LA ITALIANA EN ARGEL DE ROSSINI EN EL MUNICIPAL.

LA ITALIANA EN ARGEL TRIUNFA EN EL MUNICIPAL

Cuando frente a una obra de arte decimos que estamos experimentando un goce, hablamos de la sensación de placer que nos provoca su observación, siendo al mismo tiempo, la concreción objetiva de lo que se propuso su creador, podemos decir entonces que se produjo el cierre del “círculo mimético”, como dicen algunos, esto es, el propósito del artista se encontró con el que contempla.

Ahora, lo anterior se aviene perfectamente con lo ocurrido en los estrenos de los dos elencos, de la ópera bufa de Gioacchino Rossini, “La Italiana en Argel”, ya que fue posible observar ese goce en el público, haciéndonos pensar en el goce que el compositor tuvo al escribirla, algo que sabemos, ocurrió en un espacio de tiempo muy breve.

Mustafá (Pietro Spagnoli) convertido en Papatacci, con los marinos italianos (Coro del Municipal) antes de fugarse. foto TMS

Pero no es suficiente que la obra sea una de las tantas obras maestras de Rossini, pues para lograr ese resultado, es preciso contar con un equipo tan sólido en propósitos, como el que se tuvo en esta oportunidad, tanto en lo musical como en régie, escenografía, vestuario e iluminación, que conjugaron tal unidad de propósitos, que consiguieron un rotundo éxito, ello explica las entusiastas ovaciones del final, así como las carcajadas durante la función.

Isabella (Evelyn Ramírez) embauca a Mustafá (Ricardo Seguel) siendo observados por los marinos italianos (Coro). foto TMS

Rodrigo Navarrete, logró un rotundo éxito debutando en régie en el Municipal de Santiago, trasladó la acción a los años setenta del siglo pasado, con muchos de los tics de ese período, pero sobretodo conservando el espíritu de la obra, para ello perfiló notablemente cada uno de los personajes, así como a los integrantes del coro y los figurantes. Creó además una cantidad de detalles, que obligan a estar muy atento y con la mirada en toda escena, ya que siempre están ocurriendo cosas en relación a los protagonistas, debemos destacar la precisión de movimientos de todos los que ocupan el escenario, consiguiendo una poderosa progresión dramática en cada uno de los actos. Además marcó estupendamente la transformación de mujeres del harén, gracias a la influencia que ejerce Isabella, la italiana que consigue que el mundo del Bey se derrumbe, y por primera vez no se haga su voluntad, sino la de la propia Isabella; quien decía que el feminismo es cosa de ahora, esta ópera comprueba que no es así.

Isabella (Victoria Yarovaya) sueña con volver a Italia. foto TMS

Ramón López realizó la escenografía, en base a un cubo de madera lleno filigranas a la manera árabe, no obstante este cubo no es para nada estático gracias a paneles (en filigranas) que suben y bajan crea las diferentes habitaciones donde se desarrolla la acción, asimismo existen balcones y ventanas disimuladas por las filigranas, desde donde algunos observan o bien cantan sin ser vistos, cada escena fue iluminada (Ramón López iluminador) de acuerdo al contexto de ella acentuando la belleza del total, destacaremos (siendo injustos con otras), la escena del café, los salones del Bey, o la mezcla entre exteriores e interiores.

Mustafá (Pietro Spagnoli) se queja del golpe que dio Isabella (Victoria Yarovaya), rodeados por los sirvientes de Mustafá (Figurantes) foto TMS

Monse Catalá diseñó el vestuario, de brillantes colores y notables contrastes, perfilando tanto lo oriental como lo occidental, bellísimos los de Isabella y los del Bey, graciosísimos los de Taddeo y bellos los de Elvira, Zulma, Haly y Lindoro.

Lindoro (Anton Rositsky), Isabella Victoria Yarovaya) coqueteando con Mustafá (Pietro Spagnoli) foto TMS

José Miguel Pérez-Sierra, condujo ambos elencos, en uno de los trabajos más brillantes de todas sus visitas, con pulso extraordinario en el manejo de la Filarmónica de Santiago, consiguiendo un sonido bello desde la genial versión de la Obertura, de precisos fraseos y musicales articulaciones, agregando novedosas acentuaciones, luego con perfecto balance entre el foso y cantantes, mientras desentraña todas las complejidades de concertación, ya que las dificultades de tempo son feroces, particularmente en los concertato que abruman por sus desafíos, triunfando plenamente; seríamos injustos sino destacamos el desempeño del corno solista, particularmente acompañando una de las arias.

Mustafá (Ricardo Seguel) coquetea con Isabella (Evelyn Ramírez) y miembros de la corte (Figurantes) foto TMA

En cada ocasión alabamos el desempeño del Coro del Municipal que dirige Jorge Klastornick, por la excelencia que muestra, pero en esta oportunidad fue capaz de superarse, el coro masculino, que exige la partitura, cantó de maravillas y desarrolló con notable gracia todas variadas peticiones de la régie.

El cuerpo de Figurantes, que al parecer ya es estable, fue un aporte significativo a todas las situaciones irónicas y cómicas de la ópera.

Taddeo (Orhan Yildiz), Mustafá (Pietro Spagnoli) y Lindoro (Anton Rositskiy) foto TMS

LOS ELENCOS.

Elenco sábado 5 de octubre.

Victoria Yarovaya, asumió con gran prestancia escénica como Isabella, la italiana que llega a rescatar a su prometido, quien fue esclavizado por el Bey de Argel, con afinación y vocalmente impecable, y estupendo manejo de las coloraturas, desarrolló las intrigas en pos de su objetivo, solo nos habría gustado que tuviera un poco más de espontaneidad en lo cómico, no obstante por su gran musicalidad y bella voz cosechó un enorme éxito.

Elvira (Patricia Cifuentes), Haly (Patricio Sabaté) y Mustafá (Pietro Spagnoli) que increpa a Elvira su esposa, atras miembrso de la corte (Coro) foto TMS

Lindoro el prometido de Isabella, preso y esclavo de Mustafá el Bey de Argel, fue cantado por Anton Rositskiy, con voz brillante y coloraturas seguras, solo algunos de los feroces agudos le dieron algún problema, pero sus valores como intérprete le hicieron triunfar.

Lindoro (Juan de Dios Mateos) soñando con su prmetida Isabella. foto TMS

Mustafá, Bey de Argel fue cantado y actuado formidablemente por Pietro Spagnoli, estamos frente a un barítono bufo de excelencia, que desarrolla su rol con una progresión desde el seguro y omnipotente Bey del comienzo, que deja bien en claro que sus deseos, valen más que cualquier ley, como divorciarse de su esposa, para casarse con una italiana, razón por la que simplemente le encarga una a su criado, so pena de empalamiento, para luego derrumbarse al final al comprobar que las italianas son terribles, prefiriendo nuevamente a su esposa. La perfección de su interpretación, coloraturas impecables, mientras agrega una comicidad de una espontaneidad notable, le convirtieron en un gran triunfador.

Haly (Patricio Sabaté), Mustafá (Pietro Spagnoli) y Taddeo (Orhan Yildiz) sorprendidos de los caprichos de Mustafá foto TMS

El barítono Orhan Yildiz, cantó como Taddeo el sempiterno pretendiente de Isabella, que pasará por su tío en la corte del Bey ayudando a esta en sus propósitos, lo hizo con voz segura y musical, entrando con gracia en el juego de intrigas, haciendo con gran simpatía cómica, la escena cuando Mustafá le nombra Kaimakan.

Patricia Cifuentes fue Elvira la esposa de Mustafá, además de estupenda cantante es una gran actriz y le acomodan muy bien los roles de comediante, fue muy importante en los concertato, en los que Rossini le exige unos enormes agudos.

Zulma la sirvienta y confidente de Elvira lo cantó con prestancia Cecila Pastawski, mientras que Haly asistente de Mustafá y capitán de los corsarios del Bey fue asumido por Patricio Sabaté con la prestancia que le conocemos, fue hilarante en algunas escena y cantó bellamente el aria sobre las mujeres italianas.

Elenco martes 8 de octubre.

La función con el elenco Estelar, pudo perfectamente haber fracasado, debido a que dos importante papeles se encontraban con problemas de salud, no obstante aquello, esta resultó un gran éxito gracias al profesionalismo de ambos cantantes que salvaron con inteligencia el problema, tanto como por la solvencia del resto del elenco.

Mustafá (Pietro Spagnoli) es juramentado como «Papatacci) por Taddeo (Orhan Yildiz) foto TMS

Evelyn Ramírez fue Isabella, haciéndolo con incuestionable gracia latina con su hermosa voz, fue segurísima en las coloraturas así como en agudos y notas graves; en actuación destacó su desenfado cuando se propone no solo seducir a Mustafá, pues también logrará que la corte tenga una relación más transversal con el Bey. Su picardía hace que los problemas se conviertan en oportunidades haciendo que los hombres se rindan ante ella, sus arias fueron brillantes y los dúos, tríos y concertato fueron de gran perfección, el vestuario hizo destacar más aún su personalidad.

