MISA EN SI MENOR DE BACH.

 MEMORABLE MISA EN SI MENOR.

Sin duda, esta presentación de la “Stuttgart Bachakedemie”, dirigida por Helmut Rilling, en el marco de la inauguración de la 41º Temporada Internacional de Conciertos “Fernando Rosas”, que la Fundación Beethoven, realiza en el Teatro Municipal de Las Condes, se convertirá en uno de los grandes eventos musicales del año.

Johann Sebastian Bach. foto biografiasyvidas

La “Misa en Si menor” de Johann Sebastian Bach, que presentaron, en una soberbia muestra de profesionalismo, es sin duda una de las más grandes obras de su autor, y de toda la historia de la música.

Partitura de extraordinaria unidad, a pesar de haber sido escrita en períodos muy diferentes alejados en el tiempo, es una síntesis de las técnicas de composición del Barroco, recogiendo gran parte de la religiosidad de su tiempo; por ello se la califica de profundamente mística, tanto como gloriosa en su alabanza.

Bach traduce en música, los textos de la misa latina, para exaltar la gloria de Dios, sin que esté ausente lo fervoroso de la liturgia protestante –como ocurre en el llamado “Symbolum Nicenum (Credo)-, concibiendo un mundo que sintetiza, en una suerte de ecumenismo, lo religioso de las iglesias cristianas, con la excelencia musical.

Facsimil del manuscrito original. foto filomusica

Esta misa, que ha sido objeto de múltiples análisis, tanto musicales como religiosos, es de extraordinaria dificultad técnica para sus intérpretes; admite solo instrumentitas virtuosos y cantantes muy expertos; en el caso del coro, que canta a cuatro, cinco, seis y ocho voces, es sometido a una verdadera prueba de resistencia, pues canta dieciocho  de las veintisiete partes, incluyendo agotadoras fugas plagadas de semicorcheas, y sin tregua en tesitura (límites en el ámbito vocal).

La versión de los ilustres visitantes, que podría sorprender a más de alguien, por las articulaciones stacatto en el canto del coro, sobre todo en las partes iniciales, termina cautivando plenamente, por su extraordinaria expresividad.

Stuttgart Bachakademi, dirigida por Rilling, en sus primeros tiempos. foto wdict.net

En ella no hay nada gratuito, todo tiene sentido, tanto fraseos y articulaciones como el exquisito y refinado manejo de contrastes.

Solistas, coro y orquesta se funden en un todo indivisible, existiendo correspondencia absoluta en intencionalidades, respiraciones, acentuaciones, convirtiendo su audición tanto en un goce estético musical, como religioso.

La orquesta, espléndida en afinación, con sonido que va desde lo íntimo y dulce, hasta lo grandioso y jubiloso; de las cuerdas podemos comentar su textura sonora, al mezclarse polifónicamente con el resto de los instrumentistas, solistas y el coro.

El conjunto en la actualidad. foto santiago.diplo

Las maderas, impecables con bello sonido y manejo maestro de los balances; estupendos los tres trompetistas, uno de las cuales, toca además el “corno da caccia” con sorprendente perfección, en ellos llama poderosamente la atención, el excelente manejo de los contrastes dinámicos.

Timbal, clavecín y chelo solista mostraron extrema musicalidad.

El Coro (Gaechinger Kantorei Stuttgart). foto mariaguinand

No podemos dejar de mencionar a los solistas instrumentales, por el derroche virtuoso  acompañando a los solistas vocales; el violín del “Laudamus Te”, los “oboe d´amore” en el “Qui sedes ad dextram” y  el “Et in Spiritum sanctum” para los solos de contraltobajo respectivamente; el ya mencionado “corno da caccia” en el aria del bajo  “Quoniam tu solus sanctus”, así como la flauta que acompaña al tenor en el “Benedictus” o en el dúo con violín para el “Domine Deus” con soprano y tenor.

Los solistas fueron la soprano Julia Sophie Wagner, de gran desempeño; Roxana Constantinescu contralto, que brilló en las coloraturas del “Laudamus Te”, emocionando en el “Agnus Dei”, también ambas descollaron en su dúo “Et in unum Dominum”; el tenor Andreas Weller, conmovedor en su “Benedictus” y muy expresivo en el dúo con la soprano “Domine Deus”; el bajo Tobías Berndt, que sorprendió como bajo y barítono en sus ariasQuoniam tu solus sanctus” y “Et in Spiritum Sanctus”, acompañado genialmente por oboe d´amore y fagotes.

Las treinta voces del coro, impactaron por sus sólidas y bien timbradas voces, incluso en el divisi de sopranos I y II, sorprende el como abordan las articulaciones, la claridad de las semicorcheas, sus bellísimos “piano” y sólidos “forte”, e igualmente eficientes, en todas las subdivisiones vocales que Bach exige.

Helmut Rilling. foto oregonbachfestival

Destacaremos, para no abundar; los exultantes “Gloria”, “ Cum sancto spiritu”, “Et resurrexit”, “Confiteor”, y el “Sanctus”, mientras que fueron conmovedores en dinámica piano, el “Qui tollis”, el “Et incarnatus est” y el “Crucifixus”.

Helmut Rilling, es un portento, su concepto es tan claro, que no extraña, que la dirija de memoria, cada intencionalidad, acentuación, clarísimos cambios de pulso, fraseos y diálogos de extrema musicalidad, ofreciendo una unitaria versión de la maravillosa obra.

Helmut Rilling en clases magistrales. foto bachakademie

Un espléndido regalo de la Fundación Beethoven, a los melómanos de nuestro país, pues se presentaron en Santiago y en Frutillar, en el Teatro del Lago.

Gilberto Ponce. (CCA)

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RETTIG INTERPRETA SCHUBERT y ZEMLINSKY.

RETTIG ESTRENA A ZEMLINSKY CON LA SINFÓNICA.

Solo dos obras, de carácter muy afín, consultó el último de los programas de la Orquesta Sinfónica de Chile, que dirigió el destacado maestro Francisco Rettig.

Francisco Rettig. foto invite

En su transcurso, se volvió a apreciar el bello sonido orquestal, de los dos conciertos precedentes, lo que indica que a buenos maestros, buenos resultados; además de ser evidente la satisfacción de la orquesta con el trabajo de Rettig.

Primero interpretaron de Franz Peter Schubert, su famosa “Sinfonía en Si menor D. 759”, más conocida como “Inconclusa”.

