BRILLANTE TERCERA DE MAHLER POR LA FILARMÓNICA EN EL MUNICIPAL.

 LA TERCERA SINFONÍA DE MAHLER POR LA FILARMÓNICA DE SANTIAGO EN LA TEMPORADA 2026

Hablar sobre la Tercera Sinfonía de Gustav Mahler, es hacerlo no solo sobre una de sus obras más extensas, ya que se trata de una obra que abarca tanto mundos físicos, como espirituales.

Bien sabemos que su autor plasmó en sus obras gran parte de su intensa búsqueda espiritual, tanto como rememorando imágenes de su infancia o de algunos hitos trascendentes de su tormentosa vida.

La Tercera Sinfonía en Re menor muestra en gran medida su fascinación por la Naturaleza, él aseguró en más de alguna oportunidad, la intención que algunas de sus obras la reflejaran de la mejor forma posible, tanto que el oyente la viviera y sintiera con solo escucharla; bien sabemos que en muchas de sus obras estas descripciones son insólitamente certeras, tanto como en esas abruptas interrupciones, con acordes y melodías de marchas militares, que le acompañaron en su infancia, pues vivía cerca de algunos regimientos.

Mahler no da tregua en sus alusiones a paisajes o hechos que le afectaron, sin duda en ello radica el fervor que provocan sus obras, ya que estas se conectan con lo más profundo del espíritu de sus públicos.

Esta obra consta de seis movimientos, aunque en el proyecto original eran siete, pasando este último a ser el final de su Cuarta Sinfonía, y su partitura no solo es de grandes exigencias para sus intérpretes, también lo es para los oyentes, debido a la gran cantidad de elementos que propone, tanto como por la duración de sus partes, en este caso el primero dura sobre cuarenta minutos, exigiendo mucha concentración por sus diferentes estímulos.

Mahler propuso en primera instancia nombres para cada una de sus partes, en los que queda constancia los tópicos que alcanza, luego los retiró, pero creemos que, estos sin duda ayudan a la mejor comprensión de cada parte y de los mundos que el autor pretende abarcar, estos fueron los nombres originales;

Primer movimiento “El dios Pan entra triunfalmente en el verano”.

Segundo, “Lo que me enseñan las flores de la Pradera”

Tercero, “Lo que me enseñan los animales del Bosque”

Cuarto, “Lo que me enseña el Hombre o la Gente” (Texto de F. Nietzsche, Así habló Zaratustra; Canción de la Medianoche) que canta una Contralto.

Quinto, “Lo que me dicen las campanas de la mañana o los Ángeles”, que cantan un Coro de Niños y un Coro Femenino y una Contralto.

Sexto, “ Lo que me enseña el Amor (Dios)».

Como vemos un verdadero universo, como bien fue calificado el Concierto en el programa de mano.

         Paolo Bortolameolli, Evelyn Ramírez los Coros y la Filarmónica durante el concierto. foto Alberto Díaz

Participaron la Orquesta Filarmónica de Santiago, el Coro Femenino del Coro del Teatro Municipal y un Coro de adolescentes, fundamentalmente niñas, la Contralto Evelyn Ramírez todos dirigidos por Paolo Bortolameolli.

El claro y preciso gesto de la batuta condujo certeramente la compleja arquitectura, pues se debe considerar que casi todos de sus seis movimientos poseen secciones contrastantes y allí radica el desafío de otorgar unidad al todo y a cada parte en particular, en este sentido Bortolameolli logró una versión unitaria desde la fanfarria del comienzo, hasta el apoteósico final con esos impresionantes golpes de timbal.

Debiendo pasar por constantes cambios de carácter, resolviendo temas enfrentados, cambios de ritmo y pulso que incluyen esos ambiguos y numerosos “grupos de corcheas en sucesiones de 5 o 7 en un tempo, y siempre cuidando que lo esencial salga a luz tanto como relevar los exigentes solos instrumentales, tan importantes en los enlaces temáticos, en ellos sus intérpretes desplegaron toda su excelencia como músicos.

                            Paolo Bortolameolli dirigiendo en otro momento del concierto. foto Alberto Díaz

No obstante los indudables valores de la versión, hacemos algunas observaciones, que bien pueden haber sido modificadas en la repetición del día siguiente.

A nuestro juicio pensamos que el manejo de algunos de los contrastes fueron excesivamente lentos, restando el efecto deseado, principalmente en el complejo y extenso primer movimiento, asimismo creemos que algunas secciones fueron demasiado contenidas, como ocurrió en el tercer movimiento, aunque en esa misma parte resultó de belleza conmovedora la parte con la trompeta desde la entrada a la platea.

En contraste el cuarto movimiento “Canto de la Medianoche” del Zaratustra de Nietzsche» fue certero al traducir musicalmente la profundidad filosófica del texto, fundamental en ello fue la participación de la mezzosoprano Evelyn Ramírez, quien con su hermosa voz y musicalidad planteó las existenciales preguntas y respuestas del trozo, teniendo el soporte preciso en el acompañamiento de Bortolameolli y la orquesta.

Varias interrogantes nos planteó la única parte coral de la sinfonía, escrita para Coro de Niños y Coro Femenino; primero consideramos que Mahler como el gran orquestador que fue, sabía muy bien de timbres, y como las voces de niñas y más aun si si son adolescentes, se confunden en cuanto a timbre con las voces adultas, por ello son aconsejables los niños varones que tienen un timbre más incisivo y combinan mejor con el Coro Femenino, por ello creemos que el efecto deseado se perdió, porque en esta ocasión fueron casi todas niñas, con un par de niños varones, y en un número muy insuficiente para el sólido Coro Femenino del Teatro Municipal dirigido estupendamente por Alejandro Reyes.

El Coro de Niños cuyo nombre y director (a) no se mencionan en el programa, se desperfiló vocalmente sin lograr entenderse los diálogos y las imitaciones planteadas en la partitura, con el agravante que todos cantaron en un solo bloque y no en dos, resultando también afectadas las sólidas intervenciones de la solista con esta disposición.

Paolo Bortolameolli, Evelyn Ramírez, los Coros y la Orquesta Filarmónica interpretando Mahler. foto Alberto Díaz

El sexto movimiento, tal vez el más profundo de todos, por su sentido espiritual universal, parte donde Mahler utiliza un movimiento Adagio con fuerte predomino de las cuerdas como medio para explicitar el significado del Amor universal (Dios), este es en general solemne y sereno, los bronces y maderas solo los usa para los clímax expresivos, consideramos que este movimiento fue estupendamente enfocado por un inspirado Bortolameolli, logrando una progresión dinámico expresiva de gran contenido emocional, mientras que simultáneamente obtenía una potente y musical respuesta de cada uno de sus músicos, logrando un resultado tan emotivo como poderoso.

La enorme ovación fue testimonio del impacto provocado en los asistentes, que reconocieron los valores y excelencias de una versión, que independiente de algunas observaciones, llegó plenamente al espíritu de lo que creemos Gustav Mahler se propuso

Otra gran fecha de la Temporada 2026 de la Orquesta Filarmónica de Santiago en el Teatro Municipal.

Gilberto Ponce (CCA)

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