BREVE TEMPORADA FILARMÓNICA.

DOS CONCIERTOS FILARMÓNICOS.

La Orquesta Filarmónica de Santiago, dio inicio a una breve temporada de conciertos, que se adecuó a las circunstancias de la pandemia, esto se traduce en realizar varias presentaciones de cada programa, puesto que en cada función, se debe respetar el aforo permitido para el público, y del mismo modo la orquesta, que para observar la distancia exigida entre los músicos, se ubica en buena parte de la platea, quedando otra sección con butacas para parte del público, el resto del aforo para palcos, balcón, anfiteatro, además de sillas ubicadas sobre el escenario, lo permite observar a la orquesta en 360 grados.

La acústica ha demostrado ser estupenda, permitiendo escuchar detalles muchas veces impensados, esta solución ha sido descrita por el público como muy satisfactoria, tanto en sonido como en lo visual.

En la presente temporada se han presentado solo batutas nacionales, permitiendo valorar los avances que estos directores muestran.

El primer programa fue dirigido por Francisco Rettig, con un repertorio que abarcó un estreno de una obra de Diego González un joven compositor nacional, quien ganó el concurso abierto por la orquesta, y cuyo premio más importante, consiste en la interpretación de la partitura por la Filarmónica, en uno de sus conciertos.

La obra se titula Cantos de la Noche, y está basada en una serie de poemas donde cada una de sus partes corresponde a uno de ellos. En verdad cuesta hacer la asociación entre los textos y la música, debido a la duración a veces muy menor de cada parte, por ello es que preferimos hacer un comentario general de la obra. Este se destaca por un cuidadoso estudio de timbres y texturas sonoras, que aprovechan la gran orquesta, para la que fue escrita. En ella encontramos esquicios melódicos y en un par de ocasiones, algunas de estos fragmentos se repiten, como en el número que una parte simula una fanfarria.

La versión de Rettig y la Filarmónica fue cuidadosa y entusiasta, pero su discurso tal vez algo discursivo, no provocó mayor entusiasmo en el público que respondió con cortesía respetuosa.

El hermoso y poco frecuente en nuestras temporadas, Concierto para Arpa, Flauta y Orquesta de Wolfgang Amadeus Mozart, que siguió con el programa, encontró en sus dos solistas Alida Fabris (arpa) y Carlos Enguix (flauta) unos espléndidos intérpretes, fueron de extrema musicalidad, gran despliegue técnico e impecables en su desarrollo, las cadenzas no solo fueron virtuosas, ya que les permitieron demostrar toda su potencialidad como instrumentistas.

Nos habría gustado que batuta hubiese correspondido a sus fraseos y articulaciones, pues encontramos que el acompañamiento fue amable y justo, pero bastante plano lo que impidió apreciar mejor las bondades de la orquestación. El público no escatimó en sus aplausos para ambos solistas, a los que se agregaron con entusiasmo los músicos de la orquesta, no olvidemos que ambos son miembros de la Filarmónica.

La celebérrima Sinfonía llamada “Del nuevo Mundo”, de Antonin Dvorak, cerró el atractivo programa, en ella Francisco Rettig, hizo valer sus pergaminos musicales, en una versión de muchos logros, que vinieron luego del formidable movimiento Lento, que fue un despliegue de poética y ensoñada musicalidad, tanto, que mantuvo en vilo al publico durante su interpretación, creemos que estuvimos en una de las mejores versiones que hemos escuchado en vivo de este movimiento.

El primero fue correcto, con algo de exceso sonoro de los bronces, de hermoso sonido pero con descuido en el balance, el tercero y cuarto con la certera batuta del director, permitió apreciar todas la bondades de sonoridad y musicalidad de la Filarmónica de Santiago. El público aplaudió sin reservas la versión.

EL REGRESO DE FISCHER A LA FILARMÓNICA.

Rodolfo Fischer el director chileno de una muy interesante carrera en el exterior, volvió a dirigir a la Filarmónica de Santiago, en un programa de gran interés, debido a lo contrastante de sus obras, ya que pudimos escuchar partituras de Leni Alexander una de las compositoras de mayor proyección en nuestro país y el extranjero, junto a obras de Joseph Haydn y Johannes Brahms.

Nos correspondió escuchar el primero de los conciertos, razón por la cual creemos que en funciones posteriores se solucionarían algunas de las objeciones que encontramos en esta función.

La programación de esta temporada, y en un rasgo que la distingue, presenta en cada concierto una obra contemporánea, y generalmente de un compositor nacional, es así que ahora se pudo escuchar Equinoccio de Leni Alexander, obra cuyo estreno ocurrió en la década del 60 en el Teatro Colón y a fines de ella, le tocó el turno a Chile, donde Juan Pablo Izquierdo la dirigió a la Sinfónica.

La obra responde muy fielmente a la estética de esos años, en los que triunfaban sin contrapeso el dodecafonismo y el serialismo, tendencias que finalmente fueron superadas por otros movimientos más eclécticos, que mezclan lo moderno con lo más tradicional.

La versión de Fischer fue en extremo cuidadosa, con buen uso de contrastes, al tiempo que destacó algunos fragmentos, para darle un mayor sentido de continuidad, el público agradeció la entrega de la Filarmónica y su director.

Rodrigo Arenas, fue el gran triunfador de la velada con su interpretación del Concierto para Trompeta y Orquesta en Mi bemol mayor de Joseph Haydn. Con una versión solo puede ser calificada de magnífica en todo sentido.

Arenas, no solo posee afinación perfecta, su gran musicalidad le hace frasear con precisión y elegancia y su concepto responde al clasicismo más riguroso, haciendo uso preciso de las articulaciones y contrastes dinámicos. El acompañamiento de Fischer fue correcto, pero a nuestro juicio le faltó enfatizar fraseos y articulaciones que respondieran a lo que el solista planteaba; no obstante estas consideraciones, la versión consiguió las más entusiastas ovaciones del público, reconociendo el trabajo impecable de Rodrigo Arenas, que también es miembro de la orquesta.

La Sinfonía N.º 2 en Re mayor de Johannes Brahms que dio por finalizado el concierto, mostró un desarrollo de menos a más, con inicio algo dubitativo, que después mejoró notablemente en esamblaje y sonido orquestal, aunque creemos que a la batuta (algo extraño en Fischer) le faltó más compenetración romántica, y manejar mejor los equilibrios sonoros, en particular los bronces, cuya sonoridad opacó a las cuerdas en el primer movimiento.