La obra, que recoge algunos de los sentimientos más pesimistas de su autor, quien pasaba por un sinnúmero de problemas, emocionales y de salud, solo cuenta con dos movimientos, que sintetizan perfectamente esta aflicción.

La versión de Rettig, fue de una contenida y serena belleza, predominando siempre una extraordinaria musicalidad.

Franz Schubert joven. foto javierclassic

Desde su sombrío inicio, en las cuerdas graves, quedó señalado el camino escogido por el director, luego la sutil base de las cuerdas, sirvió para el excelente desempeño del oboe, que recibe el complemento del corno, ambos en una estupenda noche.

La orquesta, en esos días de sonido memorable, respondió con espléndidos fraseos y diálogos entre las familias, con gran sensibilidad.

Creemos que en este movimiento, la versión logró desnudar el alma del autor.

Las mismas alturas alcanzó el “Andante con moto”, por su carácter y nobleza sonora; bellísimo, fue el piano de la sección central, en base a las cuerdas y los solos del clarinete, oboe, flauta y el corno todos de gran performance.

Los contrastes dinámicos, los calificaremos de poéticos.

La profundidad lograda por Francisco Rettig, se transmitió de tal forma a los músicos, que la versión se transformó en una síntesis de sensibilidad espiritual.

Más que merecidos, fueron las ovaciones, con que el público recibió la esplendida entrega.

Alexander von Zemlinsky. foto schoenbergmusic

En la segunda parte, y en estreno para nuestro país, se escuchó la “Sinfonía Lírica Op. 18” del austríaco Alexander von Zemlinsky, escrita para dos cantantes y orquesta; esta estructura lleva a algunos a algunos a pensar en una fuerte influencia de Gustav Mahler, más específicamente, de su extraordinaria “Canción de la Tierra”, pero sin duda que esta influencia, solo llega a su estructura, en cuanto al número de cantantes con la orquesta.

Se sabe del conocimiento mutuo, y de la admiración de Zemlinsky por Mahler, pero indudablemente, a pesar de sus objetivos valores, esta sinfonía -a nuestro juicio-, se encuentra a gran distancia, de la genial obra de Mahler.

Su lenguaje, muchas veces se acerca al expresionismo, aunque sus alusiones, a “La Canción de la Tierra” -a veces muy literal-, tanto como a la orquestación de Richard Strauss, la deja en plano más bien ecléctico.

Sinfónica de Chile y Francisco Rettig, en otra presentación. foto ceac

Su gruesa y densa orquestación, obliga al director, a un manejo de balances sonoros muy cuidadoso entre las diferentes familias, cuestión muy lograda por Rettig, no obstante, el excelente barítono Hernán Iturralde, sufrió en algunos momentos del exceso de orquestación.

Hernán Iturralde. foto fundacionkonex

Su hermoso timbre, y estupenda fonética, lograron alturas de gran emoción en varios pasajes.

Alejandra Malvino, la mezzosoprano, posee una gran voz, de bellos centros y graves, sus agudos son algo duros, y como la orquestación en sus partes, no es abundante, no tuvo dificultades para imponerse, pero creemos que a pesar de su fluido canto, a este le faltó expresividad.

Alejandra Malvino. foto fundacionkonex

No obstante las observaciones, no dudamos en celebrar este estreno, en el que Francisco Rettig, dio muestras de un acabado conocimiento, permitiéndole una versión unitaria, de musicales contrastes, logrando un arco expresivo significativo, consiguiendo de la orquesta, un notable desempeño para una obra nueva, y de grandes complejidades técnicas, razones por la que fue muy bien recibida por el público.

Gilberto Ponce. (CCA)

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CARMEN TRIUNFA EN EL MUNICIPAL.

CARMEN INAUGURA BRILLANTEMENTE TEMPORADA 2012.

Muchas veces nos hemos quejado, de las inconsistencias de algunas propuestas en el campo de la ópera; bien se sabe que son muchos los factores, que inciden en su éxito, y es en particular en la ópera, donde quedan al descubierto, aquellas inconsistencias que destruyen a veces interesantes concepciones.

Emilio Sagi. foto zarzuela

Por ello es que, por su enorme consistencia, se justifica el enorme éxito de la nueva propuesta de Emilio Sagi, para “Carmen” de Georges Bizet, que dejó más que satisfecho, al público que repletó el Teatro Municipal, en la inauguración de la Temporada 2012.

Maite Beaumont, como Carmen en la Taberna. foto Marcela Poch

Las aprensiones, surgidas ante el anuncio de una “novedosa producción”, se disiparon, ante la potente propuesta de Sagi, y su sólido equipo; Daniel Bianco en escenografía, Renata Schussheim vestuarista, la iluminación de Eduardo Bravo, con el complemento ajustado de las coreografías de Nuria Castejón.

El trasladar el drama, a los años posteriores a la Revolución Española, no se contradice  con el argumento, al insertarlo en un marco escenográfico, semi-conceptual, inclinado de pedregoso suelo, envuelto en sólidos muros y arcos, que junto al eficaz juego de paneles móviles, que amplían o cierran la acción, producen un efecto visual, que nunca pierde su atractivo.

Carmen y sus amigos Frasquita, Mercedes, Dancairo y Remendado. foto Marcela Poch

La iluminación nos lleva a los claroscuros de la pintura –algunos momentos en la taberna de Lillas Pastia, evocan la pintura de Goya-, creando imágenes de poética belleza.

La escena de los contrabandistas, en la Sierra, y su juego con sombras es de sutileza hipnótica.

Carmen baila intentando que Don José no vuelva al Regimiento. foto Marcela Poch

La régie de Sagi, le otorga naturalidad a escenas difíciles de resolver, como la lucha entre las gitanas, o aquella donde Don José deja escapar a Carmen; en otras maneja bien los espacios, tanto como entradas y salidas de las masas, como ocurre en el comienzo del acto final.

Aria de la Flor, Alfred Kim (Don José) y Carmen. foto Marcela Poch

Consideramos un acierto, el que los protagonistas queden totalmente solos en la escena final, pues el ingreso del pueblo que abandona la corrida, habría hecho decaer la enorme tensión creada.

Premonitoria, resulta la metáfora del torero (bailarín) en el preludio del acto final; ante la inminente la tragedia.