Lindoro su enamorado al que rescatará de la esclavitud de Mustafá, lo canto el joven tenor español Juan de Dios Mateos, quien se encontraba enfermo, haciéndolo sin forzar la voz, que es de gran belleza, y corre perfectamente aún en los grupos vocales, sus agudos son seguros, así como sus coloraturas, su actuación es muy natural y juega muy bien la comedia, será muy interesante escucharle nuevamente.

Elvira (Marcela González), Taddeo (Sergio Gallardo), Mustafá (Ricardo Seguel), Lindoro (Juan de Dios Mateos) e Isabella (Evelyb Ramírez) foto TMS

Ricardo Seguel fue el encargado del complejo rol de Mustafá, superando con increíble profesionalismo la enfermedad que lo aquejaba, solo un par de frases las bajó una octava, y cuando debe cantar muy agudo, al momento de ser nombrado Papatacci, lo hizo con un divertido juego vocal, el resto fue pura comedia de la mejor escuela, desarrollando las desafiantes coloraturas con brillo, y cantando los numerosos “trabalenguas” que incluyen hasta onomatopeyas con sorprendente brillo.

Se agregó a la régie, que el sirviente le sirviera permanentemente agua, y en otra anécdota, en un momento se le aflojaron los pantalones, los que con gran naturalidad, se los subió el sirviente, sin duda estamos ante un gran artista, que se sobrepone a las dificultades con el mayor profesionalismo.

Mustafá (Ricardo Seguel) recibe las instrucciones para ser un buen «Papatacci» de parte del «Kaimakán Taddeo Sergio Gallardo) foto TMS

Taddeo recibió de parte de Sergio Gallardo, nuestro gran barítono bufo, una genial caracterización, lleno de tics, que acentúo todo lo marcado por la régie, él no solo juega con el resto de los personajes, también lo hace con el público, que lo adora, y si a lo anterior se suma el estupendo cantante que es, donde coloraturas y “trabalenguas” las canta con asombrosa facilidad, es obvio que fue otro de los grandes triunfadores. Es difícil señalar cuál de sus escenas en mejor.

Mustafá (Sergio Seguel) esperando para según él conquistar a Isabella. Foto TMS

Marcela González fue una Elvira con un cómico llanto, y expresiva actuación, a lo que solo aconsejaríamos que cuidara el volumen de sus forte, pues en alguna ocasión estos fueron excesivos, en el resto impecable.

Final del primer acto; Zulma (Cecilia Barrientos), Elvira (Marcela González) Haly (Eleomar Cuello), Mustafá (Ricardo Seguel), Taddeo (Sergio Gallardo) Isabella (Evelyn Ramírez) y Lindoro (Juan de Dios Mateos) atrás sirvientes del Bey (Coro). foto TMS

Muy correcta en actuación y sólida en voz fue Cecilia Barrientos como Zulma, y Eleomar Cuello sigue dando significativos pasos en su expectante carrera, su Haly fue expresivo y en la mejor comedia, su aria sobre la italianas muy bien, tanto como salvando con la mayor naturalidad el incidente del pantalón de Mustafá, sin duda un artista cabal.

Gilberto Ponce. (CCA)

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ESTRENO DE LA CASA DE LOS ESPÍRITUS.

BALLET DE SANTIAGO “LA CASA DE LOS ESPÍRITUS”.

En el marco de la celebración de los sesenta años del Ballet de Santiago, que dirige la maestra Marcia Haydée, se llevo a efecto el estreno mundial de “La casa de los Espíritus”, inspirado en la novela homónima de Isabel Allende, coreografía creada por Eduardo Yedro con música de José Luis Domínguez

Por ello es que, felicitamos a todos aquellos que de una u otra forma contribuyeron a concebir un proyecto de esta naturaleza, pues tiene un valor muy significativo, no solo para la danza, pues a su vez se convierte en un aporte mayor a la cultura de nuestro país

Esteban Trueba (Cristopher Montenegro) rodeado de visiones. foto Patricio Melo

Sin duda fue un proyecto ambicioso, porque tratar de resumir, para ser llevado a la danza, una de las novelas más exitosas de la literatura latinoamericana, es algo de envergadura, razón por la que creemos que a pesar de sus logros, quedaron en evidencia las dificultades para llevarlo a cabo.

Y una de las flaquezas es que no logró un hilo conductor que pudiera unir los eventos de esta esta zaga, que involucra a tres familias a través de varias generaciones, por ello es que la adaptación de Verónica González y Pamela Figueroa, solo se queda en la superficie de los eventos, creando más bien un gran fresco coreográfico, donde destacan, solo en cierta forma, cinco de la gran cantidad de personajes de la historia, que logran características más definidas. Sin duda el rol de Esteban Trueba, y eje de la historia es el que resulta mejor caracterizado, algo similar pero en menor medida ocurre con Clara, Blanca y Alba, tanto como con Esteban García o con Férula.

Rosa (Camila Aranda) antes de beber la copa que la llevará a la muerte. foto Patricio Melo

En los demás la coreografía no los perfila claramente, aunque debemos reconocer que la enorme cantidad de personajes, torna demasiado compleja su solución.

No obstante lo anterior, es necesario destacar el trabajo de Yedro en varios de los dúos, en los que trató con sutileza la sexualidad, incluida una violación, tanto como el tratamiento de los pequeños grupos; las escenas colectivas las encontramos irregulares y un tanto reiterativas, la de la celebración del triunfo de la Unidad Popular careció de fuerza, mientras que, en contrario fue muy impactante la de los fusilamientos durante la dictadura, donde para acentuar lo desvalidos que estos se encontraban, se desprenden de su ropa antes de su muerte. Curiosamente esta es la única escena de las diez que comprende el trabajo, que no tiene música.

Esteba Trueba (Cristopher Montenegro) y Clara (Romina Contreras) foto Patrico Melo

Jorge Gallardo fue encargado de la escenografía y el vestuario, su trabajo que privilegia la oscuridad, jugó con simbolismos, como una enorme cala que sube o baja, al igual que una roca, cuyo significado es más hermético, la iluminación de Ricardo Castro aporta algunas de las atmósferas. El vestuario del mismo Gallardo, es bastante plano pues solo para algunos personajes muestra suficientes contrastes.

En todo caso nos pareció que tanto en la escenografía como en el vestuario, es poco nítido el paso del tiempo, no olvidemos que la historia ocurre en varias generaciones.

Esteban Trueba (Cristopher Montenegro) y Pancha (Chizuru Ota) foto Patricio Melo

José Luis Domínguez compuso la partitura, para una contundente orquesta, recordemos el particular gusto del compositor por los tutti de bronces con percusión, si bien reconocemos un prolijo trabajo en orquestación, pensamos que el total no tiene una progresión que avance desde el prólogo hasta la última escena; la partitura es un trabajo que alude a varios estilos, agregando citas a varios compositores, en un eclecticismo que en muchos momentos recuerda los finales de la música para el cine.

Esteban Trueba (Cristopher Montenegro), Clara (Romina Contreras) y Férula (Andreza Randisek). foto Patricio Melo

Nos pareció de gran valor e interés la música del prólogo, con esa introducción de las maderas, agregándose paulatinamente el resto de la orquesta. En el resto del ballet y en más de alguna escena tuvimos la impresión, que compositor y coreógrafo no trabajaron en conjunto por el divorcio de carácter entre la danza y música. En contrario, otras resultaron un logro completo.

La Orquesta Filarmónica de Santiago, respondió con gran nivel a todos los requerimientos de la batuta de Domínguez.

Transito (Mariselva Silva). foto Patricio Melo

Sin la menor duda, el gran triunfador fue el Ballet de Santiago, por su derroche de entrega y profesionalismo, en el que incorporaron toda su vasta experiencia y técnica tanto en las escenas colectivas, como en los solos.

Pero seríamos injustos al no destacar a quienes nos pareció descollaron en su desempeño, y el primero de ellos es Cristopher Montenegro, quien como Esteban Trueba, mostró con largueza todos sus enormes avances técnicos, agregando una proyección actoral que le asegura su entrada entre las primeras figuras de compañía, su presencia casi permanente en escena le permitió hacer un desarrollo de los perfiles sicológicos de su personaje.

Esteban García (Rodrigo Guzmán) tortura a Alba (Katherine Rodríguez). foto Patrico Melo

Asimismo brillaron con su baile y técnica; Romina Contreras como Clara, Lorena Borja en el rol de Blanca y Katherine Rodríguez como Alba, también lo hizo Andreza Randisek en el papel de Férula. Rodrigo Guzmán le entregó toda la maldad a su personaje Esteban García, mientras que toda la casi grosera sensualidad de la prostituta Transito Soto, fue estupendamente desarrollada por Mariselva Silva.

