TIMOTHY Y NIKKI CHOOI VIRTUOSOS EN VIOLIN.

EL TALENTO DE LOS HERMANOS CHOOI.

En la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas, que organiza la Fundación Beethoven, se presentaron los hermanos violinistas Timothy y Nikki Chooi en un programa donde quedó en evidencia todo su talento, musicalidad, ataques y cortes precisos, afinación perfecta, además del total imperio en el estilo del repertorio que abordaron.

Timothy y Nikki Chooi. foto victoriasummerfestival

A través de los siete compositores del programa, pudieron tocar tanto como solistas y a dúo, observándose la misma excelencia en ambas combinaciones, en la primera parte lo hicieron acompañados de piano y en la segunda con un ensamble de cuerdas y clavecín.

Svetlana Kotova la pianista rusa avecindada en nuestro país fue la acompañante, confirmando su amplia experiencia y musicalidad, aunque en algunos momentos encontramos su sonido un tanto duro.

En la Suite para dos violines y piano de Moritz Mozskowski que abrió el concierto, los hermanos Chooi la interpretaron con carácter romántico, haciendo gala de un manejo dinámico expresivo en el primer movimiento. En el segundo se produjo un diálogo de gran musicalidad entre los violines y el piano realzando los elementos populares que posee, el Lento assai, lo enfocaron como si fuera una “canción sin palabras” con una expresividad exquisita, el Molto vivace que concluye les llevó a mostrar todo su virtuosismo en las secciones extremas, como con sensible musicalidad la sección central, por supuesto que Svetlana Kotova no les fue en zaga en virtuosismo.

Svetlana Kotova. foto visionescriticas

Timothy tocó enseguida de Tomaso Antonio Vitali su Chacona en Sol menor para violín y piano, obra de grandes exigencias técnicas, permitiendo al solista mostrar perfectas dobles cuerdas, limpieza de articulaciones, precisos fraseos, en una notable fusión con la pianista.

Luego Nikki tocó la Fantasía sobre temas de la ópera Carmen, de Franz Waxman partitura que conserva muy bien el espíritu del original, posee grandes dificultades técnicas de tesitura y rítmicas, este fue otro de los triunfos de la velada.

Navarra de Pablo de Sarasate para dos violines y piano, permitió a los hermanos Chooi desplegar toda su potencialidad expresiva como técnica, en diálogos tanto sensibles como arrebatados, que hicieron exaltar al público.

En la segunda parte se incorporó el Ensamble Filarmónico, además de Camilo Brandi en clavecín, este grupo fue de total excelencia, incluso dejaron la impresión que tocan con los solistas desde hace mucho tiempo, tanto por la manera coherente de frasear y articular según la usanza de los solistas, además de intuición en dinámica con enorme musicalidad.

Katharina Paslawski. foto tmunicipal

El Concerto Grosso llamado La Follia de Francesco Geminiani, obra que requiere de una exhaustiva participación del chelo, encontró excelencia en Katharina Paslawski la solista de la Filarmónica de Santiago, que compitió de igual a igual con los hermanos Chooi; en esta obra se produjo un diálogo perfecto y de gran virtuosismo entre violines, chelo y el conjunto otorgando un carácter diferente a cada una de las variaciones del tema.

Timothy Chooi. foto oakville

Continuaron con el Concierto para dos violines en La menor de Antonio Vivaldi, que se inició con un tempo vital pleno de carácter, realizando bellos juegos dinámicos con fraseos y articulaciones compartidas por todos lo integrantes; sensiblemente expresivo fue el segundo, mientras que precisos crescendo y diminuendo fueron apreciables en el tercero, que fue rabiosamente aplaudido por los presentes.

Finalizaron con el Concierto para dos violines en Re menor de Johann Sebastian Bach, percibiéndose pequeñas diferencias entre los solistas que realzaron los diálogos entre ambos, en una versión de gran vigor.

Nikki Chooi. foto michaelhill

Casi poético fue el segundo movimiento, donde la interacción solistas y conjunto fue muy expresiva, haciendo notar las articulaciones legato, non legato. El tercero mostró además del musical virtuosismo de Timothy y Nikki Choi, la perfecta interacción del Ensamble Filarmónico, por supuesto que el entusiasmo del público, llevó a que los hermanos entregaran como encore una genial versión de las Czardas de Vittorio Monti que dejó atónito al público.

Gilberto Ponce (CCA

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PINNOCK Y PAHUD TRIUNFAN EN CORPARTES.

GRAN CONCIERTO EN TEMPORADA DE CORPARTES.

Un momento realmente estelar fue el que se vivió en los llamados Grandes Conciertos Internacionales, que organiza Corpartes en su espléndido teatro, en la ocasión se presentó una de las leyendas de la dirección orquestal, nos referimos a Trevor Pinnock quien fuera fundador y director por muchos años de la orquesta barroca y clásica The English Concert, agrupación con la que realizó legendarias grabaciones que son verdaderos referentes musicales.

Trevor Pinnock. foto storify

Él en plena vigencia nos visitó ahora dirigiendo la Orquesta de Cámara de Potsdam, conjunto de cámara que al escucharlo, nos parecera estar escuchando una grabación por su belleza y perfección sonora. Junto a ellos se presentó uno de los grandes flautistas a nivel mundial Emmanuel Pahud, quien deslumbró con su técnica y musicalidad.

El programa se enfocó solo en el Clasicismo con obras de Haydn, Mozart y Devienne iniciándose con una de las más hermosas sinfonías de Franz Joseph Haydn, en la que Pinnock extrajo toda la belleza expresiva del clasicismo, a través de cuidados fraseos y articulaciones enmarcados en un exquisito juego de contrastes dinámicos, con soberbios crescendo y diminuendo, en el más perfecto balance.

La precisión de los arcos en las cuerdas, así como el sensible y hermoso sonido de maderas y bronces, maravilló a los presentes, destacaremos la elegancia y expresividad del segundo movimiento, tanto como sus soberbios pianissimo. Asimismo como olvidar el sutil manejo del humor en el último movimiento.

El solista Emmanuel Pahud continuó con una bellísima versión del Concierto Nº 2 en Re mayor, para flauta y orquesta de Wolfgang Amadeus Mozart.

