DESPEDIDA DE JOSEP VICENT.

VICENT Y PASTRANA EN LA SINFÓNICA.           

Sentimientos un tanto encontrados, provocó el último concierto que Josep Vicent dirigió frente a la Orquesta Sinfónica de Chile, en esta temporada 2013.

En su transcurso, se apreciaron todas las cualidades que mostró el talentoso director en su primera presentación, no obstante en una de las obras, quedaron planteadas algunas dudas.

Nos estamos refiriendo a su versión de la Sinfonía Nº 6 en Si menor, Op. 74, conocida como Patética, de Piotr Ilich Tchaikovsky, que es un emocionante y doloroso testamento del autor, que murió poco después de su estreno.

Josep Vicent. foto elcultural

Josep Vicent. foto elcultural

En ella Tchaikovsky realiza una verdadera síntesis de los conflictos por los que atravesó durante su vida, sus luchas y desencantos, y porqué no decirlo, sus temores: por ello, aunque en ella encontremos fragmentos de gran sonoridad, su espíritu es casi siempre melancólicamente severo, tendiendo a la introspección.

Piotr Ilich Tchaikovsky. foto embusteria

Piotr Ilich Tchaikovsky. foto embusteria

Es en este aspecto donde creemos que la versión de Vicent equivocó el enfoque, privilegiando lo forte, a veces hasta con sonido crudo, realizando unas pausas entre temas o motivos tan extensos, que rompieron la continuidad dramática, mientras que los cambios de tempo resultaron a veces descontextualizados.

Por otro lado, sin desconocer fragmentos de gran belleza, en la orquesta se produjeron demasiados desajustes de pulso y algunas francas confusiones; tal vez por ser esta una obra de repertorio, no recibió la cantidad justa de ensayos, para favorecer el concierto de Shostakovich, que presenta todo tipo de dificultades, no lo sabemos, pero lo cierto es que pensamos que su versión se alejó de los propuestos por el compositor; tal vez en la segunda presentación del día sábado, las cosas mejoren ostensiblemente, pues no dudamos de la capacidad de Josep Vicent.

Un detalle extrañísimo se produjo luego del doloroso final, un desubicado espectador, comenzó a aplaudir ruidosamente, empañando la magia de ese final, por lo que Vicent luego de agradecer los aplausos, se dirigió al público señalando la necesidad de dejar el silencio por algunos instantes, pero después realizó a manera de encore, el festivo final de la obertura de Rossini, haciendo batir palmas al público!!!!

No dudamos que a muchos les gustó la idea de la participación, mientras que otros sorprendidos abandonaron el recinto.

Gioacchino Rossini. foto 3d-car-shows

Gioacchino Rossini. foto 3d-car-shows

Centrémonos en las virtudes, pues la primera parte fue una síntesis de los valores del la dirección y con muy buen resultado musical.

No es usual que la obra de inicio reciba tanta atención en su preparación, denotando el cuidado del director por intentar atacar cuidadosamente todo el repertorio, logrando con ello la admiración del público, pues la versión logró sacar a luz sus muchos de sus valores; nos referimos a la obertura de la ópera Guillermo Tell de Gioacchino Rossini, que abrió la jornada, de la que hemos escuchado versiones ramplonas, que solo enfatizan el fanfárrico final.

En esta ocasión, todo fue musicalidad, buen sonido, enfatizando lo programático que la envuelve, cada figura, tema o motivo, fue escrupulosamente definido; mencionemos las articulaciones y fraseos de las cuerdas, en particular los chelos del inicio, lo certero de los bronces y maderas, sin desconocer el gran trabajo de los solos instrumentales, notable el corno inglés entre otros.

Por supuesto que tal escrupulosidad, le hizo ganar estruendosos aplausos, que prepararon el ambiente para la magnífica versión del Concierto Nº 1 en Mi bemol mayor, op. 107, para violoncello y orquesta de Dmitri Shostakovich, en el que participó el virtuoso español Guillermo Pastrana, debutante en nuestro país.

Dmitri Shostakovich. foto japaramo

Dmitri Shostakovich. foto japaramo

De solo 30 años, Pastrana posee bellísimo sonido, gran carácter y prestancia, con el que maneja en todo el arco dinámico, desde la mayor sutileza a sólidos forte, desplegando una estupenda técnica, transformando en fáciles y con gran sencillez las mayores dificultades; su afinación es perfecta, arcos, articulaciones, armónicos y pizzicatos parecen estar integrados a su persona, en un gran todo con su instrumento.

Gillermo Pastrana. foto orquesta-pablo-sarasate

Gillermo Pastrana. foto orquesta-pablo-sarasate

Un complemento al rotundo éxito del solista, fue el ajustado acompañamiento de Vicent así como el soberbio trabajo de la sinfónica, en el que destacaron los solos instrumentales en perfecto diálogo con el chelista.

No podemos obviar, el brillante trabajo del corno solista, pues la obra es casi un concierto para chelo, con corno obligato, con partes de gran dificultad, las que fueron resueltas con el mayor profesionalismo.

La versión transitó desde la ironía al dolor, llegando a lo exultante, tal como lo plantea Shostakovich; sin duda un gran solista, que quisiéramos volver a escuchar.

Gilberto Ponce. (CCA)

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PARSIFAL CELEBRA AÑO WAGNER.

PARSIFAL UN GRAN INICIO DE TEMPORADA EN EL MUNICIPAL.

Cuando Richard Wagner concibió su Obra de Arte Total (Gesamtkunstwerk), pretendía la fusión completa de artes como la música, drama teatral y artes visuales, dando gran importancia a una iluminación sugerente, y en la consecución de este objetivo fue escrupuloso en detallar el como se fundían, diseñando  escenografías, vestuario y recursos lumínicos, introduciendo en la ópera la proyección de imágenes para crear efectos especiales, revolucionarios en su tiempo.

Richard Wagner fotografiado en París. foto lastfm

Richard Wagner fotografiado en París. foto lastfm

Esto es válido para aquellas producciones producto de afiebrados regisseurs, que extrapolan a cualquier época, alejándose muchas veces del espíritu que generó esas obras.

No se piense que estamos en contra de las innovaciones, todo lo contrario, pero creemos que estas debieran siempre cuidar los contextos; ejemplos hay muchos y de enorme calidad como la Tetralogía wagneriana montada recientemente en el Met. de New York, o el Buque Fantasma de hace varios años en nuestro Municipal.