La lista se podría engrosar con aquellos roles más breves, que dieron cuenta del alto nivel en que se encuentra el Ballet de Santiago, que dirige la Maestra Marcia Haydée.

Celebración del triunfo de la Unidad Popular. foto Patricio Melo

Un estreno mundial que con sus luces y algunas sombras, enriquece el repertorio de la danza en nuestro país, trabajo basado en una de las novelas más emblemáticas de Latinoamérica.

Gilberto Ponce. (CCA)

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BORTOLAMEOLLI Y EL CHELO DE ELISA SÁDABA

BORTOLAMEOLLI TRIUNFA EN LA BEETHOVEN.

En reemplazo de una orquesta extranjera que canceló su visita, la Fundación Beethoven tuvo la estupenda idea de contratar a Paolo Bortolameolli, que se encontraba en nuestro país para dirigir a la Sinfónica, que a su vez había cancelado sus presentaciones, y gracias a esta circunstancia Bortolameolli que ya es director asociado en Los Ángeles, obtuvo un nuevo triunfo.

Paolo Bortolameolli. foto elmostrador

De esta forma fortuita y afortunada el joven director debutó en la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas, la presentación incluyó a la estupenda y hermosa chelista española Elisa R. Sádaba.

Actuaron con Solístico de Santiago, orquesta conformada en base a músicos de la Filarmónica, que en esta oportunidad agregó a intérpretes de la Sinfónica, Orquesta Usach y a jóvenes emergentes, en un programa con obras de Shostakovich y Beethoven. Al parecer el nombre del director ya es muy convocante, puesto que el Municipal de Las Condes se encontraba lleno de un público expectante, por las dos desafiantes obras del programa.

Elisa R. Sádaba y Solístico de Santiago. foto twitter

La velada se inició con el bellísimo y complejo Concierto N.º 1 para violoncello y orquesta, Op. 107 en Mi bemol mayor de Dmitri Shostakovich, obra de innumerables desafíos para su intérprete, desafíos para los que Elisa R. Sádaba está más que preparada, pues a pesar de su juventud, ya ha obtenido una serie de galardones como solista.

Ella tiene un poderoso y bello sonido, su afinación es impecable, frasea y articula con extrema musicalidad, además como es extraordinariamente expresiva su versión (de memoria) del concierto de Shostakovich, mantuvo en constante tensión al público.

Paolo Bortolameolli y Elisa R. Sádaba saludando al final del concierto. foto twitter

La obra es igualmente compleja para la orquesta, por sus constantes contrastes rítmicos y de carácter, en esto, el gesto claro y preciso de Bortolameolli fue fundamental en la cohesión del discurso musical.

El sólido sonido de Elisa R. Sádaba se apreció desde el inicio del primer movimiento del concierto, al que agregó mucho carácter en la interpretación, acentuando los perfectos diálogos con la orquesta, destacaremos los eficaces planos sonoros entre la solista y la orquesta.

El segundo movimiento Moderato, con su carácter expresionista a ratos lamentoso, que tiene como obligato al corno, presenta un abigarrado diálogo con los instrumentos, obligando a la batuta a manejar el balance de manera que, tanto voces instrumentales como el chelo hagan oír sus frases temáticas, creemos que en este sentido fue uno de los tanto éxitos de la versión, al mantener permanentemente su oscura expresividad.

La Cadenza, que en sí constituye el tercer movimiento, es una verdadera síntesis de dificultades, con dobles cuerdas, armónicos, quiebres rítmicos, así como pequeños diálogos con algunos instrumentos, fue un triunfo absoluto para Elisa Sádaba, dando a entender que sin duda llegará a ser una de las grandes solistas en su instrumento.

Solístico de Santiago, Elisa R. Sádaba yPaolo Bortolameolli en plena actuación. foto twitter

Una vez más el corno será protagonista en esa especie de ostinato, que marca melódica y rítmicamente el tercer movimiento, algo que también imita el resto de los instrumentos, en su interacción con el chelo. La gran progresión en medio de todo tipo de dificultades rítmicas y melódicas para la solista tanto como para la orquesta, concluye con el súbito e impactante final, que arrancó ovaciones tanto para la solista como la orquesta y su notable corno Eugenio Cáceres.

Como encore ofrecieron un hermoso arreglo para chelo y orquesta, de una obra para piano de Granados.

En la segunda parte interpretaron la Sinfonía N.º 3 en Mi bemol Mayor “Heroica” de Ludwig van Beethoven, en una versión electrizante por lo enérgica, tomada a un tempo tan rápido como arriesgado, en particular para un grupo que no tuvo muchos ensayos, y que debe haber dedicado gran tiempo de estos, a la preparación del concierto de Shostakovich.

Esto se tradujo en una versión que enfervorizó al público por lo brillante, pero que debemos reconocer se acercó a ratos peligrosamente a lo estridente, en más de algún momento hubo exceso de entusiasmo y sonido en el timbal, tanto como en los bronces, así como también el que algunos enlaces de secciones fueran poco ajustadas.

Paolo Bortolameolli, la solista Elisa R. Sádaba y Solístico de Santiago. foto twitter

Más de alguien pudo haber encontrado poco solemne la Marcha fúnebre, pero respondió al carácter general de la versión; que en todo caso a nadie dejó indiferente, y más aún, dejó la sensación de heber escuchado una versión muy ajustada al carácter joven y apasionado de Paolo Bortolameolli, quien extrajo lo mejor de cada uno de los músicos que conformaron esta vez Solístico de Santiago.

Nos preguntamos, con el éxito logrado en esta ocasión, no valdría la pena repetirlo en la próxima temporada, para así tener todo el tiempo necesario para la conformación del grupo y sus respectivos ensayos, ampliando de esta forma el repertorio de la Temporada, con un director que sin duda es internacional.

Gilberto Ponce. (CCA)

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RODELINDA DE HAENDEL.

RODELINDA DE HAENDEL EN EL MUNICIPAL DE SANTIAGO.

En la era del espectáculo, donde todo debe ser entretenido, sin que importe mayormente el fondo de las cosas, no resulta extraño que el mundo de la ópera, mundo fascinante e infinito según muchos, caiga en algunas ocasiones en la tentación de hacer cosas que vayan solo al espectáculo, sin considerar demasiado el contenido y el fondo de las obras representadas.

No se entienda por favor, que estamos a favor de espectáculos inmutables en el tiempo, donde la modernidad no tenga cabida, porque bien venida sea esta, si conserva la pertinencia y los propósitos de sus autores. Bien sabemos que la creatividad de algunos regisseurs ha logrado éxitos rotundos, como fiascos notables.

El niño Flavio (María Prudencio), hijo de Rodelinda y Bertarido, atrás el resto de los personajes. foto Marcela González

El Barroco, probablemente sea el período que presenta los mayores desafíos, porque la estructura de estas óperas, muy cercana al oratorio, podría lograr que como espectáculo este podría resultar, para algunos, algo tedioso, pero al mismo tiempo creemos que ello ocurre por una cierta desconfianza en el poder de la música, en este caso la de Haendel como factor fundamental, sobre todo si esta es interpretada en forma simple sin intentar buscar en su orquestación y estructura, elementos que destaquen sus valores.

Georg Friedrich Haendel, fue prolífico en óperas, y estas destacan por la belleza musical y su fuerte sentido expresivo, además son pródigas en arias Da capo, que permiten a los cantantes desarrollar ornamentaciones en esas repeticiones, agregando de paso valor a esas arias.

Rodelinda (Sabina Puértolas) y su esposo Bertarido (Xavier Sabata) foto Marcela González

Estas consideraciones son válidas para el comentario sobre la ópera Rodelinda de Haendel que acaba de subir, como estreno, al escenario del Municipal de Santiago, en una producción ya estrenada en Europa.

Tenemos la sospecha que Jean Bellorini, a cargo de la régie, desconfía bastante de las cualidades musicales de Haendel, o tal vez encuentre el argumento enredado y poco cercano a nuestro tiempo, entonces discurrió que este drama con ciertos visos de tragedia, ganaría agregando gags cómicos, que terminan por desconcertar, y peor aún, diluyendo escenas claves en lo dramático.

Asimismo al agregar muñecos, elemento eficaz en el primer acto, en contrario resultó absurdo y fuera de contexto en el segundo, ya que fue burdo y ramplón su acercamiento al Bunraku (teatro japonés de muñecos), claro está, que logró conseguir risas de parte del público, pero en uno de los momentos más dramáticos de la obra.

