RADIO BEETHOVEN.

Visionescriticas, manifiesta su inmensa alegria, la misma que sienten todos los aficionados a la Música Clásica, por la reaparición de Radio Beethoven, punto de referencia de la cultura de nuestro país.

Su amplio abanico de programas, satisface a un amplio espectro de auditores que se sintieron huérfanos con su desaparición, por ello es que felicitamos fervorosamante al señor Rector de la Pontificia Universidad Católica de Chile don Ignacio Sánchez, por las gestiones que llevaron a la universidad a asumir la compra de la emisora, que ahora pasa a ser otro de los elementos de extensión de esa casa de estudios.

Sólo podemos desear que esta «resurrección», que ocurre en un momento muy crítico de nuestra sociedad, tenga tanto o mayor éxito que el obtenido anteriormente, por el bien de la cultura de nuestro país.

Gilberto Ponce.

visionescriticas.cl

abril, 2020

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PRIMER CONCIERTO FILARMÓNICO.

INICIA SU TEMPORADA LA FILARMÓNICA DE SANTIAGO.

La Orquesta Filarmónica de Santiago dio inicio el viernes pasado a su Temporada 2020, el programa que consultó obras de Beethoven y Prokofiev, las que fueron dirigidas por su director emérito Juan Pablo Izquierdo.

Antes de analizar la parte musical del concierto, queremos manifestar nuestra satisfacción por el hecho que la dirección del Teatro, haya decidido realizar sus espectáculos en las fechas y horas programadas originalmente, independiente de los hechos externos que pudieran ocurrir, esta señal de normalidad muy necesaria en los tiempos que corren, se complementó con la limpieza de la fachada del edificio la que mostraba innumerables graffitis que le restaban dignidad al edificio, por ello va nuestro mayor reconocimiento.

Richard Biaggini durante el concierto para violín de Beethoven. foto Marcela González

El programa de gran atractivo por sus contrastes, comenzó con el Concierto para violín y orquesta en Re mayor de Ludwig van Beethoven obra que recibió una versión de tintes muy perfectos de parte de sus intérpretes, el solista Richard Biaggini y la Filarmónica con la batuta de Izquierdo.

Qué podríamos decir del desempeño del solista, hablar de hermoso sonido, fraseos impecables, además de abrumar con su técnica que desarrolló particularmente en las cadenzas del concierto, donde con sus articulaciones, fraseos y dobles cuerdas asombró al público.

Juan Pablo Izquierdo, la Filarmónica de Santiago y Richard Biaggini, interpretando el concierto de Beethoven. foto Marcela González

Algo similar ocurrió con la Filarmónica, que sumó a su reconocido bello sonido, fraseos e intencionalidades que realzaron los diálogos con el violín, no obstante lo anterior, creemos que el tempo tomado por el maestro Izquierdo, fue demasiado plácido y en varios fragmentos con falta de tensión, particularmente en toda la primera sección del extenso primer movimiento, hacia el final del mismo, Izquierdo impuso mayor tensión que redundó en una mayor expresividad, tan necesaria en esta obra, algo similar ocurrió en el bellísimo movimiento lento, de exquisitos diálogos y fraseos, que a nuestro juicio pudieron gozar de mayor tensión.

Un vuelco se produjo en el movimiento final, donde sobresalieron los contrastes tan típicos en las obras de Beethoven, con Biaggini más cómodo con los tempo, hizo que todo su potencial expresivo y técnico saliera a luz sin contrapeso alguno; la atenta batuta de Izquierdo logró al mismo tiempo de sus músicos un rendimiento que aparejado con el del solista, consiguieran una merecida larga ovación de los asistentes.

Afiche del film de Eisenstein de 1938. foto archivo de cine.

Sorprendente resulta el hecho que la partitura de la Cantata Alexsandr Nevsky, de Sergei Prokofiev fuese originalmente escrita como música incidental para uno de los films más famosos del icónico director ruso Sergei Eisenstein, en la que un gran compositor se une a un gran director, para juntos crear una obra maestra; posteriormente Prokofiev, le dio forma de cantata, la que triunfó universalmente independientemente de la película.

Evelyn Ramírez cantando la parte: «Campo de muerte» de la cantata. foto Marcela González.

Se trata de una obra muy descriptiva, donde la energía está presente en gran parte de ella, sus textos reflejan el fervor patriótico ruso, frente a los invasores suecos, la obra se inspira en las hazañas del héroe nacional y santo de la Iglesia Ortodoxa rusa, en ella mezcla los cantos de origen popular, para mostrar el patriotismo del pueblo ruso, opuesto a sonoridades duras y cantadas en latín, para los opresores, creando interesantes y bellos contrastes, la sección dedicada a la doncella rusa que recorre el campo de batalla después de la batalla, es de gran belleza y emocionalidad, allí se metaforizan sentimientos fraternos con los amorosos.

Escena del film, comienzo de la batalla sobre el hielo. foto +QCine

La versión la consideramos simplemente magnífica en cuanto a expresividad y perfección musical, en la que brillaron la solista Evelyn Ramírez, el Coro del Municipal de Santiago de Jorge Klastornick, junto al Coro Crecer Cantando, de Andrés Bahamondes como apoyo en algunos números, y la Filarmónica de Santiago de asombrosa perfección, para una obra de grandes complejidades.

Juan Pablo Izquierdo la enfocó destacando todos los elementos descriptivos, que son muchos y contrastantes, realzando tanto lo expresivo como los timbres y colores de la partitura.

Coro y la Filarmónica durante la Cantata. foto Marcela González.

Poderoso y oscuro fue el inicio: “Rusia bajo el yugo mongol”, para la orquesta sola, luego en el “Canto sobre Alexandr Nevsky”, el coro lo hizo bella y expresivamente; sensible y descriptivo fue “Los cruzados en Pskov” cantado en latín, sigue: “Levántate pueblo ruso” que se interpretó enérgico y arrollador. «La Batalla sobre el hielo» permitió en su primera parte el lucimiento de la orquesta, agregándose luego poderosamente el coro. Evelyn Ramírez cantó con bella voz y expresivamente el “Campo de la muerte”, para finalizar apoteósicamente con el número final “La entrada de Alexandr en Pskov”, una parte llena de contrastes de todo tipo, en la que cada uno de los intérpretes dio lo mejor de sí mismo, para un logro que llevó al público a ovacionar una versión que inauguró magníficamente la Temporada 2020.

Gilberto Ponce (CCA)

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NOVENA SINFONÍA DE BEETHOVEN.

LA VERSIÓN DE PEDRO PABLO PRUDENCIO PARA LA NOVENA DE BEETHOVEN.

Creímos necesario este título para el comentario de la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, pues consideramos que Pedro Pablo Prudencio, logró un enfoque renovado a la vez que muy interesante, en una de las obras trascendentales de la historia de la música.

Esta Sinfonía, es de aquellas obras que se escuchan una vez y quedan para siempre en la memoria, su impacto se mantiene intacto desde su estreno, es una obra maestra del genio de Bonn, ha resistido el paso del tiempo manteniendo su vigencia y vigor, pero aún más, sale airosa incluso en aquellas versiones ramplonas que no aciertan en la profundidad que posee, centrándose solo en la parte final del cuarto movimiento, que como sabemos está en el inconsciente colectivo y conmueve de todas formas.

Busto de Ludwig van Beethoven. foto wikipedia

Sin considerar aquellas versiones, afortunadamente existe una gran cantidad de excelentes, donde se descubren aportes en el enfoque engrandeciéndola cada vez más; incluso se debe considerar un detalle no menor, esta obra conmueve a personas de los más diversos orígenes y lenguas, y de todos los continentes, concretándose el deseo de su autor, que era que la humanidad comprendiera el mensaje que quería transmitir, por ello es que por primera vez decide incluir la voz humana en una sinfonía, para que no quedara duda del mensaje a transmitir.