Llegada de Escamillo (Craig Verm), acto final, foto Marcela Poch

Pocas veces hemos encontrado, tal pertinencia en las coreografías, precisas, recias en carácter, en la justa medida y con bailarines de primera línea, como el mencionado solista del cuarto acto.

La dirección orquestal de José Luis Domínguez, es sin duda uno de sus mejores trabajos, manejo preciso de tempos, cambios de pulso de gran claridad, marcando intencionalidades a ciertas frases, complementando el discurso de las voces.

José Luis Domínguez. foto usm.cl

Férreo en la batuta, tanto para sus músicos, como para los protagonistas del escenario; algún pequeño desajuste en las escenas con solistas y coro, propio de un estreno, no empañó en nada su estupendo trabajo.

La Orquesta Filarmónica de Santiago, exhibiendo bello sonido y musicalidad.

El Coro del Teatro Municipal (Dir. Jorge Klastornick), sigue marcando la pauta en profesionalismo, impecables en la musicalidad de su canto, derrochando gracia en actuación; sensuales ellas como gitanas.

El Coro de niños The Grange School (Dir. Claudia Trujillo), cantó con frescura y brillo, asumiendo muy bien su actuación, incluido el acto final.

Maite Beaumont. foto unavocepocofa

Maite Beaumont, encarnó a Carmen, recreando una gitana más bien elegante, con medida sensualidad, algo perfectamente aceptable, pero su falencia, para este repertorio, se encuentra en su volumen vocal, que no afecta su musicalidad y belleza vocal, que tiene de sobra, pero al tener que competir, con las grandes voces de sus acompañantes, en esta ocasión se le vio disminuida.

No obstante, en sus grandes números logró imponer su estilo, siendo a nuestro juicio, notable en la escena cuando baila para Don José, mientras este escucha la trompeta y duda en quedarse con ella; la evolución desde la sensualidad a la ira, fue de enorme fuerza, tanto como en la desgarradora escena final.

Don José fue interpretado por Alfred Kim, posee una

Alfred Kim. foto facebook

gran voz y es muy convincente en su rol, su aria de la flor y su acto final, fueron conmovedores.

La fuerza que le imprime a su actuación es de tal magnitud, que en ciertos momentos se desafina levemente hacia arriba, algo que se le perdona fácilmente, ante la potencia de su actuación.

Marie-Adeline Henry. foto musicalia

Marie-Adeline Henry, debutante en nuestro país como Micaela, sorprendió con su hermosa y gran voz, creando un personaje creíble, humano, alejado de la casi tontera, que le asignan muchos directores de escena.

Debutó en el rol de Escamillo, el joven estadounidense

Craig Verm. foto lyricopera

Craig Verm, su bello timbre lo acompañó con una estupenda actuación; engreído y al borde de la soberbia, como muchos toreros, su emblemática aria, le valió ovaciones.

El resto de los roles, lo asumió un grupo de entre los mejores de nuestro medio; Patricia Cifuentes, Claudia Godoy, geniales en voz y actuación, como Frasquita y Mercedes; con gran frescura en actuación y muy bien en voces, Exequiel Sánchez y Juan Pablo Dupré.

Un verdadero lujo, por su voces y actuación Ricardo Seguel y Patricio Sabaté, como Zúñiga y Morales.

Bien recreado Lillas Pastia, por el actor Jaime Salinas.

Carmen asesinada por Don José. foto Marcela Poch

Una gran producción, con la que Emilio Sagi deja una vara muy alta, a las próximas producciones.

Gilberto Ponce. (CCA)

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GRAN CONCIERTO SINFÓNICO.

 SIBELIUS ESPECTACULAR EN LA SINFÓNICA.

El segundo de los dos programas, que dirigió Michal Nesterowicz, a la Orquesta Sinfónica de Chile, en su temporada 2012, entregó al público una joya exquisita, nos referimos una obra  poco escuchada en nuestro país, la Sinfonía Nº 4 en La menor Op. 63 de Jean Sibelius.

Michal Nesterowicz. foto ost.es

En ella se confirmó, una vez más la maestría de Nesterowicz, así como la calidad de la Sinfónica, cuando se la conduce con sabiduría.

El programa en cuestión, mostró al menos en dos tercios, un eje fue oscuro y dramático, aunque la obra de Liszt, tampoco escapa del drama.

Franz Liszt adolescente. foto es.wikipedia

Precisamente, fue el Poema Sinfónico “Los Preludios” de Franz Liszt, el que inició el concierto, y que ha sido interpretado por la sinfónica en muchas ocasiones, como brillante final.

Por ello tal vez, fue objeto de una insuficiente cantidad de ensayos –por ser algo muchas veces visto-, lo que impidió que la enérgica versión de Nesterowicz se concretara plenamente; el director trató en varias ocasiones, sin conseguirlo, de apurar o intencionar frases, produciéndose en más de una ocasión, atrasos o adelantos en algunas familias que ensuciaron, una versión en la que los músicos, intentaron forzar sonidos, transformándolos ocasionalmente en estridentes.

En contrapartida, no podemos desconocer, aquellos logros en intencionalidad, que le otorgaron una cierta unidad.

Juan Pablo Villarroel. foto visionescriticas

Enseguida el Coro Sinfónico y la Camerata Vocal de la Universidad de Chile, que dirige Juan Pablo Villarroel abordaron el bellísimo “Nänie” de Johannes Brahms, canto fúnebre sobre textos de

Friedrich Schiller. foto time

Friedrich Schiller, compuesto en memoria de uno de los  amigos de Johannes Brahms.

Los coros cantaron con hermosas y timbradas voces, con gran intencionalidad dramática, destacando particularmente, sus bellos “piano”, que resultaron francamente conmovedores, al seguir los expresivos gestos de la batuta.

Las secciones extremas, las consideramos plenamente logradas, pero en la parte central, hubo algunas confusiones de pulso, y antes de entroncar con la parte conclusiva, se produjo, al menos en la función del viernes, una leve desafinación coincidente con un desajuste orquestal.

Coros Sinfónico y Camerata Vocal junto a la Sinfónica, con Nesterowicz en otra presentación. foto enterarte

No obstante, la magia indudable de la obra, y los valores de la interpretación, la recepción del público fue más bien discreta.

Jean Sibelius. foto uv.es

Se finalizó con una conmovedora versión de la Sinfonía Nº 4 en La menor, Op. 63 del finlandés Jean Sibelius, obra que plantea múltiples desafíos de interpretación, que a nuestro juicio, fueron salvados en forma magnífica.

