ORATORIO DE MENDELSSOHN CELEBRA PRIMER AÑO DE LA GRAN SALA SINFÓNICA

                              LA GRAN SALA SINFÓNICA CELEBRA SU PRIMER CUMPLEAÑOS.

Hace un año atrás, se cumplió uno de los más grandes anhelos de la Orquesta Sinfónica Nacional, luego de años de espera, se inauguraba la Gran Sala Sinfónica Nacional, en un imponente edificio que además congrega otros estamentos de la Universidad de Chile.

El conjunto es un valioso regalo a la comunidad, tanto por la sala misma, sede de la Sinfónica, como por los servicios que prestarán sus instalaciones, ubicadas en un punto neurálgico de la ciudad.

Pero lo que nos ocupa es la sala, que se anunció tendría una acústica de clase mundial, desarrollada por uno de los grandes expertos internacionales.

Ese no era solo el deseo de las autoridades de la Universidad de Chile, también de las del CEAC, que son los responsables de ella, ya que todo se complementaría con la comodidad y calidez de la misma.

La Sinfónica Nacional, Coros Sinfónico y Camerata Vocal, Solistas  y el Director Helmuth Reichel durante eñ concierto.  foto Jackeline Uribe

Ese día y una vez finalizada la interpretación de la Novena Sinfonía de Beethoven, obra escogida para inaugurarla, Maximiano Valdés el director invitado, se dirigió al público para felicitar a las autoridades por el recinto, pero honestamente aclaró que, la sala requería de un cuidadoso trabajo de corrección acústica, en efecto, depende de la ubicación donde uno se ubique, para que se escuche mejor o peor, cuando en una sala bien ajustada o afinada, la ubicación es indiferente.

Pensamos entonces que vendría un cuidadoso proceso de corrección, pero se supo que el ingeniero acústico ya había abandonado el país y al parecer no existe una garantía sobre su trabajo, por lo que los paneles acústicos que se encuentran sobre la orquesta, no han sido al parecer modificados, en consecuencia hay familias instrumentales que sobre suenan mientras otras lo hacen opacas, los violines han sido los más perjudicados, lo hemos planteado en reiteradas oportunidades, porque creemos que para los músicos que dan todo de si mismos, eso es, por lo menos injusto.

                      El Director Helmuth Reichel dirigiendo el Oratorio de Mendelssohn foto Jackeline Uribe

En lo extra musical, sorprende que las terminaciones del acceso a la sala, entre la vereda y los escalones aún no concluyan, con desniveles (en obra gruesa) que según nos dijeron, han provocado la caída de al menos dos personas.

Estamos consientes que estas consideraciones pueden causar molestias, pero las hacemos por el respeto y gran aprecio que sentimos por la Sinfónica Nacional y los otros conjuntos del CEAC.

La extensa velada consistió primero en una intervención de rayos láser acompañada de órgano interpretado por Danilo Rodríguez de quince minutos, luego cuatro discursos, para continuar con el Oratorio Elías de Mendelssohn, cuya primera parte concluyó a las 21.30, razón que indujo a parte del público a retirarse de la sala, lo que lamentablemente continuó lentamente durante el desarrollo de la segunda parte del oratorio.

Pensamos que si las autoridades saben cuanto durará todo el evento, deberían iniciarlo tal vez a las 18.30 ya que en esta ocasión la función finalizó cerca de las 22.45, evitando así la molestia de solistas, músicos y coro al ver como parte de los asistentes se retiran.

                  El barítono Christian Senn que interpretó el rol del Profeta Elías foto Jackeline Uribe

En la interpretación participaron el Coro Sinfónico y la Camerata Vocal de la Universidad de Chile junto a los solistas Pilar Garrido soprano, Carolina Faria mezzosorano, Gonzalo Quinchahual tenor y Christian Senn barítono, que asumió como el Profeta Elías, Helmuth Reichel fue el maestro invitado la obra, creemos que su versión tuvo dos momentos muy diferenciados, una primera parte bastante laxa, con falta de las tensiones propias de la obra, no olvidemos que los incidentes que trata son bastante dramáticos y descriptivos, para ello el compositor utiliza la orquesta completa, cuatro solistas y un gran coro que canta a cuatro y ocho voces, incluso conjuntos corales más reducidos, también pide la posibilidad de incluir un niño soprano solista (ángel).

