansablemente a la misteriosa dama que perdió su antifaz, fue un partenaire expresivo y brillante en saltos y giros.

Romina Contreras continúa dando sólidos pasos en su vertiginosa y brillante carrera, ahora fue el Hada del Destino con toda la levedad que exige su personaje, utilizando toda su depurada técnica, siendo sólidamente acompañada por sus asistentes Hernán y Cristopher Montenegro.

Hada del Destino (Romina Contreras) y Elfos foto Edison Araya

Bella y malvada, además de espléndida bailarina fue Andreza Randisek como la Madrastra, quien hizo uso de todas sus dotes de actriz, su marido y padre de Cenicienta fue bailado por Miroslav Pejic mostrando muy bien la dualidad entre ser al mismo tiempo, marido de la Madrastra y padre de Cenicienta.

Muy divertidas e histriónicas estuvieron Monserrat López y María Lovero como las Hermanastras. Los amigos del Príncipe arrancaron ovaciones en sus intervenciones debido a su prestancia y derroche técnico, ellos fueron, Lucas Alarcón y Emmanuel Vásquez.

Elfos. foto Edison Araya

Genial fue el Elfo principal encarnado por Esdras Hernández, mientras que Agustín Cañulef fue un simpático e histriónico Marqués de La Grotte, el Rey asumido Cyril de Marval tuvo toda la prestancia requerida por el personaje.

Hada del Destino (Romina Contreras) uno de sus asistentes y Elfos. foto Edison Araya

Una función largamente ovacionada por un público que reconoció la enorme belleza de la producción, la solidez de solistas y cuerpo de baile, así como el desempeño de la Filarmónica de Santiago, y la contundentemente hermosa coreografía de Marcia Haydée, la estupenda Directora del Ballet de Santiago.

Gilberto Ponce. (CCA)

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AÍDA DESDE EL MET EN EL NESCAFÉ DE LAS ARTES.

HERMOSA Y CONTUNDENTE AÍDA EN INICIO DE TEMPORADA DEL MET.

Diez años de transmisiones en directo al Nescafé de las Artes desde el Metropolitan de New York, se están cumpliendo con esta la primera de las óperas de la Temporada 2018 – 2019 que pudimos ver el 6 de octubre en la sala de la calle Manuel Montt.

Aída escena triunfal. foto rutlandherald

Temporada que se aprecia potente en cuanto a los títulos que ofrecerá, siempre con la presencia de los más grandes cantantes del momento a nivel mundial, ahora con una variante interesante, si consideramos que en las sinopsis vistas, las producciones están abandonando las trasgresiones volviendo al objetivo de sus creadores.

En esta oportunidad apreciamos una hermosa nueva producción de Aída de Giuseppe Verdi, esta se debe a la régie de Sonja Frisell de fuerte contenido expresivo, manejando diestramente las progresiones dramáticas de las escenas, a manera de ejemplo el primer dúo de Aída con Amneris, la tensión en la escena triunfal de los protagonistas, los dúos del tercer acto entre Aída y su padre Amonasro, y luego el de Radamés con Aída, o bien la escena del juicio a Radamés.

Amonasro (Quinn Kelsey) y Aída (Anna Netrebko) en el tercer acto. foto nytimes

La escenografía se debe a Gianni Quaranta, el que logra una recreación del mejor nivel de las locaciones egipcias, la que además es móvil logrando un desarrollo de gran fluidez, asimismo el vestuario de Dada Saligeri es de gran belleza.

Las coreografías de Alexei Ratmansky en una singular variedad complementan el aspecto visual con su original calidad.

Nicola Luisotti dirigió la orquesta del Met con gran expresividad y sentido dramático en los últimos tres actos, en el primero encontramos su batuta algo floja en tensión

Amneris (Anita Raschvelihvili) y Aída (Anna Netrebko) cuando la primera trata de saber si Radamés y Aída se aman. foto metopera

Debutando en el rol de Aída, estuvo nada menos que Anna Netrebko, quien a su belleza física opone su hermosísima voz, bien se sabe la calidad de intérprete que es, por ello no fue extraño que conmoviera con su interpretación, sin duda alguna su “O patria mía”, es de lo más emocionante y perfecto que hemos escuchado, aria en la que además cantó todas las notas agudas, que muchas otras sopranos “adecuan”.