Bertarido (Xavier Sabata) foto Marcela González

La escenografía del mismo Bellorini y Véronique Chazal, con las rejas y otros elementos móviles que se desplazan en el escenario, incluso hasta girando, producen imágenes potentes, pero creemos que su exceso puede distraer a parte del público, existe un cuadrado de neón que sube y baja, para centrar la atención sobre algunos personajes, funciona perfecto en ocasiones, como en el fantástico único dúo de la ópera, en otras más bien interfiere. Nos habría gustado que se hubiese aprovechado más el concepto escenográfico del inicio del segundo acto, con esas cortinas con algunos elementos doradas, de efecto muy sugerente.

El vestuario de Macha Makeïeff, atemporal con elementos barrocos, no juega demasiado con los contrastes, pero fue acertado, salvo para el rol de Eduige, que resultó totalmente extemporáneo.

Garibaldo (Javier Arrey), Grimoaldo (Santiago Bürgi), Unulfo (Christopher Ainslie), Bertarido (Xavier Sabata), Eduige (Gaia Petrone), Rodelinda (Sabina Puértolas) y Flavio (María Prudencio). foto Marcela González

La iluminación de Jean Bellorini fue muy acertada, pero al menos en el estreno, falló en las arias que los solistas cantan en la boca del escenario frente al director, ya que solo al promediar estas, los cantantes fueron iluminados.

Bertarido (Xavier Sabata) en el primer acto.. foto Marcela González

La dirección musical recayó en Philipp Ahmann, que ofreció una versión plana de la partitura, con muy pocos contrastes, sin destacar nada de la instrumentación como los juegos entre maderas y cuerdas, pero más grave encontramos los numerosos desajustes en la orquesta y con los cantantes, particularmente en todas las partes “fugadas”, creemos que su gesto muy amplio y poco seguro contribuye a que esto ocurra.

Garibaldo (Javier Arrey) Unulfo (Christopher Ainslie), Grimoaldo (Santiago Bürgi) y Rodelina (Sabina Puértolas). foto Marcela González

El grupo de cantantes fue encabezado por la soprano Sabina Puértolas que encarnó a Rodelinda, ella tiene una hermosa voz con la que maneja muy bien las coloraturas, además es muy expresiva, particularmente en el segundo acto en el que su aria final que se convirtió en un gran éxito, del mismo modo su dúo con Bertarido, fue tal vez el mayor logro de la función.

El contratenor Xavier Zabata, en rol de Bertarido fue un muy convincente como actor, y como además posee una sólida voz, sus ornamentaciones en los Da capo de sus arias, fueron brillantes, debemos destacar su escena en la cárcel, tanto como el dúo con Rodelinda que cantó con una expresividad conmovedora; por ello sin duda y en justicia fue uno de los más aplaudidos.

Bertarido (Xavier Sabata) en la cárcel. foto Marcela González

Grimoaldo fue cantado por Santiago Bürgi, quien histriónicamente desarrolló su perverso personaje, sus arias son complejas y de exigentes coloraturas, que resolvió con prestancia y sólida voz, tal vez con alguna dificultad en las notas más agudas, pero su solvencia hizo olvidar el detalle, por ello sostenemos que fue otro triunfador.

Eduige la mezzosoprano, cuyo vestuario planteó todo tipo de dudas, lo asumió Gaia Petrone, quien tiene un timbre agradable y es expresiva, pero desde el registro medio hacia abajo su voz es muy débil, su actuación (tal vez por indicaciones de la régie) fue muy esquemática.

Unulfo el otro contratenor exigido por la partitura, fue cantado por Christopher Ainslie con bastante corrección, su voz no es muy poderosa, pero es un actor convincente, en particular en aquellas piruetas corporales que la régie diseñó para él.

Unulfo (Christopher Ainlie) y Bertarido (Xavier Sabata) en una escena con muñecos, a la menera fallida del teatro Bunraku. foto Marcela González

El barítono chileno Javier Arrey cumplió una muy destacada participación tanto en lo vocal como en actuación en su papel de Garibaldo, dando cuenta del porqué en la actualidad tiene una destacada carrera en los más grandes teatro de ópera.

Flavio el hijo de Rodelinda y Bertarido, que es un rol solo presencial, pues ni habla ni canta, fue actuado solventemente por María Prudencio.

Gilberto Ponce. (CCA)

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TRIUNFAL CARMEN EN LAS CONDES.

CARMEN NUEVO ÉXITO DEL TEATRO MUNICIPAL DE LAS CONDES.

En su estreno fue un fracaso y significó un gran golpe para Georges Bizet su compositor, que murió poco después de estreno sin llegar a saber que el título se convertiría en una de las óperas más famosas de todos los tiempos, Brahms fue uno de sus grandes admiradores y Nietzsche la calificaría como la respuesta francesa a la estética wagneriana.

La primera escena. foto tmlc

Rol fundamental para las mezzosopranos, con muchas de sus arias y coros en el inconsciente colectivo, ópera que ha sido objeto de innumerables puestas en escena, algunas de dudoso gusto, como una reciente de uno de los grandes teatros del mundo, donde la protagonista llega a cantar la Habanera, disfrazada de “gorila”, debiendo sacarse la máscara para poder hacerlo.

Carmen (Evelyn Ramírez) y Don José (Pedro Espinoza) en el Desfiladero donde se refugian los contrabandistas. foto tmlc

El dato es pertinente pues ya es común que los públicos rechacen incluso ruidosamente este tipo de propuestas, en las que algunos regisseurs ofrecen su visión particular de la obra sin respetar a sus autores y el contexto, dando cuenta de una ignorancia disfrazada con todo tipo de conceptos, pero por favor, no pretendemos repetir hasta el cansancio las mismas propuestas, creemos que se trata de renovarlas pero respetando el espíritu con que fueron creadas.

En la Taberna; Carmen (Evelyn Ramírez) Frasquita (Tabita Martínez) y Mercedes (Vanessa Gómez) finalizando el baile junto a la Compañía de Pedro Fernández. foto producción

Por ello es que encontramos de gran valor lo que viene realizando el Teatro Municipal de Las Condes, que desde hace varios años viene ofreciendo anualmente diversas óperas, logrando crear una nueva legión de aficionados al género, algunos no dudan en su fidelidad y acuden expectantes a cada estreno, y considerando sus reacciones, estos salen más que satisfechos. En esta oportunidad se están ofreciendo once funciones de Carmen, con dos elencos nacionales y localidades agotadas, ese dato sin duda es indicador que no están equivocados en cuanto a sus propuestas.

Micaela (Paulina González) y Don José (Pedro Espinoza) foto producción

Las puestas en escena corresponden a Miryam Singer y la dirección musical a Eduardo Browne, y como las autoridades analizan los resultados, en esta oportunidad apostaron por una producción de gran evergadura con 40 integrantes de coro, además coro niños, 20 figurantes, además incorporando miembros de la Compañía de Baile Flamenco de Pedro Fernández, al parecer lo más grande que han producido en ópera.

Don José (Pedro Espinoza) observa a Carmen (Evelyn Ramírez) foto producción

Sabemos que Miryam Singer asume Régie, Diseño escenográfico, Vestuario (pertinente e imaginativo en contrastes), Iluminación (con sutiles sugerencias), incluyendo Multimedia con proyecciones led, no creemos equivocarnos al decir que el resultado fue un logro total, pues partiendo de la tradición innovó en el aspecto escenográfico, creando ambientes de magia total como el de la Plaza de Sevilla del inicio, con las gitanas saliendo de la fábrica en imágenes a la distancia, para desaparecer bajo los edificios e ingresar al lugar de la acción, o la transición de la luminosidad del día hasta el atardecer, y las acciones de varios personajes en los edificios de los costados.

Don José (Pedro Espinoza) y Micaela (Paulina González) foto producción

La acertada incorporación de la Compañía Flamenca en la taberna, mientras tras el gran ventanal del fondo, se desplazan la luna y las nubes, la magia del acto de los contrabandistas en el desfiladero, con el inicio del solo de Pedro Fernández acompañado de la “Cantaora” y al final la transformación de la Plaza exterior que nos introduce al interior de la Arena donde se hará un símil entre la estocada y muerte del toro con la de la misma Carmen, en un efecto estremecedor.

El Coro de Niños del Colegio Leonardo da Vinci de Las Condes. foto producción

La régie mostró una enorme cantidad de detalles en la primera escena, tanto como en la Taberna y en la llegada de del público y toreros en el ato final, donde también participan los bailadores flamencos, tampoco elude lo erótico en la seducción de Carmen a Don José, y nos pareció pertinente que Carmen al final y frente a los ruegos de Don José, permanezca impasible en su decisión de dejarlo, aunque corra riesgo de muerte como ella misma lo dice. Podríamos seguir con muchos otros detalles, pero creemos que las fotografías que incluimos dan cuenta de la brillante puesta en escena.