Se trata de una invocación a la hermandad, a la que se convoca a toda la humanidad, por ello es que ha servido en todo tipo de celebraciones y eventos, recuérdese se interpretó cuando cayó el muro de Berlín, haciéndose con músicos de las dos Alemanias, junto a los otros países que participaron en la Segunda Guerra Mundial, toda esa masa, incluyendo un coro de niños que se sumó al adulto, lo hicieron bajo la dirección de Leonard Bernstein. Podríamos seguir detallando otras ocasiones emblemáticas, pero no abundaremos.

La Orquesta Filarmónica de Santiago dirigida por Pedro Pablo Prudencio en uno de los primeros movimientos de la sinfonía, atrás solistas y coro. foto Marcela González.

Beethoven se sirvió de muchas de sus obras para comunicar sus pensamientos éticos, morales y religiosos, entre ellos, su inmenso amor por la Libertad del Ser Humano, de ahí su conflicto con Napoleón, quien al auto proclamarse Emperador, abominó de sus principios libertarios que tanto significaban para Beethoven, por ello su decepción.

Podemos concluir que la Novena Sinfonía es una síntesis de los valores que inspiraron la vida de su autor, entre ellos su profundo deseo que la Humanidad transitara por caminos de Paz, Beethoven detestaba la guerra, pero le caben dudas que este deseo plasmado en música, pudiera cabalmente ser comprendido por los auditores, es así que encuentra la solución en la Oda a la Alegría el poema de Friedrich Schiller, de la que toma algunas de sus estrofas, permitiéndose agregar algunas palabras suyas, en el ingreso del barítono en la parte cantada; planteará entre otros pensamientos que “bajo el soplo de la Alegría, comprendamos que todos somos hermanos, además de hijos de un Padre bondadoso que vive más allá de las estrellas”, “abrazaos millones en un inmenso beso universal”, estos entre otros, eran los deseos de un hombre, que ya completamente sordo, anhelaba para todos los hombres.

El bajo-barítono Sergio Gallardo en el solo del cuarto movimiento. foto Marcela González.

Esta idea la desarrolla a lo largo de cuatro movimientos, en un continuo unitario, por más dispares que parezcan cada uno de ellos, donde desde el misterioso inicio, las ideas se desarrollan, con asombrosa genialidad.

Este concepto unitario fue captado perfectamente por Prudencio, quien está desarrollando una vertiginosa carrera como Director Residente de la Filarmónica de Santiago, dando muestras en lo sinfónico, ballet u ópera de su enorme talento, pero en esta ocasión el director introdujo un sello personal muy coherente con el espíritu de la obra, tomando algunos pulsos y tempos a velocidades inusuales enfatizando sus contrastes, con una gran insistencia en los dinámicos, planteando una gran dificultad para músicos y cantantes que respondieron formidablemente al desafío, otra demostración del estupendo estado en que se encuentra la Filarmónica de Santiago, sería largo detallar las excelencias instrumentales, mencionemos algunos detalles; la belleza del sonido de las cuerdas, sobresaliendo el “recitativo” de violonchelos y contrabajos, que anuncia lo que cantará el barítono, realzándolo con fraseos e intencionalidades y contrastes dinámicos, que no siempre se destacan; también lo certero de las maderas, la solidez de los bronces, en los que debemos destacar al corno solista, mientras que una vez más el solista en timbal mostró todo su impecable profesionalismo.

El mundo de contrastes del primer movimiento, ahora en pulsos y tempos más rápidos que lo usual pero enfatizando lo maestoso, crea un mundo lleno de contrastes con temas que de algún modo se enfrentan, fue resuelto certera y dialécticamente.

El cuarteto solista; Carolina García-Valentin soprano, María Luisa Merino mezzosoprano, Pedro Espinoza tenor y Sergio Gallardo bajo-barítono en el cuarto movimiento. foto Marcela González

El Scherzo que Beethoven puso como segundo movimiento, se entregó con energía brillante que se opuso a lo cantábile del trío, debemos alabar la musicalidad y precisión del solista en timbal, fundamental en esta parte.

Consideramos un gran acierto que el bellísimo y sensible tercer movimiento, mantuviera su poesía y expresividad, a pesar del alado tempo conque se enfrentó, que se contrastó eficazmente con las fanfarrias de las trompetas de la sección final. El cuarto que incluye la Oda a la Alegría fue un modelo del manejo de contrastes dinámicos y de tempo, logrando Prudencio acentuar el sentido del texto.

Solistas, Coro y Orquesta dirigidos por Pedro Pablo Prudencio en un fragmento del cuarto movimiento. foto Marcela González

Los cambios de pulso y tempo crearon una tensión expresiva en progresión, y su logro estuvo definido por la atención de músicos y cantantes, quienes tuvieron impecable rendimiento.

Otro momento del cuarto movimiento. foto Marcela González

La soprano Carolina García-Valentin cantó bella y expresivamente y al igual que el resto su fraseo permitió seguir perfectamente todas sus líneas melódicas, la mezzosoprano María Luisa Merino realzó con su hermosa voz, su parte que es fundamental en el equilibrio sonoro de los solistas, Pedro Espinoza el tenor cantó reciamente la marcha, una de las secciones heroicas de esta sección, y se fundió sólidamente con el resto de los solistas, no es extraño que Sergio Gallardo tuviera un gran resultado, su vasta experiencia le hizo triunfar no solo en el recitativo con el que se inicia la parte cantada, luego fue el sustento armónico cabal de los solistas.

Todos los intérpretes reciben la impresionante ovación final. foto Marcela González.

Pocas veces hemos escuchado una ovación tan sostenida en un concierto, todos debieron saludar numerosas veces, Pedro Pablo Prudencio recibió aplausos no solo del público (que al parecer le adora) también del resto de los músicos, lo mismo mismo ocurrió con la orquesta y por supuesto con el Coro del Municipal de Santiago que dirige Jorge Klastornick, al que se agregó el Crecer Cantando de Andrés Bahamondes, que cumplieron una espléndida actuación con voces sólidas y timbradas, estupenda dicción, afinación y expresividad.

Un gran concierto que da inicio a un año de celebraciones dedicadas a Ludwig van Beethoven.

Gilberto Ponce. (CCA)

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LOGRADO CONCIERTO EN EL CAUPOLICÁN.

CARMINA BURANA POR EL CEAC EN EL CAUPOLICÁN.

El Centro de Extensión Artística y Cultural de la Universidad de Chile, ha resultado lamentablemente como una de las instituciones más afectados por la contingencia actual, y sobran las razones, la sede de sus conjuntos se encuentra ubicada en la zona 0, en los edificios Turri de la Plaza Baquedano, es así que debido a los destrozos que le afectan, el teatro se encuentra sellado en el frontis, aunque ya se encontraba sin actividad debido a la construcción del nuevo teatro para la Sinfónica, esto debido a que la construcción colinda con el escenario del Baquedano, y como si fuera poco, esta nueva construcción también fue afectada por un incendio, debido al entusiasmo de quienes incendiaron el Hotel Principado, y en el colmo después se inundó por la rotura de una matriz de agua, por ello es difícil predecir cuándo se podrá inaugurar el nuevo teatro.

Carl Orff compositor de Carmina Burana. foto laquintademahler

Hago esta descripción para intentar dar cuenta del ánimo que debe existir entre los integrantes de la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, el Ballet Nacional y los Coros Sinfónico y Camerata Vocal, que vieron truncados todos sus proyectos, viéndose en la obligación de realizar presentaciones en gimnasios o al aire libre, y como los músicos necesitan mostrar su trabajo en ambientes más formales, fue de gran importancia el anuncio de la presentación del Oratorio profano Carmina Burana de Carl Orff, en el Teatro Caupolicán, lugar que sin duda no reúne las condiciones acústicas requeridas, pero que permitió realizar el concierto con mucho éxito, satisfaciendo no solo al público, que acude siempre en masa, pues lo más importante fue que la orquesta y los coros, volvieron a una cierta normalidad.