Su capacidad para cambiar la expresividad según sea el carácter de la escena, es tal, que no dudamos en asegurar que ella es una de las más grandes cantantes del momento.

En el Templo del dios Ftah, Radamés (Aleksandrs Antonenko) recibirá la espada sagrada de parte del Sumo sacerdote Ramfis (Dmitry Belosselskiy) fotometopera

Radamés fue el tenor Aleksadrs Antonenko, quien es dueño de una poderosa voz, cuyo timbre goza de aceptación variable, creemos que todavía tiene que desarrollar más su actuación y cuidar algunos momentos donde que su afinación no es precisa.

Anita Rachvelishvili fue una Amneris poderosa y muy expresiva en lo vocal, característica con la que supera ampliamente su estática expresión corporal, la belleza enorme de su voz, conmovió en la escena del juicio a Radamés.

Radamés es condenado a muerte por los sacerdotes, ante la desesperación de Amneris. foto marthy
foto: Marty Sohl/Metropolitan Opera

Hermosa voz y convincente actuación apreciamos en Quinn Kelsey que asumió como Amonasro el padre de Aída; Dmitry Belosselkiy fue un poderoso Ramfis, y muy correcto el Faraón cantado por Ryan Speedo Green.

Función que encantó a todos los espectadores, particularmente por la calidad del sonido de la transmisión que luego de un inicio opaco y sin matices, llegó a los niveles que se esperan de una transmisión de esta naturaleza.

Los prisioneros etíopes son presentados al Faraón. foto codolario

El resto de la Temporada seguirá con Sansón y Dalila de Saint-Saëns (20 / 10), La Fanciulla del West de Puccini (27 / 10), estreno de Marnie de Muhly (10 / 11), La Traviata de Verdi (15 / 12), Adriana Lecouvreur de Cilea (12 / 01), Carmen de Bizet (02 / 02), La hija del Regimiento de Donizetti (02 / 03), La Walkyria de Wagner (30 / 03) y Diálogo de Carmelitas de Poulenc (11 / 05)

Como se aprecia una atractiva programación.

Gilberto Ponce. (CCA)

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SENSACIONAL BARBERO DE SEVILLA VERSIÓN ESTELAR

LA JUBILOSA FIESTA ESTELAR DEL BARBERO DE SEVILLA-

En los últimos tiempos en el Municipal de Santiago, hemos sido testigos de algunos sonoros abucheos del público reprobando puestas en escena o a ciertos cantantes, situación que se revirtió con el elenco Internacional del Barbero de Sevilla de Gioacchino Rossini, pero, ahora con el estreno de la versión Estelar, simplemente el público se volvió eufórico, ovacionando de pie por diez minutos a todos los participantes de esta virtuosa función, no recordamos que un director hiciera levantarse tres veces a la orquesta para agradecer, o que los asistentes ovacionaran de esta forma a los cantantes, fue tanto que finalmente simplemente cerraron las cortinas, cesando recién los aplausos.

José Miguel Pérez-Sierra. foto plateamagazine

Alguien podría creer que se trata de un público bipolar, nada más alejado, simplemente ahora los espectadores se sienten con el derecho a reprobar aquello que les disgusta, o bien como en esta ocasión, agradecer la que tal vez haya sido la mejor función de ópera de la presente temporada.

Un director José Miguel Pérez-Sierra iluminado, una Filarmónica en estado de gracia, como bien lo dice Pérez-Sierra y un equipo de cantantes que es un lujo donde lo pongan, demostrando que el trabajo conjunto y frecuente de al menos tres de ellos, es garantía de calidad, contagiando así al resto que se sumó al notable juego actoral que desplegaron; teniendo como punto de partida la inteligente, chispeante y a ratos desenfrenada régie de Fabio Sparvoli, sumando a este círculo virtuoso la hermosa y móvil escenografía de Giorgio Richelli y el vestuario de Simona Morresi.

En cuanto a la iluminación de José Luis Fiorruccio, que encontramos demasiado oscura en la función internacional, no sabemos si ahora a raíz de la transmisión en directo vía streaming, o por que así se diseñó originalmente, la encontramos mucho más adecuada.

