EXTRAORDINARIO CUARTETO

ATTACCA TRIUNFAL.

Un verdadero suceso se vivió en la último fecha de la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas 2019, que está organizada por la Fundación Beethoven, en el Teatro Municipal de Las Condes.

Ante un asombrado público debutó en nuestro país el Attacca Quartet, integrado por Amy Schroeder y Alex Fortes en violines, Natham Shram viola y Andrew Yee en violonchelo; se trata de un joven conjunto egresado de la Julliard School de New York, cuyo debut fue en el 2017, convirtiéndose en Julliard Graduate Resident String Quartet, para posteriormente asumir el mismo rol en el Metropolitan Museum of Art de New York, estos antecedentes nos hablan de un conjunto que ha causado enorme impacto, y es ese mismo impacto el que causaron con su presentación en Santiago.

Attacca Quartet, de iz. a der. Alex Fortes violín II, Andrew Yee violonchelo, Amy Schroeder violín I y Natham Schram viola. foto Fundación Beethoven

Como anécdota debemos decir que por problemas de conexión llegaron muy tarde a la capital y sin sus equipajes, incluso el chelista, desde el avión al teatro, por ello se disculparon por sus muy informales vestimentas; la explicación la dieron al finalizar la primera obra, pero a esa altura, a nadie le importaba la vestimenta, debido a que la interpretación había sido memorable.

En esta gira la segunda violín fue reemplazada por un impecable Alex Fortes, además llamando poderosamente la atención que el estupendo chelista Andrew Yee tocara Beethoven y Schubert como si se tratara de una viola da gamba, lo que al parecer le acomoda para la expresividad en su interpretación.

Comentar sobre su técnica es inútil, pues tienen todo resuelto, razón por la que solo se abocan a la interpretación, en ella incorporan todo su cuerpo, mientras que con miradas y gestos acentúan fraseos y articulaciones, siendo perfectos en los contrastes dinámicos, sus forte son poderosos y expresivos, mientras que sus pianíssimo son increíbles y conmovedores, en cuanto a tempo ofrecen algunas novedades muy atingentes a su interpretación, todo conduce a que sus versiones sean poderosamente expresivas, a veces abriendo nuevos rumbos en ella.

Ludwig van Beethoven. foto biografiasyvidas

Su presentación se inició con el Cuarteto N.º 10 Op. 74, en Mi bemol mayor llamado “El arpa” de Ludwig van Beethoven en el que desde los primeros acordes fue apreciable su ímpetu y poderoso sonido, mostrando ya un exquisito manejo en los contrastes dinámicos, mientras que contagiaban al público con su entusiasmo y goce al tocar, algo que sin duda es como su sello particular.

A la expresividad agregaron un perfecto uso de los pizzicato, pues en esta obra este recurso es fundamental, precisamente a ello se debe su denominación. La complementación, fraseos sensibles y precisas articulaciones. Luego el segundo movimiento se inició con un pianíssimo bello y muy sensible, movimiento tocado de forma tal que casi fue convertido en un lied, destacaremos el bello “canto” del violonchelo.

El Presto fue llevado en un tempo muy rápido de grandes contrastes dinámicos, exigiendo de ellos un gran virtuosismo que asombró al público por su perfección, la última parte mostró cada una de las variaciones con carácter diferente, llevando a los presentes a ovacionar la versión.

El compositor John Adams. foto facebook

John Adams es uno de los compositores estadounidenses más reconocidos, principalmente por haber llevado al minimalismo a secuencias que se entroncan con la tonalidad, pero más bien estamos frente a compositor muy ecléctico en estilo; entre sus obras más famosas se encuentran las óperas Nixon en China, La muerte de Klinghoffer y Doctor Atómico, que aluden a la realidad contemporánea, de este compositor el cuarteto ofreció 4 danzas de El Libro de Juan de las danzas inventadas, en versión sin el sample accionado con el pie que incorpora el original.

El eclecticismo a que aludíamos se evidencia en la mirada expresionista de Toot Nipple, o bien en lo atmosférico y popular de Alligator escalator, el juego de ostinato de la irónica Pavana She´s So fine o bien el juego rítmico melódico de Stubble Crotchet, pensamos que para hacer justicia a la obra, se tiene que contar un conjunto como es el Attacca Quartet.

Franz Schubert. foto wikipedia

Una nueva mirada para el bello Cuarteto, La muerte y la Doncella el N.º 14 en Re menor de Franz Schubert nos entregaron como fin del programa, la vitalidad de la versión junto a un sentido dramático pareció abrir nuevas pistas en la interpretación, que simplemente conmocionó a los presentes; esos acordes suspendidos del primer movimiento para enlazar los temas, o la exquisitez de las variaciones, algunas simplemente conmovedoras, del segundo movimiento basado en lied del mismo Schubert, La Muerte y la Doncella; la vitalidad y gracia del Scherzo o el arrollador Presto final, cuya perfección dejó atónito al público, que de pie ovacionó largamente a este cuarteto, que entregó nuevas claves en la interpretación.

Sin duda uno de los mejores, o tal vez el mejor concierto de visitantes extranjeros de este año.

Gilberto Ponce. (CCA)

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STRAVINSKY BALLET DE SANTIAGO.

BALLET DE SANTIAGO GRAN ÉXITO CON FESTIVAL STRAVINSKY.

En medio de las celebraciones de sus 60 años de existencia, el Ballet de Santiago enfrentó un desafío mayúsculo, nada menos que ofrecer en la misma función, dos de los ballets más emblemáticos de Igor Stravinsky, uno de los cuales fue la coreografía de Marcia Haydée para El Pájaro de Fuego, junto a la reposición de La Consagración de la Primavera en la famosa versión de Glen Tetley.

Ante un teatro colmado de un público expectante, y contando además con el acompañamiento de la Filarmónica de Santiago dirigida por Pedro Pablo Prudencio, se llevó a efecto una extraordinaria velada, que no contó con la presencia de Frédéric Chambert, director general del Teatro.

El Pájaro de Fuego (Andreza Randisek) y el árbol de las manzanas mágicas. foto Patricio Melo

Lo afirmamos así porque desde el certero y musical acompañamiento de Prudencio y sus músicos, cómo olvidar el apoteósico final con un par de trompetas desde arriba en uno de los palcos laterales al escenario, junto a la prestancia y profesionalismo de cada uno de los bailarines, el público gozó de cada uno de los trabajos, quedando en claro porqué el Ballet de Santiago es considerado un referente en el continente.

Sin duda contar con Marcia Haydée en la dirección del mismo, es garantía no solo en los aspectos técnicos, pues en lo artístico sus resultados son de excelencia, en un repertorio que aborda y mezcla inteligentemente lo tradicional con innovaciones.

Los Príncipes (Emmanuel Vázquez y Katherine Rodríguez) foto Patricio Melo

En muchas oportunidades el acompañamiento musical se realiza con grabaciones, por ello se agradece que en esta ocasión, haya sido la Filarmónica de Santiago quien lo realizara en vivo, dándole especial relevancia al evento.