Centrémonos en lo musical, obviando bebestibles y cabritas, tanto como las luces de colores sobre el público tratando inútilmente seguir el ritmo de Orff, en una dudosa ocurrencia, suponemos de los técnicos del teatro.

Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, Coros Sinfónico y Camerata Vocal, Solistas, dirigidos por Pablo Carrasco. foto Patricio Melo CEAC

Gran escenario para la orquesta completa y los coros Sinfónico y Camerata Vocal, muy bien preparados por Juan Pablo Villarroel, todos dirigidos por Pablo Carrasco, quien debutaba en el podio, director que mostró buena preparación, con algunos muy buenos aciertos en conceptos dinámicos, desarrollando un continuo unitario en carácter, la orquesta y los coros le siguieron muy bien estos aportes, no obstante creemos que las malas condiciones acústicas conspiraron para algunos pequeños desajustes entre orquesta y coro, tanto como en otros ocurridos en la orquesta, así como unos curiosos momentos de afinación no perfecta en el coro; pero no se crea que esto bajó el nivel de la presentación, nada de eso, pues la batuta de Carrasco mantuvo la tensión musical en todo momento. Pablo Carrasco obtuvo gran éxito en una obra nada de sencilla, llena de cambios de ritmo y pulso, que además exige de un cuidadoso enfoque del carácter.

La soprano Tabita Martínez, cantando en la tercera parte. foto Patricio Melo CEAC

Para los coros de la Universidad de Chile esta es una obra emblemática, la ha cantado en innumerables veces, también junto al Ballet Nacional en esa obra maestra que es la coreografía de Ernst Uthoff, y que penosamente ha sido dejada de lado por la compañía, su rendimiento fue del mejor nivel en expresión y carácter, hermoso el inicio de sopranos en la tercera parte, donde deben cantar como si fueran niños, poderosa la escena de la Taberna de los varones.

El director Pablo Carrasco. foto Patricio Melo CEAC

Los solistas fueron la soprano Tabita Martínez, quien posee un muy hermosa voz con un canto muy expresivo, aún le quedan por resolver los inhumanos agudos del final, donde debido a no alcanzar la afinación justa, parte del coro entró inseguro, pero ella es muy joven y con lo que apreciamos en esta oportunidad, tiene por delante una exitosa y brillante carrera.

El tenor Brayan Ávila cantando el lamento del cisne. foto Patricio Melo CEAC

Brayan Ávila tenor, estuvo a cargo de la temible parte del cisne que se lamenta de su suerte, pues se vé mientras lo cocinan para satisfacer la gula de los borrachos de la Taberna, esta parte generalmente se canta en falsetto, pero él la canta con voz natural, ya que posee un excepcional registro, además de ser muy expresivo en su canto.

La parte del barítono la cantó Ramiro Maturana, quien es dueño de una hermosa voz, no tiene problema alguno en los descomunales agudos, solo algunas notas muy graves son algo débiles, pero las suple con su expresividad, canta las estrofas de cada parte con sentido diferente, y además cosechó gran éxito con su ebrio abate de la Taberna, genial en su histrionismo.

El barítono Ramiro Maturana. foto Patricio Melo CEAC

Pero la gran noticia fue el haber visto a los conjuntos del CEAC en lo que les es propio, poniendo todo de su parte para que todo saliera muy bien, y con un público que se rindió una vez más, ante una de las obras de mayor difusión de toda la historia de la música.

En medio de la oscuridad, una luz de esperanza entregada por la Música y el Arte.

Gilberto Ponce. (CCA)

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TRIUNFO FILARMÓNICO.

EXCELENCIA FILARMÓNICA EN FIN DE TEMPORADA.

La Orquesta Filarmónica de Santiago finalizó su Temporada 2019 con un excelente concierto dirigido por Juan Pablo Izquierdo, en el se presentaron obras de Franck, Falabella y Ravel, ocasión que le permitió al conjunto mostrar una vez más toda su capacidad interpretativa tanto como su reconocido sonido.

Una gran ovación, recibió a su entrada el director, que sin duda es una muestra del cariño y admiración que provoca en el público la presencia del maestro Izquierdo, quien por supuesto no defraudó, consiguiendo un señalado éxito.

El maestro Juan Pablo Izquierdo. foto latercera

No es frecuente que se programe una gran sinfonía como inicio de un concierto, pero así ocurrió en esta oportunidad con la compleja y hermosa Sinfonía en Re menor de César Franck, obra llena de contrastes, atravesada con alusiones a los Leitmotiv, presentados como recurso unitario.

El maestro Izquierdo realizó una versión férreamente unitaria, manejando con inteligencia un material que a veces es abigarrado en armonía y en temas, destacando siempre lo esencial, haciendo surgir cada voz o voces en medio de un discurso que sin el tratamiento que Izquierdo le dio, podría transformarse en rutinario, en este caso triunfó siempre la expresión, tanto en lo grandioso como en lo íntimo.

El compositor César Franck foto wikipedia

Es así que desde la oscura introducción en pianissimo se llega a un poderosa progresión dinámica para presentar uno de los temas fundamentales, el desarrollo se enfrentó con múltiples contrastes en un bello juego dinámico, siempre manteniendo el más hermoso sonido, donde destacaron los bronces por su derroche de calidad.

El hermoso segundo movimiento, que tiene como eje un pizzicatti de las cuerdas acompañadas de arpas, que sirve de base para el canto del corno inglés, que nos vuelve al tema central que asumen posteriormente otras maderas, quienes desarrollan un diálogo hermosísimo con el corno francés, todo de gran precisión, bello sonido y expresividad; las sección central rápida mostró un lujo de contrastes.

Enérgico a la vez que expresivo, se inició el movimiento final, destacando la musicalidad de los chelos, en su desarrollo se acentuaron aún más los conceptos y valores expuestos anteriormente, con su arrollador final que hizo estallar al público en una enorme e interminable ovación, que sancionó que esta versión, es sin duda una de las mejores que hemos escuchado en vivo.

El compositor Roberto Falabella. foto uchile

La segunda parte se inició con Dos Divertimentos para Cuerdas del chileno Roberto Falabella, obras que asumimos, fueron estreno en esta oportunidad, pues al igual que muchas de sus obras, son lamentablemente casi desconocidas en nuestro país, a pesar de los innegables valores que se exhiben en ellas.

La versión de Izquierdo y las cuerdas de la Filarmónica fue de excelencia, cuidadosa en extremo para destacar todos sus valores, así como realzando las características propias del compositor, tales como su eclecticismo estilístico, en el que combina la atonalidad con tonalidad, respeto por la forma, sin que falte su extremo interés por reflejar de forma inteligente sonidos que aluden a lo latinoamericano.

La obra explota muy bien los recursos de las cuerdas, tanto como maneja con maestría timbres y colores, este fue otro de los éxitos del programa.

Juan Pablo Izquierdo agradeciendo los aplausos. foto municipal

Finalizaron con el Poema Coreográfico “La Valse” de Maurice Ravel, que es una obra impresionista por antonomasia, en ella texturas, colores y timbres tanto se funden como se disuelven en su desarrollo, en el que a través de pequeños clímax avanza hacia el final en una verdadera explosión sonora que simboliza el triunfo del Vals, Izquierdo manejó estupendamente la progresión dinámica, encontrando en la Filarmónica de Santiago una respuesta del mejor nivel en cuanto a belleza sonora y expresividad.