El segundo movimiento mostró una mejoría importante, realzando lo lírico que lo caracteriza, en particular los diálogos entre familias instrumentales, nos pareció muy acertado que hacia el final de esta parte, se hiciera notoria aquella parte que recuerda fuertemente una sección de la segunda parte del Réquiem alemán del mismo Brahms.

El tercero mostró a Fischer plenamente empoderado de la versión, logrando sensible expresividad y muy hermoso sonido de la Filarmónica, este camino ascendente culminó con la espléndida versión del cuarto movimiento, en el que la orquesta brilló en hermoso y musical sonido, con fraseos, juegos dinámicos de gran factura, Rodolfo Fischer logró gran balance sonoro, pero sobre todo empapado del espíritu de Brahms.

El público respondió largamente con euforia, el notable trabajo.

Gilberto Ponce. (CCA)

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REAPERTURA DEL MUNICIPAL.

EL REGRESO DEL BALLET DE SANTIAGO.

En una emocionante jornada, el Teatro Municipal de Santiago reabrió sus puertas a un público presencial, dos de sus conjuntos, el Ballet de Santiago y la Orquesta Filarmónica de Santiago, fueron los encargados de hacerlo el 15 de septiembre, ante una cantidad restringida de espectadores, para seguir los protocolos que obliga la pandemia.

Emocionante fue volver a encontrarse con el personal de portería y sala, los que sin duda tenían los mismos sentimientos, observar a Carmen Gloria Larenas, directora general del teatro, al borde de la euforia por el hecho de dar la bienvenida a un público que no ocultaba la expectación por el histórico momento.

Luego de sus palabras, en las que agradeció a cada uno de los funcionarios de teatro, así como a todos los integrantes de los Conjuntos Estables, a la Municipalidad de Santiago, tanto como a las de Providencia, Las Condes y Vitacura y a los auspiciadores permanentes, invitó a los presentes a presenciar la función. El público respondió con una efusiva y larga ovación, simbolizando en ella todo el enorme afecto que se siente por el Municipal de Santiago, considerado uno de los grandes teatros a nivel internacional.

Como el teatro es monumento nacional, se debió solicitar permiso al Consejo de Monumentos, para modificar el llamado Sillón de Orquesta, para sacar las butacas, y poner las tarimas para la orquesta, de esa forma de guardar las distancias exigidas por el Covid19, afortunadamente la estupenda acústica del Municipal no se resintió, y la orquesta pudo ofrecer una gran presentación, bajo la dirección de Pedro Pablo Prudencio, su Director Residente.

El programa se llamó Trilogía + 1, que permitió a la compañía transitar por diversos estilos de danza, desde la clásica hasta la contemporánea, dando cuenta de su ductilidad y rigurosa preparación, siendo además la oportunidad para la despedida de los escenarios de su Primera Bailarina Estrella, Andreza Randisek, quien se retira luego de una brillantísima carrera en el Ballet de Santiago.

Réquiem para una Rosa de la coreógrafa belga-colombiana Annabelle López- Ochoa, dio inicio a la velada, su trabajo transita desde lo contemporáneo a lo clásico, y creemos que bien le cabe como definición, “Belleza y Poesía”, puesto que lo sensible y sutil se mezcla con la fuerza del inicio y final.

Requiém para una Rosa (Romina Contreras y Compañía) Foto Patricio Melo

Romina Contreras, asumió como la Rosa, que es un símbolo muy amplio que alcanza tanto a la diosa del amor, como a la belleza y el deseo, mostrando un vez más los notables avances que sigue alcanzando.

Doce bailarines, mujeres y hombres simbolizan un ramo de rosas, vestidos todos igual, en notable trabajo de Tatyana Van Walsum, la música pertenece al hermoso Adagio del Quinteto para cuerdas en Do mayor de Franz Schubert.

El trabajo perfecto de los bailarines coreografiando a Schubert, dejaron suspendido al público, que ovacionó sin pausa, uno de los trabajos más interesantes y hermosos que hayamos visto en el último tiempo, el que contó con la bella iluminación de Ricardo Castro.

Del afamado Ben Stevenson se ofreció luego “Tres Preludios” con música de Sergei Rachmaninoff, con Natalia Aquiles acompañando en piano y sobre el escenario, con un desempeño brillante en la nada fácil partitura.

Lo bailaron Noelia Sánchez y Cristopher Montenegro, mostrando con sólida y expresiva técnica, como dos bailarines se enamoran durante el trabajo técnico de ensayos. Esta obra fue remontada por la inolvidable Sara Nieto, que fuera llamada por Luis Ortigoza director del ballet, en un aporte de gran interés, por la experiencia que ella puede aportar. Una larga y merecida ovación premió a todos los intérpretes y a la repositora Sara Nieto.

Noelia Sánchez y Cristopher Montenegro en Tres Preludios. Foto Patricio Melo

Con una espontánea y cálida ovación, fue recibida después, la Orquesta Filarmónica de Santiago, al ingresar a la sala, para acompañar ahora el Pas de deux, conque finaliza el primer acto de Carmen, la estupenda coreografía que Marcia Haydée, creara para el Ballet de Santiago, coreografía que utiliza parte de la música de la ópera, agregando fragmentos de “Los pescadores de perlas” y de la Sinfonía en Do, del mismo Georges Bizet, usados en esta parte.

Andreza Randisek, Primera Bailarina Estrella, fue acompañada por Rodrigo Guzmán otro de los Bailarines Estrella de la compañía.

Andreza Randisek y Rodrigo Guzmán en el Pas de deux de Carmen. Foto Patricio Melo

Haydée crea una obra de sutil erotismo, que exige en lo técnico un dominio perfecto del cuerpo, para no caer en lo vulgar, la pasión de Don José que es conquistado sin reservas por Carmen, encontró en ambos intérpretes verdaderos referentes para estos roles, el acompañamiento de la Filarmónica fue ajustado y musical. Emocionante despedida de una de las bailarinas inolvidables del Ballet de Santiago.

