LA EXCELENCIA DE LA CAMERATA DE SALZBURGO.

CAMERATA DE SALZBURGO ESTELAR.

La Temporada Internacional de CORPARTES, presentó uno de esos conciertos que no dudamos de catalogar de estelar, con un conjunto y un programa que satisfizo las más exigentes expectativas.

Entre otras razones tenemos que la Camerata de Salzburgo mostró a lo largo de toda su presentación, una exquisita musicalidad, y una sonoridad entrañable en su belleza, características que serán recordadas por largo tiempo.

La Camerata de Salzburgo agradeciendo al final de concierto. foto cineyliteratura

El conjunto dirigido desde el atril por el concertino Gregory Ahss abordó con la más completa solvencia un repertorio cuya base fue Wolfgang Amadeus Mozart, llegando al romanticismo de Borodin y al neoclasicismo de Stravinsky en versiones notables.

Alexander Borodin. foto biografiasyvidas

Un arreglo de Shane Woodborne para el Nocturno del Cuarteto en Re menor de Alexander Borodin abrió la presentación, obra en la que fue posible apreciar al afiatamiento y hermoso sonido de las cuerdas, a través de los diálogos cantábile de chelos, violas, violines y contrabajo en sus partes importantes, con un balance que destacó lo esencial de la obra, mientras que la expresividad se acentuó con sus precisos contrastes y fraseos.

Posteriormente Wolfgang Klinser, quien es integrante de la Camerata, interpretó el bellísimo Concierto para clarinete y orquesta en La mayor, K 622, obra que en algunas secciones anticipa sin duda el próximo romanticismo. Klisner posee un hermoso y robusto sonido, impecable musicalidad con fraseos y articulaciones con los que dialoga coherentemente con el resto de la orquesta.

Wolfgang Klinser interpretando el concierto de Mozart. foto corpartes

El melancólico Adagio, uno de los más famosos de Mozart, fue vertido con una expresividad natural que a veces emociona, en el la sección pianissimo fue enorme belleza.

El Rondó final mostró todo el virtuosismo del solista quien junto a la orquesta comunicaron todo un jubiloso optimismo de Mozart, a pesar que durante su composición el autor se encontraba en uno de sus momentos más dramáticos, poco antes de su prematura muerte; la brillante versión hizo estallar de fervor al público, consiguiendo como encore un exquisito arreglo de una parte de los Pinos de Roma de Respighi.

Luego ofrecieron una estupenda versión de la Suite Pulcinella de Igor Stravinsky, obra en la que el compositor volvió su mirada a la antigüedad barroca a partir de algunas melodías de Pergolesi, construyendo originalmente un ballet pantomima inspirado en la Comedia del Arte, género de gran éxito en el Renacimiento.

Igor Stravinsky. foto beethovenfm

Stravinsky otorgó nueva vitalidad a esta música incorporado su propio lenguaje, pero conservando el espíritu propio de la famosa Comedia del Arte, por ello la partitura es un desafío para cualquier orquesta, más si esta toca sin director.

Cada una de las partes de esta suite posee todas las características propias del compositor, esto es cambios súbitos de ritmo, secciones ostinato, y grandes exigencias instrumentales, qué decir de las planteadas para los bronces, todo en una orquestación que manteniendo el espíritu barroco acude recurrentemente a armonías modernas.

Para resolver la multiplicidad de escollos, el concertino Gregory Ahss se levantó en varias ocasiones para señalar los cambios de tempo y carácter, logrando siempre un preciso y perfecto balance sonoro, con impecables fraseos y diálogos, cuidadosos contrastes dinámicos y articulaciones, en una versión de una vitalidad arrebatadora, por ello enormes ovaciones premiaron la estupenda interpretación.

Wolfgang Amadeus Mozart. foto visionescriticas

Finalizaron soberbiamente con su interpretación de la Sinfonía “Haffner”, la número 35. K 385, que desde el formidable inicio presagió la suma de bondades de la versión, en la que cada familia brilló al máximo, introduciendo ahora trompetas de la época.

El Andante fue finamente alado en un tempo más ágil que lo tradicional, agregando mayor atractivo a esta parte, debemos señalar la belleza sonora de cuerdas y maderas.

El Menuetto fue abordado con enorme gracia, mientras que trío de esta parte trasuntó elegancia. Con un bello pianissimo se inició el Presto final, en el que dieron cuenta de todo el virtuosismo que cada instrumentista tiene, como no señalar los hermosos y musicales contrastes dinámicos, y el manejo de las acentuaciones que destacan los fraseos.

No podríamos dejar de mencionar el estupendo desempeño de la timbalista y de una precisión y estilo que la transformó en un gran sustento para el resto de la orquesta.

Sin duda alguna, presenciamos un espléndido concierto que la Camerata de Salzburgo nos trajo desde la cuna de Mozart.

Gilberto Ponce. (CCA)

 

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