El Cáliz sagrado. foto loogares

El Cáliz sagrado. foto loogares

No abundaremos pues nuestro propósito es comentar la producción de Parsifal, que inauguró la Temporada de Ópera 2013, trabajo que se debe a Roberto Oswald como escenógrafo, iluminador y regisseur, junto a Aníbal Lápiz en vestuario, que se convirtió en una de las experiencias más gratificantes del último tiempo; las razones se entienden a partir de los propósitos del mismo Wagner, haciendo de esta cumbre musical, un relato coherente y ágil que explicita visualmente muchas de las metáforas y alegorías presentes en la ópera, que el autor llamó Drama Sagrado.

Amfortas (Gregg Baker), Kundry (Susan Maclean) y Gurnemanz Dimitry Ivashchenko) foto radio.uchile

Amfortas (Gregg Baker), Kundry (Susan Maclean) y Gurnemanz (Dimitry Ivashchenko) foto radio.uchile

¿Cuál fue el mensaje que quiso transmitir Wagner, cuando al final de su vida escribe este verdadero testamento religioso, en el que una más vez aparece la redención como uno de sus ejes? Conocidas son las tremendas tensiones en que se debatió a lo largo de su vida, que abarcaban desde lo político a lo filosófico, incluyendo un fuerte nacionalismo, que le llevó incluso a menospreciar las culturas no germánicas, sumemos además una carga no disimulada de antisemitismo, todo esto, mientras su vida era el más perfecto ejemplo de hedonismo y ambición, donde la palabra fidelidad careció de sentido.

Kundry (Susan Maclean) y Parsifal (Zvetan Michailov) foto radio.uchile

Kundry (Susan Maclean) y Parsifal (Zvetan Michailov) foto radio.uchile

Solo fue fiel en su deseo por aprovechar todas las oportunidades, sin trepidar en saltarse límites morales en el logro de sus fines; pues bien, al parecer toda esta suma de factores le generaba un deseo no explicito por alcanzar su propia redención, de otra forma cuesta explicar que el tema aparezca recurrentemente en sus argumentos, pues él mismo escribía los libretos.

Parsifal en esta versión, no permite ambigüedades de interpretación, pues lo religioso y la Eucaristía adquieren radical importancia, tanto como a la redención de los pecadores al beber del Santo Grial y al ser tocados por la Lanza que perforó el costado de Cristo, justificando ampliamente el nombre de Festival Sagrado.

Parsifal levanta el Cáliz en el Viernes Santo. foto radio.uchile

Parsifal levanta el Cáliz en el Viernes Santo. foto radio.uchile

El tema nos vuelve al problema de sus tensiones personales, al considerar la forma en que vivió, generando muchas incógnitas en torno a su personalidad.

Roberto Oswald creó una escenografía de gran atractivo, poniendo gran énfasis en la iluminación, creando metáforas y alegorías complementarias al texto, cuidando siempre el equilibrio y manejo de contrastes, a manera de ejemplo las nubes grises y el suelo coloreado del jardín de Klingsor, o en ese mismo acto, cuando la música roza lo impresionista, el fondo evoca la pintura de ese período.

Amfortas ante la tumba de Titurel. foto radio.uchile

Amfortas ante la tumba de Titurel. foto radio.uchile

Impresionante resultan las escenas de la Eucaristía (primer y tercer acto), que recuerdan la pintura de Dalí. Otro aspecto atrayente es la transformación de las imágenes concretas en abstractas, al aludir a cuestiones de índole superior.

La movilidad de algunos elementos y las coherentes proyecciones le otorgan a la puesta en escena un dinamismo que envuelve, la régie se complementa con lo visual; mencionaremos la disolución del castillo de Klingsor, para dar paso al jardín de las doncellas flores de exquisita finura, o bien el excelente truco de la lanza que lanza Klingsor a Parsifal, cuando este la atrapa en el aire, tanto como los solemnes movimientos de los caballeros del Grial, y la exposición del Cáliz sagrado a la cofradía.

Klingsor (Harry Peeters) foto municipal

Klingsor (Harry Peeters) en su castillo. foto municipal

Podríamos seguir abundando, pero no queremos agotar la paciencia de los lectores; Aníbal Lápiz fue el encargado del ajustadísimo y hermoso vestuario, en un interesante juego de contrastes, genial fue el creado para las doncellas flores; algo no previsto al parecer fue el alba que viste Parsifal en el tercer acto, que acentuó demasiado la envergadura abdominal del solista.

Parsifal y las Doncellas flores. foto radio.uchile

Parsifal y las Doncellas flores. foto radio.uchile

La Orquesta Filarmónica de Santiago dirigida por Gabor Ötvös impresionante en belleza sonora y en calidad de timbres, sutil o poderosa, siempre con fraseos y articulaciones perfectas, Ötvös acentuó el expresionismo del preludio del tercer acto, mostrando el modelo que tal vez tuvo Schoenberg para su Noche Transfigurada.

Gabor Ötvös. foto dieter-david-scholz

Gabor Ötvös. foto dieter-david-scholz

El Coro de Teatro Municipal (Dir. Jorge Klastornick), que tiene un rol vital, dio cuenta del más perfecto canto coral, tanto desde fuera del escenario, como dentro de el, y como siempre mostrando su experticia como actores.

Estupendo el trabajo del Coro de Niños The Grange School, que dirige Claudia Trujillo.  

Zvetan Michailov fue un Parsifal demasiado medido, su voz es pequeña y bastante rígido como actor, lo mejor fue su tercer acto; en cambio Susan Maclean cantando Kundry, mostró estupendamente su faceta sensual y maléfica, tuvo momentos muy brillantes, pero en otros evidenció dificultades de salud.

Gurnemanz recibe el cisne cazado por Parsifal. radio.uchile

Gurnemanz recibe el cisne cazado por Parsifal. radio.uchile

Gurnemanz uno de los pilares de la obra, fue cantado estupendamente por Dimitry Ivashchenko, y con gran prestancia escénica; conmovedor fue el Amfortas de Gregg Baker; Harry Peeters encarnó a Klingsor y la voz de Titurel, fue acertado en actuación, pero su voz resultó poco poderosa como Klingsor.