Micaela (Marcela González) foto producción

La Orquesta dirigida por Eduardo Browne estuvo integrada por 33 músicos jóvenes, supliendo en gran forma la cantidad pedida por el original, destacó particularmente en la Obertura y los Preludios a los actos 2, 3, y 4, al tiempo que fue eficaz en crear las atmósferas musicales de muchas de las escenas.

El Coro no solo cantó muy profesionalmente, pues lo hizo también con gran prestancia en actuación, que en este caso no es precisamente simple. El Coro de Niños del Colegio Leonardo da Vinci de Las Condes dirigido por Andrea Molina, que se dividió en dos grupos, uno para cada elenco, lo hizo con hermosas voces, musicalidad y estupenda afinación.

Pedro Fernández en un solo del cuarto acto. foto producción

La seriedad profesional de los figurantes fue un gran apoyo en las escenas colectivas.

Debemos destacar algunas escenas del coro, la escena de la riña entre las cigarreras por la precisión entre su canto y sus alborotados movimientos, la llegada del torero en la Taberna, la expresividad en la escena de los contrabandistas, entre otras.

Carmen (Francisca Muñoz) seduce a Don José (Brayan Ávila) foto producción

Los Elencos. Elenco día 16 agosto.

Evelyn Ramírez fue una espléndida Carmen, a su magnífica voz agregó toda la madurez que como actriz posee, desde la sensualidad del primer acto, donde desfachatadamente conquista a Don José, su ambigüedad amorosa con Escamillo el torero, para luego enfurecerse con José, cuando ella le baila y este le dice que debe volver al cuartel, el dramatismo premonitorio de la escena de la cartas y por último lo hierática que se mantiene mientras José le ruega volver, para luego casi enloquecer de ira cuando lo enfrenta, acción que le significará la muerte a manos de este, la ovación recibida fue más que merecida.

Micaela (Marcela González) y Don José (Brayan Ávila) foto producción

Don José lo cantó el tenor Pedro Espinoza, lo hizo en general con bastante ímpetu, aunque en aquellas partes de carácter más íntimo, manejó muy bien los pianissimo, particularmente en los dúos con Micaela, su rendimiento fue en ascenso logrando posesionarse plenamente en el tercer y cuarto acto, donde vocalmente y en actuación fue conmovedor, la escena final con Carmen fue estremecedora.

Don José (Pedro Espinoza) en un ataque de celos con Carmen (Evelyn Ramírez) foto producción

Paulina González fue una muy convincente Micaela, estupenda en el uso de su hermosa voz, como se sabe es muy expresiva, su interpretación fue de gran sensibilidad, con sus arias y dúos logró emocionar.

Escamillo (Matías Moncada) llega a la Taberna. foto producción

Escamillo lo cantó el joven Matías Moncada, él posee una muy hermosa voz, pero una parte del registro no es poderosa, al menos en este rol, pero como es buen actor, su torero logró gran éxito.

Carmen (Francisca Muñoz) es apresada por Don José (Brayan Ávila) foto producción

Tabita Martínez (Frasquita),Vanessa Rojas (Mercedes), Nicolás Suazo (Dancairo) y Nicolás Vásquez (Remendado), fueron los amigos de Carmen, constituyendo un sólido cuarteto de afinación y tempo impecable, hermosa línea de canto y sólida actuación.

Pablo Oyanedel fue un acertado Zúñiga, tanto en lo vocal como en su prestancia en actuación, Arturo Jiménez muy solvente en su breve actuación.

Elenco día 17 de agosto.

Carmen fue cantado por Francisca Muñoz, que tiene una actuación muy convincente, seductora hasta el erotismo, tiene presencia escénica, no obstante su bella voz no es acompañada por una afinación precisa en muchos momentos, como esto es irregular debe ser algo de distracción o de apoyo, o algo que bien merece ser trabajado para superarlo, puesto que sus condiciones vocales lo merecen.

Carmen (Francisca Muñoz) seduciendo a los soldados. foto producción

Un gran triunfador fue Brayan Ávila, su hermosa voz la maneja inteligentemente logrando cotas de gran expresividad, y como es naturalmente buen actor, logró un suceso con su personaje, su aria de la flor, así como la escena donde es seducido por Carmen fueron poderosas, luego fue dramáticamente emocional en las del acto de los contrabandistas, tanto como en su ruego y asesinato de Carmen.

Creemos que la Micaela cantada por Marcela González, es lo mejor que le hemos escuchado, poderosa a la vez que sutil en lo vocal, en un nivel superior de expresividad, lo que también ocurrió en su corporalidad, sus dúos con José y sus arias fueron extraordinarias.

Rodrigo Quinteros fue una espléndida sorpresa, hermosa y poderosa voz y gran prestancia como actor, razones por las que conquistó plenamente como el torero Escamillo.

Escamillo (Rodrigo Quinteros) canta La Canción del Toreador. foto producción

Frasquita, Mercedes, Dancairo y Remendado el cuarteto amigo de Carmen, lo cantaron Melisa Gómez, de hermosa voz pero algo insegura en tempo, tendió a correr, creando cierta inseguridad grupal, pero es muy buena actriz, Elena Pérez posee bella voz y es muy expresiva vocal y corporalmente, Franco Oportus, no solo es un gran actor, de gran presencia escénica, también es dueño de una bella y gran voz, Alexis Valencia bella voz pero pequeña, la maneja con expresión.

Carmen (Francisca Muñoz) seduciendo. foto producción

Con gran presencia escénica replicada también en lo vocal, el Zúñiga de Cristián Lorca fue otro triunfador, mientras que fue Morales debe desarrollar más su voz pues posee hermoso timbre.

Carmen (Evelyn Ramírez) muere apuñalada por Don José (Pedro Espinoza) foto producción

Con el público dando “pataditas” de admiración finalizó esta función algo que se ha repetido en otras, lo que da cuenta del rotundo éxito de esta puesta en escena de Carmen que quedará en la memoria como una de las más logradas de nuestro país, y que debe enorgullecer a todos quienes participaron en ella, y una pregunta final, qué teatro se puede dar el lujo de programar 11 funciones y todas agotadas?

Gilberto Ponce. (CCA)

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EXTRAORDINARIO CUARTETO

ATTACCA TRIUNFAL.

Un verdadero suceso se vivió en la último fecha de la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas 2019, que está organizada por la Fundación Beethoven, en el Teatro Municipal de Las Condes.

Ante un asombrado público debutó en nuestro país el Attacca Quartet, integrado por Amy Schroeder y Alex Fortes en violines, Natham Shram viola y Andrew Yee en violonchelo; se trata de un joven conjunto egresado de la Julliard School de New York, cuyo debut fue en el 2017, convirtiéndose en Julliard Graduate Resident String Quartet, para posteriormente asumir el mismo rol en el Metropolitan Museum of Art de New York, estos antecedentes nos hablan de un conjunto que ha causado enorme impacto, y es ese mismo impacto el que causaron con su presentación en Santiago.

Attacca Quartet, de iz. a der. Alex Fortes violín II, Andrew Yee violonchelo, Amy Schroeder violín I y Natham Schram viola. foto Fundación Beethoven

Como anécdota debemos decir que por problemas de conexión llegaron muy tarde a la capital y sin sus equipajes, incluso el chelista, desde el avión al teatro, por ello se disculparon por sus muy informales vestimentas; la explicación la dieron al finalizar la primera obra, pero a esa altura, a nadie le importaba la vestimenta, debido a que la interpretación había sido memorable.

En esta gira la segunda violín fue reemplazada por un impecable Alex Fortes, además llamando poderosamente la atención que el estupendo chelista Andrew Yee tocara Beethoven y Schubert como si se tratara de una viola da gamba, lo que al parecer le acomoda para la expresividad en su interpretación.

Comentar sobre su técnica es inútil, pues tienen todo resuelto, razón por la que solo se abocan a la interpretación, en ella incorporan todo su cuerpo, mientras que con miradas y gestos acentúan fraseos y articulaciones, siendo perfectos en los contrastes dinámicos, sus forte son poderosos y expresivos, mientras que sus pianíssimo son increíbles y conmovedores, en cuanto a tempo ofrecen algunas novedades muy atingentes a su interpretación, todo conduce a que sus versiones sean poderosamente expresivas, a veces abriendo nuevos rumbos en ella.

Ludwig van Beethoven. foto biografiasyvidas

Su presentación se inició con el Cuarteto N.º 10 Op. 74, en Mi bemol mayor llamado “El arpa” de Ludwig van Beethoven en el que desde los primeros acordes fue apreciable su ímpetu y poderoso sonido, mostrando ya un exquisito manejo en los contrastes dinámicos, mientras que contagiaban al público con su entusiasmo y goce al tocar, algo que sin duda es como su sello particular.

