ROTUNDO ÉXITO DE AÍDA EN EL MUNICIPAL.

TRIUNFAL RETORNO DE AÍDA DE GIUSEPPE VERDI EN EL MUNICIPAL.

Hugo de Ana, tal vez uno de los más destacados hombres en el mundo de la ópera, confirmó algo indesmentible, aquello que dice que no son necesarios artificios intelectualoides, para conseguir un rotundo éxito como ocurrió con esta Aída que cierra la Temporada 2017, de Ana no la saca de su contexto para “actualizarla”, la moderniza valiéndose de la multimedia conservando su esencia, demostrando con largueza que la genuina creatividad puede siempre respetar el espíritu de los compositores, sin llevarla a manera de ejemplo desde Egipto al Bronx entre bandas de drogadictos.

Radamés (Alfred Kim) al centro presenta al Rey los prisioneros estíopes, en la Escena triunfal, a su derecha Ramfis (In-Sung Sim), a su izquierda Amneris (Marina Prudenskaya) un poco más abajo Amonasro (Vitaly Vilyy) e incada Aída (Cellia Costea) foto Carlos Candia

Los abucheos escuchados hace un tiempo en el Municipal, vienen ocurriendo y con gran frecuencia en muchos escenarios del mundo, y no porque los “tradicionalistas” se resistan a aceptar lo nuevo, creemos que solo están rechazando descontextualizaciones absurdas en las que muchas veces, parecieran estar en una constante búsqueda del feísmo.

Otro momento de la Escena Triunfal al fondo El Rey (Pavel Chervinsky) el Coro y parte de los Bailarines. foto twitter

En el caso de esta Aída nos parece importante resaltar lo provechoso que resulta unir los cuatro actos en dos, ya que mediante la multimedia no es necesario esperar por los cambios escenográficos, transformando su puesta en escena algo de ribetes cinematográficos, asimismo estamos convencidos que de Ana, piensa sus puestas en escena, según el concepto de la obra de arte total, que hace un todo indivisible entre música, danza, actuación, escenografía, vestuario e iluminación, donde nada queda al azar, al parecer para él nada ni nadie pierde significado, los movimientos de figurantes y bailarines son tan precisos como los de los cantantes principales.

Amneris (Marina Prudenskaya) y Aída (Cellia Costea) cuando Amneris logra saber del amor de Aída con Radamés. foto Carlos Candia

En esta producción la iluminación juega un rol tan potente como novedoso en la creación de ambientes, siendo muchas veces mágico en las escenas íntimas, como desbordante en las grandes escenas de masas con la omnipresente presencia del Sol, o acentuando la solemnidad de los templos.

Amneris (Marina Prudenskaya) en las afueras del Templo de Isis. foto Carlos Candia

Asimismo el poder de esta puesta logra que la omisión de la danza de esclavitos negros en la habitación de Amneris no tenga importancia, de igual forma la belleza y perfección de la coreografía se impone ampliamente al reemplazar la ceremoniosa Marcha Triunfal por el grupo de espléndidos bailarines.

La escenografía de gran funcionalidad en plano inclinado se cierra por los lados con muros de espejos inclinados, cerrando el fondo una gran pantalla reflectante y a la vez transparente que permite la creación de diversos ambientes, utiliza además dos trampas en los costados atrás y una gran rampa con espejo en su interior que se eleva en varios momentos, como en la escena del Templo de Vulcano que refleja imágenes casi dalinianas, y al final convirtiéndose en la tumba de Radamés y Aída, que además contiene los objetos usuales para el viaje al más allá.

Radamés (Alfred Kim) a presado por los guardias es llevado ante Amneris (Marina Prudenskaya). foto Carlos Candia

El vestuario tiene logros importantes en las masas y adecuado para identificar a los personajes principales, mientras que la régie es exhaustiva en detalles que dan coherencia y realismo a la trama.

Consideramos del más alto nivel el desempeño de los numerosos figurantes, incluido un grupo de haitianos que actúan como los prisioneros etíopes, que se complementan con el grupo de casi veinte estupendos bailarines en las coreografías de Leda Lojodice.

Amonasro (Vitaly Bilyy) y Aída (Cellia Costea) atras los prisioneros etíopes. foto Carlos Candia

La Orquesta Filarmónica de Santiago de espléndido sonido, fue dirigida por Francisco Rettig, que tuvo un desempeño muy correcto, con algunos desajustes entre el foso y el escenario que sin duda se corregirán en las funciones siguientes, asimismo consideramos que en ocasiones su pulso fue en exceso contenido restándole emocionalidad, como lo fue en la gran escena de Amneris en el último acto; asimismo los pianissimo fueron tales, que significó que algunos cantantes escucharan defectuosamente la orquesta, afectando momentáneamente su afinación, en otros momentos como la escena triunfal fue muy efectiva.

El Coro del Municipal (Jorge Klastornick) sorprendiendo como siempre tanto en escena como en los coros internos, nos preguntamos el porqué no sale a saludar al final, para recibir el reconocimiento del público.

Otro momento de la Escena Triunfal co

El elenco de cantantes es en general bastante parejo, solo con pequeñas diferencias vocales o de actuación. Fue encabezado por Cellia Costea, soprano de gran volumen y hermoso timbre, su Aída mostró un notable manejo dinámico, sus forte son sólidos y musicales, tanto como sus bellos pianissimo, sus solos fueron poderosamente expresivos, como en la segunda escena del primer acto, o su inspirado “Oh patria mía”, asimismo su dúos con Amneris, y aquel con su padre y posteriormente con Radamés cuando planean fugarse.

Aída (Cellia Costea) foto Carlos Candia

Alfred Kim el tenor coreano fue Radamés, asumiéndolo con su hermosa y poderosa voz, su Celeste Aída, lo sorprendió un tanto frío, pero posteriormente se hizo dueño total del personaje, los dúos con Aída en el intento de fuga y en la tumba en el final sobresalieron tanto como aquellos con Amneris.

Marina Prudenskaya que asumió como Amneris, mostró una voz de pequeño caudal, aunque de hermoso timbre, en el registro medio hacia arriba sobresale muy bien, pero en la tesitura baja, su voz es insuficiente, esto sin duda le restó sin duda perfil dramático a la escena del juicio a Radamés uno de los momentos claves de la ópera, algo similar ocurrió en la escena final cuando pide a los dioses por el alma de su amado.

Amneris (Marina Prudenskaaya) con sus doncellas, foto Carlos Candia

Amonasro se constituyó en un éxito más entre los muchos cosechados por Vitaly Bilyy, a su bella y poderosa voz suma carisma y una espléndida actuación.

In-Sung Sim cantó como Ramfis en una actuación impecable en lo vocal y actuación. El Rey que canta siempre desde atrás recayó en Pavel Chervinsky quien lo hizo con gran prestancia.

El director Francisco Rettig. foto biobio

Muy sólido en lo vocal estuvo Rony Ancavil que fue el Mensajero, tanto como Paola Rodríguez que fue la Sacerdotisa.