El elenco de cantantes nacionales Evelyn Ramírez, Pamela Flores,, Nicolás Fontecilla, Exequiel Sánchez, Leonardo Navarro, Ricardo Seguel, Constanza Domínguez, Daniela Ezquerra, Marcela González, Paulina González y Constanza Dörr, dio cuenta de sus notables avances en lo vocal.

Una apertura que augura grandes momentos.

Gilberto Ponce. (CCA)

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BACH PURO Y REVISITADO.

DIFERENTES MIRADAS A BACH EN LA SINFÓNICA.

Bastante interesante en su variedad, fue el último de los conciertos de la Orquesta Sinfónica de Chile, que fue dirigido por el español Josep Vicent, debutante en nuestro país.

La calidad y experiencia de Vicent se evidenció con su enfoque de varias obras de Johann Sebastian Bach, que fueron contrastadas con otras escritas en el siglo XX, inspiradas en  algunas de las muchas del cantor de Leipzig.

Josep Vicent. foto ilovecostablanca

Josep Vicent. foto ilovecostablanca

Lo anterior significó tener que abordar cada obra con diversas combinaciones instrumentales y vocales, demostrando en cada una de ellas, completo y amplio conocimiento.

La Camerata Vocal de la Universidad de Chile, que dirige Juan Pablo Villarroel, junto a Claudia Pereira y Patricio Sabaté, integrantes del conjunto fueron sus intérpretes vocales.

El desempeño del coro fue en general muy sólido, con hermosos y musicales fraseos, siendo superado solo en la Cantata 50, que está escrita para una combinación que requiere sin duda de una mayor cantidad de integrantes, pues fue escrita para doble coro y una orquesta bastante poderosa, ello les llevó a sobre cantar, llegando a la estridencia en las sopranos, desperfilando la obra; a ello sumamos un estupendo desempeño instrumental, que en general tendió a sobrepasar las voces.

Johann Sebastian Bach. foto todomusica

Johann Sebastian Bach. foto todomusica

El programa se había iniciado con el Motete o Cantata “O Jesu Christ, mein´s Lebens Licht” que mostró el hermoso e impresionante sonido que puede alcanzar la orquesta cuando es dirigida por una mano experta, aquí se adentraron ya en las sutilezas del estilo barroco, limpios diálogos, articulaciones y fraseos, mientras el coro, como trasfondo canta el coral con algunas figuraciones, destacando la pureza de las líneas melódicas.

Conceptos casi similares tenemos para la Cantata “Also hat Gott die Welt geliebt”, pues a pesar que ella encontramos un adecuado enfoque que privilegia el texto al frasear, este aspecto se diluyó en el aria de la soprano, que no resultó muy afiatada con los instrumentistas solistas, creemos que el excesivo vibrato de Claudia Pereira se desajustó del pulso de sus solventes acompañantes.

El gran manejo fonético de Patricio Sabaté, quedó en evidencia en su recitativo y aria posterior, que aunque cantada en estricto estilo y prestancia, no mostró las mejores cualidades de Sabaté.

La sección fugada concluyente, fue clara en los temas y de gran musicalidad, pero creemos que las sopranos tendieron a la estridencia.

Igor Stravinsky. foto javierclassic

Igor Stravinsky. foto javierclassic

La segunda parte incluyó las obras que tuvieron como referente algunas obras de Bach, siendo la primera de ellas las “Variaciones Canónicas sobre el Coral Vom Himmel hoh da komm Ich Her” de Igor Stravinsky.

La versión que requiere de una orquesta sin violines, pero con 9 violas y 8 contrabajos, además de maderas y bronces, ubicó al coro que canta el coral, a mano izquierda del director, donde usualmente se ubican los violines.

A riesgo de ser irreverentes, creemos que la obra ha perdido la frescura y vigencia que la caracterizó en la segunda mitad del siglo pasado, reconociendo la originalidad de la instrumentación y el abordaje del coral a través de sus números, pensamos que la versión realzó muy bien sus valores, a través de un gran desempeño de la orquesta, en particular la sección de bronces, cuyo final recuerda fuertemente la música de Gabrieli.

El coro cantó sobriamente el coral.

Luego las cuerdas en una formidable actuación, abordaron la versión de Max Reger  para el Preludio coral “O Mensch bewein dein Sünde gross” destacando su expresividad; tal vez este fue uno de los momento más altos de la velada conducida por Vicent.

Anton Webern. foto lastfm

Anton Webern. foto lastfm

El “Ricercare a seis de Una ofrenda musical” arreglado por Anton Webern es una clara demostración de sus técnicas minimalistas, con gran uso de timbres y colores en sus fragmentaciones, recibió una alerta interpretación.

Edward Elgar dirigiendo. foto guardian

Edward Elgar dirigiendo. foto guardian

Finalizaron con una estupenda versión de la versión de Edward Elgar, para la Fantasía y Fuga en Do menor, escrita originalmente para órgano, y que el inglés reconstruye para gran orquesta, incluyendo numerosa percusión.

La versión llena de contrastes, con profusión de timbres, mostró con claridad los ejes temáticos, convirtiéndose en otro de los triunfos de Vicent y la Sinfónica en un gran día, obligándoles a repetir el final de la Fuga. Un gran debut del maestro español.

Gilberto Ponce (CCA)

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MÚSICA SACRA EN EL CAMPUS ORIENTE.

PETITE MESSE SOLENNELLE DE ROSSINI EN LA UC.           

Sin duda es una de las obras más originales de la Historia de la Música, escrita hacia el final de vida de Gioacchino Rossini, luego de una largo silencio de casi 40 años, pues se había retirado en la cúspide de su carrera, simplemente para gozar de la vida.

Esta obra junto a su famoso Stabat Mater, son las más importantes de este período, y fue escrita para una inusual combinación; dos pianos, armonio, cuarteto de solistas y coro, y aunque su título diga “pequeña”, ello es una verdadera ironía, pues dura cerca de 80 minutos.

Gioacchino Rossini. foto medici

Gioacchino Rossini. foto medici

Otra de sus características, son las grandes dificultades para los solistas, el coro e instrumentistas, respondiendo en cuanto a estilo, al lírico, no en vano el mismo Rossini escribió a manera de epígrafe de la obra, una carta a Dios, en que se disculpa, si la obra le parece demasiado opulenta u operática, justificando que es su forma de componer, aunque jamás debería dudar de sus intenciones religiosas.