El programa finalizó con el estreno de “La 5ª” inspirada en la celebérrima Quinta Sinfonía de Ludwig van Beethoven, en una coreografía de Esdras Hernández, que habla del desmoronamiento de la sociedad, debido a sus múltiples lacras, para ello usa un vestuario igual para mujeres y hombres, todo en negro, además con maquillaje facial en líneas negras (no se consigna al creador del vestuario) y la iluminación, también de Ricardo Castro, tiende a lo oscuro, acentuando lo pesimista. La única excepción la constituye, un personaje mitológico griego, vestido en túnica blanca, al parecer para interrumpir la decadencia, pero eso es solo un supuesto, ya que su rol no queda suficientemente claro.

La coreografía enfatiza el vigor y la fuerza, y en esto la compañía mostró notable solvencia, no obstante a pesar de su entrega, esta no fue suficiente como para anular algunos cabos sueltos, que le hacen perder fluidez al trabajo que consideramos irregular, tiene momentos brillantes, y otros más obvios.

La Compañía durante un momento de «La 5ª». Foto Patricio Melo

Creemos que a pesar de los valores que tiene La 5ª, esta intentó abarcar demasiado en mensajes, y se aparta del concepto fundamental de Beethoven, la tenaz lucha por vencer su terrible destino, que al final es aceptado, pero como canto de optimismo y esperanza, algo que no se refleja en el trabajo.

A pesar de estas personales observaciones, el público reconoció el tremendo trabajo de la Compañía, y el de la Filarmónica, que dirigida por Pedro Pablo Prudencio consiguió una gran respuesta de sus músicos, y por supuesto premió la honestidad del trabajo de Esdras Hernández.

El público, no cesaba de aplaudir, hubo múltiples cortinas, en una tarde cargada de emociones, por la felicidad de los asistentes ante la reapertura del Municipal.

Gilberto Ponce. (CCA)

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LA SINFÓNICA VUELVE AL BAQUEDANO.

LA VUELTA DE LA SINFÓNICA.

Una de las noticias más importantes en el ámbito de la cultura, generadas en el último tiempo, se relaciona con la vuelta a los escenarios y con público, de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, conjunto que sábado recién pasado realizó su primer concierto, en el Teatro Baquedano, luego de dos años de silencio, primero debido al estallido social y luego a la pandemia.

El concierto debió realizarse en día sábado y a las 13.45, pues es sabido que los viernes se realizan manifestaciones, que involucran gases lacrimógenos, siendo difícil tanto para el conjunto como para el público, intentar acercarse al recinto, incluso en esta oportunidad el público invitado debió ingresar por un costado, pues las puertas de entrada se encuentran cerradas por seguridad.

El teatro, pintado y refaccionado recibió a un público muy emocionado, por el hecho de reencontrarse con una de las orquestas más importantes de nuestro país, suponemos que la misma emoción, embargó a cada uno de los integrantes que participaron en esta oportunidad, los que corresponden solo a una fracción del total, pues debido a la distancia que deben mantener entre ellos, no es posible aún subir al escenario a toda la orquesta.

Este factor explica que el repertorio fuera dedicado al Barroco, cuestión que es bastante expuesta, para músicos que generalmente abordan poco este repertorio, pero que a pesar de ello, sus resultados fueron más que satisfactorios.

Bajo la dirección de su director titular Rodolfo Saglimbeni, abordaron el Stabat Mater de Antonio Vivaldi y una de las Suites de la “Música del Agua” de Georg Friedrich Haendel.

María Fernanda Carter y el Conjunto dirigidos por Rodolfo Saglimbeni, en el Stabat Mater de Antonio Vivaldi.

María Fernanda Carter, integrante de la Camerata Vocal de la Universidad de Chile, acompañada de un pequeño conjunto de cuerdas además de órgano, interpretó la obra, una de las tempranas del músico veneciano, lo hizo con hermosa voz, dando cuenta de su musicalidad, como conocemos su rendimiento, nos sorprendió su volumen, muy distante al que acostumbra, incluso sus graves, que son su fortaleza fueron débiles, Saglimbeni realizó un ajustado acompañamiento, el que fue reconocido con entusiasmo por el público presente.

Luego la orquesta ahora aumentada en cuerdas, maderas, bronces y timbales, ejecutó en forma brillante una de la suites de la célebre “Música del Agua” de Haendel.

La Sinfónica durante la brillante versión de la «Música del Agua» de Haendel. dirigidos por Rodolfo Saglimbeni.

Se escuchó en esta ocasión una en que se privilegian los cornos, algo impensado algún tiempo atrás, debido a que una gran debilidad de la orquesta, eran precisamente los cornos, pero en esta ocasión el director estuvo certero en su elección, puesto que, la participación de estos instrumentos a lo largo de toda su participación, fue un verdadero lujo, hermoso sonido, afinación impecable y sólidos contrastes dinámicos acompañado de gran musicalidad, aplausos para los dos instrumentistas.

Pero pecaríamos de injustos, si no destacáramos a los brillantes trompetistas, el ajustado y musical desempeño del timbal, y la exquisitez y enorme musicalidad de los solistas en oboe, flauta y flautín, tanto como el solista en fagot.

Las cuerdas recuperaron la musicalidad y bello sonido a que nos acostumbraron por mucho tiempo, las que junto al resto de los participantes en la versión, siguieron las precisas indicaciones del director Rodolfo Saglimbeni.

Una jornada que los asistentes recordarán por largo tiempo, primero por el hecho que la orquesta se reencontró con el público en un recinto que, ojalá pueda volver a funcionar con normalidad y por el estupendo resultado conseguido por los músicos participantes.

Gilberto Ponce. (CCA)

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LA COMPUERTA Nº 12

ESTRENO MUNDIAL DE “LA COMPUERTA N.º 12” ÓPERA DIGITAL DE MIGUEL FARÍAS.

Una de las imágenes de la ópera. foto producción

En los tiempos que corren, donde primero fue el “estallido social” y luego la Pandemia del Coronavirus, fueron afectadas de una u otra forma todas las actividades de la sociedad chilena, y en particular las del arte, que tienen como soporte la presencia de público en sus diversas manifestaciones.

Se han cancelado entre muchas otras, temporadas de conciertos, ópera y ballet, que son parte importante del desarrollo cultural de nuestro país, y es así que todos los artistas se han visto sometidos a una angustiosa incertidumbre, no sabiendo cómo enfrentar el presente y el futuro de sus actividades.

El Teatro Municipal de Santiago, uno de los centros más importantes de nuestro país, se ha visto obligado no solo a cancelar espectáculos y temporadas, ha debido ir reprogramando sus actividades cada tres meses, según el anuncio de la dirección del Teatro.

