ENRIQUE SORO HOMENAJEADO EN LA SINFÓNICA.

LA SINFÓNICA RINDE HOMENAJE A ENRIQUE SORO.

El viernes antes del gran feriado largo la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, programó un muy justificado homenaje a Enrique Soro, uno de los grandes compositores de nuestro país, músico que en sus obras impera un lenguaje ligado al romanticismo, razón por la que tal vez fue injustamente opacado por otros compositores que se situaron más en la vanguardia del siglo XX.

Enrique Soro. foto tmunicipal

Creemos que Soro fue fiel a sus principios y se atrevió a enfrentar aquello que estaba en boga, el atonalismo y sus vertientes, pero sin duda su extrema pulcritud como compositor fue lo que llevó a que se impusiera en ese ámbito, sus lieder son de enorme belleza al igual que su música de cámara y sinfónica, sin duda un maestro que merece difundirse mucho más.

El concierto que no fue monográfico fue dirigido correctamente por José Luis Domínguez y consultó otras dos obras relacionadas con el homenajeado.

Adrián Pertot. foto visionescriticas

Primero se escuchó un estreno mundial, Aire para Soro de Adrián Pertout, chileno que reside en Australia, obra que recuerda fuertemente el Malambo de Ginastera, pues a partir del ritmo de cueca genera una especie de rondó, donde a toda orquesta se recrea este ritmo, enlazándose con secciones contrastantes de lenguaje más moderno, algunas de gran interés como aquella que tiene como instrumentos principales el arpa y el piano, o bien aquellas de diálogos entre familias instrumentales, interesante resulta que hacia el final los músicos deban batir palmas, Domínguez realzó el vigor de la obra, logrando entusiasmar al lamentablemente escaso público que llegó al teatro.

El Director José Luis Domínguez. foto adnradio

Luego se programó una obra cuya relación con homenajeado, solo fue la estrecha relación profesional que tuvo el compositor Luigi Stefano Giarda con Soro, se trató del Poema sinfónico Mas allá de muerte para orquesta y coro, el que tiene solo escasos compases en la última de las tres partes que lo conforman.

Su lenguaje es bastante ecléctico, es así que indaga en varios estilos perdiendo unidad, creemos que sobre todo alude a la música programática, no obstante el interés de la obra es variable, con secciones más interesantes que otras, como aquellas de poderosas progresiones expresivas.

Los compositores Luigi Stefano Giarda y Enrique Soro. foto memoriachilena

Encontramos muy logrado el oscuro inicio de la tercera parte, a cargo de contrabajos, chelos y violas, el desarrollo nos parece música incidental para el cine, particularmente en la sección del vocalise para el coro, que encontramos muy similar al final de un film de los años 60, con que concluye este Más allá de la muerte; la Camerata Vocal de la Unversidad de Chile que dirige Juan Pablo Villarroel cantó con su profesionalismo habitual. Domínguez logró una correcta versión con algunos desajustes entre familias, sin conseguir siempre un buen sonido orquestal.

Finalizaron con el Gran Concierto para piano y orquesta en Re menor de Enrique Soro, obra que debiera programarse con más frecuencia en nuestras salas de concierto, ya que se trata de una obra hermosa y muy bien construida, que no desmerece en nada frente a otros grandes conciertos.

María Paz Santibáñez. foto lun

Fue solista María Paz Santibáñez, quien cumplió correctamente, ella tiene poco peso sonoro particularmente en la mano izquierda, por ello muchos acordes importantes pasaron intrascendentemente, siendo algo frecuentes los desajustes con la orquesta en las partes rápidas, pero a su favor diremos que la cadenza estuvo lograda.

El poco peso de Santibáñez, se magnificó con el sonido demasiado grueso en las partes forte de la orquesta, pero creemos que Domínguez solo hizo lo marcado en la partitura, propio de un concierto que no deja de recordar por su espìritu a Rachmaninov y Tchaikovsky. La versión fue largamente aplaudida.

Consideramos que la orquesta, tuvo un rendimiento bastante mejor en cuanto a musicalidad que en las obras anteriores.

Gilberto Ponce (CCA)

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EL MUNDO INTERIOR DE DEBUSSY EN EL BANCH.

CLAUDE´S CAVE POR EL BANCH.

La coreógrafa británica Caroline Fine, que ha obtenido distinciones en Copenhagen (2010) y en Inglaterra (2014) fue invitada por el director del BANCH, Mathieu Guilhaumon a montar con el conjunto su nuevo trabajo.

Ella lo tituló Claude´s Cave (El misterioso mundo de Claude Debussy) invitando a los espectadores a sumergirse en el mundo interior de uno de los creadores más importantes del Impresionismo, inspirándose en obras místicas, melancólicas y decadentes de artistas tales como Baudelaire, Poe, Redon y Klimnt, señalando además que este mundo oscuro y misterioso captura el enfrentamiento del artista con su subconsciente, mezclando coreográficamente la vida real y sus eventos con los espectros de su imaginación.

Momento del comienzo de Claude´s Cave. foto Patricio Melo

Además la misma coreógrafa señaló en una entrevista que en su trabajo utilizaría “además” de la música de Claude Debussy, música de otros autores para completar las claves que explicitarían su objetivo.

Me he permitido recurrir a las propias palabras de Caroline Fine, para que se entienda mejor nuestra opinión sobre su trabajo.

Uno de los personajes y el que suponemos el Alter ego de Debussy. foto Patricio Melo

En cuanto a la música, solo utiliza un breve fragmento del conocido Claro de Luna de Debussy al inicio de la obra, el resto es música de varios autores contemporáneos como: Jóhansson, Murcof, Schuster, Gundry, Frahm, Mertens y el Tehran Vocal Ensemble, lo que sin duda alguna diluye su aproximación a Debussy, aún más, gran parte de la música en su estilo contemporáneo finaliza simplemente bajando el volumen, por ello es difícil encontrar progresiones o momentos de clímax, contribuyendo a que la coreografía sea en extremo plana, sin mostrar un destino o meta que despierte la curiosidad por el desenlace.