Estos comentarios explican algunas de las apreciaciones en relación al concierto que se ofreció en el Campus Oriente UC. en el marco del X encuentro de Música Sacra; en su interpretación participaron el Coro de Cámara UC, junto a la soprano Amalia Montero, la mezzosoprano María José Uribarri, el tenor Rodrigo del Pozo y el bajo Esteban Sepúlveda, acompañados por los pianistas Mario Alarcón y Mario Lobos, contando con Verónica Sierralta en armonio, todos bajo la dirección del talentoso Mauricio Cortés.

Mauricio Cortés. foto emol

Mauricio Cortés. foto emol

La versión fue de menos a más, pues su inicio fue extremadamente formal, casi fría e inexpresiva, pero en la segunda, las cosas mejoraron notablemente.

Uno de los aspectos que incidieron a nuestro juicio, en que la versión no resultara lo suficientemente unitaria, fue el que los solistas, no fueran dirigidos por Cortés, por lo que algunas de las arias, tuvieron resultados dispares y en estilos a veces diferentes, ello fue clave en el traspié ocurrido en el Crucifixus, donde la soprano y el pianista mantuvieron  errático pulso, desperfilando el aria.

El desempeño de los pianistas fue desigual, con algunos tropiezos en los concertados, en particular en la dos complejas fugas, Mario Alarcón acompañó con suerte dispar algunas de las arias, siendo en general poco expresivo, no obstante tuvo un gran desempeño en el Preludio religioso, que tocó expresiva y bellamente, acentuando esa especie de homenaje a Bach que lleva implícito.

Coro de Cámara UC, en otra presentación. foto visionescriticas

Coro de Cámara UC, en otra presentación. foto visionescriticas

Mario Lobos fue más certero, aunque pudo ser más expresivo en el dúo de soprano y contralto, pero en ambos encontramos que los enlaces entre las arias y los coros –una particularidad muy propia de esta misa- no prepararon la secuencia siguiente, al ser tocados de manera casi independiente del resto.

Verónica Sierralta fue tuvo buen acompañamiento en armonio, pero  le faltó mayor rigurosidad en el pulso y destacar más algunas frases, donde complementa algunas melodías del coro.

Amalia Montero. foto visionescriticas

Amalia Montero. foto visionescriticas

La soprano Amalia Montero, mostró en todo momento su bello timbre, aunque creemos que pudo ser más expresiva, no olvidemos el carácter operático de las arias, su debilidad en el Crucifixus, se debió al pulso errático de Alarcón, algo que no se compuso durante todo el fragmento, no obstante se reivindicó plenamente en el O salutaris hostia, del final, cantado bellamente.

María José Uribarri, no explotó en su totalidad el hermoso material que posee, en particular debido a lo poco expresivo de su canto, viéndose algo insegura, pero es preciso reconocer que su gran éxito estuvo en el Agnus Dei final.

El bello y emotivo Qui Tollis, que cantan ambas fue demasiado plano.

Rodrigo del Pozo. foto elnaveghable

Rodrigo del Pozo. foto elnaveghable

Rodrigo del Pozo, el tenor especialista en barroco, cantó muy cuidadosamente su aria Domine Deus, con hermoso timbre y gran musicalidad, pero Rossini exige mucho más volumen y carácter lírico, en una de las partes más difíciles de la obra.

Esteban Sepúlveda el bajo, que asumió muy a última hora el compromiso, estuvo muy débil, por ello algo inseguro, su gran aria Quoniam tu solus sanctus, fue plana e inexpresiva, a su favor diremos que el acompañamiento en piano, no fue el más adecuado.

Las partes en cuarteto fueron en general homogéneas, siendo lo más logrado el Sanctus y Benedictus, que cantan con el coro.   

El Coro de Cámara UC, cuyo director es Mauricio Cortés fue sólidamente preparado, destacando las voces de la cuerda de tenores, de hermoso timbre y gran musicalidad, los bajos igualmente mostraron gran seguridad y timbradas voces, las voces femeninas poseen bello material, pero su timbre sonó a ratos como voces blancas.

Caricatura de Rossini. foto extremista

Caricatura de Rossini. foto extremista

Las fugas, fueron con carácter, pero al aumentar peligrosamente la velocidad en la del Credo, perdió claridad en el pulso, el Sanctus y el Agnus Dei, fueron memorables.

En todo caso se agradece la oportunidad de escuchar esta obra, que pocos grupos se atreven a trabajar, y sin duda, si esta misa se presentara en más oportunidades, se lograrían resultados excelentes, porque se lograría mayor madurez, y Mauricio Cortés podría conseguir sus musicales propósitos; es lo injusto de preparar algo tan complejo, para ser cantado en un solo concierto.

Gilberto Ponce. (CCA)

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GUZMÁN PRIMER BAILARÍN ESTRELLA

El destacado bailarín chileno Rodrigo Guzmán, protagonista del exitoso ballet Zorba el griego, que acaba culminar una semana de rotundo éxito en el escenario del Teatro Municipal -con todas las funciones a tablero vuelto-, ha sido promovido por la directora del Ballet de Santiago Marcia Haydée a, Primer Bailarín Estrella.

Rodrogo Guzmán, recibe de Marcia Haydée su promoción a Primer Bailarín Estrella. foto Patricio Melo

Rodrogo Guzmán, recibe de Marcia Haydée su promoción a Primer Bailarín Estrella. foto Patricio Melo

La noticia se le comunicó al público, en la penúltima de las exitosas funciones, en las que siempre el público exigió con sus ovaciones, repetir la famosa danza de Zorba con John, en la que, en el colmo del entusiasmo, batía palmas.

Rodrigo Guzmán, es el primer bailarín chileno ascendido a ese rango, honor que ahora comparte con Luis Ortigoza, el casi legendario Primer Bailarín Estrella, que en esta producción baila como John.

Rodrigo Guzmán agradece el reconocimiento del público. foto Patricio Melo

Rodrigo Guzmán agradece el reconocimiento del público. foto Patricio Melo

Nos complace esta nominación, pues coincide con nuestras apreciaciones sobre el desempeño de Rodrigo Guzmán en el rol de Zorba.

Gilberto Ponce (CCA)

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ZORBA BAILA EN EL MUNICIPAL.

ZORBA EL GRIEGO UN TREMENDO ESPECTÁCULO.

No nos cabe duda, que está destinado a convertirse en un éxito resonante; nos estamos refiriendo a Zorba el griego, el último estreno del Ballet de Santiago, en cuya primera función, el público no escatimó sus ovaciones y gritos de admiración.