El público saludó la interpretación con una jubilosa ovación, algo que según supimos, se repitió en el concierto del día siguiente, donde además el maestro Juan Pablo Izquierdo se dirigió al público y a la orquesta, agradeciendo al Municipal de Santiago y a cada uno de los profesionales que trabajan en el, el hecho de haber mantenido sus programas en medio de la dramática contingencia que estamos viviendo, cambiando horarios y dando facilidades para que el público pudiera en la medida de lo posible, asistir a los espectáculos. fue un justo reconocimiento para cada uno de los que trabajan en en una de las principales instituciones culturales de nuestra país.

Gilberto Ponce (CCA)

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FAUSTO DE GOUNOD EN EL MUNICIPAL.

FAUSTO DE CHARLES GOUNOD ELENCO INTERNACIONAL.

Hace 15 años subió por última vez al escenario del Municipal, Fausto la hermosa ópera de Charles Gounod, basada en el drama de Goethe, obra muy demandante que requiere de potentes cantantes solistas, además de un poderoso coro, y de un marco escenográfico que logre captar el espíritu de las diversas escenas.

Fausto (Sergey Romanovsky) viejo y desilusionado de su vida, al inicio de la ópera. foto Marcela González Guillén

La presente versión logra algunos momentos muy espectaculares, con otros francamente débiles, debido en gran medida a una escenografía que a ratos resulta muy pesada, y que lamentablemente achica inútilmente el escenario, lo que dificulta una régie con notorias fallas y algunos logros, en otro aspecto el vestuario de Sofía di Nunzio, tiene escasos contrastes tendiendo al gris, asimilándose demasiado, con el gris telón del fondo, pero en contrario encontramos un gran logro la vestimenta de macho cabrío de Mefistófeles en la Noche de Walpurgis.

Fausto (Sergey Romanovsky) rejuvenecido en la Noche de Walpurgis, foto M. G. G.

La iluminación realizada por Ricardo Castro a partir del original de Gonzalo Córdova tuvo grandes dificultades debido a lo abigarrado de la escenografía, por ello algunos efectos de sombras se perdieron.

Inicio del Acto II, soldados y pueblo alaban victorias y lloran muertos. foto M. G. G.

La escenografía de Renato Theobaldo, se fundamenta en unos arbotantes góticos móviles, que generarían ambientes, pero estos llevan incluidos vitrales de iglesia, lo que pudo generar confusión en cierta parte del público, creemos no obstante lo acertado que encontramos el inicio del segundo acto, debido a la desaparición del telón del fondo, transformando el escenario en una cámara negra donde se logran bellos contrastes con los arbotantes, también aquella escena donde Mefistófeles se enfrenta a Margarita, por el contraste entre el rosetón (vitral) del fondo, el traje rojo cardenalicio del demonio y la pila de agua bendita donde supuestamente este ahoga al hijo de Margarita.

En la iglesia Mefistófeles (Daniel Miroslaw) y Margarita (Paulina González). foto M. G. G.

La escena de la cárcel es eficaz, pero el ascenso de Margarita al cielo se evidencia poco por el exceso de barrotes creados por los arbotantes.

Tenemos la impresión que la régie de André Heller-Lopes solo apuntó a lo general, sin llegar a detalles, resultando desordenados los conjuntos, el Coro con su experiencia los salvó bien, pero sin la prestancia habitual, este desorden incluso los desajustó en su canto en la fiesta del inicio, debido a que casi no tenían espacio para moverse, la escena del jardín donde Fausto conquista a Margarita y Mefistófeles a Marthe, no tuvo la ironía que destila.

Fausto (Sergey Romanovsky) conquista a Margarita (Paulina González) foto M. G. G.

Clave en la ópera es el momento de la Noche de Walpurgis, aquelarre de brujas en el que ofrecen sensuales placeres, que Mefistófeles ofrece a Fausto, pero aquí fue transformado en una amable escena campestre, con aldeanas de impecables faldas blancas con paños de colores en la cintura; como bien podemos inferir, la desatada sensualidad exigida por la escena, estuvo completamente ausente.

Mefistófeles (Daniel Miroslaw) como macho cabrío, en la Noche de Walpurgis, atrás Fausto (Sergey Romanovsky. foto M. G. G.

En el caso de los protagonistas, la movilidad parece solo sugerida y dejada a la creatividad de los cantantes, logrando gran efecto con Mefistófeles, ya que se trata de un cantante muy histriónico como actor. Algo que nos llamó poderosamente la atención, fue que el demonio en la crucial escena con Margarita en la iglesia, haga la señal de la cruz, cuando escenas antes había sido repelido por el pueblo con las cruces logradas con sus espadas rotas, tal vez fue una ironía no bien resuelta .

Fausto (Sergey Romanovsky) llega acompañado de Mefistófeles a la Noche de Walpurgis. foto M. G. G.

Pedro Pablo Prudencio condujo a la Filarmónica de Santiago, con gesto claro y preciso, consiguiendo bello sonido de sus músicos, además de una notable expresividad destacando sutilezas instrumentales que realzaron aún más la belleza de la música, la que contrastó con sólidos y musicales forte. Trabajo de enorme solidez para su debut en esta ópera.

Valentín (ZhengZhong Zhou) hermano de Margarita muere maldiciendo a su hermana, atrás de él Marthe (Evelyn Ramírez) foto M. G. G.

Una vez más se constata la sobresaliente calidad del Coro del Municipal que dirige Jorge Klastornick.

Los solistas fueron encabezados por el tenor Sergey Romanovsky en el rol de Fausto, quien posee una hermosa voz, agudos muy fáciles y potentes, su actuación, no sabemos si por indicaciones de la régie, es muy estática e inexpresiva, a pesar de ello logró gran reconocimiento del público por su seguridad vocal.

El Mefistófeles cantado por el polaco Daniel Miroslaw, encantó al público que lo ovacionó, con su estupenda actuación, donde sus movimientos cercanos a lo gimnástico, acentúan la maldad de su personaje, y aunque no posee una poderosa voz, la maneja con destreza y eficacia, pensamos que llegará a grandes alturas, pues se trata de un joven cantante.

Mefistófeles (Daniel Miroslaw) asesina a una joven, a la que luego devolverá la vida, para demostrar su poder frente al pueblo. foto M. G. G.

La chilena Paulina González fue una expresiva Margarita, con su hermosa voz fue avanzando su personaje, cantando sensiblemente el aria de la joyas, que pudo ser más expresiva, si ella sola descubriera las joyas en el cofre dejado por Mefistófeles, pero acá se decidió que este se las fuera mostrando, perdiendo la fascinación de sus descubrimientos. La escena donde enfrenta a Mefistófeles fue desgarradora. Fue justamente ovacionada.

Siebel (Marcela González) consolando a Margarita (Paulina González) foto M. G. G.

Valentín el hermano de Margarita lo cantó expresiva y bellamente ZhengZhong Zhou, su gran triunfo fue en la escena donde antes de morir maldice a su hermana. Muy correcto en canto y actuación fue como abordó el papel de Wagner, el bajo barítono Matías Moncada.

Margarita (Paulina González) reza sola en la iglesia. foto M. G. G.

Marcela González sigue mostrando cada vez más avances en su ya exitosa carrera, en esta oportunidad fue Siebel, el eterno enamorado de Margarita, afortunadamente en esta ocasión se incorporó en la ópera un aria que generalmente no se hace, la que cantó en forma espléndida.

Margarita (Paulina González) desesperada observa como Mefistófeles (Daniel Miroslaw) asesinará a su hijo. foto M. G. G.

El breve papel de Marthe, fue asumido estupendamente por Evelyn Ramírez, con gracia y picardía, demostrando que no existen para ella grandes o pequeños roles, siempre lo hace de la mejor forma posible.