Una función que hizo volver la ovaciones al Municipal, con esta innovadora puesta de Hugo de Ana, quien rara vez ha defraudado, por eso fue extraño que no saliera a saludar al final pues se habría llevado el más grande reconocimiento de parte del público.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | 4 comentarios

DMITRI SHOSTAKOVICH LADY MACBETH.

LADY MACBETH PROBLEMA TRANSFORMADO EN EXITOSA PROPUESTA

A través de los siglos el arte se ha visto sometido a todo tipo de contingencias, algunas incluso han abortado proyectos, pero en casi todas las oportunidades el talento y perseverancia de sus creadores se han impuesto por sobre amenazantes avatares.

Quien no recuerda las paupérrimas condiciones en que Bach estrenó La Pasión según San Mateo, o los sucesivos cambios que Beethoven realizó en su Fidelio antes de ser reconocida como obra maestra, qué decir del estreno de La Consagración de la Primavera de Stravinsky, en fin podríamos detallar muchos ejemplos en la larga historia de la música, los que en algo se relacionan con el siguiente comentario.

Dmitri Shostakovich. foto greatcourses

El Municipal de Santiago tenía como uno de sus propuestas más importantes de su Temporada Lírica, el estreno de Lady Macbeth de Mtsensk la ópera de Dmitri Shostakovich, que fuera recibida con grandes alabanzas en su estreno en el mismo teatro el 2009.

La obra aclamada en todo el mundo, cuyo estreno también se vio afectado por la intervención de Stalin, quien después de escuchar sobre el clamoroso éxito en su estreno, la vio, provocándole tal reacción que la calificó como música “pornofónica”, cortando la racha de muchas anteriores y aclamadas representaciones. No es del caso analizar los cambios posteriores realizados por el compositor, que poco influyeron en la dirigencia soviética, a Stalin no solo le molestó la música, también el tema, la violencia del mismo y las provocativas insinuaciones políticas, e incluso nos atrevemos a conjeturar que el enorme machismo del dictador no soportó que la protagonista fuera quien dirigiera sin contrapeso tanto su destino como su sexualidad, aunque esto solo es una presunción.

Katerina (Eugenia Fuente) y Sergei (Enrique Folger) foto municipal

El estreno de la ópera en Santiago se vio obstaculizado por la huelga del sindicato de técnicos del teatro, llevando a las autoridades del Municipal y de acuerdo con el director de escena Marcelo Lombardero a presentar una versión que se llamó semi escenificada, en un escenario casi desnudo en cámara negra, sin cambios de iluminación, solo con sillas rojas para el coro, otras con respaldo negro para solistas, y todos vestidos de traje largo y smoking.

Puesto así, habría sido una función de concierto, como alegó en voz alta un espectador, en el estreno del Elenco Estelar, pero el gran cambio estuvo en los solistas que realizaron movimientos dramáticos de acuerdo al desarrollo del argumento, incluido el movimiento en sus ropas o la incorporación de algún elemento como pistolas u otros, el coro asimismo entró o salió con su disciplina acostumbrada, suponemos que todo lo anterior a partir de la plantilla de movimientos de Lombardero.

Pedro Pablo Prudencio director musical de Lady Macbeth. foto operamusica

El caso es que a poco andar, la escenografía y vestuario dejaron de ser fundamentales, cobrando primera importancia la sensacional música de Shostakovich, que se pudo apreciar plenamente en toda su magnitud, en este caso dirigida estupendamente por Pedro Pablo Prudencio, que con segura batuta llevó a la Filarmónica de Santiago por los habituales caminos de excelencia, él manejó tensiones y progresiones en un continuo que no dio tregua al público, con contrastes dinámicos certeros, consiguiendo del grupo el mejor sonido posible. Del mismo modo su trabajo en la concertación de solistas y coro, solo puede ser catalogado de notable.

Sergei (Enrique Folger), Zinovi (Pedro Espinoza) y Katerina (Eugenia Fuente) antes de asesinar a Zinovi. foto municipal

El Coro del Municipal de Santiago que dirige Jorge Klastornick, impecable como son siempre sus presentaciones.

El elenco de solistas, que mezcló cantantes internacionales y chilenos fue el complemento perfecto para el logro de un resultado del más alto nivel.

Imágen de la producción del 2009. foto masmunicipal

Katerina Ismailova la protagonista fue cantada por Eugenia Fuente, mezzosoprano argentina, quien creó no solo un personaje creíble que pasa por todas las pulsiones libidinosas y asesinas que conviven en ella, también mostró un hermoso caudal vocal de tremenda expresividad, se la vio deseosa y agresiva en la primera parte, siendo desgarradora al final, sin duda una voz que quisiéramos volver a escuchar en otro repertorio. La enorme y larga ovación que recibió, la convirtió en una de las grandes triunfadoras de la función.

El Pope (David Gáez) en el matrimonio de Katerina con Sergei. foto municipal

Su suegro Boris Ismailov fue abordado por Alexander Teliga el bajo ruso, que también participó en la versión del 2009, su personaje le muestra como un indiferente padre de Zinovi marido de Katerina, para luego no ocultar su deseo por ella, posteriormente será el sádico que azota implacablemente a Sergei, al descubrir que este es amante de Katerina, que desembocará en que resulte asesinado por esta, para finalmente convertirse en un imponente fantasma cuando desde la mitad de platea increpa a su esposa, tanto su poderosa voz como su actuación fueron efusivamente reconocidas por los asistentes.

Producción del 2009. foto tiempodemusica

Otro cantante que participó en la versión anterior fue el tenor argentino Enrique Folger, lo hizo como Sergei el amante y luego esposo de Katerina, su desplante y conocimiento de la ópera le hizo abordar espléndidamente su rol, primero embobado por Katerina, luego como el cómplice de esta, para finalmente abandonarla por una nueva conquista, su bella y expresiva voz, le convirtieron en otro de los favoritos del público.

Pedro Espinoza el tenor chileno fue Zinovi el pusilánime esposo de Katerina lo hizo con prestancia y voz segura. Solo en la escena final interviene Evelyn Ramírez como la nueva amante de Sergei, muy convincente en actuación además de su hermosa voz.

Producción 2009, atrás Enrique Folger como Sergei. foto visionescriticas

El resto fueron solo cantantes nacionales, muy bien Paola Rodríguez como Aksinya la mujer abusada del inicio y luego como una de las convictas, Gonzalo Araya creo un gran personaje en lo vocal y en actuación como Trabajador harapiento. No sorprende la prestancia escénica de Sergio Gallardo que fue Molinero y Jefe de Policía descollando en este último.

Sergei (Enrique Folger) coquetea con Sonyetka (Evelyn Ramírez) foto municipal

David Gáez fue mucho más convincente como Pope que como Viejo convicto. Los demás un excelente Claudio Cerda como un Invitado borracho, Javier Weibel, Gustavo Morales, Francisco Huerta y Matías Moncada, completaron un elenco que a pesar de las imprevistas dificultades logró un resonante éxito, en esta compleja Lady Macbeth, que bajo la dirección de Pedro Pablo Prudencio fue largamente ovacionada.