Luego de la vital introducción orquestal, Pahud mostró ampliamente toda la belleza sonora de su instrumento, a través de asombrosa técnica y de un impactante fiato, por supuesto para ello contó con el impecable acompañamiento orquestal comandado por Pinnock, en Pahud recordamos la cadenza del primer movimiento simplemente espléndida.

Emmanuel Pahud. foto ecns

Permítasenos decir que el segundo movimiento fue enfocado como si fuera un aria, tanto por su estructura como por su expresividad y finura; en el tercero sobresalieron dinámica y la complementación en los diálogos solista orquesta.

Algunos consideran al compositor François Devienne, como el Mozart francés, apreciación que a nuestro juicio lo sobrevalora, él fue un destacado flautista, por ello este concierto fue escrito para exponer todas las posibilidades del instrumento, factor en el que logra su objetivo sin duda alguna, pero como composición, es una sucesión de lugares comunes predecibles, con una orquestación bastante elemental, que no se acerca en lo más mínimo a Mozart; sin duda se incluyó en el programa para apreciar toda la potencialidad técnica del solista Emmanuel Pahud, quien es más que solvente para resolver esta verdadera “summa” de dificultades de toda índole que aparecen a lo largo de la obra, mientras que algunos fragmentos recuerdan a otros compositores, en un continuo donde todo el interés se dirige exclusivamente al solista en flauta, quien asombró por la maestría en resolver todos los intríngulis técnicos, como era obvio el solista puso casi en éxtasis al público, que ovacionó esta muestra absoluta de maestría.

Volviendo a genialidad de Mozart, la orquesta interpretó como fin de programa la bellísima Sinfonía Nº 29, en La mayor, que permitió una vez más apreciar el imperio total de Pinnock como director.

Orquesta de Cámara de Potsdam. kap.

Finura y elegancia en el manejo de las progresiones tanto como los bellísimos diálogos de las cuerdas en el primer movimiento, la transparencia sutil del segundo movimiento. El Menuetto si bien ofreció perfectos contrastes dinámicos y sonido ejemplar, nos habría gustado no tan severo, pero esta es una apreciación de tipo personal que no resta en nada el éxito conseguido, mientras que el cuarto mostró gran carácter.

El público ovacionó a los intérpretes, por ello y con la vuelta al escenario de Pahud interpretaron una sensacional versión de la Danza de los Espíritus de Orfeo y Eurídice de Gluck, que dejó suspendida de emoción a la audiencia, sin duda uno de los grandes momentos del año.

Gilberto Ponce. (CCA)

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FESTÍN OPERÁTICO EN LAS CONDES.

GRANDES MOMENTOS DE LA ÓPERA.

Una de las más grandes sorpresas de este lluvioso mayo, fue lo ofrecido por un grupo de distinguidos cantantes, que bajo la puesta en escena de Miryam Singer dieron vida a Grandes Momentos de la Ópera.

El solo título convocó a un expectante público que muy rápidamente agotó las entradas para las cuatro funciones, en otra muestra que este arte está lejos de extinguirse contradiciendo a muchos agoreros, que anunciaron su desaparición.

José Azocar a la derecha, junto a Orquesta y Coro, canta Nessun dorma de Turandot. foto producción

Vigor que se manifiesta con el estreno de nuevas óperas, renovadas puestas en escena -aunque algunas de dudoso gusto-, tanto como en la indagación de muchas obras de tiempos pasados, que esperaban el momento para darse a conocer, provocando en muchos casos un verdadero suceso.

Del mismo modo recitales de cantantes solistas o en pequeños grupos, desatan un interés cada vez mayor, aunque se trate solo de una sucesión de arias, dúos, tríos o cuartetos acompañados de orquesta y coro.

Ángela Marambio cantando Un bel di vedremo de Madama Butterfly.

Pero al parecer la renovación está llegando también a recitales como el que comentamos, donde once estupendos cantantes dieron vida a diversos personajes líricos a través de un solo fragmentos de la misma cantidad de óperas.

El acompañamiento estuvo a cargo de una orquesta de solo treinta músicos dirigidos por Eduardo Browne y un coro de veinte timbradas voces, preparadas por el mismo Browne y Juan Edwards; hasta aquí parece todo dentro de la línea tradicional, pero el público fue sorprendido por una puesta en escena, que se convirtió en un verdadero derroche de creatividad donde los más mínimos detalles fueron extremadamente cuidados.

Yaritza Véliz cantando el aria de Musetta de La Bohème.

Miryam Singer ubicó a la Orquesta y el Coro en una cámara negra en el centro del escenario, con una gran pantalla al fondo, y en los costados dos tarimas elevadas que permitían la entrada y salida de los cantantes, todos caracterizados según el rol que cantaban, mientras en la pantalla se proyectaban imágenes atingentes al aria, incluyendo al propio solista quien muchas veces replicaba, lo que estaba cantando en el escenario, esta conjunción exige de una coordinación extrema, que siempre resultó perfecta.

Sergio Járlaz en su aria Una furtiva lágrima, del Elíxir de amor de Donizetti.

Si bien este factor pudo convertirse en elemento distractor, creemos que tal vez en alguna ocasión pudo serlo, sin embargo en la gran mayoría de los casos fue un complemento muy eficaz.

La dirección de Eduardo Browne fue muy ajustada, consiguiendo de la estupenda orquesta excelentes resultados, algo similar ocurrió con solistas y el coro.

Paulina González en su conmovedor Ave María de Otello de Verdi.

El inicio con el coro de la ópera Carmen, fue muy correcto pero un tanto frío, luego José Azocar cantó estupendamente el aria Nessun dorma de Turandot de Puccini, enmarcado en los palacios de la Ciudad Prohibida; enseguida vino Un bel di vedremo de Madama Butterfly cantado por Ángela Marambio con gran fuerza expresiva, posteriormente Yaritza Véliz encantó con su versión del aria de Musetta de La Bohème, con un casi vertiginoso pero eficaz video, cerrando la parte dedicada a Puccini.

Pamela Flores como Violetta de La Traviata de Verdi

Histriónico y expresivo, dando cuenta de su bella voz, Sergio Járlaz cantó Una furtiva lágrima del Elixir de amor de Donizetti, continuando Paulina González con un sobrecogedor y expresivo Ave María de Otello de Verdi.