Michal Nesterowicz. foto latercera

Su carácter hermético, seco, austero, con finales abruptos, silencios, y constantes cambios de carácter, producen un juego de contrastes que no da tregua, y obliga a los músicos a redoblar su atención, extremando la expresividad; mientras que al director le exige, un férreo control sobre el arco dinámico del total de la obra, así como los que constituyen cada una de su partes.

Graduar las progresiones, controlar el camino hacia los clímax; pero sobre todo debe adentrarse en el desolado mundo de las reflexiones planteadas.

El auditor, es sometido a un constante bombardeo de emociones, con las que inevitablemente termina comprometido; estamos hablando de la concreción del círculo mimético, entre el propósito del autor, y su recepción en el oyente.

Por ello, la sinfonía exige una entrega total, tanto de los intérpretes, como de aquellos que escuchan.

No creemos equivocarnos, al pensar que en la versión se cumplieron todas las condiciones anteriores, siendo esa la razón por la que el público –muchos de los cuales, la escuchaban por primera vez-, la ovacionó sin cansarse al finalizar.

Cada una de las numerosas intervenciones, de algunos instrumentos a solo, fueron soberbias, como olvidar la recurrencia emotiva del chelo solista, sin desmerecer a los restantes, asimismo destacaremos el hermoso sonido de las cuerdas, en una tarde de excepción.

Michal Nesterowicz, agradeciendo al público. foto emol

Pero lo más importante, fue el compromiso que logró Nesterowicz de cada miembro de la orquesta, en un desempeño, que debe llenar de orgullo a las autoridades del CEAC y de la Universidad.

Fue uno de esos momentos estelares de la Sinfónica de Chile, dirigida por Michal Nesterowicz.

Gilberto Ponce. (CCA)

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EL REGRESO DE NESTEROWICZ

ESTUPENDO CONCIERTO SINFÓNICO.

En un comentario anterior, aseguré que: “el público ama a Nesterowicz”, y las razones son fáciles de comprender; Michal Nesterowicz -que dejara el año pasado la titularidad de la Orquesta Sinfónica de Chile-, volvió como invitado, consiguiendo, como ha sido habitual en él, resultados del mejor nivel.

Michal Nesterowicz. foto lainformacion

Esto quedó ratificado en el último concierto sinfónico, donde el público lo ovacionó sin vacilaciones, en cada una de las versiones, y porque hizo recobrar a la orquesta el noble y bello sonido, al que estábamos acostumbrados.

La ocasión sirvió además, para conocer un excelente pianista español, Javier Perianes que deslumbró a los presentes, con una soberbia interpretación de uno de los conciertos de Maurice Ravel.

Alexander Borodin. foto 8notes

La obertura de la ópera “El príncipe Igor” de Alexander Borodin, que inició la presentación, fue casi totalmente lograda, debido al rendimiento de los bronces, y en particular de las trompetas, que no estuvo a la altura, aunque debemos excluir al corno solista, de excelente desempeño.

Muy expresiva fue la introducción lenta, no obstante, la sección rápida muy bien armada en general, acusó las fallas comentadas, las que reiteraron en la reexposición, en lo demás, estupendo el manejo de contrastes, claridad en los diferentes temas, y precisión en los desafíos rítmicos.

Maurice Ravel. foto nepr

La ovación que se escuchó al finalizar el “Concierto en Sol mayor para piano y orquesta” de Maurice Ravel, da cuenta de la excelencia de la versión, primero por el musical virtuosismo de Javier Perianes, poseedor de una técnica fabulosa, que pone al servicio de la partitura, sin grandilocuencias inútiles acometiendo los desafíos planteados por Ravel, con asombrosa perfección.

Javier Perianes. foto varsovia.cervantes

Pero la consecución del éxito, se logra, solo si el acompañamiento orquestal, está a la par del solista; en este caso, solo cabe el calificativo de brillante para el rendimiento  orquestal, Nesterowicz, consiguió la necesaria precisión y transparencia, convirtiendo a cada instrumentista en un calificado solista, sorteando cada uno de los constantes cambios rítmicos, y de carácter, que a ratos aluden a lo popular, en especial al jazz; Nesterowicz acentuó esas alusiones.

Perianes pasa con naturalidad, desde el gran peso sonoro, a la dulzura melancólica, en los diálogos con el conjunto.

Profundamente sensible, fue el segundo movimiento, la progresión expresiva fue casi desde la nada, en esa especie de nube sonora instrumental, hacia el expresivo clímax, varios solos destacaron; flauta, corno inglés, entre otros.

Javier Perianes. foto badajoz7dias

En el tercero, al brillo anterior, se agregaron los toques de humor, en los diálogos solista orquesta, mostrando además el abrumador virtuosismo de Perianes, quien no tiene problema alguno para equilibrar su peso sonoro, con el  de la orquesta, sin golpes, todo en forma natural.

Las manifestaciones de admiración del público se multiplicaron, hasta que Perianes ofreció una bellísima y ensoñada versión de “La muchacha de los cabellos de lino” de Claude Debussy, que aumentó los deseos de volver a escuchar al estupendo pianista.

Sir Edward Elgar. foto grisoalex

Las “Variaciones Enigma” (sobre un tema original) de Sir Edward Elgar, clausuró brillantemente la velada.

Obra nada sencilla tanto para la dirección, como para la orquesta; el director debe tener el concepto más claro, tanto de la evolución de la obra, como de cada variación en particular, aquí encontramos otra de las fortalezas de Nesterowicz, pues en todo momento fue posible identificar el tema principal.

En su desarrollo prevaleció la unidad, en las múltiples diferencias de cada variación, y esta es una de las razones del éxito de la versión; muchas veces las hemos escuchado, solo con algunas partes brillantes, mientras que otras son apenas formales.

Michal Nesterowicz. foto kammerorchester

En esta ocasión, nada fue al azar, fraseos y articulaciones, relevancia de instrumentos, contrastes dinámicos de carácter muy acentuados.

La orquesta mostró ampliamente toda su potencialidad, certeros los ataques, precisos los cortes, exquisita musicalidad, gran preocupación por la belleza sonora, en síntesis, una entrega total.

El poderoso y apoteósico final, conmovió a cada uno de los asistentes, que ovacionaron largamente a la Sinfónica y Michal Nesterowicz, en una excelente presentación.

Gilberto Ponce (CCA)

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MERECIDO HOMENAJE.