Fiorello (Eleomar Cuello) y sus músicos acompañan Serenata del Conde. foto Edison Araya

El notable trabajo de Pérez-Sierra con la orquesta, llegó a niveles excepción cuando con cantantes y coro se dio el lujo de jugar con la dinámica, con graciosos acelerando o retardando en una complicidad de inusitada musicalidad, es así que la función no conoció momentos flojos, todo fue vigor y energía de asombrosa naturalidad.

Destaquemos la gracia sutil primero y desbordada luego en la Serenata del Conde a Rossina, el desenfado del aria Largo al factotum de Fígaro, el cómico juego de los comparsas en el dúo de Fígaro con el Conde, para saber la dirección de Fígaro, mientras él sueña con el oro que vendrá por ayudar al Conde.

El Conde de Almaviva (Santiago Ballerini ) canta a Rossina figiendo ser Lindoro. foto Edison Araya

Los pasos de cueca de Fígaro en su baile con Rossina, la relación de Don Bartolo con su loro mascota, al que incluso le hace respiración artificial, las expresiones de todos al final de primer acto, los disparatados juegos en la lección de canto de Don Alonso (Conde) a Rossina, mientras Fígaro afeita a Don Bartolo, una vez más la magia de la escena de la tormenta con el ballet de paraguas y comparsas, y así podríamos seguir.

La sección masculina del Coro del Municipal de Santiago, reeditando su actuación con el elenco internacional.

Fígaro (Patricio Sabaté) canta sobre su filosofía de vida. foto Edison Araya

Patricio Sabaté encabezó el elenco, demostrando que el rol de Fígaro está hacho a su medida, haciéndolo con su hermosa y poderosa voz, la que maneja diestramente en los contrastes dinámicos y su perfecta dicción le permite frasear, acentuar dando perfecto sentido a canto o los recitativos, y si agregamos que naturalmente es buen actor, están todos los elementos para que el público lo ovacione. Recordamos su Largo al Factotum, todos sus dúos y tríos que transformó en irresistibles por su comicidad.

Rossina (Evelyn Ramírez) cantando Una voce poco fa. foto Edison Araya

El tenor argentino Santiago Ballerini fue un Conde de Almaviva con toda la prestancia del noble, siendo luego un Soldado ebrio, y Don Alonso el falso profesor de música, asumiendo todas la características que exigen esos desdoblajes, Ballerini posee una voz no muy poderosa, pero sí un bello timbre, que corre sin problemas, escuchándose perfectamente en arias, dúos y concertatos, y como maneja muy bien las coloraturas, fue otro de los ovacionados, destacamos su comiquísima escena como Don Alonso.

Don Bartolo (Sergio Gallardo) “inmovil como una estatua” junto al resto al final del primer acto. foto Edison Araya

Evelyn Ramírez fue una estupenda Rossina, a su excelente actuación que la lleva por diferentes estados de ánimo, agrega su sólida y versátil voz, de impresionantes coloraturas en una tesitura amplísima.

Se apodera del escenario con la naturalidad de su actuación, esto significa que su interacción con el resto de los personajes es eficaz y divertida, su perfecta dicción hace más graciosos aún sus recitativos permitiendo entender mejor sus arias. Una voce poco fa, fue un triunfo absoluto.

Don Bartolo (Sergio Gallardo), Conde disfrazado de Don Alonso (Santiago Ballerini) y Rossina (Evelyn Ramírez) durante la Clase de Música. foto Edison Araya

Se ha ganado el prestigio de ser un gran bajo bufo, en esta oportunidad lo ratificó ampliamente, Sergio Gallardo hace querible a Don Bartolo quien al final cae en su propio enredo, su escena con su mascota, o su reacción al conocer por boca de Don Basilio el significado de la Calumnia, es genial, pero creemos que resulta asombroso en su aria: Un Dottor della mia sorte, con la que abruma tanto por su actuación como por su trabalenguas y perfecta dicción, asimismo su gesto corporal inmóvil al final del primer acto es enorme gracia, tanto como cuando reconoce haber sido engañado.