El fragmento de Violetta del primer acto de La Traviata de Verdi que abordó Pamela Flores, muy bien ambientado en el Palacio Cousiño, fue uno de los momentos inolvidables de la noche, por la belleza vocal y evolución dramática del personaje.

Una voce poco fa del Barbero de Sevilla, cantado por Evelyin Ramírez.

El Coro de las Gitanas y los Matadores del tercer acto de La Traviata, en el participaron dos miembros del coro como solistas, fue estupendo tanto en carácter como en lo vocal.

Una voce poco fa, del Barbero de Sevilla de Rossini en la voz y genial actuación de Evelyn Ramírez arrancó otra de las grandes ovaciones del público; asimismo extraordinariamente resueltas fueron todas las dificultades vocales del aria de Elvira de Los Puritanos de Bellini que cantó emotivamente Marcela González.

Marcela González en el aria de Elvira de Los Puritanos de Bellini.

Posteriormente Patricia Cifuentes dio cuenta de toda su experiencia y exquisito manejo técnico y musicalidad en Caro Nome de Rigoletto de Verdi, con unos pianissimo y forte, que tanto asombraron como conmovieron.

Patricio Sabaté en su Largo al Factotum.

La comedia volvió triunfante con la genial y vital versión de Largo al Factotum que cantó Patricio Sabaté haciendo gala de su hermosa voz y capacidad histriónica que lógicamente arrebató al público.

Coro Y Orquesta en Va pensiero de Nabucco de Verdi.

Va pensiero de Nabucco de Verdi fue cantado con poca expresividad y en tempo a nuestro parecer, demasiado rápido y liviano, posteriormente ingresó Maribel Villarroel para cantar una aria de Vida de Gitanos de Franz Lehár, haciéndolo estupendamente no solo en los vocal, pues sus desplazamientos por el escenario y la platea fueron vitalmente jubilosos, en esta aria participó excelentemente como solista en violín Esteban Sepúlveda.

La soprano Maribel Villarroel y el violinista Esteban Sepúlveda en el aria de Lehár.

El final de fiesta fue como era lógico con el Brindis de La Traviata, cantado por todos los solistas alternadamente, el público eufórico se retiró con la sensación de haber visto algo inolvidable.

Todos los solitas junto a Eduardo Browne, Coro y Orquesta agradecen las ovaciones del público.

Gilberto Ponce. (CCA)

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JENUFA DE JANACEK TRIUNFA EN EL MUNICIPAL.

EL EXPRESIONISMO DE JENUFA.

Impactante fue sin duda el estreno en la Temporada 2017, de Jenufa la ópera de Leos Janacek, en una puesta en escena ideada por Jorge Lavelli, quien se ha caracterizado por sus innovaciones conceptuales en diversos escenarios del mundo.

La última vez que se presentó en el Municipal de Santiago en 1998, la producción apuntó a un crudo realismo, en contraste esta producción apunta a lo que creemos un acercamiento al expresionismo, considerando el maquillaje de los rostros casi blancos, además de plantear un contraste entre la vacuidad de sentimientos con la exacerbación de los mismos, presente en algunos de los personajes -acercándolo casi hasta lo morboso-, en particular en todo lo relativo al infanticidio, que incluye un “moisés” de color negro a manera de un ataúd, anticipando la muerte del hijo de Jenufa; tanto como en esa suerte de “deber ser” en la Sacristana, que buscando un bien mayor provoca una tragedia.

Foto Wikipedia

Asimismo la escenografía de Jean Hass junto a la iluminación de Roberto Traferri y del propio Lavelli, acentúan estas sensaciones, las de un mundo cerrado donde los protagonistas se mueven al parecer sin posibilidad de modificar sus destinos.

Incluso el vestuario de Graciela Galán, que en sus texturas de color se mezcla muy bien con la iluminación y la escenografía, dominada por ese enorme muro metálico del fondo, que en ocasiones se desplaza hacia la boca del escenario, acentuando lo opresivo del argumento, el resto solo algunos muebles y una imagen de la virgen en un muro lateral, donde habrá algunas puertas, en un triunfo del minimalismo.

Konstantin Chudovsky director musical de Jenufa. foto IMG

Hacemos notar que asistimos a la segunda de las funciones, que se inició con retraso debido a problemas técnicos que afectaron en cierta medida la función, ya que no existió el agua nieve sobre la cama de Jenufa en una de las escenas, así como el hecho que el primer acto finalizara extrañamente con el inicio del segundo, debiendo repetirse este después del intermedio, no obstante así y todo la cruda fuerza del drama y la potente solución de Lavelli, consiguió un rotundo éxito.

La Regie acentúa la dicotomía de los sentimientos, donde nadie al parecer encontrará lo esperado, salvo en la escena final donde Laca logra convencer a Jenufa de la verdad de sus sentimientos.

Jenufa (Dina Kuznetsova) contemplando a su hijo, y la Sacristana (Tanja A. Baumgartner) foto Patricio Melo

La orquestación de Janacek es tanto densa como transparente en las alusiones al folclor y es un complemento absoluto del texto, transformándose casi en una banda sonora de un film, algo que obliga a la dirección en este caso Konstantin Chudovsky, a mantener un férreo balance entre voces e instrumentos, para que cada elemento conserve su protagonismo en el momento que corresponde, es así que la Filarmónica de Santiago, en un estupendo cometido, fue a veces el sustento de las voces y en otras protagonista, siendo este un logro mayor de Chudovsky y sus músicos.

Escena del matrimonio de Jenufa con Laca (Peter Berger), Jenufa (Dina Kuznetsova), Criada (Jeanethe Munzenmayer) la Sacristana (Tanja Baumgartner), esposa del Alcalde (Paola Rodríguez) y el Alcalde (David Gáez) foto Patricio Melo

El Coro del Municipal, dirigido por Jorge Klastornick en el altísimo nivel a que nos tiene acostumbrados, tanto en lo vocal como en actuación.