Acción en dos planos diferentes. foto Patricio Melo

No obstante, bien sabemos que el subconsciente y la imaginación, al no regirse por reglas establecidas, divagan en esquicios de imágenes, luego es este punto el que no encontramos bien resuelto, ya que la afirmación que las imágenes interiores se mezclan con la vida real, por lo visto en el escenario resulta que no ayuda en absoluto a aclararla.

Escena colectiva. foto Patricio Melo

En el escenario nos encontramos con una especie de gran fresco, en el que simultáneamente ocurren muchas cosas, que a veces se mezclan, mientras que en otras son aparentemente independientes o inconexas, señalemos algunas: existe instalada antes del inicio del ballet, un personaje femenino vestido con un traje acorde con la época de Debussy (Vestuario Carolina Vergara), ella no se mueve, solo después de abrir cortinas ejecuta movimientos de brazos y corporales, siempre sentada, interactuado en el desarrollo brevemente con una de las bailarinas en una escena de fuerte contenido erótico; al fondo se desplaza en varios momentos un personaje femenino sobre zancos, mientras que a la derecha también al fondo se ve un gran ventanal, por el que se asoman cabezas y pies superpuestos, en otros momentos caen personajes mientras el resto en el escenario sigue con sus rutinas, pero se descuidó que en las caídas, los bailarines no se vieran mientras reptaban para dar paso al siguiente. Simultáneamente ese lugar permite ingreso y salida de algunos bailarines.

Escena grupal. foto Patricio Melo

Al inicio, sentado en una silla con ruedas alguien al parecer Debussy usa una lámpara alumbrando caras de algunos personajes antes de ir a un costado para volver al final, mientras y utilizando el centro del escenario la compañía o bien solos o en pequeños o grandes grupos desarrollan sus movimientos, algunos muy hermosos, otros rutinarios y reiterativos.

Al parecer existe un protagonista, que entendemos es Debussy, que interactúa con su aparente Alter ego, es el único de torso desnudo, que curiosamente hace movimientos espásticos, además en una escena sugiere cierto erotismo con este Debussy, quien además interactúa con algunas de las mujeres, todas vestidas igual, mientras que los varones también se visten igual al aparente Debussy como multiplicando al personaje, al final el supuesto alter ego aparece con alas en otro hermético símbolo.

Escena Claude´s Cave. foto Patricio Melo

No obstante debemos señalar que a lo largo del ballet la compañía mostró gran disciplina y rigor tanto en lo colectivo como individualmente, con muchas escenas a ras de suelo, creemos que injustamente no se consignan los nombres de los principales personajes.

Además y en un factor importante, que habla muy bien del espíritu del BANCH, se entregaron muy profesionalmente a una coreografía que en su hermetismo y sin una progresión clara, termina siendo algo cansadora en sus reiteraciones. Esta es la razón por la que el público les agradeció con calurosos aplausos.

Escena. foto Patricio Melo

Creemos que a Claude´s Cave le sobró teoría y le faltó relato, trabajo que está muy lejos de otro británico que emocionó profundamente por fuerte relato contemporáneo, James Cousin con su With every goodbye, que le llevó a ganar el Premio de la Crítica del 2013.

Dúo femenino. foto Patricio Melo

Gilberto Ponce. (CCA)

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ESTRENO DEL CONCIERTO PARA PIANO DE PENDERECKI.

IMPORTANTE ESTRENO EN LA FILARMÓNICA.

El séptimo concierto de la Temporada 2018 de la Orquesta Filarmónica de Santiago, que dirigió Maximiano Valdés, acogió el estreno de una obra del compositor que es considerado por muchos como el más importante de la segunda mitad del S. XX y por cierto de las casi dos décadas del XXI, nos referimos a Krzysztof Penderecki quien revolucionó con sus obras -algunas que incluyen una nueva grafía- el mundo de música abriendo nuevos caminos a la composición, los otros autores incluidos fueron René Amengual y Johannes Brahms.

La Orquesta Filarmónica de Santiago y Maximiano Valdés en otro concierto. foto pinterest

Con gesto claro y preciso Valdés dirigió el Preludio Sinfónico del compositor chileno René Amengual, obra que abrió el programa, esta es producto de un momento en el cual los compositores nacionales tomaron como parámetro la música francesa, no olvidemos que en la plástica ocurrió algo similar por gran la cantidad de pintores y escultores que fueron enviados a París en la primera mitad del siglo XX a completar su formación, la música no escapó a esta fenómeno, algunos fueron a Europa y quienes quedaron también bebieron del Impresionismo y sus variantes, no obstante existe un importante capítulo de compositores que se influyeron por la estética de Wagner. Claro está, y es justo decirlo que en todos los casos compositores y artistas pusieron su impronta personal en sus obras.

René Amengual. foto mercadolibre

La hermosa obra que está muy bien orquestada y que a ratos recuerda otras de autores franceses en sus alusiones programáticas, recibió de Valdés y la Filarmónica una estupenda y transparente versión, la batuta destacó diálogos entre familias, cuidó el balance sonoro y el excelente sonido a que nos acostumbró la orquesta, obteniendo gran suceso, por ello recibió una calurosa acogida de parte del público.

Luego se escuchó el estreno en Chile de Resurrección el Concierto para piano y orquesta de Krzysztof Penderecki, obra que en su extenso y único movimiento nos entrega los pensamientos de su autor, luego de conocer los atentados a las Torres Gemelas en New York.

Krzysztof Penderecki. foto beckmesser

La maciza obra, conmueve profundamente en muchos momentos debido a que Penderecki, no se adscribe a un lenguaje estilístico predeterminado, bien sabemos de su eclecticismo lo lleva desde lo arcaico o gregoriano hasta lo más contemporáneo, pasando por otros estilos intermedios, y en este sentido el autor logra una cerrada unidad en la diversidad.

Luis Alberto Latorre. foto ceac

Luis Alberto Latorre el gran pianista chileno abordó con arrojo la parte solista, que tiene enormes dificultades técnicas, esto sin considerar lo rítmico en el ensamblaje con la orquesta, mostrando gran seguridad a lo largo de todo su desarrollo, pero sobre todo entregó toda la expresividad que la obra exige, sin duda este fue otro de los grandes éxitos de Latorre.