HOMENAJE A SYLVIA SOUBLETTE.

Una pregunta, muy frecuente entre los aficionados a la música, el arte y la cultura, apunta al porqué Sylvia Soublette, no ha obtenido aún el Premio Nacional de Arte, cuando es indiscutible, que tiene sobrados méritos, incluso más que algunos, que sí lo han obtenido; con esto, no queremos descalificar a nadie, solo hacemos referencia al currículo de la homenajeada.

Sylvia, es compositora, directora de coros y orquesta, cantante, instrumentista, profesora y formadora de conjuntos musicales de prestigio mundial, como el Conjunto de Música Antigua de la Universidad Católica, conjunto que fue, y sigue siendo referente en ese campo.

Sylvia Soublette. foto emol

Asimismo, ha realizado importantes estrenos en Chile, entre los que se cuentan algunos hitos en el campo de la ópera; además fundó y dirigió el Instituto de Música de Santiago, ahora adscrito a la Universidad Alberto Hurtado, y …. podríamos seguir enumerando.

Como reconocimiento a su trabajo, y en un acto que honra a la Universidad Católica, se le hizo entrega de una medalla al mérito, en un concierto en el que interpretaron obras suyas, finalizando así el ciclo de Música Sacra, realizado en Campus Oriente de la universidad.

Escena del estreno de "La Coronación de Popea" de Claudio Monteverdi, realizado por Sylvia Soublette. foto actiweb

Luego de las palabras del Decano de Artes UC Ramón López, el Pro Rector Guillermo Marshall le entregó la Medalla, posteriormente Sylvia agradeció, planteando muchos de sus ideales en música y cultura.

Por último Octavio Hasbun, coordinador del ciclo, recordó su paso por el Conjunto de Música Antigua, donde fuera recibido a pesar de su juventud, recibiendo un fuerte impulso en su formación musical.

Vino entonces a la parte musical, interpretándose primero su “Stabat Mater” para voces femeninas y continuo, en el que participaron la soprano Jeannette Pérez alumna de Sylvia, la mezzosoprano María José Uribarri y la contralto Carmen Luisa Letelier, todas de estupendo cometido, además de órgano y chelo (continuo), dirigiendo la propia Sylvia Soublette.

Escena de "Il Filósofo de campagna" de Baldassare Galuppi (Jeannette Pérez e Isaac Verdugo) dirigido por Sylvia Soublette. foto musicantigua

Es una obra de gran sensibilidad y belleza, muy concisa, que traduce a música de manera perfecta el texto.

De alguna forma alude al canto gregoriano, aunque en este caso, la expresividad melódica cobra vital importancia.

De gran belleza expresiva, es el inicio con la soprano, que luego se alterna con la contralto, o bien como trío, plasmando una ascética belleza.

La progresión está tan bien lograda, que casi hipnotizó a los presentes, que al final, aplaudieron largamente a  los interpretes; no podemos dejar de destacar, a las dos intérpretes del continuo, por su ajustada y musical interpretación, en una obra merecería una cierta frecuencia, en las programaciones de conciertos.

En la segunda parte se escuchó, el estreno de la versión con orquesta de la “Misa Romana” de Sylvia Soublette, cuyo estreno en versión con órgano la realizó Guido Minoletti.

Cuerdas de la Orquesta Marga-Marga. foto cmsp

Reconocemos, que ahora adquiere otra dimensión, transformándose, sin duda en otra obra, de gran fuerza expresiva.

La versión estuvo a cargo del Coro de Estudiantes UC, la Orquesta Marga-Marga de la Quinta Región (director Luis José Recart) un grupo de solistas, en pequeñas intervenciones, todos bajo la dirección de Víctor Alarcón

Creemos que esta ha sido la mejor presentación, que le hemos escuchado a este coro; tremendamente seguros, pulcros en afinación, vocalmente en estupendo nivel, pero sobre todo, con un entusiasmo enorme.

Coro de Estudiantes UC, en otra presentación. foto fotolog

Y por cierto, no es una obra fácil, es muy exigente en tesitura, y tiene desafíos adicionales en lo melódico, el éxito fue producto del acucioso trabajo de su director Víctor Alarcón.

El mismo compromiso, se observó en la orquesta, que se adaptaron perfectamente a los gestos, propios de un director de coros de Alarcón; sólidas las cuerdas, bello sonido en las maderas, y sorprendentes en calidad los bronces.

Víctor Alarcón. foto emol

Alarcón demostró profundo conocimiento de la partitura, y su concepto se apreció claramente.

La obra explora diversos lenguajes, desde lo moderno a lo arcaico, en una fusión muy lograda, a nuestro parecer, todas las partes muestran una gran unidad, salvo el Credo, cuyo amplio texto, muy bien traducido en música, produjo a nuestro juicio, un fragmento poco unitario, reconocemos momentos muy logrados como el “Et incarnatus” o el “Crucifixus”.

Sylvia Soublette. foto comc4

Sin pretender categorizar, recordamos especialmente el Kyrie y el Agnus Dei, por su sensible belleza.

Un merecido homenaje, y un gran concierto con obras de una de las personalidades más importantes de la música y el arte de nuestro país; Sylvia Soublette.

Gilberto Ponce. (CCA)

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LA CREACIÓN DE HAYDN.

LA CREACIÓN EN LA USACH.

Hace bastante tiempo, que no se escuchaba en Santiago, el hermoso oratorio de Franz Joseph Haydn, “La Creación”.

Franz Joseph Haydn. foto hoasm

En esta oportunidad se presentó, en el Aula Magna de la Universidad de Santiago, una de las salas con mejor acústica de la capital; sus intérpretes fueron: la soprano Paulina González, el tenor Rodrigo del Pozo y el barítono Pablo Oyanedel, junto al Coro de la Universidad de Santiago, que dirige Santiago Marín, el Coro Madrigalista UMCE, que dirige Ruth Godoy, todos bajo la dirección general de David del Pino Klinge.

David del Pino Klinge. foto ceac

Consideramos la versión como bastante satisfactoria, con aspectos muy logrados, y otros, que al parecer merecían una mayor cantidad de ensayos.

La respuesta de orquesta, fue buena, con algunas fallas de balance entre sus familias, y a veces con el Coro; las maderas tuvieron un desempeño bastante bueno, las cuerdas alternaron entre hermoso sonido, con fragmentos algo descuidados, sólido fue el continuo de Gabriela Olivares (chelo), en los bronces, los cornos deben mejorar mucho, sus accidentes fueron demasiado vistosos; destacaremos lo musical y alerta que se observó al timbalista.