Mendelssohn estaba consciente que a partir de los modelos de Bach y Händel en lo contrapuntístico, adicionaría la expresividad del romanticismo que era el estilo de 1846 cuando se estrenó, estilo que había desarrollado con maestría en otras obras.

                              Helmuth Reichel dirigiendo a la Snfónica durante el concierto foto Jackeline Uribe

La obra se inicia con una breve invocación de Elias, que da paso a la orquesta en una sección fugada que inician las cuerdas, que resultó desajustada en pulsos, agregándose luego el resto en un cresscendo imponente hasta el poderoso y solemne ingreso del coro (Ayúdanos Señor), que resultó solo discreto, sin un real peso expresivo.

Creemos que la tensión expresiva corrió por cuenta de los solistas, y en lo que respecta al coro que tiene importantes intervenciones, particularmente en el enfrentamiento entre los Profetas de Jehovah y los de Baal, fueron solo formales aún más los de Baal sin la fuerza requerida, incluso en uno de los momentos más significativos, al requerir los profetas la respuesta del dios Baal, este lo hace con un gran silencio dramáticamente expresivo, que resultó sin ninguna relevancia.

                 Las solistas Pilar Garrido soprano y Carolina Faria mezzosoprano foto Jackeline Uribe

La segunda parte sufrió un vuelco en tensión y expresividad, con un Helmuth Reichel en una actitud mucho más incisiva que por supuesto le otorgó la vitalidad exigida por la partitura, para llegar así exitosamente hasta los imponentes coros finales.

Los coros Sinfónico y Camerata Vocal preparados por Juan Pablo Villarroel cantaron en esta oportunidad con voces poco timbradas, diferenciándose escasamente las voces masculinas, que tuvieron además poca presencia, las contraltos sin el perfil del hermoso timbre acostumbrado, pero sin duda fueron las sopranos que además de seguras, fueron la cuerda que logró el mejor cometido.

Los conjuntos o coros más reducidos a cargo de la Camerata Vocal fueron cantados con solvencia.

No podemos dejar de mencionar algo serio, la afinación grupal fue en varios de los coros, muy poco precisa, aunque mejoró en la segunda parte.

    El barítono Christian Senn y el tenor Gonzalo Quinchahual durante el concierto foto Jackeline Uribe

La soprano Pilar Garrido cantó con hermosa y musical voz en sus solos, dúos, tríos y conjuntos, destacaremos su “Escucha Israel” de la segunda parte y valoramos que cuando tuvo que cantar como el Ángel, alivianara su voz para asimilarla a la de un niño, como lo deseaba el compositor.

Carolina Faria la mezzosoprano, además de un bello timbre es muy segura y musical, sus solos y conjuntos fueron de gran calidad, el tenor Gonzalo Quinchahual en todas sus intervenciones lo hizo con su hermosa voz, musicalidad y estilo.

El barítono Christian Senn asumió el exigente y complejo papel de Elías, lo hizo con propiedad y solvencia siendo su mayor éxito el aria de la segunda parte “Ya basta, Señor, ahora quítame la vida” sensiblemente cantado y estupendamente acompañado por Reichel y la orquesta.

Para el trío de ángeles se agregó la soprano Camila Guggiana a la soprano y a la mezzo solistas parte que cantaron con sensibilidad y musicalmente.

La fuerza y belleza de la obra y la interpretación de la segunda parte, consiguió una gran y entusiasta respuesta del público.

Todos los intérpretes del Oratorio de Mendelssohn agradecen las ovaciones del público foto Jackeline Uribe

Gilberto Ponce (CCA)

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