Valdés fue cuidadoso en mantener los equilibrios entre solista y orquesta, contando para ello con la complicidad de la orquestación de Penderecki que destaca nítidamente todo aquello que necesita, manejó todos los cambios de tempo y carácter con la sabiduría de alguien que ha dirigido la partitura en varias ocasiones con diversos solistas y orquestas.

Maximiano Valdés. foto CAMC

La respuesta de la Filarmónica fue ejemplar, atenta y musical, transitando con naturalidad y hermoso sonido desde la disonancia a lo tonal.

Esa suerte de ostinato con que se inicia el que luego se repetirá en varias ocasiones en diversas combinaciones instrumentales es uno de los ejes de atención, lo otros están en las secciones intensamente emocionales, y en la introducción de un coral en los bronces, que bien puede ser alusión a la Escuela Veneciana, este incluso se duplica con tres trompetas que tocaron desde lo alto en uno de los palcos que circundan el escenario.

No creemos recordar una ovación más grande para una obra contemporánea, el público casi en estado de conmoción aplaudió sin cansarse la espléndida versión de Luis Alberto Latorre y Maximiano Valdés conduciendo a la Filarmónica.

El compositor Krzysztof Penderecki y Maximiano Valdés en una de las ocasiones en que Valdés dirigió Resurrección. foto elnuevodia

La pregunta surge, porqué Penderecki se ejecuta tan poco en nuestro país, hace un par de décadas la Sinfónica estrenó varias de sus obras, entre ellas el Treno por la víctimas de Hiroshima y De Natura Sonoris, años más tarde el Concierto para viola y orquesta.

Creemos que tal vez la dificultad de las mismas, pero pensamos que nuestros músicos tienen ya la madurez como para enfrentarlas.

Finalizaron con una muy buena versión de la Cuarta Sinfonía en Mi menor, Op. 98 de Johannes Brahms,

Sin duda un concierto que será recordado por largo tiempo.

Gilberto Ponce. (CCA)

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CUARTETO LEPZIG CONMOCIONA EN LA BEETHOVEN.

CUARTETO DE LEIPZIG OVACIONES Y AGRADECIMIENTOS.

Que el público sienta agradecimiento con los intérpretes de un espectáculo, es algo normal, pero lo que no ocurre, es que estos agradecimientos los manifiesten a voz en cuello frente a los artistas, y precisamente esto es lo que ocurrió el lunes recién pasado en la presentación del soberbio Cuarteto de Leipzig, en su concierto para Temporada Internacional Fernando Rosas de la Fundación Beethoven.

Cuarteto Leipzig, de izq. a der. Tilmann Büning (violín II), Mathias Mossdorf (cello), Ivo Bauer (viola), y Stefan Arzberger (violín I) foto casadelamusica

Ante un colmado Teatro Municipal de Las Condes el conjunto nuevamente maravilló al igual que en su debut hace algunos años, alguien dijo: “ellos demuestran que los rayos pueden caer nuevamente en el mismo sitio”, pues ocurrió que ya desde el cuarteto de Mozart, se escucharon numerosos “gracias” sumándose a las ovaciones, por el impacto ante esta muestra de perfección.

Es tal la conmoción que provocan sus interpretaciones, que el público escucha casi en religioso silencio mientras tocan, el que se mantiene incluso entre cada movimiento, ocasión donde muchos en un rito bastante molesto, tosen.

Los organizadores tuvieron que recurrir a este cuarteto, para reemplazar al Cuarteto Emerson -otro de los grandes-, pues estos cancelaron su gira por Sudamérica, y es así que gracias a un afortunado azar, el Leipzig pudo llegar hasta nuestro país.

Wolfgang Amadeus Mozart, foto elpais

El Cuarteto Nº 17 en Si bemol mayor, K. 458 de Wolfgang Amadeus Mozart fue una muestra perfecta del estilo clásico en su serena expresividad; a lo largo de sus movimientos se pudo apreciar un exquisito fraseo con ajustadas articulaciones y acentuaciones que realzaron los diálogos entre instrumentos.

Señalemos la gracia del primer movimiento con su jubilosa coda, la transparencia de Menuetto, el Adagio que en su introducción parece plantear un pregunta acentuando el ambiente melancólico predominante en esta parte, destacaremos los increíbles pianissimo logrados, que confluye en el suspendido y emocionante final. En el Allegro final mostraron deliciosos juegos melódicos, donde se puede intuir incluso algo de humor.

El Cuarteto Leipzig durante su presentación. foto fundacionbeethoven

La primera parte concluyó con el hermoso Cuarteto Nº 3 en Re mayor, Op. 18 de Ludwig van Beethoven, la obra que sigue el esquema desarrollado por Haydn y Mozart avanza tanto en contenido emocional como en técnica de composición.

Desde el inicio se percibió peso sonoro y avance en un estilo que abandona el clasicismo, dando cuenta de un espléndido manejo dinámico en una obra exigente de gran virtuosismo. El Andante con moto de carácter introvertido en su desarrollo pareciera buscar la luz a través de una extrema expresividad, destacaremos la levedad casi conmovedora del final.

El Allegro que sigue posee un carácter cantábile pero exigiendo gran virtuosismo, allí se vio todo lo que el Cuarteto Leipzig es capaz de desarrollar en este sentido. El Presto final de fuerte complejidad por ello muy virtuoso, posee secciones a dúo de los violines y de la viola y el violoncello, mostró el absoluto afiatamiento que los músicos poseen y que les ha llevado al lugar que ocupan en el mundo de la música.

Ludwig van Beethoven joven. foto themaggies

La segunda parte ocupó solo el monumental Cuarteto Nº 15 en La menor, op. 132 una de las obras finales escritas por Beethoven que muestra un mundo a veces desolado o de serena filosofía, en el que el autor pareciera presagiar su final cercano.

Es así que el primer movimiento con su larga, desolada y expresiva introducción sugiere una especie de búsqueda interior, y su desarrollo de cerrada polifonía muestra un Beethoven con nuevas claves melódicas y armónicas, en esta parte concede al violín I un fuerte protagonismo.