Final primer acto. Don Bartolo (Sergio Gallardo) al centro a su izq. Berta (Marcela González) foto Edison Araya-

El joven Álvaro Carrillo aunque no tiene gran volumen de voz, asume muy bien al perverso e interesado Don Basilio, fue sibilino en su gran aria La Calumnia, creemos que llegará lejos cuando naturalice mejor su actuación.

Marcela González conquistó al público por su cómica actuación como Berta, y posteriormente con su única aria, en la que sus deseos se materializan con los comparsas.

Fiorello fue Eleomar Cuello con prestancia y buena voz; no podemos dejar de mencionar el papel del criado Ambrogio por su notable y casi muda actuación, así como lo solvente del Oficial de la Guardia, cuyos nombres no consigna el programa de mano.

Qué estimulante resultó ver al público saliendo de la función, denotando la satisfacción de haber visto un espectáculo del más alto nivel.

Gilberto Ponce. (CCA)

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BARBERO DE SEVILLA INTERNACIONAL.

MUY BUEN BARBERO DE SEVILLA INTERNACIONAL.

Nos correspondió presenciar la segunda función de la versión Internacional del Barbero de Sevilla de Gioacchino Rossini en el Municipal de Santiago, función que dio cuenta como una producción del 2013, y del mismo Municipal de Santiago, mantiene su vigencia encantando por su modernidad, en una sólida pertinencia al estilo, además, se pudo escuchar en general a un muy buen nivel de cantantes.

Fígaro (Rodion Pogossov) al inicio de la ópera. foto Edison Araya

Simple en su transparencia y movilidad es la escenografía de Giorgio Richelli, donde se desarrolla la régie de Favio Sparvoli que es sugerente, ágil y con aspectos de fina comicidad, lo visual se complementa con el inteligente vestuario de Simona Morresi.

Creemos que la iluminación del experimentado José Luis Fiorruccio, pecó un poco de exceso de oscuridad, si consideramos que estamos frente a una ópera, que en sí es luminosa en su trama llena de enredos, por ello algunas escenas que incluyen comparsas, estas pasaron más bien desapercibidas.

El Conde Almaviva (Levy Sekgapane), Fiorello de sombrero de copa (Javier Weibel) y los músicos de la Serenata. foto Edison Araya

Mantiene intacta su belleza y plasticidad la escena de la tormenta, con ese “ballet” de paraguas y comparsas que además de moverse suben y bajan, también el efecto en las escena donde aparece por primera vez Fígaro, donde las comparsas complementan el texto de Fígaro, en el resto de la ópera su trabajo es estupendo, lamentando que en el aria de la Calumnia, por su oscuridad comparsas se aprecien poco, destaquemos que sus movimientos son siempre cercanos a una coreografía.

Escena de la tormenta. foto Edison Araya

La dirección musical fue de un experimentado, el español José Miguel Pérez-Sierra que desde una obertura llena de detalles, manejó todo tipo de contrastes en el resto de la ópera, con unos pianissimo muy hermosos y musicales, pero tal vez algunos fueron demasiado, pues en breves instantes al parecer los cantantes no escuchaban bien, razón por la que tuvieron algunas dudas de afinación.

Señalaremos que la velocidad impresa en algunos concertato de solistas y con el coro, hubo más de algún compás levemente desajustado, pero esto no resta mérito a su notable trabajo. El Coro del Municipal de Santiago (Jorge Klastornick), en sus voces masculinas tuvo su habitual estupendo desempeño.

Final del Primer Acto. de izq. a der. Don Basilio (Pavel Chervinsky), Berta (Jeanette Fischer) Don Bartolo (José Fardilha) Fígaro (Rodion Pogossov), Rossina (Victoria Yarovaya),  El Conde disfrazado de soldado (Levy Sekgapane) y la Fuerza Pública (Coro) foto Edison Araya

Fígaro lo asumió en gran forma Rodion Pogossov, este barítono tiene además de una hermosa voz, todas las condiciones actorales para el rol, su naturalidad de movimientos no solo convence, divierte ya sea solo o en dúos y concertatos, la ovación que recibió fue merecidísima.