Christine Hucke (Puesta en escena y Cine) y el Compositor Miguel Farías

No obstante lo anterior, y en una muestra de resiliencia muchos artistas, así como diversas instituciones han realizado esfuerzos para mantener sus actividades, aunque esta sea a través de diversas plataformas virtuales, lo que sin duda alguna se agradece, aunque no siempre los resultados sean los que esos artistas desean.

En este panorama tan incierto, con sorpresa y bastante expectación se recibió la noticia que el Teatro Municipal de Santiago, estrenaría una ópera, la que esta ocasión sería una “Ópera Digital”, algo absolutamente nuevo, de lo que se deduce; que de grandes dificultades surgen a veces grandes soluciones.

Bien por las autoridades del Teatro y sus creadores, los que con el auspicio de una serie de instituciones, entre las que se cuentan entre otras, Teatro Municipal de Santiago, Corporación Cultural Universidad de Concepción y la Fundación Centro de Estudios Avanzados de Música Contemporánea de Argentina, lograron este estreno mundial, que generó grandes expectativas.

A partir de la adaptación de uno de los cuentos de “Sub Terra” de Baldomero Lillo, un clásico de la literatura chilena, Miguel Farías el compositor de otras óperas como “Renca, París y Liendres” y “El Cristo de Elqui”, abordó el desafío en conjunto con Christine Hucke en la Dirección de Escena y Cine, entre otros avezados profesionales de plataformas digitales.

Patricio Sabaté (Pablo) foto Producción

El texto lo adaptó el mismo Farías, centrándose en la angustia propia de un niño de 8 años, quien es obligado por tradición familiar, a trabajar en la mina, abriendo y cerrando la compuerta N.º 12.

La partitura cuenta con sólo dos instrumentos, un clarinete y una viola, además de sintetizadores manejados por el mismo Farías, y solo cantante, en este caso el barítono Patricio Sabaté de vasta experiencia en ópera.

En el interesante conversatorio previo, que contó con la presencia del compositor, Miguel Farías, Christine Hucke, Carmen Gloria Larenas, directora del Municipal, entre otros, se enfatizó lo problemático que resultó enfrentar algo desconocido, con todo por crear; cómo poder en medio de las circunstancias actuales hacer algo que combinara lo tradicional de la ópera con la multimedia, asimismo se abrió la posibilidad de realizar una gira con la obra, invitándose a los espectadores a abrirse a una experiencia completamente nueva.

En verdad es nueva, y la definición del compositor denominándola “Monodrama” es acertada, pero surgen algunas dudas en torno a definirla como ópera, aunque el agregado de digital puede subsanar ese aspecto.

La producción es bastante deslumbrante en lo tecnológico, construyendo una especie de corto cinematográfico, donde Pablo el protagonista (Patricio Sabaté) recuerda su experiencia cuando a sus ocho años, su padre decide que ya es hombre, como para trabajar en la mina y aportar con dinero al hogar.

Pablo (Patricio Sabaté) foto Producción

La acción transcurre en el estudio de Pablo que ahora adulto se gana la vida como retratista “al carbón”, no se sabe ni se explica cómo ni cuando Pablo abandona la mina por el taller, en este estudio se cruzan imágenes del niño, de la mina y otras sugerencias, mientras que el cantante dobla una grabación, pues su actuación aparentemente le impediría cantar mostrándole en el sueño y ensueños, la actuación de Sabaté es convincente y poderosa, pero su línea melódica tiende al recitativo, con algunos quiebres dados por la repetición de algunas frases que enfatizan tanto el temor como la desesperanza, a nuestro gusto los momentos más logrados del canto.

El acierto cinematográfico, plantea enormes desafíos para una puesta en escena, en particular para lograr captar el interés del público, ante una música que bien puede resultar, para alguien no iniciado, como monótona.

Pablo (Patricio Sabaté) en su estudio. foto Producción

Creemos que lo visual se impone sobre lo musical, que en este caso se acerca mucho a la música incidental del cine, y este desbalance desdibuja el trabajo de Farías, que es interesante en el trabajo de los dos instrumentos, pero algo excesivo en los sintetizadores, que funcionan muy bien en las imágenes, pero diluyen un discurso musical que no obstante describe muy bien el encierro y agobio de la mina.

Aplaudimos el hecho de aventurarse en algo nuevo, que atrapa en lo visual pero desdibuja lo musical, con un sobresaliente trabajo de Patricio Sabaté, que sigue dando muestras de enorme profesionalismo, y un nuevo trabajo del inquieto y talentoso Miguel Farías, con el aporte macizo de la multimendia y dirección escénica de Christine Hucke.

Creemos que el trabajo gustará a quienes lo vean, porque en su brevedad mantiene constantemente el interés.

Gilberto Ponce (CCA)

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MIRYAM SINGER PREMIO NACIONAL DE MÚSICA.

PREMIO NACIONAL DE MÚSICA.

Una de las mejores noticias del último tiempo en el ámbito de la Música, se produjo hoy cuando en la mañana se anunció que el Premio Nacional de Música había recaído en Miryam Singer.

Miryam Singer foto feuc

Noticia que provocó una alegría transversal, porque ella se ha ganado, en el ambiente artístico de nuestro país, así como en el extranjero un sólido y merecido prestigio.

Susanna (Molly Flanagan) y Cherubino (Vanessa Rojas) en Bodas de Fígaro de Mozart en la UC. foto producción

Su espíritu incansable, que busca la excelencia, aunque a veces cuente con escasos recursos, le ha granjeado incontables seguidores de sus producciones, en las que siempre ha mezclado a profesionales de renombre con alumnos aventajados, con lo que cierra el círculo pedagógico que inicia con sus clases de ópera en el instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Escena de Carmen en el Teatro Municipal de Las Condes.

Miryam es generosa como docente, por ello consigue que sus alumnos alcancen metas de gran profesionalismo, sabe captar las condiciones de cada uno en particular, para hacerlo crecer como artistas.

Estamos en este caso, ante una artista como las que existían en el Renacimiento, de múltiples talentos, los que explota, buscando siempre renovarse, y no sólo en la ópera, también en las más variadas puestas en escena, muchas de ella marcando tendencias, cómo olvidar su “Mil voces den la UC” que congregó a todos los numerosos grupos corales de esa universidad, como asimismo sus trabajos en el Salón Fresno del Centro de Extensión UC; como Pierrot Lunaire, La Historia del Soldado entre muchas otras que causaron enorme impacto.