Cuarteto Leipzig foto CCEA

El Andante que sigue es un verdadero juego de contrastes, entre las que destaca la sección en armónicos, tocados de forma perfecta. Desde la nada en un asombroso pianissimo, se inicia el extenso tercer movimiento Molto Adagio que conduce al tema central de gran profundidad en sentimientos, existiendo pocos momentos de luz, lo que plantea que la expresividad no se manifieste desgarrada. El Cuarto les permitió desarrollar tanto expresividad como virtuosismo, para llegar finalmente al Presto conclusivo que en su brevedad muestra un mundo nuevo, contrastado fuertemente con el movimiento anterior, aquí se esboza algo de optimismo que fue magníficamente conseguido por los músicos, las ovaciones y muestras de agradecimiento les llevaron a ofrecer otro movimiento del mismo Beethoven, finalizando una jornada memorable.

Gilberto Ponce. (CCA)

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MÚSICOS DE ISRAEL EN LA BEETHOVEN.

ORQUESTA SINFÓNICA DE JERUSALEM EN LA BEETHOVEN.

En el sexto concierto de la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas de responsabilidad de la Fundación Beethoven, se presentó en el Teatro Municipal de Las Condes la Orquesta Sinfónica de Jerusalem dirigida por Yeruham Scharovsky, en un programa con obras de Lavry, Tchaikovsky y Brahms.

Orquesta Sinfónica de Jerusalem. foto grapa

Se trata de una buena orquesta, que en esta oportunidad mostró en general buen sonido pero, durante el desarrollo del programa fueron evidentes algunos notorios desajustes de pulso, con irregular balance sonoro entre familias, así como ataques y cortes poco pulcros, algo atribuible al gesto no siempre claro de su director Scharovsky, no obstante creemos que en general predomina una clara musicalidad en el conjunto.

El compositor Marc Lavry a los 15 años. foto marclavry

Abrieron la presentación con una breve y amable sección del Poema Sinfónico “Emek” de Marc Lavry, se trató de la “Danza Hora”, en una entusiasta versión que destacó por sus contrastes dinámicos, donde se realzó su carácter de baile popular.

Dejaremos para el final lo que consideramos en punto más alto de la presentación, el Concierto para violín de Tchaikovsky.

Finalizaron la presentación con la Primera Sinfonía en Do menor, Op. 35 de Johannes Brahms, que consideramos de resultados muy dispares, encontrándose secciones muy logradas y otras francamente confusas, en el primer movimiento creemos faltó continuidad y mejor balance entre familias.

Yeruham Scharovsky. foto orquestaexremadura

El segundo descollaron los solos del oboe, clarinete y flauta; tenemos la convicción que el tercer movimiento “Poco Allegretto e grazioso” fue lo más logrado de la versión, por su continuidad y ausencia de incidentes.

En el cuarto destacaremos la musicalidad de las secciones cantábile.

Sin duda lo mejor del concierto fue la interpretación del bellísimo y complejo Concierto para violín en Re mayor, Op. 35 de Piotr Ilich Tchaikovsky, el que fue interpretado por Itamar Zorman, ganador de primeros lugares en varias competiciones internacionales, quien además tiene ya una interesante y expectante carrera internacional.

El violinista Itamar Zorman. foto itamarzorman

Zorman dueño de un sonido sólido y cálido, muestra además un fenomenal dominio técnico, llegando a convertir las complejas cadenzas en algo aparentemente fácil, disimulando de esta forma su enorme virtuosismo que es a la vez sobrio y eficiente.

Su extrema y sensible musicalidad contagia a los músicos que responden a sus fraseos, articulaciones y acentuaciones con nobleza, se agradece que el director cuidara el balance entre solista y orquesta, algún pequeño desajuste de la orquesta en las respuestas al solista, lo atribuimos al gesto algo nervioso de la dirección.

El segundo movimiento “Canzonetta”, observó hermosos diálogos entre el violín y algunos instrumentos a solo de las maderas, creemos que el solista logró en este movimiento cimas de expresividad.

El tercero permitió a Itamar Zorman desplegar todo su virtuosismo y musicalidad, en una exultante versión que fue ovacionada largamente por el público, a ello el solista respondió con un encore, se trató del “Largo” de la Sonata en Si menor de Johann Sebastian Bach, en una versión de extrema sutileza.

Creemos que la calidad del solista ameritaba que se incluyeran notas sobre él en el programa de mano.

Gilberto Ponce. (CCA)

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VALIOSA TRAVIATA EN LAS CONDES.

LA TRAVIATA EN EL TEATRO MUNICIPAL DE LAS CONDES.

Luego de haber presenciado la primera función del segundo elenco el viernes 10 y la segunda del primer elenco el 11, nos queda meridianamente claro la necesidad que los cantantes chilenos tengan la oportunidad de foguearse en desafíos grandes, no existe otra forma de alcanzar grandes niveles, es así que el primer elenco mostró ya la soltura necesaria y en el caso del segundo sin duda la alcanzará en las siguientes, la serie se convertirá en fuente de crecimiento artístico.

Violeta (Marcela González) en el segundo acto. foto TMLC

Por ello es que valoramos y con mucho entusiasmo, la iniciativa del Teatro Municipal de Las Condes de realizar una producción de una gran ópera como es La Traviata de Giuseppe Verdi, y no hacerlo como algo liviano, asumiéndolo con los recursos propios del teatro, y que resulte lo mejor posible, sin pretender competir con nadie, solo con la idea matriz que se llegue a la mayor cantidad de público posible, muchos de los cuales jamás han visto ópera, y de La Traviata cuando más solo conocen el celebérrimo Brindis.

Las Gitanas en la fiesta en casa de Flora, en la fogosa y hermosa coreografía de Eduardo Yedro. foto TMLC

Los organizadores deben estar muy satisfechos, se agotaron todas las entradas para las diez funciones, en la empresa recurrieron a la experiencia de Miryam Singer (Escenografía, vestuario, iluminación y régie) para montar una Traviata, que se apegara lo más posible a los deseos de sus autores, algo que en estos tiempos resulta casi una provocación, el objetivo fue que los nuevos “operáticos” se encontraran con el propósito inicial y no con una propuesta simbólica que muchas veces incorpora elementos perturbadores por lo ajenos. Por supuesto propuestas bienvenidas después de haber visto al menos un par diferente de ellas.