Se decidió incluir fotografías de la producción del 2009 y de la presente, para valorar más aún el trabajo realizado en esta oportunidad.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario

EL EXCELENTE ENSEMBLE CAMÉLÉON

ENSAMBLE CAMÉLÉON TRIUNFA EN LA BEETHOVEN.

El Sexteto holandés de Cuerdas “Ensamble Caméléon” volvió a presentarse luego de cinco años en la Temporada Internacional Fernando Rosas, que anualmente organiza la Fundación Beethoven.

Ensamble Caméléon. foto downtherabbit

La agrupación se caracteriza por el sofisticado y heterogéneo repertorio que abordan, abarcando diferentes estilos, formas y autores, en el que triunfan gracias a la contundencia musical de sus integrantes, en esta visita volvieron a sorprender y cautivar a un público que no dudó en manifestar su admiración en cada obra que presentaron.

Sus integrantes son los violinistas Joris van Rijn y Sonja van Beek, los intérpretes en viola Joost Keizer y Joël Waterman, Johan van Lersel y Floris Mijnders en violoncello, y el contrabajista Wilmar de Visser que se alternaron en los dos quintetos que interpretaron, tanto como en la Sinfonía de Beethoven que ocupa un sexteto de cuerdas.

Luigi Boccherini. foto bibliolore

El hermoso y lírico Quinteto de cuerdas en Do mayor de Luigi Boccherini, con el que iniciaron su presentación dio cuenta desde los primeros compases la belleza de sonido que caracterizó toda su presentación, agreguemos la solidez de fraseos y articulaciones que son el medio para lograr una precisa expresividad, este Quinteto otorga al primer violín un cierto predominio, pareciendo a ratos violín acompañado por el resto, no obstante la sobriedad de Joris van Rijn le dio la presencia y elegancia justa en su primer movimiento.

Carácter un tanto popular posee el Menuett que sigue, el que interpretado con gracia galante, el Grave su movimiento lento, muestra algunas audacias armónicas que acentúan su oscuridad, fue interpretado con extrema expresividad.

El Rondó allegro con moto que finaliza permitió al chelista Johan van Lersel mostrar todo su virtuosismo en un movimiento chispeante cercano a la danza, virtuosismo que fue replicado por el resto, cerrando brillantemente la obra.

Antonin Dvorak. fotoredmayor

En un drástico cambio estilístico pasaron enseguida a interpretar el Quinteto en Mi bemol mayor, Op. 97 de Antonin Dvorak, que mostró mayor peso sonoro y expresivo, en un juego dinámico exquisitamente afiatado, el final del primer movimiento sorprendió por la sutil belleza del pianissimo.

El Allegro vivo que sigue fue virtuosamente ligero, con logrados fraseos y estupendo contrastes dinámicos, el trío del movimiento dio lugar a que el violista Joos Keiser mostrara un hermoso canto acompañado por el pizzicato del resto.

Una serena expresividad que recuerda al movimiento lento de la Sinfonía del Nuevo Mundo, es el inicio de la tercera parte Larghetto, que podemos comparar a un Nocturno donde las diferentes voces fluyen con inusitada belleza.

El Finale Allegro fue un lujo en progresiones, donde mostraron toda su capacidad como virtuosos intérpretes.

Ensemble Caméléon. foto visionescriticas

Durante el Romanticismo fue habitual que muchas grandes obras tuvieran transcripciones para grupos pequeños, para así poder interpretarlas en la intimidad de los salones, es el caso de la versión para sexteto de cuerdas de la Sexta Sinfonía Pastoral de Ludwig van Beethoven, que fue la obra con que finalizaron el concierto.

La adaptación corresponde al organista y compositor alemán Michael Gotthard Fischer, quien la realizó en 1809, sorprendiendo por su gran habilidad para suplir la instrumentación original, ya que los timbres de maderas, bronces y percusión son reproducidos con mucha cercanía por el sexteto de cuerdas.

Ludwig van Beethoven joven. foto themaggies

Alguien podrá objetar que se presenten grandes obras en esta combinación, pero creemos que es un aporte al conocimiento del como se practicaba la música en los salones del romanticismo, y si además estos arreglos tienen la calidad de este, nos parece sin duda instructivo; como no maravillarse del diálogo de las aves del segundo movimiento o el fluir del arrollo, o bien como soluciona la tempestad de verano y la acción de gracias del final, el público ovacionó la estupenda versión que ratificó la excelencia del Ensamble Caméléon.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario

NOTABLE MONTEVERDI EN LA USS.

VÍSPERAS DE LA SANTÍSIMA VÍRGEN DE MONTEVERDI.

Una de las obras de carácter más espiritual que jamás se hayan compuesto, Las Vísperas de la Santísima Virgen (Vespro della Beata Vergine), de Claudio Monteverdi fue el último desafío abordado por la Orquesta Barroca Nuevo Mundo que dirige Raúl Orellana, los que junto a con un grupo de estupendos solistas vocales, la interpretaron en el Campus Los Leones de la Universidad San Sebastián.

Claudio Monteverdi. foto classical

La versión que escuchamos de corte minimalista en cuanto a intérpretes vocales, pues no contó con coro, tuvo un acertadísimo enfoque de Orellana, quien fue capaz de captar el espíritu de la obra, particularmente en diferenciar los momentos dramáticos de aquellos más espirituales, que están marcados por tempos y pulsos diferentes, algunos de ellos insertos en sus diferentes 13 partes que componen la obra.

Si bien creemos que hubo triunfos rotundos, estos se contrastaron con otros que fueron más allá del director sus músicos y cantantes, en primer lugar la deficiente acústica del lugar (Salón de Actos del Campus) que sin duda requiere de una urgente adecuación, como asimismo mejorar la iluminación del escenario y el recinto; la ubicación de este es excelente con gran conectividad, razón por la que creemos esta prestigiosa universidad debiera realizar esa inversión.

Orquesta Barroca Nuevo Mundo. foto musicantigua

Este aspecto redundó sin duda en los referentes auditivos tanto para instrumentistas como para cantantes, incidiendo en algunas desafinaciones en los instrumentos de viento como en algún pequeño desajuste en el ensamblaje general.

Otro aspecto que jugó en contra, fue la inconcebible actitud del bajo David Gáez que no se presentó en las funciones, produciendo un vacío en las imitaciones o respuestas con el otro bajo, y en otros concertados, no obstante debemos alabar la prestancia de los solistas y el director, para salvar la inusitada situación.

Creemos asimismo que en lo vocal faltaron más voces, en particular en aquellas partes de carácter antifonal que poseen mayor fuerza vocal tanto como en la audición de los Cantus Firmus gregorianos que son una constante en varias de sus partes, y mayormente en el Magnificat, que deben escucharse tanto como sustento o complementación de las líneas melódicas de los solistas.

El director y violinista Raúl Orellana. foto Twitter

Pero debemos destacar sin duda el absoluto profesionalismo de cada uno de los interpretes, que consiguieron un laudatorio éxito en una obra de extraordinaria dificultad.