El Pájaro de Fuego fue uno de los ballets que abrió nuevos rumbos a la danza, mientras en paralelo lo hacía en la música, tan alejada de los patrones tradicionales planteando un gran desafío para cualquier coreógrafo, pues desde que, Michel Fokine lo hiciera en su estreno en 1910, un importante número de artistas lo han recreado con coreografías de mayor o menor suceso.

El Mago Kastchei (Gustavo Echeverría) y su corte. foto Patricio Melo

En este caso Marcia Haydée convierte en un joven al Mago Kastchei, creando pasos y giros de acuerdo a ello en su enfrentamiento con el Príncipe, asimismo el manejo de la corte del Mago, tanto doncellas como en los infernales, es de una sólida integración con los protagonistas.

El contraste que plantea para los roles del Pájaro de fuego y la Princesa, donde en el Pájaro su constante juego de brazos, piernas y cabeza, lo convierten en un personaje mítico, mitad ave, mitad mujer, opuesto a la dulzura e inocencia de la Princesa, es otro de los grandes aciertos del trabajo. Destacamos asimismo la incorporación de secuencias de danzas rusas para el Príncipe, las que fueron estupendamente realzadas por la orquesta.

Una vez más el fino trabajo de Pablo Núñez en escenografía y vestuario, crea un fabuloso y mágico mundo, que se transforma según sea la escena, el complemento de Ricardo Castro en iluminación cierra el círculo de atmósferas de la escenografía, el enorme aplauso que se llevó Núñez al final fue muy merecido.

El Pájaro de Fuego (Andreza Randisek) lucha contra las huestes de Kastchei. foto Patricio Melo

Estimamos soberbio el trabajo de Andreza Randisek como el Pájaro de Fuego, la gracilidad y finura de sus constantes movimientos y la sutil mímesis hacia lo humano, lograron que su rol sea inolvidable, no en vano estamos frente a una Primera Bailarina Estrella.

Una de las figuras que sigue dando sólidos pasos para convertirse en un grande, es Emmanuel Vásquez, su estupenda técnica, cada vez más refinada y su prestancia escénica convirtieron a su Príncipe en un personaje magnético tanto para la Princesa como para el Pájaro, mientras fue el polo opuesto y perfecto para el malvado Kastchei.

Este mago fue bailado por Gustavo Echeverría, quien combinó fuerza con sinuosidad de movimientos para llevar su personaje a cimas de perversión y lujuria, su muerte fue un momento estelar en su brillante desempeño.

Kastchei (Gustavo Echeverría) y una de sus doncellas prisionera. foto Patricio Melo

Katherine Rodríguez fue la Princesa, comunicando la inocencia de su puro amor por el Príncipe, la levedad y gracia de sus movimientos, convirtieron a su personaje en referente.

Hemos visto en varias ocasiones otras coreografías, por ello no dudamos en considerar el trabajo de Marcia Haydée como uno de los más logrados.

Rodrigo Guzmán, el joven que será sacrificado. foto Patricio Melo

Entre una de las tantas coreografías creadas para la música de La Consagración de la Primavera, está la de Glen Tetley, que es de una intensidad física tan enorme, que exige un cuerpo de baile (en su mayoría masculino), preparado tanto física como técnicamente, y como en esta ocasión la respuesta de los solistas y cuerpo de baile fue de tal perfección, no extrañaron las muestras de admiración de los repositores, Bronwen Curry y Alexander Zaitsev hacia solistas y cuerpo de baile al final de la función.

Un momento de La Cosagración de la Primavera, Rodrigo Guzmán, atrás Lucas Alarcón y José Manuel Ghiso. foto Patricio Melo

Aclaremos que en el original, una doncella es sacrificada para honrar a la tierra al inicio de la Primavera, en esta coreografía es un joven quien morirá exhausto al final del sacrificio, en un rito que alude tanto a lo sexual como a la muerte y la posibilidad del amor.

Natalia Berríos y Cristopher Montenegro en un momento de La Cosagración de la Primavera. foto Patricio Melo

Rodrigo Guzmán, Primer Bailarín Estrella de la compañía asumió como el joven que será inmolado, su técnica se realzó aún más con la perfección de un trabajo que casi no tiene tregua, tanto en la soledad de su sacrificio, como en las interacciones con el resto, su desempeño fue ovacionado.

Él fue secundado en forma brillante por Natalia Berríos que entregó junto a Montserrat López y María Dolores Salazar, el sentido fundamental de lo femenino, en este rito esencialmente masculino. Dos de los mejores primeros bailarines José Manuel Ghiso y Lucas Alarcón fueron extraordinarios trabajando generalmente a dúo, mientras que otra de las figuras que se consolidan Cristopher Montenegro, fue fundamental en los dúos con su contraparte femenina Natalia Berríos, pues aportan lo sensual y erótico que posee el rito, la prestancia escénica de Montenegro y su técnica cada vez mejor, fue premiada con una gran ovación al final, pero seríamos injustos si no reconociéramos el notable, por lo perfecto, desempeño de cada uno de los bailarines, en este Festival Stravinsky.

Rodrigo Guzmán. foto Patricio Melo

Una velada que sin duda quedará en la memoria.

Gilberto Ponce. (CCA)

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EXITOSO ELENCO ESTELAR.

EL ESTELAR COSÌ FAN TUTTE.

Ya al abrirse el telón de la versión Estelar de Così fan Tutte la ópera de Wolfgang Amadeus Mozart, donde los tres protagonistas masculinos se encuentran en un Baño Turco (Hamán), ya se pudo visualizar el carácter de comedia chispeante que posee esta deliciosa y compleja ópera.

Ferrando (Santiago Bürgi) atrás y Guglielmo (Eleomar Cuello) exiben su cuerpos ante un espejo sostenido por un asistente del Hamám. foto Patricio Melo

No olvidemos que Ferrando y Guglielmo pregonan a quien quiera escucharles, que sus enamoradas Fiordiligi y Dorabella son un modelo de fidelidad, lo que provoca la burla de Don Alfonso, un filósofo mayor; y es precisamente este tipo de comentarios que junto a los de negocios o bien simples pelambres, los que se escuchan en estos recintos, donde los hombres se sienten con la libertad de expresarse mientras son atendidos por los asistentes o bañeros, por ello no es extemporáneo ubicar allí esta escena.

Fiordiligi (Andrea Aguilar) y Dorabella (Evelyn Ramírez) luego de despertar comentan sobre lo maravillosos que son sus novios. foto Patricio Melo

Santiago Bürgi (Ferrando), Eleomar Cuello (Guglielmo) y Patricio Sabaté (Don Alfonso), se movieron a sus anchas, saliendo a las duchas o bien haciendo algo de ejercicio, mientras cantaban y discutían con Don Alfonso, sobre la apuesta de este, en la que afirma que ellas serían infieles, si se les presenta la oportunidad, y así se cumpliria la norma: “cosí fan tutte” o bien “así lo hacen todas”, que postula Don Alfonso, donde se comprobó lo buenos comediantes que estos cantantes son.