A la expresividad agregaron un perfecto uso de los pizzicato, pues en esta obra este recurso es fundamental, precisamente a ello se debe su denominación. La complementación, fraseos sensibles y precisas articulaciones. Luego el segundo movimiento se inició con un pianíssimo bello y muy sensible, movimiento tocado de forma tal que casi fue convertido en un lied, destacaremos el bello “canto” del violonchelo.

El Presto fue llevado en un tempo muy rápido de grandes contrastes dinámicos, exigiendo de ellos un gran virtuosismo que asombró al público por su perfección, la última parte mostró cada una de las variaciones con carácter diferente, llevando a los presentes a ovacionar la versión.

El compositor John Adams. foto facebook

John Adams es uno de los compositores estadounidenses más reconocidos, principalmente por haber llevado al minimalismo a secuencias que se entroncan con la tonalidad, pero más bien estamos frente a compositor muy ecléctico en estilo; entre sus obras más famosas se encuentran las óperas Nixon en China, La muerte de Klinghoffer y Doctor Atómico, que aluden a la realidad contemporánea, de este compositor el cuarteto ofreció 4 danzas de El Libro de Juan de las danzas inventadas, en versión sin el sample accionado con el pie que incorpora el original.

El eclecticismo a que aludíamos se evidencia en la mirada expresionista de Toot Nipple, o bien en lo atmosférico y popular de Alligator escalator, el juego de ostinato de la irónica Pavana She´s So fine o bien el juego rítmico melódico de Stubble Crotchet, pensamos que para hacer justicia a la obra, se tiene que contar un conjunto como es el Attacca Quartet.

Franz Schubert. foto wikipedia

Una nueva mirada para el bello Cuarteto, La muerte y la Doncella el N.º 14 en Re menor de Franz Schubert nos entregaron como fin del programa, la vitalidad de la versión junto a un sentido dramático pareció abrir nuevas pistas en la interpretación, que simplemente conmocionó a los presentes; esos acordes suspendidos del primer movimiento para enlazar los temas, o la exquisitez de las variaciones, algunas simplemente conmovedoras, del segundo movimiento basado en lied del mismo Schubert, La Muerte y la Doncella; la vitalidad y gracia del Scherzo o el arrollador Presto final, cuya perfección dejó atónito al público, que de pie ovacionó largamente a este cuarteto, que entregó nuevas claves en la interpretación.

Sin duda uno de los mejores, o tal vez el mejor concierto de visitantes extranjeros de este año.

Gilberto Ponce. (CCA)

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STRAVINSKY BALLET DE SANTIAGO.

BALLET DE SANTIAGO GRAN ÉXITO CON FESTIVAL STRAVINSKY.

En medio de las celebraciones de sus 60 años de existencia, el Ballet de Santiago enfrentó un desafío mayúsculo, nada menos que ofrecer en la misma función, dos de los ballets más emblemáticos de Igor Stravinsky, uno de los cuales fue la coreografía de Marcia Haydée para El Pájaro de Fuego, junto a la reposición de La Consagración de la Primavera en la famosa versión de Glen Tetley.

Ante un teatro colmado de un público expectante, y contando además con el acompañamiento de la Filarmónica de Santiago dirigida por Pedro Pablo Prudencio, se llevó a efecto una extraordinaria velada, que no contó con la presencia de Frédéric Chambert, director general del Teatro.

El Pájaro de Fuego (Andreza Randisek) y el árbol de las manzanas mágicas. foto Patricio Melo

Lo afirmamos así porque desde el certero y musical acompañamiento de Prudencio y sus músicos, cómo olvidar el apoteósico final con un par de trompetas desde arriba en uno de los palcos laterales al escenario, junto a la prestancia y profesionalismo de cada uno de los bailarines, el público gozó de cada uno de los trabajos, quedando en claro porqué el Ballet de Santiago es considerado un referente en el continente.

Sin duda contar con Marcia Haydée en la dirección del mismo, es garantía no solo en los aspectos técnicos, pues en lo artístico sus resultados son de excelencia, en un repertorio que aborda y mezcla inteligentemente lo tradicional con innovaciones.

Los Príncipes (Emmanuel Vázquez y Katherine Rodríguez) foto Patricio Melo

En muchas oportunidades el acompañamiento musical se realiza con grabaciones, por ello se agradece que en esta ocasión, haya sido la Filarmónica de Santiago quien lo realizara en vivo, dándole especial relevancia al evento.

El Pájaro de Fuego fue uno de los ballets que abrió nuevos rumbos a la danza, mientras en paralelo lo hacía en la música, tan alejada de los patrones tradicionales planteando un gran desafío para cualquier coreógrafo, pues desde que, Michel Fokine lo hiciera en su estreno en 1910, un importante número de artistas lo han recreado con coreografías de mayor o menor suceso.

El Mago Kastchei (Gustavo Echeverría) y su corte. foto Patricio Melo

En este caso Marcia Haydée convierte en un joven al Mago Kastchei, creando pasos y giros de acuerdo a ello en su enfrentamiento con el Príncipe, asimismo el manejo de la corte del Mago, tanto doncellas como en los infernales, es de una sólida integración con los protagonistas.

El contraste que plantea para los roles del Pájaro de fuego y la Princesa, donde en el Pájaro su constante juego de brazos, piernas y cabeza, lo convierten en un personaje mítico, mitad ave, mitad mujer, opuesto a la dulzura e inocencia de la Princesa, es otro de los grandes aciertos del trabajo. Destacamos asimismo la incorporación de secuencias de danzas rusas para el Príncipe, las que fueron estupendamente realzadas por la orquesta.

Una vez más el fino trabajo de Pablo Núñez en escenografía y vestuario, crea un fabuloso y mágico mundo, que se transforma según sea la escena, el complemento de Ricardo Castro en iluminación cierra el círculo de atmósferas de la escenografía, el enorme aplauso que se llevó Núñez al final fue muy merecido.

El Pájaro de Fuego (Andreza Randisek) lucha contra las huestes de Kastchei. foto Patricio Melo

Estimamos soberbio el trabajo de Andreza Randisek como el Pájaro de Fuego, la gracilidad y finura de sus constantes movimientos y la sutil mímesis hacia lo humano, lograron que su rol sea inolvidable, no en vano estamos frente a una Primera Bailarina Estrella.

Una de las figuras que sigue dando sólidos pasos para convertirse en un grande, es Emmanuel Vásquez, su estupenda técnica, cada vez más refinada y su prestancia escénica convirtieron a su Príncipe en un personaje magnético tanto para la Princesa como para el Pájaro, mientras fue el polo opuesto y perfecto para el malvado Kastchei.

Este mago fue bailado por Gustavo Echeverría, quien combinó fuerza con sinuosidad de movimientos para llevar su personaje a cimas de perversión y lujuria, su muerte fue un momento estelar en su brillante desempeño.

Kastchei (Gustavo Echeverría) y una de sus doncellas prisionera. foto Patricio Melo

Katherine Rodríguez fue la Princesa, comunicando la inocencia de su puro amor por el Príncipe, la levedad y gracia de sus movimientos, convirtieron a su personaje en referente.

Hemos visto en varias ocasiones otras coreografías, por ello no dudamos en considerar el trabajo de Marcia Haydée como uno de los más logrados.

Rodrigo Guzmán, el joven que será sacrificado. foto Patricio Melo

Entre una de las tantas coreografías creadas para la música de La Consagración de la Primavera, está la de Glen Tetley, que es de una intensidad física tan enorme, que exige un cuerpo de baile (en su mayoría masculino), preparado tanto física como técnicamente, y como en esta ocasión la respuesta de los solistas y cuerpo de baile fue de tal perfección, no extrañaron las muestras de admiración de los repositores, Bronwen Curry y Alexander Zaitsev hacia solistas y cuerpo de baile al final de la función.

Un momento de La Cosagración de la Primavera, Rodrigo Guzmán, atrás Lucas Alarcón y José Manuel Ghiso. foto Patricio Melo

Aclaremos que en el original, una doncella es sacrificada para honrar a la tierra al inicio de la Primavera, en esta coreografía es un joven quien morirá exhausto al final del sacrificio, en un rito que alude tanto a lo sexual como a la muerte y la posibilidad del amor.

Natalia Berríos y Cristopher Montenegro en un momento de La Cosagración de la Primavera. foto Patricio Melo

Rodrigo Guzmán, Primer Bailarín Estrella de la compañía asumió como el joven que será inmolado, su técnica se realzó aún más con la perfección de un trabajo que casi no tiene tregua, tanto en la soledad de su sacrificio, como en las interacciones con el resto, su desempeño fue ovacionado.