Los solistas vocales fueron; Nora Miranda y Denisse Torre sopranos, Ana Navarro y Claudia Godoy mezzosopranos, Rodrigo del Pozo, Felipe Gutiérrez y Diego Arellano tenores y Patricio Sabaté barítono.

El primer número “Domine ad adjuvandum”, mostró la solidez musical del grupo, luego en el “Dixit Dominus” a seis voces e instrumentos, se acentúo acertadamente el carácter del texto.

Durante el concierto a la izquierda Raúl Orellana, atras Denisse Torre, Nora Miranda, Felipe Gutiérrz, Rodrigo del Pozo, Patricio Sabaté, Diego Arellano, Ana Navarro y Claudia Godoy, junto a la Orquesta Barroca Nuevo Mundo. foto Alejandro Held

Rodrigo del Pozo cantó seguidamente en gran forma y expresivamente el Motete “Nigra Sum” siendo muy riguroso en los contrastes dinámicos; el “Laudate Dominum” a ocho voces y órgano fue un verdadero triunfo vocal expresivo, el “Pulchra es” que fue cantado luego por Nora Miranda y Denisse Torre con impecable fraseo y afinación incluyendo acertadas inflexiones en los diferentes cambio de tempo.

Destacaremos los estupendos melismas de “Laetatus sum” cantado a seis voces muy vitalmente a la manera de una Antífona, luego los tres tenores Rodrigo del Pozo, Felipe Gutiérrez y Diego Arellano cantaron hermosa, expresivamente y con estupendo manejo de los melismas “Due Seraphim”.

La Orquesta Nuevo Mundo y los Cantantes Nora Miranda, Denisse Torre, Felipe Gutiérrez, Rodrigo del Pozo, Patricio Sabaté, Diego Arellano, Ana Navarro y Claudia Godoy. foto Alejandro Held

El “Nisi Dominus” fue muy sólido pero creemos que con más voces habría tenido aún más impacto; muy hermosamente cantó luego Patricio SabatéAudi coellum”, conmovedor en la parte con eco antes del tutti del coro. La acústica jugó fuertemente en contra del brillo de “Lauda Jerusalem”, que fue cantado en forma estupenda superando esta dificultad adicional.

La Sonata “Pro Sancta María” uno de los números más originales que alterna instrumentos con voces femeninas o niños, cantando solo el texto “Sancta María ora pro nobis” en un complejo rítmico de cambios de tempo, fue otro de los grandes éxitos, lo cantaron Nora Miranda, Denisse Torre y Claudia Godoy.

El Himno “Ave maris Stella” a pesar de lo genial de la interpretación y de la belleza de la obra, fue otro de los números que creemos merecía más voces.

La obra concluye con otras de las cimas de la música el “Magnificat” que en sus doce partes se interpretó y cantó estupendamente, destacaremos la perfección de los numerosos melismas, así como las imitaciones y algunas brllantes participaciones solistas; por supuesto debió ser muy irritante para Patricio Sabaté no encontrar la contraparte a su canto en el “Quia fecit”.

Todo el conjunto agradeciendo al final las ovaciones del público. foto Alejandro Held

No obstante creemos que a pesar de algunos inconvenientes, salvados con el mayor profesionalismo, se trató de una gran versión, que fue largamente ovacionada por los asistentes, quienes sin duda y al igual que este crítico, valoraron el trabajo del más alto nivel de Raúl Orellana y su Orquesta Barroca Nuevo Mundo junto al excelente grupo de cantantes para su versión de estas “Vísperas de la Santísima Virgen” de Claudio Monteverdi.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | 2 comentarios

MOZART Y BRAHMS EN LA FILARMÓNICA.

EL SONIDO DE LA FILARMÓNICA.

Las expresiones en los rostros de los asistentes al último concierto de la Orquesta Filarmónica de Santiago, lo decían todo, el concierto recién finalizado había sido un lujo de principio a fin; pero quisiéramos ahondar un poco más para comprender el porqué, pues creemos que parte de ese encanto está dado por el bellísimo sonido que la Filarmónica viene exhibiendo desde hace bastante tiempo, independiente del director que ocupe el podio, donde a veces nos podrá gustar o no alguna versión, no obstante la constante presente, sigue siendo la belleza sonora del conjunto, así sea en conciertos, ópera o ballet.

Konstantin Chudovsky Director titular de la Orquesta Filarmónica de Santiago dirigiendo la Sinfonía de Brahms. foto Sergio López

Sin duda los maestros que la han dirigida tienen gran responsabilidad en este logro, pero no se puede obviar un hecho de la mayor importancia, que es la tremenda pasión que cada músico de la orquesta pone al tocar cada una de las obras de sus programas, algo en que no cejan independiente del estilo, forma o compositor que les corresponda; bien por la orquesta, pero mucho mejor por la música de nuestro país.

El octavo concierto consultó dos obras, un Concierto para fagot y orquesta de Mozart y una Sinfonía de Brahms, las que Konstantin Chudovsky su director dirigió en el más acertado estilo.

Zilvinas Smalys tocando el Concierto para fagot de Mozart, con Chudovsly y la Filarmónica. foto Sergio López

El programa se inició con el hermoso Concierto para fagot y orquesta en Si bemol mayor, K. 191 de Wolfgang Amadeus Mozart, combinación no demasiado frecuente en nuestras programaciones, razón que desconocemos y consideramos injusta, en esta oportunidad el interprete fue el solista de la Filarmónica el lituano Zilvinas Smalys, en una versión del más alto nivel en musicalidad y estilo.

En el primer movimiento Smalys mostró ya un bellísimo sonido, espléndido manejo dinámico, fraseo elegante y precisas articulaciones, encontrando en la orquesta la contraparte precisa en cada uno de los diálogos. La cadenza fue un verdadero derroche de técnica y musicalidad.

El Andante que sigue, en que se alude fuertemente a la ópera Las Bodas de Fígaro del mismo Mozart, fue enfocado a la manera de un aria, donde la voz fue el fagot que lo hizo líricamente acompañado sutilmente por la orquesta, el final fue simplemente alado.

Visión general del Concierto para fagot con Zilvinas Smalys y la Filarmónica dirigida por Chudovsky. foto Sergio López

El Rondó final fue un exquisito juego de diálogos entre los intérpretes, el que al finalizar hizo explotar de entusiasmo al público, que con sus ovaciones consiguió como encore de Smalys, unas complejas y hermosas variaciones sobre “Non più andrai farfallone amoroso” de Las Bodas de Fígaro, en las que el solista mostró toda su amplia capacidad técnica y virtuosa.

En la segunda parte se ofreció una excelente versión de la Sinfonía Nº 3 en Fa mayor, Op. 90 de Johannes Brahms, la obra tal vez la más lírica de sus cuatro sinfonías requiere de una particular sensibilidad en su interpretación, particularmente en su celebérrimo tercer movimiento.