Dina Kuznetsova triunfó ampliamente como Jenufa, a través de su hermosa voz, manejando poderosos y emotivos forte tanto como sensibles piano desarrolló su personaje mostrando diversos estados emocionales, como la esperanzada enamorada de Steva al comienzo, para asumir luego el abandono que se acentúa con la herida en su rostro propinado por Cala. Su escena de la locura provocó verdadera conmoción tanto como su inolvidable Salve Regina, mientras que al final le cuesta creer en el sincero amor de Laca.

La Sacristana confiesa su crímen ante todos mientras Jenufa la perdona. foto Patricio Melo

Tanja A. Baumgartner abordó el complejo rol de Kostelnicka, la Sacristana (viuda del sacristán) quien por velar por bien de Jenufa, trata de casarla con Steva, para luego esconderla en su casa para que de a luz el bebé que espera, pero al darse cuenta que ese niño será un obstáculo en el futuro de Jenufa, lo ahoga en el río, diciéndole a la madre que murió mientras ella dormía, para finalmente asumir su culpa cuando el pueblo acusa a Jenufa del crimen al aparecer el cadáver del niño; esta suma de situaciones hace que la cantante deba manejar su voz tanto dura, como sensible o dubitativa, para ser desgarrada al final, Tanja Baumgartner estuvo espléndida en todos los aspectos.

Tomás Juhás fue el irresponsable e inmaduro Steva, si bien en lo vocal solo se podría objetar su volumen en ciertos pasajes, creemos que su actuación es muy elemental, se le ve “actuando” su personaje, pero no viviéndolo.

Laca el eterno enamorado de Jenufa, a pesar que en un rapto de celos la agrede dejándola marcada para siempre en el rostro, lo asumió Peter Berger, quien fue sin duda otro de los grandes triunfadores de la noche, posee una poderosa y expresiva voz, que maneja con acertadas inflexiones, y como actor fue capaz de hacer creíble y querible a su personaje dotándolo de todas las contradicciones que posee.

Escena del matrimonio, a la izquierda Steva y Karolka, a la derecha la Abuela y la Sacristana. foto Patricio Melo

El resto de los personajes lo asumieron cantantes nacionales, en una demostración de la calidad que han alcanzado, destacándose particularmente Lina Escobedo como la Abuela, en un rol lleno de matices; muy bien tanto en lo vocal como actoral estuvo Javier Weibel, como el Capataz, David Gáez que fue el Alcalde, mostró bien su timbrada voz, actuó bien su personaje, pero solo su volumen fue escaso en momentos,

Las demás Marcela González, Paola Rodríguez. Yeanethe Munzenmayer, Yaritza Véliz, Sonia Vásquez y Miriam Caparotta, lo hicieron con prestancia vocal y escénica, completando un elenco que triunfó abrumadoramente en esta oscura y dramática ópera.

Gilberto Ponce. (CCA)

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BODAS DE FÍGARO CON JOVENES PROMESAS.

ESTIMULANTES BODAS DE FÍGARO EN LA UC.

La puesta en escena de Las Bodas de Fígaro, una de las óperas más complejas de montar de Wolfgang Amadeus Mozart, llegó hasta el Centro de Extensión UC de mano de la incansable Miryam Singer, en una coproducción de “La Ópera UC, Taller de ópera IMUC y la Orquesta de Cámara de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.

Susanna (Molly Flanagan) y Fígaro (Arturo Espinosa) viendo como zafarse de la trampa del Conde. foto producción

Como es habitual Miryam Singer se hizo cargo de la Regie, escenografía, vestuario, e iluminación, además de la producción general, consiguiendo un logro de magnitud demostrando que no es necesario contar con grandes medios si se tiene imaginación y buen gusto, pues con escasos medios logró dar vida a los complejos enredos que plantea la trama, en un todo coherente que hizo que todos los cantantes se convirtieran en eficaces actores del argumento de Lorenzo Da Ponte, que no da tregua en sorpresas en medio de una agilidad que a veces es casi desatada. Creemos que en esta aspecto se encuentra un logro mayor, por la limpieza de movimientos de solistas, dúos, tríos y concertatos en los que a veces participa además el coro preparado solventemente por Javiera Lara.

Escena de conjunto hacia el final del primer acto, Basilio (Diego Arellano), Bartolo (Matías Bustos), Marcellina (Marisol Vega), Susanna (Molly Flanagan), Fígaro (Arturo Espinosa) y la Condesa (Valentina Alvarado) foto producción

En una cámara negra se montó la escenografía consistente en solo tres puertas en sus marcos, una atrás y dos en los costados, permitiendo ver a quienes se acercaban o escondían, allí un sillón grande y otros pocos muebles, que a veces los mismos intérpretes movían con acierto profesional, el complemento estuvo en un acertadísimo vestuario que identificó muy bien cada personaje, es preciso mencionar la escena del jardín nocturno, brillante en su solución.

El Conde de Almaviva (Juan Contreras Armijo) foto producción

Pablo Alvarado condujo a la Orquesta de Cámara de la PUCV, lo hizo con bastante acierto, con solo escasos momentos confusos en su conjunto, y otros de notable musicalidad y belleza, particularmente en las partes piano de la segunda parte; la orquesta respondió en forma admirable y con profesionalismo; homogéneas y musicales las cuerdas, bello sonido en maderas, con los cantantes, su gesto fue suficientemente claro, haciéndonos creer que bien puede enfrentar otros desafíos líricos. El continuo de Maribel Adasme preciso y musical acompañando los recitativos.

Susanna (Molly Flanagan) y Cherubino (Vanessa Rojas) foto producción

Pero en nuestro comentario aludimos a lo “estimulante” que resultó la producción en general, no obstante pensamos que lo más alentador está en el grupo de jóvenes cantantes, todos ellos estudiantes de diversos niveles, pero capaces de mostrar una proyección que asegura el relevo generacional expectante. Lo anterior habla muy bien de sus maestros y del trabajo que vienen realizando.

Asimismo debemos reconocer la intuición de Miryam Singer para escoger a los once protagonistas que dieron vida a estas Bodas de Fígaro.

Y si bien es preciso establecer categorías entre ellos, no significa esto un menoscabo del talento que cada uno de ellos proyectó con su actuación.

