HOMENAJE A ARTURO JUNGE EN FRUTILLAR.

(Estracto del discurso del académico del IMUC Octavio Hasbún, al inaugurar el busto de Arturo Junge en Frutillar.)

A PROPOSITO DE LA INAUGURACIÓN DE UN BUSTO EN HOMENAJE A ARTURO JUNGE, ALMA DE LAS SEMANAS MUSICALES DE FRUTILLAR.

Arturo Junge. foto círculo de amigos

Un estival dia de febrero, el chirriar de unas chumaceras y el acompasado hundirse de los remos de un pequeño bongó de pesca , eran el único sonido que quebraba la calma del espejo de agua en que se convertía la bahía en ciertas horas de las tardes sin viento . La tripulación regresaba a puerto satisfecha de una excursión de pesca que les había deparado algunas percas-truchas , único botín que podían aspirar con sus modestas artes de pesca.

Sin embargo, la fritanga en el casino fué generosa y alcanzó milagrosamente para los numerosos comensales que colmaban el lugar.

Quienes empuñaban los remos y las lienzas, eran don Marcial Guerrero, encargado de la mantención y afinación de los pianos, Ernesto Quezada, laudista y guitarrista y yo (Octavio Hasbún), flautista, todos entusiastas participantes de las Octavas Semanas Musicales de Frutillar, allá por el al año 1976. Alojábamos en una casa particular cedida para esos efectos y naturalmente el casino de un colegio cuyo nombre no recuerdo, era el lugar de reunión de instrumentistas, cantantes y miembros de los coros participantes.

En la versión 1979 de las Semanas, tuve el inmenso privilegio de participar, como solista en el doble concierto para flauta dulce y fagot de G.P.Telemann, junto a una orquesta de cuerdas dirigida por Genaro Burgos.

Un elemental sentimiento guia entonces mi pluma, para reconocer con gratitud que ese concierto, jamás lo hubiera interpretado, si el mismo Arturo no me lo hubiera propuesto, junto al fagotista Pedro Sierra, para ser estrenado en Chile.

Arturo ya a los 26 años forma su primer grupo de cantantes, y sólo tres años más tarde, organiza la Primera Semana Coral en San José de La Mariquina, algo que replicaría a lo largo de toda su vida: enfrentar la actividad artística por una parte, y al mismo tiempo creatividad y empuje para urdir situaciones, aunar voluntades en pos de proyectos de difusión de la música. En la actualidad, Arturo sería un músico y por sobre todo un formidable gestor cultural.

Esa primera experiencia de la Semana Coral en Mariquina sería replicada en diversos puntos geográficos. Posteriormente su «herramienta» artística fué el Coro Singkreiss de quién fué su fundador. Pocos conjuntos pueden exhibir en su bitácora, hasta el día de hoy, sietes giras a Europa, y tournes de conciertos a Argentina, Paraguay, Brasil y Perú e innumerables conciertos y giras al interior del país.

Coro Singkreiss cantando en la ceremonia, dir. Waldo Aránguiz

Paralela a sus actividades usuales, como dirigente por 50 años de la Liga Alemana, organizó visitas de profesores y conjuntos extranjeros que montan óperas y operetas,  grupos de teatro. etcétera. El año 1950 consigue traer al famoso pianista alemán Walter Gieseking, constituyéndose, quizá , en la primera visita a Chile de un virtuoso de clase mundial . Por el año 1964, supe de la existencia de Arturo, quién gestó el viaje del connotado concertista de flauta dulce Ferdinand Conrad, quién dió clases magistrales en el Departamento de Música de la Universidad Católica ofreciendo luego un memorable concierto en el Goethe Institut de Santiago, acompañado por la Orquesta de Cámara que dirigía Fernando Rosas. la visita marcó a muchos jóvenes interesados en flauta barroca, quienes por primera vez escuchamos o recibimos enseñanzas de un maestro de renombre. En esta añoranza personal, incluyo a todos los jóvenes músicos a quienes directa o indirectamente la obra de Arturo Junge abrió un camino, ayudó a vislumbrar ciertamente no solo el goce de la música sino un promisorio futuro, como recordaba el hombre de radio y crítico musical Walter Krumbach: «tenía un ingenio y una creatividad inagotables». En los 70′ montó Bastián y Bastiana, una ópera breve de Mozart con la participación de un niño en el clave, que no era otro que Alfredo Perl. Ese fué otro de sus grandes méritos: «apostar por los nuevos talentos».