Escena de Carmen en el Teatro Municipal de Las Condes con Francisca Muñoz y Brayan Ávila

El estreno en ese lugar de la ópera Orfeo de Claudio Monteverdi, con dos funciones repletas de público, y con muchos quedando fuera, fue un evento. Compartí en esa oportunidad con una profesora del Departamento de Música de la Universidad de Chicago, que había visto muchas producciones tanto en USA como en Europa, y esta simplemente la sobrecogió, y todo en un lugar que no reúne las mejores condiciones.

En el mismo lugar, la genialidad de sus producciones de El rapto en el Serrallo y Cosi fan tutte ambas de Mozart en las que con elencos de alumnos aventajados logró espléndidos resultados.

El Teatro Municipal de Las Condes, tuvo el privilegio de contar con sus producciones durante varios años, con localidades agotadas para todas la funciones, doce fueron las de su última Carmen, donde mezcló sabiamente lo tradicional con la tecnología.

Muerte de Violeta (Marcela González) Teatro Municipal de Las Condes.

Su Flauta Mágica en el Teatro Municipal de Santiago, fue un mundo de desatada magia.

Podríamos continuar señalando muchos de sus trabajos, los que sin duda contribuyeron a que el jurado decidiera entregar el Premio Nacional de Música 2020 a Miryam Singer.

Gilberto Ponce.

Círculo de Críticos de Arte de Chile.

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RADIO BEETHOVEN.

Visionescriticas, manifiesta su inmensa alegria, la misma que sienten todos los aficionados a la Música Clásica, por la reaparición de Radio Beethoven, punto de referencia de la cultura de nuestro país.

Su amplio abanico de programas, satisface a un amplio espectro de auditores que se sintieron huérfanos con su desaparición, por ello es que felicitamos fervorosamante al señor Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile don Ignacio Sánchez, por las gestiones que llevaron a la universidad a asumir la compra de la emisora, que ahora pasa a ser otro de los elementos de extensión de esa casa de estudios.

Sólo podemos desear que esta «resurrección», que ocurre en un momento muy crítico de nuestra sociedad, tenga tanto o mayor éxito que el obtenido anteriormente, por el bien de la cultura de nuestro país.

Gilberto Ponce.

visionescriticas.cl

abril, 2020

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PRIMER CONCIERTO FILARMÓNICO.

INICIA SU TEMPORADA LA FILARMÓNICA DE SANTIAGO.

La Orquesta Filarmónica de Santiago dio inicio el viernes pasado a su Temporada 2020, el programa que consultó obras de Beethoven y Prokofiev, las que fueron dirigidas por su director emérito Juan Pablo Izquierdo.

Antes de analizar la parte musical del concierto, queremos manifestar nuestra satisfacción por el hecho que la dirección del Teatro, haya decidido realizar sus espectáculos en las fechas y horas programadas originalmente, independiente de los hechos externos que pudieran ocurrir, esta señal de normalidad muy necesaria en los tiempos que corren, se complementó con la limpieza de la fachada del edificio la que mostraba innumerables graffitis que le restaban dignidad al edificio, por ello va nuestro mayor reconocimiento.

Richard Biaggini durante el concierto para violín de Beethoven. foto Marcela González

El programa de gran atractivo por sus contrastes, comenzó con el Concierto para violín y orquesta en Re mayor de Ludwig van Beethoven obra que recibió una versión de tintes muy perfectos de parte de sus intérpretes, el solista Richard Biaggini y la Filarmónica con la batuta de Izquierdo.

Qué podríamos decir del desempeño del solista, hablar de hermoso sonido, fraseos impecables, además de abrumar con su técnica que desarrolló particularmente en las cadenzas del concierto, donde con sus articulaciones, fraseos y dobles cuerdas asombró al público.

Juan Pablo Izquierdo, la Filarmónica de Santiago y Richard Biaggini, interpretando el concierto de Beethoven. foto Marcela González

Algo similar ocurrió con la Filarmónica, que sumó a su reconocido bello sonido, fraseos e intencionalidades que realzaron los diálogos con el violín, no obstante lo anterior, creemos que el tempo tomado por el maestro Izquierdo, fue demasiado plácido y en varios fragmentos con falta de tensión, particularmente en toda la primera sección del extenso primer movimiento, hacia el final del mismo, Izquierdo impuso mayor tensión que redundó en una mayor expresividad, tan necesaria en esta obra, algo similar ocurrió en el bellísimo movimiento lento, de exquisitos diálogos y fraseos, que a nuestro juicio pudieron gozar de mayor tensión.

Un vuelco se produjo en el movimiento final, donde sobresalieron los contrastes tan típicos en las obras de Beethoven, con Biaggini más cómodo con los tempo, hizo que todo su potencial expresivo y técnico saliera a luz sin contrapeso alguno; la atenta batuta de Izquierdo logró al mismo tiempo de sus músicos un rendimiento que aparejado con el del solista, consiguieran una merecida larga ovación de los asistentes.

Afiche del film de Eisenstein de 1938. foto archivo de cine.

Sorprendente resulta el hecho que la partitura de la Cantata Alexsandr Nevsky, de Sergei Prokofiev fuese originalmente escrita como música incidental para uno de los films más famosos del icónico director ruso Sergei Eisenstein, en la que un gran compositor se une a un gran director, para juntos crear una obra maestra; posteriormente Prokofiev, le dio forma de cantata, la que triunfó universalmente independientemente de la película.

Evelyn Ramírez cantando la parte: «Campo de muerte» de la cantata. foto Marcela González.

Se trata de una obra muy descriptiva, donde la energía está presente en gran parte de ella, sus textos reflejan el fervor patriótico ruso, frente a los invasores suecos, la obra se inspira en las hazañas del héroe nacional y santo de la Iglesia Ortodoxa rusa, en ella mezcla los cantos de origen popular, para mostrar el patriotismo del pueblo ruso, opuesto a sonoridades duras y cantadas en latín, para los opresores, creando interesantes y bellos contrastes, la sección dedicada a la doncella rusa que recorre el campo de batalla después de la batalla, es de gran belleza y emocionalidad, allí se metaforizan sentimientos fraternos con los amorosos.