Fiordiligi (Andrea Aguilar) y Dorabella (Evelyn Ramírez) en el dúo sobre el amor que sienten por sus enamorados. foto Patricio Melo

En la cama donde duermen las hermanas Fiordiligi (Andrea Aguilar) y Dorabella (Evelyn Ramírez), estas se despiertan alabando las cualidades de sus enamorados, sin saber que la conspiración de los tres hombres ya está en marcha.

Pronto llegará Don Alfonso comunicando que sus novios deben partir al instante al campo de batalla por una orden real, casi no hay tiempo de despedirse, y ellas desesperadas lloran y Dorabella incluso intentará suicidarse, haciendo pensar a los novios, que ya tienen ganada la apuesta, esta escena, uno de los numerosos concertatos, fue exquisita en humor y musicalidad.

Don Alfonso (Patricio Sabaté) falsamente conmovido, comunica a las hermanas que sus novios deben partir al campo de batalla. foto Patricio Melo

Don Alfonso ha sobornado a la criada Despina (Patricia Cifuentes) quien con desenfado se burla del dolor de las hermanas, cuando les dice, deberían aprovechar la oportunidad para así tener nuevos amantes, ellas se sienten ultrajadas con esa sola idea, pero luego al llegar sus novios disfrazados de albaneses, intentando cada uno seducir a la novia del otro, algo aparentemente inútil, no obstante Dorabella comienza a flaquear, su hermana en cambio parece inconmovible (aria come scoglio, como una roca).

Los albaneses fingirán incluso un intento de suicidio para conquistarlas, hasta que al final ambas aceptarán a sus nuevos amantes, para desilusión de Ferrando y Guglielmo que comprueban que sus novias sí podían ser infieles, Don Alfonso les invita a casarse con ellas para castigarlas, en medio de esta boda falsa, con Despina disfrazada de Notario, se escuchan acordes marciales anunciando la vuelta de los antiguos novios, pero luego, todo se descubre para felicidad de todos, con los novios perdonando y Don Alfonso con Despina celebrando haber ganado la apuesta, con dinero de por medio.

La cantidad de enredos y situaciones requiere de un elenco que juegue con desparpajo, todas las incidencias contradictorias, con prestancia humorística y vocal, en este aspecto el elenco fue un triunfador absoluto, que asombró en su comicidad, arrancando incluso carcajadas del público, mientras que en lo vocal demostraron la más absoluta solvencia.

Pedro Pablo Prudencio dirigió impecablemente a la Filarmónica de Santiago, una vez más de magnífico desempeño, a su vez el director manejó progresiones y fraseos entre solistas y orquesta, en un todo que conquistó ampliamente al público que ovacionó a todos los interpretes.

Don Alfonso (Patricio Sabaté) soborna con un regalo a Despina (Patricia Cifuentes) para que colabore en la apuesta. foto Patricio Melo

Andrea Aguilar sigue mostrando sus avances tanto en lo vocal como en actuación, su Fiordiligi fue excelente en sus grandes arias y logró transmitir todas las dudas emocionales de su rol. Evelyn Ramírez entregó su vasta experiencia en el papel de Dorabella, sus arias y dúos fueron certeros y de gran musicalidad, y como es excelente actriz triunfó en toda la línea.

Patricia Cifuentes fue exquisitamente histriónica como Despina, en un papel muy complejo en lo vocal, que resolvió con la sabiduría y experiencia que posee.

Dorabella (Evelyn Raamírez) es conquistada por Guglielmo (Eleomar Cuello) vestido como falso albanés. foto Patricio Melo

Santiago Bürgi fue un Ferrando muy empoderado, si bien su voz no es grande, la maneja inteligente y diestramente, se complementa muy bien con el resto, con el agregado que es muy buen actor. Sin duda Eleomar Cuello ha dado pasos enormes tanto en el desarrollo de su hermosa voz, como en actuación, todo en él resulta natural, sus dúos y concertatos fueron entre otros momentos, un gran éxito.

Patricio Sabaté, dio el perfil exacto para el cínico rol de Don Alfonso, sin mostrar un gran despliegue vocal, que no es necesario, destacó con su progresión semi malvada para lograr ganar la apuesta.

Todo el elenco, de pie las monjas asistentes del Médico, aquí transformado en Monja de la Caridad (Patricia Cifuentes) y Don Alfonso (Patricio Sabaté), semi sentadas Fiordiligi (Andrea Aguilar) y Dorabella (Evelyn Ramírez), en el suelo Ferrando (Santiago Bürgi) y Guglielmo (Eleomar Cuello) luego del falso intento de suicidio de los supuestos albaneses. foto Patricio Melo

Debemos destacar en todos la precisión en los numerosos concertatos, algunos de gran dificultad vocal, mientras actuaban con realismo y simpatía; asimismo nos parece de justicia realzar el desempeño de los dos figurantes por su profesionalismo como actores en las diversas acciones que representan, disfrazados hasta de monjas de la caridad. Del Coro repetimos los conceptos para la versión internacional.

Una función que fue larga y justicieramente ovacionada, cuyos puntos débiles en la puesta en escena los analizamos para la otra versión.

Gilberto Ponce. (CCA)

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COSÌ FAN TUTTE INTERNACIONAL.

COSÌ FAN TUTTE ELENCO INTERNACIONAL, LUCES Y SOMBRAS

Finalizando la serie de la trilogía de óperas que escribieran Wolfgang Amadeus Mozart y Lorenzo da Ponte, que incluye Bodas de Fígaro, Don Giovanni, además de Così fan Tutte, esta última llegó ahora al escenario del Municipal, con la escenografía de Roberto Platé, la misma que recibió en las otras dos ocasiones, comentarios tales como, pesada, opresiva y en general fea, pero para esta oporunidad varió en algo, pues el muro posterior se abrió con persianas móviles dándole amplitud a un espacio que resultó muchas veces sofocante. En el escenario solo una cama con dosel cuyos velos son arrancados por las protagonistas, una silla y una estatua religiosa, al parecer San Sebastián, que se convertirá en percha y hacia el final se la ubicará a un costado del escenario, donde los recién casados rezarán?.

Fiordiligi (Paulina González) y Dorabella (Rihab Chaieb) al despertar recuerdan a sus novios. foto Marcela González Guillén

En la iluminación realizada por Christophe Naillet, hubo algunos aciertos, pero se privilegió en general la oscuridad, siendo contradictoria en las escenas finales, pues durante las bodas, las falsas y la reales, la oscuridad logró hacer desaparecer el ambiente festivo, todo al parecer con el objetivo de lograr un impacto al encender las luces de la sala antes del final, algo que no conseguido satisfactoriamente.

Guglielmo (Orhan Yildiz) y Fiordiligi (Paulina González). foto Marcela González G.

El vestuario de Jacques Schmidt y Emmanuel Peduzzi muy logrado en sus contrastes, con un detalle sorprendente, las protagonistas, duermen, actúan y se casan con los mismos vestidos.