Fausto de Charles Gounod que cerró la Temporada de Ópera 2019 fue buen reflejo de lo que esta fue, bastante irregular, con logros y cosas objetables.

Gilberto Ponce (CCA)

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LA ITALIANA EN ARGEL DE ROSSINI EN EL MUNICIPAL.

LA ITALIANA EN ARGEL TRIUNFA EN EL MUNICIPAL

Cuando frente a una obra de arte decimos que estamos experimentando un goce, hablamos de la sensación de placer que nos provoca su observación, siendo al mismo tiempo, la concreción objetiva de lo que se propuso su creador, podemos decir entonces que se produjo el cierre del “círculo mimético”, como dicen algunos, esto es, el propósito del artista se encontró con el que contempla.

Ahora, lo anterior se aviene perfectamente con lo ocurrido en los estrenos de los dos elencos, de la ópera bufa de Gioacchino Rossini, “La Italiana en Argel”, ya que fue posible observar ese goce en el público, haciéndonos pensar en el goce que el compositor tuvo al escribirla, algo que sabemos, ocurrió en un espacio de tiempo muy breve.

Mustafá (Pietro Spagnoli) convertido en Papatacci, con los marinos italianos (Coro del Municipal) antes de fugarse. foto TMS

Pero no es suficiente que la obra sea una de las tantas obras maestras de Rossini, pues para lograr ese resultado, es preciso contar con un equipo tan sólido en propósitos, como el que se tuvo en esta oportunidad, tanto en lo musical como en régie, escenografía, vestuario e iluminación, que conjugaron tal unidad de propósitos, que consiguieron un rotundo éxito, ello explica las entusiastas ovaciones del final, así como las carcajadas durante la función.

Isabella (Evelyn Ramírez) embauca a Mustafá (Ricardo Seguel) siendo observados por los marinos italianos (Coro). foto TMS

Rodrigo Navarrete, logró un rotundo éxito debutando en régie en el Municipal de Santiago, trasladó la acción a los años setenta del siglo pasado, con muchos de los tics de ese período, pero sobretodo conservando el espíritu de la obra, para ello perfiló notablemente cada uno de los personajes, así como a los integrantes del coro y los figurantes. Creó además una cantidad de detalles, que obligan a estar muy atento y con la mirada en toda escena, ya que siempre están ocurriendo cosas en relación a los protagonistas, debemos destacar la precisión de movimientos de todos los que ocupan el escenario, consiguiendo una poderosa progresión dramática en cada uno de los actos. Además marcó estupendamente la transformación de mujeres del harén, gracias a la influencia que ejerce Isabella, la italiana que consigue que el mundo del Bey se derrumbe, y por primera vez no se haga su voluntad, sino la de la propia Isabella; quien decía que el feminismo es cosa de ahora, esta ópera comprueba que no es así.

Isabella (Victoria Yarovaya) sueña con volver a Italia. foto TMS

Ramón López realizó la escenografía, en base a un cubo de madera lleno filigranas a la manera árabe, no obstante este cubo no es para nada estático gracias a paneles (en filigranas) que suben y bajan crea las diferentes habitaciones donde se desarrolla la acción, asimismo existen balcones y ventanas disimuladas por las filigranas, desde donde algunos observan o bien cantan sin ser vistos, cada escena fue iluminada (Ramón López iluminador) de acuerdo al contexto de ella acentuando la belleza del total, destacaremos (siendo injustos con otras), la escena del café, los salones del Bey, o la mezcla entre exteriores e interiores.

Mustafá (Pietro Spagnoli) se queja del golpe que dio Isabella (Victoria Yarovaya), rodeados por los sirvientes de Mustafá (Figurantes) foto TMS

Monse Catalá diseñó el vestuario, de brillantes colores y notables contrastes, perfilando tanto lo oriental como lo occidental, bellísimos los de Isabella y los del Bey, graciosísimos los de Taddeo y bellos los de Elvira, Zulma, Haly y Lindoro.

Lindoro (Anton Rositsky), Isabella Victoria Yarovaya) coqueteando con Mustafá (Pietro Spagnoli) foto TMS

José Miguel Pérez-Sierra, condujo ambos elencos, en uno de los trabajos más brillantes de todas sus visitas, con pulso extraordinario en el manejo de la Filarmónica de Santiago, consiguiendo un sonido bello desde la genial versión de la Obertura, de precisos fraseos y musicales articulaciones, agregando novedosas acentuaciones, luego con perfecto balance entre el foso y cantantes, mientras desentraña todas las complejidades de concertación, ya que las dificultades de tempo son feroces, particularmente en los concertato que abruman por sus desafíos, triunfando plenamente; seríamos injustos sino destacamos el desempeño del corno solista, particularmente acompañando una de las arias.

Mustafá (Ricardo Seguel) coquetea con Isabella (Evelyn Ramírez) y miembros de la corte (Figurantes) foto TMA

En cada ocasión alabamos el desempeño del Coro del Municipal que dirige Jorge Klastornick, por la excelencia que muestra, pero en esta oportunidad fue capaz de superarse, el coro masculino, que exige la partitura, cantó de maravillas y desarrolló con notable gracia todas variadas peticiones de la régie.

El cuerpo de Figurantes, que al parecer ya es estable, fue un aporte significativo a todas las situaciones irónicas y cómicas de la ópera.

Taddeo (Orhan Yildiz), Mustafá (Pietro Spagnoli) y Lindoro (Anton Rositskiy) foto TMS

LOS ELENCOS.

Elenco sábado 5 de octubre.

Victoria Yarovaya, asumió con gran prestancia escénica como Isabella, la italiana que llega a rescatar a su prometido, quien fue esclavizado por el Bey de Argel, con afinación y vocalmente impecable, y estupendo manejo de las coloraturas, desarrolló las intrigas en pos de su objetivo, solo nos habría gustado que tuviera un poco más de espontaneidad en lo cómico, no obstante por su gran musicalidad y bella voz cosechó un enorme éxito.

Elvira (Patricia Cifuentes), Haly (Patricio Sabaté) y Mustafá (Pietro Spagnoli) que increpa a Elvira su esposa, atras miembrso de la corte (Coro) foto TMS

Lindoro el prometido de Isabella, preso y esclavo de Mustafá el Bey de Argel, fue cantado por Anton Rositskiy, con voz brillante y coloraturas seguras, solo algunos de los feroces agudos le dieron algún problema, pero sus valores como intérprete le hicieron triunfar.

Lindoro (Juan de Dios Mateos) soñando con su prmetida Isabella. foto TMS

Mustafá, Bey de Argel fue cantado y actuado formidablemente por Pietro Spagnoli, estamos frente a un barítono bufo de excelencia, que desarrolla su rol con una progresión desde el seguro y omnipotente Bey del comienzo, que deja bien en claro que sus deseos, valen más que cualquier ley, como divorciarse de su esposa, para casarse con una italiana, razón por la que simplemente le encarga una a su criado, so pena de empalamiento, para luego derrumbarse al final al comprobar que las italianas son terribles, prefiriendo nuevamente a su esposa. La perfección de su interpretación, coloraturas impecables, mientras agrega una comicidad de una espontaneidad notable, le convirtieron en un gran triunfador.

Haly (Patricio Sabaté), Mustafá (Pietro Spagnoli) y Taddeo (Orhan Yildiz) sorprendidos de los caprichos de Mustafá foto TMS

El barítono Orhan Yildiz, cantó como Taddeo el sempiterno pretendiente de Isabella, que pasará por su tío en la corte del Bey ayudando a esta en sus propósitos, lo hizo con voz segura y musical, entrando con gracia en el juego de intrigas, haciendo con gran simpatía cómica, la escena cuando Mustafá le nombra Kaimakan.