Escena del film, comienzo de la batalla sobre el hielo. foto +QCine

La versión la consideramos simplemente magnífica en cuanto a expresividad y perfección musical, en la que brillaron la solista Evelyn Ramírez, el Coro del Municipal de Santiago de Jorge Klastornick, junto al Coro Crecer Cantando, de Andrés Bahamondes como apoyo en algunos números, y la Filarmónica de Santiago de asombrosa perfección, para una obra de grandes complejidades.

Juan Pablo Izquierdo la enfocó destacando todos los elementos descriptivos, que son muchos y contrastantes, realzando tanto lo expresivo como los timbres y colores de la partitura.

Coro y la Filarmónica durante la Cantata. foto Marcela González.

Poderoso y oscuro fue el inicio: “Rusia bajo el yugo mongol”, para la orquesta sola, luego en el “Canto sobre Alexandr Nevsky”, el coro lo hizo bella y expresivamente; sensible y descriptivo fue “Los cruzados en Pskov” cantado en latín, sigue: “Levántate pueblo ruso” que se interpretó enérgico y arrollador. «La Batalla sobre el hielo» permitió en su primera parte el lucimiento de la orquesta, agregándose luego poderosamente el coro. Evelyn Ramírez cantó con bella voz y expresivamente el “Campo de la muerte”, para finalizar apoteósicamente con el número final “La entrada de Alexandr en Pskov”, una parte llena de contrastes de todo tipo, en la que cada uno de los intérpretes dio lo mejor de sí mismo, para un logro que llevó al público a ovacionar una versión que inauguró magníficamente la Temporada 2020.

Gilberto Ponce (CCA)

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NOVENA SINFONÍA DE BEETHOVEN.

LA VERSIÓN DE PEDRO PABLO PRUDENCIO PARA LA NOVENA DE BEETHOVEN.

Creímos necesario este título para el comentario de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, pues consideramos que Pedro Pablo Prudencio, logró un enfoque renovado a la vez que muy interesante, en una de las obras trascendentales de la historia de la música.

Esta Sinfonía, es de aquellas obras que se escuchan una vez y quedan para siempre en la memoria, su impacto se mantiene intacto desde su estreno, es una obra maestra del genio de Bonn, ha resistido el paso del tiempo manteniendo su vigencia y vigor, pero aún más, sale airosa incluso en aquellas versiones ramplonas que no aciertan en la profundidad que posee, centrándose solo en la parte final del cuarto movimiento, que como sabemos está en el inconsciente colectivo y conmueve de todas formas.

Busto de Ludwig van Beethoven. foto wikipedia

Sin considerar aquellas versiones, afortunadamente existe una gran cantidad de excelentes, donde se descubren aportes en el enfoque engrandeciéndola cada vez más; incluso se debe considerar un detalle no menor, esta obra conmueve a personas de los más diversos orígenes y lenguas, y de todos los continentes, concretándose el deseo de su autor, que era que la humanidad comprendiera el mensaje que quería transmitir, por ello es que por primera vez decide incluir la voz humana en una sinfonía, para que no quedara duda del mensaje a transmitir.

Se trata de una invocación a la hermandad, a la que se convoca a toda la humanidad, por ello es que ha servido en todo tipo de celebraciones y eventos, recuérdese se interpretó cuando cayó el muro de Berlín, haciéndose con músicos de las dos Alemanias, junto a los otros países que participaron en la Segunda Guerra Mundial, toda esa masa, incluyendo un coro de niños que se sumó al adulto, lo hicieron bajo la dirección de Leonard Bernstein. Podríamos seguir detallando otras ocasiones emblemáticas, pero no abundaremos.

La Orquesta Filarmónica de Santiago dirigida por Pedro Pablo Prudencio en uno de los primeros movimientos de la sinfonía, atrás solistas y coro. foto Marcela González.

Beethoven se sirvió de muchas de sus obras para comunicar sus pensamientos éticos, morales y religiosos, entre ellos, su inmenso amor por la Libertad del Ser Humano, de ahí su conflicto con Napoleón, quien al auto proclamarse Emperador, abominó de sus principios libertarios que tanto significaban para Beethoven, por ello su decepción.

Podemos concluir que la Novena Sinfonía es una síntesis de los valores que inspiraron la vida de su autor, entre ellos su profundo deseo que la Humanidad transitara por caminos de Paz, Beethoven detestaba la guerra, pero le caben dudas que este deseo plasmado en música, pudiera cabalmente ser comprendido por los auditores, es así que encuentra la solución en la Oda a la Alegría el poema de Friedrich Schiller, de la que toma algunas de sus estrofas, permitiéndose agregar algunas palabras suyas, en el ingreso del barítono en la parte cantada; planteará entre otros pensamientos que “bajo el soplo de la Alegría, comprendamos que todos somos hermanos, además de hijos de un Padre bondadoso que vive más allá de las estrellas”, “abrazaos millones en un inmenso beso universal”, estos entre otros, eran los deseos de un hombre, que ya completamente sordo, anhelaba para todos los hombres.

El bajo-barítono Sergio Gallardo en el solo del cuarto movimiento. foto Marcela González.

Esta idea la desarrolla a lo largo de cuatro movimientos, en un continuo unitario, por más dispares que parezcan cada uno de ellos, donde desde el misterioso inicio, las ideas se desarrollan, con asombrosa genialidad.

Este concepto unitario fue captado perfectamente por Prudencio, quien está desarrollando una vertiginosa carrera como Director Residente de la Filarmónica de Santiago, dando muestras en lo sinfónico, ballet u ópera de su enorme talento, pero en esta ocasión el director introdujo un sello personal muy coherente con el espíritu de la obra, tomando algunos pulsos y tempos a velocidades inusuales enfatizando sus contrastes, con una gran insistencia en los dinámicos, planteando una gran dificultad para músicos y cantantes que respondieron formidablemente al desafío, otra demostración del estupendo estado en que se encuentra la Filarmónica de Santiago, sería largo detallar las excelencias instrumentales, mencionemos algunos detalles; la belleza del sonido de las cuerdas, sobresaliendo el “recitativo” de violonchelos y contrabajos, que anuncia lo que cantará el barítono, realzándolo con fraseos e intencionalidades y contrastes dinámicos, que no siempre se destacan; también lo certero de las maderas, la solidez de los bronces, en los que debemos destacar al corno solista, mientras que una vez más el solista en timbal mostró todo su impecable profesionalismo.