La versión en general planteó varias dudas, pues pareció que no tuvo ensayos suficientes, esto a juzgar por los numerosos desajustes tanto en la orquesta, como entre esta y los solistas, pero más importante fue el enfoque de Attilio Cremonesi, que en contrario a otras oportunidades se le vio dubitativo en el carácter y en las tensiones propias de la partitura, por ello, particularmente en el segundo acto, la gracia y chispa que caracteriza a la ópera, escaseó demasiado durante esta función.

El Director Attilio Cremonesi. foto M. G. G.

Otro aspecto que contribuyó, fue el balance orquestal, donde las cuerdas, poco numerosas, tocaron casi siempre piano, sin darle relevancia a fraseos y articulaciones, perdiéndose muchos de los exquisitos diálogos con los solistas, no estamos diciendo que hayan tocado mal, pero su sonido no fue relevante cuando intervenían maderas y bronces, de esta forma el acompañamiento orquestal terminó resultando algo laxo, asimismo al continuo, tan importante en todos los recitativos, el chelo y el contrabajo (no sabemos porqué se agregó este último, pues no existe en la instrumentación original), tocaron con demasiado volumen, ahogando al clavecín, desdibujando la armonía.

Lo anterior no resta para nada el magnífico rendimiento de la Filarmónica de Santiago, destacando aún más el hermoso sonido de las maderas.

La régie de Pierre Constant, con bastante destalles como es su costumbre, sobre todo para suplir con los movimientos de los cantantes, el minimalismo escenográfico.

Don Alfonso (José Fardilha) convence a Ferrando (Andrew Stenson) y a Guglielmo (Orhan Yildiz) que finjan partir a la guerra. foto Marcela González G.

El Coro cantó relegado en los palcos laterales del escenario, haciéndolo como ya es su costumbre, en espléndida forma.

La soprano chilena Paulina González que mostró una vez más su hermosa voz, fue Fiordiligi, un desafío mayúsculo, pues bien se sabe la extraordinaria dificultad que representan su arias, ella lo hizo certeramente, con impecable afinación, saliendo airosa en las coloraturas, y con gran éxito en los agudos, en las notas más graves se desearía un volumen mayor, pero como esto ocurre solo en dos oportunidades, en nada afectó el resultado final, su actuación tuvo toda la prestancia requerida, razón por la que obtuvo un gran éxito.

Las hermanas desesperadas al saber que Ferrando y Guglielmo partirán a la guerra, Dorabella trata de matarse y se lo impide Don Alfonso. foto M. G. G.

La mezzosoprano tunecino-canadiense Rihab Chaieb cantó como Dorabella, ella posee un bellísima voz y su actuación es muy convincente, creó a la perfección el rol de su lábil personaje, siguiendo prestamente los consejos de Despina sobre aprovechar la ausencia de su prometido y gozar de su nuevo enamorado; su afinación, manejo de coloraturas y sentido dramático la convirtieron en otra de las grandes triunfadoras, sería muy interesante volver a escucharla en otra oportunidad.

Fiordiligi y Dorabella sorprendidas por la llegada de los falsos albaneses (sus novios disfrazados) mientras comentan Don Alfonso y Despina (la soprano Marcela González) foto Marecela González Guillén

Marcela González otra soprano chilena asumió como Despina, la criada que en complicidad de Don Alfonso, intenta que sus patronas sean infieles. Marcela tiene una bella voz pero creemos que debe manejar el volumen en sus agudos, y en particular mejorar su actuación que es muy poco natural.

Los falsos albaneses han bebido un falso veneno, para asustar a Fiordiligi y Dorabella y así lograr que se casen con ellos, Despina y Don Alfonso deciden llamar a un médico. foto M. G. G

El trío masculino lo encabezó el tenor Andrew Stenson, que posee un voz muy agradable que se adapta muy bien al papel de Ferrando, aunque su volumen no es poderoso tiene una linea de canto musical, pero esta no siempre es expresiva, y su actuación es correcta.

El barítono turco Orhan Yildiz fue un convincente Guglielmo tanto en lo vocal como en actuación, varias de sus escenas fueron muy logradas y divertidas, particularmente cuando asume como el albanés.

Despina (Marcela González) llega disfrazada de médico (no sabemos porqué fue convertida en Monja de la Caridad) junto a dos asistentes socorren a los albaneses, mientras observan Fiordiligi, Dorabella y Don Alfonso

Un conocido en el escenario del Municipal, José Fardilha fue Don Alfonso el intrigante que arma el ambrollo para ganar la apuesta a sus jóvenes amigos, en esta oportunidad apreciamos solo su prestancia como actor, pues vocalmente ese día no estaba en plenas condiciones, incluso con afinación no certera.

Una función que dejó la sensación de que le faltó tiempo para ser totalmente lograda.

Gilberto Ponce. (CCA)

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CUERDAS DESDE VIENA.

CUERDAS EN TEMPORADA DE LA BEETHOVEN.

En la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas de la Fundación Beethoven, pudimos apreciar el valor de un conjunto de cuerdas venido desde Viena, con un repertorio muy diferente a lo usual, que no obstante permitió aquilatar su musicalidad.

El 24 de junio se presentó Wiener Kammersymphonie, formado por un cuarteto de cuerdas más contrabajo, cojunto que se presentó junto a la extraordinaria violinista italiana Francesca Dego.

Este quinteto se especializa en realizar o encargar arreglos de obras para orquesta, adaptándolas para los cinco instrumentos; en relación a esto estimamos que los resultados son dispares, puesto que algunos resisten mejor la reducción, mientras que otros resultan demasiado despojados en timbres y colores, perdiéndose en general el espíritu con que fueron compuestos.

Wiener Kammersymphonie. foto fpac

Así fue lo que ocurrió con la bellísima y dramática Obertura Coriolano de Ludwig van Beethoven, que solo en las partes de acordes unísono logra algo del sentido dramático de la obra, en el resto se pierden frases importantes y lo más importante, el dramatismo que conlleva. Lo anterior no tiene nada que ver con la solvencia de los intérpretes, que muestran gran virtuosismo.

Luego vinieron dos obras que resisten mucho mejor los arreglos para quinteto de cuerdas, nos referimos a dos conciertos para violín de Wolfgang Amadeus Mozart, en los que participó la extraordinaria violinista Francesca Dego.

Escuchamos enseguida los Conciertos para violín N.º 3 en Sol Mayor y el N.º 4 en Re mayor, en los que sobresalió el bellísimo sonido de la solista, que se suma a su prestancia escénica y belleza personal.

La extraordinaria violinista Francesca Dego. foto pinterest

En perfectos diálogos con el conjunto Dego expuso su enorme musicalidad sobresaliendo su manejo del fraseo y exquisitez en articulaciones, hacemos mención que ambas obras se abordaron en forma diferente, el N.º 3 en forma más liviana y con más peso y énfasis expresivo el N.º 4 siendo las cadenzas de ambos conciertos abordadas brillantemente, con destreza en las dobles cuerdas, y con gran claridad en sus melodías, agregando un sutil manejo del pizzicato en las cadenzas del cuarto concierto.

