PIANISTAS EN LA ISIDORA ZEGERS.

CONCIERTO PARA DOS PIANOS Y CUATRO MANOS.

Dos excelentes pianistas chilenas, dueñas de una amplia trayectoria internacional, se presentaron en la Temporada de Conciertos de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, que se realiza en la Sala Isidora Zegers.

Nos referimos a Paulina Zamora, docente de esa Facultad, y a Karina Glasinovic, residente en Estados Unidos, quienes ofrecieron un interesantísimo programa a cuatro manos y dos pianos con obras que abarcaron los estilos romántico e impresionista.

Paulina Zamora. foto eofit.edu.co

Paulina Zamora. foto eofit.edu.co

Lo primero que debemos señalar, es la musicalidad y el afiatamiento total de ambas, donde los más pequeños gestos las llevan a marcar carácter, acentuaciones, cortes o ataques, con enorme naturalidad, característica fundamental para conseguir logros como los del concierto.

Karina Glasinovic. foto karinag

Karina Glasinovic. foto karinag

A Paulina, ya le habíamos escuchado en esa combinación con John Milbauer el pianista estadounidense, también con excelentes resultados, lo que da cuenta de su versatilidad, tanto en música de cámara, como actuando como solista.

Ante una audiencia inusualmente numerosa, para esa sala, ambas artistas abrieron el programa con la bellísima  en Fantasía Op. 103, D 940Fa menor de Franz Peter Schubert, observándose desde el inicio una notable sincronía, que les hace frasear e intencionar con enorme musicalidad.

Inobjetable nos pareció el estilo, que debe situarse entre lo melancólicamente contenido, atravesado por pequeños desbordes expresivos, entregados con fuerza y carácter; además cada uno de los temas fue expuesto con gran claridad, ocupando el lugar correspondiente en el momento justo.

Franz Schubert, a los 16 años. foto wikimedia

Franz Schubert, a los 16 años. foto wikimedia

La segunda sección fue enfocada a la manera de un lied, mientras que la tercera fue exultante a la vez que graciosa, para luego proceder a exponer la poderosa progresión, que remata en la reexposición del tema principal, que finaliza la obra.

Continuaron con la Sonata pata piano a cuatro manos de Francis Poulenc, marcada por un sustantivo cambio de estilo, en razón a que Poulenc manifiesta en esta sonata un impresionismo de carácter bastante avanzado, incluso, hasta se puede reconocer algo del lenguaje del Petroushka de Stravinsky.

Caricatura de Francis Poulenc. foto vancouversun

Caricatura de Francis Poulenc. foto vancouversun

Los constantes cambios de carácter, así como de ritmo, le otorgan a esta sonata un singular atractivo, realzado por las solistas con un inteligente manejo de los contrastes y cambios dinámicos, que mezclaron con un virtuosismo casi arrollador de la sección final.

La segunda parte fue a dos pianos, y se inició con En Blanc et Noir de Claude Debussy, que mostró una simbiosis total entre ambas, con diálogos, ataques, cortes e intencionalidades perfectas.

Claude Debussy en un balneario. foto lastfm

Claude Debussy en un balneario. foto lastfm

En la sección lenta mostraron un estupendo juego de contrastes dinámicos, muy expresivos y sugerentes.

El final fue lúdico y a la vez que demostrativo de la gran capacidad virtuosística de ambas.

El Poema Coreográfico “La Valse” de Maurice Ravel, dio cuenta una vez más de la enorme técnica que poseen, tanto como de su capacidad interpretativa, llevando la obra, desde una lograda ambigüedad muy pictórica -algo que es más que necesario en esta partitura-, hasta los contrastes de carácter casi brutales que posee.

Maurice Ravel con el bailarín y coreógrafo Vaslav Nijinsky frente a la partitura de La Valse. foto enelsubsuelo.over

Maurice Ravel con el bailarín y coreógrafo Vaslav Nijinsky frente a la partitura de La Valse. foto enelsubsuelo.over

El arco dramático-expresivo, desde que se esbozan al comienzo las primeras células del tema, que obliga a una progresión dinámico melódica, que culmina en el vertiginoso final, llevó al público a no escatimar sus ovaciones.

Un recital, que mostró el estupendo nivel artístico del que son dueñas Paulina Zamora y Karina Glasinovic.

Gilberto Ponce. (CCA)

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