El mundo de contrastes del primer movimiento, ahora en pulsos y tempos más rápidos que lo usual pero enfatizando lo maestoso, crea un mundo lleno de contrastes con temas que de algún modo se enfrentan, fue resuelto certera y dialécticamente.

El cuarteto solista; Carolina García-Valentin soprano, María Luisa Merino mezzosoprano, Pedro Espinoza tenor y Sergio Gallardo bajo-barítono en el cuarto movimiento. foto Marcela González

El Scherzo que Beethoven puso como segundo movimiento, se entregó con energía brillante que se opuso a lo cantábile del trío, debemos alabar la musicalidad y precisión del solista en timbal, fundamental en esta parte.

Consideramos un gran acierto que el bellísimo y sensible tercer movimiento, mantuviera su poesía y expresividad, a pesar del alado tempo conque se enfrentó, que se contrastó eficazmente con las fanfarrias de las trompetas de la sección final. El cuarto que incluye la Oda a la Alegría fue un modelo del manejo de contrastes dinámicos y de tempo, logrando Prudencio acentuar el sentido del texto.

Solistas, Coro y Orquesta dirigidos por Pedro Pablo Prudencio en un fragmento del cuarto movimiento. foto Marcela González

Los cambios de pulso y tempo crearon una tensión expresiva en progresión, y su logro estuvo definido por la atención de músicos y cantantes, quienes tuvieron impecable rendimiento.

Otro momento del cuarto movimiento. foto Marcela González

La soprano Carolina García-Valentin cantó bella y expresivamente y al igual que el resto su fraseo permitió seguir perfectamente todas sus líneas melódicas, la mezzosoprano María Luisa Merino realzó con su hermosa voz, su parte que es fundamental en el equilibrio sonoro de los solistas, Pedro Espinoza el tenor cantó reciamente la marcha, una de las secciones heroicas de esta sección, y se fundió sólidamente con el resto de los solistas, no es extraño que Sergio Gallardo tuviera un gran resultado, su vasta experiencia le hizo triunfar no solo en el recitativo con el que se inicia la parte cantada, luego fue el sustento armónico cabal de los solistas.

Todos los intérpretes reciben la impresionante ovación final. foto Marcela González.

Pocas veces hemos escuchado una ovación tan sostenida en un concierto, todos debieron saludar numerosas veces, Pedro Pablo Prudencio recibió aplausos no solo del público (que al parecer le adora) también del resto de los músicos, lo mismo mismo ocurrió con la orquesta y por supuesto con el Coro del Municipal de Santiago que dirige Jorge Klastornick, al que se agregó el Crecer Cantando de Andrés Bahamondes, que cumplieron una espléndida actuación con voces sólidas y timbradas, estupenda dicción, afinación y expresividad.

Un gran concierto que da inicio a un año de celebraciones dedicadas a Ludwig van Beethoven.

Gilberto Ponce. (CCA)

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LOGRADO CONCIERTO EN EL CAUPOLICÁN.

CARMINA BURANA POR EL CEAC EN EL CAUPOLICÁN.

El Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile, ha resultado lamentablemente como una de las instituciones más afectados por la contingencia actual, y sobran las razones, la sede de sus conjuntos se encuentra ubicada en la zona 0, en los edificios Turri de la Plaza Baquedano, es así que debido a los destrozos que le afectan, el teatro se encuentra sellado en el frontis, aunque ya se encontraba sin actividad debido a la construcción del nuevo teatro para la Sinfónica, esto debido a que la construcción colinda con el escenario del Baquedano, y como si fuera poco, esta nueva construcción también fue afectada por un incendio, debido al entusiasmo de quienes incendiaron el Hotel Principado, y en el colmo después se inundó por la rotura de una matriz de agua, por ello es difícil predecir cuándo se podrá inaugurar el nuevo teatro.

Carl Orff compositor de Carmina Burana. foto laquintademahler

Hago esta descripción para intentar dar cuenta del ánimo que debe existir entre los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, el Ballet Nacional y los Coros Sinfónico y Camerata Vocal, que vieron truncados todos sus proyectos, viéndose en la obligación de realizar presentaciones en gimnasios o al aire libre, y como los músicos necesitan mostrar su trabajo en ambientes más formales, fue de gran importancia el anuncio de la presentación del Oratorio profano Carmina Burana de Carl Orff, en el Teatro Caupolicán, lugar que sin duda no reúne las condiciones acústicas requeridas, pero que permitió realizar el concierto con mucho éxito, satisfaciendo no solo al público, que acude siempre en masa, pues lo más importante fue que la orquesta y los coros, volvieron a una cierta normalidad.

Centrémonos en lo musical, obviando bebestibles y cabritas, tanto como las luces de colores sobre el público tratando inútilmente seguir el ritmo de Orff, en una dudosa ocurrencia, suponemos de los técnicos del teatro.

Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, Coros Sinfónico y Camerata Vocal, Solistas, dirigidos por Pablo Carrasco. foto Patricio Melo CEAC

Gran escenario para la orquesta completa y los coros Sinfónico y Camerata Vocal, muy bien preparados por Juan Pablo Villarroel, todos dirigidos por Pablo Carrasco, quien debutaba en el podio, director que mostró buena preparación, con algunos muy buenos aciertos en conceptos dinámicos, desarrollando un continuo unitario en carácter, la orquesta y los coros le siguieron muy bien estos aportes, no obstante creemos que las malas condiciones acústicas conspiraron para algunos pequeños desajustes entre orquesta y coro, tanto como en otros ocurridos en la orquesta, así como unos curiosos momentos de afinación no perfecta en el coro; pero no se crea que esto bajó el nivel de la presentación, nada de eso, pues la batuta de Carrasco mantuvo la tensión musical en todo momento. Pablo Carrasco obtuvo gran éxito en una obra nada de sencilla, llena de cambios de ritmo y pulso, que además exige de un cuidadoso enfoque del carácter.

La soprano Tabita Martínez, cantando en la tercera parte. foto Patricio Melo CEAC

Para los coros de la Universidad de Chile esta es una obra emblemática, la ha cantado en innumerables veces, también junto al Ballet Nacional en esa obra maestra que es la coreografía de Ernst Uthoff, y que penosamente ha sido dejada de lado por la compañía, su rendimiento fue del mejor nivel en expresión y carácter, hermoso el inicio de sopranos en la tercera parte, donde deben cantar como si fueran niños, poderosa la escena de la Taberna de los varones.