Alfredo (Brayan Ávila) y Violeta (Pamela Flores) cuando se conocen. foto TMLC

Es así que nos encontramos con una escenografía concreta para cada uno de los cuatro actos y un vestuario acorde al siglo XIX, y una dirección de escena (régie) con múltiples detalles que explicitan aún más el realismo de drama.

A manera de ejemplo, precisión de gestos y movimientos de invitados y sirvientes en el primer acto, o que los invitados se retiren en la madrugada bastante ebrios.

Las acciones cotidianas, que acompañan la acción del segundo acto en la casa de campo, la conmoción de Alfredo en sus diálogos con su padre; el leve desenfreno de los invitados en la casa de Flora, la caída de todas las mujeres cuando Alfredo lanza los billetes a Violeta, pues Alfredo ofende a todas las mujeres y la posterior incorporación (reparación) de estas ayudadas por los hombres; el manejo de movimientos y gestos en el acto final.

Giorgio Germont (Pablo Oyanedel con su hijo Alfredo (Brayan Ávila) consolándolo. foto TMLC

La escenografía es en colores pastel en al primer acto, con vestuario en gradaciones de esos colores para las mujeres, y una iluminación de extrema sutileza para destacar a los protagonistas; algo similar en iluminación ocurre en la casa de campo. Tal vez el rojo del tercer acto revele la pulsión sensual de la casa de Flora, mientras el vestuario femenino juega ahora con gradaciones en el mismo color y al negro de los varones se agregan elementos rojos en chalecos o pañuelos, en este acto es donde más se aprecian juegos de iluminación que destacan por ejemplo a gitanas y toreros, o bien la mesa del duelo de cartas, llevando el salón casi a penumbras en el dramático diálogo de Violeta y Alfredo, donde solo se realza la casi contenida pasión entre ambos. El lujo del primer acto se contrasta con la digna pobreza de Violeta en el acto final.

Alfredo (Sergio Járlaz) increpa a Violeta (Marcela González) en cas de Flora. foto TMLC

Eduardo Browne condujo la orquesta, a la que vimos en dos facetas, muy contenida en expresión y con sonido no siempre hermoso en la primera de las funciones del elenco dos, particularmente en el primer acto donde encontramos fría la dirección de Browne, aspecto que fue mejorando significativamente en el desarrollo, culminando muy expresivamente.

En contraste con el primer elenco, la orquesta fue un muy buen sustento de cantantes y de la continuidad de la historia, siempre con bello sonido y notable expresividad.

Consideramos estupendo al Coro, voces timbradas, expresivas y con movimientos certeros y naturales, aquí debemos consignar que un grupo de ellos debió internalizar al menos dos roles, ya que se alternaron el papeles comprimarios.

El Brindis con Alfredo (Brayan Ávila) y Violeta (Pamela Flores) e invitados. foto TMLC

Violeta lo cantó en el segundo elenco Marcela González, ella tiene una gran presencia escénica, y muy bella voz, pero creemos que en el complejo primer acto manejó mal el volumen, siendo algo estridente en sus agudos, mejorando sustancialmente en los actos siguientes; fue emocionalmente natural en el segundo, donde no encontró correspondencia en los otros solistas, y conmovedora en casa de Flora tanto como la escena final.

Alfredo (Sergio Járlaz) y Violeta (Marcela González) en el último acto. foto TMLC

El tenor Sergio Járlaz fue Alfredo, ese día no estaba en plenas condiciones vocales, pero fue mejorando hacia el final, aunque sin lograr la calidad de otras ocasiones, un aspecto que debe mejorar sin duda alguna, es la actuación, esta es muy poco natural siendo bastante rígido.

Cristián Lorca no estuvo bien al menos en esa función, la prestancia de Giorgio Germont no apareció en ningún momento debido a su esquemática actuación, y no sabemos si esto influyó en que su fraseo resultara demasiado elemental, por lo tanto inexpresivo, solo lo fue en momentos del segundo acto, crucial para el personaje.

Muy convincente en actuación y en muy buenas condiciones vocales estuvo María Constanza Dörr, como Flora creando un notable personaje.

Muerte de Violeta (Marcela González) de iz. a der. Annina (Florencia Romero), Giorgio Germont (Cristián Lorca), Alfredo (Sergio Járlaz) y el Doctor Grenvil (Aníbal Fernández). foto TMLC

Annina fue asumida por una estupenda Florencia Romero, con hermosa voz, muy musical y excelente actriz; Arturo Jiménez fue un certero Barón Douphol, tanto como Aníbal Fernández en el rol del Doctor Grenvil.

Muy solventes Francisco Espinoza (Gastón), Alejandro Vernal (Giuseppe y el Comisionario) y Cristián Moya (Marqués)

La segunda función del primer elenco, apreciamos indudables avances, con Eduardo Browne muy empoderado en relación a la expresividad y en su relación con los cantantes, logrando un hermoso sonido de la orquesta.

Pamela Flores fue una gran Violeta, con gran dominio vocal y excelente escena, construyó un emocionante personaje, no obstante consignaremos que en el primer acto, que es de enormes exigencias vocales para la soprano, Flores tuvo ciertas dificultades en las secciones más agudas, las que cantó pero en forma incómoda.

Fiesta en casa de Violeta. foto TMLC

Su segundo acto mostró todo el dilema de la protagonista que se ve obligada a dejar a su amado Alfredo, en el tercero toda la duda y temor que le provoca haber llegado hasta la fiesta donde se encuentra Alfredo, en el cuarto cuando muere fue conmovedora.

Brayan Ávila el tenor fue un muy solvente Alfredo, con un estupendo y expresivo desarrollo actoral y muy hermosa voz, su segundo acto fue notable en la progresión dramática y en los contrastes de ánimo tanto con Violeta como con su padre, es así que luego del dolor al creer que Violeta le es infiel llega luego a la ira para seguirla a la fiesta.

El tercero lo mostró arrogante en el juego de cartas y conmocionado al arrojarle el dinero a Violeta, finalmente sinceramente emotivo el los dúos finales con Violeta.

Giorgio Germont (Pablo Oyanedel), padre de Alfredo trata de auxiliar a Violeta (Pamenla Flores) tras ser ofendida. foto TMLC

Pablo Oyanedel fue Giorgio el padre de Alfredo, con una muy buena línea de canto, su aria “di Provenza” fue expresivamente hermosa, debido a que frasea muy bien, creó un noble y digno anciano, con apropiada gesticulación tanto al caminar como en el manejo de brazos al abrazar a Violeta. Sin destacar mayormente ni como actriz ni en lo vocal estuvo Jeanethe Munzenmayer como Flora.