Él fue secundado en forma brillante por Natalia Berríos que entregó junto a Montserrat López y María Dolores Salazar, el sentido fundamental de lo femenino, en este rito esencialmente masculino. Dos de los mejores primeros bailarines José Manuel Ghiso y Lucas Alarcón fueron extraordinarios trabajando generalmente a dúo, mientras que otra de las figuras que se consolidan Cristopher Montenegro, fue fundamental en los dúos con su contraparte femenina Natalia Berríos, pues aportan lo sensual y erótico que posee el rito, la prestancia escénica de Montenegro y su técnica cada vez mejor, fue premiada con una gran ovación al final, pero seríamos injustos si no reconociéramos el notable, por lo perfecto, desempeño de cada uno de los bailarines, en este Festival Stravinsky.

Rodrigo Guzmán. foto Patricio Melo

Una velada que sin duda quedará en la memoria.

Gilberto Ponce. (CCA)

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EXITOSO ELENCO ESTELAR.

EL ESTELAR COSÌ FAN TUTTE.

Ya al abrirse el telón de la versión Estelar de Così fan Tutte la ópera de Wolfgang Amadeus Mozart, donde los tres protagonistas masculinos se encuentran en un Baño Turco (Hamán), ya se pudo visualizar el carácter de comedia chispeante que posee esta deliciosa y compleja ópera.

Ferrando (Santiago Bürgi) atrás y Guglielmo (Eleomar Cuello) exiben su cuerpos ante un espejo sostenido por un asistente del Hamám. foto Patricio Melo

No olvidemos que Ferrando y Guglielmo pregonan a quien quiera escucharles, que sus enamoradas Fiordiligi y Dorabella son un modelo de fidelidad, lo que provoca la burla de Don Alfonso, un filósofo mayor; y es precisamente este tipo de comentarios que junto a los de negocios o bien simples pelambres, los que se escuchan en estos recintos, donde los hombres se sienten con la libertad de expresarse mientras son atendidos por los asistentes o bañeros, por ello no es extemporáneo ubicar allí esta escena.

Fiordiligi (Andrea Aguilar) y Dorabella (Evelyn Ramírez) luego de despertar comentan sobre lo maravillosos que son sus novios. foto Patricio Melo

Santiago Bürgi (Ferrando), Eleomar Cuello (Guglielmo) y Patricio Sabaté (Don Alfonso), se movieron a sus anchas, saliendo a las duchas o bien haciendo algo de ejercicio, mientras cantaban y discutían con Don Alfonso, sobre la apuesta de este, en la que afirma que ellas serían infieles, si se les presenta la oportunidad, y así se cumpliria la norma: “cosí fan tutte” o bien “así lo hacen todas”, que postula Don Alfonso, donde se comprobó lo buenos comediantes que estos cantantes son.

Fiordiligi (Andrea Aguilar) y Dorabella (Evelyn Ramírez) en el dúo sobre el amor que sienten por sus enamorados. foto Patricio Melo

En la cama donde duermen las hermanas Fiordiligi (Andrea Aguilar) y Dorabella (Evelyn Ramírez), estas se despiertan alabando las cualidades de sus enamorados, sin saber que la conspiración de los tres hombres ya está en marcha.

Pronto llegará Don Alfonso comunicando que sus novios deben partir al instante al campo de batalla por una orden real, casi no hay tiempo de despedirse, y ellas desesperadas lloran y Dorabella incluso intentará suicidarse, haciendo pensar a los novios, que ya tienen ganada la apuesta, esta escena, uno de los numerosos concertatos, fue exquisita en humor y musicalidad.

Don Alfonso (Patricio Sabaté) falsamente conmovido, comunica a las hermanas que sus novios deben partir al campo de batalla. foto Patricio Melo

Don Alfonso ha sobornado a la criada Despina (Patricia Cifuentes) quien con desenfado se burla del dolor de las hermanas, cuando les dice, deberían aprovechar la oportunidad para así tener nuevos amantes, ellas se sienten ultrajadas con esa sola idea, pero luego al llegar sus novios disfrazados de albaneses, intentando cada uno seducir a la novia del otro, algo aparentemente inútil, no obstante Dorabella comienza a flaquear, su hermana en cambio parece inconmovible (aria come scoglio, como una roca).

Los albaneses fingirán incluso un intento de suicidio para conquistarlas, hasta que al final ambas aceptarán a sus nuevos amantes, para desilusión de Ferrando y Guglielmo que comprueban que sus novias sí podían ser infieles, Don Alfonso les invita a casarse con ellas para castigarlas, en medio de esta boda falsa, con Despina disfrazada de Notario, se escuchan acordes marciales anunciando la vuelta de los antiguos novios, pero luego, todo se descubre para felicidad de todos, con los novios perdonando y Don Alfonso con Despina celebrando haber ganado la apuesta, con dinero de por medio.

La cantidad de enredos y situaciones requiere de un elenco que juegue con desparpajo, todas las incidencias contradictorias, con prestancia humorística y vocal, en este aspecto el elenco fue un triunfador absoluto, que asombró en su comicidad, arrancando incluso carcajadas del público, mientras que en lo vocal demostraron la más absoluta solvencia.

Pedro Pablo Prudencio dirigió impecablemente a la Filarmónica de Santiago, una vez más de magnífico desempeño, a su vez el director manejó progresiones y fraseos entre solistas y orquesta, en un todo que conquistó ampliamente al público que ovacionó a todos los interpretes.

Don Alfonso (Patricio Sabaté) soborna con un regalo a Despina (Patricia Cifuentes) para que colabore en la apuesta. foto Patricio Melo

Andrea Aguilar sigue mostrando sus avances tanto en lo vocal como en actuación, su Fiordiligi fue excelente en sus grandes arias y logró transmitir todas las dudas emocionales de su rol. Evelyn Ramírez entregó su vasta experiencia en el papel de Dorabella, sus arias y dúos fueron certeros y de gran musicalidad, y como es excelente actriz triunfó en toda la línea.

Patricia Cifuentes fue exquisitamente histriónica como Despina, en un papel muy complejo en lo vocal, que resolvió con la sabiduría y experiencia que posee.

Dorabella (Evelyn Raamírez) es conquistada por Guglielmo (Eleomar Cuello) vestido como falso albanés. foto Patricio Melo

Santiago Bürgi fue un Ferrando muy empoderado, si bien su voz no es grande, la maneja inteligente y diestramente, se complementa muy bien con el resto, con el agregado que es muy buen actor. Sin duda Eleomar Cuello ha dado pasos enormes tanto en el desarrollo de su hermosa voz, como en actuación, todo en él resulta natural, sus dúos y concertatos fueron entre otros momentos, un gran éxito.

Patricio Sabaté, dio el perfil exacto para el cínico rol de Don Alfonso, sin mostrar un gran despliegue vocal, que no es necesario, destacó con su progresión semi malvada para lograr ganar la apuesta.

Todo el elenco, de pie las monjas asistentes del Médico, aquí transformado en Monja de la Caridad (Patricia Cifuentes) y Don Alfonso (Patricio Sabaté), semi sentadas Fiordiligi (Andrea Aguilar) y Dorabella (Evelyn Ramírez), en el suelo Ferrando (Santiago Bürgi) y Guglielmo (Eleomar Cuello) luego del falso intento de suicidio de los supuestos albaneses. foto Patricio Melo

Debemos destacar en todos la precisión en los numerosos concertatos, algunos de gran dificultad vocal, mientras actuaban con realismo y simpatía; asimismo nos parece de justicia realzar el desempeño de los dos figurantes por su profesionalismo como actores en las diversas acciones que representan, disfrazados hasta de monjas de la caridad. Del Coro repetimos los conceptos para la versión internacional.

Una función que fue larga y justicieramente ovacionada, cuyos puntos débiles en la puesta en escena los analizamos para la otra versión.

Gilberto Ponce. (CCA)

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COSÌ FAN TUTTE INTERNACIONAL.

COSÌ FAN TUTTE ELENCO INTERNACIONAL, LUCES Y SOMBRAS

Finalizando la serie de la trilogía de óperas que escribieran Wolfgang Amadeus Mozart y Lorenzo da Ponte, que incluye Bodas de Fígaro, Don Giovanni, además de Così fan Tutte, esta última llegó ahora al escenario del Municipal, con la escenografía de Roberto Platé, la misma que recibió en las otras dos ocasiones, comentarios tales como, pesada, opresiva y en general fea, pero para esta oporunidad varió en algo, pues el muro posterior se abrió con persianas móviles dándole amplitud a un espacio que resultó muchas veces sofocante. En el escenario solo una cama con dosel cuyos velos son arrancados por las protagonistas, una silla y una estatua religiosa, al parecer San Sebastián, que se convertirá en percha y hacia el final se la ubicará a un costado del escenario, donde los recién casados rezarán?.