Susanna (Molly Flanagan) la Condesa (Valentina Alvarado) y Cherubino (Vanessa Rojas) foto producción

Arturo Espinosa abordó el rol de Fígaro, lo hizo con soltura, simpatía y la gracia precisa, teniendo como sustento el cálido y hermoso material vocal que posee, su actuación que atraviesa por diversos estados anímicos de Fígaro, fue sobresaliente.

Molly Flanagan fue sin duda toda una revelación, supimos que está en su año de egreso, pero se muestra ya como una profesional hecha y derecha, creemos que estamos ante una cantante espléndida, con notables dotes de actriz, y si a ello agregamos que es bellísima, se explican las ovaciones que recibió al final, su desempeño como Susanna la novia de Fígaro, conquistó desde el inicio por la gran cantidad de matices que le otorgó a su papel, frasea impecable, tiene afinación perfecta y no precisa mirar al director; sin duda alguna, está destinada a tener una gran carrera.

Susanna (Molly Flanagan) foto producción

Juan Contreras Armijo fue el Conde de Almaviva, tiene un gran material con algunas franjas de gran belleza y es musical, su juventud atentó un poco para dar el perfil del mundano personaje, no obstante si trabaja bien el aspecto actoral, tendrá un promisorio futuro.

La Condesa cantado por Valentina Alvarado, mostró algunas dificultades en particular por problemas en la afinación que restaron calidad a su presentación, pues cuenta con un hermoso timbre, pensamos que se trata de un problema de apoyo, pues en los grupos el problema desaparece, asimismo estimamos que debe trabajar lo actoral.

Cherubino fue otro de los puntos altos de la puesta, el rol lo cantó Vanessa Rojas, tiene muy hermosa voz y naturalidad en actuación, creó un personaje vital a la vez que ingenuo en sus enamoramientos, así como en las diferentes y divertidas situaciones en las que se involucra.

Marcellina (Marisol Vega) foto producción

Marisol Vega debió ser caracterizada de vieja para asumir como Marcellina, rol al que otorgó divertida prestancia; algo similar ocurrió con Matías Bustos que tuvo singular éxito con su Bartolo. Muy histriónico como actor y con poderosa voz se vio a Diego Arellano al recrear al intrigante Basilio.

Fígaro (Arturo Espinosa), Susanna (Molly Flanagan), La Condesa (Valentina Alvarado), el Conde (Juan Contreras Armijo), Bartolo (Matías Bustos), Basilio (Diego Arellano) y Marcellina (Marisol Vega) hacia el final del primer acto. foto producción

Roles menores pero de gran importancia en la trama tienen Pablo Santa Cruz, Marco Marchant y Florencia Novoa que abordaron con musicalidad y prestancia vocal los papeles de Antonio, Don Curzio y Barbarina respectivamente.

Antonio (Pablo Santa Cruz) reclamando al Conde (Juan Contreras Armijo) foto producción

Una producción largamente ovacionada por el público, formado en gran por jóvenes que gozaron intensamente esta notable producción de Las Bodas de Fígaro de Miryam Singer.

Gilberto Ponce. (CCA)

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LA MAGIA DE PHILIPPE JAROUSSKY.

PHILIPPE JAROUSSKY CANTO ELEVADO A LA EXPERIENCIA ARTÍSTICA.

El recital que ofreció el contratenor Fhilippe Jaroussky junto a Le Concert de la Loge en el Municipal de Santiago, el viernes 21 de abril pasado, será recordado como uno de los grandes eventos musicales de los últimos tiempos.

El soberbio nivel musical del cantante y la perfección de sus acompañantes, deslumbraron a lo largo de un programa monográfico dedicado solo a obras de Georg Friedrich Haendel, tanto por la exquisita musicalidad como por la perfección estilística, en una verdadera clase magistral en ese aspecto.

Philippe Jaroussky y Le Concert de la Loge en pleno recital. foto Patricio Melo

Incluso nos atrevemos a decir, que aquellos a quienes no les gusta el timbre de contratenor, quedaron absolutamente cautivados por la expresividad y fuerza de Jaroussky, como por el equilibrado y bello repertorio, donde primó la excelencia musical.

Jaroussky es poseedor de un fiato increíble, pero no se queda en eso, lo utiliza para acentuar la expresión muchas veces dolorosa, logrando conmocionar a los espectadores con los sutiles crescendo; asimismo impresiona su manejo y destreza con las coloraturas, que en su caso no son simple pirotecnia, pues también las usa con sentido expresivo.

Otro momento de la presentación. foto Patricio Melo

Aunque sin duda uno de los aspectos que más impresiona en él, es su total sencillez y ausencia de divismo, muy propia de los grandes, pues no busca protagonismo, hace lo justo y necesario permitiendo que el conjunto musical sea el complemento perfecto en cada una de las obras que interpreta.

Le Concert de la Loge, el conjunto que le acompaña, consulta cuerdas más clavecín, oboe y fagot, y está formado por un grupo de jóvenes y excelentes músicos, encabezados por una hermosa concertino, los que en una sólida conjunción tocan en perfecto estilo y balance, no podemos dejar de alabar el trabajo del oboe, de extraordinaria musicalidad y bello sonido, en el caso de las cuerdas frasean con arcos perfectos, articulaciones precisas, tanto como con un manejo de contrastes dinámicos que asombra.

Sus tres intervenciones a solo, la Obertura de Radamisto, el Concerto grosso Nº 6 y la Suite de la Música del agua, fueron una demostración magnífica de su enorme valor como intérpretes, mientras que acompañando a Jaroussky dialogaron con el solista con sabiduría musical.

Vista de todo el conjunto. foto Patricio Melo

De las diversas arias y recitativos de óperas de Haendel que interpretó solo mencionaremos la perfección de la fusión en el recitativo de Flavio, así como el manejo dinámico y coloraturas del aria Bel contento.

De Siroe, rey de Persia, los enormes contrastes instrumentales del recitativo Son stanco que acentuaron la expresividad, y la conmoción provocada por el aria Deggio morire oh stelle.

El manejo de largas frases provocando una progresión expresiva de gran impacto, en el aria Se potessero i sospir miei de la ópera Imeneo.

Vista General. foto Patricio Melo

La apostura física y carácter en el recitativo Vieni d´empietà y las fieras coloraturas del aria Vile, se mi dai morte, ambas de Radamisto, que enfervorizó a la audiencia al concluir la primera parte.