No creemos equivocarnos demasiado al sostener que esta ha sido una las versiones más hermosas que hemos escuchado en vivo, Chudovsky logró de sus músicos una expresividad sin esa sensiblería que puede gustar a muchos, pero que se aleja del espíritu de Brahms, el sonido fue desde lo pastoso a lo sutil, pasando por toda la gama dinámica con absoluta musicalidad expresiva.

Konstantin Chudovsky dirigiendo la Sinfonía de Brahms. foto Sergio López

El primer movimiento mostró fraseos de gran claridad que permitieron escuchar cada tema de su polifonía, luciéndose cada familia en musicalidad y sonido, además el director cuidó cada progresión para no apartarse de su vital versión.

El Andante se inició con ese hermoso diálogo entre maderas, bronces y cuerdas, logrado a través del balance más adecuado a la vez que los contrastes dinámicos los manejó expresivamente.

El aludido tercer movimiento fue abordado en forma muy expresiva, con los rubato justos, Chudovsky logró que cada voz se escuchara claramente, destacaremos la reexposición del tema central cuando lo enfrenta el corno, quien lo hizo bellamente casi en pianissimo, cerrando el círculo expresivo y melancólico que envolvió el movimiento.

Enorme contraste se apreció en el movimiento final, donde se realzaron con naturalidad las progresiones dinámico-expresivas, cada familia rivalizó en calidad, brillantes maderas y bronces, con la solvencia de siempre el solista en timbal, mientras que además de su hermoso sonido las cuerdas mostraron certeros arcos en sus intervenciones.

Konstantin Chudovsky y la Orquesta Filarmónica de Santiago, agradeciendo las ovaciones del público. foto Sergio López

El habitualmente recatado público del Municipal perdió toda compostura ovacionando a voz en cuello la magnífica versión, y como sorpresa luego de varios minutos de incansables aplausos, Chudovsky se plantó frente a sus músicos para ofrecer una soberbia versión de la Danza húngara Nº 1 de Brahms, que casi enloqueció al público.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | 1 comentario

VIRTUOSOS JAPONESES EN LA BEETHOVEN.

VIRTUOSISMO JAPONÉS EN LA BEETHOVEN.

El último concierto de la Temporada Internacional Fernando Rosas de la Fundación Beethoven, fue una muestra inconmensurable de virtuosismo a cargo de dos artistas japoneses, Seiya Ueno en flauta y Ryutaro Suzuki en piano, quienes mostraron a lo largo del interesante programa no solo musicalidad y estupendo acercamiento al estilo, terminando por maravillar al público con cada una de sus intervenciones.

Seiya Ueno. foto tkhunt

Seiya Ueno quien a pesar de su juventud ha ganado una importante cantidad de galardones en diversos concursos internacionales, mientras que son numerosas las salas y orquestas de primer nivel donde se ha presentado como solista, cosechando siempre un fervoroso éxito.

Igualmente joven es Ryutaro Suzuki quien posee un currículo tan importante como el flautista mostró como pianista una digitación y musicalidad simplemente asombrosas.

Ryutaro Suzuki. foto premiopiano

Ambos se complementan a la perfección tanto en intencionalidad como en fraseos y articulaciones, haciendo de las obras que interpretan un goce de escuchar, algo que fue evidente desde la primera obra del programa, la Sonata para flauta y teclado en Mi menor de Johann Sebastian Bach, en ella se apreció ya desde el primer movimiento el hermoso sonido que posee Ueno, luego en el Allegro siguiente mostraron coherentes fraseos y articulaciones, mientras que el fiato del flautista provocó admiración. Un enorme triunfo lograron en el Andante interpretado sensiblemente expresivo, mientras que Allegro final fue un lujo en los diálogos entre ambos, mostrando además enorme virtuosismo.

Seiya Ueno. foto ebravo

Drástico fue el cambio de estilo al interpretar luego Ma mère l´Oye (Mi madre la Oca) de Maurice Ravel, en arreglo del propio Seiya Ueno en el que acentuaron su carácter a ratos melifluo y oriental, haciéndolo con la más perfecta complementación, con gracia sutil o bien más concreta, difícil olvidar el ensoñado carácter del Diálogo entre la Bella y la Bestia, o el lánguido y expresivo final que incluye una progresión dinámica y expresiva de enorme impacto.

Esta versión utiliza al máximo los recursos técnicos de la flauta, los que fueron resuelto en forma brillante por Seiya Ueno, contando siempre con el musical y ajustado acompañamiento de Ryutaro Suzuki.

Ryutaro Suzuki. foto spectable

Ante los clamorosos aplausos los solistas interpretaron una brillante Fantasía de la ópera Carmen, también de la autoría de Seiya Ueno, que dejó atónito al público.

En la segunda parte se interpretaron dos Tríos, incorporándose como chelista el concertino de la Sinfónica Celso López, quien curiosamente no aparece en el programa de mano, creemos que a López sin duda le hicieron falta más ensayos con los dos invitados, ya que si bien tuvo momentos exitosos, en otros se le vio poco afiatado con la flauta y el piano, y a veces con afinación poco precisa, siendo para él una situación algo injusta, ya que los músicos invitados tienen tiempo tocando juntos, y con López deben haber sido a lo más un par de ensayos, sobre todo considerando que se trataba de obras de gran dificultad.

Celso López. foto biobio

Primero interpretaron el Trío en Si bemol mayor Op. 11 de Ludwig van Beethoven, escrito originalmente para clarinete, cello y piano, en el se apreció falta de afiatamiento con el cello, aunque en el primer movimiento se logró adecuado carácter, pero fue evidente una cierta incomodidad en los intérpretes, por ello y a pesar de algunos logros en su desarrollo, no seguiremos nuestro análisis.

Algo similar ocurrió con el bellísimo Trío para flauta, cello y piano en Do menor, Op. 66 de Felix Mendelsohn, obra de enormes dificultades para todos los intérpretes, aunque para el piano estas son monumentales, encontrando en Ryutaro Suzuki un intérprete formidable.

El extremo virtuosismo exigido por el autor maravilló a los presentes, debido a la respuesta de los intérpretes.

Las ovaciones llevaron a Seiya Ueno a interpretar como encore un ensoñado Debussy.

Gilberto Ponce (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario

AMERICAN STRING QUARTET.

LA PERFECCIÓN DEL AMERICAN STRING QUARTET.

Para algunos el formato de cámara representa una síntesis de todo aquello que la música quiere manifestar, argumento que se apoya en la intimidad que subyace en esta, tanto es así que algunos compositores incluso manifestaron que sus obras de cámara no debían interpretarse en conciertos públicos, solo ante pequeños círculos que apenas ampliaban al de los intérpretes.

Es así que el cuarteto de cuerdas se erige tal vez como la cumbre más perfecta del formato, pues en el, los compositores habrían llegado a manifestar sus más profundos y personales sentimientos.

Se da por entendido que Franz Joseph Haydn fue quien le dio la forma (estructura) que luego acogieron y desarrollaron compositores posteriores, quienes lo hicieron de acuerdo a la época y estilo que les correspondió vivir.