La coreografía de Lorca Massine, que cuenta con la poderosa música de Mikis Theodorakis, se desarrolla en la hermosa escenografía, llena de simbolismos y sugerencias de Jorge Gallardo -de importante carrera en Europa y USA.-, quien creó además el vestuario; la acertada iluminación pertenece a Esteban Sánchez.

Rodrigo Guzmán como Zorba. foto Patricio Melo

Rodrigo Guzmán como Zorba. foto Patricio Melo

Zorba el griego, tiene las características de un gran espectáculo, porque además de las primeras figuras solistas y el cuerpo de baile, precisa de un coro, orquesta y una solista vocal; la coreografía es una muy buena recreación de la novela de Nikos Kazantzakis, con alusiones a la famosa película del mismo nombre.

Asimismo, como ballet es una extraordinaria síntesis de elementos folclóricos, danza clásica y contemporánea,  rozando el sincretismo por la coherencia en la unión de sus elementos; este aspecto, si duda es el que le confiere su enorme atractivo, pues cada aspecto de esta mezcla, se funde con naturalidad manteniendo siempre el interés.

Luis Ortigoza y Natalia Berríos, (John y Marina). foto Patricio Melo

Luis Ortigoza y Natalia Berríos, (John y Marina). foto Patricio Melo

No podemos dejar de mencionar, que el trabajo coreográfico tiene bastante presente la danza-teatro, haciendo mucho más comprensible el eje argumental, y en este sentido el desempeño de solistas y la compañía, es del más alto nivel.

Como bien se sabe, la danza en Grecia otorga a los varones una gran preponderancia, aspecto que está muy presente en la coreografía, permitiendo un gran lucimiento del cuerpo masculino, aunque las partes para las gráciles bailarinas, son potentes, a la vez que realzan su feminidad.

Luis Ortigoza y Rodrigo Guzmán, (John y Zorba) foto Patricio Melo

Luis Ortigoza y Rodrigo Guzmán, (John y Zorba) foto Patricio Melo

Lorca Massine realiza un muy buen perfil de los personajes, y en el caso de John, hace que el personaje tenga una evolución, desde el estereotipado extranjero que llega a Grecia a empaparse de su cultura, para ir lentamente asimilando sus costumbres, para terminar bailando en el espíritu griego.

Luis Ortigoza que asumió el rol de John, realiza en este aspecto un trabajo notable, por supuesto que con su prestancia escénica y perfección de movimientos, conviertiéndose en el antagonista ideal para el dionisíaco Zorba, que es puro impulso y extroversión producto de su “culta” incultura.

Rodrigo Guzmán, creó con Zorba un personaje entrañable, cuya impulsiva desfachatez y humanidad cautiva sin excepción al público, porque aunque su personaje es absolutamente popular, jamás cae en algo cercano a la vulgaridad; este es otro acierto de la coreografía, que se realza con la presencia del gran bailarín que es Guzmán.

Natalia Berríos (Marina) al fondo la contralto Pilar Díaz. foto Patricio Melo

Natalia Berríos (Marina) al fondo la contralto Pilar Díaz. foto Patricio Melo

Marina, causante del conflicto amoroso, al enamorarse de John, es bailado con extraordinaria prestancia por Natalia Berríos, mostrando a través de su estupenda danza, la duda y desgarro que le provoca el amar a un extranjero.

Manolius (José Manuel Ghiso) foto Patricio Melo

Manolius (José Manuel Ghiso) foto Patricio Melo

Manolius, eterno enamorado de Marina fue bailado por José Manuel Ghiso, perfilando virilmente sus sentimientos, y su desempeño tanto en la danza como en danza-teatro, fue  de gran potencia y perfección.

Andreza Randisek (Madame Hortense) foto Patricio Melo

Andreza Randisek (Madame Hortense) foto Patricio Melo

Andreza Randisek, la hermosa y gran bailarina, construye un emocionante personaje con su Madame Hortense, la prostituta vieja, que trata de aferrarse a su perdida juventud, la muestra tanto desolada en la intimidad, como digna entre sus vecinos, pero manteniendo siempre esa especie de ingenuidad, de aquellos que buscan la felicidad en el oscuro mundo que les tocó vivir; la escena de su muerte, es simplemente desgarradora.

Final de Zorba el griego. foto Patricio Melo

Final de Zorba el griego. foto Patricio Melo

El Coro Crecer Cantando, dirigido por Víctor Alarcón realiza un excelente trabajo, tanto en lo vocal, como en expresividad, cantando en griego su extensa participación.

Pilar Díaz, contralto cantó emotiva y bellamente en su primera aparición, en la segunda no se la escuchó claramente, porque coro y orquesta lo hicieron con demasiado volumen.

José Luis Domínguez, dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Santiago, realizó un estupendo trabajo, en un repertorio que al parecer es muy afín a su personalidad, logrando con su versión, expresividad, buen sonido y musicalidad.

Este estreno para Chile, será recordado como uno de los ballet, que han provocado una de las respuestas más efusivas del público, el que al final no puede resistir su deseo de batir palmas al ritmo de la Danza de Zorba (sirtaki), provocado por la potencia del espectáculo.

Gilberto Ponce. (CCA)

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ÓPERA Y BEETHOVEN SINFÓNICOS.

NUEVO TRIUNFO SINFÓNICO DE LA MANO DE PANNI.

Al director italiano Marcello Panni, solo le bastaron dos conciertos frente a la Orquesta Sinfónica de Chile, para convertirse en uno de los favoritos del público, reconociendo en él a un gran director, que sabe conseguir lo que quiere, pues sabe muy bien como hacerlo, a través de su gran experiencia y sabiduría.

Marcello Panni. foto otranto

Marcello Panni. foto otranto

Al parecer la orquesta es de la misma opinión, si juzgamos el reconocimiento que le brindó el conjunto, al concluir su última jornada frente a la agrupación.

Una vez más, la orquesta logró un bello y equilibrado sonido, destacando todos aquellos instrumentistas a los que correspondió secciones como solistas, en una tarde donde predominó la musicalidad.

La obertura de la ópera La Urraca ladrona de Gioacchino Rossini, que no por ser tan famosa, es sencilla, abrió el concierto, y desde el redoble de la caja al inicio, fue evidente que se estaba frente a una gran versión, en ella destacaron los contrastes entre fuerza y finura, sin dejar de lado la gracia, todo con un balance instrumental perfecto.