Prestancia escénica y buena proyección vocal tuvo el Barón de Nicolás Suazo, y muy bien el Doctor de Pablo Santa Cruz, Annina lo cantó muy expresivamente Carla Paz Andrade y en general bien Alexis Valencia y Juan Claudio Contreras, en el resto de los comprimarios.

Saludo final del primer elenco, atrás el Coro y el Ballet. foto TMLC

Una función largamente ovacionada, interrumpida por los aplausos en muchas ocasiones, mientras que a la salida una adolescente pedía: “papá quiero ver esto nuevamente”, si el objetivo era crear nuevas audiencias, sin duda, fue conseguido.

Gilberto Ponce. (CCA)

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MAESTRÍA ORQUESTAL DE CÁMARA.

CONCERTGEBOUW CHAMBER ORCHESTRA.

En un verdadero evento se convirtió la presentación de la Orquesta de Cámara del Concertgebouw de Amsterdam en el Teatro Municipal de Las Condes, en el marco de la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas de la Fundación Beethoven, decimos esto en razón a la extraordinaria respuesta que los músicos obtuvieron del público presente, con largas ovaciones desde la primera obra.

Michael Waterman. foto concertgebouw

El conjunto actúa bajo la dirección de Michael Waterman desde el violín, quien sin ningún aspaviento concerta con precisión a sus músicos, en este caso en un programa de gran atractivo e interés.

El Concierto para dos violines en Re menor de Johann Sebastian Bach interpretado por Rosanne Philippens y Jae-Won Lee que inició a la jornada dio cuenta de la exquisita calidad de los intérpretes. En el las solistas lo enfrentaron con sutiles timbres diferentes, por lo que los diálogos entre ambos instrumentos se enriquecieron notablemente, asimismo dio la impresión que el enfoque fue a la manera de un Concerto Grosso por la forma de llevar la interacción entre solistas cuerdas y clavecín.

Jae-Won Lee. foto quodlibetensemble

Ya en el primer movimiento llamó la atención el manejo vital de los fraseos y acentuaciones en preguntas y respuestas entre solistas y conjunto. De gran belleza y musicalidad fue el segundo, en el que las solistas simplemente “cantaron” con sus instrumentos mientras el resto fue el exquisito complemento en un movimiento al que dieron nuevas luces de interpretación.

Al jubiloso carácter del tercero agregaron novedosos fraseos complementados con contrastes y acentuaciones en la medida del estilo.

El compositor Johannes Bernardus va Bree. foto discogs

Enseguida ofrecieron el Allegro para cuatro cuartetos de cuerdas del holandés Johannes Bernardus van Bree importante compositor del siglo XIX, quien además fue violinista y director de orquesta.

En este caso la agrupación se ubicó de forma tal, que podríamos  en un buscado efecto “cuadrafónico” permitiendo todo tipo de diálogos entre cada cuarteto, donde en fragmentos recuerda la música de Schubert.

Van Bree utiliza exhaustivamente los recursos de las cuerdas en una obra que mantiene permanentemente la atención e interés, la versión realzó sus juegos melódicos mientras que fraseos ataques y cortes fueron simplemente perfectos.

Continuaron con una sorprendente versión del Concierto en Mi mayor para violín de Johann Sebastian Bach, en ella participó la extraordinaria violinista Rosanne Philippens, que es dueña de un musical virtuosismo.

Se apreciaron en el primer movimiento, juegos dinámicos intencionados y vitales fraseos, donde la solista fue la convocante en el carácter de esta parte.

Rosanne Philippens
foto Merlijn Doomernik

El Adagio fue noble y expresivo, queremos destacar el desempeño del chelo en su perfecto diálogo con el violín, mientras que el Allegro final lo enfocaron a la manera de una danza extremadamente transparente, permitiendo todo el virtuosismo de Rosanne Philippens.

El encore fue un notable arreglo de Michael Watermann de uno de los Preludios de Bach, en el que la solista mostró una vez más su musicalidad y virtuosismo.

Finalizaron con una versión perfecta de la Serenata para cuerdas de Antonin Dvorak, que terminó por dejar en claro la excelencia del conjunto visitante, de la que solo nos hubiera gustado que hubiese tenido un carácter más popular, pues se trató de una austera interpretación, que no mermó en nada su excelencia, por supuesto que esta es solo de una opinión de gusto personal.

Nuevo triunfo de la Temporada de la Fundación Beethoven.

Gilberto Ponce. (CCA)

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ÓPERA DE HENRY PURCELL EN EL GAM.

LAS DOS CARAS DEL REY ARTURO DE PURCELL.

En el marco de la Temporada de Conciertos del Instituto de Música de la Universidad Alberto Hurtado, se presentó en el GAM la semi ópera King Arthur de Henry Purcell.

Henry Purcell. foto bbc

El Departamento de Música UAH, ha venido desarrollando desde hace ya un tiempo programas de gran atractivo y calidad, incluyendo permanentemente en ellos espectáculos escénicos que han alcanzado gran éxito, particularmente por la seriedad de su preparación.

En esta oportunidad, con King Arthur al igual que en otras enfrentan el desafío con la participación de alumnos de diversos niveles, esto es desde principiantes hasta otros cercanos a egresar, lo que sin duda constituye un plus enorme para los estudiantes, pues adquieren importante experiencia, al verse en contacto con obras de importancia, por ello creemos que esto es si duda alguna uno de los valores más importantes de estos montajes.

Afiche de King Arthur. foto gift

Es así que a través de las temporadas hemos podido apreciar los importantes avances en muchos de estos alumnos, lo que da cuenta de la seriedad en su formación.

Titulamos este comentario como de dos caras, pues creemos honestamente que fue lo que ocurrió con este montaje, por un lado lo musical y por el otro la puesta en escena que deja demasiadas dudas.

