OBRAS DE BACH POR ORQUESTA Y CORO DE STUTTGART.

ACADEMIA BACH DE STUTTGART EN CORPARTES.

El cuarto concierto de la Temporada Internacional de Conciertos que organiza CorpArtes, tuvo como protagonista a la aclamada Academia Bach de Stuttgart, que está conformada por una orquesta y un coro, los que junto a cuatro solistas, actuaron bajo la dirección de Hans-Christoph Rademann, en un programa que consultó solo dos obras de Johann Sebastian Bach, la Cantata Nº 21 y el Magnificat en Re mayor.

La Akademia Bach de Stuttgart durante su presentación en CorpArtes. foto latercera

Sin duda será muy difícil olvidar el sonido de la orquesta y el coro, de una belleza, pureza de sonido y musicalidad excepcionales, en la orquesta que toca con instrumentos de época es preciso destacar el soberbio desempeño de la oboísta solista, tanto como las dos flautas traveseras, sin que desmerezca el resto, pues todos muestran una disposición hacia la música que se traduce en goce de escuchar.

Algo similar ocurre con el coro que a sus hermosas y timbradas voces agregan, precisión y extrema musicalidad, no obstante señalaremos la belleza de las voces de sopranos y tenores.

La dirección de Rademann nos parece un tanto manierista en la búsqueda de fraseos, intencionalidades y articulaciones, los que sin duda resultan perfectos, pero eso redunda en que en demasiadas oportunidades consigue una expresividad contenida y a veces plana; lo anterior es independiente al hecho que su gesticulación nos pareció excesiva, lo que provocó algún pequeño desajuste en más de algún compás, particularmente en la Cantata. Pero por favor no se entienda que estos reparos afectaron un resultado ampliamente valorado por los presentes.

En el caso de los solistas pensamos que ellos deben ser miembros del coro, debido a que su desempeño no destaca particularmente, no obstante creemos que la contralto Sophie Harmsen sobresale no solo por su hermosa voz, también lo es por extrema musicalidad y expresividad y sin mostrar problema alguno de tesitura.

Monumento a Johann Sebastian Bach en el patio de la Iglesia de Santo Tomás en Leipzig. foto languages

 

En relación a lo anterior, bien se sabe que Bach es de una exigencia enorme para las voces, no solo en solistas, también lo es para los coros, y es este el punto que provocó los mayores problemas para el resto de los solistas, esto en la extensión hacia las notas graves.

La soprano Miriam Feuersinger, tiene hermosa voz, pero su manejo dinámico y expresivo es irregular, con algunos momentos muy solventes en las arias, pero no destaca mayormente en los dúos.

Sin duda, el solista de más bajo desempeño es el tenor Patrick Grahl de timbre poco grato, irregular emisión, casi inaudible en el registro bajo, agregando pasmosa inexpresividad, incluso su actitud física es reflejo de estas características.

El bajo, más bien barítono Tobias Berndt, tiene un bello timbre y denota gran musicalidad, pero su volumen es escaso y presenta las dificultades en la tesitura baja.

Los momentos más destacados de las versiones los encontramos en el noble sonido instrumental de la Sinfonía de la Cantata, el primer coro de la misma por la claridad temática de las voces en la acentuación del texto, en un balance vocal perfecto.

La primera aria de soprano acompañada de un excepcional oboe, que sin duda contribuyó a que este fuera el momento más alto de la soprano.

El brillo del primer coro del Magnificat y la precisión de las coloraturas, el aria Et exsultavit spiritus meus de la contralto. El aria de la soprano Quia respexit por el musical diálogo entre la solista el oboe y el chelo. Brillante encontramos el coro Omnes generaciones tanto como el coro Fecit potentiam.

La Akademia Bach interpretando el Magnificat, de izquierda a derecha el tenor Patrick Grahl, la contralto Sophie Harmsen, la soprano Miriam Feuersinger y el barítono Tobias Berndt. foto clarin

El aria de contralto Esurientes por la expresividad del canto y el genial acompañamiento del dúo de flautas, junto a los dos coros finales.

Le fervorosos aplausos lograron que los invitados respondieran con dos encore; una bellísima versión del Coral de la Cantata 147 y una conmovedora versión del Dona nobis pacem de la Misa en Si menor.

Así Finalizó un concierto que será recordado por la belleza y musicalidad de la voces del coro tanto como el extraordinario sonido de la orquesta.

Gilberto Ponce (CCA)

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