Gioacchino Rossini. foto cocinayaficiones

Gioacchino Rossini. foto cocinayaficiones

Fraseos y articulaciones, tanto como diálogos de familias e instrumentos, realzaron como pocas veces la genial obra; Panni fue obligado a salir varias veces a saludar, algo poco usual para una obra de inicio.

Continuaron con la Sinfonía Nº 8, Op. 93 de Ludwig van Beethoven, obra que fue dedicada por su autor, a su gran amigo Johann Maelzel, inventor del metrónomo y constructor de las trompetillas acústicas usadas por Beethoven durante parte de su sordera.

Ludwig van Beethoven. foto es wikipedia

Ludwig van Beethoven. foto es wikipedia

La versión fue de un justo equilibrio clásico-romántico, por su extrema claridad melódica y peso expresivo, destacando los juegos dinámicos y los diálogos entre familias, geniales en la sección de las cuerdas.

Johann Maelzel. foto viisonescriticas

Johann Maelzel. foto viisonescriticas

Gracia y precisión se evidenciaron en el Allegretto, donde Beethoven incluye un canon que escribiera para Maelzel, donde realiza la onomatopeya del sonido del metrónomo, no podemos dejar de señalar la musicalidad en el pizzicato del los violines segundos, en su contrapunto al tema principal.

Enérgico y brillante fue el inicio del tercero, que mostró la rigurosidad del propósito del Panni, consiguiendo todos los elementos a destacar; certero fue el diálogo cornos clarinete en el trío del movimiento, que se caracterizó por su gran vitalidad.

Lúdico en el manejo de contrastes fue el cuarto, llevado en pulso estricto, realzando los contrastes melódico-rítmicos; en suma una estupenda versión de una sinfonía, que a veces recibe versiones planas y sin carácter.

Finalizaron con una Suite orquestal de la ópera Tosca de Giacomo Puccini, con arreglos del mismo Marcello Panni.

Giacomo Puccini. foto camelloparlante

Giacomo Puccini. foto camelloparlante

La suite rescata algunas de las partes más significativas de la ópera, de manera conservar el hilo dramático, siendo muy bien resuelta, la ausencia de las voces.

Por supuesto es el dramatismo lo que predomina, como ocurre con el brillante inicio, el aria Visi D´arte de Tosca, la escena del asesinato de Scarpia, así como en la progresión que lleva al fusilamiento de Mario.

Afiche de la ópera Tosca. foto cafepress

Afiche de la ópera Tosca. foto cafepress

Nos parecieron excelentes, las descripciones y progresión dramática del Te Deum y la del comienzo del último acto, con el corno inglés, reemplazando el canto del pastor, en esta parte es preciso destacar el brillante desempeño de los cornos, que consiguieron un bellísimo sonido.

La orquesta tuvo un rendimiento excepcional, nobleza sonora en las cuerdas, expresividad en las maderas, brillo particular en los bronces y precisión en la numerosa percusión, pero sobre todo, un derroche de musicalidad.

Marcello Panni. Foto ceac

Marcello Panni. Foto ceac

Sin duda Marcello Panni, posee las condiciones para obtener de la orquesta una respuesta del más alto nivel, algo largamente corroborado en sus dos presentaciones; al comentario del público; “debiera volver muy pronto”, adherimos de la forma más entusiasta.

Gilberto Ponce. (CCA)

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MOZART Y MAHLER FILARMÓNICOS.

TERCER PROGRAMA FILARMÓNICO.

Mozart y Mahler, fueron los autores cuyas obras se escucharon en el tercer programa de la Temporada 2013 de la Orquesta Filarmónica de Santiago, en el que volvió al podio su anterior titular Rani Calderon.

A pesar que la orquesta mantuvo su alto nivel sonoro, pensamos que los logros solo fueron parciales, a pesar de momentos de gran belleza y musicalidad.

Rani Calderon. fotostagedoor.it

Rani Calderon. fotostagedoor.it

Solo dos obras muy hermosas, y de estilos contrapuestos fueron el eje del programa; la Sinfonía Nº 38 en Re mayor, Koechel 504, llamada Praga de Wolfgang Amadeus Mozart y la Sinfonía Nº 4 en Sol mayor de Gustav Mahler.

La sinfonía de Mozart se inició con muy una bella exposición de la introducción del primer movimiento, esta fue muy expresiva de cuidadosos fraseos con muy buen manejo de los contrastes dinámicos; aunque tal vez en estilo se acercó en demasía al romanticismo, el Allegro que cierra el movimiento, fue tan rápido que desdibujó las articulaciones, perdiendo transparencia melódica, en esta parte el oboe, que entre otros instrumentos, tiene destacada participación, tuvo un desempeño que no fue completamente exitoso, debido a un sonido opaco y débil.

Caricatura de Wolfgang Amadeus Mozart. foto lagacetamusical

Caricatura de Wolfgang Amadeus Mozart. foto lagacetamusical

El Andante fue fino, elegante y cantábile, acertado en estilo aunque poco expresivo, y por alguna razón el balance general, sufrió por el exceso sonoro de los cornos.

Muy logrado fue el carácter del Finale-Presto, pero nuevamente la velocidad excesiva desperfiló las articulaciones, que sonaron demasiado ligadas, y el pulso se desajustó en varios momentos, mientras que el balance sonoro no fue plenamente logrado.

En al segunda parte se escuchó la Sinfonía Nº 4 de Gustav Mahler, la más breve de todas, y cuyo último movimiento, estaba pensado para concluir su tercera sinfonía, idea que desechó, pues esta habría resultado desmesuradamente extensa.

Gustav Mahler. foto paginasmusicales

Gustav Mahler. foto paginasmusicales

Sin duda se trata de una obra de gran lirismo, incluso se la podría calificar de bucólica, aunque es una clara muestra del inconfundible estilo del compositor.

Bien sabemos los bruscos cambios de carácter y tempo, que suele introducir Mahler en sus sinfonías, algo desconcertante  para muchos y detestable para otros; no obstante, esta peculiar característica no es en absoluto arbitraria ni contradictoria, está perfectamente unida al propósito, respondiendo incluso a los conflictos propios de su personalidad, y sus recuerdos de infancia y adolescencia.