Conde (Levy Sekgapane) y Rossina (Victoria Yarovaya), cuando disfrazado de profesor de música le da una clase. foto Edison Araya

El tenor Levi Sekgapane fue un débil Conde de Almaviva, tiene un timbre de voz bastante extraño, el que cambia constantemente de color, no obstante a pesar de su escaso volumen, realiza las coloraturas muy bien, lo que es recibido con furor por los aficionados al bel canto; asimismo debemos señalar que para una ópera de estas características, a su actuación le falta prestancia y naturalidad, es muy débil en este aspecto.

Bartolo (José Fardilha), Rossina (Victoria Yarovaya) y el Conde (Leviy Sekgapane) mientras ella canta “La inútil precaución). foto Edison Araya

Victoria Yarovaya fue una estupenda Rossina, de voz generosa, amplio registro, con hermosas coloraturas, asumió actoralmente con prestancia su Rossina, que fue desde la ingenua hasta la mujer firme que no soporta someterse a su tutor, pasando por la simpáticamente astuta para conseguir sus fines.

Figaro (Rodion Pogossov) en su aria Largo al factotum. foto Edison Araya

Simplemente genial estuvo Don Bartolo estupendamente cantado y actuado por José Fardilha, su personaje llena el escenario, su endemoniada aria donde reprende a Rossina fue espectacular, tanto por su canto y debido a que es un excelente comediante.

Bastante débil estuvo Pavel Chervinsky el bajo que cantó como Don Basilio, a su voz muy pequeña, se agrega una actuación bastante elemental, su famosa aria La Calumnia pasó sin pena ni gloria, cuando es una de las más importantes de la ópera.

Don Bartolo (José Fardilha) acosado por el texto de La Calumnia. foto Edison Araya

Muy bien estuvo Jeanette Fischer, quien desplegó su hermosa voz en su única aria, demostrando ser además buena actriz.

Javier Weibel quien asumió como Fiorello, demostró una vez más todas sus condiciones vocales y como actor.

Una función que hizo olvidar algunos tragos amargos de la Temporada 2018.

Concertato final con todos los personajes en escena, Fiorello, Capitán de la Guardia, Berta, El Conde de Almaviva, Rossina, atrás Fígaro, Don Bartolo y Don Basilio. foto Edison Araya

Gilberto Ponce. (CCA)

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ENRIQUE SORO HOMENAJEADO EN LA SINFÓNICA.

LA SINFÓNICA RINDE HOMENAJE A ENRIQUE SORO.

El viernes antes del gran feriado largo la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, programó un muy justificado homenaje a Enrique Soro, uno de los grandes compositores de nuestro país, músico que en sus obras impera un lenguaje ligado al romanticismo, razón por la que tal vez fue injustamente opacado por otros compositores que se situaron más en la vanguardia del siglo XX.

Enrique Soro. foto tmunicipal

Creemos que Soro fue fiel a sus principios y se atrevió a enfrentar aquello que estaba en boga, el atonalismo y sus vertientes, pero sin duda su extrema pulcritud como compositor fue lo que llevó a que se impusiera en ese ámbito, sus lieder son de enorme belleza al igual que su música de cámara y sinfónica, sin duda un maestro que merece difundirse mucho más.

El concierto que no fue monográfico fue dirigido correctamente por José Luis Domínguez y consultó otras dos obras relacionadas con el homenajeado.

Adrián Pertot. foto visionescriticas

Primero se escuchó un estreno mundial, Aire para Soro de Adrián Pertout, chileno que reside en Australia, obra que recuerda fuertemente el Malambo de Ginastera, pues a partir del ritmo de cueca genera una especie de rondó, donde a toda orquesta se recrea este ritmo, enlazándose con secciones contrastantes de lenguaje más moderno, algunas de gran interés como aquella que tiene como instrumentos principales el arpa y el piano, o bien aquellas de diálogos entre familias instrumentales, interesante resulta que hacia el final los músicos deban batir palmas, Domínguez realzó el vigor de la obra, logrando entusiasmar al lamentablemente escaso público que llegó al teatro.