Las ornamentaciones en las repeticiones estróficas en el aria Se parla nel mio cor de Giustino, o bien los estados emocionales del recitativo Inumano ratel y la belleza armónica profunda de Stille amare, pertenecientes a la ópera Tolomeo.

La expresivida de Jaroussky. foto Patricio Melo

Luego de la Música acuática, por Le Concert de la Loge, volvió a Radamisto con el aria Ombra cara convertida en una verdadera clase magistral de interpretación por sus inflexiones, respiraciones e intencionalidades.

Luego del recitativo, vino una gloriosa demostración del como enfrentar coloraturas en el aria Rompo i lacci de la ópera Flavio, que el público ovacionó frenéticamente, llevando a Philippe Jaroussky a interpretar tres encores, que fueron la culminación de una verdadera experiencia de canto; un emocionante Lascia ch´io pianga de Rinaldo, el teatral Si, la voglio de Serse, y de la misma ópera un inolvidable Ombra mai fu.

Todos agradeciendo las interminables ovaciones. foto Patricio Melo

Sin duda una noche mágica de perfección musical.

Gilberto Ponce. (CCA)

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QUINTO CONCIERTO FILARMÓNICO.

ATTILIO CREMONESI Y SU ESTUPENDO DEBUT FILARMÓNICO.

Con el debut del director italiano Attilio Cremonesi, continuó con la seguidilla de conciertos del más alto nivel que viene ofreciendo la Orquesta Filarmónica de Santiago en su Temporada 2017.

Cremonesi demostró con largueza su envergadura como director, consiguiendo resultados magníficos en un programa que abarcó tres estilos muy diferentes, contando para ello con la “complicidad” de una orquesta completamente entregada, a sus a veces exquisitas indicaciones, en las que frecuentemente dibuja con su mano alguna melodía o inflexión, mostrando además que es todo un experto en lo referido a conseguir contrastes dinámicos.

Attilo Cremonesi, y las cuerdas de la Filarmónica, agradecen luego de la Fantasía sobre un tema de Tallis, de Vaughan Williams. foto Particio Melo

Primero de escuchó la Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis, de Ralph Vaughan Williams, en la que fue notoria la clara exposición del tema central, que acompañó con una expresiva progresión dinámica, marcando sin duda la síntesis entre lo renacentista y romántico que caracteriza la obra.

No obstante el autor lo estructura como un concerto grosso, con un tutti, un grupo más reducido y un cuarteto de cuerdas, que en esta ocasión funcionó en un diálogo de perfecta sintonía, creando a ratos una suerte de resonancia.

Debemos destacar la belleza sonora de todo el conjunto, en particular la sensible participación del cuarteto, en una versión que rescató la magia de la obra cautivando al público que la recibió con los más cálidos aplausos.

Akiko Ebi y la Filarmónica interpretando el Concierto de Mozart, dirigidos por Attilio Cremonesi. foto Patricio Melo

Luego la pianista japonesa Akiko Ebi, interpretó uno de los conciertos más hermosos de Wolfgang Amadeus Mozart, nos referimos al Nº 23 en La mayor. K. 488, que no solo es de gran exigencia para el piano, también lo es para la orquesta; ya desde la introducción orquestal, Attilio Cremonesi mostró su experticia en Mozart, consiguiendo del conjunto exquisita claridad en articulaciones y fraseos, en medio de un estupendo balance en cuerdas y vientos.

En Ebi fue evidente que su solvente técnica la pone al total servicio de la música, que fluye con claridad en las voces, siempre a través de una expresividad clásica, sin ningún desborde ajeno, por ello se lograron geniales diálogos entre la solista y el conjunto, junto a logrados contrastes dinámicos. En la cadenza Akiko Ebi mostró su capacidad virtuosística.

El Adagio acentuó la serenidad dolorosa que lo envuelve, con una solista que expone el tema cantabile, encontrando como respuesta en la orquesta el mismo “canto”, en la sección central brillaron las maderas respondiendo a la exquisita musicalidad de la solista. El pizzicato de la sección final fue un complemento simplemente genial del piano.

Akiko Ebi y Attilio Cremonesi y la orquesta agradecen las ovaciones del público. foto Patricio Melo

El Allegro assai que finaliza la obra fue un brillante y delicioso juego de contrastes dinámicos, dando cuenta de la perfecta unidad que conformaron Akiko Ebi y la Filarmónica, bajo la experta dirección de Attilio Cremonesi, el público exultante ovacionó a todos los intérpretes.

Finalizaron con una versión absolutamente renovada de la Sinfonía Nº 9 en Do mayor, llamada “La grande” de Franz Schubert, alejada de cualquier grandilocuencia, yendo tal vez a la esencia del lied (tan propio de Schubert), por lo cantabile y vital, en un inimaginable juego de contrastes, donde los pianissimo conseguidos por Cremonesi, serán recordados por largo tiempo.

Franz Scubert, joven foto classical

No se piense que estos contrastes fueron solo forte-piano, pues se transitó por un gran gama de niveles dinámicos, así como en sutiles y expresivos ralentando, logrando de la Filarmónica una respuesta de excelencia.

El trabajo de los bronces desde la entrada del corno, fue siempre con bello y musical sonido, que decir de los piano de los trombones, o las constantes maravillas en las maderas.

Del mismo modo mencionaremos el noble y bello sonido de las cuerdas fundiéndose con el resto de las familias, incluida la perfecta y siempre musical percusión.

Por solo mencionar algunos de los múltiples logros, alabamos el tempo vivo y elegante del segundo movimiento, tanto como sus detalles en fraseo, que sin duda le otorgó nueva prestancia.

El tercero fue como un juego de danza en su diálogos y contrastes, así como crescendo y diminuendo en una permanente finura, el tema a cargo de los chelos notable.

Jubiloso y vital fue el conclusivo cuarto y final, que fue como síntesis de los valores expuestos, que como era de esperar encendió al público que aplaudió sin reservas y con “pataditas” de aprobación, una versión de la famosa sinfonía, que será recordada sin duda como un nuevo referente.