Francesca Dego. foto youtube

Sus movimientos lentos mostraron expresividad y un bello cantábile, mientras que con carácter a veces virtuoso se abordaron los movimientos finales, sin duda estas obras fueron las que lograron el mayor reconocimiento del público.

Finalizaron con otro arreglo, ahora con una obra escrita primero para piano, luego orquestada por su propio autor, para finalmente terminar como quinteto de cuerdas; se trata de los Märchenbilder (Imágenes de cuentos de hadas) de Erich Wolfgang Korngold, compositor bastante conocido por su música para el cine.

Erich Wolfgang Korngold. foto BBC

Son piezas que en un lenguaje que aborda en cierta medida la modernidad, describen la esencia de algunos cuentos infantiles, donde la primera recuerda música de Mahler tocada muy expresivamente en su carácter marcha.

Las restantes transitan por el vals, uno de ellos triste, finalizando la quinta en forma vital a la vez que exigente.

Ante los requerimientos del público ofrecieron dos encore que encendieron a los presentes, primero un Kreisler y luego Relámpagos y Truenos de Johann Strauss.

Gilberto Ponce. (CCA)

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DANZA DESDE ESCOCIA.

SCOTTISH DANCE THEATRE EN EL CA660.

CorpArtes trajo hasta su Temporada 2019 a Scottish Dance Theatre, la principal compañía escocesa de ballet contemporáneo, grupo que se ha ganado reconocida fama por sus innovadoras propuestas en el ámbito de la danza, la que recién este año está dirigida por el catalán Joan Clevillé.

Momento de Ritualia. foto Brian Hartley

El grupo también se distingue por invitar continuamente a diversos coreógrafos, por ello es que su repertorio incluye diversas propuestas que no le asignan un estilo determinado, se puede decir que están en permanente búsqueda, llevándoles a mostrar siempre resultados diferentes e inesperados.

Ritualia (en Santiago la malla cubría completamente los brazos) foto Brian Hartley

En esta ocasión presentaron dos coreografías muy diferentes, las que fueron interpretadas en orden inverso al anunciado en el programa de mano, no sabemos la razón del cambio, pero eso ocasionó un natural desconcierto en casi todo el público que desconocía la obra de Stravinsky, que es la música para una de ellas.

Este aspecto de importancia, más no vital, no opaca en nada la excelencia del espectáculo, en razón de la perfección de cada uno de los bailarines que integran la compañía, y que son en su mayoría varones.

Tu TuMucky. foto Brian Hartley

Si bien son muy diferentes ambos trabajos, existe un elemento que establece punto de unión, es una aproximación a la estética andrógina, que tiende a disolver lo femenino y masculino, pues lo que interesa es el fenómeno del movimiento y el cómo este se inserta en las coreografías.

Tu TuMucky y Ritualia decía el programa de mano, pero se comenzó con Ritualia de Colette Sadler que utiliza la música de Las Bodas, Cantata coreográfica de Igor Stravinsky de poderoso y a veces obsesivo sentido rítmico, que se aviene perfectamente con la danza.

Ritualia. foto Brian Hartley

En el, la compañía de rigurosa malla negra, que les cubre hasta la cabeza, baila con el sustento de una iluminación que muchas se convierte en poética, la que al mismo tiempo acentúa lo andrógino, los cuerpos a ratos constituyen casi una esfera, de sutiles movimientos, que tanto se abren como si fuese una flor, o para desplegarse hacia distintos lados con una perfección sutil de gran belleza, este corpus se contrasta con un túmulo compuesto por un grupo de bailarinas que de a poco van interactuando con el primer grupo, es este grupo donde la música de Stravinsky se usa aprovechando el concepto rítmico, para los diversos pasos, antes del final se introduce un momento de percusión que une ambos grupos antes de finalizar volviendo a la música original.

Una coreografía donde cada parte del cuerpo sirve para su desarrollo, en una búsqueda incansable de lo bello, aunque es importante destacar que en esta Ritualia se buscó objetivamente alejarse absolutamente del argumento original de Las Bodas.

Tu Tu Mucky. foto Brian Hartley

Tu TuMucky de Botis Seva es el absoluto opuesto, acá nos encontramos frente a un primitivo acto ritual, donde cada bailarín está con tutú largo, solo los hombres con el dorso desnudo, esto, más la cambiante y sugerente iluminación, acentúa lo andrógino y ritual de la propuesta, pero como en ella existe violencia y pulsión sexual, nos encontramos ante seres simplemente, los que al son de múltiples ritmos, nos muestran sus reacciones.

Tutu Mucky. foto Brian Hartley

Pudiera pensarse que en esta explosión de movimientos, actitudes y expresiones, nos encontraríamos ante algo de carácter aleatorio, pero no, una vez más nos encontramos ante la absoluta perfección de movimientos, aunque bien pudiera pensarse que estos son improvisados; sin duda que debe destacarse la iluminación que es parte integral de la coreografía.

Al final la función queda la sensación que esta Scottish Theatre Dance, es una perfecta experiencia sensorial y estética.

Gilberto Ponce. (CCA)

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FASCINANTE ORO DEL RIN DEL PEQUEÑO MUNICIPAL.

EL ORO DEL RIN DE WAGNER PARA NIÑOS.

Cualquiera que lea el título, seguramente fruncirá el ceño preguntándose, Wagner para niños?, El Oro del Rin, reducido a una hora y con un conjunto instrumental de solo 15 instrumentistas? Sin duda una locura, sería su obvia respuesta, pues como llevar su argumento a una estructura que parezca y se entienda como cuento infantil -aunque algunos dirán que la Tetralogía es como un gran cuento fantástico por la mezcla de dioses, seres humanos, gigantes, enanos, y monstruos mitológicos, incluidas todas las pulsiones humanas-. En efecto sus creadores se plantearon un desafío soberbio.

Loge irrumpe desde el foso en medio de los músicos, a la derecha el director Pedro Pablo Prudencio. foto Marcela González

Lo cierto es que, no solo salieron airosos, triunfaron ampliamente, entre las muchas razones encontramos; la seriedad de su propuesta, que por lo visto, encantó a los niños presentes en la función a que asistimos, incluso se escuchó a más de alguno decir, “papá, quiero venir de nuevo”.

Una de las Ninfas del Rin. foto Marcela González

Hemos visto en otras ocasiones, que a los niños se los trata casi como minusválidos mentales, y lo peor, con producciones donde prima el mal gusto y la fealdad, como si ellos no se dieran cuenta de lo malo o feo, y es en esto precisamente donde este Oro del Rin se aleja de burdos estereotipos infantiles, para ofrecer un espectáculo de categoría, realizado con imaginación, buen gusto y de gran nivel musical, creemos que es así como se forma a las futuras generaciones de espectadores, razón por la felicitamos fervorosamente al Pequeño Municipal por este mágico espectáculo.