El Director José Luis Domínguez. foto adnradio

Luego se programó una obra cuya relación con homenajeado, solo fue la estrecha relación profesional que tuvo el compositor Luigi Stefano Giarda con Soro, se trató del Poema sinfónico Mas allá de muerte para orquesta y coro, el que tiene solo escasos compases en la última de las tres partes que lo conforman.

Su lenguaje es bastante ecléctico, es así que indaga en varios estilos perdiendo unidad, creemos que sobre todo alude a la música programática, no obstante el interés de la obra es variable, con secciones más interesantes que otras, como aquellas de poderosas progresiones expresivas.

Los compositores Luigi Stefano Giarda y Enrique Soro. foto memoriachilena

Encontramos muy logrado el oscuro inicio de la tercera parte, a cargo de contrabajos, chelos y violas, el desarrollo nos parece música incidental para el cine, particularmente en la sección del vocalise para el coro, que encontramos muy similar al final de un film de los años 60, con que concluye este Más allá de la muerte; la Camerata Vocal de la Unversidad de Chile que dirige Juan Pablo Villarroel cantó con su profesionalismo habitual. Domínguez logró una correcta versión con algunos desajustes entre familias, sin conseguir siempre un buen sonido orquestal.

Finalizaron con el Gran Concierto para piano y orquesta en Re menor de Enrique Soro, obra que debiera programarse con más frecuencia en nuestras salas de concierto, ya que se trata de una obra hermosa y muy bien construida, que no desmerece en nada frente a otros grandes conciertos.

María Paz Santibáñez. foto lun

Fue solista María Paz Santibáñez, quien cumplió correctamente, ella tiene poco peso sonoro particularmente en la mano izquierda, por ello muchos acordes importantes pasaron intrascendentemente, siendo algo frecuentes los desajustes con la orquesta en las partes rápidas, pero a su favor diremos que la cadenza estuvo lograda.

El poco peso de Santibáñez, se magnificó con el sonido demasiado grueso en las partes forte de la orquesta, pero creemos que Domínguez solo hizo lo marcado en la partitura, propio de un concierto que no deja de recordar por su espìritu a Rachmaninov y Tchaikovsky. La versión fue largamente aplaudida.

Consideramos que la orquesta, tuvo un rendimiento bastante mejor en cuanto a musicalidad que en las obras anteriores.

Gilberto Ponce (CCA)

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EL MUNDO INTERIOR DE DEBUSSY EN EL BANCH.

CLAUDE´S CAVE POR EL BANCH.

La coreógrafa británica Caroline Fine, que ha obtenido distinciones en Copenhagen (2010) y en Inglaterra (2014) fue invitada por el director del BANCH, Mathieu Guilhaumon a montar con el conjunto su nuevo trabajo.

Ella lo tituló Claude´s Cave (El misterioso mundo de Claude Debussy) invitando a los espectadores a sumergirse en el mundo interior de uno de los creadores más importantes del Impresionismo, inspirándose en obras místicas, melancólicas y decadentes de artistas tales como Baudelaire, Poe, Redon y Klimnt, señalando además que este mundo oscuro y misterioso captura el enfrentamiento del artista con su subconsciente, mezclando coreográficamente la vida real y sus eventos con los espectros de su imaginación.

Momento del comienzo de Claude´s Cave. foto Patricio Melo

Además la misma coreógrafa señaló en una entrevista que en su trabajo utilizaría “además” de la música de Claude Debussy, música de otros autores para completar las claves que explicitarían su objetivo.

Me he permitido recurrir a las propias palabras de Caroline Fine, para que se entienda mejor nuestra opinión sobre su trabajo.

Uno de los personajes y el que suponemos el Alter ego de Debussy. foto Patricio Melo

En cuanto a la música, solo utiliza un breve fragmento del conocido Claro de Luna de Debussy al inicio de la obra, el resto es música de varios autores contemporáneos como: Jóhansson, Murcof, Schuster, Gundry, Frahm, Mertens y el Tehran Vocal Ensemble, lo que sin duda alguna diluye su aproximación a Debussy, aún más, gran parte de la música en su estilo contemporáneo finaliza simplemente bajando el volumen, por ello es difícil encontrar progresiones o momentos de clímax, contribuyendo a que la coreografía sea en extremo plana, sin mostrar un destino o meta que despierte la curiosidad por el desenlace.