Patricia Cifuentes fue Elvira la esposa de Mustafá, además de estupenda cantante es una gran actriz y le acomodan muy bien los roles de comediante, fue muy importante en los concertato, en los que Rossini le exige unos enormes agudos.

Zulma la sirvienta y confidente de Elvira lo cantó con prestancia Cecila Pastawski, mientras que Haly asistente de Mustafá y capitán de los corsarios del Bey fue asumido por Patricio Sabaté con la prestancia que le conocemos, fue hilarante en algunas escena y cantó bellamente el aria sobre las mujeres italianas.

Elenco martes 8 de octubre.

La función con el elenco Estelar, pudo perfectamente haber fracasado, debido a que dos importante papeles se encontraban con problemas de salud, no obstante aquello, esta resultó un gran éxito gracias al profesionalismo de ambos cantantes que salvaron con inteligencia el problema, tanto como por la solvencia del resto del elenco.

Mustafá (Pietro Spagnoli) es juramentado como «Papatacci) por Taddeo (Orhan Yildiz) foto TMS

Evelyn Ramírez fue Isabella, haciéndolo con incuestionable gracia latina con su hermosa voz, fue segurísima en las coloraturas así como en agudos y notas graves; en actuación destacó su desenfado cuando se propone no solo seducir a Mustafá, pues también logrará que la corte tenga una relación más transversal con el Bey. Su picardía hace que los problemas se conviertan en oportunidades haciendo que los hombres se rindan ante ella, sus arias fueron brillantes y los dúos, tríos y concertato fueron de gran perfección, el vestuario hizo destacar más aún su personalidad.

Lindoro su enamorado al que rescatará de la esclavitud de Mustafá, lo canto el joven tenor español Juan de Dios Mateos, quien se encontraba enfermo, haciéndolo sin forzar la voz, que es de gran belleza, y corre perfectamente aún en los grupos vocales, sus agudos son seguros, así como sus coloraturas, su actuación es muy natural y juega muy bien la comedia, será muy interesante escucharle nuevamente.

Elvira (Marcela González), Taddeo (Sergio Gallardo), Mustafá (Ricardo Seguel), Lindoro (Juan de Dios Mateos) e Isabella (Evelyb Ramírez) foto TMS

Ricardo Seguel fue el encargado del complejo rol de Mustafá, superando con increíble profesionalismo la enfermedad que lo aquejaba, solo un par de frases las bajó una octava, y cuando debe cantar muy agudo, al momento de ser nombrado Papatacci, lo hizo con un divertido juego vocal, el resto fue pura comedia de la mejor escuela, desarrollando las desafiantes coloraturas con brillo, y cantando los numerosos “trabalenguas” que incluyen hasta onomatopeyas con sorprendente brillo.

Se agregó a la régie, que el sirviente le sirviera permanentemente agua, y en otra anécdota, en un momento se le aflojaron los pantalones, los que con gran naturalidad, se los subió el sirviente, sin duda estamos ante un gran artista, que se sobrepone a las dificultades con el mayor profesionalismo.

Mustafá (Ricardo Seguel) recibe las instrucciones para ser un buen «Papatacci» de parte del «Kaimakán Taddeo Sergio Gallardo) foto TMS

Taddeo recibió de parte de Sergio Gallardo, nuestro gran barítono bufo, una genial caracterización, lleno de tics, que acentúo todo lo marcado por la régie, él no solo juega con el resto de los personajes, también lo hace con el público, que lo adora, y si a lo anterior se suma el estupendo cantante que es, donde coloraturas y “trabalenguas” las canta con asombrosa facilidad, es obvio que fue otro de los grandes triunfadores. Es difícil señalar cuál de sus escenas en mejor.

Mustafá (Sergio Seguel) esperando para según él conquistar a Isabella. Foto TMS

Marcela González fue una Elvira con un cómico llanto, y expresiva actuación, a lo que solo aconsejaríamos que cuidara el volumen de sus forte, pues en alguna ocasión estos fueron excesivos, en el resto impecable.

Final del primer acto; Zulma (Cecilia Barrientos), Elvira (Marcela González) Haly (Eleomar Cuello), Mustafá (Ricardo Seguel), Taddeo (Sergio Gallardo) Isabella (Evelyn Ramírez) y Lindoro (Juan de Dios Mateos) atrás sirvientes del Bey (Coro). foto TMS

Muy correcta en actuación y sólida en voz fue Cecilia Barrientos como Zulma, y Eleomar Cuello sigue dando significativos pasos en su expectante carrera, su Haly fue expresivo y en la mejor comedia, su aria sobre la italianas muy bien, tanto como salvando con la mayor naturalidad el incidente del pantalón de Mustafá, sin duda un artista cabal.

Gilberto Ponce. (CCA)

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ESTRENO DE LA CASA DE LOS ESPÍRITUS.

BALLET DE SANTIAGO “LA CASA DE LOS ESPÍRITUS”.

En el marco de la celebración de los sesenta años del Ballet de Santiago, que dirige la maestra Marcia Haydée, se llevo a efecto el estreno mundial de “La casa de los Espíritus”, inspirado en la novela homónima de Isabel Allende, coreografía creada por Eduardo Yedro con música de José Luis Domínguez

Por ello es que, felicitamos a todos aquellos que de una u otra forma contribuyeron a concebir un proyecto de esta naturaleza, pues tiene un valor muy significativo, no solo para la danza, pues a su vez se convierte en un aporte mayor a la cultura de nuestro país

Esteban Trueba (Cristopher Montenegro) rodeado de visiones. foto Patricio Melo

Sin duda fue un proyecto ambicioso, porque tratar de resumir, para ser llevado a la danza, una de las novelas más exitosas de la literatura latinoamericana, es algo de envergadura, razón por la que creemos que a pesar de sus logros, quedaron en evidencia las dificultades para llevarlo a cabo.

Y una de las flaquezas es que no logró un hilo conductor que pudiera unir los eventos de esta esta zaga, que involucra a tres familias a través de varias generaciones, por ello es que la adaptación de Verónica González y Pamela Figueroa, solo se queda en la superficie de los eventos, creando más bien un gran fresco coreográfico, donde destacan, solo en cierta forma, cinco de la gran cantidad de personajes de la historia, que logran características más definidas. Sin duda el rol de Esteban Trueba, y eje de la historia es el que resulta mejor caracterizado, algo similar pero en menor medida ocurre con Clara, Blanca y Alba, tanto como con Esteban García o con Férula.

Rosa (Camila Aranda) antes de beber la copa que la llevará a la muerte. foto Patricio Melo

En los demás la coreografía no los perfila claramente, aunque debemos reconocer que la enorme cantidad de personajes, torna demasiado compleja su solución.

No obstante lo anterior, es necesario destacar el trabajo de Yedro en varios de los dúos, en los que trató con sutileza la sexualidad, incluida una violación, tanto como el tratamiento de los pequeños grupos; las escenas colectivas las encontramos irregulares y un tanto reiterativas, la de la celebración del triunfo de la Unidad Popular careció de fuerza, mientras que, en contrario fue muy impactante la de los fusilamientos durante la dictadura, donde para acentuar lo desvalidos que estos se encontraban, se desprenden de su ropa antes de su muerte. Curiosamente esta es la única escena de las diez que comprende el trabajo, que no tiene música.

Esteba Trueba (Cristopher Montenegro) y Clara (Romina Contreras) foto Patrico Melo

Jorge Gallardo fue encargado de la escenografía y el vestuario, su trabajo que privilegia la oscuridad, jugó con simbolismos, como una enorme cala que sube o baja, al igual que una roca, cuyo significado es más hermético, la iluminación de Ricardo Castro aporta algunas de las atmósferas. El vestuario del mismo Gallardo, es bastante plano pues solo para algunos personajes muestra suficientes contrastes.