Coro y Orquesta USACH, en una presentación anterior. foto svrproducciones

Los coros, tuvieron momentos entrañables, como el mágico inicio, asimismo algunos fragmentos corales mostraron belleza y una gran potencialidad, a pesar del dispar desempeño de las voces; pero fue en las dos partes finales donde sus voces se delinearon y apreciaron mejor; los bajos son excelentes, hermosas voces, musicalidad y amplia tesitura, que les permite una hermosa linea de canto, los tenores sobresalieron solo en algunas de las fugas, al igual que las contraltos, las sopranos desaparecieron en largos momentos, hacia el final se impusieron, logrando exhibir su voces.

Importante es la voz de Elena Pérez, la contralto del coro, que cantó en el cuarteto final.

Coro Madrigalista UMCE, y Ruth Godoy en otra presentación. foto inin2012

Llamó la atención en el coro, lo desatentos que se vio, a dos barítonos, de la fila superior al centro, comentando el desarrollo, y hasta sonriendo entre ellos, algo similar, en desatención, ocurrió en la fila de los violines primeros; nos permitimos este comentario, pues creemos, que los integrantes de los conjuntos, estaban dando lo mejor de ellos, para las cosas salieran en forma óptima, aún más, concientes de no haber tenido todos ensayos  programados.

Paulina González recibiendo una distinción. foto musicalia

Paulina González, exhibió su hermosa y gran voz, gran seguridad en los agudos, aunque atrasó algunas de las coloraturas, cuando cantó como Eva, lamentablemente no tuvo contrapartida en el barítono, perdiendo expresividad.

Sorprendió gratamente el volumen de voz, que ha

Rodrigo del Pozo. foto emol

desarrollado Rodrigo del Pozo, su hermoso material, lo puso espléndidamente al servicio de su personaje, dice con convicción el texto que canta, haciéndolo con extrema musicalidad, sin duda, fue el punto más alto de la presentación.

Pablo Oyanedel. foto angeli

Pablo Oyanedel, quien ha mostrado en anteriores ocasiones, voz y talento, en esta oportunidad se le vio dubitativo, a ratos con voz inaudible y como ajeno al evento, solo algunos chispazos mostraron al barítono de siempre, en los tríos prácticamente no se escuchó, y fueron deplorables sus dúos con la soprano.

Esperamos, que esto sea producto de alguna enfermedad pasajera, para poder volver a escuchar a uno de los mejores barítonos de nuestro país.

David del Pino Klinge, no solo dirigió, asumió como clavecinista del continuo, algo que se volvió en contra, en muchos de los inicios, de algunos coros o arias, cuyo pulso, no quedó lo suficientemente claro.

Creemos que de mediar todos los ensayos previstos, el director, habría podido lograr su concepto en la versión, debido a que en varias secciones, se vio obligado a armar, más que concentrarse, solo en dirigir.

Coro USACH y Rodrigo Marín. foto difusioncoral

También conspiró en contra de la natural fluidez, el hecho que los solistas, le dieran la espalda, debiendo volverse tanto él como los cantantes, para poder seguir los gestos del director.

En todo caso, queda en claro, que David del Pino, sabe muy bien lo que quiere, solo que en esta oportunidad le faltó tiempo para concretarlo.

Y como siempre, la belleza de la música termina por imponerse, ante el público que termina por rendirse ante ella; por ello, se agradece a los conjuntos participantes, la oportunidad de escuchar una de las obras más hermosas de la historia de la música.

Gilberto Ponce. (CCA)

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OBRAS RELIGIOSAS S. XIX y XX

CORO DE CÁMARA DE LA UC.

A punto de culminar, se encuentra la tradicional Temporada de Música Sacra UC 2012, que en el penúltimo concierto presentó al Coro de Cámara de la Universidad Católica, que dirige Mauricio Cortés, con un programa en base a Motetes y Obras religiosas de los siglosXIX y XX.

Coro de Cámara UC y Mauricio Cortés en una antigua presentación. foto musica.uc

Dos  aspectos un tanto contradictorios llamaron la atención; primero, que el podio fuera compartido por el subdirector del conjunto, Pablo Carrasco, factor que enriquece los enfoques de interpretación; por otro, extrañó, que el conjunto mostrara varias desafinaciones a lo largo del programa, algo muy raro en ellos, que en ese aspecto, tienen una trayectoria impecable.

Mauricio Cortés. foto panoramasgratis

Asimismo, a las obras presentadas, les faltó sin duda un mayor contraste, ya que si bien se trató de compositores muy diversos, las partituras, tendieron a mostrar un carácter muy similar.

Al parecer esta característica, influyó en la respuesta bastante fría del público, que en contados casos reaccionó con entusiasmo.

En definitiva, este no fue un buen día, para el excelente conjunto, que tampoco mostró un gran entusiasmo, a lo largo de su presentación.

“Laude alla vergine María” de Giuseppe Verdi, para coro femenino, que abrió la jornada, mostró la belleza de sus voces, pero la versión acusó un tempo tan estricto, que diluyó en buena medida la expresividad, del mismo modo en algunas partes, la afinación  de las sopranos, no fue certera.

Pablo Carrasco. foto corouniversitario

Pablo Carrasco asumió la segunda y compleja obra, se trata de “Christus factus est” de Anton Bruckner, motete de grandes exigencias en tesitura e interpretación, en el se logró hermosos fraseos, e interesantes juegos dinámicos, que redundaron en  expresividad.

Anton Bruckner. foto classicmusica

La tesitura muy exigente, para sopranos y bajos, jugó en su contra en los agudos y graves extremos, que abundan en la partitura, obteniendo algunos sonidos precarios en las sopranos, y notas casi inaudibles en los graves de los bajos; asimismo los enlaces entre las diversas partes, no fueron bien definidos.

Sofía Pollak y Mario Lobos en una antigua presentación. foto musikadisco

 

Mario Lobos en órgano, acompañó, uno de los momentos altos de la noche, nos referimos al “Ave María” de Camille Saint-Saëns,  cantado por Claudia Trujillo, soprano y Sofía Pollak contralto, quienes mostraron  hermosas voces, notable afinación, pero sobre todo expresiva musicalidad, logrando un enorme entusiasmo en el público, que aplaudió sin reservas.

