CLAMOROSO ÉXITO DE ANDREA CHÉNIER EN EL MUNICIPAL DE SANTIAGO.
Entre ovaciones mezcladas con exclamaciones de admiración, volvió luego de varias décadas de ausencia, Andrea Chénier la tensa y hermosa ópera de Umberto Giordano, en una producción que respetando fielmente las indicaciones de sus creadores, mezcló con talento e inteligencia la modernidad con la tradición.
Videos como auxilio de la modernidad en el ámbito escenográfico, de eficacia asombrosa, porque jamás se perciben las filmaciones de apoyo al relato, logrando con ello un vigor emocional de la mejor factura, así se recreó con fidelidad el período previo a la Revolución francesa para luego centrarse en el terrible período conocido como “El Terror”, haciendo entender porqué uno de los personajes exclama, “la revolución devora a sus propios hijos”.
Condesa di Coigny (Marcela Zavala) ,recibe a sus invitados, sentada de blanco su hija Maddalena (Yunuet Laguna), nótese el marco quebrado y chueco, reflejo del mundo en descomposición. foto Alberto Díaz
En relación a lo anterior, riguroso fue el acercamiento al vestuario y peinados femeninos y masculinos, tanto como en el mobiliario y algunos usos y costumbres, como metaforizar poesía y danza – de estupenda factura y buen gusto el ballet alegórico de la fiesta-, mientras que al mismo tiempo se anticipan los conflictos entre la nobleza, sirvientes y pueblo, simbolizados por la ruinas de un mundo en descomposición que anteceden y rodean el marco escenográfico, elemento que se incrementará durante el período revolucionario.
Todo lo anterior es recogido en lo que llamaremos cuatro cuadros vivientes (actos) que conforman la propuesta.
Creemos que esta pretende exaltar la locura y tragedia que envolvieron uno de los acontecimientos claves en la historia de la humanidad, sucesos que de una u otra forma, se han replicado en las diversas revoluciones conocidas a través de la historia, y que ha conllevado a la trágica muerte de millones de seres humanos.
El brillante equipo de producción fue integrado por Pier Francesco Maestrini en la Dirección de escena, Nicolás Boni en Escenografía, en el Diseño de Video Nicolás Boni con Matías Otárola, mientras que el ajustado Vestuario fue de Stefanía Scaraggi, la Iluminación merece una consideración especial, pues recrea certeramente a los grandes pintores del período, con derroche de claroscuros, esta correspondió a la dupla Danielle Naldi y Ricardo Castro, mientras que la brillante Coreografía fue de Silvia Giordano. (Esta producción fue estrenada en el anteriormente en el Teatro Comunal de Bolonia)
Sola la Condesa di Coigny (Evelyn Ramírez) contempla el derrumbe e incendio de su mundo. foto Alberto Díaz
La Dirección Musical fue de Sergio Alapont, quien con austero y preciso gesto condujo a los dos elencos, manifestando un cuidadoso seguimiento de todos los solistas, comprimarios y coro; la Filarmónica de Santiago le respondió con altísimo nivel que acostumbra, tanto en las grandes escenas como en aquellas más íntimas, siempre con hermoso y musical sonido, además de afinación perfecta.
El Coro del Teatro Municipal dirigido por Alejandro Reyes, como siempre exhibiendo sólidas, bellas y afinadas voces, además de mostrarse como estupendos actores.
Saqueos e incendios durante el período del Terror, omnipresente la escultura de Marat foto Alberto Díaz
ELENCOS. (Debemos aclarar que presenciamos las funciones de los días 6 y 7 de Julio)
(Función del 6 de julio)
El tenor Antonio Gandía asumió como Andrea Chénier, creemos que posee una hermosa voz, pero algo liviana para el rol, aunque de gran musicalidad y en justicia debemos reconocer que en el desarrollo de la función esta adquirió volumen que le permitió brillar en sus grandes dúos, y como además se trata de un muy buen actor, su convicción y prestancia le convirtieron en uno de los triunfadores de la función.
Una gran voz y presencia escénica tiene la soprano Gloria Jieun Choi que asumió como Maddalena di Coigny, logrando mostrar toda la evolución de su personaje desde la noble un tanto hastiada de la vida cortesana, hasta que descubre el amor en el rebelde poeta Andrea Chénier, como en sus posteriores desventuras en el período del Terror, para decidir finalmente morir en la guillotina junto a su amado;por su gran manejo vocal que es de gran expresividad, logró conmover al público que la ovacionó.
Durante el imperio del Terror, sala del juicio donde se condenará a Chénier. foto Alberto Díaz
Otro de los personajes claves del drama es Carlo Gerard, que cantó el bajo Gihoon Kim, rol donde primero será sirviente en la casa de la Condesa di Coigny y posteriormente un importante revolucionario, secretamente enamorado de Maddalena, pero manteniendo un alma noble que le hace primero, tratar de ayudar a Chénier y posteriormente a ambos amantes para que según sus deseos, inmolarse juntos en la guillotina.