Gilberto Ponce. (CCA)

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LA PASIÓN SEGÚN SAN JUAN.

ORQUESTA DE CÁMARA DE CHILE EN LA PASIÓN SEGÚN SAN JUAN.

Dentro de la gran cantidad de conciertos realizados para conmemorar Semana Santa, se presentó con extraordinario éxito de público, La Pasión según San Juan de Johann Sebastian Bach, en la Iglesia de Los Dominicos y en el Teatro Municipal de Ñuñoa, recintos que fueron abarrotados por los espectadores.

Johann Sebastian Bach. foto wikipedia

Sus intérpretes fueron la Orquesta de Cámara de Chile, el Coro Ensamble Libre que dirige Paula Elgueta y un grupo de jóvenes y sólidos solistas, todos dirigidos por la titular de la orquesta Alejandra Urrutia.

Sin duda que el valor mayor de estas presentaciones, está dado por el hecho que ambas fueron gratuitas, pudiendo acceder a ellas todo tipo de público, incluso aquel no iniciado, a una de las obras más importantes de la historia de la música.

La Orquesta de Cámara de Chile y su directora Alejandra Urrutia. foto elmostrador

Así ocurrió en el Teatro Municipal de Ñuñoa, que tiene un público fiel que siguió con profunda atención y respeto una obra que dura bastante más que los usuales conciertos de la orquesta.

Consideramos la versión muy lograda, a pesar de algunas imperfecciones algo notorias, debidas generalmente a la batuta de Alejandra Urrutia, cuyo gesto envolvente no ayuda a la precisión de pulso barroco; entendemos que el abordaje de una obra de esta naturaleza requiere además de conocimientos, una madurez reflexiva, que sin duda la talentosa directora logrará, pero en general logró su propósito en particular en muchos de los coros, así como en algunas arias, y particularmente en la continuidad, cuyo enlace estuvo a cargo del evangelista.

El tenor Felipe Gutierrez en un concierto de cámara. foto google

La orquesta respondió en forma irregular, con pulsos poco claros como en el coro inicial y en otros, el continuo excelente en el caso del solista en viola da gamba y en el clavecinista, pero en forma errática en un irreconocible Patricio Barría en chelo, que sin duda estuvo en un muy mal día, los solistas instrumentales muy acertados.

Muy sólido el Coro dirigido por Paula Elgueta, en general con buena fonética, algunas entradas débiles se debieron al gesto de la dirección, entusiasma la entrega de cada uno de ellos, las cuerdas bastante timbradas aunque no siempre homogéneas, las sopranos algo duras en ciertos pasajes, y tenores con partes brillantes y en otras un tanto desperfilados, contraltos y bajos muy bien, asombró el vertiginoso coro “Lasset uns den”, no cabe duda que estamos frente a un conjunto que tiene mucho que decir.

El barítono Arturo Espinosa. foto oltremontani

El rol más exigente de la obra está a cargo del Evangelista (relator), quien debe conducir el relato con el dramatismo preciso en una progresión que culmina en la muerte de Jesús, el tenor Felipe Gutiérrez que tiene una bella voz, cantó formidablemente su primer evangelista, con todas las inflexiones necesarias, avanzó en drama con seguridad, prestancia y excelente fonética, fue emocionante en las escenas de la muerte de Jesús; alabamos que sin ningún aspaviento con gran sencillez dio un paso muy importante en su carrera, sin duda puede llegar a convertirse en uno de los muy buenos tenores de esta generación.

La soprano Javiera Saavedra. foto baixar

El barítono Arturo Espinosa que tuvo a cargo Jesús, pose una hermosa y poderosa voz y su enfoque es más bien el de un Jesús apasionado, demasiado concreto, estamos frente a una aproximación joven, menos reflexiva, por ello la frase culminante “Eli, eli, lama sabactani?” Dios mío, porqué me has abandonado? fue más impulsiva que dolorosa, pero ya vendrá, pues creemos que tiene un gran futuro.

La soprano Javiera Saavedra, tiene un hermoso timbre y es musical, no obstante sus arias las cantó en forma demasiado liviana, mientras que la contralto Elena Pérez tiene un timbre hermoso, creemos que la obra no le queda muy cómoda, su aria “Es ist vollbracht” la cantó con cierta frialdad y tuvo dificultad en la sección rápida, aquí debemos decir, que al acompañamiento de la viola da gamba, fue soberbio.

La contralto Elena Pérez junto a Pablo Oyanedel en la ópera Dido y Eneas. foto visionescriticas

El tenor Brayan Ávila que tiene hermoso timbre, cantó con voz firme y musical sus arias, algunas bastante complejas. Diego Álvarez fue Pilato además de otros roles, cantó además un arioso y la compleja aria con coro Eilt, ihr angefocht´nen, en forma estupenda.

El tenor Brayan Ávila. foto imgrum

En síntesis una Pasión según San Juan de gran resultado, donde quedó en evidencia la enorme potencialidad de un grupo de jóvenes cantantes.

Gilberto Ponce. (CCA)

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BALLET EL MESÍAS EN EL MUNICIPAL.

EL MESÍAS DE MAURICIO WAINROT.

El Ballet de Santiago presentó con gran éxito de público, la reposición de El Mesías, coreografía de Mauricio Wainrot, que se estrenara hace casi 20 años con bastante éxito por el BANCH, en el participaron además el Coro del Municipal y un grupo de solistas, junto a la Filarmónica de Santiago dirigidos por Pedro Pablo Prudencio.

El Mesías, parte final. foto todalacultura

 

En esta ocasión muchos de los espectadores que concurrieron al espectáculo, lo hicieron pensando que el ballet se relacionaba con el contexto de la obra de Haendel. Puesto que además coincidía con las celebraciones de Semana Santa.

Sin tener conocimiento que Wainrot creó un ballet abstracto de danza pura, gatillado por la sonoridad del oratorio de Georg Friedrich Haendel, pero el desconcierto fue compensado con todo aquello que rodeó la coreografía.