La estructura canónica de “Beati quorum via” de Charles Villiers Stanford, no logró entregarle mayor interés a la obra, en una una versión poco expresiva y formal.

Caricatura de Igor Stravinsky. foto caminodemusica

El hermoso “Pater Noster” de Igor Stravinsky, fue cantado como si fuera un motete renacentista, al borde de blanda elegancia, muy alejado del estilo más bien tosco de la música ortodoxa, que sigue en forma muy estricta las inflexiones del texto, enmarcándose siempre en una mística expresividad.

El famoso “Alleluia” de Randall Thompson, 

Randall Thompson compositor y director de coros. foto singers

fue otro de los momentos altos del programa, fraseos limpios,  claridad en la exposición melódica en las diversas voces; observamos que la progresión dinámico-expresiva de la primera sección, recibió una leve contención, resuelta en gran forma al llegar a la segunda parte, que mostró los mejores atributos del Coro, que dirige Mauricio Cortés.

Benjamin Britten. foto startribune

La parte final se inició con “Deus in adjutorium meum” de Benjamin Britten, en estreno para Chile, aquí el conjunto mostró gran seguridad; la invocación inicial, en antífona de los varones fue notable, luego el desarrollo mostró la belleza vocal de cada una de las cuerdas, en su tránsito por los contrastes dinámicos y de carácter, que la obra posee.

El “Agnus Dei” de Samuel Barber, que se basa en su famoso “Adagio” para cuerdas, logró acertado carácter, claridad en el sinuoso diálogo entre voces, y una lograda progresión dramática, aunque el final perdió tensión expresiva.

Bastante fría y plana fue la versión del “Salmo VI” de Roberto Caamaño, además sus fraseos fueron poco claros.

Federico Heinlein, compositor y crítico musical. foto es.wikipedia

Lograda solo a medias, fue la versión del “Salve Regina” de Federico Heinlein, que dirigió Pablo Carrasco, en primer lugar, debido a la velocidad, que impidió percibir con claridad, las diversas líneas melódicas, perdiéndo con ello la necesaria expresividad.

Mauricio Cortés, volvio al podio para dirigir “Elijah Rock” un negro spiritual, que finalizó la presentación, este fue de carácter fino y elegante, más que popular, no obstante su ritmo envolvente, y el entusiasmo puesto por el coro, encendió el entusiasmo de los presentes.

Un concierto, con el que queda en deuda, a uno de los conjuntos corales más prestigiosos de nuestro país.

Gilberto Ponce. (CCA)

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LA TRAVIATA DESDE EL MET.

UNA TRAVIATA CON BEMOLES.

En la última fecha de la Temporada 2011-2012, de las transmisiones en vivo desde el Met. de New York, hasta el Teatro Nescafé de las Artes, se presentó una de las óperas más populares de todos los tiempos.

El recinto, se vio colmado de un público expectante, para ver una “nueva” producción de “La Traviata” de Giuseppe Verdi, cantada en esta oportunidad por Natalie Dessay, como Violeta.

Escena del primer acto, Natalie Dessay vomo Violeta. foto elcronista

La puesta en escena, es la misma estrenada el 2005 en Salzburgo, que contó en aquella oportunidad con Anna Netrebko y Rolando Villazón, en los roles principales.

Bien sabemos, que el escenario austríaco apuesta por las innovaciones, algunas con resonante éxito, otras en cambio, han resultado en tremendas frustraciones.

La propuesta bastante minimalista de Willy Decker, con escenografía y vestuario de Wolfgang Gussmann, apela a varios simbolismos, como el reloj, que parece marcar el tiempo que le resta a la protagonista; o la omnipresencia del Doctor Grenville, al que curiosamente se lo asocia a la Muerte.

Violeta en el reloj, que marca el tiempo que le resta. foto teatro-nescafe-delasartes

No obstante, la producción se engolosina con otros simbolismos, que  no resultan demasiado claros, a manera de ejemplo; todos los personajes que rodean a Violeta, salvo la criada, visten de hombres, y en algunas escenas utilizando máscaras iguales, con la consiguiente incomodidad para los espectadores del teatro, al no poder visualizar perfectamente algunos cantantes, como Flora, el Barón y otros, que cantan en medio de una masa de coro y figurantes; tampoco se entiende el rol de un travesti,  vestido con un traje similar al de Violeta, bailando provocadoramente; o bien porqué en la fiesta en casa de Flora, las gitanas dejen en evidencia la infidelidad del Barón, pero se les observa increpando a Alfredo.

Fiesta en la casa de Flora. foto gtmf

La función que presenciamos, fue muy débil en actuación, y no entendemos el porqué, en esta reposición, la régie acentuó los movimientos mecánicos, restándole credibilidad a la acción, así ocurrió, con el rol del padre de Alfredo, que cantó Dmitri Hvorotovsky, o con el coro en varias ocasiones.

Dmitri Hvorotovsky como el padre de Alfredo, acto dos. foto minnesota.publicradio

También, se debe suponer que si el regisseur, cuenta con cantantes, cuya figura se aleja demasiado del personaje, adecue su actuación, para que no se produzca, como en esta oportunidad, hilaridad tanto en el Met. como en el Nescafé, al contemplar a Alfredo, el “galán” en calzoncillos y descalzo, luciendo su robusta apariencia; y si a ello sumamos, al mal actor que es, el resultado no puede ser peor.

Matthew Polenzani como Alfredo. foto warwickartscentre

Matthew Polenzani, que cantó como Alfredo, tiene una hermosa voz, pero su actuación es “escolar”, con todos los tics de un principiante, no convence, pues solo canta notas, sin interpretar los textos, se apreció incapaz de trabajar un personaje, que al final quedó convertido en una suma estereotipos.

Natalie Dessay como Violeta en el primer acto. foto therepublic

Natalie Dessay como Violeta, al parecer, conciente del poco peso actoral de Polenzani, tendió a compensar, sobreactuando en muchas ocasiones; con la gran diferencia, que en lo vocal, se encuentra en la plenitud de sus condiciones.

Encuentro entre Violeta y el padre de Alfredo, acto final. foto dimaland

Convincentes fueron sus actos dos y cuatro; casi a manera de anécdota, en esta función uno de sus agudos del primer acto, no fue perfecto en afinación.

Dmitri Hvorostovsky, el afamado barítono ruso, lució su hermoso registro vocal, pero la régie, al parecer le obligó a parecer distante, frío y con movimientos rígidos.