En todo caso nos pareció que tanto en la escenografía como en el vestuario, es poco nítido el paso del tiempo, no olvidemos que la historia ocurre en varias generaciones.

Esteban Trueba (Cristopher Montenegro) y Pancha (Chizuru Ota) foto Patricio Melo

José Luis Domínguez compuso la partitura, para una contundente orquesta, recordemos el particular gusto del compositor por los tutti de bronces con percusión, si bien reconocemos un prolijo trabajo en orquestación, pensamos que el total no tiene una progresión que avance desde el prólogo hasta la última escena; la partitura es un trabajo que alude a varios estilos, agregando citas a varios compositores, en un eclecticismo que en muchos momentos recuerda los finales de la música para el cine.

Esteban Trueba (Cristopher Montenegro), Clara (Romina Contreras) y Férula (Andreza Randisek). foto Patricio Melo

Nos pareció de gran valor e interés la música del prólogo, con esa introducción de las maderas, agregándose paulatinamente el resto de la orquesta. En el resto del ballet y en más de alguna escena tuvimos la impresión, que compositor y coreógrafo no trabajaron en conjunto por el divorcio de carácter entre la danza y música. En contrario, otras resultaron un logro completo.

La Orquesta Filarmónica de Santiago, respondió con gran nivel a todos los requerimientos de la batuta de Domínguez.

Transito (Mariselva Silva). foto Patricio Melo

Sin la menor duda, el gran triunfador fue el Ballet de Santiago, por su derroche de entrega y profesionalismo, en el que incorporaron toda su vasta experiencia y técnica tanto en las escenas colectivas, como en los solos.

Pero seríamos injustos al no destacar a quienes nos pareció descollaron en su desempeño, y el primero de ellos es Cristopher Montenegro, quien como Esteban Trueba, mostró con largueza todos sus enormes avances técnicos, agregando una proyección actoral que le asegura su entrada entre las primeras figuras de compañía, su presencia casi permanente en escena le permitió hacer un desarrollo de los perfiles sicológicos de su personaje.

Esteban García (Rodrigo Guzmán) tortura a Alba (Katherine Rodríguez). foto Patrico Melo

Asimismo brillaron con su baile y técnica; Romina Contreras como Clara, Lorena Borja en el rol de Blanca y Katherine Rodríguez como Alba, también lo hizo Andreza Randisek en el papel de Férula. Rodrigo Guzmán le entregó toda la maldad a su personaje Esteban García, mientras que toda la casi grosera sensualidad de la prostituta Transito Soto, fue estupendamente desarrollada por Mariselva Silva.

La lista se podría engrosar con aquellos roles más breves, que dieron cuenta del alto nivel en que se encuentra el Ballet de Santiago, que dirige la Maestra Marcia Haydée.

Celebración del triunfo de la Unidad Popular. foto Patricio Melo

Un estreno mundial que con sus luces y algunas sombras, enriquece el repertorio de la danza en nuestro país, trabajo basado en una de las novelas más emblemáticas de Latinoamérica.

Gilberto Ponce. (CCA)

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BORTOLAMEOLLI Y EL CHELO DE ELISA SÁDABA

BORTOLAMEOLLI TRIUNFA EN LA BEETHOVEN.

En reemplazo de una orquesta extranjera que canceló su visita, la Fundación Beethoven tuvo la estupenda idea de contratar a Paolo Bortolameolli, que se encontraba en nuestro país para dirigir a la Sinfónica, que a su vez había cancelado sus presentaciones, y gracias a esta circunstancia Bortolameolli que ya es director asociado en Los Ángeles, obtuvo un nuevo triunfo.

Paolo Bortolameolli. foto elmostrador

De esta forma fortuita y afortunada el joven director debutó en la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas, la presentación incluyó a la estupenda y hermosa chelista española Elisa R. Sádaba.

Actuaron con Solístico de Santiago, orquesta conformada en base a músicos de la Filarmónica, que en esta oportunidad agregó a intérpretes de la Sinfónica, Orquesta Usach y a jóvenes emergentes, en un programa con obras de Shostakovich y Beethoven. Al parecer el nombre del director ya es muy convocante, puesto que el Municipal de Las Condes se encontraba lleno de un público expectante, por las dos desafiantes obras del programa.

Elisa R. Sádaba y Solístico de Santiago. foto twitter

La velada se inició con el bellísimo y complejo Concierto N.º 1 para violoncello y orquesta, Op. 107 en Mi bemol mayor de Dmitri Shostakovich, obra de innumerables desafíos para su intérprete, desafíos para los que Elisa R. Sádaba está más que preparada, pues a pesar de su juventud, ya ha obtenido una serie de galardones como solista.

Ella tiene un poderoso y bello sonido, su afinación es impecable, frasea y articula con extrema musicalidad, además como es extraordinariamente expresiva su versión (de memoria) del concierto de Shostakovich, mantuvo en constante tensión al público.

Paolo Bortolameolli y Elisa R. Sádaba saludando al final del concierto. foto twitter

La obra es igualmente compleja para la orquesta, por sus constantes contrastes rítmicos y de carácter, en esto, el gesto claro y preciso de Bortolameolli fue fundamental en la cohesión del discurso musical.

El sólido sonido de Elisa R. Sádaba se apreció desde el inicio del primer movimiento del concierto, al que agregó mucho carácter en la interpretación, acentuando los perfectos diálogos con la orquesta, destacaremos los eficaces planos sonoros entre la solista y la orquesta.

El segundo movimiento Moderato, con su carácter expresionista a ratos lamentoso, que tiene como obligato al corno, presenta un abigarrado diálogo con los instrumentos, obligando a la batuta a manejar el balance de manera que, tanto voces instrumentales como el chelo hagan oír sus frases temáticas, creemos que en este sentido fue uno de los tanto éxitos de la versión, al mantener permanentemente su oscura expresividad.

La Cadenza, que en sí constituye el tercer movimiento, es una verdadera síntesis de dificultades, con dobles cuerdas, armónicos, quiebres rítmicos, así como pequeños diálogos con algunos instrumentos, fue un triunfo absoluto para Elisa Sádaba, dando a entender que sin duda llegará a ser una de las grandes solistas en su instrumento.

Solístico de Santiago, Elisa R. Sádaba yPaolo Bortolameolli en plena actuación. foto twitter

Una vez más el corno será protagonista en esa especie de ostinato, que marca melódica y rítmicamente el tercer movimiento, algo que también imita el resto de los instrumentos, en su interacción con el chelo. La gran progresión en medio de todo tipo de dificultades rítmicas y melódicas para la solista tanto como para la orquesta, concluye con el súbito e impactante final, que arrancó ovaciones tanto para la solista como la orquesta y su notable corno Eugenio Cáceres.

Como encore ofrecieron un hermoso arreglo para chelo y orquesta, de una obra para piano de Granados.

En la segunda parte interpretaron la Sinfonía N.º 3 en Mi bemol Mayor “Heroica” de Ludwig van Beethoven, en una versión electrizante por lo enérgica, tomada a un tempo tan rápido como arriesgado, en particular para un grupo que no tuvo muchos ensayos, y que debe haber dedicado gran tiempo de estos, a la preparación del concierto de Shostakovich.

Esto se tradujo en una versión que enfervorizó al público por lo brillante, pero que debemos reconocer se acercó a ratos peligrosamente a lo estridente, en más de algún momento hubo exceso de entusiasmo y sonido en el timbal, tanto como en los bronces, así como también el que algunos enlaces de secciones fueran poco ajustadas.