La versatilidad de Arturo y cantidad de iniciativas que el mismo se imponía, está demostrada entre otras cosas, por haber sido hombre de radio, con la conducción de programas como «La hora alemana» en Radio Prat y «Música Selecta eninterpretaciones comparadas» en Radio Agricultura.

Bien podemos afirmar que Arturo Junge, perteneció a esa estirpe de hombres, que compartieron con él su empuje creador, su infatigable mística en pos de una idea, y que se desenvolvían en el ámbito propiamente privado, tal como Mario Baeza y el maestro Waldo Aránguiz, aquí presente y último representante de esa generación cuyo único capital era su capacidad para conjugar voluntades aunando esfuerzos.

Pero sin duda alguna, su obra más querida fueron las Semanas Musicales de Frutillar, cuyos antecedentes se remontan al año 1942 cuando organizó ese primer encuentro de coros en San José de la Mariquina.

A fines de los 50′ , Robert Dick, entonces director del Instituto Alemán de Frutillar, invitó al Singkreiss a las Jornadas Corales que se desarrollaban en el balneario.

Fué tal el éxito de esas veladas que en 1968 Junge decidió convocar a un grupo de instrumentistas con «la idea de que entre ellos surgiera algo parecido a lo que pasó con los coros. 1969 el año fundacional de la Primera Semana Musical de Frutillar.

Durante la ceremonia.

Luego de ello , Junge le escribe al alcalde Egon Schmidt una frase profética : «Estoy seguro de que la ciudad de Frutillar, al hacerse cargo de esta iniciativa y tomar las medidas necesarias, ocupará un lugar destacado dentro del creciente movimiento musical en Chile».

En septiembre de  1969, Arturo propone al alcalde la formación de un directorio que se hiciera cargo del evento y que en primera instancia fué integrado por Alfredo Doetz y Flora Inostroza.
Su hija Bárbara recuerda » tenia una tremenda capacidad para entusiasmar a la gente; si no había donde alojar a los músicos, iba de puerta en puerta pidiendo habitación. Todo el entorno de Frutillar colaboraba: un campesino donaba un saco de papas, otro un kilogramo de arroz. Así salían las cosas».
Mucha gente me ha dicho ‘no sabes la importancia que tuvo tu papá en mi vida, como me cambió el formar parte de un coro »

Las Semanas Musicales se desarrollaron en forma ininterrumpida con la presencia de A. Junge hasta que en el año 1982 se cambia radicalmente la estructura de las mismas y Arturo debe retirarse entonces de la organización.

Busto Arturo Junge.

En una perspectiva más amplia, podemos emitir un juicio sobre aquel espíritu pionero de las primeras 12 versiones , con actividades realizandose casi a pulso, caracterizadas por «el encanto informal y la estrecha camaradería musical que reinaba» y yo agrego, la colaboración desinteresada de los músicos profesionales que participaban.

El nuevo proyecto, iniciado el año 82′ dió paso a un etapa que buscaba un perfil diferente de organizacion, mas estructurado, recurriendo al apoyo de la Universidad de Chile con su prestigiosa Orquesta Sinfónica Nacional y el apoyo logístico y artístico de la FACH. Quizá añoremos ese espíritu pionero que Arturo supo transmitir a esos tiempos
casi heroícos pero inolvidables. Nuestra intención no es juzgar ni comparar ambos modelos, solo constatar que ellos eran radicalmente diferentes en su concepcion y filosofía.

Caractericé a A. Junge, entre otros rasgos como su generosidad y aptitudes natas de creador, en su capacidad para trabajar en equipo y compartir no solo las responsabilidades, sino los créditos o redituamientos que esas obras producían. En el caso de las Semanas, trabajó codo a codo con el infatigable Alfredo Daetz y Flora Inostroza, sumándose incontables autoridades, alcaldes y personas de la época, que se integraban a la tarea de proyectar a Frutillar al futuro, como lo había soñado Junge, al iniciarse la primera versión de las Semanas. En la prensa, se dijo después de su muerte frases como estas : «Arturo Junge, «padre espiritual y musical…» ; «el organizador de las primeras Semanas Musicales de Frutillar»; «nadie discute que él fue quién las inventó, aunque el mismo haya dicho que surgieron en forma espontánea» instalan de manera irredarguible el hecho de que la concepción y el alma, de esas Primeras Semanas Musicales de Frutillar fué obra de Arturo Junge Eskuche.