Las Tres Ninfas le señalan a Alberich el Oro, mientras a la izquierda observa Loge. foto Marcela González

El equipo creador estuvo compuesto por Sebastián Escalona, a cargo del diseño integral, imaginamos escenografía, vestuario e iluminación, Patricio Bravo en los aspectos audiovisuales y Fabiola Matte quien escribió la adaptación del guión y realizó la dirección de escena, la que se complementó con los increíbles arreglos de Zilvinas Smalys, que redujo la partitura original de Wagner a un conjunto instrumental que incluyó un cuarteto de cuerdas más un contrabajo, flauta, oboe, clarinete y fagot en maderas y corno, trompeta, trombón y tuba en bronces, percusión y piano, que aunque cueste creerlo, fue capaz de reproducir sonoridades wagnerianas, con razón al final Pedro Pablo Prudencio el director musical, hizo salir a saludar a Smalys, para felicitarlo públicamente por la reducción de la partitura.

Wotan y Fricka. foto Marcela González

Prudencio que dirigió la parte musical, lo hizo expresivamente sin perder nunca el contacto con los solistas y el grupo instrumental, logrando recrear estupendamente las atmósferas de Wagner.

Wotan y Mime que sostiene el Oro. foto Marcela González

Desde el punto de vista visual, existió siempre magia, escenografía móvil y vestuario muy hermoso, que se complementó con una estupenda iluminación, y como uno de los personajes Loge hizo además de un muy buen narrador (Enrique Quiroz), se creó el enlace preciso con los niños, ya que las partes habladas son en español, solo lo cantado en alemán, Loge irrumpe al inicio desde el foso con gran impacto, los gigantes van sobre zancos y llevan unas luces a manera de ojos, en un momento Freia huye de los gigantes, haciéndolo por la platea mientras uno de ellos la persigue, provocando enorme expectación entre el público y gritos de admiración de los niños.

Escena de conjunto, Erda arriba, más abajo Wotan y Fricka, Loge entre Wotan y uno de los gigantes, al otro extremo Freia custodiada por el otro gigante. foto M. G.

En el elenco de muy buen desempeño se encuentran Madelene Vásquez de gran desempeño haciendo de Freia y Woglinde, Paola Rodríguez como una imponente Fricka la esposa de Wotan además como Wellgunde, Francisca Muñoz sólida como Erda y Flosshilde, Gonzalo Araya un vocalmente sólido Mime, Cristián Lorca como un histriónico Alberich, Francisco Salgado y David Gáez como los impresionantes gigantes Fassolt y Fafner y el notable Wotan que cantó Jaime Mondaca.

Freia escapa de uno de los gigantes. foto Marcela González

Una función largamente aplaudida, con los niños perfectamente abanderizados por los buenos, por ello abuchearon a Mime y a Alberich tanto como a los gigantes, pero a la salida se fotografiaban entusiastamente con todos, algunos extranjeros comentaban que había sido un espectáculo fascinante, sin duda lo fue.

Gilberto Ponce. (CCA)

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ESTELAR CABALLERO DE LA ROSA.

EL CABALLERO DE LA ROSA ESTELAR.

El título de esta crítica refleja muy bien lo acontecido en la última función de El Caballero de la Rosa en la versión del elenco Estelar. El Municipal de Santiago se ha anotado un logro de envergadura con las dos versiones de la ópera de Richard Strauss, en ambas versiones se contó con elencos de la mayor jerarquía, y ambos directores musicales pusieron su impronta personal, logrando el mayor brillo en una partitura repleta de sutilezas por descubrir.

Los amantes Octavian (Evelyn Ramírez) y La Mariscala (Paulina González) foto Marcela González Guillén

El tener la posibilidad de ver al menos dos veces la producción, permite apreciar mejor las virtudes de la escenografía, vestuario e iluminación, asimismo descubrir los múltiples detalles de la admirable régie de Alejandro Chacón quien realizó una exhaustiva recreación de usos y costumbres de la época en que ocurre la ópera.

Coqueteos antes del desayuno de La Mariscala (Paulina González) y Octavian (Evelyn Ramírez). foto Marcela González

Su trabajo es meticuloso, logrando el mayor realismo en cada uno de los personajes que pisa el escenario, llegando a cuestiones tan mínimas como el movimiento de brazos o la forma de servir desayuno o comida, llegando a las posturas de los miembros de la corte que llegan a divertir o vender animales u objetos a La Mariscala, no abundaremos más para no cansar a nuestros lectores.

El Barón Ochs (Johannes Stermann) tironeando a Mariandel, Octavian disfrazado de doncella (Evelyn Ramírez) y La Mariscala (Paulina González) trata de retenerla. foto Marcela González

Pero creemos importante reiterar la sutileza para equilibrar la comedia con las profundas meditaciones de algunos de los personajes.

Octavian (Evelyn Ramírez) en la entrega de la Rosa y dos sirvientes. foto Marcela González

Pedro Pablo Prudencio condujo a una espléndida Orquesta Filarmónica de Santiago, enfatizando más lo emocional, haciendo dialogar más a instrumentos y cantantes, fue brillante en la obertura a la que dotó tanto de ampulosidad como de finura, más adelante fue el sustento preciso en el sensual juego de Octavian y La Mariscala, llenando de colores el saludo matutino de los cortesanos, para concluir ese acto con el sensible monólogo sobre la pérdida del amor y la juventud, que anticipa el destino aceptado por la ya madura Mariscala.

Octavian (Evelyn Ramírez), el Barón Ochs (Johannes Stermann), Sophie (Catalina Bertucci) y criados posterior a la entrega de la Rosa. foto Marcela González

Notable fue la transparencia instrumental de la entrega de la Rosa, así como el cambio de carácter en las escenas colectivas, o el tratamiento festivo de la farsa que le preparan al Conde Ochs, obteniendo un triunfo en el trío y dúo finales, merecida la gran ovación que Prudencio y sus músicos recibieron al final.

El Barón Ochs (Joahannes Stermann) tratando de callar al Tenor italiano (David Junghoon Kim) en el saludo matinal a La Mariscala. foto Marcela González

Reiteramos todos los conceptos sobre el desempeño del Coro del Municipal de Santiago que dirige Jorge Klastornick, que derrocha calidad vocal y actoral.

Creemos firmemente aquello escuchado de alguien del público; el nivel de los cantantes en Chile no tiene nada que envidiar a muchos grandes teatros líricos, sin duda se consiguió el objetivo que tuvieron aquellos visionarios cuando crearon el proyecto “Encuentro con la Ópera” (Miguel Patrón Marchand, Andrés Rodríguez, entre otros) que en base a cantantes chilenos formaba un segundo elenco, para los títulos de cada temporada, ahí se foguearon y crecieron, llegando al nivel en que hoy se encuentran, con muchos de ellos dando firmes pasos en el extranjero.

El Barón Ochs (Johannes Stermann) es atendido por el doctor y sus criados luego de ser herido por Octavian. foto Marcela González

El sólido elenco que mezcló cantantes chilenos y extranjeros, fue encabezado por Paulina González en el rol de La Mariscala, vocalmente impecable, muy expresiva, sólidos forte y sensibles piano, logró recrear a la madura mujer que a pesar de gozar plenamente a su amante joven (Octavian), sabe que llegará el momento en que este la dejará por una mujer más joven, su monólogo del primer acto y el trío y dúo del final fueron extraordinarios.

Ochs intentando conquistar a Mariandel, creyendo que es mujer. foto Marcela González

Debutante en el complejo papel de Octavian fue Evelyn Ramírez, la mezzosoprano viene demostrando hace ya mucho tiempo que para ella no existen roles imposibles, pues todo lo que ha enfrentado, lo ha resuelto en forma óptima. Esta vez no fue la excepción, en un papel que exige además de cantar muy bien, desdoblarse, primero, ella como mujer debe asumir como un hombre al final de la adolescencia, Octavian, luego hacer de hombre disfrazado de mujer, cuando por esconderse del Conde Ochs, se viste de doncella, Mariandel, a quien logra conquistar, para luego burlarlo en el último acto.

El Barón Ochs es acosado por una falsa esposa y sus hijos que le gritan papá (Coro de Niños del Municipal dir. Cecilia Barrientos) en la posada donde todos se burlan de él. foto M. G.

Evelyn Ramírez no solo cantó estupendamente, con pasión al inicio, luego encandilada con Sophie a quien conoce cuando entrega la Rosa, juguetona en la burla a Ochs, y sensiblemente en el trío y dúo finales.

Johannes Stermann el bajo- barítono alemán fue el Barón Ochs de Lerchenau, con una muy hermosa voz, enfatiza el canto en sus múltiples recitativos, haciéndolo con prestancia y mucha gracia para representar al arribista y libidinoso personaje, su enorme presencia le sirvió además para acentuar las características de Ochs convenciendo plenamente.

El rol de Sophie, la hija de Faninal que está destinada a casarse con Ochs, que luego de conocerlo se desiluciona, terminando flechada por Octavian cuando le entrega de la Rosa, que simboliza el compromiso con el Barón, rol encarnado por la soprano Catalina Bertucci chilena radicada en Alemania, quien demostró ampliamente sus grandes avances vocales y actorales, transformándose con gracia en la jovencita que desea a Octavian, desdeñando al Barón Ochs, haciéndolo con hermosa voz y con un estupendo manejo dinámico, mostró bellos pianissimo y sólidos forte, su trío y dúo final fueron de enorme calidad.

Sophie (Catalina Bertucci), Octavian (Evelyn Ramírez), y La Mariscala )Paulina González) en el trío final donde la Mariscala deja que los jóvenes Sophie y Octavian se amen finalmente. foto M. G.

David Junghoon Kim reeditó el éxito obtenido con su Cantante italiano de la versión Internacional.

Javier Weibel derrochó histrionismo en el papel del Señor de Faninal, mientras que con gracioso desenfado Francisco Huerta y Gloria Rojas dieron vida a los Intrigantes italianos.

Sophie (Catalina Bertucci) y Octavian (Evelyn Ramírez) en el bellísimo dúo final. foto Marcela González

El resto de los comprimarios Paola Rodríguez, Cristián Lorca, Rony Ancavil, Brayan Ávila, Francisco Salgado, Pablo Ortiz entre varios otros, representaron sus roles con enorme calidad.

Una función que recibió merecidamente largas y entusiastas ovaciones

Gilberto Ponce (CCA)

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NOTABLE CABALLERO DE LA ROSA.

EL CABALLERO DE LA ROSA VERSIÓN INTERNACIONAL.

No solo fue un acierto el que se haya programado luego de tantos años de ausencia, también lo fue en su puesta en escena y en el elenco escogido para la ocasión.

El Caballero de la Rosa de Richard Strauss, es una ópera de infinitas complejidades en sus situaciones, pues el libreto de Hugo von Hofmannsthal alude de acuerdo a las instrucciones de Strauss, no solo a una reflexión sobre el paso del tiempo y la pérdida de la juventud, también lo hace mirando los tiempos del amor, al consider la relación sin futuro entre la ya madura Mariscala y el muy joven Octavian; tanto es así que ella le dice en algún momento: que más tarde o temprano la abandonará por alguien más joven. Lo anterior inserto en un libreto que debe además representar una comedia, repleta de detalles sutiles y otros más desfachatados.

Escena de la entrega de la Rosa de plata en casa del Señor de Faninal, Sophie (Elbenita Kajtazi) se apresta a recibir la Rosa de plata de manos de Octavian (Sophie Koch) rodeados de sirvientes. foto Patricio Melo

Como si eso no fuera suficiente, requiere de una treintena de cantantes para los numerosos roles de la acción, para representar el mundo en decadencia de los nobles, mostrar a los arribistas, nunca ausentes en la sociedad, y a los personajes del pueblo raso, todo lo anterior envuelto en una música maravillosa que describe minuciosamente situaciones ora cómicas, ora de lírica y melancólica profundidad. Revelador de lo anterior es la alusión de Strauss a la música de su poema sinfónicoLas travesuras de Till”, con fragmentos que recuerdan a Mahler y la introducción del vals, que si bien aparecerá posteriormente al período en que ocurre la acción, al compositor le sirve de recurso descriptivo, del mismo modo no creemos que sea arbitrario pensar que Strauss alude al Falstaff de Verdi en la burla final a Ochs.

La Mariscala (Celine Byrne) preparando la Rosa que Octavian entregará a Sophie. foto Patricio Mr

No obstante esta comedia, tiene momentos musicales claves; la mágica escena de la “entrega de la rosa”, el sublime trío final que sin duda son de las páginas más hermosas que se hayan escrito, que junto al monólogo del final del primer acto de la Mariscala, entregan el equilibrio necesario requerido en una obra de arte.

La puesta en escena se atiene rigurosamente a la época donde ocurre la acción, recordando el tiempo en que lo exótico estuvo de moda, por ello la habitación de la Mariscala tiene la ornamentación en base a plantas exóticas, y en el palacio de Faninal, que es un nuevo rico arribista, las palmeras en los muros nos llevan a un país lejano.

Alejandro Chacón a cargo de la régie, es minucioso en detalles, sin descuidar a nadie que pise el escenario, otorgándole credibilidad a la historia, maneja muy bien las tensiones y caracteriza estupendamente a cada personaje, simpático resulta el que dos sirvientes cierren las cortinas al final de cada acto, o bien usar el facsímil de un diario vienés, entre otros muchos detalles.

El Barón Ochas de Lerchenau (Jürgen Linn) es consolado por el Señor de Faninal (Patricio Sabaté) luego de haber sido herido superficialmente por Octavian,, mientras observan criados. Foto Patricio Melo

Las escenas más intimas son resueltas con naturalidad, mientras que las colectivas están repletas de deliciosos detalles, aportando el requerido tono de comedia. La escenografía de Sergio Loro es hermosa en la habitación de la Mariscala, ampulosa en el palacio de Faninal con variadas escalas que no se ven para permitir entrada y salida de personajes, mientras que la posada del final es simplemente un lugar de mala muerte, donde los nobles gozan de placeres extra familiares.

El vestuario de Adán Martínez, es pertinente y lleno de contrastes pero siempre en equilibrio, genial el usado para el Tenor italiano, de un barroquismo casi rococó, Ricardo Castro entregó una iluminación de finos contrastes.

Maximiano Valdés a cargo de la dirección musical, consiguió hermoso sonido de la orquesta, enfatizando los aspectos reflexivos, siendo certero en el complejo acompañamiento de los cantantes, logrando en el monólogo de la Mariscala en el primer acto, cimas expresivas, tanto como en el trío y dúo final.

El Coro del Municipal de Jorge Klastornick, dando una vez más muestras de su excelencia.

Celine Byrne que dio vida a la Mariscala, a pesar de no poseer una gran voz, esta es bellísima y tremendamente expresiva, su final del primer acto fue simplemente superior, tanto como el trío final, y como es muy buena actriz, convence en sus juegos amorosos con Octavian tanto como en sus profundas meditaciones.

Octavian (Sophie Koch) y La Mariscala (Celine Byrne) en sus juegos amorosos al inicio de la ópera. foto Patricio Melo

El complejo papel de Octavian (Mariandel) fue asumido por una estupenda Sophie Koch, a su bella y pastosa voz, une una actuación que la convierte en el joven muchacho de 17 años, amante de la Mariscala, y no es menor que a su vez deba disfrazarse de mujer (Mariandel) actuando como hombre vestido de mujer, fingiendo ser doncella de la Mariscala, ella fue otra de las triunfadoras.

El cantar hablando o el hablar cantando que Strauss pone para el Barón Ochs de Lerchenau fue genialmente asumido por por Jürgen Linn, se trata de un comediante nato que despliega un personaje, narcisista, pagado de sí mismo y trepador socialmente, y por sobre todo conquistador de todas aquellas que lleven faldas, tanto así que trata de conquistar a Mariandel, un hombre vestido de mujer.

El Barón Ochs (Jürgen Linn) intenta conquistar a Mariandel que es otra que Octavian (Sophie Koch) vestido de doncella. foto Patricio Melo

Una muy grata sorpresa fue Sophie que cantó Elbenita Kajtazi, muy bella voz, canto muy expresivo y convincente actuación, el trío y dúo finales fueron un tremendo éxito, así como en la entrega de la osa.

El Señor de Faninal cantado por Patricio Sabaté, le permitió no solo lucir su voz, también perfilar al muevo rico que quiere llegar a noble casando a su hija con el Barón Ochs. Valzacchi el intrigante italiano y Annina su acompañante fueron muy bien actuados y cantados por Paul Kaufmann y María Luisa Merino.

El Cantante italiano (David Junghoon Kim) cantando a la Mariscala frente a otros sirvientes. foto Patricio Melo

El Cantante italiano, que llega a entretener a la Mariscala, fue cantado y actuado genialmente por David Junghoon Kim.

Dúo de amor entre Sophie (Elbenita Kajtazi) Octavian (Sophie Koch) foto Patricio Melo

El resto del numeroso elenco mostró prestancia escénica y buen canto. Sin duda uno de los grandes éxitos del Municipal de Santiago.

Valzacchi (Paul Kaufmann) y Annina (María Luisa Merino) su ayudante, en casa de la Mariscala comentan noticias a invitados. foto Patricio Melo

Gilberto Ponce. (CCA)

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MUJERES PIANISTAS.

VELADA DE PIANO CON PAULINA ZAMORA Y KARINA GLASINOVIC.

En el cálido y acogedor espacio de la Liga Chileno – Alemana, donde habitualmente se ofrecen recitales, el viernes 7 de junio se presentaron las pianistas Paulina Zamora y Karina Glasinovic, ambas de reconocido prestigio y con una sólida y muy bien cimentada carrera artística, desarrollada no solo en nuestro país, pues son frecuentes sus presentaciones en el extranjero.

Dúo Mistral Karina Glasinovic y Paulina Zamora. foto obertura.cl

Hace algunos años conformaron el Dúo Mistral, destinado a dar a conocer el repertorio a cuatro manos o para dos pianos, que alternan con obras a solo, su repertorio es amplio y la convocatoria que provocan da cuenta de su excelencia musical y buen gusto en la elección de las obras que interpretan.

Wolfgang Amadeus Mozart niño. foto wikipedia

Ante un auditorio que llenó el recinto presentaron primeramente a cuatro manos, una de las obras tempranas de Wolfgang Amadeus Mozart, su Sonata en Re mayor, K 381, la que fuera escrita para ser interpretada con su hermana, en las presentaciones que su padre organizaba para presentarlos como niños prodigios.

Destacaremos del primer movimiento su certero estilo, tanto como fraseos e impecables articulaciones, la expresividad cantábile del segundo, con sus expresivos diálogos, así como el lúdico y virtuoso tercero, que alude a una de las melodías que Mozart pondrá más tarde en su ópera Las Bodas de Fígaro; este fue el primero de los éxitos de la tarde.

Un gran salto en estilo las llevó a ofrecer una exquisita y llena de colores versión de Mi madre la Oca de Maurice Ravel, en la que con certera precisión, desentrañaron todas las imágenes que la obra propone.

Melancolía ensoñada para “La bella durmiente”, o bien la progresión expresiva de Pulgarcito, que decir de la levedad evocadora de La Emperatriz de las Pagodas, o el virtuoso diálogo de La Bella y la Bestia y la expresiva y poderosa progresión de El jardín encantado, obra que arrancó gritos de aprobación de los presentes.

La pianista y compositora Karina Glasinovic. foto radiouchile

La segunda parte nos trajo una muy grata sorpresa, Karina Glasinovic, no solo es pianista también es compositora, con obras estrenadas en nuestro país y en USA y Europa, una de ellas es una suite dedicada a Violeta Parra, con la obtuvo un premio en Londres, se trata de un conjunto de piezas breves que rescatan con sutileza y elegancia el lenguaje de Violeta Parra, donde lo docto y lo popular se funden en todo de enorme armonía, a la vez que muy atractivo.

Paulina Zamora interpretó seis de las doce partes, creemos que no solo lo hizo con perfección técnica, pues tuvo la virtud de ingresar en los pequeños mundos descritos en cada una de ellas, donde encontramos algunas a la manera de canción, otras de gran lirismo, alguna alusión impresionista o la gracia rítmica envuelta en gran virtuosismo. Largas ovaciones tanto para la compositora como para la pianista, para una obra que merecería mucha difusión.

Francis Poulenc. foto lefigaro

Finalizaron con una brillante versión de la Sonata a cuatro manos de Francis Poulenc en la que desentrañaron todas las complejidades rítmico melódicas, que a ratos recuerdan el lenguaje de Stravinsky en su complejidades. Obra repleta de contrastes dinámicos y de carácter que las estupendas interpretes resolvieron brillantemente.

Las ovaciones lograron que Paulina Zamora nos entregara un perfecto a la vez que expresivo Preludio de Bach, que finalizó esta brillante y exitosa presentación del Dúo Mistral.

Gilberto Ponce. (CCA)

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