El director Pablo Carrasco. foto Patricio Melo CEAC

Los solistas fueron la soprano Tabita Martínez, quien posee un muy hermosa voz con un canto muy expresivo, aún le quedan por resolver los inhumanos agudos del final, donde debido a no alcanzar la afinación justa, parte del coro entró inseguro, pero ella es muy joven y con lo que apreciamos en esta oportunidad, tiene por delante una exitosa y brillante carrera.

El tenor Brayan Ávila cantando el lamento del cisne. foto Patricio Melo CEAC

Brayan Ávila tenor, estuvo a cargo de la temible parte del cisne que se lamenta de su suerte, pues se vé mientras lo cocinan para satisfacer la gula de los borrachos de la Taberna, esta parte generalmente se canta en falsetto, pero él la canta con voz natural, ya que posee un excepcional registro, además de ser muy expresivo en su canto.

La parte del barítono la cantó Ramiro Maturana, quien es dueño de una hermosa voz, no tiene problema alguno en los descomunales agudos, solo algunas notas muy graves son algo débiles, pero las suple con su expresividad, canta las estrofas de cada parte con sentido diferente, y además cosechó gran éxito con su ebrio abate de la Taberna, genial en su histrionismo.

El barítono Ramiro Maturana. foto Patricio Melo CEAC

Pero la gran noticia fue el haber visto a los conjuntos del CEAC en lo que les es propio, poniendo todo de su parte para que todo saliera muy bien, y con un público que se rindió una vez más, ante una de las obras de mayor difusión de toda la historia de la música.

En medio de la oscuridad, una luz de esperanza entregada por la Música y el Arte.

Gilberto Ponce. (CCA)

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TRIUNFO FILARMÓNICO.

EXCELENCIA FILARMÓNICA EN FIN DE TEMPORADA.

La Orquesta Filarmónica de Santiago finalizó su Temporada 2019 con un excelente concierto dirigido por Juan Pablo Izquierdo, en el se presentaron obras de Franck, Falabella y Ravel, ocasión que le permitió al conjunto mostrar una vez más toda su capacidad interpretativa tanto como su reconocido sonido.

Una gran ovación, recibió a su entrada el director, que sin duda es una muestra del cariño y admiración que provoca en el público la presencia del maestro Izquierdo, quien por supuesto no defraudó, consiguiendo un señalado éxito.

El maestro Juan Pablo Izquierdo. foto latercera

No es frecuente que se programe una gran sinfonía como inicio de un concierto, pero así ocurrió en esta oportunidad con la compleja y hermosa Sinfonía en Re menor de César Franck, obra llena de contrastes, atravesada con alusiones a los Leitmotiv, presentados como recurso unitario.

El maestro Izquierdo realizó una versión férreamente unitaria, manejando con inteligencia un material que a veces es abigarrado en armonía y en temas, destacando siempre lo esencial, haciendo surgir cada voz o voces en medio de un discurso que sin el tratamiento que Izquierdo le dio, podría transformarse en rutinario, en este caso triunfó siempre la expresión, tanto en lo grandioso como en lo íntimo.

El compositor César Franck foto wikipedia

Es así que desde la oscura introducción en pianissimo se llega a un poderosa progresión dinámica para presentar uno de los temas fundamentales, el desarrollo se enfrentó con múltiples contrastes en un bello juego dinámico, siempre manteniendo el más hermoso sonido, donde destacaron los bronces por su derroche de calidad.

El hermoso segundo movimiento, que tiene como eje un pizzicatti de las cuerdas acompañadas de arpas, que sirve de base para el canto del corno inglés, que nos vuelve al tema central que asumen posteriormente otras maderas, quienes desarrollan un diálogo hermosísimo con el corno francés, todo de gran precisión, bello sonido y expresividad; las sección central rápida mostró un lujo de contrastes.

Enérgico a la vez que expresivo, se inició el movimiento final, destacando la musicalidad de los chelos, en su desarrollo se acentuaron aún más los conceptos y valores expuestos anteriormente, con su arrollador final que hizo estallar al público en una enorme e interminable ovación, que sancionó que esta versión, es sin duda una de las mejores que hemos escuchado en vivo.

El compositor Roberto Falabella. foto uchile

La segunda parte se inició con Dos Divertimentos para Cuerdas del chileno Roberto Falabella, obras que asumimos, fueron estreno en esta oportunidad, pues al igual que muchas de sus obras, son lamentablemente casi desconocidas en nuestro país, a pesar de los innegables valores que se exhiben en ellas.

La versión de Izquierdo y las cuerdas de la Filarmónica fue de excelencia, cuidadosa en extremo para destacar todos sus valores, así como realzando las características propias del compositor, tales como su eclecticismo estilístico, en el que combina la atonalidad con tonalidad, respeto por la forma, sin que falte su extremo interés por reflejar de forma inteligente sonidos que aluden a lo latinoamericano.

La obra explota muy bien los recursos de las cuerdas, tanto como maneja con maestría timbres y colores, este fue otro de los éxitos del programa.

Juan Pablo Izquierdo agradeciendo los aplausos. foto municipal

Finalizaron con el Poema Coreográfico “La Valse” de Maurice Ravel, que es una obra impresionista por antonomasia, en ella texturas, colores y timbres tanto se funden como se disuelven en su desarrollo, en el que a través de pequeños clímax avanza hacia el final en una verdadera explosión sonora que simboliza el triunfo del Vals, Izquierdo manejó estupendamente la progresión dinámica, encontrando en la Filarmónica de Santiago una respuesta del mejor nivel en cuanto a belleza sonora y expresividad.

El público saludó la interpretación con una jubilosa ovación, algo que según supimos, se repitió en el concierto del día siguiente, donde además el maestro Juan Pablo Izquierdo se dirigió al público y a la orquesta, agradeciendo al Municipal de Santiago y a cada uno de los profesionales que trabajan en el, el hecho de haber mantenido sus programas en medio de la dramática contingencia que estamos viviendo, cambiando horarios y dando facilidades para que el público pudiera en la medida de lo posible, asistir a los espectáculos. fue un justo reconocimiento para cada uno de los que trabajan en en una de las principales instituciones culturales de nuestra país.

Gilberto Ponce (CCA)

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