American String Quartet (Peter Winograd violín I, Daniel Avshalomov viola, Laurie Carney violín II y Wolfram Koessel chelo) foto ASQ

Entre los muchos conjuntos de cámara existentes, donde algunos de ellos han marcado época, se encuentra el American String Quartet, agrupación que desde su formación se le ha proclamado como uno de los mejores, debido a su refinada técnica y enfoque de los estilos.

En su visita anterior les escuchamos interpretando sextetos de cuerdas, en esta se volcaron a la intimidad del cuarteto, donde una vez más maravillaron por su exquisita musicalidad, afinación perfecta y la expresividad precisa en los estilos de cada obra que presentaron.

Franz Joseph Haydn. foto classicfm

Por supuesto que fue una obra de Haydn la que abrió el programa, se trató de su Cuarteto en Sol mayor, Op. 76, Nº 1, el que iniciaron con gracia cantabile en sus diálogos contrastantes; el segundo movimiento, Adagio sostenuto, mostró un íntimo diálogo entre el violín 1 y el chelo en su primera sección, mientras que en la central lo marcaron con una progresión expresiva de gran belleza. El Menuetto Presto que sigue fue de enorme perfección en sus articulaciones a pesar de su velocidad, mientras que un exquisito canto de los violines se opuso al pizzicato de la viola y el chelo en el trío del movimiento. El Finale fue de extraordinario virtuosismo particularmente en el violín 1 y el chelo.

Félix Mendelssohn. foto bio

Continuaron con el Cuarteto en Mi bemol mayor, Op. 12 de Félix Mendelssohn, enfrentado con mayor peso sonoro en su abigarrada estructura, en el evidenciaron una expresividad propia del romanticismo, la Canzzonetta que sigue, que recuerda fuertemente sus Canciones sin Palabras, la abordaron con la gracia de una canción popular, y la sección central mostró un exquisito pianissimo.

El Andante que tiene una forma más libre fue un lujo no solo en lo expresivo, también en contrastes y progresiones; el Molto allegro e vivace que finaliza, que nos remite a los típicos scherzo del autor fue una muestra superior del virtuosismo que este conjunto puede ofrecer, los presentes ovacionaron la versión.

Ludwig van Beethoven. foto youtube

Finalizaron con el Cuarteto en Do mayor, Op. 59, Nº 3 de Ludwig van Beethoven, que pertenece a la serie de los Razumovsky, en su versión mostraron toda su capacidad expresiva y musical ya desde la oscura introducción que conduce a un enérgico cantabile; el Andante con moto, tal vez una de sus partes más conocidas, que contrasta una elegante melodía de los violines con el pizzicato del resto en una perfecta fusión, encantó tanto como conmovió.

El tercero que pareciera un homenaje a Haydn, destacó por las intencionalidades y carácter danzable, el Allegro Molto final fue de extremo virtuosismo desde la fuga del inicio, pero sin restar en nada la expresividad en medio de dinámicas logradas progresiones dinámicas, la arrolladora versión fue saludada con una impresionante ovación, que finalizó cuando ofrecieron como encore una Cavatina del mismo Beethoven en una íntima versión.

American String Quartet. foto operaperu

Una visita que será recordada como una de las grandes visitas del año, en esta Temporada Internacional Fernando Rosas de la Fundación Beethoven.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario

BALLET DE SANTIAGO TRIUNFANTE FLAUTA MÁGICA.

MOZART BEJART ENCUENTRO DE GENIOS.

Un verdadero acontecimiento se vivió el sábado recién pasado, con el estreno en Chile de La Flauta Mágica, la coreografía de Maurice Béjart para la bellísima ópera de Wolfgang Amadeus Mozart, esta verdadera obra maestra de la danza la pudimos observar y gozar gracias a que el mismo coreógrafo cedió los derechos a Marcia Haydée, quien con el auxilio de dos ex bailarines de Béjart remontaron con el Ballet de Santiago la magnífica creación.

Las Tres Damas de la Reina de la Noche, fascinadas con el desmayado Tamino, atrás parte del Dragón. foto Patricio Melo

Más de alguien podrá objetar el que seamos tan entusiastas en los calificativos, pero creemos que sería injusto no referirse en esos términos a esta Flauta Mágica, ya que nos encontramos ante una obra que reúne gran cantidad de principios estéticos universales donde la belleza triunfa sin contrapeso, que junto al uso de una adecuada mímesis, provoca un encuentro entre la poesía, música y la danza, en una obra que al igual que otras de índole superior se explica por sí misma, apelando tanto a sentimientos como a emociones, sin dejar de lado el humor

Pamina (Natalia Berríos) con uno de Los Tres Niños. foto Patricio Melo

Béjart plantea su obra como una mezcla entre fantasía, poesía y rito en la que expone entre otros elementos las relaciones hombre-mujer, las que para triunfar precisan pasar por múltiples pruebas, por ello es que al final la Reina de Noche no desaparece, se reencuentra con Sarastro apareciendo incluso vestida con los colores del Sol, que identifican a Sarastro.

Bien sabemos que Béjart acostumbra hacer un todo entre el ballet clásico y el moderno, potenciando ambos en una síntesis siempre novedosa, medios que en este caso le permiten llevar al público por los caminos tanto del cuento infantil, como por los de los simbolismos y las verdades universales, razones que explican el porqué este ballet encuentra tanta resonancia, pues sus destinatarios abarcan gran parte de la sociedad y cada segmento etario o intelectual los recibe y goza en su propio nivel.

Tamino (Rodrigo Guzmán) y La Reina de la Noche, cuando le pide rescatar a Pamina. foto Patricio Melo

El marco escenográfico y el vestuario (Alan Burret) de sencillez y simbolismo austero, sirve de medio para que en sus dos niveles cortinajes abran o cierren entornos dramáticos, mientras que dos escaleras móviles permiten el flujo de personajes, la iluminación de Ricardo Castro es de una delicadeza y precisión que sin notarse crea los ambientes precisos, que complementa al vestuario que en un equilibrio y contraste cierra este círculo tan virtuoso como mágico.

El trabajo realizado por los repositores Christine Blanc y Juichi Kobayashi -quienes trabajaron largos años en la compañía de Béjart-, y el del Ballet de Santiago solo puede ser considerado de soberbio, pues en su magistral desarrollo llegaron a detalles ínfimos como aquellos movimientos de manos de preciso significado.

Tamino (Rodrigo Guzmán) llegando a las puertas del templo de Sarastro. foto Patricio Melo

En el ámbito de la danza misma, la compañía mostró una disciplina certera a la vez que grácil, con una perfección de movimientos increíble, hacemos notar que la coreografía no se limita a la repetición de esquemas, está siempre innovando a medida que se desarrolla el argumento, quisiéramos destacar algunos de los muchos logros visuales: el como construye o desconstruye el dragón del comienzo, luego la aparición de las Tres Damas de la Reina de la Noche (Esperanza Latuz, Katherine Rodríguez y Ethana Escalona) que bailando en punta, muestran su deslumbramiento por Tamino en el inicio de un desempeño impecable; así también es hermoso el juego cuando el Narrador le enseña el retrato de Pamina a Tamino; o el como se resuelven las Pruebas del Fuego y el Agua.