En lo musical es donde encontramos los grandes valores, en lo vocal fue apreciable mucho rigor en la preparación del coro, del que se desprenden los solistas, aquí es necesario destacar que los cantantes lo hacen de espalda a la orquesta y al director general, algo que valoriza su trabajo y el de Jessica Quezada su directora que es digno de calurosas felicitaciones, por sus voces timbradas y muy seguras, en medio de constantes movimientos; en el caso de los solistas, cuyos nombres no aparecen en el programa de mano, se aprecia el diferente grado de formación, siendo estupendo en aquellos de los últimos cursos, muchos de los cuales hemos visto en montajes anteriores, y de fogoso y contagioso entusiasmo en los más novatos.

Escena de King Arthur. foto gam

Felipe Hidalgo dirigió la Camerata Instrumental UAH, que con instrumentos modernos tuvo aciertos importantes, como aquellos de sutilezas en las cuerdas y en los tutti con las voces, su gesto claro cuando dirige logra una concertación de gran valor, incluso al considerar que la ubicación de los instrumentos es poco favorable.

No nos parece necesario que toque su violín mientras dirige, pues tiende a perderse la precisión en ciertas secciones.

En la Disco King Arthur. foto gam

La puesta en escena es la que nos merece reparos, pues si bien a priori no rechazamos puestas arriesgadas por lo novedosas, creemos que estas deben tener una necesaria pertinencia, algo que esta oportunidad no encontramos, la lucha entre bretones y sajones llevada a un enfrentamiento futbolístico, con fanáticos, porristas -que en el futbol no existen-, incluidas “olas” entre los fanáticos, no tienen correspondencia con los textos, resultando incoherente leer los textos y ver lo que ocurría en el escenario.

Lo escénico de Gabriela Clavería y Rodrigo Mellado nos lleva al camarín, a las graderías y por último a la Disco King Arthur, en soluciones de discutible gusto, el vestuario de los asistentes a ella, lo consideramos grotescamente feo e incongruente.

Una de la Barras. foto gam

Creemos que Gonzalo Cuadra, de quien hemos vistos producciones notables, equivocó el camino en la búsqueda de una novedad o actualización aquí inconducente, rescatamos el que cada participante realice puntillosamente todo aquello que se le indicó en cuanto a movimientos. Pero ese rigor no consiguió entrar en el espíritu y finura de la obra de Henry Purcell.

Gilberto Ponce. (CCA)

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ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS.

LA GENIAL ALICIA DE SARA NIETO EN EL NESCAFÉ.

Incansable es Sara Nieto, la recordada ex Primera Bailarina Estrella del Ballet de Santiago, quien al año 2012 fundó el Ballet Teatro NESCAFÉ de la Artes a partir del semillero de los alumnos de su academia, que para sus producciones cuenta siempre con figuras consagradas como invitados.

Alicia (Isabel Barras) y Harry (Lucas Siqueira) foto Javier Valenzuela

En sus seis años de labor han demostrado no solo calidad, también buen gusto aspectos que le han valido una fidelidad enorme en un público que agota las localidades, en un teatro que sin reunir las condiciones óptimas, ha sido convertido en el escenario de logrados montajes, en los que ha contado siempre con la colaboración de Germán Droghetti como escenógrafo y vestuarista, profesional que se supera en cada puesta en escena.

El Sombrerero (Jean Paul Bauer) foto Javier Valenzuela

Es así que en esta oportunidad creó un mundo fascinante y lúdico, tanto como de sobrecogedora belleza, al utilizar de la forma más inteligente los adelantos tecnológicos, su trabajo maravilla y asombra por su perfección, y en algunas escenas logra exclamaciones de parte de un público cautivado por la incansable creatividad de su propuesta, este apoyo escenográfico está complementado por la asombrosa variedad y belleza del vestuario, que viste a la gran cantidad de personajes, cómo no mencionar al Conejo o al Sombrerero, a los animales y las cartas, pasando por el singular vestuario de la Reina de Corazones; un verdadero acierto fueron las escenas donde Alicia se empequeñece o agranda o aquellas del mar de lágrimas, junto a la sonrisa y ojos del gato.

La Reina de Corazones (Ederson Teaiva) foto Javier Valenzuela

Con música de diversas obras de Tchaikovsky, donde solo dos de ellas son bastante conocidas, Sara Nieto realizó una interesante adaptación de Alicia en el país de las Maravillas de Lewis Carroll, para ello debió buscar fragmentos musicales que coincidieran armónicamente, para que la progresión dramática fuera eficiente.

La Compañía se mostró disciplinada y de notoria capacidad técnica, dando cuenta de lo ganado en sus años en ella, mientras que los más nuevos suplieron con fervor y entusiasmo su menor experiencia.

El Conejo (Alejandra Ubilla) y otros animales. foto Javier Valenzuela

Isabel Barras que en esta función bailó como Alicia, asumió estupendamente su rol de adolescente tanto como enamorada o maravillada ante los mundos que debe recorrer en este país de la maravillas, sus condiciones como actriz le permitieron crear un personaje creíble.

Su amigo Harry fue bailado por una de las figuras más sólidas de la Compañía Lucas Siqueira, con toda la prestancia escénica que se le reconoce.

La madre de Alicia y también como Reina de Corazones lo bailó con gracia y comicidad Ederson Teaiva, que incluso debe bailar por largos momentos en punta de pie.

Alejandra Ubilla fue un vertiginoso y genial Conejo, mostrando un domino técnico de gran nivel.

Otro de los personajes que cautivó a los espectadores fue el bailado por Jean Paul Bauer, que encarnó al Sombrerero con una notable y perfecta energía acrobática.

Alicia y el Gato. foto Javier Valenzuela

En el desarrollo del ballet, la Compañía asume una gran cantidad de roles, logrando desdoblarse sin ningún problema a cada uno de ellos.

Los largos y entusiastas aplausos fueron la respuesta del público a un espectáculo de deslumbrante belleza, el que resulta incluso a ratos verdaderamente hipnótico, y que al mismo tiempo posee muchos momentos de humor, en un continuo que no pierde nunca el interés.

Gilberto Ponce. (CCA)

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TOSCA ESTELAR NO LOGRA CONVENCER.

PASO EN FALSO EN LA VERSIÓN ESTELAR DE TOSCA.