En ese espíritu pionero que insufló entusiasmos y vulneró dificultades propias de una empresa de esa naturaleza, Arturo Junge nos mostró, cuan acertada fué su propuesta de elegir a Frutillar como el punto donde la música pudiera florecer todos los años en el verano sureño: una feliz conjunción de entorno natural privilegiado otorgado por su lago, volcanes y sus campos labrados, el cuidado amoroso con que los habitantes del pueblo se preocupan de sus jardines y de mantener las tradiciones arquitéctónicas de las casas de los antiguos colonos , junto a la proverbial hospitalidad de sus dueños.

Pero hubo también una mirada estratégica al evaluar la cercania con el resto del pais a través de la carretera y de la línea ferrea, y la salida natural por mar que es Puerto Montt junto a la importancia que iría tomando su aeropuerto. Tan cierto es lo que afirmo respecto a esa penetrante intuición, que esa etapa 2 que caractericé a partir del año 1982 no sólo se sostuvo en el tiempo sino que amplió su convocatoria.

Hoy celebramos esta ceremonia bajo la sombra de esta imponente estructura que es el Teatro del Lago, cuya finalización de obras de su sala principal, es también el inicio de una tercera etapa, en la ya extensa vida de Frutillar como alero de la música y de la cultura. La decisión de construir un Teatro de envergadura es una muestra de como la familia Schiess y quienes colaboraron con ellos, toma el bastón de la posta para iniciar una carrera aún más ambiciosa, como es no sólo abrir al pais y al mundo un lugar de categoría mundial, sino promover actividades artísticas y culturales durante todo el año, como muy bien lo ha expresado el matrimonio Bader-Schiess, lideres de este proyecto, y que en definitiva representa un emprendimiento cultural realizado por privados que no tiene parangón en el pais.

La sabia decisión de Nicola de acoger el busto de homenaje a Arturo Junge en el entorno del Teatro del Lago merece el reconocimiento de todos quienes lo apreciaron y amaron. Como muy bién expresa la invitación a este acto, este momento se inscribe en la preservación de la historia musical de la comuna .

Busto Arturo Junge.

La materialidad de una obra artística como la que se descubrirá en un momento será un homenaje permanente a quién soñó, e hizo realidad una utopía maravillosa, con la inestimable colaboración de muchos, y que ahora tenemos la dicha de agradecer.

Afirmé con total convicción de que Frutillar fué para Arturo Junge su obra más preciosa, que le deparó las mayores satisfacciones, y le produjo profunda tristeza cuando hubo de dejarla. Por ello, cuando contemplemos el Lago Llanquihue quizá podamos avizorar su clara sonrisa y escuchar las voces inperceptibles de un coro en su inmensidad , lugar donde, de acuerdo a su voluntad, fueron esparcidas sus cenizas por sus más cercanos, «el segundo Domingo de las Semanas Musicales» en enero de 1995, un mes exacto después de su fallecimiento. El simbolismo del acto que compartimos se realza si recordamos que hoy, 15 de enero, era el cumpleaño del querido maestro.

Octavio Hasbún. foto imuc

Octavio Hasbún- Frutillar 15 de enero de 2011.

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2 Respuestas a HOMENAJE A ARTURO JUNGE EN FRUTILLAR.

  1. Luz Bebeé Parada dijo:

    ….El ensayo había finalizado…estaba guardando la viola,mi instrumento… ya quedaban pocos músicos en el escenario…era el último ensayo del último concierto de laOrquesta Sinfónica….luego venían las vacaciones de verano…Arturo Junge al cual conocí en mis lejanos días de mi infancia ..el un adolescente…en circunstancias largas de contar…se me acerca y me propone formar parte de un grupo de cámara que estaba formando para acompañar a su Coro,el»Singkreis» …era difícil conseguir músicos ya que la mayo-ria disponible se matriculaban en el Festival de la Canción de Viña del Mar del cual curiosamente participé también en sus comienzos y que para esa fecha ya era un Don Festival,de renombre internacional…Acepté junto a otros compañeros, dos violinistas
    una chelista, un contrabajista, que con un violinista de Temuco formamos la primera orquesta, el embrión de ese gigante en lo que se transformó la Semana Musical de Frutillar…Le predije a Arturo ¿Y si esto se convierte en un Festival de la magnitud del de Europa?…Aún recuerdo la sonrisa escéptica con la me respondió…¿ves Arturo que no estaba equivocada?…..

  2. Astri hagen dijo:

    !que hermosos recuerdos , !, esos tiempos en que todo se hacia con pasion y amor al arte, y poco se pensaba en » negocio » , como ahora,
    Tuve la gran suerte de integrar alguna vez el coro Singkreiss y conocer al Gran Arturo persona amable , que irradiaba bondad , y alegria.
    Solo tengo palabras de agradecer por permitirme se parte de ese mundo musical maravilloso

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