Correctos, el resto de los personajes, Flora, Annina, y el Barón Douphol y el Doctor Grenville.

El Coro del Metropolitan, eficaz sin destacar mayormente, y al parecer algo incómodos en actuación, en todo caso muy poco naturales.

Fabio Luisi, fue el director musical, bellos fueron los Preludios a los actos I y IV, en general le otorgó un buen pulso a la música, pero, no podemos dejar de señalar, la existencia de numerosos desajustes de pulso, entre los solistas y orquesta.

Violeta muere abandonada por todos. foto fact.co.uk

En resumen, una Traviata, con demasiados bemoles, tal vez, una de aquellas funciones, en que las cosas no funcionan, acorde a los pergaminos de los participantes.

Ahora nos preparamos, para la transmisión completa de “El Anillo de los Nibelungos” de Wagner, que el Nescafé de las Artes ofrecerá en cuatro sábados de junio, junto a una Documental, sobre el como se montó.

Gilberto Ponce. (CCA)

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ARVO PÄRT EN EL CAMPUS.

MÚSICA DE ARVO PÄRT EN EL CAMPUS ORIENTE.

Cualquier persona, auditor no frecuente de música “docta”, que escuche por primera vez, música de Arvo Pärt, puede quedar bastante desconcertado, pues será llevado, por caminos, que le sonarán arcaicos, espirituales, con cercanía a lo atonal, y aún más; con secuencias reiterativas, similares a las fórmulas utilizadas en la música popular.

Tal vez, allí radique gran parte del éxito del compositor estonio, que cuenta con legiones de admiradores en todo el mundo, convirtiéndose casi en un autor de “culto”.

Arvo Pärt. foto wikipedia

La mezcla de elementos, con minimalismo incluido, ejerce como poderoso imán, sobre  las nuevas generaciones.

A pesar de su fama, en nuestro país no se han estrenado muchas obras suyas, de ahí el interés que provocó, el último de los conciertos, de la Temporada de Música Sacra UC.

Altar del Templo Mayor del Campus Oriente, donde se realiza la Temporada de Música Sacra. foto IMUC

Las dos obras presentadas, son reflejo de su estilo, y en general el público, se manifestó bastante satisfecho con los resultados.

El “Stabat Mater” y su “Te Deum”, se convirtieron en un  desafío, para el Ensamble Instrumental UC, que dirige David Núñez, y para el Coro de Estudiantes, más un grupo de invitados vocales e instrumentales, que dirigió Víctor Alarcón.

David Núñez, director Ensamble Instrumental UC. foto emol

Primero escuchamos el “Stabat Mater”, con la soprano Amalia Montero, la contralto Sofía Pollak y el tenor Rodrigo del Pozo, con David Núñez en violín, Penélope Knuth viola y Martín Osten en chelo.

Una característica relevante, es la coherencia texto- música, donde las cuerdas, de sobresaliente rendimiento, sirven de base, al a veces fragmentado canto.

Esta especie de pedal melódico, y la forma como funde los timbres vocales, le otorga  unidad, manteniendo el interés a lo largo de ella.

Arvo Pärt. foto redmayor

El canto se estructura con un símil de letanías, con quiebres de silencio de gran impacto expresivo; el texto se percibe solo en ciertos fragmentos; siendo al parecer, aquel que el autor quiso resaltar.

Los solistas, deben luchar muchas veces, con fragmentos atonales de los instrumentos, manteniendo diálogos entre ellos y las tres cuerdas.

Amalia Montero. foto emol

Amalia Montero soprano, tuvo momentos brillantes en su desempeño, no obstante en otros, su bella voz, no pudo disimular, una afinación no siempre justa, así como una emisión vocal dispareja.

Sofía Pollak, contralto, confirmó sus dotes musicales,

Sofía Pollak. foto visionescriticas

hermoso timbre, afinación perfecta y notable seguridad.

 

 

Rodrigo del Pozo. foto visionescriticas

El profesionalismo de Rodrigo del Pozo, le hizo cumplir un gran papel, amalgamándose muy bien con la otras voces y los instrumentos.

El dramático final, que se diluye en la nada, dejó suspendido al público, que después irrumpió en los más merecidos aplausos, para cada uno de los intérpretes.

Víctor Alarcón, es sin duda uno de los directores más inquietos, en cuanto a la búsqueda de nuevos repertorios, logrando que sus conjuntos, aborden obras de la más variada estirpe, en muchas ocasiones ha obtenido éxitos rotundos, en otras, este ha sido relativo; no obstante, tiene la virtud de dar a conocer nuevo repertorio, con el que nutre musicalmente a cada uno de los integrantes de sus coros.

Ahora abordó, el “Te Deum” de Arvo Pärt, con el Coro de Estudiantes UC, y un grupo de cantantes, que al parecer, pertenecen al Concerto Vocale, que dirige Alarcón.

Obra de interés variable, debido a sus reiteraciones, pero por sobre todo, porque  refleja muy poco el texto en su música; se trata más bien una obra oscura, y no como el texto lo dice: un texto de alabanza.

Consideramos notable, el trabajo realizado con los noveles cantantes, de los cuales, seguramente, muchos ni siquiera tenían noticia de Pärt; así y todo, ellos dieron cuenta de un enorme interés por llevar al mejor puerto, la empresa en que estaban involucrados.

Víctor Alarcón. foto municipal.cl

Por supuesto, hubo momentos más seguros que otros, y la afinación se alejó, en frases completas, para retomarla sin problemas un poco más allá.

A los grupos femenino y masculino, que realizaron especie de antífonas,  afectó a los varones las secciones de tesitura muy baja, y la afinación de las sopranos, en el otro grupo se resintió en algunas partes; sin embargo fueron el gran sustento, para el Coro de Estudiantes.

El gran compromiso de Alarcón, con la obra, fue evidente, demostrando sólido conocimiento de la partitura.

Sus gestos, para los instrumentistas, a veces más entusiastas, que eficaces, fueron  bien interpretados por estos, en una muestra de gran profesionalismo.

A pesar de lo ampulosa que es, la respuesta del público, fue más entusiasta con el Stabat Mater, que con el Te Deum, sin duda debido, a la mayor coherencia emocional del Stabat Mater.

Otro significativo gran aporte musical de IMUC, para la Temporada de Música Sacra 2012.

Gilberto Ponce. (CCA)

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