Pamina Natalia Berríos) y Tamino (Rodrigo Guzmán) se aprestan a la Prueba del Fuego. foto Patricio Melo

El impecable desempeño de la Compañía en grandes grupos, no puede olvidar aquel que les correspondió bailar en grupos pequeños, como los Tres Niños (Esdras Hernández, Emmanuel Vásquez y Gustavo Echevarría), Dos Soldados (Alexey Minkin y Luciano Crestto) o los Tres Esclavos (Simón Hidalgo, Carlos Inostroza y Sebastián Lizama) quienes lo hicieron con el más alto profesionalismo.

Béjart logra en esta Flauta Mágica un imposible, convertir la danza en el complemento perfecto de la música y el canto, valiéndose para ello de la grabación histórica de Karl Böhm, es así que a ratos pareciera que los movimientos y el canto fueran un todo indisoluble; a manera de ejemplo, el encandilamiento de Tamino ante el retrato de Pamina o sus dúos con ella, la arias de Papageno, la lujuria de Monostatos, los solemnes movimientos de Sarastro, o las arias de la Reina de la Noche.

Papageno (Lucas Alarcón) foto Patricio Melo

Los solistas recibieron al final una incontenible ovación, que fue sin duda fue más que merecida; comenzaremos mencionando un personaje que fue creado por Maurice Béjart, se trata de un Narrador que conduce la historia, haciéndola más comprensible para aquellos que desconocen la ópera, nos correspondió ver a Agustín Cañulef que realizó un sorprendente y estupendo trabajo no solo como bailarín, que en verdad lo es, pues con perfecta dicción llevó la historia, cambiando de voz para los diferentes personajes, haciéndolo con estupenda proyección.

Rodrigo Guzmán enfrentó un nuevo y extenuante desafío como Tamino, dando a conocer una nueva faceta como bailarín, ahora de apolínea serenidad, haciéndolo en forma muy expresiva a través de su notable presencia escénica, por supuesto como rindió al público este le tributó atronadores aplausos.

Natalia Berríos fue una grácil y poética Pamina bailando los sinuosos movimientos creados por la coreografía, frágil cuando es perseguida por Monostatos, conmovedora cuando cree que Tamino la abandonó, confusa cuando le piden que asesine a Sarastro, como suplicante ante este pidiendo el perdón para su madre, por ello cosechó otro gran triunfo en su carrera.

Tamino y Los Tres Niños cuando es conducido al templo de la Sabiduría. foto Patricio Melo

Andreza Randisek estuvo espléndida como la Reina de la Noche, puso toda su técnica y presencia escénica en la creación de su frío e imponente personaje, que le exige bailar siempre en punta, ganándose por su destreza y expresividad otra de las ovaciones de la velada.

Papageno el querible y simpático personaje, conquistó desde su entrada, por la platea, a los presentes, a su personaje se le pide una síntesis de baile clásico y moderno, por eso es que Lucas Alarcón, quien además tiene breves diálogos, cautivó tanto en las arias de Papageno, como al evidenciar sus temores que no duda en manifestar, tanto como aquellas enormes ganas de gozar la vida y encontrar a su Papagena, la que cuando llega les permite bailar un deliciosos y divertido dúo. Montserrat López fue su simpática Papagena.

Papageno (Lucas Alarcón) y Tamino (Rodrigo Guzmán). foto Patricio Melo

Miroslav Pejic bailó con enorme prestancia como Sarastro, llenado los espacios con su presencia, mientras que Carlos Aracena se convirtió en un libidinoso Monostatos de movimientos tan eficientes como sinuosos y reptilescos.

Escena final, en primer plano Los Tres Niños, luego Tamino y Pamina se inclinan ante La Reina de la Noche (Andreza Randisek) y Sarastro (Miroslav Pejic), detrás de ellos El Narrador (Agustín Cañulef) foto Patricio Melo

Sin duda que esta presentación da cuenta del altísimo nivel del Ballet de Santiago, mérito que le ha llevado a convertirse en un referente de la danza en nuestro continente, sin duda producto del acertado, creativo y profesional desempeño de su directora Marcia Haydée.

Saludo final del todo el elenco, se aprecian además Monostatos (Carlos Aracena) y Papagena (Montserrat López), cuarto y quinto de izquierda a derecha. foto Patricio Melo

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | 1 comentario

CELSO LÓPEZ INTERPRETA PENDERECKI.

PENDERECKI EN LA SINFÓNICA.

El doceavo concierto de la Temporada de la Orquesta Nacional de Chile, fue dirigido por el director ruso holandés Daniel Raiskin, ocasión en que el conjunto volvió a mostrar algunas de sus mejores facetas en particular un hermoso sonido general, y en cuanto al programa no cabe duda que el mayor interés estuvo en la interpretación del Concierto para violonchelo y orquesta de Penderecki.

Primeramente la orquesta interpretó la Obertura Euryanthe de Carl María von Weber, obra que reemplazó a la de Wagner programada originalmente, debido a que el director Raiskin, en una actitud que nos parece extemporánea para los tiempos que se viven, no dirige Wagner debido a que él como judío, asocia al compositor con los horrores del período nazi. No sabemos que pensará de la orquesta que dirige Baremboim con músicos judíos, palestinos y árabes, o del hecho que en Israel en la actualidad no exista un veto a las obras de Wagner, en fin de todas formas respetamos su forma de pensar, la que no compartimos, la música está por sobre esas diferencias.

El director Daniel Raiskin. foto ceac

De la versión de la obra de Weber, pensamos no tuvo los ensayos suficientes, creemos que las otras deben haber ocupado gran parte de estos, por ello no estuvo a la altura de las bondades que esta tiene, con una introducción gruesa y poco sutil, en exceso ruidosa con forte descontrolados, con algunos notorios desajustes en su desarrollo y poco pulcra en sus detalles.

El compositor Krzysztof Penderecki dirigiendo una de sus obras. plateamagazine

Posteriormente las cosas cambiaron radicalmente con la interpretación del Concierto Nº 2, para violonchelo y orquesta de Krzysztof Penderecki, interpretado por un inspirado Celso López, obra que llevó a muchos interesados a escucharla, debido a lo poco frecuente que resulta interpretar al compositor polaco en nuestro país.

El concierto, que nos parece más bien un concertante para chelo y orquesta, reúne las características de un Penderecki que se ha alejado del lenguaje rupturista de sus primeras obras, aquí al igual que en muchas de otras, el autor mezcla diversos lenguajes estilísticos, constituyendo un todo equilibrado entre tonalidad y disonancia, bien lo ha expresado él mismo: “la música para mí es una sola, y utilizo aquello que creo necesario, sin importar si son secuencias gregorianas, tonales clásicas o contemporáneas, si expresan lo que deseo”.