Acción en dos planos diferentes. foto Patricio Melo

No obstante, bien sabemos que el subconsciente y la imaginación, al no regirse por reglas establecidas, divagan en esquicios de imágenes, luego es este punto el que no encontramos bien resuelto, ya que la afirmación que las imágenes interiores se mezclan con la vida real, por lo visto en el escenario resulta que no ayuda en absoluto a aclararla.

Escena colectiva. foto Patricio Melo

En el escenario nos encontramos con una especie de gran fresco, en el que simultáneamente ocurren muchas cosas, que a veces se mezclan, mientras que en otras son aparentemente independientes o inconexas, señalemos algunas: existe instalada antes del inicio del ballet, un personaje femenino vestido con un traje acorde con la época de Debussy (Vestuario Carolina Vergara), ella no se mueve, solo después de abrir cortinas ejecuta movimientos de brazos y corporales, siempre sentada, interactuado en el desarrollo brevemente con una de las bailarinas en una escena de fuerte contenido erótico; al fondo se desplaza en varios momentos un personaje femenino sobre zancos, mientras que a la derecha también al fondo se ve un gran ventanal, por el que se asoman cabezas y pies superpuestos, en otros momentos caen personajes mientras el resto en el escenario sigue con sus rutinas, pero se descuidó que en las caídas, los bailarines no se vieran mientras reptaban para dar paso al siguiente. Simultáneamente ese lugar permite ingreso y salida de algunos bailarines.

Escena grupal. foto Patricio Melo

Al inicio, sentado en una silla con ruedas alguien al parecer Debussy usa una lámpara alumbrando caras de algunos personajes antes de ir a un costado para volver al final, mientras y utilizando el centro del escenario la compañía o bien solos o en pequeños o grandes grupos desarrollan sus movimientos, algunos muy hermosos, otros rutinarios y reiterativos.

Al parecer existe un protagonista, que entendemos es Debussy, que interactúa con su aparente Alter ego, es el único de torso desnudo, que curiosamente hace movimientos espásticos, además en una escena sugiere cierto erotismo con este Debussy, quien además interactúa con algunas de las mujeres, todas vestidas igual, mientras que los varones también se visten igual al aparente Debussy como multiplicando al personaje, al final el supuesto alter ego aparece con alas en otro hermético símbolo.

Escena Claude´s Cave. foto Patricio Melo

No obstante debemos señalar que a lo largo del ballet la compañía mostró gran disciplina y rigor tanto en lo colectivo como individualmente, con muchas escenas a ras de suelo, creemos que injustamente no se consignan los nombres de los principales personajes.

Además y en un factor importante, que habla muy bien del espíritu del BANCH, se entregaron muy profesionalmente a una coreografía que en su hermetismo y sin una progresión clara, termina siendo algo cansadora en sus reiteraciones. Esta es la razón por la que el público les agradeció con calurosos aplausos.

Escena. foto Patricio Melo

Creemos que a Claude´s Cave le sobró teoría y le faltó relato, trabajo que está muy lejos de otro británico que emocionó profundamente por fuerte relato contemporáneo, James Cousin con su With every goodbye, que le llevó a ganar el Premio de la Crítica del 2013.

Dúo femenino. foto Patricio Melo

Gilberto Ponce. (CCA)

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ESTRENO DEL CONCIERTO PARA PIANO DE PENDERECKI.

IMPORTANTE ESTRENO EN LA FILARMÓNICA.

El séptimo concierto de la Temporada 2018 de la Orquesta Filarmónica de Santiago, que dirigió Maximiano Valdés, acogió el estreno de una obra del compositor que es considerado por muchos como el más importante de la segunda mitad del S. XX y por cierto de las casi dos décadas del XXI, nos referimos a Krzysztof Penderecki quien revolucionó con sus obras -algunas que incluyen una nueva grafía- el mundo de música abriendo nuevos caminos a la composición, los otros autores incluidos fueron René Amengual y Johannes Brahms.