Rani Calderon. foto ranicalderon

Rani Calderon. foto ranicalderon

Este aspecto, es clave entonces para una buena interpretación de sus obras, y es en ese punto donde encontramos algunas objeciones de la versión de Rani Calderon, aunque reconocemos la pulcritud de su trabajo, y el estupendo sonido conseguido en la orquesta.

En el primer movimiento se contrastaron momentos sobresalientes en carácter, como lo fue la belleza del sonido de las cuerdas, de gran expresividad en sus inflexiones dinámicas, no obstante la relación tensión-relajación, no siempre fue equilibrada, pecando de extrema rapidez en algunas secciones contrastantes, lo que en general las descontextualiza.

Orquesta Filarmónica de Santiago. foto musica.terra

Orquesta Filarmónica de Santiago. foto musica.terra

En el segundo movimiento aparecieron detalles de gran minuciosidad, algo que no extraña en el trabajo de Calderon, en el debemos destacar el trabajo estupendo del corno solista.

Los dos movimientos finales, los consideramos plenamente logrados, ellos son mucho más unitarios, aflorando lo mejor de la profundidad de su autor; en este sentido no dudamos en considerar lo acertado del enfoque de Rani Calderon, por la extrema sensibilidad de su conducción.

Paulina González, la soprano solista. foto marinwullich

Paulina González, la soprano solista. foto marinwullich

En el tercero, consideramos superior el desempeño de las cuerdas de bellísimo y expresivo sonido, a ello debemos sumar el estupendo trabajo del oboe solista; en la segunda sección destacaron el corno y una vez más el oboe, al mismo tiempo la progresión que conduce al clímax en tutti, fue certeramente emotiva.

El último movimiento, consulta la intervención de una soprano cantando un lied tomado de El cuerno mágico de la juventud, del mismo Mahler. En esta oportunidad fue cantado en forma magnífica por Paulina González, quien se adentró notablemente en el espíritu tanto del texto como de la música; Rani Calderon fue el acompañante ideal, en todas la inflexiones dinámicas y expresivas, haciendo una sólida dupla con la solista; la orquesta fue un estupendo complemento.

Paulina González. foto salazegers.uchile

Paulina González. foto salazegers.uchile

Del mayor interés fue proyectar el texto que canta la soprano, pues potencia su comprensión y relación con la música.

El público no escatimó su entusiasmo con largos y extensos aplausos.

Gilberto Ponce. (CCA)

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ESTUPENDO CONCIERTO SINFÓNICO.

TRIUNFO SINFÓNICO CON PANNI E INCHAUSTI.

Muy gratificante fue escuchar el último concierto de la Orquesta Sinfónica de Chile, en su Temporada 2013, pues de la mano del estupendo director italiano Marcello Panni, el conjunto recuperó el sonido a que nos tenía acostumbrados, asimismo se tuvo el placer de volver a escuchar al joven y talentoso violinista Xavier Inchausti, quien había causado una gran impresión en su debut hace dos años.

Marcello Panni. foto alexromanelli

Marcello Panni. foto alexromanelli

Este programa italiano, dirigido por un italiano, encantó de principio a fin al público del Baquedano, no solo por las obras, todas de gran atractivo, sino por el bello sonido de la orquesta y la estupenda interpretación de cada una de las obras, clara demostración del talento y sabiduría en la dirección que posee Panni.

Carictura de Gioacchino Rossini. foto terra.es

Carictura de Gioacchino Rossini. foto terra.es

La extrema pulcritud del director, se apreció desde la Obertura de la ópera El barbero de Sevilla de Gioacchino Rossini, obra que muchas veces recibe una interpretación formal, en este caso Panni rescató el brillo de los diferentes temas, en una versión cantábile, llena de contrastes dinámicos, permitiendo además el lucimiento de varios instrumentistas solistas.

retrato insinuando lo diabólico de Niccolo Paganini. foto elapocalipsisvaallegar

Retrato insinuando lo diabólico de Niccolo Paganini. foto elapocalipsisvaallegar

Luego se escuchó una de las obras de mayor brillo y dificultad escritas para violín, la que presenta una cantidad mayúscula de desafíos técnicos y de interpretación; tanto que no fue casualidad que su autor fuera acusado incluso de tener un pacto diabólico, pues en su tiempo, solo Niccolo Paganini era capaz de interpretarlos.

Su Concierto para violín y orquesta Nº 1 en Mi bemol mayor Op. 6, es sin duda el más famoso de sus conciertos, y todos los grandes interpretes se han sentido en la obligación de abordarlo; la obra requiere no solo de un gran virtuoso, también de un director que acompañe diestramente cada uno de los frecuentes cambios de carácter y pulso, cosa no menor, pues un gran solista puede ver disminuido su trabajo con una acompañamiento formal.

Xavier Inchausti adolescente. foto agencianova

Xavier Inchausti adolescente. foto agencianova

En este caso se dio una conjunción que permitió un éxito rotundo, pues el solista Xavier Inchausti, quien con solo 22 años, ya va en camino para entreverarse con los grandes, posee sólida técnica, bello y gran sonido, estupenda afinación y enorme musicalidad, todo acompañado de gran prestancia y enfoque estilístico.

Para él pareciera que los saltos en tesitura, arpegios, pizzicatos, dobles cuerdas y armónicos, entre otros detalles no tuvieran secretos, pues los salva con extrema naturalidad, al tiempo que canta con su volín, tan entusiasmante fue su versión, que el público estalló en una ovación luego del primer movimiento, que el solista había enfrentado con carácter, bello fraseo y un sonido poderoso o íntimo, exhibiendo articulaciones de gran musicalidad; de la orquesta diremos que fue brillante desde la introducción.

Xavier Inchausti en la actualidad. foto viarosario

Xavier Inchausti en la actualidad. foto viarosario

La cadenza de Inchausti fue simplemente asombrosa, algo que replicó en las restantes.

La dirección de Panni en el Adagio que sigue, fue genial en sus contrastes dinámicos, mientras el solista realizaba un exquisito y expresivo canto con su instrumento, aquí destacaremos además el bello y musical sonido de los bronces.

Con carácter chispeante se desarrolló el tercero, con acompañamiento orquestal perfecto, incluso en aquellas brevísimas intervenciones de algunos instrumentos a solo, en esta sección Inchausti, abrumó con su despliegue técnico y musical, tanto como en su encore, otro Paganini, al que fue obligado por las ovaciones del público.

Sin duda un solista que debiera volver a las temporadas sinfónicas.