Kim posee hermosa y poderosa voz que acompaña de una convincente actuación, para un personaje de continuos cambios emocionales que expresa convincentemente en cada una de sus arias, tanto que le convirtieron en otro de los grandes triunfadores.
Si bien no se trata de un gran papel en extensión, sí lo es en importancia, se trata de Roucher el amigo y consejero de Chénier, vital en los sucesos de la revolución, este fue estupendamente cantado y actuado por el barítono Ramiro Maturana.
Maddalena (Yunuet Laguna) y Chénier (Denys Pivnitskyi) antes de subir a la guillotina, atrás el pueblo ansioso de presenciar la ejecución, las que ya se habían convertido en espectáculo cotidiano. foto Alberto Díaz
Entre los comprimarios encontramos a tres que asumieron dos roles, ellos fueron la mezzosoprano Evelyn Ramírez que con gran actuación y su espléndida voz, dio vida primero a la Condesa de Coigny, causando gran impresión por su prestancia escénica al final del primer acto, cuando sola contempla como su mundo se incendia y derrumba, más tarde en el tercero conmoverá como Madelón la abuela que entrega a su nieto a los revolucionarios, para morir si es preciso por la causa.
Sergio Gallardo fue el otro experimentado que asumió primero como Pietro Fléville y luego como Fouquier Tinville, un cortesano y un testigo en los juicios revolucionarios, en ambos roles con su habitual gran actuación e impecable en lo vocal.
Madelón (Marcela Zavala)) entrega a su nieto a la causa revolucionaria. foto Alberto Díaz
La Mulata Bersi que primero es sirviente de Maddalena para luego durante la revolución su defensora y acompañante, lo cantó y actuó convincentemente Paulina González.
Con solvencia asumió Gonzalo Araya en el primer acto como el Abad que trae malos presagios, para posteriormente convertirse en el perverso Increíble el espía de los revolucionarios.
Completaron con solvencia el elenco Matías Moncada como Mathieu y Pedro Alarcón en tres papeles menores.
Una función ovacionada larga y calurosamente por el público.
Andrea Chénier (Antonio Gandía) y Maddalena (Gloria Jieun Choi) cantan «Viva la Muerte» antes de subir a la guillotina. foto Alberto Díaz
Función 7 de julio.
Cantó el rol titular de Andrea Chénier el tenor Denys Pivnitskyi, quien es dueño de un poderoso caudal vocal que afortunadamente maneja con inteligencia, consiguiendo con ello los contrastes dinámicos necesarios del desarrollo dramático, además su actuación es convincente,destacaremos que su desempeño fue siempre en ascenso siendo sus mayores logros los dúos con la soprano, que sin duda fueron de una electrizante expresividad.
Yunuet Laguna, soprano fue Maddalena di Coigny, que con su hermosa, cálida y poderosa voz, perfiló los diversos estados emocionales que exige su rol, su expresividad vocal es muy superior a la corporal, algo que superó con creces en sus dúos con el tenor, en el “Viva la muerte”, porque les llevará a vivir un amor eterno, fue desgarrador antes de caminar hacia la guillotina. Ambos recibieron enormes ovaciones.
Chénier (Antonio Gandía) es condenado a muerte junto a otras personas, y se despide brazo en alto de Maddalena (Gloria Jieun Choi) que está sola en un plano superior. foto Alberto Díaz
El bajo barítono Giuseppe Altomare asumió el clave papel de Carlo Gerard, él une a su hermosa voz una gran presencia escénica, otorgándole gran veracidad a su personaje, asumiendo todas las contingencias del complejo Gerard, fue otro de los grandes triunfadores de la función.
El importante papel de Roucher lo asumió con la prestancia acostumbrada Javier Weibel.
Francisca Muñoz puso todas sus grandes cualidades vocales y actorales al servicio de La Mulata Bersi.
Los cantantes que asumieron dos roles en esta función fueron: Pamela Zavala a quien le faltó mayor prestancia escénica y vocal como la Condesa di Coigny, en contrario se superó ampliamente como la abuela Madelón.
El pueblo observa regocijado como Andrea Chénier (Antonio Gandía) y Maddalena (Gloria Jieun Choi) caminan hacia la guillotina, ella ocupó el lugar de otra condenada a muerte, foto Alberto Díaz
Cristián Lorca vocalmente es muy seguro y ha ganado mucha naturalidad como actor, razón por la que fue convincente como Pietro Fléville y Fouquier de Tinville.
David Rojas primero fue en genial y estereotipado Abad para luego adquirir toda la perversión del Increíble.
Matías Moncada volvió a cantr como Mathieu, junto a Homero Pérez- Miranda en tres roles menores.
Una producción que sin duda será recordada por mucho tiempo, por su belleza y buen gusto, en tiempos en el que muchos teatros “innovan” con monumentos al mal gusto, trasgrediendo todas las intenciones de sus creadores.
Bien por el Municipal de Santiago que innova realmente conservando al mismo tiempo la esencia y espíritu de las obras maestras.
Gilberto Ponce (CCA)











