ZORBA BAILA EN EL MUNICIPAL.

ZORBA EL GRIEGO UN TREMENDO ESPECTÁCULO.

No nos cabe duda, que está destinado a convertirse en un éxito resonante; nos estamos refiriendo a Zorba el griego, el último estreno del Ballet de Santiago, en cuya primera función, el público no escatimó sus ovaciones y gritos de admiración.

La coreografía de Lorca Massine, que cuenta con la poderosa música de Mikis Theodorakis, se desarrolla en la hermosa escenografía, llena de simbolismos y sugerencias de Jorge Gallardo -de importante carrera en Europa y USA.-, quien creó además el vestuario; la acertada iluminación pertenece a Esteban Sánchez.

Rodrigo Guzmán como Zorba. foto Patricio Melo

Rodrigo Guzmán como Zorba. foto Patricio Melo

Zorba el griego, tiene las características de un gran espectáculo, porque además de las primeras figuras solistas y el cuerpo de baile, precisa de un coro, orquesta y una solista vocal; la coreografía es una muy buena recreación de la novela de Nikos Kazantzakis, con alusiones a la famosa película del mismo nombre.

Asimismo, como ballet es una extraordinaria síntesis de elementos folclóricos, danza clásica y contemporánea,  rozando el sincretismo por la coherencia en la unión de sus elementos; este aspecto, si duda es el que le confiere su enorme atractivo, pues cada aspecto de esta mezcla, se funde con naturalidad manteniendo siempre el interés.

Luis Ortigoza y Natalia Berríos, (John y Marina). foto Patricio Melo

Luis Ortigoza y Natalia Berríos, (John y Marina). foto Patricio Melo

No podemos dejar de mencionar, que el trabajo coreográfico tiene bastante presente la danza-teatro, haciendo mucho más comprensible el eje argumental, y en este sentido el desempeño de solistas y la compañía, es del más alto nivel.

Como bien se sabe, la danza en Grecia otorga a los varones una gran preponderancia, aspecto que está muy presente en la coreografía, permitiendo un gran lucimiento del cuerpo masculino, aunque las partes para las gráciles bailarinas, son potentes, a la vez que realzan su feminidad.

Luis Ortigoza y Rodrigo Guzmán, (John y Zorba) foto Patricio Melo

Luis Ortigoza y Rodrigo Guzmán, (John y Zorba) foto Patricio Melo

Lorca Massine realiza un muy buen perfil de los personajes, y en el caso de John, hace que el personaje tenga una evolución, desde el estereotipado extranjero que llega a Grecia a empaparse de su cultura, para ir lentamente asimilando sus costumbres, para terminar bailando en el espíritu griego.

Luis Ortigoza que asumió el rol de John, realiza en este aspecto un trabajo notable, por supuesto que con su prestancia escénica y perfección de movimientos, conviertiéndose en el antagonista ideal para el dionisíaco Zorba, que es puro impulso y extroversión producto de su “culta” incultura.

Rodrigo Guzmán, creó con Zorba un personaje entrañable, cuya impulsiva desfachatez y humanidad cautiva sin excepción al público, porque aunque su personaje es absolutamente popular, jamás cae en algo cercano a la vulgaridad; este es otro acierto de la coreografía, que se realza con la presencia del gran bailarín que es Guzmán.

Natalia Berríos (Marina) al fondo la contralto Pilar Díaz. foto Patricio Melo

Natalia Berríos (Marina) al fondo la contralto Pilar Díaz. foto Patricio Melo

Marina, causante del conflicto amoroso, al enamorarse de John, es bailado con extraordinaria prestancia por Natalia Berríos, mostrando a través de su estupenda danza, la duda y desgarro que le provoca el amar a un extranjero.

Manolius (José Manuel Ghiso) foto Patricio Melo

Manolius (José Manuel Ghiso) foto Patricio Melo

Manolius, eterno enamorado de Marina fue bailado por José Manuel Ghiso, perfilando virilmente sus sentimientos, y su desempeño tanto en la danza como en danza-teatro, fue  de gran potencia y perfección.

Andreza Randisek (Madame Hortense) foto Patricio Melo

Andreza Randisek (Madame Hortense) foto Patricio Melo

Andreza Randisek, la hermosa y gran bailarina, construye un emocionante personaje con su Madame Hortense, la prostituta vieja, que trata de aferrarse a su perdida juventud, la muestra tanto desolada en la intimidad, como digna entre sus vecinos, pero manteniendo siempre esa especie de ingenuidad, de aquellos que buscan la felicidad en el oscuro mundo que les tocó vivir; la escena de su muerte, es simplemente desgarradora.

Final de Zorba el griego. foto Patricio Melo

Final de Zorba el griego. foto Patricio Melo

El Coro Crecer Cantando, dirigido por Víctor Alarcón realiza un excelente trabajo, tanto en lo vocal, como en expresividad, cantando en griego su extensa participación.

Pilar Díaz, contralto cantó emotiva y bellamente en su primera aparición, en la segunda no se la escuchó claramente, porque coro y orquesta lo hicieron con demasiado volumen.

José Luis Domínguez, dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Santiago, realizó un estupendo trabajo, en un repertorio que al parecer es muy afín a su personalidad, logrando con su versión, expresividad, buen sonido y musicalidad.

Este estreno para Chile, será recordado como uno de los ballet, que han provocado una de las respuestas más efusivas del público, el que al final no puede resistir su deseo de batir palmas al ritmo de la Danza de Zorba (sirtaki), provocado por la potencia del espectáculo.

Gilberto Ponce. (CCA)

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