Este año 2018 será recordado por los aficionados a la ópera, como el de una de las temporadas más flojas de los últimos tiempos, al menos si consideramos los tres títulos ofrecidos hasta el momento, que sin duda no quedarán como hitos importantes.

Ahora llegó hasta el escenario del Municipal de Santiago la versión Estelar de Tosca, la hermosa y dramática ópera de Giacomo Puccini, de la que ya realizamos el análisis de la puesta en escena en su versión Internacional, en cuya función de estreno volvieron a escucharse abucheos para los responsables de la puesta en escena.

El Sacristán (Sergio Gallardo) y Mario Cavaradossi (Artem Golubev) durante el primer acto. foto Edison Araya

Y en relación a este elenco, nos permitimos algunas consideraciones previas; desde hace ya largos años las versiones del elenco Estelar, han concitado un gran interés entre los aficionados, debido a la calidad que han demostrado, calidad que en ocasiones ha resultado incluso superior a sus pares internacionales, lo interesante y valioso de esos elencos, era que incluían un importante contingente de cantantes nacionales, algo que les permite foguearse contrastándose con figuras extranjeras, de notable calidad y prestigio algunas de ellas, sin duda que ese contacto enriqueció la experiencia de cada cantante, ayudándoles posteriormente a incursionar en escenarios extranjeros con singular éxito.

El pintor Cavaradossi (Artem Golubev) observando bocetos. foto Edison Araya

Seguramente ese fue el objetivo que hace algunas décadas se fijaron el recordado director Miguel Patrón Marchant y Andrés Rodríguez el director del teatro, cuando inauguraron el llamado “Encuentro con la Ópera” que permitió que figuras nacionales replicaran a los cantantes extranjeros en las óperas que se presentaban, el camino no fue fácil, y así como se anotaron notables éxitos, también hubo algunos fracasos, pero el resultado fue que al final se lograron crear varias generaciones de muy buenos cantantes chilenos, no olvidemos que desde esa iniciativa nacieron entre otros Verónica Villarroel, Cristina Gallardo-Domas, Patricia Cifuentes, José Azocar, Luis Olivares, Patricio Sabaté o Javier Arrey.

Cavaradossi (Arten Golubev) y Floria Tosca (Lilit Soghomonyan) se encuentran en la Iglesia. foto Edison Araya

Como olvidar cuando el año pasado el regisseur Pierre Constant se arrodilló frente al elenco nacional por su inolvidable y arrebatadora actuación en las Bodas de Fígaro, que fue producto además de su calidad, del perfecto conocimiento que cada cantante tiene del otro, que les permite interactuar entre ellos con la más grande naturalidad.

Por las razones anteriores es que surge la pregunta del porqué en esta versión los protagonistas fueron figuras foráneas cuyo rendimiento fue bastante mediocre, cuando creemos que en nuestro país sí existen cantantes que lo habrían hecho muy bien; queremos aclarar que esta posición no es producto de un nacionalismo trasnochado o un chauvinismo delirante, solo es porque estamos convencidos que es un deber del Municipal de Santiago “Ópera Nacional de Chile”, dar oportunidades a figuras consolidadas o emergentes de nuestro país.

Mario Cavaradossi (Artem Golubev) dibuja y Floria Tosca (Lilit Soghomonyan) observa si el dibujo se paraece a ella. foto Edison Araya

La muy correcta batuta de Pedro Pablo Prudencio, que tuvo notables aciertos, nada pudo hacer con el insuficiente volumen de trío de protagonistas, a los que en buena parte del segundo acto -que posee mucho registro vocal medio-, no se les escuchara.

En cuanto a la régie, nos dio la impresión que solo pudieron ensayar con el director de escena solo el primer acto, y algo del segundo, pues de allí en adelante parecieron improvisar sobre la plantilla establecida, incluso el acierto del gesto de Mario hacia Tosca, cuando se da cuenta que ha sido fusilado de verdad, se perdió al caer el tenor sobre sí mismo, lo que impidió realizarlo.

El Barón Scarpia (Alexandr Krasnov) se regocija al apoderarse del abanico de la Condeza Attavani, para dar celos a Tosca, mientras pisa el cuadro pintado por Cavaradossi, atras el Sacristán y los esbirros de Scarpia. foto Edison Araya

La soprano armenia Lilit Soghomonyan fue una Tosca muy irregular en lo vocal, su caudal de voz lo maneja erráticamente, pero nos pareció más serio el hecho de haber desafinado en varias oportunidades, asimismo su actuación está llena de altibajos razón por la que como intérprete no logra comunicar emociones, y por cierto que Floria Tosca es pura pasión tanto en sus celos como en su enamoramiento, algo que ella, al menos en esta función no logró transmitir.

Los Esbirros de Scarpia encabezados por Spoletta (Pablo Ortíz) acosan al Sacristán (Sergio Gallardo) para que diga si Cavaradossi escondió al fugitivo. foto Edison Araya

Artem Golubev tenor ruso, abordó el complejo rol de Mario Cavaradossi, muy alejado en lo vocal de las exigencias requeridas, su volumen es escaso y en el registro medio cuesta escucharlo, su actuación es solo formal y al parecer poco convencido, a su favor fue mejor en el primer acto, después es creíble cuando es acosado por los esbirros de Scarpia para torturarle, pero fue frío en su aria final.

Alexandr Krasnov, fue el más desconcertante del trío protagonista, su voz de barítono se escucha solo en el registro alto, logró imponerse en el Te Deum, pero en el segundo en todo el registro medio fue inaudible, solo en los momentos de enojo mejora, pero su afinación es muy débil y con su actuación no logra dar el perfil del lascivo e intrigante Barón Scarpia.

El Te Deum final del primer acto, en primer plano al centro Scarpia (Alexandr Krasnov) foto Edison Araya

En los comprimarios se repitió casi el mismo elenco con la salvedad de Francisco Salgado que abordó en propiedad vocal y en actuación como Angelotti, asimismo el papel de Spoletta fue cantado con prestancia en lo vocal tanto como en actuación por Pablo Ortiz. El Pastor, transformado en esta ocasión en ángel, lo cantó musicalmente Belén Torres. Sergio Gallardo, Gonzalo Araya y David Gáez repitieron sus estupendas performances del elenco Internacional.

Gilberto Ponce. (CCA)

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