Ottorino Respighi. foto abcjazz

Ottorino Respighi. foto abcjazz

Luego Marcello Panni dirigió una estupenda versión de Las Fuentes de Roma de Ottorino Respighi, transitando con la orquesta desde el impresionismo al expresionismo, creando evocadoras imágenes, con expresividad y exquisito manejo dinámico, permitiendo el lucimiento de aquellos instrumentos que tienen partes solistas; el gesto claro y seguro de Panni destacó timbres y colores muy sugestivos.

Giuseppe Verdi. foto wikipedia

Giuseppe Verdi. foto wikipedia

La Obertura de la ópera Las Vísperas Sicilianas de Giuseppe Verdi, fue un verdero homenaje al canto, con musicales contrastes, carácter, espléndido sonido, destacando la musicalidad y belleza de las frases de los chelos.

Marcello Panni. foto otranto

Marcello Panni. foto otranto

El espontáneo y efusivo aplauso de la orquesta al director, como complemento a los aplausos y silbidos de admiración del eufórico público, cerraron un concierto que colmó las expectativas de los presentes.

Gilberto Ponce. (CCA)

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EL MESÍAS EN EL BAQUEDANO.

EL MESÍAS RE-ORQUESTADO POR MOZART.

El Mesías, es sin duda es una de las obras más importantes de la literatura musical de todos los tiempos, escrita en un momento clave de la vida de Georg Friedrich Haendel, cuyo estreno, además de la enorme impresión que causó, se transformó en un enorme suceso, éxito que se ha mantenido a través del tiempo; entre las razones largamente analizadas encontramos sus grandes valores musicales y un profundo sentido espiritual.

Georg Friedrich Haendel. foto cuentosdedoncoco

Georg Friedrich Haendel. foto cuentosdedoncoco

Wolfgang Amadeus Mozart, gran admirador de Haendel, realizó una estupenda re-orquestación del oratorio, aún más, algunas partes de su música religiosa, están evidentemente inspiradas en su estilo; en el caso del Mesías, esta nueva mirada le otorga mayor peso y grandiosidad a ciertos números, pero es evidente que esta “intromisión” no desvirtúa en lo más mínimo el espíritu del original.

Wolfgang Amadeus Mozart. foto biografiasyvidas

Wolfgang Amadeus Mozart. foto biografiasyvidas

Es extraño encontrar coros y orquestas que no se hayan sentido atraídos por su fuerza y belleza, por eso cuando el CEAC de la Universidad de Chile, decidió programarlo con motivo de Semana Santa, sabían que el éxito de público estaba asegurado.

La Orquesta Sinfónica de Chile, el Coro Sinfónico y la Camerata Vocal de la Universidad de Chile, cuatro solistas, todos bajo la dirección de José Luis Domínguez lo interpretaron ante un público que colmaba el Teatro Baquedano.

Coro Sinfónico y Camerata Vocal del Universidad de Chile. foto visionescriticas

Coro Sinfónico y Camerata Vocal del Universidad de Chile. foto visionescriticas

La versión que se escuchó en su primera función, fue de luces y sombras, con algunos momentos muy logrados, en particular algunos coros y arias de la soprano, pero en general la versión adoleció de expresividad, fue bastante plana, incluyendo originalidades demasiado sorprendentes, como el hacer cantar a los solistas, las partes en semicorcheas de los coros durante la primera parte, lo que no solo restó presencia al coro –no olvidemos la importancia que le concede Haendel en sus obras-, sobre todo perdió expresividad dramática de esos números, otra fue cuando convirtió la sección para violines primeros y segundos en la fuga del Amén final, en un dúo de solistas, en ambos caso no objetamos la calidad de los intérpretes, lo que objetamos es que esos momentos se desperfilaron.

Orquesta Sinfónica de Chile. foto ceac

Orquesta Sinfónica de Chile. foto ceac

Si bien puede pensarse que al intervenir Mozart la obra, pudiera obviarse el estilo barroco, creemos que ello es un error, pues al observar algunas obras para teclado de Mozart, este imita perfectamente el estilo, siendo puntilloso en las articulaciones rítmicas; en la versión escuchada -a manera de ejemplo-, los saltillos fueron desdibujados, tocándose muy blandos.

José Luis Domínguez director general de la versión. foto ceac

José Luis Domínguez director general de la versión. foto ceac

Un logro importante de Domínguez, es haber recuperado el buen sonido orquestal, pero descuidó el balance con los instrumentos aportados por Mozart (maderas y bronces), perdiendo peso las cuerdas y en al mayoría de las veces, perjudicando a los solistas.

El Coro preparado por Juan Pablo Villarroel,  mostró una sólida preparación, cantando bella y expresivamente, y notablemente bien en la segunda parte, aunque el Halleluja provocó la más entusiasta respuesta del público, algunos insignificantes desajustes de pulso en otros coros, se pueden atribuir al amplio gesto del director; no obstante el gusto de los coristas por la obra, supera cualquier objeción.

Juan Pablo Villarroel director de los coros. foto ceac

Juan Pablo Villarroel director de los coros. foto ceac

Los solistas, tuvieron suerte dispar, destacando la solidez de la soprano Nora Miranda, que cantó con ajustado estilo y bella voz; ella posee una versatilidad que le lleva a enfrentar exitosamente gran variedad de estilos, desde la música más antigua a lo contemporáneo.

El tenor Felipe Catalán, tiene hermoso material y si bien la tesitura no le acomodó siempre, pudo salvar todas sus intervenciones con gran musicalidad, su primera aria y el Rejoice, cantado generalmente por soprano, fueron sus grandes momentos, aunque en momentos el excesivo volumen de la orquesta, le hizo escuchar con dificultad.

La contralto Ana Isabel Navarro, además de poseer un volumen muy escaso, en esta oportunidad cantó en forma muy inexpresiva; el barítono Arturo Jiménez tiene un bello material, pero en la tesitura grave en prácticamente inaudible, las partes agudas le quedan más cómodas, pero al parecer este estilo, no es el que más le acomoda.

Sin duda el volver a interpretar El Mesías es un aporte significativo, siendo de particular interés el hacer la versión re-orquestada por Mozart, no obstante a pesar de las objeciones que encontramos en la primera función, no nos cabe duda que en las subsiguientes, la versión mejorará ostensiblemente.

Gilberto Ponce. (CCA)

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