La Orquesta Filarmónica de Santiago y Maximiano Valdés en otro concierto. foto pinterest

Con gesto claro y preciso Valdés dirigió el Preludio Sinfónico del compositor chileno René Amengual, obra que abrió el programa, esta es producto de un momento en el cual los compositores nacionales tomaron como parámetro la música francesa, no olvidemos que en la plástica ocurrió algo similar por gran la cantidad de pintores y escultores que fueron enviados a París en la primera mitad del siglo XX a completar su formación, la música no escapó a esta fenómeno, algunos fueron a Europa y quienes quedaron también bebieron del Impresionismo y sus variantes, no obstante existe un importante capítulo de compositores que se influyeron por la estética de Wagner. Claro está, y es justo decirlo que en todos los casos compositores y artistas pusieron su impronta personal en sus obras.

René Amengual. foto mercadolibre

La hermosa obra que está muy bien orquestada y que a ratos recuerda otras de autores franceses en sus alusiones programáticas, recibió de Valdés y la Filarmónica una estupenda y transparente versión, la batuta destacó diálogos entre familias, cuidó el balance sonoro y el excelente sonido a que nos acostumbró la orquesta, obteniendo gran suceso, por ello recibió una calurosa acogida de parte del público.

Luego se escuchó el estreno en Chile de Resurrección el Concierto para piano y orquesta de Krzysztof Penderecki, obra que en su extenso y único movimiento nos entrega los pensamientos de su autor, luego de conocer los atentados a las Torres Gemelas en New York.

Krzysztof Penderecki. foto beckmesser

La maciza obra, conmueve profundamente en muchos momentos debido a que Penderecki, no se adscribe a un lenguaje estilístico predeterminado, bien sabemos de su eclecticismo lo lleva desde lo arcaico o gregoriano hasta lo más contemporáneo, pasando por otros estilos intermedios, y en este sentido el autor logra una cerrada unidad en la diversidad.

Luis Alberto Latorre. foto ceac

Luis Alberto Latorre el gran pianista chileno abordó con arrojo la parte solista, que tiene enormes dificultades técnicas, esto sin considerar lo rítmico en el ensamblaje con la orquesta, mostrando gran seguridad a lo largo de todo su desarrollo, pero sobre todo entregó toda la expresividad que la obra exige, sin duda este fue otro de los grandes éxitos de Latorre.

Valdés fue cuidadoso en mantener los equilibrios entre solista y orquesta, contando para ello con la complicidad de la orquestación de Penderecki que destaca nítidamente todo aquello que necesita, manejó todos los cambios de tempo y carácter con la sabiduría de alguien que ha dirigido la partitura en varias ocasiones con diversos solistas y orquestas.

Maximiano Valdés. foto CAMC

La respuesta de la Filarmónica fue ejemplar, atenta y musical, transitando con naturalidad y hermoso sonido desde la disonancia a lo tonal.

Esa suerte de ostinato con que se inicia el que luego se repetirá en varias ocasiones en diversas combinaciones instrumentales es uno de los ejes de atención, lo otros están en las secciones intensamente emocionales, y en la introducción de un coral en los bronces, que bien puede ser alusión a la Escuela Veneciana, este incluso se duplica con tres trompetas que tocaron desde lo alto en uno de los palcos que circundan el escenario.

No creemos recordar una ovación más grande para una obra contemporánea, el público casi en estado de conmoción aplaudió sin cansarse la espléndida versión de Luis Alberto Latorre y Maximiano Valdés conduciendo a la Filarmónica.

El compositor Krzysztof Penderecki y Maximiano Valdés en una de las ocasiones en que Valdés dirigió Resurrección. foto elnuevodia

La pregunta surge, porqué Penderecki se ejecuta tan poco en nuestro país, hace un par de décadas la Sinfónica estrenó varias de sus obras, entre ellas el Treno por la víctimas de Hiroshima y De Natura Sonoris, años más tarde el Concierto para viola y orquesta.

Creemos que tal vez la dificultad de las mismas, pero pensamos que nuestros músicos tienen ya la madurez como para enfrentarlas.

Finalizaron con una muy buena versión de la Cuarta Sinfonía en Mi menor, Op. 98 de Johannes Brahms,

Sin duda un concierto que será recordado por largo tiempo.

Gilberto Ponce. (CCA)

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