Paolo Bortolameolli, la solista Elisa R. Sádaba y Solístico de Santiago. foto twitter

Más de alguien pudo haber encontrado poco solemne la Marcha fúnebre, pero respondió al carácter general de la versión; que en todo caso a nadie dejó indiferente, y más aún, dejó la sensación de heber escuchado una versión muy ajustada al carácter joven y apasionado de Paolo Bortolameolli, quien extrajo lo mejor de cada uno de los músicos que conformaron esta vez Solístico de Santiago.

Nos preguntamos, con el éxito logrado en esta ocasión, no valdría la pena repetirlo en la próxima temporada, para así tener todo el tiempo necesario para la conformación del grupo y sus respectivos ensayos, ampliando de esta forma el repertorio de la Temporada, con un director que sin duda es internacional.

Gilberto Ponce. (CCA)

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RODELINDA DE HAENDEL.

RODELINDA DE HAENDEL EN EL MUNICIPAL DE SANTIAGO.

En la era del espectáculo, donde todo debe ser entretenido, sin que importe mayormente el fondo de las cosas, no resulta extraño que el mundo de la ópera, mundo fascinante e infinito según muchos, caiga en algunas ocasiones en la tentación de hacer cosas que vayan solo al espectáculo, sin considerar demasiado el contenido y el fondo de las obras representadas.

No se entienda por favor, que estamos a favor de espectáculos inmutables en el tiempo, donde la modernidad no tenga cabida, porque bien venida sea esta, si conserva la pertinencia y los propósitos de sus autores. Bien sabemos que la creatividad de algunos regisseurs ha logrado éxitos rotundos, como fiascos notables.

El niño Flavio (María Prudencio), hijo de Rodelinda y Bertarido, atrás el resto de los personajes. foto Marcela González

El Barroco, probablemente sea el período que presenta los mayores desafíos, porque la estructura de estas óperas, muy cercana al oratorio, podría lograr que como espectáculo este podría resultar, para algunos, algo tedioso, pero al mismo tiempo creemos que ello ocurre por una cierta desconfianza en el poder de la música, en este caso la de Haendel como factor fundamental, sobre todo si esta es interpretada en forma simple sin intentar buscar en su orquestación y estructura, elementos que destaquen sus valores.

Georg Friedrich Haendel, fue prolífico en óperas, y estas destacan por la belleza musical y su fuerte sentido expresivo, además son pródigas en arias Da capo, que permiten a los cantantes desarrollar ornamentaciones en esas repeticiones, agregando de paso valor a esas arias.

Rodelinda (Sabina Puértolas) y su esposo Bertarido (Xavier Sabata) foto Marcela González

Estas consideraciones son válidas para el comentario sobre la ópera Rodelinda de Haendel que acaba de subir, como estreno, al escenario del Municipal de Santiago, en una producción ya estrenada en Europa.

Tenemos la sospecha que Jean Bellorini, a cargo de la régie, desconfía bastante de las cualidades musicales de Haendel, o tal vez encuentre el argumento enredado y poco cercano a nuestro tiempo, entonces discurrió que este drama con ciertos visos de tragedia, ganaría agregando gags cómicos, que terminan por desconcertar, y peor aún, diluyendo escenas claves en lo dramático.

Asimismo al agregar muñecos, elemento eficaz en el primer acto, en contrario resultó absurdo y fuera de contexto en el segundo, ya que fue burdo y ramplón su acercamiento al Bunraku (teatro japonés de muñecos), claro está, que logró conseguir risas de parte del público, pero en uno de los momentos más dramáticos de la obra.

Bertarido (Xavier Sabata) foto Marcela González

La escenografía del mismo Bellorini y Véronique Chazal, con las rejas y otros elementos móviles que se desplazan en el escenario, incluso hasta girando, producen imágenes potentes, pero creemos que su exceso puede distraer a parte del público, existe un cuadrado de neón que sube y baja, para centrar la atención sobre algunos personajes, funciona perfecto en ocasiones, como en el fantástico único dúo de la ópera, en otras más bien interfiere. Nos habría gustado que se hubiese aprovechado más el concepto escenográfico del inicio del segundo acto, con esas cortinas con algunos elementos doradas, de efecto muy sugerente.

El vestuario de Macha Makeïeff, atemporal con elementos barrocos, no juega demasiado con los contrastes, pero fue acertado, salvo para el rol de Eduige, que resultó totalmente extemporáneo.

Garibaldo (Javier Arrey), Grimoaldo (Santiago Bürgi), Unulfo (Christopher Ainslie), Bertarido (Xavier Sabata), Eduige (Gaia Petrone), Rodelinda (Sabina Puértolas) y Flavio (María Prudencio). foto Marcela González

La iluminación de Jean Bellorini fue muy acertada, pero al menos en el estreno, falló en las arias que los solistas cantan en la boca del escenario frente al director, ya que solo al promediar estas, los cantantes fueron iluminados.

Bertarido (Xavier Sabata) en el primer acto.. foto Marcela González

La dirección musical recayó en Philipp Ahmann, que ofreció una versión plana de la partitura, con muy pocos contrastes, sin destacar nada de la instrumentación como los juegos entre maderas y cuerdas, pero más grave encontramos los numerosos desajustes en la orquesta y con los cantantes, particularmente en todas las partes “fugadas”, creemos que su gesto muy amplio y poco seguro contribuye a que esto ocurra.

Garibaldo (Javier Arrey) Unulfo (Christopher Ainslie), Grimoaldo (Santiago Bürgi) y Rodelina (Sabina Puértolas). foto Marcela González

El grupo de cantantes fue encabezado por la soprano Sabina Puértolas que encarnó a Rodelinda, ella tiene una hermosa voz con la que maneja muy bien las coloraturas, además es muy expresiva, particularmente en el segundo acto en el que su aria final que se convirtió en un gran éxito, del mismo modo su dúo con Bertarido, fue tal vez el mayor logro de la función.

El contratenor Xavier Zabata, en rol de Bertarido fue un muy convincente como actor, y como además posee una sólida voz, sus ornamentaciones en los Da capo de sus arias, fueron brillantes, debemos destacar su escena en la cárcel, tanto como el dúo con Rodelinda que cantó con una expresividad conmovedora; por ello sin duda y en justicia fue uno de los más aplaudidos.

Bertarido (Xavier Sabata) en la cárcel. foto Marcela González

Grimoaldo fue cantado por Santiago Bürgi, quien histriónicamente desarrolló su perverso personaje, sus arias son complejas y de exigentes coloraturas, que resolvió con prestancia y sólida voz, tal vez con alguna dificultad en las notas más agudas, pero su solvencia hizo olvidar el detalle, por ello sostenemos que fue otro triunfador.

Eduige la mezzosoprano, cuyo vestuario planteó todo tipo de dudas, lo asumió Gaia Petrone, quien tiene un timbre agradable y es expresiva, pero desde el registro medio hacia abajo su voz es muy débil, su actuación (tal vez por indicaciones de la régie) fue muy esquemática.

Unulfo el otro contratenor exigido por la partitura, fue cantado por Christopher Ainslie con bastante corrección, su voz no es muy poderosa, pero es un actor convincente, en particular en aquellas piruetas corporales que la régie diseñó para él.

Unulfo (Christopher Ainlie) y Bertarido (Xavier Sabata) en una escena con muñecos, a la menera fallida del teatro Bunraku. foto Marcela González

El barítono chileno Javier Arrey cumplió una muy destacada participación tanto en lo vocal como en actuación en su papel de Garibaldo, dando cuenta del porqué en la actualidad tiene una destacada carrera en los más grandes teatro de ópera.

Flavio el hijo de Rodelinda y Bertarido, que es un rol solo presencial, pues ni habla ni canta, fue actuado solventemente por María Prudencio.

Gilberto Ponce. (CCA)

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