Fiordiligi (Paulina González) y Dorabella (Rihab Chaieb) al despertar recuerdan a sus novios. foto Marcela González Guillén

En la iluminación realizada por Christophe Naillet, hubo algunos aciertos, pero se privilegió en general la oscuridad, siendo contradictoria en las escenas finales, pues durante las bodas, las falsas y la reales, la oscuridad logró hacer desaparecer el ambiente festivo, todo al parecer con el objetivo de lograr un impacto al encender las luces de la sala antes del final, algo que no conseguido satisfactoriamente.

Guglielmo (Orhan Yildiz) y Fiordiligi (Paulina González). foto Marcela González G.

El vestuario de Jacques Schmidt y Emmanuel Peduzzi muy logrado en sus contrastes, con un detalle sorprendente, las protagonistas, duermen, actúan y se casan con los mismos vestidos.

La versión en general planteó varias dudas, pues pareció que no tuvo ensayos suficientes, esto a juzgar por los numerosos desajustes tanto en la orquesta, como entre esta y los solistas, pero más importante fue el enfoque de Attilio Cremonesi, que en contrario a otras oportunidades se le vio dubitativo en el carácter y en las tensiones propias de la partitura, por ello, particularmente en el segundo acto, la gracia y chispa que caracteriza a la ópera, escaseó demasiado durante esta función.

El Director Attilio Cremonesi. foto M. G. G.

Otro aspecto que contribuyó, fue el balance orquestal, donde las cuerdas, poco numerosas, tocaron casi siempre piano, sin darle relevancia a fraseos y articulaciones, perdiéndose muchos de los exquisitos diálogos con los solistas, no estamos diciendo que hayan tocado mal, pero su sonido no fue relevante cuando intervenían maderas y bronces, de esta forma el acompañamiento orquestal terminó resultando algo laxo, asimismo al continuo, tan importante en todos los recitativos, el chelo y el contrabajo (no sabemos porqué se agregó este último, pues no existe en la instrumentación original), tocaron con demasiado volumen, ahogando al clavecín, desdibujando la armonía.

Lo anterior no resta para nada el magnífico rendimiento de la Filarmónica de Santiago, destacando aún más el hermoso sonido de las maderas.

La régie de Pierre Constant, con bastante destalles como es su costumbre, sobre todo para suplir con los movimientos de los cantantes, el minimalismo escenográfico.

Don Alfonso (José Fardilha) convence a Ferrando (Andrew Stenson) y a Guglielmo (Orhan Yildiz) que finjan partir a la guerra. foto Marcela González G.

El Coro cantó relegado en los palcos laterales del escenario, haciéndolo como ya es su costumbre, en espléndida forma.

La soprano chilena Paulina González que mostró una vez más su hermosa voz, fue Fiordiligi, un desafío mayúsculo, pues bien se sabe la extraordinaria dificultad que representan su arias, ella lo hizo certeramente, con impecable afinación, saliendo airosa en las coloraturas, y con gran éxito en los agudos, en las notas más graves se desearía un volumen mayor, pero como esto ocurre solo en dos oportunidades, en nada afectó el resultado final, su actuación tuvo toda la prestancia requerida, razón por la que obtuvo un gran éxito.

Las hermanas desesperadas al saber que Ferrando y Guglielmo partirán a la guerra, Dorabella trata de matarse y se lo impide Don Alfonso. foto M. G. G.

La mezzosoprano tunecino-canadiense Rihab Chaieb cantó como Dorabella, ella posee un bellísima voz y su actuación es muy convincente, creó a la perfección el rol de su lábil personaje, siguiendo prestamente los consejos de Despina sobre aprovechar la ausencia de su prometido y gozar de su nuevo enamorado; su afinación, manejo de coloraturas y sentido dramático la convirtieron en otra de las grandes triunfadoras, sería muy interesante volver a escucharla en otra oportunidad.

Fiordiligi y Dorabella sorprendidas por la llegada de los falsos albaneses (sus novios disfrazados) mientras comentan Don Alfonso y Despina (la soprano Marcela González) foto Marecela González Guillén

Marcela González otra soprano chilena asumió como Despina, la criada que en complicidad de Don Alfonso, intenta que sus patronas sean infieles. Marcela tiene una bella voz pero creemos que debe manejar el volumen en sus agudos, y en particular mejorar su actuación que es muy poco natural.

Los falsos albaneses han bebido un falso veneno, para asustar a Fiordiligi y Dorabella y así lograr que se casen con ellos, Despina y Don Alfonso deciden llamar a un médico. foto M. G. G

El trío masculino lo encabezó el tenor Andrew Stenson, que posee un voz muy agradable que se adapta muy bien al papel de Ferrando, aunque su volumen no es poderoso tiene una linea de canto musical, pero esta no siempre es expresiva, y su actuación es correcta.

El barítono turco Orhan Yildiz fue un convincente Guglielmo tanto en lo vocal como en actuación, varias de sus escenas fueron muy logradas y divertidas, particularmente cuando asume como el albanés.

Despina (Marcela González) llega disfrazada de médico (no sabemos porqué fue convertida en Monja de la Caridad) junto a dos asistentes socorren a los albaneses, mientras observan Fiordiligi, Dorabella y Don Alfonso

Un conocido en el escenario del Municipal, José Fardilha fue Don Alfonso el intrigante que arma el ambrollo para ganar la apuesta a sus jóvenes amigos, en esta oportunidad apreciamos solo su prestancia como actor, pues vocalmente ese día no estaba en plenas condiciones, incluso con afinación no certera.

Una función que dejó la sensación de que le faltó tiempo para ser totalmente lograda.

Gilberto Ponce. (CCA)

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CUERDAS DESDE VIENA.

CUERDAS EN TEMPORADA DE LA BEETHOVEN.

En la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas de la Fundación Beethoven, pudimos apreciar el valor de un conjunto de cuerdas venido desde Viena, con un repertorio muy diferente a lo usual, que no obstante permitió aquilatar su musicalidad.

El 24 de junio se presentó Wiener Kammersymphonie, formado por un cuarteto de cuerdas más contrabajo, cojunto que se presentó junto a la extraordinaria violinista italiana Francesca Dego.

Este quinteto se especializa en realizar o encargar arreglos de obras para orquesta, adaptándolas para los cinco instrumentos; en relación a esto estimamos que los resultados son dispares, puesto que algunos resisten mejor la reducción, mientras que otros resultan demasiado despojados en timbres y colores, perdiéndose en general el espíritu con que fueron compuestos.

Wiener Kammersymphonie. foto fpac

Así fue lo que ocurrió con la bellísima y dramática Obertura Coriolano de Ludwig van Beethoven, que solo en las partes de acordes unísono logra algo del sentido dramático de la obra, en el resto se pierden frases importantes y lo más importante, el dramatismo que conlleva. Lo anterior no tiene nada que ver con la solvencia de los intérpretes, que muestran gran virtuosismo.

Luego vinieron dos obras que resisten mucho mejor los arreglos para quinteto de cuerdas, nos referimos a dos conciertos para violín de Wolfgang Amadeus Mozart, en los que participó la extraordinaria violinista Francesca Dego.

Escuchamos enseguida los Conciertos para violín N.º 3 en Sol Mayor y el N.º 4 en Re mayor, en los que sobresalió el bellísimo sonido de la solista, que se suma a su prestancia escénica y belleza personal.

La extraordinaria violinista Francesca Dego. foto pinterest

En perfectos diálogos con el conjunto Dego expuso su enorme musicalidad sobresaliendo su manejo del fraseo y exquisitez en articulaciones, hacemos mención que ambas obras se abordaron en forma diferente, el N.º 3 en forma más liviana y con más peso y énfasis expresivo el N.º 4 siendo las cadenzas de ambos conciertos abordadas brillantemente, con destreza en las dobles cuerdas, y con gran claridad en sus melodías, agregando un sutil manejo del pizzicato en las cadenzas del cuarto concierto.

Francesca Dego. foto youtube

Sus movimientos lentos mostraron expresividad y un bello cantábile, mientras que con carácter a veces virtuoso se abordaron los movimientos finales, sin duda estas obras fueron las que lograron el mayor reconocimiento del público.

Finalizaron con otro arreglo, ahora con una obra escrita primero para piano, luego orquestada por su propio autor, para finalmente terminar como quinteto de cuerdas; se trata de los Märchenbilder (Imágenes de cuentos de hadas) de Erich Wolfgang Korngold, compositor bastante conocido por su música para el cine.

Erich Wolfgang Korngold. foto BBC

Son piezas que en un lenguaje que aborda en cierta medida la modernidad, describen la esencia de algunos cuentos infantiles, donde la primera recuerda música de Mahler tocada muy expresivamente en su carácter marcha.

Las restantes transitan por el vals, uno de ellos triste, finalizando la quinta en forma vital a la vez que exigente.

Ante los requerimientos del público ofrecieron dos encore que encendieron a los presentes, primero un Kreisler y luego Relámpagos y Truenos de Johann Strauss.

Gilberto Ponce. (CCA)

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