Celso Lóprez y las Sinfónica en plena interpretación del concierto de Penderecki. foto ceac

La versión de Raiskin fue cuidadosa en el manejo de contrastes y texturas, tanto como en el balance entre solista y orquesta, del mismo modo trató las múltiples repeticiones, a veces casi obsesivas, acentuando progresiones y fraseos de una partitura magistralmente orquestada, que incluye un importante número de percusiones.

Celso López obtuvo un resonante triunfo, no solo por su musicalidad, también por la afinación, y el como resolvió los múltiples desafíos planteados por su autor, con hermoso sonido, sólido o dulce, meritorias dobles cuerdas y pizzicato, mezclando contrastes, siempre con inteligentes fraseos, por ello las ovaciones recibidas al final, mostraron claramente el reconocimiento del público al solista, y a la orquesta que dirigida por Daniel Raiskin que dieron todo de sí mismos, para su mejor éxito.

Celso López, Raiskin y la Sinfónica agradecen las ovaciones luego de interpretar el concierto de Penderecki. foto ceac

En la segunda parte se interpretó la Sinfonía Nº 7 en La mayor, Op. 92 de Ludwig van Beethoven, en una versión bastante energética, y en tempo bastante rápido, que fue de menos a más; si bien coincidimos que su espíritu está cerca de lo danzable, Wagner la denominó “apoteosis de la danza”, no por ello la velocidad es su impronta. Es así que el segundo movimiento perdió peso en lo cantabile, pero es destacable la sonoridad de las cuerdas en sus partes fuertemente melódicas.

Más cerca del carácter, estuvieron el tercero y el cuarto en los que la velocidad impresa por la batuta, exigió al máximo a los instrumentistas que respondieron admirablemente a los requerimientos, es así que no por la popularidad de la obra, sino que por la calidad mostrada por los músicos, que el público la ovacionó sin reservas.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario

LA CENICIENTA CONTINÚA DE FIESTA.

VERSIÓN ESTELAR DE LA CENICIENTA.

En la hermosa y no menos poética escenografía de Ezio Toffolutti, que sigue manteniendo el vigor de su estreno, y de la mano de Frédérique Lombart en la dirección de escena, tuvimos oportunidad de presenciar el estreno de la Versión Estelar de La Cenicienta la bella ópera de Gioacchino Rossini.

Tisbe (Marcela González) y su hermana Tisbe (Yaritza Véliz) maltratan a Cenicienta (Evelyn Ramírez. foto Patricio Melo

Lombart dejó perfectamente en claro su idea de régie, la que replicó con los mismos detalles de la Versión Internacional, sin restar ninguno de los a veces mínimos pero importantes detalles, no cabe duda que su estupendo trabajo que parte del original de Jérôme Savary, no solo le hace justicia, lo enriquece. Qué importante sería contar con ella en otras producciones, trabajos de esta calidad no son frecuentes.

Don Magnífico (Sergio Gallardo) es enterado por sus hijas Tisbe y Clorinda que llegará un Príncipe a su casa. Foto Patricio Melo

La parte musical le correspondió al joven Pedro Pablo Prudencio, quien a nuestro juicio logró resultados de enorme calidad, evidenciados desde la brillante y chispeante obertura, donde ahora su introducción no tuvo ripios, y en el desarrollo de la ópera no solo fue cuidadoso con los cantantes, pues logró realzar aquellas frases instrumentales que complementan partes cantadas, algún momento de mínimo desajuste en un par de concertatos, que corrigió prestamente, no empañó en absoluto su estupendo desempeño, que lo perfila como un gran rossiniano.

El Príncipe Don Ramiro (Santiago Bürgi) conoce y se enamora de Cenicienta (Evelyn Ramírez). foto Patricio Melo

El rol protagónico recayó en Evelyn Ramírez, que fue simplemente de arrolladora calidad, con un volumen parejo en toda la tesitura, dándose el lujo de hacer variaciones en las coloraturas, cuando se trataba de otra estrofa, ensamblándose perfectamente con el resto del elenco, y utilizando su reconocida capacidad actoral, creó un personaje que fue ovacionado y con la mayor justicia.

Dandini (Patricio Sabaté) vestido de Príncipe, trata de escapar del asedio de Clorinda (Yaritza Véliz), atrás Don Magnífico (Sergio Gallardo). foto Patricio Melo

El Príncipe Don Ramiro fue cantado por el tenor argentino Santiago Bürgi, el que sin poseer un gran caudal de voz, enfrentó con sus medios las a veces endiabladas coloraturas y notas agudas, haciéndolo con musicalidad y prestancia, creemos que su actuación no es muy natural, no obstante dio perfectamente el personaje.

Don Magnífico (Sergio Gallardo) reprende a Cenicienta (Evelyn Ramírez) por querer asistir al baile. foto Patricio Melo

Sergio Gallardo que fue Don Magnífico, demostró una vez más el porqué no solo ha conquistado al público de nuestro país, pues está desarrollando una gran carrera en el extranjero, es un gran bajo-barítono bufo, su actuación es sobresaliente, transita por todos los estados anímicos de su personaje y en lo vocal no solo maneja las coloraturas, también a la perfección los increíbles trabalenguas.

Alidoro (Matías Moncada) dice a Cenicienta (Evelyn Ramírez) que su sueño de ir al baile se realizará. foto Patricio Melo

Patricio Sabaté, que es considerado por el público como un verdadero símbolo de calidad, la mismo que lo hace saltar de Mozart, en la ópera anterior, a un Rossini con un desplante actoral de la mejor escuela, mientras que en lo vocal atrapa con su hermoso timbre y sus musicales fraseos; su Dandini le permitió mostrar dos facetas, la del criado gozoso de reemplazar al Príncipe, con guiños de gran comicidad, hasta el humilde criado que vuelve a sus funciones cuando el Príncipe reasume su cargo en propiedad.

Don Magnífico (Sergio Gallardo) es nombrado “Cantinero” en las bodegas del Príncipe. foto Patricio Melo

Matías Moncada a quien vimos en la versión internacional como Alidoro, reemplazando al enfermo Ricardo Seguel, mostró su talento vocal y hermoso timbre, mientras que en actuación lo apreciamos mucho más seguro y desenvuelto.

Alidoro (Matías Moncada) presenta en la fiesta a Cenicienta convertida en gran dama, ante la extrañeza de sus hermanastras. foto Patricio Melo

Yaritza Véliz, quien en el estreno se torció un pie, actúo con una bota muy bien disimulada por los vestuaristas, volvió a cantar junto a Marcela González como las histriónicas e insoportables Hermanastras, que con todas sus mañas y a ratos desopilante desempeño, al igual que en la versión internacional, volvieron a conquistar al público que las ovacionó.

Cenicienta (Evelyn Ramírez), perdona a Don Magnífico (Sergio Gallardo) las injusticias cometidas con ella. foto Patricio Melo

Una función que terminó con el público de pie agradeciendo una notable versión de La Cenicienta de Rossini.

El elenco agradece las ovaciones del público al final de la función. foto Patricio Melo

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario