VALIOSA TRAVIATA EN LAS CONDES.

LA TRAVIATA EN EL TEATRO MUNICIPAL DE LAS CONDES.

Luego de haber presenciado la primera función del segundo elenco el viernes 10 y la segunda del primer elenco el 11, nos queda meridianamente claro la necesidad que los cantantes chilenos tengan la oportunidad de foguearse en desafíos grandes, no existe otra forma de alcanzar grandes niveles, es así que el primer elenco mostró ya la soltura necesaria y en el caso del segundo sin duda la alcanzará en las siguientes, la serie se convertirá en fuente de crecimiento artístico.

Violeta (Marcela González) en el segundo acto. foto TMLC

Por ello es que valoramos y con mucho entusiasmo, la iniciativa del Teatro Municipal de Las Condes de realizar una producción de una gran ópera como es La Traviata de Giuseppe Verdi, y no hacerlo como algo liviano, asumiéndolo con los recursos propios del teatro, y que resulte lo mejor posible, sin pretender competir con nadie, solo con la idea matriz que se llegue a la mayor cantidad de público posible, muchos de los cuales jamás han visto ópera, y de La Traviata cuando más solo conocen el celebérrimo Brindis.

Las Gitanas en la fiesta en casa de Flora, en la fogosa y hermosa coreografía de Eduardo Yedro. foto TMLC

Los organizadores deben estar muy satisfechos, se agotaron todas las entradas para las diez funciones, en la empresa recurrieron a la experiencia de Miryam Singer (Escenografía, vestuario, iluminación y régie) para montar una Traviata, que se apegara lo más posible a los deseos de sus autores, algo que en estos tiempos resulta casi una provocación, el objetivo fue que los nuevos “operáticos” se encontraran con el propósito inicial y no con una propuesta simbólica que muchas veces incorpora elementos perturbadores por lo ajenos. Por supuesto propuestas bienvenidas después de haber visto al menos un par diferente de ellas.

Alfredo (Brayan Ávila) y Violeta (Pamela Flores) cuando se conocen. foto TMLC

Es así que nos encontramos con una escenografía concreta para cada uno de los cuatro actos y un vestuario acorde al siglo XIX, y una dirección de escena (régie) con múltiples detalles que explicitan aún más el realismo de drama.

A manera de ejemplo, precisión de gestos y movimientos de invitados y sirvientes en el primer acto, o que los invitados se retiren en la madrugada bastante ebrios.

Las acciones cotidianas, que acompañan la acción del segundo acto en la casa de campo, la conmoción de Alfredo en sus diálogos con su padre; el leve desenfreno de los invitados en la casa de Flora, la caída de todas las mujeres cuando Alfredo lanza los billetes a Violeta, pues Alfredo ofende a todas las mujeres y la posterior incorporación (reparación) de estas ayudadas por los hombres; el manejo de movimientos y gestos en el acto final.

Giorgio Germont (Pablo Oyanedel con su hijo Alfredo (Brayan Ávila) consolándolo. foto TMLC

La escenografía es en colores pastel en al primer acto, con vestuario en gradaciones de esos colores para las mujeres, y una iluminación de extrema sutileza para destacar a los protagonistas; algo similar en iluminación ocurre en la casa de campo. Tal vez el rojo del tercer acto revele la pulsión sensual de la casa de Flora, mientras el vestuario femenino juega ahora con gradaciones en el mismo color y al negro de los varones se agregan elementos rojos en chalecos o pañuelos, en este acto es donde más se aprecian juegos de iluminación que destacan por ejemplo a gitanas y toreros, o bien la mesa del duelo de cartas, llevando el salón casi a penumbras en el dramático diálogo de Violeta y Alfredo, donde solo se realza la casi contenida pasión entre ambos. El lujo del primer acto se contrasta con la digna pobreza de Violeta en el acto final.

Alfredo (Sergio Járlaz) increpa a Violeta (Marcela González) en cas de Flora. foto TMLC

Eduardo Browne condujo la orquesta, a la que vimos en dos facetas, muy contenida en expresión y con sonido no siempre hermoso en la primera de las funciones del elenco dos, particularmente en el primer acto donde encontramos fría la dirección de Browne, aspecto que fue mejorando significativamente en el desarrollo, culminando muy expresivamente.

En contraste con el primer elenco, la orquesta fue un muy buen sustento de cantantes y de la continuidad de la historia, siempre con bello sonido y notable expresividad.

Consideramos estupendo al Coro, voces timbradas, expresivas y con movimientos certeros y naturales, aquí debemos consignar que un grupo de ellos debió internalizar al menos dos roles, ya que se alternaron el papeles comprimarios.

El Brindis con Alfredo (Brayan Ávila) y Violeta (Pamela Flores) e invitados. foto TMLC

Violeta lo cantó en el segundo elenco Marcela González, ella tiene una gran presencia escénica, y muy bella voz, pero creemos que en el complejo primer acto manejó mal el volumen, siendo algo estridente en sus agudos, mejorando sustancialmente en los actos siguientes; fue emocionalmente natural en el segundo, donde no encontró correspondencia en los otros solistas, y conmovedora en casa de Flora tanto como la escena final.

Alfredo (Sergio Járlaz) y Violeta (Marcela González) en el último acto. foto TMLC

El tenor Sergio Járlaz fue Alfredo, ese día no estaba en plenas condiciones vocales, pero fue mejorando hacia el final, aunque sin lograr la calidad de otras ocasiones, un aspecto que debe mejorar sin duda alguna, es la actuación, esta es muy poco natural siendo bastante rígido.

Cristián Lorca no estuvo bien al menos en esa función, la prestancia de Giorgio Germont no apareció en ningún momento debido a su esquemática actuación, y no sabemos si esto influyó en que su fraseo resultara demasiado elemental, por lo tanto inexpresivo, solo lo fue en momentos del segundo acto, crucial para el personaje.

Muy convincente en actuación y en muy buenas condiciones vocales estuvo María Constanza Dörr, como Flora creando un notable personaje.

Muerte de Violeta (Marcela González) de iz. a der. Annina (Florencia Romero), Giorgio Germont (Cristián Lorca), Alfredo (Sergio Járlaz) y el Doctor Grenvil (Aníbal Fernández). foto TMLC

Annina fue asumida por una estupenda Florencia Romero, con hermosa voz, muy musical y excelente actriz; Arturo Jiménez fue un certero Barón Douphol, tanto como Aníbal Fernández en el rol del Doctor Grenvil.

Muy solventes Francisco Espinoza (Gastón), Alejandro Vernal (Giuseppe y el Comisionario) y Cristián Moya (Marqués)

La segunda función del primer elenco, apreciamos indudables avances, con Eduardo Browne muy empoderado en relación a la expresividad y en su relación con los cantantes, logrando un hermoso sonido de la orquesta.

Pamela Flores fue una gran Violeta, con gran dominio vocal y excelente escena, construyó un emocionante personaje, no obstante consignaremos que en el primer acto, que es de enormes exigencias vocales para la soprano, Flores tuvo ciertas dificultades en las secciones más agudas, las que cantó pero en forma incómoda.

Fiesta en casa de Violeta. foto TMLC

Su segundo acto mostró todo el dilema de la protagonista que se ve obligada a dejar a su amado Alfredo, en el tercero toda la duda y temor que le provoca haber llegado hasta la fiesta donde se encuentra Alfredo, en el cuarto cuando muere fue conmovedora.

Brayan Ávila el tenor fue un muy solvente Alfredo, con un estupendo y expresivo desarrollo actoral y muy hermosa voz, su segundo acto fue notable en la progresión dramática y en los contrastes de ánimo tanto con Violeta como con su padre, es así que luego del dolor al creer que Violeta le es infiel llega luego a la ira para seguirla a la fiesta.

El tercero lo mostró arrogante en el juego de cartas y conmocionado al arrojarle el dinero a Violeta, finalmente sinceramente emotivo el los dúos finales con Violeta.

Giorgio Germont (Pablo Oyanedel), padre de Alfredo trata de auxiliar a Violeta (Pamenla Flores) tras ser ofendida. foto TMLC

Pablo Oyanedel fue Giorgio el padre de Alfredo, con una muy buena línea de canto, su aria “di Provenza” fue expresivamente hermosa, debido a que frasea muy bien, creó un noble y digno anciano, con apropiada gesticulación tanto al caminar como en el manejo de brazos al abrazar a Violeta. Sin destacar mayormente ni como actriz ni en lo vocal estuvo Jeanethe Munzenmayer como Flora.

Prestancia escénica y buena proyección vocal tuvo el Barón de Nicolás Suazo, y muy bien el Doctor de Pablo Santa Cruz, Annina lo cantó muy expresivamente Carla Paz Andrade y en general bien Alexis Valencia y Juan Claudio Contreras, en el resto de los comprimarios.

Saludo final del primer elenco, atrás el Coro y el Ballet. foto TMLC

Una función largamente ovacionada, interrumpida por los aplausos en muchas ocasiones, mientras que a la salida una adolescente pedía: “papá quiero ver esto nuevamente”, si el objetivo era crear nuevas audiencias, sin duda, fue conseguido.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario

MAESTRÍA ORQUESTAL DE CÁMARA.

CONCERTGEBOUW CHAMBER ORCHESTRA.

En un verdadero evento se convirtió la presentación de la Orquesta de Cámara del Concertgebouw de Amsterdam en el Teatro Municipal de Las Condes, en el marco de la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas de la Fundación Beethoven, decimos esto en razón a la extraordinaria respuesta que los músicos obtuvieron del público presente, con largas ovaciones desde la primera obra.

Michael Waterman. foto concertgebouw

El conjunto actúa bajo la dirección de Michael Waterman desde el violín, quien sin ningún aspaviento concerta con precisión a sus músicos, en este caso en un programa de gran atractivo e interés.

El Concierto para dos violines en Re menor de Johann Sebastian Bach interpretado por Rosanne Philippens y Jae-Won Lee que inició a la jornada dio cuenta de la exquisita calidad de los intérpretes. En el las solistas lo enfrentaron con sutiles timbres diferentes, por lo que los diálogos entre ambos instrumentos se enriquecieron notablemente, asimismo dio la impresión que el enfoque fue a la manera de un Concerto Grosso por la forma de llevar la interacción entre solistas cuerdas y clavecín.

Jae-Won Lee. foto quodlibetensemble

Ya en el primer movimiento llamó la atención el manejo vital de los fraseos y acentuaciones en preguntas y respuestas entre solistas y conjunto. De gran belleza y musicalidad fue el segundo, en el que las solistas simplemente “cantaron” con sus instrumentos mientras el resto fue el exquisito complemento en un movimiento al que dieron nuevas luces de interpretación.

Al jubiloso carácter del tercero agregaron novedosos fraseos complementados con contrastes y acentuaciones en la medida del estilo.

El compositor Johannes Bernardus va Bree. foto discogs

Enseguida ofrecieron el Allegro para cuatro cuartetos de cuerdas del holandés Johannes Bernardus van Bree importante compositor del siglo XIX, quien además fue violinista y director de orquesta.

En este caso la agrupación se ubicó de forma tal, que podríamos  en un buscado efecto “cuadrafónico” permitiendo todo tipo de diálogos entre cada cuarteto, donde en fragmentos recuerda la música de Schubert.

Van Bree utiliza exhaustivamente los recursos de las cuerdas en una obra que mantiene permanentemente la atención e interés, la versión realzó sus juegos melódicos mientras que fraseos ataques y cortes fueron simplemente perfectos.

Continuaron con una sorprendente versión del Concierto en Mi mayor para violín de Johann Sebastian Bach, en ella participó la extraordinaria violinista Rosanne Philippens, que es dueña de un musical virtuosismo.

Se apreciaron en el primer movimiento, juegos dinámicos intencionados y vitales fraseos, donde la solista fue la convocante en el carácter de esta parte.

Rosanne Philippens
foto Merlijn Doomernik

El Adagio fue noble y expresivo, queremos destacar el desempeño del chelo en su perfecto diálogo con el violín, mientras que el Allegro final lo enfocaron a la manera de una danza extremadamente transparente, permitiendo todo el virtuosismo de Rosanne Philippens.

El encore fue un notable arreglo de Michael Watermann de uno de los Preludios de Bach, en el que la solista mostró una vez más su musicalidad y virtuosismo.

Finalizaron con una versión perfecta de la Serenata para cuerdas de Antonin Dvorak, que terminó por dejar en claro la excelencia del conjunto visitante, de la que solo nos hubiera gustado que hubiese tenido un carácter más popular, pues se trató de una austera interpretación, que no mermó en nada su excelencia, por supuesto que esta es solo de una opinión de gusto personal.

Nuevo triunfo de la Temporada de la Fundación Beethoven.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario

ÓPERA DE HENRY PURCELL EN EL GAM.

LAS DOS CARAS DEL REY ARTURO DE PURCELL.

En el marco de la Temporada de Conciertos del Instituto de Música de la Universidad Alberto Hurtado, se presentó en el GAM la semi ópera King Arthur de Henry Purcell.

Henry Purcell. foto bbc

El Departamento de Música UAH, ha venido desarrollando desde hace ya un tiempo programas de gran atractivo y calidad, incluyendo permanentemente en ellos espectáculos escénicos que han alcanzado gran éxito, particularmente por la seriedad de su preparación.

En esta oportunidad, con King Arthur al igual que en otras enfrentan el desafío con la participación de alumnos de diversos niveles, esto es desde principiantes hasta otros cercanos a egresar, lo que sin duda constituye un plus enorme para los estudiantes, pues adquieren importante experiencia, al verse en contacto con obras de importancia, por ello creemos que esto es si duda alguna uno de los valores más importantes de estos montajes.

Afiche de King Arthur. foto gift

Es así que a través de las temporadas hemos podido apreciar los importantes avances en muchos de estos alumnos, lo que da cuenta de la seriedad en su formación.

Titulamos este comentario como de dos caras, pues creemos honestamente que fue lo que ocurrió con este montaje, por un lado lo musical y por el otro la puesta en escena que deja demasiadas dudas.

En lo musical es donde encontramos los grandes valores, en lo vocal fue apreciable mucho rigor en la preparación del coro, del que se desprenden los solistas, aquí es necesario destacar que los cantantes lo hacen de espalda a la orquesta y al director general, algo que valoriza su trabajo y el de Jessica Quezada su directora que es digno de calurosas felicitaciones, por sus voces timbradas y muy seguras, en medio de constantes movimientos; en el caso de los solistas, cuyos nombres no aparecen en el programa de mano, se aprecia el diferente grado de formación, siendo estupendo en aquellos de los últimos cursos, muchos de los cuales hemos visto en montajes anteriores, y de fogoso y contagioso entusiasmo en los más novatos.

Escena de King Arthur. foto gam

Felipe Hidalgo dirigió la Camerata Instrumental UAH, que con instrumentos modernos tuvo aciertos importantes, como aquellos de sutilezas en las cuerdas y en los tutti con las voces, su gesto claro cuando dirige logra una concertación de gran valor, incluso al considerar que la ubicación de los instrumentos es poco favorable.

No nos parece necesario que toque su violín mientras dirige, pues tiende a perderse la precisión en ciertas secciones.

En la Disco King Arthur. foto gam

La puesta en escena es la que nos merece reparos, pues si bien a priori no rechazamos puestas arriesgadas por lo novedosas, creemos que estas deben tener una necesaria pertinencia, algo que esta oportunidad no encontramos, la lucha entre bretones y sajones llevada a un enfrentamiento futbolístico, con fanáticos, porristas -que en el futbol no existen-, incluidas “olas” entre los fanáticos, no tienen correspondencia con los textos, resultando incoherente leer los textos y ver lo que ocurría en el escenario.

Lo escénico de Gabriela Clavería y Rodrigo Mellado nos lleva al camarín, a las graderías y por último a la Disco King Arthur, en soluciones de discutible gusto, el vestuario de los asistentes a ella, lo consideramos grotescamente feo e incongruente.

Una de la Barras. foto gam

Creemos que Gonzalo Cuadra, de quien hemos vistos producciones notables, equivocó el camino en la búsqueda de una novedad o actualización aquí inconducente, rescatamos el que cada participante realice puntillosamente todo aquello que se le indicó en cuanto a movimientos. Pero ese rigor no consiguió entrar en el espíritu y finura de la obra de Henry Purcell.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario

ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS.

LA GENIAL ALICIA DE SARA NIETO EN EL NESCAFÉ.

Incansable es Sara Nieto, la recordada ex Primera Bailarina Estrella del Ballet de Santiago, quien al año 2012 fundó el Ballet Teatro NESCAFÉ de la Artes a partir del semillero de los alumnos de su academia, que para sus producciones cuenta siempre con figuras consagradas como invitados.

Alicia (Isabel Barras) y Harry (Lucas Siqueira) foto Javier Valenzuela

En sus seis años de labor han demostrado no solo calidad, también buen gusto aspectos que le han valido una fidelidad enorme en un público que agota las localidades, en un teatro que sin reunir las condiciones óptimas, ha sido convertido en el escenario de logrados montajes, en los que ha contado siempre con la colaboración de Germán Droghetti como escenógrafo y vestuarista, profesional que se supera en cada puesta en escena.

El Sombrerero (Jean Paul Bauer) foto Javier Valenzuela

Es así que en esta oportunidad creó un mundo fascinante y lúdico, tanto como de sobrecogedora belleza, al utilizar de la forma más inteligente los adelantos tecnológicos, su trabajo maravilla y asombra por su perfección, y en algunas escenas logra exclamaciones de parte de un público cautivado por la incansable creatividad de su propuesta, este apoyo escenográfico está complementado por la asombrosa variedad y belleza del vestuario, que viste a la gran cantidad de personajes, cómo no mencionar al Conejo o al Sombrerero, a los animales y las cartas, pasando por el singular vestuario de la Reina de Corazones; un verdadero acierto fueron las escenas donde Alicia se empequeñece o agranda o aquellas del mar de lágrimas, junto a la sonrisa y ojos del gato.

La Reina de Corazones (Ederson Teaiva) foto Javier Valenzuela

Con música de diversas obras de Tchaikovsky, donde solo dos de ellas son bastante conocidas, Sara Nieto realizó una interesante adaptación de Alicia en el país de las Maravillas de Lewis Carroll, para ello debió buscar fragmentos musicales que coincidieran armónicamente, para que la progresión dramática fuera eficiente.

La Compañía se mostró disciplinada y de notoria capacidad técnica, dando cuenta de lo ganado en sus años en ella, mientras que los más nuevos suplieron con fervor y entusiasmo su menor experiencia.

El Conejo (Alejandra Ubilla) y otros animales. foto Javier Valenzuela

Isabel Barras que en esta función bailó como Alicia, asumió estupendamente su rol de adolescente tanto como enamorada o maravillada ante los mundos que debe recorrer en este país de la maravillas, sus condiciones como actriz le permitieron crear un personaje creíble.

Su amigo Harry fue bailado por una de las figuras más sólidas de la Compañía Lucas Siqueira, con toda la prestancia escénica que se le reconoce.

La madre de Alicia y también como Reina de Corazones lo bailó con gracia y comicidad Ederson Teaiva, que incluso debe bailar por largos momentos en punta de pie.

Alejandra Ubilla fue un vertiginoso y genial Conejo, mostrando un domino técnico de gran nivel.

Otro de los personajes que cautivó a los espectadores fue el bailado por Jean Paul Bauer, que encarnó al Sombrerero con una notable y perfecta energía acrobática.

Alicia y el Gato. foto Javier Valenzuela

En el desarrollo del ballet, la Compañía asume una gran cantidad de roles, logrando desdoblarse sin ningún problema a cada uno de ellos.

Los largos y entusiastas aplausos fueron la respuesta del público a un espectáculo de deslumbrante belleza, el que resulta incluso a ratos verdaderamente hipnótico, y que al mismo tiempo posee muchos momentos de humor, en un continuo que no pierde nunca el interés.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario

TOSCA ESTELAR NO LOGRA CONVENCER.

PASO EN FALSO EN LA VERSIÓN ESTELAR DE TOSCA.

Este año 2018 será recordado por los aficionados a la ópera, como el de una de las temporadas más flojas de los últimos tiempos, al menos si consideramos los tres títulos ofrecidos hasta el momento, que sin duda no quedarán como hitos importantes.

Ahora llegó hasta el escenario del Municipal de Santiago la versión Estelar de Tosca, la hermosa y dramática ópera de Giacomo Puccini, de la que ya realizamos el análisis de la puesta en escena en su versión Internacional, en cuya función de estreno volvieron a escucharse abucheos para los responsables de la puesta en escena.

El Sacristán (Sergio Gallardo) y Mario Cavaradossi (Artem Golubev) durante el primer acto. foto Edison Araya

Y en relación a este elenco, nos permitimos algunas consideraciones previas; desde hace ya largos años las versiones del elenco Estelar, han concitado un gran interés entre los aficionados, debido a la calidad que han demostrado, calidad que en ocasiones ha resultado incluso superior a sus pares internacionales, lo interesante y valioso de esos elencos, era que incluían un importante contingente de cantantes nacionales, algo que les permite foguearse contrastándose con figuras extranjeras, de notable calidad y prestigio algunas de ellas, sin duda que ese contacto enriqueció la experiencia de cada cantante, ayudándoles posteriormente a incursionar en escenarios extranjeros con singular éxito.

El pintor Cavaradossi (Artem Golubev) observando bocetos. foto Edison Araya

Seguramente ese fue el objetivo que hace algunas décadas se fijaron el recordado director Miguel Patrón Marchant y Andrés Rodríguez el director del teatro, cuando inauguraron el llamado “Encuentro con la Ópera” que permitió que figuras nacionales replicaran a los cantantes extranjeros en las óperas que se presentaban, el camino no fue fácil, y así como se anotaron notables éxitos, también hubo algunos fracasos, pero el resultado fue que al final se lograron crear varias generaciones de muy buenos cantantes chilenos, no olvidemos que desde esa iniciativa nacieron entre otros Verónica Villarroel, Cristina Gallardo-Domas, Patricia Cifuentes, José Azocar, Luis Olivares, Patricio Sabaté o Javier Arrey.

Cavaradossi (Arten Golubev) y Floria Tosca (Lilit Soghomonyan) se encuentran en la Iglesia. foto Edison Araya

Como olvidar cuando el año pasado el regisseur Pierre Constant se arrodilló frente al elenco nacional por su inolvidable y arrebatadora actuación en las Bodas de Fígaro, que fue producto además de su calidad, del perfecto conocimiento que cada cantante tiene del otro, que les permite interactuar entre ellos con la más grande naturalidad.

Por las razones anteriores es que surge la pregunta del porqué en esta versión los protagonistas fueron figuras foráneas cuyo rendimiento fue bastante mediocre, cuando creemos que en nuestro país sí existen cantantes que lo habrían hecho muy bien; queremos aclarar que esta posición no es producto de un nacionalismo trasnochado o un chauvinismo delirante, solo es porque estamos convencidos que es un deber del Municipal de Santiago “Ópera Nacional de Chile”, dar oportunidades a figuras consolidadas o emergentes de nuestro país.

Mario Cavaradossi (Artem Golubev) dibuja y Floria Tosca (Lilit Soghomonyan) observa si el dibujo se paraece a ella. foto Edison Araya

La muy correcta batuta de Pedro Pablo Prudencio, que tuvo notables aciertos, nada pudo hacer con el insuficiente volumen de trío de protagonistas, a los que en buena parte del segundo acto -que posee mucho registro vocal medio-, no se les escuchara.

En cuanto a la régie, nos dio la impresión que solo pudieron ensayar con el director de escena solo el primer acto, y algo del segundo, pues de allí en adelante parecieron improvisar sobre la plantilla establecida, incluso el acierto del gesto de Mario hacia Tosca, cuando se da cuenta que ha sido fusilado de verdad, se perdió al caer el tenor sobre sí mismo, lo que impidió realizarlo.

El Barón Scarpia (Alexandr Krasnov) se regocija al apoderarse del abanico de la Condeza Attavani, para dar celos a Tosca, mientras pisa el cuadro pintado por Cavaradossi, atras el Sacristán y los esbirros de Scarpia. foto Edison Araya

La soprano armenia Lilit Soghomonyan fue una Tosca muy irregular en lo vocal, su caudal de voz lo maneja erráticamente, pero nos pareció más serio el hecho de haber desafinado en varias oportunidades, asimismo su actuación está llena de altibajos razón por la que como intérprete no logra comunicar emociones, y por cierto que Floria Tosca es pura pasión tanto en sus celos como en su enamoramiento, algo que ella, al menos en esta función no logró transmitir.

Los Esbirros de Scarpia encabezados por Spoletta (Pablo Ortíz) acosan al Sacristán (Sergio Gallardo) para que diga si Cavaradossi escondió al fugitivo. foto Edison Araya

Artem Golubev tenor ruso, abordó el complejo rol de Mario Cavaradossi, muy alejado en lo vocal de las exigencias requeridas, su volumen es escaso y en el registro medio cuesta escucharlo, su actuación es solo formal y al parecer poco convencido, a su favor fue mejor en el primer acto, después es creíble cuando es acosado por los esbirros de Scarpia para torturarle, pero fue frío en su aria final.

Alexandr Krasnov, fue el más desconcertante del trío protagonista, su voz de barítono se escucha solo en el registro alto, logró imponerse en el Te Deum, pero en el segundo en todo el registro medio fue inaudible, solo en los momentos de enojo mejora, pero su afinación es muy débil y con su actuación no logra dar el perfil del lascivo e intrigante Barón Scarpia.

El Te Deum final del primer acto, en primer plano al centro Scarpia (Alexandr Krasnov) foto Edison Araya

En los comprimarios se repitió casi el mismo elenco con la salvedad de Francisco Salgado que abordó en propiedad vocal y en actuación como Angelotti, asimismo el papel de Spoletta fue cantado con prestancia en lo vocal tanto como en actuación por Pablo Ortiz. El Pastor, transformado en esta ocasión en ángel, lo cantó musicalmente Belén Torres. Sergio Gallardo, Gonzalo Araya y David Gáez repitieron sus estupendas performances del elenco Internacional.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Uncategorized | 1 comentario

ELENCO INTERNACIONAL DE TOSCA.

TOSCA DE PUCCINI EN EL MUNICIPAL

La producción ofrecida por el Municipal de Santiago de la ópera Tosca de Giacomo Puccini -obra que ha conquistado a todos los públicos desde su estreno-, dejó una sensación agridulce en los espectadores, muchos de los cuales no dudaron en abuchear al staff de la producción una vez finalizada la versión.

Si bien concordamos que Tosca es un drama oscuro, nos parece que la obsesión por lo oscuro en el vestuario y escenografía termina por agotar, creemos que aplicar la ley de contrastes favorece cualquier desarrollo, aún más, el hecho que la escenografía (Wolfgang Gussmann) sea un cubo negro, obliga a entrar y salir por los extremos en una insistencia poco original que se acentúa con la iluminación de Ricardo Castro, quien sí tiene un logro importante en el último acto.

Angelotti (Jaime Moncada) llegando a la Iglesia. foto Edison Araya

El vestuario del mismo Gussmann, insiste en el negro y el gris, con pequeñas excepciones en Tosca y Cavaradossi, incluso uniforma en negro a mujeres y varones en la escena del Te Deum, conviertiendo la jubilosa celebración casi en rito fúnebre, incluso los pendones de la ceremonia son grises y negros, no nos cabe duda que hace 20 años en el estreno de esta minimalista producción, debe haber resultado novedosa e impactante, pero creemos que en la actualidad el efecto resulta demasiado pobre.

Llama la atención la importancia que se le otorga al cuadro de la Magdalena que Mario Cavaradossi está pintando en la iglesia, si bien este es uno de los detonantes de los celos de Tosca, pero de ahí que la pintura resulte intervenida por un niño, luego trasladada para tapar a los juguetones monaguillos, quienes sacan graciosamente sus cabezas por los lados, para enseguida arrojarla al suelo y pisotearla, para finalmente volver aparecer en el gran salón de Scarpia en el palacio Farnesio, solo para que el Barón y Tosca lo destrocen, nos parece excesivo.

El Sacristán (Sergio Gallardo) y Mario Cavaradossi (Leonardo Caimi) en la Iglesia. foto Edison Araya

La iglesia es identificada solo por una enorme estatua de la Virgen María, el salón del Barón Scarpia contiene únicamente una mesa en diagonal con pocos elementos, pero solitario aunque muy notorio se ve el puñal con que Tosca asesinará a Scarpia, en un recurso demasiado obvio, y por supuesto el cuadro de la Magdalena que solo aliviana la oscuridad de la escena.

Tosca (Melody Moore) y Mario (Leonardo Caimi) junto a la estatua del Vírge. foto Edison Araya

El tercer acto funde la explanada del castillo con la celda, con solo una abertura tipo ventana al fondo que permitirá el suicidio de Tosca, además una trampa en el suelo  permitirá la subida de Tosca hasta Mario, y posteriormente la subida y bajada de los fusileros de Mario Cavaradossi, sin duda nos parece este acto el mejor solucionado escenográficamente, tal vez gracias a la poderosa y efectiva iluminación.

La régie de Willy Decker tiene aciertos importantes tanto como elementos cuestionables, como su solución para el Te Deum y los desplazamientos del cuadro de la Magdalena, o el efusivo saludo de Mario con Angelotti, para luego preguntar quién eres tú, asimismo resulta extraño ver a un prisionero (Mario) sentarse burlonamente en la mesa de Scarpia, y aún más, servirse una copa de vino del mismo Barón, pero resuelve mejor la interacción entre Tosca y Scarpia, así como el expresivo gesto de Mario hacia Tosca, al comprobar que había sido fusilado de verdad.

Saludo de los Coros al final del primer acto. foto Edison Araya

Sorprendió al inicio del tercer acto, transformar al Pastor que canta cerca de la prisión en un ángel (alas incluidas) presente en la explanada de la prisión, independiente que la niña Constanza Wilson lo hiciera muy bellamente.

Konstantin Chudovsky logró de la Filarmónica de Santiago, hermoso sonido además de realzar los juegos melódicos particularmente en las maderas, tanto como sacar a luz frases que habitualmente no se realzan, fue muy atento en seguir a los cantantes, que a veces se excedieron en sus ritenutos, la poderosa orquestación de Puccini, que debe aplicar la dinámicas de la partitura, resultó en momentos excesiva para el volumen de los cantantes, pero sin duda apianar esos fragmentos, desvirtúa el objetivo del autor.

Tosca (Melody Moore) y el Barón Scarpia (Elchin Azizov) en el segundo acto. foto Edison Araya

La solvencia del Coro del Municipal de Santiago (Jorge Klastornick) se impuso una vez más, al tiempo que el debutante Coro de Niños del Municipal de Santiago (Cecilia Barrientos) lo hicieron estupendamente en lo vocal y con graciosa espontaneidad en actuación.

Consideramos que esta versión de Tosca adoleció de uno de sus componentes más potentes, esto es la emoción que fue demasiado dosificada, incluso las grandes arias solo fueron cantadas muy correctamente al igual que el potente Te Deum.

Aposento de Scarpia (Elchin Azizov), él al centro, a un costado con los esbirros Mario Cavaradossi (Leonardo Caimi)

Melody Moore que cantó como Floria Tosca posee una hermosa voz, que mostró poderosa en algunos fragmentos, en otros fue muy contenida, su actuación es dispareja, se la ve muy conciente de actuar pero no siempre natural, muestra de esto fue la escena con Scarpia cuando lo asesina, en contraste su aria Vissi d´arte fue de exquisita sensibilidad y belleza.

El joven tenor Leonardo Caimi fue un irregular Cavaradossi, él dueño de hermoso timbre tiene volumen discreto, observándose dificultades en el registro agudo, sin duda su gran momento fue E lucevan le stelle que cantó expresivamente, muy a favor su actuación es convincente.

Escena de la tortura, Tosca (Melody Moore) en el suelo, Mario (Leonardo Caimi) en brazos de los esbirros, que reciben instrucciones de Scarpia (Elchin Azizov). foto Edison Araya

El bajo Elchin Azizov fue un Barón Scarpia mucho más convincente en actuación, mostrando la maldad y lascivia del personaje, vocalmente posee una hermosa voz, pero el volumen es irregular, proyectó muy bien en el Te Deum pero en el clave segundo acto se mostró solo discreto.

Expresivo en actuación y muy bien vocalmente Jaime Mondaca como Angelotti, Gonzalo Araya fue muy solvente como Spoletta, más discreto el Sciarrone de Eleomar Cuello y muy sólido en voz y actuación David Gáez como el Carcelero.

El experimentado Sergio Gallardo mostró a un histriónico Sacristán con su excelencia vocal y actoral.

Saludo final Constanza Wilson, Eleomar Cuello, Jaime Modaca, Elchin Azizov, Konstantin Chudovsky, Melody Moore, Leonardo Caimi, Sergio Gallardo, Gonzalo Araya y David Gáez. foto Edison Araya

Una Tosca que deja más dudas que certezas, cuya puesta en escena hizo volver los abucheos al Municipal.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | 7 comentarios

SEGUNDO CONCIERTO EN LA FUNDACIÓN BEETHOVEN.

HOFKAPELLE DE WEIMAR EN LA BEETHOVEN.

En el segundo concierto de la Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas 2018, que anualmente organiza la Fundación Beethoven en el Teatro Municipal de Las Condes, se presentó la Hofkapelle Weimar dirigida por el violonchelista Peter Hörr.

La Hofkapelle Weimar durante su presentación. foto fundacionbeethoven

El conjunto integrado solo por cuerdas, presentó un interesante programa que permitió apreciar tanto su musicalidad como su cálido y hermoso sonido, en obras originales tanto como en acertados arreglos.

Gioacchino Rossini contaba solo con 12 años cuando compuso la Sonata para cuerdas Nº 4 en Si bemol mayor, según el propio autor escrita un poco a la rápida, solo en tres días para satisfacer la necesidad de hacer música en vacaciones, y como en el lugar solo había dos violines, violonchelo y contrabajo, simplemente la escribió para esa combinación.

Gioacchino Rossini. foto biografiasyvidas

La obra, que no fue muy del gusto de su autor, refleja en gran medida lo que a futuro será su estilo, ella es sin duda amablemente graciosa, y por cierto la creemos muy digna de ejecutarse en conciertos.

La versión fue cuidadosa en el desarrollo de los diálogos instrumentales, llamando la atención como el contrabajo conduce en cierto modo el segundo movimiento (Andantino) que recuerda fuertemente a las arias de ópera por su carácter cantábile, algo similar ocurre con el Allegretto final que tiene melodías muy líricas; al igual que en los movimientos anteriores el conjunto acentuó la claridad melódica y los diálogos entre voces.

foto musicaantigua

Siguieron con el Concierto para Cello y orquesta Nº 3 en La mayor de Carl Philipp Emanuel Bach, obra que en varios momentos recuerda el estilo de Gluck, fue interpretado por un excelente Peter Hörr, que posee un bello sonido además de una estupenda técnica, en la versión manifestó la expresividad clásica precisa, al tiempo que articulaciones y fraseos del chelista encontraron en el conjunto una estupenda respuesta.

La sensibilidad de Hörr sobresalió en el Largo maestoso, que es a la manera de una melodía acompañada de sensible carácter.

El chelista Peter Hörr. foto TLZ

En el tercero se pudieron observar bellos contrastes y precisas articulaciones en el conjunto, en su interacción con el solista que demostraba derroche técnico y gran expresividad en sus intervenciones. Una versión que nos habla claramente del estilo clásico que se estaba imponiendo y que los hijos de J. S. Bach estaban desarrollando.

Gustav Mahler. foto thegreatcourses

La segunda parte se inició con el bellísimo Adagietto de Quinta Sinfonía de Gustav Mahler, obra que a pesar de su brevedad y concisión goza de enorme popularidad, el original de la obra es para cuerdas y arpa, en esta ocasión el arpa se reemplazó por pizzicato de las cuerdas en un arreglo que conserva el espíritu del original, la versión fue calmadamente expresiva, como debe ser, llegando en momentos al dolor interior, el clímax fue de sobrecogedora belleza, y el final fue desvaneciéndose musicalmente en la nada, fue un goce para los mahlerianos presentes.

Hofkapelle Weimar. foto contintanorte

Finalizaron con el arreglo del mismo Mahler para orquesta de cámara del Cuarteto en Fa menor op. 95 (serioso) de Ludvig van Beethoven.

Este se caracterizó por el pulcro balance sin perder su intensidad expresiva, destacando la precisión en ataques y cortes. El Allegretto fue abordado con intencionalidad que despejó su carácter un tanto hermético, que se contrastó con los vibrantes diálogos del tercero en el que mostraron extraordinaria precisión en figuras y articulaciones.

El cuarto Larghetto expresivo- Agitato- Allegro, se enfocó con gran peso sonoro acentuando su expresividad y belleza.

El público ahora encendido, exigió dos encore que alivianaron la tensiones emocionalmente expresivas de las obras anteriores, se trató dos movimientos de dos de los Divertimentos de Wolfgang Amadeus Mozart tocados con infinita frescura y gracia, siendo ovacionados por los presentes.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | Deja un comentario

BRAHMS Y SHOSTAKOVICH EN LA FILAMÓNICA.

BRILLANTE SEXTO CONCIERTO FILARMÓNICO.

Otra jornada brillante, se vivió en el sexto concierto de la Temporada de la Orquesta Filarmónica de Santiago en el que se escucharon obras de Brahms y Shostakovich bajo la dirección de Konstantin Chudovsky.

Konstantin Chudovsky. foto IMG

El conjunto de la calle Agustinas sigue mostrando una calidad y hermoso sonido que sin duda son producto del gran profesionalismo que muestra cada uno de sus integrantes, y por supuesto de la responsabilidad de los maestros a cargo de las presentaciones.

En la primera parte se escuchó el hermoso y complejo Concierto para violín y orquesta. Op. 77 de Johannes Brahms, en el que participó como solista el concertino de la Filarmónica Richard Biaggini.

Johannes Brahms joven. foto classicalmusic

Considerado como uno de los grandes conciertos para violín, el concierto de Brahms superó ampliamente algunas controversias ocurridas con motivo de su estreno, asentándose como un gran desafío para todos los violinistas a través del tiempo.

La versión que escuchamos evitó objetivamente toda grandilocuencia, que muchas veces atenta contra el lirismo presente en el, y es en este concepto donde la dupla Biaggini Chudovsky logró uno de sus mayores éxitos, pues la sensible dirección fue el sustento para el lirismo tanto íntimo como a veces extrovertido que impuso Biaggini, es así que la batuta logró un balance sonoro que realzó cada uno de los diálogos con algunos instrumentos a solo.

Richard Biaggini. foto cineyliteratura

El noble sonido del solista y su musicalidad se acrecentaron con cortes y ataques perfectos de la orquesta, que decir del exquisito manejo dinámico del violín y su expresividad, así como la perfecta fusión entre los pequeños acelerando y retardando entre el conjunto y el solista.

La cadenza del primer movimiento permitió al solista hacer gala de su virtuosismo técnico y expresivo con sutiles pianissimo y sólidos forte.

Destacaremos el desempeño del oboe solista al inicio del adagio en su sensible introducción, este encontró su réplica en el violín que cantó con su instrumento en un movimiento que emocionó a los espectadores.

El tercero mostró al comienzo un sugestivo o pequeñísimo retardando en solista, al final de su primera frase, que acentuó el carácter un tanto zíngaro que tiene este movimiento; en su desarrollo podemos destacar una vez más los diálogos solista-orquesta y el manejo de las expresivas tensiones como en las progresiones, la estupenda versión provocó las más entusiastas reacciones del público que obligó a Biaggini a entregar fuera de programa un virtuoso Tzigane que ratificó todo su talento y musicalidad.

En la segunda parte interpretaron una soberbia versión de la Sinfonía Nº 5 en Re menor, Op. 47 de Dmitri Shostakovich, que creemos se convertirá en un referente en cuanto a versión, pues un Chudovsky inspirado acertó plenamente en el carácter dramático descriptivo que la sinfonía tiene, el que da luces sobre la controversia que se generó luego del estreno de su ópera Lady Macbeth del distrito de Mtsensk, que sirvió para que la dictadura de Stalin prácticamente prohibiera a Shostakovich, este según los dictados del “realismo socialista” había trasgredido las normas que debían construir el nuevo hombre, la respuesta del compositor vino con esta sinfonía donde sin apartarse de su estilo, aparentemente volvía a los oficial, el dictador se dio por satisfecho, por supuesto en su ignorancia musical no captó la ironía expuesta por el compositor.

El compositor Dmitri Shostakovich. foto es.medici

Poderosos chelos y contrabajos dieron comienzo a la obra con gran musicalidad en la primera frase, que da paso a un desarrollo lleno de sugerentes contrastes, en su carácter dramático, destacamos la intencionalidad de los perfectos fraseos que contribuyó a una espléndida claridad en el cruce de los diferentes temas.

Nuevamente chelos y contrabajos iniciaron perfecta y musicalmente el segundo movimiento que nos conduce a su irónico desarrollo, donde no podemos dejar de señalar la sutileza de los pianissimo y la perfección de los pizzicato, este fue otro de los triunfos de la versión.

El dramático, oscuro e intenso tercer movimiento alcanzó cimas expresivas, no podemos olvidar el bello sonido de las cuerdas en especial los violines, así el como la orquesta logró increíbles pianissimo que mantuvieron en vilo a los presentes, para luego concluir en el emocionante final del esta parte, que lleva a esa fanfarria gloriosa que da inicio a la cuarta parte y final, aquí Chudovsky logró perfectos acelerando y contrastes, en un continuo de progresiones dinámicas y expresivas, que al culminar en el poderoso final, logró que el público se pusiera de pie a ovacionar por más de cinco minutos a la Filarmónica de Santiago y a su director Konstantin Chudovsky, agradeciendo la magnífica interpretación.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | 1 comentario

PAUL TAYLOR DANCE COMPANY.

PAUL TAYLOR DANCE COMPANY DESLUMBRA AL MUNICIPAL

La presencia en el escenario del Municipal de Santiago de la Paul Taylor Dance Company, será recordada como uno de los grandes eventos del año, compañía que sigue mostrando su vigencia invariable a lo largo de toda su existencia.

En el grupo no existen las estrellas, todos lo son debido a que cuentan con una técnica perfecta que hace que el espectador sienta la sensación que todo lo que se ve es de una naturalidad y facilidad enorme.

Si tuviéramos que definir su presencia, esta es al mismo tiempo de una levedad a ratos poética, contrastada con fuerza y vigor, todo complementado con su soberbia presencia escénica.

Momento de esplanade. foto Josefina Pérez

Sus desplazamientos copan y cierran espacios en un continuo de movimientos o pausas que asombran en su plasticidad, saltos y caídas incluido desplazamientos a ras de suelo son de inusitada perfección, es como si respiraran todos juntos insertos en un solo organismo.

Paul Taylor en su modernismo no abandona lo clásico y esto se traduce que sus coreografías son siempre novedosas en pasos y soluciones grupales, y a pesar que podría pensarse que se trata de danza pura, Taylor incluye algunos mensajes explícitos con los que transmite sensaciones y emociones, las que se complementan para una cabal comprensión, con una breve introducción argumental en el programa de mano, creemos importante señalar que tanto a mujeres como a varones se les exige lo mismo, diferenciándose solo en los acercamientos de parejas que requieren algunas coreografías.

Momento de Esplanade. foto Josefina Pérez

También podemos afirmar que en sus coreografías la danza se convierte en un todo con la música, siguiendo sus tensiones y relajaciones, agregando otro elemento que aporta perfección a la presentación.

Todo lo anterior se complementa con el vestuario y la iluminación así como con algún elemento escenográfico que contribuye a explicitar las ideas coreográficas agregando magia adicional.

Momento de PIazzolla Caldera. foto Josefina Përez

Esplanade fue la primera de las coreografías obra que cautiva por su energía juvenil, esta fue creada a partir de un mínimo incidente callejero nos lleva un poco a la vertiginosa actividad de una ciudad fijando la vista en algunos de los múltiples personajes que pululan en ciudades y parques, el vestuario de John Rawlings se complementa perfectamente con la iluminación de Jennifer Tipton.

Con apoyo de un gran panel de sugerente color pastel y una serie de simples lámparas colgantes creado por Santo Locuasto que también realizó el pertinente vestuario, la compañía nos presenta luego Piazzolla Caldera, la que basada en la partitura del músico argentino expones la génesis del tango en los burdeles de Buenos Aires a comienzos del siglo XX.

La fusión música danza propuestas resultan de gran atractivo tanto por la fuerza arrabalera de la coreografía, en su perfecto manejo de conjuntos, dúos y un singular solo femenino, que atraviesan este cruce de pulsiones amorosas, que arrebató al público.

Momento de Promethean Fire. foto Josefina Pérez

La coreografía final Promethean Fire, que utiliza los arreglos orquestales de Leopold Stokowski para obras de Bach, fue una perfecta fusión entre danza, música e imagen, la compañía vestida de negro con líneas grises en trajes similares para mujeres y varones, crearon fascinantes imágenes con el auxilio de la precisa iluminación que cierra o abre espacios, mientras los bailarines resuelven todo tipo de figuras algunas de gran dificultad.

Momento de Promethean Fire. foto Josefina Pérez

El contraste entre vestuario con el color de la piel de los bailarines que se realza con la iluminación (Jennifer Tipton), se transforma en un todo de carácter hipnótico tanto por los mensajes implícitos como explícitos del hilo conductor, logrando mantener casi en vilo a los espectadores, los que al finalizar ovacionaron sin cansarse a cada uno de los integrantes de la Paul Taylor Dance Company, en una velada que será recordada por mucho tiempo como de lo mejor en el campo de la danza.

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Uncategorized | Deja un comentario

SHAKESPEARE EN TRES COMPOSITORES.

MÚSICA INSPIRADA EN SHAKESPEARE EN EL MUNCIPAL.

El Municipal de Santiago, sigue sorprendiendo a su público en las Temporadas de la Orquesta Filarmónica de Santiago con programaciones originales y de gran interés, anteriormente obtuvo un resonante éxito con la presentación semi actuada de la breve ópera de Rimsky Korsakov, Mozart y Salieri, ahora nos introduce en la figura de William Shakespeare, presentando tres obras inspiradas en trabajos del bardo inglés, una de ellas con una pequeña escenificación.

El joven compositor Ignacio Salvo. foto latercera

Como primera obra Pedro Pablo Prudencio condujo a la Filarmónica, dirigiendo el estreno de la Obra ganadora del Primer Concurso de Composición del Municipal de Santiago, galardón que recayó en el joven compositor Ignacio Salvo de solo 23 años, quien en su obra La isla encantada recreó dos escenas de La Tempestad las que llamó; Ariel e Idilio (Miranda y Ferdinando).

La estupenda dirección de Pedro Pablo Prudencio destacó la transparencia de la composición y su cuidadosa orquestación, con ella Salvo consigue la creación de sugerentes atmósferas a través de recursos timbrísticos y la intercalación de pequeñas melodías en un logrado equilibrio, la dirección consiguió expresivas progresiones dinámicas. El Idilio nos muestra diálogos que describen a los personajes a quienes se asignan esquicios melódicos, algunos de ellos algo danzables.

El público recibió con bastante entusiasmo el estupendo trabajo de Ignacio Salvo, quien a pesar de su corta trayectoria ya conoce el significado del triunfo, pues ha ganado diversos certámenes.

Piotr Ilich Tchaikovsky. foto pinterest

Continuaron con una de las obras más populares de Piotr Ilich Tchaikovsky, la Obertura-Fantasía Romeo y Julieta, el conjunto mostró una vez más el bello sonido que les está caracterizando, en una versión con énfasis en lo dramático que dio cuenta de las contingencias que quiere reflejar su autor, la batuta logró dar plenamente el carácter solemne y oscuramente dramático del final, luego el público respondió con largos y cálidos aplausos.

Felix Mendelssohn. foto informandoyformando

Para cerrar el programa en la segunda parte se escuchó y tal vez por primera vez en nuestro país, la versión integral de la música que Felix Mendelssohn escribió para la celebérrima comedia de Shakespeare, Sueño de una noche verano, que consulta  actores, dos sopranos y coro femenino.

Pedro Pablo Prudencio dirigiendo Sueño de una noche de verano. foto Edison Araya

Recordemos que Mendelssohn era un adolescente cuando conoció la obra de Shakespeare, siendo tal su impresión que tan solo con 17 años escribió la Obertura, que sintetiza perfectamente el mundo mágico que se recrea en la obra, anticipando algunos de los temas que aparecerán después cuando el rey Federico Guillermo IV de Prusia le encargó componer la música incidental para Sueño de una noche de verano, que conserva todo el espíritu de la juvenil obertura, escrita casi 17 años antes.

Las sopranos Yaritza Véliz (izq.) y Tabita Martínez, sentado Héctor Noguera y sobre los pétalos Tita Iacobelli. foto Edison Araya

En la versión que escuchamos, sin duda que lo más logrado fue lo musical, Pedro Pablo Prudencio solo con algún olvidable leve desajuste, condujo con pulso firme las diversas secciones desde el logrado carácter contrastante de la Obertura, a la sutileza del Nocturno, el carácter casi impetuoso de la Marcha nupcial, tanto como en los melodramas que acompañan textos de actores, asimismo consideramos notable la participación de las sopranos Yaritza Véliz y Tabita Martínez y el Coro Femenino del Coro del Municipal de Santiago (Jorge Klastornick), que realzaron bellamente las dos partes en que participan.

Uno de los momentos más logrados en lo teatral, el final de la “tragi-comedia” de Píramo y Tisbe, Tita Iacobelli como Tisbe y Héctor Noguera, Píramo. foto Edison Araya

En relación a la semi teatralización de Fabiola Matte, quien también asesoró el guión, es donde encontramos algunas objeciones de forma; en ella actuaron Héctor Noguera y Tita Iacobelli, quienes asumieron algunos de los múltiples roles incluyendo algo de narración, pero como esta producción fue pensada para el Pequeño Municipal, creemos que la adaptación será de difícil comprensión para los niños, en primer lugar porque solo aparecen algunos de los muchos personajes y el salto entre las escenas no queda claro, solo el momento de teatro dentro del teatro con la Tragi-Comedia de Píramo y Tisbe existe sentido cerrado de escena, por otro lado la perfecta dicción de Héctor Noguera no encontró la correspondencia necesaria en Tita Iacobelli en particular por usar un remedo de voz infantil bastante irritante, que hizo que su dicción no siempre se entendiera.

El Coro Femenino del Municpal de Santiago. foto Edison Araya

La idea nos parece genial, pero creemos que habría sido mejor utilizar un narrador que enlazara algunos de los diálogos escogidos, para que los actores los interpretaran, no obstante estos factores no impidieron que el resultado final fuera altamente positivo considerando la seriedad de una propuesta que el público aplaudió entusiastamente.

Agradeciendo al final Tita Iacobelli, Jorge Klastornick, Héctor Noguera, Pedro Pablo Prudencio, Yaritza Véliz y Tabita Martínez. atras la Filarmónica de Santiago y el Coro. foto Edison Araya

Gilberto Ponce. (CCA)

Publicado en Criticas | 2 comentarios