Momento de El Mesías. foto aboutsantiago

Creemos que este trabajo, al revés de muchos otros, ha perdido el vigor inicial, resulta demasiado plano en su desarrollo, pues aunque se trate de danza pura, debe contener algún tipo de progresión, que en este caso al menos en el todo, no es evidente, asimismo el hecho que varones y bailarinas realicen movimientos muy similares, salvo contadas ocasiones, diluye los ejes de atención, no queremos hacer comparaciones odiosas, pero en trabajos de Balanchine, Uwe Scholz y la misma Pina Bausch, este factor está siempre presente .

Pensamos que tanto la escenografía y vestuario de Carlos Gallardo como la iluminación de Elizabeth Sirlin contribuyen a esta sensación, pues su minimalismo lo encontramos anodino, en vestuario este plantea una agotadora semejanza tanto en bailarinas como varones, con pantalones y blusas tipo peto, y solo hacia el final introduce en las bailarinas tutús largos sobre los pantalones, con resultado de gusto dudoso.

El Mesías, grupo masculino. foto aboutsantiago

Wainrot al parecer no pretende resaltar figuras principales, las que solo gracias a su prestancia personal son capaces de destacar, como es el caso de Natalia Berríos, Andreza Randisek, Romina Contreras, o Rodrigo Guzmán, José Manuel Ghiso y Gustavo Echevarría entre otros.

No cabe duda que el notable profesionalismo del Ballet de Santiago, le agrega valor a este trabajo, convirtiéndose en uno de los grandes triunfadores, los otros que recibieron ruidoso reconocimiento, fueron los intérpretes musicales de extraordinario desempeño, quienes bajo la dirección de Pedro Pablo Prudencio, lograron en mucho momentos cotas de excelencia; el director logró de la Filarmónica de Santiago sonido noble y ajustado estilo, destacando muchas filigranas y contrastes dinámicos, algunos muy novedosos, este mismo trabajo lo consiguió con el Coro del Municipal de Santiago (Dir. Jorge Klastornick) con sus timbradas voces y sorprendentes coloraturas.

El Mesías, Trío. foto todalacultura

Los jóvenes solistas vocales cumplieron una destacadísima labor, Camila Guggiana la soprano sorprendió con su bella y cálida voz, ágiles coloraturas y musicalidad, Ana Navarro la contralto sigue mostrando sus notables avances, al volumen que agregó a su bella voz, la acompaña una natural musicalidad que la ha posicionado como un gran valor. El tenor Luis Rivas es musical, su timbre es cálido y tiene mucha prestancia al cantar, el barítono Ramiro Maturana mostró ampliamente todo su potencial, a su hermosa voz agrega estilo, impecable fraseo y musicalidad.

Saludo final, el Ballet de Santiago y Pedro Pablo Prudencio junto a los solistas vocales y Jorge Klastornick director del Coro, abajo La Filarmónica y el Coro. foto todalacultura

Al final de la función el público recibió con una merecida ovación al Ballet de Santiago, que ratifica el porqué ocupa el lugar de privilegio en nuestro país y en el extranjero, los mismos vítores recibieron Pedro Pablo Prudencio, los solistas,  y el director del Coro reconociendo el meritorio trabajo realizado por todos quienes dieron vida a la parte musical de este Mesías de Mauricio Wainrot.

Gilberto Ponce. (CCA)

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SENSORIAL RITO DE JOSÉ VIDAL.

RITO DE PRIMAVERA UNA EXPERIENCIA SENSORIAL.

De la mano del coreógrafo José Vidal, su compañía integrada por bailarines profesionales y aficionados, montó en el GAM su Rito de Primavera, que utiliza como base fragmentos de la música de la Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky.

Escena de Rito de Primavera de José Vidal. foto josevidal

Se trata de un espectáculo que se inicia con el ingreso de los espectadores, los que descalzos son conducidos por un pasillo oscuro, hasta la sala donde se efectuará la presentación, allí son conducidos hasta las sillas que rodean los muros de la misma, todo mientras con pequeños chispazos de luz, se ven las figuras desnudas de los bailarines que caminan por el espacio, es preciso destacar que por el efecto lumínico, los cuerpos apenas se sugieren, mientras cae sutilmente una llovizna.

Posteriormente en un momento de oscuridad se visten, mientras el ancestral sonido es reemplazado por el inicio de la música de Stravinsky, con luz emergente que permite ver a todos los protagonistas que girando o circulando “cantan” la melodía que se escucha en el fagot.

Momento de Rito de Primavera de José Vidal. foto josevidal

Vidal nos transporta a un entorno primitivo, organizadamente caótico, a ratos vertiginoso o bien siguiendo escrupulosamente el ritmo, de una de las obras fundamentales del siglo XX, si bien nos habría gustado un mayor protagonismo de la música de Stravinsky, es justo reconocer que la mezcla de sonido del original con elementos propios de la popular, están perfectamente logrados.

La coreografía capta permanentemente la atención de los espectadores, en una demostración de fuerza a ratos inusitada, que recoge los elementos esenciales de los ritos ancestrales de la fertilidad, algo que perfectamente podría llevar el espectáculo a un voyerismo de mal gusto, no obstante en el trabajo de Vidal se observa siempre una sutileza en el tratamiento gestual.

Fragmento de Rito de Primavera de José Vidal. foto aboutsantiago

Los bailarines tanto mujeres como hombres muestran una disciplina ejemplar, no solo danzan además de cantar, gritan mientras desarrollan este vital y extenuante Rito de Primavera, hay momentos en que parecieran provocar a los espectadores, así es como en una de las secciones finales, invitan a cada espectador a bailar con ellos ritmos propios de una Disco, curiosa forma de relacionar la primitiva y rítmica música ancestral con la música actual, que mantiene esa obstinación rítmica propia de los mantras primigenios.

Sección final de Rito de Primavera. foto aboutsantiago

Con los espectadores, incluido este crítico, de vuelta a sus sillas la obra llega al final, con la lógica orgía, mostrada en penumbra con señalado buen gusto, al tiempo que unos muchachos elevan a una pareja que tal vez representan a los jóvenes vírgenes protagonistas de este rito.

Creemos que en esta propuesta existe coherencia en sus propósitos y en su resultados, razones que explican el éxito obtenido, pues se ha presentado tanto en el GAM como en el Centro Cultural La Moneda, y por supuesto que con la misma recepción eufórica de esta presentación.

Gilberto Ponce. (CCA)

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